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Suicidios y salarios

Suicidios y salarios

Pascual Serrano

Dos evoluciones numéricas me han llamado la atención en los últimos días. Una, el salario y los ingresos familiares de algunos países latinoamericanos. La otra, el índice de suicidios en países europeos. Creo que sirven para comprobar también la evolución de dos mundos, de dos economías, de dos sociedades.

En Venezuela, Hugo Chávez anunció el pasado 17 de abril que el salario mínimo subiría un 32,25% a lo largo de 2012 (Agencia Venezolana de Noticias, 7-4-2012). Si se suman los ingresos por bono alimentación, otro beneficio de los trabajadores, el salario se situaría, según la prensa venezolana, en casi 700 dólares. La evolución de Brasil todavía es más espectacular. En ese país “30 millones de personas [han salido de la pobreza y] han entrado en la horquilla de ingresos entre los 700 y 3.000 euros al mes” (El País, 28-3-2012).

Y mientras tanto, en Europa lo que aumenta no es el salario mínimo ni los ingresos per capita, sino el número de suicidios. En Grecia ya llevan 1.725 en los dos últimos años (El País, 22-4-2012). Este país, antes del 'crack' financiero, tenía el porcentaje de suicidios más bajo de Europa (2,8% por cada 100.000 habitantes), pero en la primera mitad de 2011 esas muertes se incrementaron en un 40%, convirtiéndose en el líder de toda la UE (El Mundo, 20-3-2012). En Italia van por el mismo camino. En 2010 se suicidaron 362 parados y 336 pequeños empresarios o autónomos. El dato de un pequeño empresario y un trabajador quitándose la vida cada día ya está totalmente consolidado. En la provincia de Padua se ha creado la Asociación de familiares de empresarios suicidados” y al menos cinco asociaciones han puesto en marcha servicios de ayuda psicológica para autónomos y pequeños empresarios (El País, 22-4-2012). Y es que en Italia, según datos de Cáritas, 8,3 millones de habitantes sufren la pobreza, de ellas un millón y medio viven de la caridad.

En España, donde ya se ha superado con creces los cinco millones de parados y decenas de miles de familias desahuciadas por ejecuciones hipotecarias, el número de suicidios ha aumentado un 25%, ya casi es más fácil morirse a manos de uno mismo que por cáncer. O como dijo hace años Michael Moore, tan preocupados los gobiernos por el terrorismo y es mucho más posible que se mate uno mismo en lugar de a manos de un terrorista.

Esta es otra diferencia con la crisis del 29 en Estados Unidos, entonces fueron los especuladores en Bolsa quienes se suicidaban tirándose desde las ventanas de sus rascacielos, hoy son los trabajadores a los que ellos envían al paro o a los pequeños empresarios a los que arrollan. Y pensar que en Túnez la gente se echó a la calle y derrocó a un presidente tras la indignación que levantó el suicidio de un vendedor ambulante.

Www.pascualserrano.net

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