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La cuestión social

La cuestión social
Le Monde Diplomatique

Bajo el lema "¡Alto a la miseria!", la Unión Europea (UE) ha declarado 2010 "Año de la pobreza y de la exclusión social". Y es que ya hay, en la Europa de los Veintisiete, unos 85 millones de pobres (1)... Un europeo de cada seis sobrevive en la penuria (2). Y la situación se sigue degradando a medida que se extiende la onda expansiva de la crisis.

La cuestión social vuelve a colocarse en el corazón del debate. La ira popular se manifiesta contra los Planes de austeridad en Grecia, Portugal, España, Irlanda, etc. Las huelgas y las protestas violentas se multiplican. Muchos ciudadanos expresan también un rechazo a la oferta política (crece la abstención y el voto en blanco) o una adhesión a diversos fanatismos (sube la extrema derecha y la xenofobia). Porque la pobreza y la desesperación social ponen en crisis al propio sistema democrático. ¿Asisteremos a una explosiva primavera del descontento europeo?

En España, el 20% de la población, o sea unos diez millones de personas, se hallan ya en la pobreza (3). Con casos particularmente indignantes como el de los hijos de extracomunitarios (más de la mitad de ellos viven en la indigencia), y el de las "personas sin hogar", nivel máximo de exclusión social (4). Hay más de 30.000 personas sin hogar (en Europa, cerca de medio millón). Centenares de ellas, cada invierno, mueren en la calle... ¿Quiénes son esos pobres de hoy? Campesinos explotados por las grandes distribuidoras, jubilados aislados, mujeres solas con hijos, jóvenes con empleos basura, parejas con hijos viviendo con un único sueldo, y obviamente la gran cohorte de activos que la crisis acaba de dejar sin empleo. Jamás hubo en la UE tantos parados: 23 millones (cinco más que hace un año). Lo peor es que la violencia del desempleo golpea sobre todo a los menores de 25 años. En materia de paro juvenil, España ostenta la tasa más catastrófica de Europa: 44,5% (la media europea: 20%).

Si la cuestión social se plantea hoy de modo tan espinoso es porque coincide con la crisis del Estado de bienestar. Desde los años 1970, con el auge de la globalización económica, salimos del capitalismo industrial para adentrarnos en una era de capitalismo salvaje cuya dinámica profunda es la desocialización, la destrucción del contrato social. Por eso se están respetando tan poco los conceptos de solidaridad y de justicia social.

La transformación principal se ha producido en el ámbito de la organización del trabajo. El estatuto profesional de los asalariados se ha degradado. En un contexto caracterizado por el desempleo masivo, la precariedad deja de ser un "mal momento transitorio" mientras se encuentra un empleo fijo, y se convierte en un estado permanente. Lo que el sociólogo francés Robert Castel llama: el "precariado" (5), una nueva condición infrasalarial que se ha extendido por toda Europa. En Portugal, por ejemplo, un asalariado de cada cinco tiene ya un contrato llamado "recibo verde". Aunque trabaje desde hace años en la misma oficina o la misma fábrica, con horarios fijos, su patrón es un simple cliente al que factura un servicio y quien puede, de la noche a la mañana, sin ninguna indemnización, romper el contrato.

Semejante degradación del estatuto de asalariado agrava las desigualdades porque excluye de hecho a un número cada vez mayor de personas (sobre todo jóvenes) del sistema de proteccion del Estado de bienestar. Las aísla, las margina, las rompe. ¿Cuántos suicidios de trabajadores en su lugar mismo de trabajo? Abandonados a sí mismos, en feroz competencia de todos contra todos, los individuos viven en una especie de jungla. Lo cual desconcierta a muchos sindicatos, otrora poderosos, y tentados hoy de colaborar con las patronales.

La eficacia económica se ha convertido en la preocupación central de las empresas, que descargan sobre el Estado sus obligaciones de solidaridad. A su vez, el Estado desvía estos imperativos hacia las Organizaciones no gubernamentales (ONG) o las redes humanitarias privadas. De ese modo, lo económico y lo social se van alejando permanentemente el uno del otro. Y el contraste entre los dos resulta cada vez más escandaloso.

Por ejemplo, en España, mientras el número de parados alcanzaba en 2009 la cifra de 4,5 millones (3,1 millones en 2008), las empresas cotizadas en Bolsa repartían 32.300 millones de euros a sus accionistas (19% más que en 2008). El año pasado, los beneficios de los diez principales bancos europeos superaron los 50.000 millones de euros...

En un continente castigado por la peor recesión desde 1929... ¿Cómo es posible? Porque a partir de la crisis del otoño de 2008, los Bancos centrales prestaron masivamente, con tipos de interés minimos, a la banca privada. Ésta utilizó ese dinero barato para prestar a su vez, con tipos más elevados, a las famlias, a las empresas... y a los propios Estados. Así ganó esas millonadas.

Ahora, la deuda soberana alcanza niveles excepcionales en varios países -Grecia, Irlanda, Portugal, España...- cuyos gobiernos han tenido que imponer drásticos Planes de austeridad a sus ciudadanos para satisfacer las exigencias de los actores financieros... causantes de la crisis del 2008. Una desvergüenza que exaspera y enfurece a millones de asalariados europeos.

Los ricos siguen enriqueciéndose mientras crece el número de personas sin empleo o en la precaridad, con un poder adquisitivo más reducido, en condiciones de trabajo degradadas, soportando la violencia física y simbólica de unas relaciones sociales endurecidas en una sociedad cada vez menos cohesionada. ¿Cuánto aguantará el hastío popular? ¿Acaso no advirtió el propio Fondo Monetario Internacional (FMI), el pasado 17 de marzo, que si no se reforma el sistema financiero "habrá revuelta social"?


Notas:
(1) Es "pobre" la personas que vive con menos del 50% de la Renta media disponible neta (Rdn) del país correspondiente. En España, el ingreso medio mensual se sitúa en torno a los mil euros.
(2) Cf. The Social Situation in the European Union 2007, Bruselas, 2008 (http://ec.europa.eu/ employment_social/spsi/reports_social_situation_fr.htm).
(3) Léase Informe de la Inclusion social en España, Fundació Un sol mon, Caixa Catalunya, Barcelona, 2008.
(4) Consúltese: www.enredpsh.org
(5) Robert Castel, La Metamorfosis de la cuestión social, Paidós, Barcelona, 1997.

Fuente: http://www.mondiplo.com/isum/Main?ISUM_ID=Content&ISUM_SCR=serviceScr&ISUM_CIPH=FgYyqvgMyMfqWff0de3sHw__

Por qué las propuestas del gobierno alemán para salvar al euro están equivocadas

Por qué las propuestas del gobierno alemán para salvar al euro están equivocadas
El Plural

El gobierno conservador-liberal alemán está proponiendo que todos los países de la Unión Europea, para salir de la crisis, hagan lo mismo que han estado haciendo en su país, es decir, que se concentren en aumentar las exportaciones, lo cual requiere –según portavoces de aquel gobierno- una moderación salarial (la manera amable de decir una reducción salarial) a fin de hacer que la economía alemana sea más competitiva y poder exportar más (Alemania ha sido el país de la UE-15 donde los salarios han crecido menos durante estos últimos quince años, seguido de cerca por España).

Consecuencia del enorme poder que el gobierno alemán tiene en configurar las políticas europeas, esta postura se está convirtiendo en la nueva sabiduría convencional, promovida efusivamente por los mayores medios de información financiera, desde el Financial Times hasta el The Economist, que siguiendo a los portavoces del establishment financiero europeo están acentuando la necesidad de apretarse el cinturón (que quiere decir bajar los salarios y los beneficios sociales y laborales) a fin de hacernos más competitivos y exportar más.

Y, como no, se está presionando al gobierno español y a los otros gobiernos del sur de Europa (y muy en especial Grecia) que tomen la medicina de austeridad para poder salir de la crisis. Tal receta de solución económica recuerda aquella imagen tan extendida de que si estás enfermo, para ponerte mejor tienes que tomar una medicina amarga. Según tal mensaje, no pueden estos países del sur de Europa continuar con la exuberancia de gasto público y elevados salarios que les está llevando a las ruina y les imposibilita la recuperación. Hasta aquí el dogma liberal, trasmitido por portavoces de tal dogma, algunos con chaquetas llamativas y otros con chaqueta normal. El problema es que este dogma se basa en la fe y no en la evidencia, evidencia que es fácil de recoger y mostrar el error de cada uno de sus postulados. Veamos los datos.

Pero antes hay que entender que una condición sine qua non para que un país exporte es que haya otro país que importe. Sin este último, no hay exportación posible. Aclarado esto, miremos donde van las exportaciones alemanas, dato fácil de ver. Tal como ha señalado el economista George Irvin en un reciente artículo en el The Guardian, dos terceras partes del comercio exterior (es decir, de las exportaciones) de Alemania, es con países de la eurozona, incluyendo los países del sur de Europa. Sólo una tercera parte de tal comercio exterior es en zonas distintas a la eurozona. Las exportaciones van, pues, en su gran mayoría a los países de la eurozona.

Ahí está el problema para Alemania y para los países de la eurozona. La austeridad que el gobierno alemán está predicando está dañando no sólo a todos los países de la UE (pues ven su capacidad de consumo dramáticamente reducida) sino a la propia Alemania, pues no se está recuperando la capacidad adquisitiva de la población (y muy en particular de las clases populares) en los países donde se están aplicando tales políticas de austeridad (que son la mayoría) y, con ello, no pueden consumir los productos alemanes. De ahí que la recuperación de las economías de la eurozona, incluida la alemana, vaya tan lenta (y se vea tan problemática). Querer basar la recuperación en incrementar las exportaciones sin que haya capacidad importadora en otros países es un error garrafal. Pero es lo que se está haciendo.

China entendió esto rápidamente. No podía salir de la crisis aumentando las exportaciones. Tenía que salir de la crisis con un aumento muy notable del consumo interno, con un enorme estímulo económico basado en creación de empleo y reducción de las enormes desigualdades (creadas precisamente por las políticas de crecimiento económico basadas en las exportaciones). Hoy China tendrá una tasa de crecimiento de un 9% del PIB.

Alemania es el eje de la eurozona. A no ser que intente salir de la crisis a base de aumentar su consumo doméstico, rompiendo con las políticas de austeridad, la eurozona no saldrá de al crisis. Las críticas de la Ministra de Economía francesa a Alemania en este sentido llevan toda la razón.

Lo que se requiere ahora, más que nunca es un crecimiento de la demanda y capacidad de consumo, incluyendo los sectores sociales que crean gran cantidad de puestos de trabajo, donde el déficit de empleo es sustancial en los países del sur de Europa (incluyendo España). En este sentido, el problema en estos países no es ni el déficit ni la deuda pública sino su escasa capacidad de consumo que estimule el crecimiento económico.

Contribuyendo a esta escasez está el bajo nivel de gasto público. En tales países el gasto público es muy bajo, resultado de un enorme poder de clase que explica la magnitud del fraude fiscal, del mercado negro y la regresividad fiscal. Hablar de exuberancia en este aspecto es hiperbólico y frívolo. Ni que decir tiene que pueden encontrarse casos de mal uso del gasto (que los liberales utilizan para justificar la reducción de todo el gasto público) en aquellos países. Pero este no es el problema El problema es que los países de la eurozona, incluyendo España, continúan estancados en el liberalismo.

La izquierda de karaoke trae en su morral a la extrema derecha

La izquierda de karaoke trae en su morral a la extrema derecha
Radio Klara

Con su permanente ejercicio de pensamiento único, la izquierda ni-ni, que ni transforma cuando está en el poder ni se opone cuando pasa a la oposición, es el mejor abono para la irrupción de la extrema derecha.

Las elecciones como canon democrático en el sistema capitalista de mercado suponen entronizar un péndulo político que siempre vuelve a su estado de reposo. El ciudadano de los países más desarrollados tiene una opinión estomagante de esa democracia-tipo sustentada sobre un insulso e interminable tobogán de comicios.

Urna va, urna viene, entre elecciones de todos los pelajes -municipales, regionales, nacionales y supranacionales (caso Unión Europea)-, la democracia se ritualiza como una carrera de desgaste, un viaje a ninguna parte. De la derecha a la izquierda y vuelta de la izquierda a la derecha, las ruedas de molino con que comulga el menos malo de los regímenes posibles giran como un Sísifo redivivo. Y así, cansinamente, con una jibarizada democracia de karaoke, la rutina representacional carcome vidas, proyectos e ilusiones en forma de hastío político e indiferencia ciudadana… hasta que llega el lobo.

Es un disco rayado, un dèjá vu. De esta guisa, todo vuelve donde solía. Cambia algo para que todo siga igual. La derecha y la izquierda se suceden como las estaciones del año sin alternar los principios económicos en que basan su dominio. Los vicios privados, un fecundo tópico con varios siglos de herrumbre, se siguen utilizando para incubar virtudes públicas.

El ocio del amo, la opulencia del rico, la explotación de los poderosos y el derroche de los agraciados crean trabajo y riqueza a manos llenas de manera altruista. Así se justifica el sistema circunvalatorio realmente existente. ¡Qué sería de nosotros si los jefes quebraran! O los bancos. O las multinacionales. Por eso hay que rescatarlos con la propia sangre si fuera preciso. A caballo regalado no le mires el diente. Una fábrica de minas antipersonas, una radioactiva central nuclear, el presupuesto para el mortífero ejército, no son armas de destrucción masiva sino oportunidades laborales que no hay que dejar escapar.

Todo este vaivén de máscaras y ventrílocuos pomposamente intercambiadas cada 4 años conduce de la nada a la más absoluta miseria. A veces se ensayan caballos de refresco, que a modo de “terceras vías”, “operaciones reformistas” o “upeydes” buscan dinamizar el mercado político en momentos de agobio y hartazgo con la introducción de esas “marcas blancas”. Pero son ilusiones, espejismos, que no aguantan dos asaltos. Luego, agostado el ciclo y revelado que el rey está desnudo y no tiene nada que ofrecer sino más de lo mismo, surge el tercero en discordia.

La extrema derecha siempre vuelve porque huele el barbecho que ni la derecha ni la izquierda cubren. La derecha simple por carecer de prospectiva y la izquierda formal porque en su afán para mantenerse en el pódium promueve una cultura conservadora que acuna su tumba. Así, el único terreno para el cambio y el antagonismo que dejan los vectores hegemónicos es el abonado para los demiurgos de la extrema derecha, como ha sabido ver la politóloga Chantal Mouffe. La extrema derecha es hija de la canonización del consenso y del oportunismo moral.

Los resultados de las regionales francesas cumplen a carta cabal este designio. Una derecha clásica tocada por la crisis, una izquierda nominal parapetada en la política espectáculo que se mira el ombligo por el espejo retrovisor de la historia y una izquierda radical incomprendida por el gran público mediocratizado, han coronado a las huestes xenófobas de Le Pen al tercer puesto de la cosecha electoral. Mientras la izquierda transformadora se hundía y los restos del otrora poderoso Partido Comunista Francés (PCF) consumaban su liquidación, el frente de la exclusión racial y el patrioterismo redentor lograba el 11,42% de los votos (el 22% en sus feudos), paragonándose con aquel sorpasso de las presidenciales del 2002, donde captó el 17,9% de los sufragios.

La extrema derecha nace de las renuncias de la izquierda y de la impotencia de la derecha. Nunca viene sola. Llega a lomos de los fracasos mancomunados de sus mentores en el sistema. La extrema derecha siempre está convocada. Es un eterno déjà vu. Y es así y siempre lo será porque los raíles sobre los que se prospera están en el adn del modelo capitalista y depredador de mercado que dicta la estrategia de los partidos políticos y de las ideologías simulacro que usan para legitimarse. Es la propia axiología del sistema, acatada sin refutación por derecha e izquierda al alimón, la que condiciona de manera inexorable la ley del péndulo de las democracias de karaoke que nos gobiernan.

El populismo fascista es un fenómeno moderno, propio del gregarismo de una sociedad de masas con el individuo en retirada y el declive de lo público-social, lo que Arístóteles llamó zoon politikon, a manos de lo privado competitivo. Un magma que los medios de comunicación de masas, auténticas extensiones del hombre (Mc Luhan) / órganos del hombre (Santiago Alba), ha agigantado hasta proyectar un solipsismo multitudinario que busca su redención en líderes providenciales que eviten el trago de tener que pensar y decidir por sí mismos.

Un miedo congénito a la libertad, a la autodeterminación, vitaminado de espíritu competitivo, autoritarismo, materialismo, servilismo voluntario, autismo ético y aldeanismo mental son los parámetros de esa axiología dominante de la clase dominante que arroja todo atisbo democrático del imaginario social. Con esta mutación se propicia la levadura que precisa la deshumanizada masa para asumir el desembarco de los “nuevos bárbaros”, sólos o a la berlusconiana manera.

El ritornello de la extrema derecha no tiene mérito. Está en el ambiente cultural y ético empobrecido que el capitalismo y sus atributos de consumo, insolidaridad, mediación, mediocridad y darwinismo social procuran cíclicamente. Aunque los momentos estelares suelen coincidir con las etapas de reflujo democrático y de Estado de Derecho que el propio sistema impulsa en su fuga hacia delante. Cuando, como ahora, una crisis desatada por el sistema financiero (la metáfora reencarnada de los Protocolos de los sabios de Sión)) saquea el patrimonio cívico y los partidos establecidos pactan todo lo pactable al margen del parlamento (teórica sede de la soberanía) por “interés general”. A nivel político y nivel laboral, donde las cúpulas de patronal y sindicatos suelen alcanzar un “diálogo social” que precariza a los representados a cambio de reforzar las posiciones de las representantes hasta convertirlos en casta., contribuyendo así al descrédito de todo lo que suene a democracia entre la base social.

Quemadas las naves que han servido durante años de arcas de Noé a derecha e izquierda, el camino para la insurgencia ultra está expedito. Aunque hay teóricos, como Carl Amery en Auschwitz, ¿comienza el siglo XXI?, que incluso sostienen que el bacilo totalitario no es una cepa del pasado sino una constante de la civilización occidental. Una extrema derecha, ¡ojo al parche!, con pátina anticapitalista y revolucionaria porque se nutre sobre todo de los estratos proletarios que han desertado del movimiento obrero y las clases damnificadas a las que disciplina en la nueva obediencia debida. Ninguna frase explica mejor el efecto llamada del pensamiento único a favor de la extrema derecha que lo dicho por el numero dos del PSOE orensano al fichar por el Partido Popular: “voy a ser tan fiel al PP como lo fui con el PSOE”.

(A José Vidal-Beneyto, que denunció la “modélica transición” como la causa de nuestro pensamiento único y tuvo la gallardía de proclamar que en España solo un periódico alternativo como Diagonal y el que suscribe habían investigado el “tenebroso pozo” de los fondos financieros del capitalismo criminal).

Fuente: http://www.radioklara.org/spip/spip.php?article3563

Sin vivienda, pero con una hipoteca a cuestas: La legislación española es de las pocas que permiten a la banca quedarse una casa por impago y seguir reclamando el 50% de la deuda

Sin vivienda, pero con una hipoteca a cuestas: La legislación española es de las pocas que permiten a la banca quedarse una casa por impago y seguir reclamando el 50% de la deuda
Público

Que el banco o la caja se quede con tu piso es un gran descalabro, pero el summun se alcanza cuando, además, te sigue reclamando el pago de la hipoteca. España es uno de los pocos países en Europa donde la ley permite que se mantenga la deuda contraída, en vez de aceptar la dación en pago, como se permite también en Estados Unidos. Muchas personas sufren ahora esta situación desesperada.

Segundo Zapata y su familia son un ejemplo. Firmaron una hipoteca por valor de 263.000 euros con Caja del Mediterráneo. Un año después, llegó la crisis, y Zapata y su hijo, empleados en el sector inmobiliario, se quedaron sin trabajo. Y empezaron a no poder afrontar el pago del crédito.

El banco no quiso dar una alternativa a la familia y envió el expediente al juzgado. El 11 de enero de 2009, el piso se subastó. Pero no hubo ningún comprador interesado por su elevado precio. El juez dio la potestad al banco para adjudicarse el inmueble por el 50% de la tasación. La otra mitad la sigue debiendo Zapata a la entidad financiera. Además, debe pagar el perito y los costes judiciales, muy elevados. "No sólo no tengo vivienda, sino que me ha quedado una deuda de casi 200.000 euros", afirma Zapata.

A Magin Ximenis lo deshauciaron el día 1. Su piso estaba tasado en 164.000 euros y se ha quedado con una deuda de 38.900 euros. Estefanía, con una hipoteca de 257.000 euros, también se ha visto en la calle. El banco, además de quedarse con su piso, puede incluso ejecutar la casa de sus padres si quiere cobrar el aval, ya que le ofrecieron garantías por 50.000 euros.

Subastas desiertas

La ley lo permite. Los casos se multiplican ahora como consecuencia de las abultadas hipotecas que concedió la banca en los años del boom. Hasta el momento, eran habituales las subastas en las que las viviendas se adjudicaban sin problemas por la cantidad que faltaba por cubrir de la deuda, normalmente no muy elevada. Un piso de 300.000 euros se podía subastar por 60.000. Pero nadie puja por las viviendas adquiridas en plena burbuja inmobiliaria. El comprador sólo ha tenido tiempo de pagar una pequeña parte de los intereses y esa misma vivienda puede salir a subasta por 290.000 euros.

La Ley de Enjuiciamento Civil (LEC) protege a la banca: cuando el precio en la subasta baja hasta el 50% del valor de la deuda, permite a la entidad financiera adjudicarse el piso. El banco, entonces, puede reclamar la otra mitad al ex propietario. "Antes de ejecutar la hipoteca, los bancos intentan llegar a acuerdos con los propietarios. Pero, alcanzado un cupo y si no hay posibilidad de cobro, acostumbran a adjudicárselo", explica la abogada experta en el sector inmobiliario Marta Legarreta.

El problema para los afectados es mayor, ya que, debido a la caída de los precios de la vivienda, el perito designado por el juez valora el piso por una cuantía menor. Además, el ex propietario tiene que asumir los costes de abogado y perito. Los trámites judiciales suelen suponer unos 27.800 euros en el caso de un piso valorado en 300.000 euros. Por eso, la actual deuda de Zapata es mucho mayor del 50% de la hipoteca que se le concedió en su momento.

Los afectados se movilizan

La Plataforma de Afectados por la Hipoteca nació hace sólo un año en Barcelona y ya cuenta con 700 familias asociadas. Plataformas similares se están creando en otros lugares de España.

Ante el alud de afectados, la organización ha iniciado una campaña para reclamar la reforma de la LEC en el Congreso. Propone que, como en los países europeos, se incorpore la dación en pago, que supone que la entrega de la vivienda a la banca es suficiente para liquidar la deuda contraída, siempre y cuando se trate de la residencia habitual y se demuestre que el deudor no tiene ninguna otra opción para hacer frente a sus obligaciones.

ICV y ERC apoyan esta iniciativa. Los republicanos ya lo plantearon en el pleno monográfico sobre la crisis en el Parlament catalán en febrero. La situación lo requiere: según el Consejo General del Poder Judicial, entre 2008 y 2010 más de 350.000 familias se habrán quedado sin vivienda.

Fuente: http://www.publico.es/dinero/303547/vivienda/hipoteca/cuestas

¡Bendita crisis!: Amancio Ortega es hoy 600 millones más rico que ayer

¡Bendita crisis!: Amancio Ortega es hoy 600 millones más rico que ayer

La participación del 59,3% en Inditex del fundador de Zara se revaloriza por los buenos resultados. Mantendrá su sueldo de 600.000 euros y se embolsará este año 443 millones en dividendos.

Amancio Ortega, el fundador y primer accionista de Inditex, tendrá su recompensa por los buenos resultados de la compañía durante el pasado ejercicio. La empresa de Zara elevará la retribución al accionista un 14%, hasta 1,2 euros por acción, el dividendo más alto distribuido por la compañía desde su creación. Como principal socio, con un 59,3% del capital, las sociedades a través de las que Ortega controla Inditex recibirán en total 443,5 millones de euros de dividendo en metálico.

Esa es la cifra que recibirá Ortega en su condición de accionista de la compañía. Por su cargo como presidente, en cambio, el sueldo se mantendrá en los 600.000 euros anuales, siendo esa la única retribución que recibe de la sociedad por todos los conceptos.

Durante 2009, el consejo de Inditex cobró en total 5,4 millones de euros, un 4,8% más que en el ejercicio anterior. De esa cifra, 4,4 millones correspondieron a los tres consejeros con funciones ejecutivas: el propio Amancio Ortega con sus 600.000 euros; el vicepresidente y consejero delegado, Pablo Isla, y el secretario general, Antonio Abril.

La buena acogida de los resultados de Inditex por parte de los inversores, ha llevado también a revalorizarse la participación que Amancio Ortega tiene en Inditex. Con precios al cierre de hoy, sus 369,6 millones de acciones rondan los 18.000 millones de euros. En un solo día, esa participación se ha revalorizado en más de 600 millones de euros. Es decir, Ortega es hoy 600 millones de euros más rico que ayer. La semana pasada, la lista Forbes le situó como la novena mayor fortuna del mundo, estimada en 25.000 millones de dólares. Hoy, basta con su participación en Inditex para alcanzar esa cifra, sin contar sus múltiples inversiones inmobiliarias y de cartera.

Juan Torres al habla

Juan Torres al habla

 

Juan Torres, catedrático de Economía Aplicada, autor de un revelador opúsculo sobre la crisis económica y miembro del colectivo Attac, reflexiona sobre las causas por las que Sevilla y Andalucía no son sociedades abiertas

-¿Alguien que en Sevilla dice lo que piensa es impertinente, inconsciente o sencillamente sincero?

            -Ir a contracorriente no sale gratis. Tiene la recompensa de la tranquilidad: dices lo que crees. Afortunadamente, hay gente más valiente que la media que dice lo que piensa; otros tenemos el privilegio de hacerlo porque nuestro trabajo nos lo permite: no tenemos jefe. De cualquier modo, siempre pagas cierto precio: ostracismo, marginación... Sólo hay que ver quiénes son los que tienen el dinero y las bendiciones: la gente que normalmente se acomoda. Estamos rodeados de mentiras. Baudrillard  decía que vivimos en la sociedad del crimen perfecto porque se ha asesinado a la verdad. Ir contra el discurso oficial siempre implica que te dejen fuera.

-¿Qué precio ha tenido que pagar?

            -Estoy tan satisfecho de decir lo que quiero que, la verdad, no siento ninguna carga. Sólo incomprensión: la gente del PSOE me sitúa junto a IU y los de IU dicen que soy del PSOE. No estoy afiliado a ningún partido.

-¿Y los del PP?

            -Bueno, tengo amigos en el PP. Saben que soy una persona de izquierdas. Lo curioso es que nadie te encaja con él; siempre con los demás.

-¿No es una manera de acertar no tener contento a nadie ?

            -En cierta medida es lo que busco. Leonardo Sciascia decía que la obligación de los intelectuales es levantar las piedras para que se vean los gusanos. Eso no le gusta a nadie, claro. Pero se puede hacer con lealtad. Sevilla y Andalucía son sitios donde se aprecia poco la crítica. En la vida pública dices algo que no te parece bien y enseguida se toma tu opinión como si fuera un misil.

 -¿Vivimos entre simulacros?

            -Efectivamente, vivimos en una opereta. Sevilla funciona así. La Semana Santa, tan difícil de entender para mí, es un enorme simulacro. No entiendo que algo vinculado a las creencias y a la percepción religiosa tenga una pasión tan pagana y que se mantenga gratamente esa convivencia. No entiendo que las cofradías se manifiesten contra el aborto y estén llenas de políticos que han hecho esas leyes. Pero, en fin, también las contradicciones tienen su belleza, digo yo, aunque ésta hay que admitir que es singular.

 -Los economistas son todos iguales ¿no?

            -El pensamiento económico es diverso. Lo que pasa es que siempre ha influido en el poder. Ningún poder podría mantenerse sin contar con un discurso económico. Eso hace que intente captar  para sí un determinado pensamiento económico e implica acabar con el otro, invisibilizar todo lo que lo contradice. Quien usa la economía para fortalecer un poder desigual intenta que ésta hable en latín para que no se entienda. ¿Por qué todos los asesores económicos de Zapatero son neoliberales? ¿Cómo es posible que la Junta sea la principal fuente de pensamiento económico liberal en Andalucía? La mayoría de los militantes del PSOE están a favor de la intervención pública en la economía. Sin embargo, potencian a los economistas que la condenan. Eso es lo que hace que la gente diga que todos los economistas son iguales.

-¿Ir contracorriente no es mucho más complicado en su campo, donde existe un discurso dominante que además está retribuido ?

            -Muy bien retribuido, por cierto. Si la gente supiera lo que ganan algunos catedráticos colegas míos que trabajan para los bancos y defienden que hay que privatizar las pensiones se quedaría estupefacta. Se paga no sólo con dinero, sino con prebendas, premios e incluso con el reconocimiento académico. Yo fui uno de los catedráticos más jóvenes de Andalucía. Mi curriculum: varios libros, un montón de artículos y, sin embargo, no estoy reconocido para formar parte de los tribunales de selección de catedráticos. Según los patrones que los liberales han impuesto en la universidad, no tengo calidad suficiente. Otra gente se calla. Yo lo digo claramente: no me da vergüenza decir que he sido excluido sólo por razones ideológicas, porque se impone una determinada línea de pensamiento en la universidad. Una línea, además, nefasta y que es relativamente fácil comprobar que es equivocada. Los liberales han llevado la economía mundial a la debacle. Son como médicos a los que se les mueren los enfermos y, paradójicamente, siguen ejerciendo y cada vez tienen más poder dentro de su gremio. La economía se ha convertido en un discurso ideológico al servicio de los bancos y de las grandes empresas.

-¿En la vida universitaria es igual?

            -Lo primero que encuentras al entrar a una facultad es una oficina del Banco de Santander. Eso ya te lo dice todo: quién financia y para qué. Es una institución pública, tenemos libertad, pero la presión para que deje de ser lo que tiene que ser es creciente. Hay recortes presupuestarios. Después está el debate de cuál es su papel. No debemos estar al servicio del mercado, sino de la sociedad. Debemos ser fuente de contratendencias y favorecer los cambios. Somos la despensa donde se acumulan víveres para usarlos en tiempos difíciles. No podemos ser el gabinete de I+D de las empresas. Eso debe estar en las empresas. nos toca abrir caminos. En lugar de arriesgar capital e innovar, lo que quieren las empresas es que lo haga el Estado en las universidades. Del trabajo universitario se deriva utilidad, pero los profesores no somos empleados y los estudiantes no son  fuerza de trabajo. Es un error.

-Nuestro tejido económico es bastante débil, dependiente.

            -La nuestra es una historia de rentistas y  de clases altas extraordinariamente egoístas que nunca han pensado en crear riqueza, sino en mantener privilegios casi medievales. El nacimiento de una sociedad moderna e innovadora así es muy complicado. Andalucía ha dado un salto espectacular en tan sólo treinta años, pero, cómo no sería nuestro atraso, que en realidad no hemos ganado posiciones relativas.

 -¿Cuáles son nuestros problemas?

            -No hemos tenido una clase empresarial auténtica, salvo excepciones honradísimas. Han sido buscadores de negocios y gente que ha vivido de la teta del sector público como si fueran funcionarios. A la mayoría de los empresarios, empezando por la patronal, sólo les falta tomar posesión. En segundo lugar, se ha tardado mucho en disponer de un sistema educativo potente. En Andalucía hemos creado las bases de bienestar social, sin el cual no es posible la modernización privada, en años con restricciones presupuestarias. También carecemos de un sistema de mediación social que favorezca la innovación, que descubra palancas de riqueza. El entorno internacional no nos ayuda: Andalucía hace un esfuerzo por incorporarse a esta dinámica, que es totalmente contraria a lo que le interesa. Nos impone deslocalizaciones y cadenas productivas fragmentadas, cuando lo que más necesitamos es vertebración. Es una contradicción irresoluble: la alternativa no es no subirse al tren, sino intentar que el rumbo cambie.

            Los dirigentes económicos, sindicales y patronales saben esto pero no hacen nada para modificar las cosas. Si no se cambia esta lógica es difícil que Andalucía, o una provincia como Sevilla, progrese. Hemos dado también pasos atrás: perdimos la oportunidad de tener una agricultura potente, un sistema de distribución propio, una industria que hubiera dado el salto a las nuevas tecnologías. No vamos a tener estos activos porque hemos vendido los focos de desarrollo productivo. La UE nos trajo la ventaja del flujo de capitales, pero la gente no cuenta que también ha supuesto que nuestros activos más importantes se vendieran. Los centros neurálgicos de nuestra economía están en manos extranjeras. Hemos perdido los resortes para tener una estrategia autóctona. No hemos usado a las cajas para esto. En lugar de frenar esta tendencia y desarrollar el nuevo modelo productivo, han acelerado la desvertebración de la economía. Los bancos privados, a fin de cuentas, sólo buscan dinero, pero las cajas no tenían que reproducir ese mismo modelo. El PSOE ha sido impotente. Porque en los órganos de dirección de las cajas se sientan afiliados del PSOE y gente puesta por el Gobierno andaluz.

-No somos capaces de despegar.

            -Nuestro modelo productivo no es innovador. Se basa en un deterioro constante del mercado interno que tiene su muestra en la contención salarial. Los empresarios tienen dos alternativas: o vincularse al mercado global u optar por competitir con los salarios. Para hacerlo en el primer campo tienen que ser vanguardistas, y eso requiere esfuerzo. En el mercado global no es fácil que empresas de segunda o tercera fila puedan  insertarse. Siempre se elige el segundo camino: un modelo empobrecedor, que no crea demanda y lleva a la ruina a la propia red empresarial. Sus propios remedios las envenenan. Y no hay manera de hacérselo ver: lo resuelven todo a base de subvenciones. Hay que cambiar la forma de ver las cosas. Al propio empresariado es a quien debería interesarle el cambio. Habría que fortalecer el sector público.

 -¿No hay muchos funcionarios?

            -Lo que hay es mucho mito. Los países más avanzados tienen un sector público potente. No es verdad que Andalucía tenga una presencia del sector público mayor, aunque sí es cierto que existe descompensación, no está bien aquilatado. Tendría que centrarse mucho más en la creación de capital social, que es lo que necesitan las empresas. El problema no es que el sector público sea excesivo, sino que el dinamismo productivo de nuestra economía es escaso. El capital que teníamos se ha ido fuera, no ha creado redes. Se ha generado una economía de la especulación.

-Un informe municipal hablaba hace poco del nivel salarial de Sevilla. Pura subsistencia.

            -Los andaluces viven peor en salarios y condiciones de vida, aunque tenemos un capital relacional y de entorno que también es calidad de vida. Estamos peor en horas de trabajo, salarios, cosas materiales. Cuando los empresarios hablan de reducir los salarios no se dan cuenta de que no sólo reducen costes, sino demanda, consumo. Limitan el desarrollo potencial de los mercados. Esa medida sólo provoca que la economía vuelva a caer. Hay que crecer de otra manera. Lo pienso cuando leo cosas sobre la famosa torre [Pelli]. ¿Con lo que ha caído en el sector inmobiliario vamos a hacer un monumento a ese derroche?

-¿Existe escenario social y cultural para cambiar las cosas?

            -Por mucho que quiera hacer el gobierno, lo importante es la sociedad. En lugar de ser el reflejo de las inquietudes colectivas, el Gobierno se ha convertido en el eje de todo. No hay ósmosis. Está  limitado por la coyuntura, las presiones. No hay contrapoderes.

-¿La sociedad civil no es libre?

            -No cultiva la disensión. ¿Que es innovar sino disentir? Se nos dice que hay que innovar pero no disentir. Poner una economía a innovar significa animar a la gente a imaginar cosas nuevas. Un emprendedor es quien piensa cosas distintas. No puedes estar transmitiendo en Canal Sur un discurso del siglo XVII y al mismo tiempo decirle a la gente que sea innovadora y darle un ordenador. Es una contradicción. La innovación es rebeldía. Tenemos un espacio de representación que a la postre no se traduce en la posibilidad real de que los individuos influyan. Cada vez estamos más lejos de nuestros propios representantes. Una sociedad innovadora tiene que deliberar. Es un componente fundamental del progreso. Pero sólo se busca el asentimiento con mentiras, eslóganes y un apoyo acrítico. Cuando se conocen los entresijos de los medios, incluso los públicos, se ve cómo se teledirige a los líderes de opinión. Se tiene mucho miedo a oír cosas contrarias. Conservadurismo. No somos una sociedad abierta. La izquierda es la que se ha hecho más conservadora. No tiene ningún discurso, se queda atrapada en el dominante y sólo se preocupa por conservar lo que tiene.

-¿Los extremos se tocan?

            -El poder une mucho. La derecha económica vive del poder político. Ha penetrado en él: todo el mundo conoce a la gente de la derecha que está metida en el PSOE. Ése es el problema del PP: la derecha económica nunca ha apostado por ellos porque está muy cómoda con el PSOE. En Sevilla los resortes de los que depende la vida pública y social son muy claros para el que los quiera ver. Son fáciles de controlar. Sirven para inmovilizar. El PSOE quizás es capaz de ganar elecciones pero no cambia la sociedad. En Andalucía lo que está pasando es que bajo una apariencia de quietud los ciudadanos cada vez son menos propicios al statu quo. El PSOE está creando a la ciudadanía que acabará con la socialdemocracia.

Sobre el euro y la crisis, y las antiguas consideraciones de Julio Anguita: De lo mejor que nos ha pasado

Sobre el euro y la crisis, y las antiguas consideraciones de Julio Anguita: De lo mejor que nos ha pasado

En un reciente artículo: “El euro y el Fondo Monetario Europeo”, Alejandro Nadal, un economista de los que uno puede aprender siempre, incapaz de pensar unilateralmente olvidando registros y ámbitos anexos esenciales y, más en concreto, la situación de las clases y grupos sociales desfavorecidos, señalaba: “[…] La creación del euro significó para los miembros de la eurozona una pérdida de soberanía en materia de política monetaria y cambiaria. El ganador fue el Banco Central Europeo (BCE), una institución financiera autónoma que no rinde cuentas a nadie. El BCE controla desde entonces el tipo de interés y la política monetaria para la eurozona. El esquema macroeconómico europeo también impone límites al gasto público, pasando así a controlar la política fiscal. Pero la eurozona no cuenta con un mecanismo que permita transferencias fiscales entre sus miembros […] Por ese motivo, la eurozona exige una férrea disciplina macroeconómica, que no se ha cumplido en la práctica. Ni el tope de endeudamiento (60% del PIB) ni el del déficit fiscal (3% del PIB) han sido acatados por muchos de los integrantes de la eurozona, lo que lleva a dos reflexiones…”.

Valdría la pena continuar pero permítanme que lo deje en este punto.

En parecidos términos, con escasas diferencias de tono y nulas de contenido, Julio Anguita -no fue el único desde luego- lo señaló, explicó y argumentó hace más de una década en reiteradas ocasiones. Insistentemente. Con paciencia. Sin perder los nervios. Con buena pedagogía y con excelentes maneras.

No se le hizo caso. Se lo demonizó hasta límites poco habituales que merecían un estudio sociológico. Se rieron de él, o hicieron ver que se reían de él. Y no solo entre las filas militaristas y zafias de la derechona de siempre o en el llamado “centro izquierda”, sino entre grupos y personas que decían formar parte de la “izquierda transformadora”. No era elegante, no quedaba bien, no daba el tono, no decía lo que tocada decir, apuntaba siempre verdades trasnochadas, sonaba a rancio, y, por si fuera poco, defendía a Cuba. Estas fueron algunas de las lindezas lanzadas al aire y en los medios que sería bueno recoger en una antología de urgencia de disparates e insultos.

Nos costó verlo. No estuvimos suficientemente alertas. Perdimos el rumbo. Nos cegaron las luces de neón y los artefactos pueriles. Nos obnubilaron la visión con proclamas postmodernas y lenguajes insustantivos. No hay duda de que la Historia, en mayúsculas, y la política, en minúscula, no son únicamente asunto de personalidades o líderes acertados. Desde luego. Pero, admitámoslo también, la sensatez, la coherencia, el hablar claro y el no perder el rumbo, y sobre todo, el no dejarse encandilar por cantos de sirenas que actúan tras cuidadosos diseños y por los oropeles de un mundo capitalista, en fase de máxima codicia, cada día menos humano y menos conciliable con la prolongación de la vida en nuestro planeta [2], son instrumentos necesarios para transitar con dignidad y prudencia. Julio Anguita supo nadar contracorriente, pensó políticamente como pocos pensaron e intentó enseñarnos a los demás a mirar con ojos no cegados. Contra la ceguera fue su lema.

Para nuestra fortuna, sigue activo, lúcido y en pie de paz y combate . Y no sólo con sus palabras. El mismo lo ha dicho en más de una ocasión: en el principio, consistentemente, fueron el Verbo y la Acción.

Errores básicos del sistema cubano

Errores básicos del sistema cubano

Bien pudiera haber señalado algunos otros, pero destaco los que a mi juicio resultan más importantes, comparados con los aciertos de nuestra democracia en España. Es un lamentable error, por ejemplo:

1.- Que el pueblo elija directa y libremente a sus representantes en el Parlamento. En una democracia que se precie de tal, la sociedad debe ignorarlo todo acerca de los aspirantes a diputados. Los diversos colectivos políticos formados por abogados, economistas y empresarios que integran un partido, podrían recibir todo el apoyo mediático y monetario posible, si promovieran un régimen de corte capitalista. La izquierda cercana a la ideología comunista debe ser aniquilada de forma estratégica, para que sus representantes sean simplemente un adorno con el que justificar la libertad de pensamiento. El bipartidismo de derechas es la meta final en un régimen democrático.

2.- Que los Jefes de las Fuerzas Armadas tengan una clara extracción humilde, con un salario equiparable a cualquier profesional de la salud o la educación, cuando lo democrático es que provengan de castas, linajes, familias y colectivos de la nobleza, y sus prebendas estén a la altura de su vivienda, vestimenta y necesidades varias. El Jefe Supremo, en una democracia, deberá percibir, como mínimo, 9.000.000 de euros anuales, para asegurar su buena presencia.

3.- Que las prisiones sirvan realmente para la readaptación social del condenado, apoyando a este en los estudios o trabajo que quisiera efectuar dentro del recinto, cuando lo más democrático es que sean centros donde algunos funcionarios puedan proporcionar a estos su dosis diaria de droga, negándoles la aplicación de determinadas normas de la Ley Penitenciaria (sobre todo las referentes a la reducción de pena por el trabajo por salud quebradiza), para que los allí encerrados sigan delinquiendo, o cayeran víctimas de cáncer, del AIDS o infecciones masivas.

4.- Que la sociedad sea un ejemplo de cultura, serenidad, solidaridad y responsabilidad colectiva, cuando lo más democrático es que sea inculta, agresiva, desconfiada y desencantada de cualquier meta, en la que la moralidad y la ética constituyan elementos sustanciales a la hora de participar en tareas colectivas.

5.- Que las familias sigan unidas emocionalmente a pesar de sus diferencias políticas, cuando lo realmente democrático es confiar en que se maten unos a otros, con la ayuda inestimable de los medios de comunicación y las fuerzas de seguridad, que deben amparar ante todo a los ciudadanos de ideología fascista.

6.- Que la universidad (como la salud) sea gratuita y de libre acceso, cuando lo más necesario y democrático es implantar un sistema como el llamado Bolonia, para que las carreras de humanidades desaparezcan de forma paulatina, dejando a los propios empresarios la inmensa y patriótica de decidir qué estudiantes y qué asignaturas deben ser protegidos, para satisfacer al mercado laboral, promoviendo contratos en los que la obsoleta indemnización quede suprimida.

7.- Que las Fuerzas del Orden tengan prohibido terminantemente ejercer cualquier tipo de violencia contra la ciudadanía, cuando lo realmente democrático es detener a todo aquel que abra la boca, sometiéndole a brutales palizas, con todo tipo de objetos contundentes, sean niños, mujeres, jóvenes o ancianos, para posteriormente ser torturados en los centros de detención, al objeto de recabar información, que será siempre tildada de “enormemente aclaatoria”. Se eliminará tal posibilidad cuando el detenido se confesara adepto al franquismo, al Rey, a los principios de la Falange o al Real Madrid..

8.- Que se permita jugar en las aceras de las calles, bajo la luz de una farola, una partida de ajedrez o dominó, cuando lo democrático es impedir que las personas utilicen esos espacios ciudadanos para su solaz y entretenimiento, obligándoles a abandonar el lugar, siendo primero golpeados y mas tarde multados por ello. De la misma forma, en una verdadera democracia, se aplicarán castigos ejemplares a quienes canten en la vía pública a partir de las 10 de la noche.

9.- Que esté prohibido el desalojo de una familia de su vivienda en casos de morosidad, cuando lo democrático es expulsar del piso o apartamento a todos los miembros de una familia, dejándoles con los enseres en plena calle y urgiéndoles para que abandonen el lugar con todos los muebles, so pena de someterles a la lógica mano de hostias. No se les facilitará otra alternativa que dormir al raso.

10.- Que ante la solicitud para que un ciudadano muestre su carné de identidad a la autoridad, tal demanda se hiciere de forma educada, cuando lo más democrático es colocar contra la pared al inquirido, abrirle las piernas, registrarle los bolsillos, insultarle sobre su condición u origen, amenazando en todo momento su integridad física, sea o no sospechoso, porque en una democracia todo ciudadano debe ser considerado un terrorista en potencia, hasta que se demuestre, tras la pertinente paliza, lo contrario.

11.- Que la interrupción del embarazo sea libre y gratuita en cualquier caso, siempre que la portadora del embrión lo desee. En una democracia representativa como la española, esa posibilidad debe ser relegada hasta el año 2139.

12.- Que se mantenga, a pesar del bloqueo y los desastres naturales, un equilibrio en los precios de los alimentos básicos y el salario, sabiendo que las condiciones del embargo impiden satisfacer otro tipo de viandas, cuando en la democracia verdadera se revisan al alza hasta dos veces y tres al año no sólo el precio del pan, la leche o el arroz, sino igualmente los del gas, el agua, la electricidad y el servicio telefónico.

13.- Que ante la aparición de fenómenos como seísmos, huracanes, ciclones e inundaciones, se tenga ante todo en cuenta la vida de las personas y su atención alimentaria y médica, cuando lo verdaderamente útil y democrático es que el ejército se dedique a proteger los comercios y centros privados, deteniendo a todo aquel que, en una clara opción delictiva, roba un paquete de leche o una barra de pan.

14.- Que haya muerto un delincuente común tras una larga huelga de hambre, habiéndole prestado todo tipo de ayuda médica, cuando lo democrático es permitir que se suicide de forma más rápida, como ocurre diariamente en EEUU, Rumania, Polonia, Albania, Colombia, México, Panamá, Guatemala, Honduras, El Salvador, Chile, Argentina, Brasil, etc., facilitando navajas, cuchillos o útiles como cuerdas y maromas a los presos de confianza, para que estos se los entreguen a quienes desean pasar a mejor vida. El número de suicidios en las prisiones democráticas de los países aludidos es ejemplar, ya que oscila entre 35 y 200 al año, lo que evita que los finados pudieran volver a delinquir.

15.- Que la prensa esté en poder de los profesionales, cuando lo democrático es que los empresarios que dirigen lobbys en esa área, aunque defiendan un mismo sistema económico como es el exitoso capitalismo, dirijan a la sociedad y a los partidos políticos, informando de lo que creen debe ser la verdad, aunque ésta no sea tal. La democracia debe afirmar su compromiso con la pluralidad ideológica para garantizar libertad de expresión de todos, menos los de la izquierda, peligroso sector que debe ser sometido a continuos ataques, para evitar que detente radios, prensa y emisoras de televisión.

16.- Que el igualitarismo no sustituya nunca, por injusto e ineficaz, a la verdadera igualdad de la ciudadanía ante los derechos fundamentales del hombre, cuando lo más democrático es considerar que, por encima de todo, los partidos políticos son el cimiento de una sociedad en paz, aunque haya que invadir militarmente países ajenos. Una verdadera constitución democrática debe referirse a todos los derechos, aunque no se pueda cumplir la mayor parte de los referidos a trabajo, educación, vivienda y libertad de expresión, por razones muy largas de explicar. Una autoridad realmente democrática deberá suprimir el derecho a la asistencia letrada en el momento en que se practique una detención, ya que la aplicación del habeas corpus (que se debe permitir cuando el acusado sea una persona de solvencia económica y social), ralentiza gravemente la posibilidad de que las Fuerzas de Seguridad obtengan, aunque sea bajo tratos degradantes, una información necesaria.

17.- Que la televisión sea un medio sin publicidad comercial alguna, dotada de una programación variada, donde se asegure un sano entretenimiento y divulgación cultural, evitando la utilización de lenguaje violento, cuando lo democrático en ese medio es la potenciación de la agresividad, creando espacios donde se desaten las más bajas pasiones e instintos, que son los que más altos beneficios producen al empresario.

18.- Que la libertad condicional se aplique en todos los casos que contempla la ley, independientemente de las posibilidades económicas del condenado, cuando lo más ajustado a un régimen democrático es liberar a aquellas personas que pueden abonar altas cifras, lo que demuestra a las autoridades judiciales la solvencia moral del procesado, su clase social, su inteligencia y su compromiso consigo mismo y su familia.

Resumiendo, un verdadero demócrata como el terrorista Luis Posada Carriles, responsable confeso de la voladura de un DC-8 de Cubana de Aviación, el 6 de octubre de 1976, en el que murieron 178 personas inocentes, es detenido y luego amparado, protegido y puesto en libertad por los jueces norteamericanos; los mismos que condenaron hace ya más de dos lustros, a penas de 30 años y cadena perpetua, a cinco cubanos antiterroristas que informaron puntualmente a las autoridades de USA, sobre las actividades armadas de la Mafia cubano-americana de Florida.

Un verdadero sistema representativo, como la monarquía española, jamás condenará el genocidio y los crímenes de otro demócrata ejemplar, como fue Francisco Franco, y defenderá como necesaria la violencia en sesión continua, ejercida contra todos los terroristas que se niegan a aceptar la victoria final del capitalismo sobre el socialismo real, sobre todo si son de origen árabe o vasco.

La democracia, hoy perfeccionada militarmente por el capitalismo, es el régimen idóneo, insustituible, la mejor forma de solucionar los problemas e ilusiones de un empresario que sólo anhela proporcionar trabajo indigno y mal remunerado a un ciudadano.

Fuente: http://www.cubadebate.cu/opinion/2010/03/09/errores-basicos-del-sistema-cubano/

Los salarios en España

Los salarios en España

Público

Existe una creencia generalizada en amplios círculos financieros, económicos, políticos, e incluso mediáticos en España, de que el hecho que los salarios sean bajos en nuestro país se debe a que la productividad de los trabajadores es baja. De ahí que se concluya que, a menos que la productividad de los trabajadores aumente, no se pueden subir los salarios. Es más, en estos momentos de crisis, estos mismos círculos están insistiendo en que hay que bajar los salarios para salir de la crisis. La evidencia existente, sin embargo, no soporta tales tesis. Veamos los datos.

Uno de los documentos más creíbles sobre la productividad en las economías mundiales es el informe que produce anualmente The Conference Board, titulado Performance 2009: Productivity, Employment and Growth in the World’s Economies. En su sector Productivity, se presenta un análisis detallado de la evolución de la productividad en la mayoría de países de economías avanzadas (incluyendo España) y de los países emergentes (países como China e India) que se están desarrollando muy rápidamente, convirtiéndose en elementos clave de la economía mundial Pues bien, en la página 15 de tal informe (que analiza el crecimiento de la productividad en los países de la OCDE, el club de países más ricos del mundo), puede verse que el periodo de nuestra reciente historia en el que la productividad por hora trabajada ha crecido más rápidamente fue durante el periodo 1987-1995.

La tasa de crecimiento anual (2,3%) fue una de las mayores en este grupo de países. Tal crecimiento, sin embargo, disminuyó considerablemente durante el periodo 2000-2008 creciendo sólo un 0,9%, uno de los porcentajes más bajos en la OCDE. Varios factores explican este descenso, pero uno importante fue el gran crecimiento del sector de la construcción, resultado del boom estimulado por el complejo inmobiliario-bancario que se convirtió en el eje del crecimiento económico español. Este sector –de escasa productividad- absorbía gran cantidad de recursos que podrían (y deberían) haberse invertido en sectores más productivos.

Las responsables del descenso de la productividad promedio del país no eran -como los liberales subrayaban y continúan subrayando- las rigideces del mercado laboral y la supuestamente excesiva fuerza de los sindicatos, sino el comportamiento altamente especulativo del sector inmobiliario y de la industria de la construcción (el precio de la vivienda creció tres veces más rápidamente que el coste de producirlas) y de los bancos.

También son responsables de este boom especulativo las autoridades públicas, incluyendo los equipos económicos de los sucesivos gobiernos que podían haber prevenido la burbuja inmobiliaria, y las autoridades locales para las cuales el boom inmobiliario significó una gran entrada de recursos. Pero el mayor responsable fue el Banco de España, que regula el sistema bancario y que fracasó estrepitosamente en prevenir la burbuja inmobiliaria, hecho ignorado sistemáticamente por el gobernador del Banco de España, el Sr. Miguel Fernández Ordóñez, que tiene la osadía (para ponerlo de una manera amble) de atribuir la supuesta baja productividad primordialmente a las rigideces del mercado de trabajo.

La productividad promedio del país depende primordialmente de su estructura económica. En realidad, hay muchos sectores productivos y de servicios en España, con productividad muy elevada, lo cual explica que, a pesar de que la tasa de crecimiento de la productividad ha disminuido, el nivel de la productividad promedio no es bajo, como los liberales acentúan erróneamente.

En realidad, según el informe citado anteriormente, el nivel de productividad laboral es actualmente el 74% del nivel de productividad laboral de EEUU (y es sólo ligeramente inferior al canadiense, 79%, y superior al japonés, 71%). En cambio, los salarios son mucho más bajos que en EEUU, y el nivel de los ingresos por salarios es sólo un 65% del de EEUU.

Lo que hemos estado viendo durante todos estos años es un gran crecimiento de las rentas (y beneficios) de la banca y del mundo empresarial, y un descenso, en términos porcentuales, de las rentas del trabajo, y ello como consecuencia de que las rentas derivadas del aumento de la productividad se han distribuido más a favor de los beneficios que a favor de los salarios.

Esta situación ha ocurrido, por cierto, en la mayoría de países de la OCDE, resultado de la aplicación de las políticas liberales que han beneficiado sistemáticamente a las rentas del capital. Nada menos que Larry Summers, director de la oficina económica del Presidente Obama, subrayó que en EEUU, “cada familia perteneciente al 80% de la población envía cada año un cheque de 10.000 dólares al 1% de las familias de mayor renta del país” (citado en Howard J. Sherman, The Roller Coaster Economy, 2010, p. 46). Debería hacerse un estudio semejante en España (uno de los países con mayores desigualdades de renta en la OCDE), pues el cheque que la mayoría de familias envía a las rentas superiores (como consecuencia de la manera en que se distribuyen las rentas que derivan del trabajo) es también considerable.

De estos datos puede concluirse que los salarios no son demasiado altos, sino, al revés, son demasiado bajos. Y que ello se debe, no a la escasa productividad sino al excesivo poder que las fuerzas conservadoras y liberales (próximas al mundo empresarial y financiero) tienen en nuestro país. En realidad, el nivel bajo de los salarios es un gran obstáculo para el estímulo económico que el país necesita. La baja demanda, el mayor problema que tiene la economía española (y la europea) se basa precisamente en la gran disminución de la capacidad adquisitiva de las clases populares.
La única manera de estimular la economía es, precisamente, a través del gasto público (que, equivocadamente, el gobierno quiere reducir) y a través del incremento de la masa salarial (es decir, del aumento del número de personas que trabajan y de sus salarios). De ahí que el gobierno Obama tenía, entre sus mayores medidas de estímulo, no sólo 700 mil millones de dólares en gasto público, sino el aprobar una ley que reforzara a los sindicatos, como medida de facilitar el crecimiento de los salarios. No así en España. 

Vicenç Navarro. Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University

(www.vnavarro.org

Una contracampaña de denuncia: "Esto lo arreglamos, pero sin ellos"

Nace en la red una contracampaña a la de "Esto lo arreglamos entre todos". El que estén detrás las empresas más poderosas y algunos grandes bancos indigna a trabajadores y parados.

La campaña que lanzaron hace menos de una semana las Cámaras de Comercio y 18 de las principales empresas españolas bajo el lema 'Esto sólo lo arreglamos entre todos' se ha encontrado con una dura oposición. Las mismas redes sociales que los creadores de la iniciativa querían utilizar para lograr una gran repercusión se han convertido en las últimas horas en la plataforma utilizada por sus detractores, que ya han puesto en marcha la web 'Estosololoarreglamossinellos.org', respaldada por más de 1.000 internautas en Facebook.

"No somos pagados de una gran empresa. No estamos a sueldo de ninguna organización de empresarios. No nos llenan el bolsillo por esta web ni Telefónica, ni las Cámaras de Comercio. No somos Iberia, ni El Corte Inglés, BBVA, Banco Santander, La Caixa, Caja Madrid, Repsol, Cepsa, Endesa, Iberdrola, Red Eléctrica, Mapfre, Renfe, Abertis, Mercadona, Indra, ni la patronal de la construcción, Seopan. No tenemos nada que ver con ellos. Al contrario, creemos que si hay que buscar culpables a toda esta situación, es entre esos nombres. Porque sabemos que esto lo arreglaremos cuando acabemos con ellos. ¿Quiénes somos? Somos trabajadores y parados, como tú".

La iniciativa también asegura: "Se ríen de nosotros. Dicen que de esta salimos todos juntos, mientras se revuelcan en sus beneficios", esgrimen los promotores de la contracampaña y avisan de que "con lo que nos están sangrando, preparan sus colmillos para abaratar el despido, para una nueva reforma laboral, para contratar trabajadores aterrorizados que obedezcan sin rechistar".

Y no están solos. En Facebook se han creado varios grupos que comparten el objetivo común de protestar contra la campaña publicitaria de las Cámaras de Comercio. 'Esto solo lo arreglamos entre nosotros pero no como ellos quieren' o 'Esto deberían arreglarlo los que lo jodieron' también cuentan entre sus filas con más de 1.300 y 1.600 fans, respectivamente.

A través de estos tres grupos los ciudadanos muestran su malestar por la campana publicitaria de las Cámaras, que tachan de oportunista y demagógica. Desde la página web estosololoarreglamossinellos.org denuncian que los anuncios que aparecen en prensa, televisión, marquesinas e Internet no son más que una "ridícula campaña" que ha montado el alto empresariado "como un recurso más con el que seguir jugando con el trabajador de a pie, con el parado, con el estudiante. Con ese que, al contrario que ellos, sí ha sufrido esta crisis". Los creadores de la web, trabajadores y personas en paro, pretenden enviar "enviar un mensaje alto y claro a los organizadores de la campaña publicitaria y al Estado: nosotros no somos el problema".

Las grandes constructoras españolas duplican sus ganancias en un año de crisis: Pese al alza de los beneficios los expedientes de regulación de empleo se multiplican por seis

Las grandes constructoras españolas duplican sus ganancias en un año de crisis: Pese al alza de los beneficios los expedientes de regulación de empleo se multiplican por seis
LibreRed

Las grandes empresas españolas de la construcción, Ferrovial, FCC, ACS, Acciona y OHL, obtuvieron un beneficio neto de 3.120 millones de euros en 2009.

Pese a estar sumergidos en una crisis económica de grandes dimensiones y haber reducido su actividad notablemente, estas corporaciones han duplicado sus ganancias en este último año. Según fuentes de las constructoras, esto ha sido posible gracias a una reducción de deuda y a centrarse en ”negocios estratégicos”, es decir, pavimentación, carreteras y otro tipo de infraestructuras.

Así, las cuentas de estos gigantes indican un beneficio neto de 3.120 millones de euros, lo que supone un incremento del 85% respecto al anterior ejercicio de 2008.

Unos “negocios estratégicos” bajo sospecha

El pasado 24 de febrero la Comisión Nacional de la Competencia (CNC) abrió un expediente sancionador a 53 empresas del sector de la construcción por alcanzar acuerdos para repartirse contratos y fijar precios ante concursos públicos de rehabilitación y pavimentación de carreteras, según ha informado el organismo regulador. En el listado de empresas afectadas por el expediente figuran dos de las grandes constructoras españolas que han doblado sus beneficios en 2009: Vías y Construcciones (filial de ACS) y OHL.

Curiosamente, OHL experimentó un aumento de beneficio del 10% este año. Por su parte, la constructora ACS, propiedad del empresario y Presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, y que también está siendo investigada, ganó 1.952 millones de euros, un 8,1% más que en el ejercicio anterior. Tanto OHL como ACS fueron las únicas compañías que no se vieron afectadas por la ruptura de la llamada “burbuja inmobiliaria”.

Grandes despidos, grandes beneficios

Durante los siete primeros meses de 2008 el número de trabajadores de la construcción afectados por expedientes de regulación de empleo (ERE’s) se multiplicó por seis. En 2009, la construcción fue uno de los sectores más afectado y que más despidos realizó: 3.690 trabajadores perdieron su trabajo.

Fuente: http

¿Quiénes y por qué atacan a la economía española, o a la griega? ¿Y qué hacer para evitarlo?

¿Quiénes y por qué atacan a la economía española, o a la griega? ¿Y qué hacer para evitarlo?

Todo el mundo es consciente de que "van a por España", como decía un artículo publicado hace unos días en el diario El País. Dicho de otra manera, eso quiere decir que "los mercados" atacan a la economía española, que se difunden rumores sobre su debilidad, que salen capitales y, sobre todo, que las agencias de calificación pueden estimar que la capacidad de España para hacer frente a sus compromisos de deuda disminuye, lo que dificultaría la colocación de la deuda española, haciéndola más costosa y quizá impidiendo que pudiera seguir haciendo frente a sus compromisos de pago.

Hasta aquí es más o menos lo que cuentan los periódicos y lo que dicen la mayoría de los economistas, pero conviene saber algunas cosas más.

¿Quienes son los mercados que atacan a la economía española? Lógicamente, los mercados no son criaturas reales que tengan cuerpo y alma, sentimientos, voz y voluntad. De ninguna manera. Los "mercados" son en realidad los propietarios de los grandes capitales que operan en ellos: los grandes banqueros y los directivos de los bancos, los grandes inversores, los titulares de los gigantescos fondos de inversión, de pensiones, las grandes multinacionales...

Son, por tanto, personas normales concretas, ciudadanos como los demás pero que tienen muchísimo dinero y, por tanto, muchísimo poder. Privilegiados que dominan a los gobiernos y que se superponen a cualquiera de las decisiones que los órganos o instituciones representativos puedan adoptar, y también los que tienen influencia sobre los organismos internacionales. No creo que sea necesario que dé nombres, cualquier persona bien informada sabe con quiénes se han reunido los presidentes de los gobiernos, quiénes van a Davos, los que forman parte de la Trilateral o del Club Bilderberg, los empresarios multimillonarios... A esos me refiero.

Son los que controlan no solo sus propios e inmensos recursos financieros sino también el ahorro, en nuestro caso, de los españoles, con el cual atacan a la economía española. Usan nuestro dinero para empobrecernos. Esos son "los mercados" a quienes los medios de comunicación nunca ponen nombre ni cara.

¿Por qué les preocupa ahora la situación de la economía española? Todos ellos han ganado miles de millones en los últimos años cuando lograron implantar en España, o en otros países, un modelo productivo especulativo gracias a las leyes que fueron aplicando los sucesivos gobiernos. Y, a escala global, difundiendo por todo el planeta e invirtiendo y especulando con activos financieros arriesgadísimos y gracias a la complicidad de las autoridades económicas. Hasta que todo saltó por los aires porque ese modo de ganar dinero es materialmente insostenible.

Todos conocemos la historia, sus engaños y fraudes, su extraordinaria irresponsabilidad, su avaricia ilimitada... y lo que después ha sucedido, el colapso financiero y la práctica paralización de la economía mundial porque ésta no puede funcionar sin financiación. Cuando todo estalló, los bancos que habían provocado el desastre y que antes pedían a los gobiernos que se abstuvieran de intervenir en sus negocios, enseguida les pidieron protección y que pusieran sobre la mesa cientos de miles de millones para salvar sus cuentas.

Fue tanto el desastre que habían provocado que se hizo necesaria una intervención gigantesca de los gobiernos, que tuvieron que endeudarse hasta las cejas para evitar el colapso global de las economías y la quiebra generalizada del sistema financiero y bancario.

Y así, y con avales o préstamos al 1% o incluso a menor interés los bancos centrales han puesto a disposición de la banca mundial cientos de miles de millones de euros para que saliera a flote y reactivara el flujo de crédito a la economía (por cierto, cometiéndose de ese modo, cuando al mismo tiempo negaban unos pocos miles para luchar contra el hambre, uno de los crímenes más horrorosos de la historia humana).

Pero en lugar de eso, en lugar de dedicar ese dinero a financiar de nuevo la actividad económica, los bancos se han dedicado a sanear sus balances, bien colocando el mismo dinero que los bancos centrales les daban en depósitos mejor retribuidos allí mismo, o suscribiendo al 3, 4 o 5% la deuda que tenían que emitir los gobiernos para hacer frente a la situación que ellos habían creado, o invirtiendo en nuevas burbujas en los mercados del oro, de las materias primas o del petróleo.

Así se ha creado un nuevo y extraordinario negocio para la banca y los especuladores financieros: comprar la deuda que los gobiernos han tenido que emitir para tratar de hacer frente al desaguisado que la propia banca y los especuladores financieros han provocado. Por eso, lo que ahora les preocupa es, sobre todo, que los estados estén en condiciones de hacer frente a esa deuda. Y por eso les quieren imponer condiciones draconianas para que sus recursos se dirijan prioritaria e inexcusablemente a pagarla. Lo mismo que hicieron con los países del tercer mundo en los años ochenta.

¿En qué consiste el ataque a las economías que están haciendo los especuladores? Los especuladores están actuando de varias formas pero, sobre todo, tratando de mostrar que la economía española es sumamente débil, de modo que aparezca como imprescindible la adopción de medidas orientadas, como acabo de señalar, a garantizar en todo caso el pago de la deuda.

Saben que, en realidad, España se encuentra en una situación de dificultad en principio pasajera (aunque eso no quiera decir que no haya otros problemas de fondo muy graves, como he analizado, por ejemplo, en Crisis inmobiliaria, crisis crediticia y recesión económica en España) porque ha tenido que dedicarse a echar agua sobre el fuego que provocaron sus propias irresponsabilidades, pero les da igual. Lo que buscan ahora es apuntalar al máximo su nuevo negocio.

Lo que están haciendo es un "pressing" en toda regla y en todos los ámbitos en los que pueden actuar buscando, principalmente, compromisos de recortes en el gasto público, mayor privatización de las pensiones y, en general, más facilidades al sector privado (en donde ellos mismos ganan dinero) para eliminar al máximo las cargas públicas que pudieran distraer recursos del pago de la deuda. Lo que hacen estos grandes, gigantescos inversores es en realidad "sembrar la duda", no solo para prevenirse sobre cualquier riesgo de impago sino, además, para lograr que aumenten las primas de riesgo y los tipos a los que el gobierno ha de emitir la deuda y así ganar más dinero todavía.

Juegan a crear ellos mismos, gracias a su inmenso poder directo e indirecto a través de académicos, periodistas y medios de comunicación, las condiciones que les resulten siempre más favorables. Todo eso tiene un nombre: extorsión, o chantaje, como ustedes quieran. Y tiene también un resultado seguro: la sumisión de los gobiernos. Unas veces porque así lo aceptan sin más, cuando actúan como sus sicarios. Otras, como le ha ocurrido docenas de veces a gobiernos progresistas o simplemente honestos, sencillamente porque no disponen de poder suficiente para decirle Basta Ya a los banqueros y grandes inversores.

Poder ciudadano

Por eso no es suficiente con criticar a estos últimos gobiernos. Es ingenuo pensar que por el mero hecho de haber ganado unas elecciones se tiene capacidad para hacer frente a quienes detentan el poder monetario. Hay que disponer, además del gobierno, de otro poder, del poder de los ciudadanos y de las ciudadanas. Gobernar sin este último no sirve para nada. O mejor dicho, sirve, como hemos visto tantas veces y estamos viendo ahora en España o en Grecia, para caer derrotado ante los poderosos, para ceder y aceptar todas sus condiciones.

Cuando el poder de los ciudadanos y ciudadanas no existe o es insuficiente, como está pasando ahora en Grecia o en España, como ha pasado en tantos otros lugares, el dinero triunfa y siempre obtiene los resultados que he comentado, la reducción de salarios y del gasto público y el desmantelamiento de los servicios colectivos, o lo que es igual, el deterioro de las condiciones de vida de las personas que no tienen fortunas.

Por eso es tan necesario generar ese otro poder, el de los hombres y mujeres que amamos la vida y no el dinero, que buscamos la justicia y no la ganancia, que queremos la paz y no la avaricia. Y ser conscientes de que aunque ellos hacen todo lo posible para evitar que nazca, y fusilan, secuestran, mienten, torturan y matan para evitar que se consolide, también es verdad que nosotros perdemos también mucho tiempo y energías en balde. No deberíamos dejarnos derrotar tan fácilmente.

Juan Torres López es catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Sevilla, colaborador habitual de Rebelión, editor de www.altereconomia.org y miembro del Consejo científico de ATTAC-España. Su web personal: www.juantorreslopez.com

La financiación de las pensiones

La financiación de las pensiones
Público

Desde hace más de 20 años, periódicamente se alzan voces pronosticando la quiebra de la Seguridad Social, y otras tantas veces llega la fecha en que se había anunciado el cataclismo sin que este se produzca. Tal discurso parte de una premisa errónea: la de considerar la Seguridad Social como algo distinto al Estado.

Es esa concepción liberal, promovida por las entidades financieras y las organizaciones empresariales, y transmitida por algunos expertos y políticos, la que se coló de rondón en el Pacto de Toledo. La separación de fuentes no se ha entendido como algo convencional, un mero instrumento para la transparencia y la buena administración, sino como algo sustancial, de forma que se considera la Seguridad Social como un sistema cerrado que debe autofinanciarse y aislado económicamente de la Hacienda Pública, con lo que queda en una situación de mayor riesgo y complica cualquier mejora en las prestaciones.

En el marco del Estado social, de ninguna manera se puede aceptar que las pensiones deban ser financiadas exclusivamente con las cotizaciones sociales. Son todos los recursos del Estado los que tienen que hacer frente a la totalidad de los gastos de ese Estado, también a las pensiones. La Seguridad Social es parte integrante del Estado, su quiebra sólo es concebible dentro de la quiebra del Estado, y el Estado no puede quebrar; todo lo más, acercarse a la suspensión de pagos, pero tan sólo si antes se hubiese hundido toda la economía nacional, en cuyo caso no serían únicamente los pensionistas los que tendrían dificultades, sino todos los ciudadanos: poseedores de deuda pública, funcionarios, empresarios, asalariados, inversores y, por supuesto, los tenedores de fondos privados de pensiones. Los apologistas de estos últimos, que son los que al mismo tiempo más hablan de la quiebra de la Seguridad Social, olvidan que son los fondos privados los que tienen más riesgo de volatilizarse, como ha demostrado la actual crisis bursátil.

Ante una hecatombe de la economía nacional, muy pocos podrían salvarse, pero no tiene por qué ser ese el futuro de la economía española, a no ser que el dogmatismo liberal nos introduzca en una coyuntura parecida a la de Argentina. Desde hace 30 años, la economía de nuestro país ha venido creciendo, abstrayendo de movimientos cíclicos, a una tasa media anual superior al 2,5% mientras que la población en todo el periodo sólo se ha incrementado en un 25%, con lo que la renta per cápita a precios constantes ha aumentado cerca del 100%. Somos casi el doble de ricos que en los últimos años del franquismo. Y no hay razón para pensar que, al margen de oscilaciones cíclicas, la evolución en los próximos 30 años no sea similar. La pregunta no es cuántos van a producir, como pretenden los agoreros de las proyecciones demográficas, sino cuánto se va a producir y si la respuesta es que lo producido en el año 2040 va a ser el doble que en la actualidad, ¿por qué razón las pensiones habrían de estar en peligro?

Previsiblemente, el problema que se plantea de cara al futuro no va ser el de la falta de recursos sino el de su distribución, entre activos y pasivos, entre rentas del trabajo y del capital y entre bienes públicos y privados. Las transformaciones en las estructuras sociales y económicas comportan también cambios en las necesidades que hay que satisfacer y, por ende, en los bienes que se deben producir. La incorporación de la mujer al mercado laboral y el aumento de la esperanza de vida generan nuevas necesidades y exigen, consecuentemente, la dotación de nuevos servicios.

Hace ya tiempo que Galbraith anunciaba que todos estos cambios demandaban una redistribución de los bienes que hay que producir a favor de los llamados bienes públicos y en contra de los privados. El pronosticado envejecimiento de la población de ninguna manera hace insostenible el sistema público de pensiones, pero sí obliga a dedicar un mayor porcentaje del PIB no sólo al gasto en pensiones, sino también a la sanidad y a los servicios de atención a los ancianos. Detracción por una parte perfectamente factible y, por otra, inevitable si no queremos condenar a la marginalidad y a la miseria a buena parte de la población, precisamente a los ancianos; una especie de eutanasia colectiva.

Que es perfectamente factible lo indica el hecho de que sea España, en estos momentos, el país de la UE (de los 15) que dedica menor parte de su renta a pagar las pensiones (8,8%). Por el contrario, Alemania, Holanda, Francia, Austria e Italia gastan todos ellos en pensiones más del 12% del PIB. Existe por tanto margen suficiente para incrementar el gasto en pensiones. El reducido importe a que ascienden las prestaciones sociales en nuestro país tiene su contrapartida en los siete puntos de diferencia con la media europea (de los 15) que presenta la presión fiscal en España.

La verdadera amenaza para el sistema público de pensiones se encuentra en una concepción neoliberal de la economía que ha criminalizado los impuestos, de manera que ninguna formación política se atreve a proponer una política fiscal más agresiva. Las continuas rebajas fiscales como es lógico perfectamente dirigidas a beneficiar especialmente a las rentas de capital, a las empresas y a los contribuyentes de ingresos altos están vaciando de contenido el sistema tributario, minorando su progresividad y limitándolo a la imposición indirecta y a gravámenes sobre las rentas de trabajo, al tiempo que reducen su futuro potencial recaudatorio. El colmo de la esquizofrenia, pero una esquizofrenia muy rentable para algunos consiste en proponer hace unos meses la bajada de varios puntos de las cotizaciones y afirmar ahora que se precisa una reforma para que el sistema sea viable.

Reforma Laboral: Una negociación para abaratar el despido y recortar los derechos de los trabajadores

Reforma Laboral: Una negociación para abaratar el despido y recortar los derechos de los trabajadores

El gobierno del PSOE ha claudicado y ha lanzado un programa salvaje de recorte de derechos, haciendo recaer sobre las clases trabajadoras el peso de la deuda pública y la crisis

En un contexto de profunda crisis del capitalismo mundial, los intentos desesperados de los diferentes gobiernos en suavizar los efectos de la misma, mediante la inyección masiva de dinero público en la economía, han llegado a su fin. Con la mecha encendida del mercado de deuda pública en Grecia, la especulación masiva de los mercados financieros ha empezado a castigar las emisiones de deuda de los gobiernos occidentales.
El estado español ha hecho sonar todas las alarmas al alcanzar una cifra escandalosa de 4 millones de parados y un 11,4 % de déficit público en el año 2009, siendo víctima de la huida y la especulación del capital internacional.
El esperpento de sistema en que se ha convertido el capitalismo, ha llegado a crear una situación en la que los mercados financieros que han recibido ayudas públicas multimillonarias en el último año, especulan contra los estados que precisamente han dado esas ayudas, por el riesgo de impago de la deuda de los mismos.
Lejos de no ceder a las voraces presiones del capital financiero, el gobierno del PSOE ha claudicado y ha lanzado un programa salvaje de recorte de derechos, haciendo recaer sobre las clases trabajadoras el peso de la deuda pública y la crisis.
Éste programa se basa en tres ejes de recortes históricos contra los trabajadores, que consisten en una reducción drástica del gasto público de 50 mil millones de euros (no se dice de dónde), el aumento de la edad de jubilación a los 67 años y del periodo de cálculo de las mismas, y una propuesta de reforma laboral que sienta las bases para negociar la eliminación de una serie de derechos fundamentales de los trabajadores.

Intento de abaratar y facilitar el despido por la puerta de atrás

Al contrario de lo aparecido en los grandes medios de comunicación y de lo declarado por los dirigentes de UGT y CCOO, el planteamiento del gobierno contenido en el documento "Líneas de actuación en el mercado de trabajo para su discusión con los interlocutores sociales en el marco del diálogo social". no es nada inconcreto, ni plantea una reforma laboral "light". El documento propuesto por el gobierno sienta las bases para un fuerte recorte de derechos de los trabajadores que se concreta en el abaratamiento del despido, la restricción de la negociación colectiva o el papel de las ETTs como sustitutas del INEM.

No es casualidad que el dirigente de la patronal CEOE, por tanto, declarara que "el documento tiene contenido y va en la buena dirección".

Es necesario recordar que la indemnización de 45 días por año trabajado (que puede llegar a 3,5 años de salario de máximo) es en caso exclusivo de despido improcedente, es decir, en caso de despido sin causa o injustificado. Pero esto no quiere decir que el coste de despido en el estado español sea ese para el empresario, ya que el despido es libre y son 45 días de indemnización si el empresario despide por capricho, sin motivo y sin una causa real.

En éste país desgraciadamente para los trabajadores se puede despedir por 0 euros de indemnización (caso de despido disciplinario) o por 20 días por año trabajado (1 año de salario como máximo) en caso de despido objetivo por causas económicas, técnicas, organizativas y de producción.

Es precisamente en éste tipo de despido donde el gobierno plantea en su documento lo siguiente: "(...) es obligado abrir una reflexión sobre si no resultaría más eficiente para el funcionamiento de nuestro mercado de trabajo, reforzar y racionalizar, como señala la letra del Estatuto de los Trabajadores, el principio de causalidad del despido mediante una más clara distinción entre despidos disciplinarios y despidos económicos y, particularmente, la diferenciación entre el carácter procedente e improcedente de estos últimos." Mediante éste párrafo se sienta las bases para negociar un abaratamiento del despido por la vía de revisar las causas del mismo y facilitar al empresario que pueda despedir más barato de forma real y efectiva.

La patronal se ha quejado a menudo de que la jurisdicción laboral pone muchas trabas para reconocer el despido objetivo, ya que obliga a una serie de garantías de protección del trabajador y también de justificación razonada de que la medida no es arbitraria por parte del empresario. En ésta propuesta, el gobierno propone de forma obligada negociar cómo desproteger al trabajador y lograr para el empresario una mayor facilidad para despedir a bajo coste. De llevarse a la práctica en esa dirección dejaría desprotegidos a todos los trabajadores sin excepción, tanto activos como no activos.

Asimismo, el gobierno abre otra puerta para abaratar el despido mediante la ampliación del contrato de fomento del empleo a más colectivos que sólo a los hombres parados de 30 a 45 años; un contrato que tiene 33 días de indemnización en caso de despido improcedente (2 años de salario como máximo). Concretamente expone lo siguiente: "examinar las posibilidades de ampliar la utilización de esta modalidad contractual".

Restricción del derecho de los trabajadores a la negociación colectiva

En un contexto de crisis general, paro masivo y miedo a perder el puesto de trabajo, el instrumento de la negociación colectiva por sector, territorial y por empresa aglutina a los trabajadores como clase y refuerza la unidad del movimiento obrero más allá del límite estrecho del propio centro de trabajo. Pues bien, el gobierno también quiere tocar la negociación colectiva e insta a patronal y sindicatos a lo siguiente: "La negociación colectiva presenta problemas en España desde hace años, como son, sumariamente, los siguientes: la atomización de la negociación colectiva; la deficiente articulación entre los diferentes niveles de negociación -convenios sectoriales, territoriales y de empresa- (...) Las medidas de flexibilidad interna negociada entre las empresas y los representantes de los trabajadores para mejorar la adaptabilidad, la movilidad y la productividad deberían ser el terreno a explorar para encontrar los equilibrios indispensables."

Con este párrafo se sientan las bases para negociar la desaparición de los convenios provinciales de sector, instrumentos básicos de agrupamiento por sectores de los trabajadores de diferentes empresas y profundiza la atomización de la clase obrera a la hora de luchar de forma general en defensa de las condiciones de empleo y trabajo. Se relega la negociación colectiva al ámbito de empresa que en la práctica es un "sálvese quién pueda", introduciendo la competencia entre las mismas para reducir las condiciones de trabajo forzando, en un contexto de paro masivo, a la pérdida de derechos de los trabajadores en las empresas con menos fuerza laboral y sindical. El hecho resultante de éste recorte en la negociación colectiva, sólo puede ser unas relaciones laborales a la carta para el empresario y un fuerte retroceso de los derechos laborales de los trabajadores de forma general, máxime en el actual contexto de paro creciente y de crisis del capitalismo.

Más precariedad laboral

En el documento del gobierno se avanza la posibilidad de penalizar los contratos temporales y perseguir el fraude en los mismos, una opción positiva, pero al mismo tiempo expone que las Empresas de Trabajo Temporal ETTs con ánimo de lucro entren en los servicios públicos de empleo (INEM) lo que significa en la práctica el inicio de su privatización y, por tanto, una mayor precarización de las relaciones laborales sin derechos.

Las bases de negociación continúan en el documento del gobierno con más ataques a los trabajadores, como pretender un contrato a tiempo parcial con menos garantías, seguir con la presión de inspección contra los trabajadores que se den de baja por enfermedad o introducir EREs temporales de suspensión más rápidos y esto es importante, sin la posible revisión de la autoridad administrativa del expediente presentado por el empresario, por lo que también es una vía para reducir el salario del trabajador de forma fraudulenta sin que se vislumbre una garantía clara de mantenimiento del puesto de trabajo en el futuro.

No al pacto social para recortar derechos de los trabajadores.

Es necesaria una Huelga General YA

Esta reforma es inaceptable. En primer lugar, porque los trabajadores no tenemos ninguna culpa en esta crisis y, por tanto, no tenemos por qué pagarla. En segundo lugar, porque culpabilizar a las relaciones laborales del escandaloso paro existente es una injusticia que ya estamos hartos de escuchar porque exculpa a los verdaderos responsables de ésta crisis que no son otros que los especuladores y los banqueros. En tercer lugar, porque sólo se pretende desproteger a los trabajadores con la excusa de crear empleo, cuando éste depende fundamentalmente del grado de crecimiento de la actividad económica.

Todos los trabajadores tenemos que entender que es con la movilización general como podemos parar éstos ataques. Los dirigentes de UGT y CCOO deben de girar a la izquierda y abandonar ésta política de pacto social que no lleva a ninguna solución: es necesaria una Huelga General que frene el chantaje empresarial, la destrucción masiva de empleo y que reivindique que se penalice la temporalidad; que se eleve la indemnización de forma importante en la extinción de los contratos temporales, además de seguir en la línea de que el trabajador elija entre el trabajo y el dinero en caso de despido improcedente y no como ahora que elige el empresario, a pesar de que despide sin motivo. Pero sobretodo, es necesario reivindicar que para crear empleo hay que sacar dinero de donde lo hay, del capital financiero y la banca que es inevitable nacionalizar para crear puestos de trabajo y defender a los más débiles.

David Bernardo Nevado. CGT Hotel Puente Romano (Marbella)

Se compra con pan

Se compra con pan
Lo dice Fiódor Dostoyevski en El gran inquisidor: “la obediencia se compra con pan”.

El inquisidor dice al preso (Cristo): …te horrorizaba la idea de comprar con panes la obediencia de la Humanidad, y contestaste que "no sólo de pan vive el hombre…

* Y lo proclaman desde el ayuntamiento los doce pueblos, que se apresuran a convertirse en almacén nuclear. Su oferta surge desde el abandono y la pobreza, desde el ¡aquí no se puede vivir! Como hace años en la costa portuguesa hoy los ayuntamientos pregonan en un gran cartel de pueblo: ¡vende-se! Cuando se es pobre se cierra fácilmente los ojos de la salud.

Y es que, como escribía Hedelberto López en Rebelión, Europa, el viejo continente, que colonizó extensos territorios en África, América Latina y Asia de los cuales extrajo riquezas que le permitieron el desarrollo de sus países y sociedades, aparece en los censos de este siglo XXI con más de 80 millones de habitantes pobres.

Pero “la polémica desatada por la ubicación del Almacén Temporal Centralizado (ATC), que albergará el combustible gastado de las centrales nucleares y otros materiales procedentes del desmantelamiento de las mismas, no desaparecerá cuando se conozca el nombre de la localidad española que lo albergará. Porque el debate sobre qué pasará con su contenido una vez que transcurran los 60 años a los que hace referencia la "temporalidad" de las instalaciones aún no se ha resuelto” (Ainhoa Iriberri).

* John Felipe Herrero Meneses murió en Afganistán, soldado en guerra invasora. Y se enroló en el ejército para conseguir unos papeles imposibles para pobres. Porque John no era deportista de élite ni rico, era un colombiano pobre y joven. Tenía 21 años. Carne de cañón en el ejército español, porque el 43% de los fallecidos son extranjeros aun cuando tan sólo conformen el 7% de la tropa. La veteranía es un grado y hasta en la guerra se sabe buscar acomodo. En el estado español la clase alta pagaba para librarse del servicio militar. “Hijo quinto y sorteado, hijo muerto y no enterrado”. En la España semianalfabeta los quintos eran generalmente analfabetos y pobres, narra David Solar.

Con el inicio de la Segunda Guerra Mundial el Imperio británico echó mano de sus colonias. De los once millones de hombres que Inglaterra movilizó, seis millones eran británicos y cinco de las colonias. En África Inglaterra movilizó a un millón de hombres, frecuentemente a la fuerza. Esos soldados lucharon contra los italianos en Somalia y Etiopía (1940-1941), contra alemanes e italianos en el desierto de Libia (1940-1943), contra el régimen de Vichy en Madagascar en 1942 y contra los japoneses en Birmania en 1944. El sueldo y la alimentación de esta tropa eran peores, sus mandos eran blancos. Un manual para oficiales describía a la tropa colonial africana como "gente de mentalidad infantil". Las protestas y rebeliones contra esa discriminación se resolvieron con castigos y penas de muerte (exposición en Berlín).

Y siempre fue, y sigue siendo así, en el ejército: en primera fila los pobres y necesitados y, por lo visto, extranjeros y jóvenes de parapeto, muy en retaguardia los generales y ya sentados en mesa puesta ministros y ministras de la guerra. Por si acaso sus hijos a resguardo. Porque si al revés fuera no habría guerras, al menos no tantas. Ni tantos ofrecimientos de ayuntamientos ni tantos soldados si no se comprara con pan.

* En nuestros días la oferta del gran inquisidor sigue en pie y obtiene respuesta.

Pensiones: los dioses vuelven locos a quienes quieren perder

Pensiones: los dioses vuelven locos a quienes quieren perder

El presidente del Gobierno de España ha cruzado el charco para acompañar en sus oraciones matutinas a los integristas de Estados Unidos, dejando a su propio país en estado de máximo cabreo ante el abrupto anuncio de una áspera reforma de las pensiones públicas. Reforma que tampoco está clara, pues, luego, sus ministros se han encargado de liarla. Y donde dije jubilación a los 67 años, digo quizás, y donde dije 25 de cotización, sin disimulo digo que es simulación. El jefe de la oposición, al que le vendría de perlas que Rodríguez Zapatero le dejase hecho el trabajo sucio de una reforma que concuerda con su programa, se opone a ella con tal de criticar a su adversario. Esto de las pensiones no hay dios que lo entienda. Debe ser que los dioses han hecho uso de esa prerrogativa que los antiguos les atribuyeron: la de volver locos a aquellos a quienes querían perder.

Quos deos vult perdere, demenciat prius. Aquel a quien los dioses quieren destruir, primero lo vuelven loco, dice la antigua sentencia. Y sólo un loco presentaría una medida políticamente suicida, como es la reforma de las pensiones propuesta por el Gobierno presidido por José Luis Rodríguez Zapatero. Esa propuesta, cuyos términos se han aireado lo suficiente como para ahorrarnos el trabajo de gastar tiempo y espacio en reproducirla, forma parte del programa neoliberal de destrucción ciega de las instituciones públicas del Estado del Bienestar.

Los neoliberales llevan años pronosticando la insostenibilidad de las pensiones públicas basándose en una evidente falacia: las proyecciones demográficas que apuntan hacia un envejecimiento de la población a medio plazo. Con la consiguiente disminución de la población tradicionalmente considerada laboralmente activa.

Esa tesis podría ser válida en los tiempos en que fue escrito el Deuteronomio, al que aludió Rodríguez Zapatero en su celebrada alocución en la ceremonia de ruptura del ayuno estadounidense: "No explotarás al jornalero pobre y necesitado, ya sea uno de tus compatriotas, o un extranjero que vive en alguna ciudad de tu país. Págale su jornal ese mismo día antes de que se ponga el sol, porque está necesitado y su vida depende de su jornal" (Deut. 24.15). En aquellas lejanas épocas en que el sostenimiento de la población dependía exclusivamente de la "fuerza de sangre" proporcionada por los humanos y las bestias de carga y tiro, un envejecimiento excesivo de la población hubiera significado un problema. Que no llegaba a plantearse dado que la rudimentaria protección de la salud se encargaba de solucionarlo de forma expeditiva.

Pero hoy, al menos en los países desarrollados, el modelo productivo no descansa en la agricultura. En la que, en todo caso, una sola persona al volante de un tractor puede cosechar trigo suficiente para mantener a un centenar de personas. El histórico aumento de la productividad, debido a la conjunción de tecnología y energías externas, hace posible disponer de bienes y servicios para una población amplia, aunque se reduzca el número de brazos que intervienen directamente en el proceso productivo.

Los neoliberales no son tan tontos como para ignorar estas evidencias. Lo que sucede es que, por lo general, trabajan al servicio del mundo de las finanzas que ve en las pensiones una excelente oportunidad de negocio. Por ello, sostienen la torticera tesis de que son únicamente las rentas de los trabajadores, a través de las cotizaciones sociales, las que deben financiar las pensiones y la sanidad, cuando debe ser la renta nacional en su conjunto la que lo haga, mediante un sistema impositivo que incluya, por supuesto, las cotizaciones sociales, pero no como única fuente.

Por cierto, entre esas fuentes diversificadas, ¿por qué no cotizan, por ejemplo, las entidades bancarias que han suprimido empleos al instalar cajeros automáticos? Y a juzgar por los resultados, obtienen pingües beneficios incluso en tiempos de crisis. Beneficios que permiten obsequiar a sus directivos con pensiones que producen vértigo. Como la de Francisco González, presidente del BBVA, que acaba de embolsarse 79,7 millones de euros de pensión al haber cumplido los 65 años.

Empiezan las rebajas:Donde menos se gasta en pensiones y una parte de las mismas bajo índices de pobreza

Empiezan las rebajas:Donde menos se gasta en pensiones y una parte de las mismas bajo índices de pobreza

Con el cuaderno ya cerrado se acumulan las noticias que dan cuenta de lo que nos va a ocurrir si no acabamos con la “economía de la usura”. El gobierno ya ha filtrado su propuesta de reforma de la Seguridad Social con la cuestión estrella del alargamiento de la edad de jubilación.

Como en la misma nota informativa se incluye España sigue siendo uno de los países con una retirada más tardía del mercado laboral, si bien existen enormes desigualdades según género o grupo social. Lo que la información no incluye es que España sigue siendo uno de los países europeos que menos gasta en pensiones y donde una parte de las mismas se sitúan bajo índices de pobreza. Tampoco nadie sabe explicar cómo se va a imponer a las empresas que retengan a sus empleados hasta los sesenta y siete años. Sin cambios en la situación actual, esto es una mera medida de recorte de unas pensiones ya de por sí muy bajas.

Esta misma semana el F.M.I. ha dicho que España debe reducir salarios para recuperar la productividad. Insólito, basta con consultar el fondo estadístico Eurostat y comprobar que España es, con Alemania, el país europeo que en la última década más ha reducido los costes salariales sin que esta estrategia haya tenido efectos beneficiosos.

Pero pedir al F.M.I. que incluya en sus predicciones un análisis profundo de los problemas de la estructura productiva y empresarial, o que considere el impacto de la cotización del euro, es lo mismo que pedir a un testigo de Jehová que se olvide de la Biblia al expresar una opinión.

Nadie sabe además explicar “cuánto deberían reducirse los salarios” ni qué impactos sociales tendría esta medida para el sostenimiento de la demanda interior y la equidad social.

Por no convencer, no lo han hecho ni a los dirigentes de instituciones financieras como Caixa de Catalunya o Banesto que esta misma semana se han autoconcedido suculentos aumentos salariales y planes de incentivos. Aunque más que desobediencia, estos aumentos reflejan mejor que nada el talante social de las élites dirigentes.

A ver si de una vez por todas los lideres sindicales y sociales responden a esta nueva tomadura de pelo y empiezan a articular una respuesta seria, argumentada, convincente y contundente a lo que no es más que otra vuelta de tuerca de unas políticas que primero provocaron la crisis y ahora tratan de sacar rentabilidad de la misma.

Fuente: Mientras tanto electrónico, nº 77, febrero de 2010.

Davos y las pensiones

Davos y las pensiones
Público

Fue precisamente en Davos, hace más de una década, cuando Tietmeyer, entonces gobernador del poderoso Bundesbank, decretó el fin de la soberanía popular. “Los mercados serán los gendarmes de los poderes políticos”, dijo. Era el grito de guerra de un nuevo capitalismo triunfante que, fundamentado en la libre circulación de capitales, se postulaba sin límites ni barreras y que exigía que todo se rindiese a la lógica del mercado.

Se ha visto a dónde nos ha conducido tal sistema: al borde del abismo. El año pasado, en febrero, las fuerzas económicas y sus satélites acudieron también a Davos, aunque en esta ocasión fueron humildemente, recubiertos todos ellos con el sayal de penitente y dispuestos a implorar al sector público que los protegiese del caos. Pero ha bastado un año, sólo un año, para que vuelvan a las andadas y, una vez salvados, sin importarles un ápice los cadáveres que dejan atrás, han regresado desafiantes a la ciudad de los Alpes dispuestos a plantar cara a los gobiernos, a imponerles sus condiciones y a impedir cualquier regulación.

Como manifestación de su poder, han sentado en el banquillo de los acusados a tres países, no del Tercer Mundo sino de la Unión Europea –España, Grecia y Lituania–, escogiendo como fiscal al presidente del Banco Central Europeo y como jueces, a las agencias de calificación, las mismas que contribuyeron a la crisis dando la máxima valoración al papel basura que infectó la economía internacional. Y lo peor es que, al menos en el caso España, su estrategia ha tenido éxito, porque el Gobierno –tras caer inocentemente en la trampa de comparecer en tal foro– se ha apresurado a dar un giro a la derecha y a asumir las tesis de las fuerzas más conservadoras.

El Gobierno presenta un plan para realizar fuertes recortes del gasto en un presupuesto que apenas lleva un mes en vigor. Poco importa que la economía española se encuentre aún lejos de salir de la crisis y que estas medidas contradigan los planes de estímulo y obstaculicen la recuperación. De nada vale que el stock de deuda pública sea de los más bajos de la Unión Europea y que nuestras dificultades provengan del endeudamiento privado y no del público. No cuenta que nuestro déficit se haya originado fundamentalmente por la contracción de la recaudación, causada en parte por la baja actividad y en parte por una política fiscal que durante estos últimos 12 años ha desarmado los tributos progresivos. Qué más da que la congelación de la oferta pública de empleo lo único que consiga sea incrementar el enorme paro existente. Es igual, los mercados han hablado y hay que obedecer.

El Gobierno ha asumido la tesis de la derecha de que el sistema público de pensiones es inviable y hay que reducir, por tanto, las prestaciones. Resulta lo mismo que las proyecciones demográficas sean todas cuestionables. De nada vale afirmar que en ninguna parte esté dicho que sean únicamente los trabajadores los que tengan que sostener con sus cotizaciones las pensiones, como si los otros impuestos no contasen, principalmente los que se giran sobre las sociedades y las rentas de capital. Es igual, los mercados se han manifestado y hay que inclinarse ante ellos.

Juan Francisco Martín Seco es economista

Fuente: http://blogs.publico.es/delconsejoeditorial

Díaz Ferrán, el empresario representativo

Díaz Ferrán, el empresario representativo

Pascual Serrano. Rebelión

El representante de los empresarios españoles no paga la nómina a sus trabajadores, se queda con el dinero de la Seguridad Social, su empresa es declarada insolvente por los jueces alemanes porque debe a un banco de ese país cinco aviones, tampoco paga a Cajamadrid otros 27 millones de euros que le adeuda y a los clientes que han pagado por el servicio de su empresa los deja abandonados y deben ser atendidos por el gobierno español con el dinero de todos los ciudadanos.

Sugerir que todos los empresarios son iguales sería una maldad ilícita y sin fundamento, este empresario podría ser un caso aislado. Lo impresionante es que la Confederación Española de Organizaciones Empresariales cree que esa persona, Díaz Ferrán, dueño de la aerolínea Air Comet, es el adecuado representante del sector, la supraorganización de empresarios le reiteró su apoyo el pasado 16 de diciembre cuando insinuó su dimisión. De modo que que ya nos ha ofrecido la fotografía precisa de los empresarios españoles.

No hace falta ninguna organización de proletarios que se dedique a criticarlos, su presidente nos ofrece la imagen perfecta donde, según ellos mismos, se refleja el empresariado español.

Www.pascualserrano.net

Cómo el neoliberalismo aparece en las instituciones de la Unión Europea

Cómo el neoliberalismo aparece en las instituciones de la Unión Europea

Vicenç Navarro

Las políticas promovidas por el Banco Central Europeo y por la Comisión Europea han sido, en gran parte, responsables de la ralentización del crecimiento económico y del crecimiento del desempleo en la mayoría de países de la Unión Europea.

El colapso del Tratado de Bretton Woods fue uno de los factores que concienció, en gran manera, a los centros financieros europeos (y muy en particular al Banco Central Alemán) de la necesidad de garantizar una estabilidad monetaria. Tal Tratado había establecido el dólar como el punto de referencia para definir el valor de todas las monedas. Cuando el Presidente Nixon terminó, en la práctica, con tal tratado, el dólar dejó de ser punto de referencia y fluctuó, como todas las otras monedas, variando según el mercado de divisas. El Presidente Nixon de EEUU decidió terminar tal tratado a fin de debilitar al dólar y favorecer las exportaciones estadounidenses. El hecho de que no hubiera una moneda de referencia creó una gran inestabilidad económica. Era difícil mantener un comercio internacional estable con tal variabilidad monetaria.

La respuesta europea a esta situación fue el establecimiento del euro. Suponía en la práctica la sustitución del marco, la moneda alemana, que era la más fuerte en Europa, por el euro. Pero el Banco Central Alemán, el Bundesbank, puso una serie de condiciones para asegurarse que la nueva moneda no fuera más débil que el marco al cual sustituía. Estas condiciones, aprobadas entusiastamente por la comunidad bancaria en los países que pasaron a constituir la Unión Europea, es lo que constituyen las políticas neoliberales, responsables, desde que se establecieron, del lento crecimiento económico, de la disminución de la creación de empleo, y del aumento del desempleo en la Unión Europea.

El control de la inflación como objetivo principal del Banco Central Europeo
Para los Bancos, el mayor enemigo es la inflación. Si una persona tiene 100 euros al principio del año y la inflación es de un 10%, al final del año, tal persona en la práctica tiene sólo 90 euros. Es decir, su capacidad adquisitiva ha disminuido un 10%. Los bancos tienen millones y millones de euros, y tienen una lucha a muerte en contra de la inflación.

¿Cómo garantizar que la inflación sea baja? Una medida es que el precio del dinero sea alto, con lo cual, además de beneficiarse al aumentar el precio de lo que venden, es decir, del dinero, reducen la actividad económica, pues tanto las personas como los empresarios tienen menos facilidades para conseguir dinero prestado (lo que llamamos crédito) y así poder comprar e invertir y estimular el crecimiento económico y la creación de empleo.

La reducción de la actividad económica frena las posibilidades de que crezca la inflación. Pero ello se hace a un coste elevado: la reducción del crecimiento económico. Una de las causas de que la economía estadounidense haya crecido más que la economía europea es precisamente porque los intereses del Banco Central Estadounidense (The Federal Reserve Board) han sido históricamente más bajos que los del Banco Central Europeo. De ahí que el desempleo en el promedio de los países de la UE haya sido en los últimos treinta años más elevado en la UE que en EEUU.

La otra condición para establecer el euro fue el tratado de Maastricht, que estableció las bases para ralentizar el crecimiento del gasto público. Así, no se permitió a los estados tener un déficit del estado superior al 3% del PIB, ni una deuda pública mayor del 60%. Estas condiciones fueron acompañadas de una cultura fiscal generalizada que asumía que la mejor manera de estimular la economía era bajar los impuestos en lugar de aumentar el gasto público y crear empleo a través de tal gasto. En realidad, lo último fue visto con malos ojos.

El guardián de la ortodoxia económica y monetaria en la UE, el Comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, el Sr. Pedro Solbes, acentuó en múltiples ocasiones que la bajada de impuestos era más estimulante para la economía que la subida del gasto público. Ello se convirtió en el dogma que siguió la cultura económica y monetaria en Europa, promovida por la Comisión Europea. Este dogma se reprodujo a base de fé, no a base de evidencia, porque la existente muestra claramente que, por lo general, el crecimiento del gasto público es más estimulante para la economía que la bajada de impuestos.

Aquí hay que hacer una aclaración, pues una respuesta que se da a esta afirmación mía, es que el gasto público como porcentaje del PIB es mayor en los países de la UE que en EEUU, y por lo tanto, al ser este gasto público mayor en la UE, la Unión Europea debiera crecer más que EEUU. Pero no estamos hablando del impacto del gasto público ordinario (el ya existente), sino del crecimiento del gasto público en momentos de recesión o ralentización económica.

Desde este punto de vista, la respuesta a las bajadas de actividad económica en EEUU por parte del gobierno federal, ha sido siempre una subida muy acentuada del gasto público, a costa de permitir un elevado crecimiento del déficit público (el último ejemplo es el de la Administración Obama, con un déficit del Estado de un 13% del PIB). En Europa, el promedio del déficit público de los países de la UE-15 es sólo un 5,4% del PIB.

EEUU, cuyo crecimiento económico ha sido mayor, y su desempleo menor que el de la UE (en los últimos treinta años), no hubiera sido aceptado en la UE pues no ha seguido ninguno de los mandatos del Tratado de Maastricht.

Es importante subrayar que los países del este de Europa que han tenido que seguir las condiciones de pertenencia a la UE-15, han visto disparar su desempleo, siendo el caso más acentuado el de Polonia, con un 22%. Vemos pues, que la evidencia (ignorada en los medios de información económica española) muestra claramente que la manera como se ha ido construyendo la Unión Europea, con las condiciones dictadas por el capital financiero, es la responsable de la ralentización del crecimiento económico, de la escasa producción de empleo y del elevado desempleo.

La situación se ha acentuado todavía más ahora con la crisis, cuando la insistencia en mantener aquellas condiciones está retrasando la recuperación económica y puede llevar a un empeoramiento de la situación. Las llamadas a la "ortodoxia" monetaria (por parte del Sr. Joaquín Almunia, Comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, del Sr. Fernández Ordóñez, Gobernador del Banco de España, del Sr. Gerardo Díaz Ferrán, Presidente de la Patronal, del Sr. Cristóbal Montoso, Portavoz económico del PP, y del ex ministro Rodrigo Rato) son una nota de suicidio económico.