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Almuñécar contra la corrupción

Los tiranos y sus pedestales

Los tiranos y sus pedestales

Julio Anguita

Dos hechos ocurridos en el intervalo de tres días nos han deparado la comprobación de que ellos, los de las camadas negras, los de las entradas triunfales bajo palio, los brazos policiales del capital y las oligarquías de toda laya, los peones armados de Wall Street , los "apolíticos" fascistizados, no sólo tienen una estupenda memoria sino que además intentan aparentar habilidosamente que la han perdido. El primer acontecimiento ha sido sin duda la muerte de Augusto Pinochet en su lecho. En las posteriores exequias fúnebres se han retratado el cardenal oficiante, la familia del difunto y una parte no desdeñable de la población. Y es que el dictador sumergió a Chile en un vórtice de sangre para mayor beneficio del capital chileno y del foráneo, el predominio de USA en Latinoamérica y el mantenimiento de los privilegios de la Iglesia. La natural tendencia del ser humano a personalizar, a hacer de una persona el líder máximo o el demonio absoluto oscurece y obnubila la razón para hacerse una pregunta que retumba desde los tiempos de Roma qui prodest? ¿ A quién beneficia?. Juan Torres ha publicado en Rebelión un magnífico texto en el que acusa al dictador chileno del peor de los crímenes: haber aplicado en su país la primera experiencia del neoliberalismo.

Los beneficiarios, simpatizantes y co-responsables ideológicos en otras latitudes no han podido disimularlo; ahí está Fraga afirmando que el Chile dejado por Pinochet era mejor que el de Salvador Allende o Luis María Ansón escabulléndose y metiendo en el mismo saco a Fidel, Chávez o Evo Morales. Pinochet ha representado a ambos; su lógica es la de la ganancia máxima y la del desorden económico llamado orden del Mercado. Se permiten el lujo de lanzar boutades siniestras y encíclicas sobre la Democracia porque a diferencia de los que padecieron su régimen tienen tres características bien marcadas: tienen memoria, habilidad camaleónica y sobre todo tienen muy claro quien y quienes son sus enemigos en el pasado, en el presente y en el futuro. Por eso es conveniente no perder mucho tiempo con los tiranos muertos y estar muy atentos a los actos, manejos y discursos de sus albaceas testamentarios.

Me siento feliz al poder decir que al menos hasta hoy, el trabajo y la actitud de IU acerca de la Ley de la Memoria Histórica son impecables. Y lo es porque no ha caído como Ulises en los cantos "bienintencionados" de las sirenas mediáticas o en las admoniciones de tantos demócratas, sensatos, correctos, ecuánimes, ponderados y alineados con el pacto de concupiscencias que fue la Transición.

La Dictadura del también fallecido en la cama, Francisco Franco triunfó no sólo por el apoyo exterior y efectivo de los fascismos sino también porque Capital, Burguesía e Iglesia lo tuvieron claro y se aplicaron tras la guerra a que no quedara piedra sobre piedra del edificio elevado por la República con todas sus luces y con todas sus sombras. Su demoledora tarea se hizo tras la contienda, con tribunales indignos de llamarse así; con la acusación de "sedición" lanzada sobre los que no tuvieron otro delito que ser fieles a la República legal y lícitamente constituida. Sobre esas sentencias y sobre las vacaciones al Derecho se levantó el andamiaje jurídico y las prácticas legales del llamado Movimiento Nacional.

Franco había muerto y sus mesnadas, acomodadas en consejos de administración, bancos, cátedras, diócesis, ministerios, sindicatos verticales, etc necesitaron dos cosas: un ligero baño en el Jordán democrático y un nuevo hombre providencial que encarnara lo inmutable, lo invariante del sistema y además que viniera tocado por la designación del dictador; lo encontraron, lo consiguieron vender como imagen de modernidad, le atribuyeron el copyright de la ablución democrática y a ir tirando otras décadas más.

Por eso la Memoria Histórica se ha convertido en el punto nodal donde se condensan las contradicciones. El PSOE deshoja la margarita SI a la memoria,… pero no tanto. el PP ni oír la cuestión y la Historia como un cobrador del frac con la cartera repleta de facturas pendientes.
Enero de 2007

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