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Almuñécar contra la corrupción

IU pide explicaciones por la inundación del acuario y por la conducta irresponsable del alcalde

IU pide explicaciones por la inundación del acuario y por la conducta irresponsable del alcalde

El acuario de Almuñécar es el ejemplo de una obra mal planificada desde el principio; una obra que ha costado muchísimo dinero y que nos va a seguir costando aún bastante.

La inundación del acuario el miércoles 20 de enero y el consiguiente cierre al público de estas instalaciones es el último episodio de este culebrón. Hace tres años, el 28 de febrero de 2007, el ex - jefe de la obra denunciaba en los medios de comunicación «tremendas presiones» para acabar el proyecto antes de las elecciones. Según este encargado, «La empresa adjudicataria, bajo presión municipal, ha realizado los trabajos a marchas forzadas sin reparar en muchos casos en la calidad de los trabajos ni en la correcta utilización de los elementos y los tiempos».

Estas son palabras de Miguel Ángel Martín, que estuvo al frente del proyecto desde su inicio (noviembre de 2005) hasta el mes de enero de 2007, cuando los reiterados enfrentamientos con la empresa le costaron el puesto. Y es que el técnico no comulgaba con las formas. «No se podía correr más de lo que estábamos corriendo», apuntaba entonces.

La obra tenía un plazo de ejecución de un año, con lo que debía entregarse para diciembre de 2006, pero nada más comenzar se detectaron unos errores en la cimentación que obligaron a paralizar los trabajos hasta marzo de 2006. Y a partir de ahí, según la versión de este trabajador, toda la obra fue un despropósito de presiones y prisas para recuperar el imprevisto retraso y poder acabar a tiempo. «Por ejemplo, nos forzaron a poner el yeso en el acuario antes de impermeabilizar el edificio, cuando ya estaban instalados incluso los equipos interiores de aire acondicionado. Era un peligro porque había instalaciones eléctricas. Suerte que no llovió», relata. El ex jefe de obra asegura que se negó, que hizo constar en el libro de órdenes las presiones e incluso llamó a notarios. «Era una lucha continua. Quitábamos los puntales en el plazo mínimo, con auténtica psicosis», añade. En el mes de agosto, por ejemplo y siempre según la versión de este trabajador, se doblaron los turnos de albañiles, a pesar de que lo prohíbe el convenio de la Construcción. «Y todo bajo las amenazas de no cobrar», apunta el técnico.

Según un informe de siniestralidad laboral de la mutua que aseguraba la obra, se registraron siete accidentes laborales, por fortuna sin graves consecuencias. «La siniestralidad es relativamente alta y está por encima de la media. Además en el informe se ve cómo aumenta a medida que se acortaba el plazo de entrega», señala el ex jefe de obra, que achaca los accidentes a las «prisas y presión» con la que trabajaban.

A estas denuncias del responsable de obras sucedieron otras denuncias del veterinario y del biólogo responsable del acuario que aludían a los problemas de refrigeración, a la inexistencia de agua potable, a la iluminación. Hay también un informe del ingeniero de octubre de 2008 en el que se refleja la existencia de múltiples irregularidades y deficiencias en la construcción del acuario. Todos estos informes se hicieron bastante después de que el acuario hubiera sido inaugurado en precampaña por un alcalde que tenía demasiadas prisas por terminar esa obra como fuese.

Los problemas de esta instalación eran tales que el 10 de noviembre de 2008, la Junta de Gobierno Local acordó crear una Comisión de Seguimiento del Acuario nombrando representante municipales a los concejales Daniel Barbero Barbero y Eva Gaitán Díaz. También se incluyó en este comisión a Rosario González Hernández, la esposa del alcalde.

IU pide a los miembros de esta comisión que expliquen a la ciudadanía qué está pasando en el acuario, aunque es consciente de que, al menos la mujer del alcalde no va a poder responder porque se ha ido de vacaciones con su marido. Estas nuevas vacaciones se las ha tomado el alcalde el mismo día que el acuario empezó a inundarse, el miércoles 20, y ha dejado de responsable del ayuntamiento hasta el día 29 a Antonio Díaz.

Es una indecencia que el alcalde se quite del medio cada vez que hay un problema. Lo hizo en las inundaciones de hace dos años en que se marchó a Alemania el mismo día que empezaba la tormenta y lo ha vuelto a hacer ahora. Esta dejación de funciones es una falta de respeto a los ciudadanos que le pagamos un sueldo de lujo.

Para IU, es lamentable que todas estas deficiencias se hayan permitido en una obra que ha costado más de siete millones de euros (1.200 millones de pesetas) sólo en la construcción. A ello hay que añadir una cantidad importante en reformas que no podemos cuantificar porque desde el ayuntamiento no se proporcionan datos. Se ha tenido, por ejemplo que cambiar todo el sistema de refrigeración (59.124 euros) y a ello hay que añadir la cantidad que cada año paga el ayuntamiento a la empresa por gestionar el acuario.

Además, de manera cotidiana, el ayuntamiento sigue gastando el dinero de los ciudadanos en el mantenimiento de un negocio que ahora mismo es privado. No entendemos el motivo de que sean los bomberos municipales los que se encargan del mantenimiento del agua de las peceras.

Desde el día de la inundación, tanto los bomberos como otro personal de mantenimiento del ayuntamiento están trabajando en las labores de extracción del agua. Por las dimensiones de las cuatro mangueras que se han colocado en la Plaza Kuwait, podemos estar tirando más de 100.000 litros de agua dulce a la hora. Es un contrasentido que un municipio que siempre tiene problemas con el agua, y que incluso se ha llegado a plantear hacer una presa en el Río Verde, saque millones de litros del acuífero por la realización de obras mal diseñadas.

Por último, IU muestra su extrañeza por el hecho de que el 14 de abril de 2009, no sabemos si en un ejercicio de ironía, la Junta de Gobierno acusara recibo de un escrito de la Secretaría Técnica de los Premios Construmat 2009 a la innovación tecnológica, referente a la obra "Cubierta textil para el acuario de Almuñécar", indicando que dicha obra no había sido seleccionada por el jurado para optar a Premio Construmat 2009 de edificación. Suponemos que los responsables técnicos de entregar ese premio actuaron con buen criterio.

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