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Anticapitalistas

Enviemos a Francia nuestro piquete antihuelga

Enviemos a Francia nuestro piquete antihuelga

Isaac Rosa. Público

"La coyuntura y la realidad de los países son diferentes. Trasladar miméticamente la estrategia francesa a España estaría condenado al fracaso." -Fernando Lezcano, Secretario de Comunicación de CCOO-

Lo que le pasa a Sarkozy es que no tiene un piquete antisindical como Dios manda, y por eso los trabajadores le han tomado la calle y le están complicando la vida más de lo esperado. Si no hay nadie que a diario los llame vagos, chupópteros y ladrones, al final pasa lo que pasa, que salen un día a la calle y ya no se retiran.

Sigo estos días con atención la prensa francesa, esperando encontrar un equivalente al heroico piquete mediático y político que tanto hizo en España por reventar la huelga del 29-S, pero nada, ni rastro. Sí, hay portadas y editoriales críticos con los sindicatos, pero de una moderación que dará risa a nuestros legionarios.

La prensa de derecha, como Le Figaro, se dedica a buscar fisuras en la unidad sindical, critica la acción de incontrolados, acusa a los sindicatos de causar penuria por bloquear las refinerías, o cuestiona el recuento de manifestantes, pero poco más. Ni rastro de liberados, subvenciones o fraudes en sus páginas. Por no saber, los franceses ni siquiera saben si sus líderes sindicales van de crucero o de camping.

Algunos creen que los sindicatos españoles miran con envidia a sus hermanos franceses, pero creo que quien más envidia siente es el piquete antihuelga: lo que harían ellos con unos sindicatos como los franceses. Si con una sola huelga se excitaron tanto, imaginen de lo que serían capaces con nueve huelgas, manifestaciones, refinerías bloqueadas, estudiantes en la calle…

Pues nada, si se aburren, que se metan en un tren rumbo a París y corran a socorrer a los franceses. Total, la derecha más reaccionaria española está en deuda con la francesa desde que nos enviaron los Cien Mil Hijos de San Luis para restaurar el absolutismo, así que ya es hora de devolverles el favor. Yo metía en ese tren a periodistas y tertulianos, pero también a Aguirre, a los sindicatos amarillos revientahuelgas y a unos cuantos empresarios de ésos que saben mantener prietas las filas entre sus trabajadores. Así de paso los perdemos de vista una temporada.

Ánimo, valientes, que esos gabachos no tienen ni media hostia.

El ejemplo francés: Se puede derribar la dictadura financiera

El ejemplo francés: Se puede derribar la dictadura financiera
Lo que está sucediendo en Francia es extremadamente importante. Para todos. De este movimiento amplio, radical y decidido que se está desarrollando ya desde junio (que ha sacado a la calle a millones de personas, por cuatro ocasiones y en pocos meses) podría venir la primera respuesta victoriosa contra la dictadura financiera que se ha constituido en Europa tras la crisis griega y el diktat del directorio Trichet-Merkel-Sarkozy, y que aspira a imponer medidas unificadas de ataque contra el salario y contra la sociedad en nombre de la competitividad.

El movimiento francés contra la prolongación del trabajo y el retraso de las pensiones, reunido en la cuarta jornada de movilización general, gana fuerza y afronta el choque con el gobierno de Sarkozy.

Es la primera vez en Europa que un movimiento amplio toma como objetivo el dogma central de la prolongación del tiempo de vida-trabajo, sanctasanctórum del conformismo económico de la era tardo-liberal.

El dogma dice así: a causa de la prolongación del tiempo de vida y de la reducción de la natalidad, los países europeos se encaminan hacia una trágica situación, en la que unos pocos jóvenes deberán mantener a un montón de jubilados ociosos. Para evitarlo, debemos prolongar el tiempo de trabajo de los ancianos. A esta putada le llaman “pacto entre las generaciones”, y pretenden que todos creamos en la necesidad de trabajar durante más años para ayudar a la nueva generación.

Esta filosofía, impuesta por todos lados con la activa colaboración de las izquierdas y de los sindicatos, se basa en una premisa errónea, incluso falsa. Para empezar, la productividad media ha crecido cinco veces en los últimos cincuenta años. Con lo que la reducción de la unidad de trabajo no es un problema. Muchos menos jóvenes pueden producir tranquilamente lo necesario para muchos viejos, si la cuestión fuese sólo ésta. Pero no lo es en absoluto. Detrás del juego de las tres cartas se oculta, de hecho, un proyecto bien diferente, que consiste en imponer un aumento del tiempo de trabajo (más horas extraordinarias, pleno empleo de las instalaciones, sábado de trabajo, retraso indefinido de la edad de jubilación) y, en consecuencia, una reducción de la ocupación.

Con el cuento demográfico se aspira, pues, a mantener a los jóvenes en condiciones de subempleo, obligándoles a aceptar cualquier trabajo precario e infrapagado, mientras los ancianos se ven obligados a trabajar mucho más allá de la fecha establecida en su contrato originario de empleo.

La finalidad de la prolongación del tiempo de trabajo no tiene nada que ver con una exigencia productiva, sino que es la consecuencia de reglas financieras que actúan como una jaula, transformando en Europa la riqueza en miseria y la potencia en miedo. La desregulación sólo vale cuando sirve para atacar al salario, pero cuando sirve para aumentar la explotación, las reglas son, sin embargo, rigidísimas e indiscutibles.

Los trabajadores y los estudiantes franceses lo han entendido perfectamente. Han entendido que prolongar el tiempo de trabajo de los ancianos, en un periodo de reducción de la ocupación, significa reducir a los jóvenes a las condiciones del desempleo y el precariado. Si la sociedad francesa logra quebrar este dogma en Europa, se abrirá una fase nueva. En todas partes, empezando por Italia, podrá nacer un movimiento por la reducción del tiempo de vida-trabajo, por un adelanto de la edad de jubilación, por una reducción del horario semanal de trabajo.

Si se quiebra el dogma en ese punto, todo volverá a ser posible.

En la manifestación del sábado y, sobre todo, en las semanas que le sucederán, debemos tener claro que la cuestión planteada por la FIOM [1] (derechos laborales y defensa del salario) y la cuestión planteada por el movimiento de estudiantes e investigadores (recursos para la escuela pública, bloqueo de la devastadora reforma de Gelmini) no son, en absoluto, cuestiones italianas y no se pueden vencer como batallas nacionales. Sólo un movimiento europeo detendrá la ofensiva financiera contra la sociedad. Sólo un movimiento europeo nos liberará de los tiranuelos locales que llevan por nombre Tremonti o Berlusconi.

[1] Federación Italiana de Obreros Metalúrgicos.

 Traducción del italiano: Diego L. Sanromán.

Fuente:  http://www.ilmanifesto.it/il-manifesto/in-edicola/numero/20101016/pagina/05/pezzo/289164/

http://colaboratorio1.wordpress.com/2010/10/17/en-roma-como-en-paris-derribar-la-dictadura-financiera-europea-franco-berardi-bifo/

¿Antisistema? Por supuesto

¿Antisistema? Por supuesto
A raíz de los incidentes ocurridos en Barcelona el 29-S, la crítica a los “antisistema” ha inundado el debate en los medios de comunicación asociando, de forma reduccionista y descontextualizada, el concepto antisistema y la violencia urbana.

Lejos de esta imagen interesada, la práctica diaria de los “antisistema” se encuentra en las federaciones de vecinos opuestas a la especulación inmobiliaria, en el sindicalismo alternativo, en el activismo contra el cambio climático, en los foros sociales, en la defensa del territorio frente a las grandes infraestructuras, en los centros sociales autogestionados, en la generación de experiencias de consumo alternativo y de promoción de la agroecología, o en los intentos de abrir una brecha en el sistema político impulsando candidaturas alternativas. Los movimientos sociales alternativos se caracterizan por ser motores del cambio social, generar propuestas rompedoras y fomentar nuevas formas de sociabilidad, de pensamiento crítico y de creación artística, liberando la creatividad humana encorsetada en las rutinas cotidianas.

En un contexto donde la credibilidad y la legitimidad del actual modelo económico está en entredicho, a pesar de que sus valores han penetrado profundamente en las conciencias de los de abajo, el poder establecido lucha para evitar que descrédito y malestar se transformen en movilización. Para conseguirlo es preciso que los trabajadores piensen que ésta no sirve para nada y que todo está perdido de antemano. De ahí los discursos oficiales sobre la imposibilidad de practicar otra política, de ir contra los mercados internacionales, de la inevitabilidad de las reformas anunciadas, y las tentativas de fabricar un mensaje mediático de fracaso del 29-S con fines desmoralizadores.

Se requiere también desacreditar al anticapitalismo emergente y a los movimientos sociales. Los intentos de criminalizarlos y estigmatizarlos pretenden abrir una fosa insalvable entre las minorías activistas y el grueso de los sectores populares. Lo vimos a comienzos de siglo en el momento de auge del movimiento “antiglobalización” y lo vemos ahora en medio de las resistencias a la crisis.

El sensacionalismo en torno a la violencia del 29-S ha buscado descalificar directamente a la huelga, en el caso de los sectores reaccionarios opuestos a la misma, o a los movimientos sociales alternativos, en el caso de la izquierda institucional, favorable a la convocatoria, pero contraria a una perspectiva de ruptura con el presente orden de cosas.

El tratamiento mediático de las acciones violentas cuando tienen lugar en manifestaciones y actos de protesta contrasta crudamente con el de la violencia de todo tipo que emana de las relaciones de poder, dominación y explotación del sistema actual, a menudo invisibilizada y naturalizada. Así, por ejemplo, el énfasis exagerado en los destrozos en inmuebles el día de la huelga sirve para esconder violencias mucho más graves sobre personas ocurridas durante la misma, como la represión policial a los piquetes sindicales y, sobre todo, las coacciones empresariales a los trabajadores para que no secundaran la huelga.

Ante un sistema sombrío y violento, incapaz de satisfacer las necesidades básicas de la mayoría de seres humanos y responsable de una crisis ecológica global que amenaza a la propia supervivencia de la especie, somos muchos quienes sin duda nos consideramos antisistema, aunque le veamos poca utilidad en utilizar un concepto fabricado por los mass media y de claras connotaciones peyorativas. Si el sistema al que nos oponemos es el capitalismo, nada mejor que definirnos simplemente como anticapitalistas.

A pesar de su aparente carácter negativo, el anticapitalismo, tal y como lo entendemos, desemboca directamente en la formulación de propuestas alternativas que apuntan hacia otro modelo de sociedad. “La indignación es un comienzo. Uno se indigna, se levanta y después ya ve”, señalaba el filósofo francés Daniel Bensaïd. Del rechazo inicial a lo existente se pasa después a la defensa de otra lógica opuesta a la del capital y a la dominación.

Los límites del término son, en cierta forma, los límites del periodo actual, todavía de resistencia y de (re)construcción, marcado por la dificultad para expresar una perspectiva estratégica en positivo y para afirmar tanto una perspectiva revolucionaria de transformación, como un horizonte de sociedad alternativo. Los grandes conceptos de la historia del movimiento obrero, como “socialismo” o “comunismo”, tienen hoy un significado equívoco debido al fracaso de los proyectos emancipatorios del siglo XX. Se precisan todavía nuevas experiencias fundacionales para imponer nuevos términos o recuperar los antiguos.

En vistas de cómo va el mundo, el anticapitalismo es hoy una apuesta perfectamente razonable y un verdadero imperativo moral y estratégico. No parece que sean los antisistema quienes deban justificarse, sino los pro-sistema quienes deberían hacerlo. “No se puede ser neutral en un tren en marcha”, nos recordaba el historiador Howard Zinn en su autobiografía, y menos en un tren desbocado hacia el precipicio como lo es la humanidad, retomando la lúcida metáfora de Walter Benjamin. Hay que escoger entre dos lógicas antagónicas, la de la competencia y del todos contra todos o la de los bienes comunes y la solidaridad. Este es el dilema planteado por los movimientos anticapitalistas y antisistémicos de hoy en día.

Josep Maria Antentas y Esther Vivas son autores de “Resistencias globales. De Seattle a la crisis de Wall Street”.


Fuente: http://blogs.publico.es/otrasmiradas/108/%C2%BFantisistema-por-supuesto/

+info: http://esthervivas.wordpress.com

Ser antisistema es sinónimo de ser optimista

Ser antisistema es sinónimo de ser optimista
Tribuna Alta Preferencia/RTVE

El viejo Dacio Gil escuchaba hoy, martes 5, la radio, y harto de naderías, colocó el dial en Radio 5. Todo noticias para huir de tanta publicidad y propaganda. En el momento de la sintonización un entrevistador hacía una introducción sobre un tipo de violencia al parecer detectada en la ciudad de Barcelona durante las manifestaciones callejeras de la huelga del pasado 29 S.

El periodista, intentando contextualizar, habló de “violencia de los grupos antisistema” y repetía varias veces el vocablo “antisistema” para distinguirlo de las actitudes de los piquetes propiamente dichos.

El entrevistado, a la primera pregunta directa del periodista, más o menos le dijo: ”como cuestión previa permítame que le precise que no me parece muy correcto el empleo del vocablo “antisistema” para identificarlo con cierta violencia callejera. Yo mismo, a mis 67 años, me encuentro frente al sistema, podría decirse que yo soy antisistema. No me gusta absolutamente nada el sistema en el que me muevo.”

En ese momento el periodista –con gran educación, demostrando un buen nivel de información y esforzándose por encuadrar precisamente su pregunta- retranqueó dubitativo. Formuló de nuevo su pregunta con más precisión pero aludiendo de nuevo a los “antisistema”.

El interpelado, que en la pregunta anterior había demostrado que conocía a la perfección el terreno que pisaba, en ese momento argumentó a tumba abierta sobre el mal que la prensa hace en la ciudadanía en general y en la juventud en particular, empleando términos equívocos como el utilizado reiteradamente por el entrevistador: habló de altermundismo, de movimientos antiglobalización, de los fallos del sistema de convivencia y de las limitaciones del pensamiento exclusivamente económico en el que nos ahogamos como si fuese el único posible. El entrevistado evidenciaba ser un hombre culto y con criterio. Desarrollaba su concepción ética.

Al pobre periodista parecía chafársele en alguna medida su entrevista, pero el oyente atento -el viejo Dacio Gil escuchaba impactado las reflexiones de ese hombre de 67 años que estaba dando una lección magistral sin plegarse a las limitaciones impuestas por el medio radiofónico- de seguro estaba enriqueciendo sus conocimientos y su espíritu gracias a que el espacio discurría por derroteros distintos a los que debía pretender el educado e informado director del programa.

La entrevista duró alrededor de cinco minutos, poco se habló de la violencia callejera del 29 S en Barcelona, pero el profesor compendió en esos 5 minutos en las ondas lo que casi nadie se atreve a decir por aquello de aprovechar los escasos instantes de gloria mediática que se le presentan a uno. Y lo hizo en corto y por derecho; sin pelos en la lengua e identificando la raíz de la cuestión.

El entrevistado resultó ser un profesor de la Universidad Pompeu y Fabra y director del Instituto de Movimientos Sociales de dicha Universidad catalana. Al final, el buen entrevistador (lástima no haber retenido su nombre para publicitarlo como merece) dijo el nombre del entrevistado: Francisco Fernández Buey, el catedrático de Filosofía Política y acrisolado luchador por una sociedad mejor.

El análisis de sus palabras y su argumentario denotan que ya no es el utópico luchador de aquellas míticas revistas Zona Abierta, Mientras Tanto o El Viejo Topo que tantos y tantos ámbitos de debate abrió. Que ya no es ese luchador comunista ortodoxo, pero que conserva todo el espíritu crítico que vierte ahora sus diatribas contra los simulacros de democracia capitalista de la misma forma como antes lo hizo contra el franquismo.

El viejo Dacio Gil encontró a través de las ondas a un Francisco Fernández Buey como más reposado, con la seguridad y desenvoltura del sabio que ha llegado a asimilar contrariedades pero que se niega a aceptar que no haya alternativa posible al desatino reinante.

Habló como sólo los hombres muy vividos –y acaso también altamente decepcionados- pueden hablar sin compromisos con Poder alguno. Como el hombre culto que ya no aspira a mayor honor o recompensa que iluminar a los desorientados ciudadanos que quieran rebelarse con el status quo a través del pensamiento crítico.

Su lucidísima descripción del “sistema” dominante, atribuyéndose él mismo la condición antisistema ha permitido recordar a los eventuales oyentes que todavía quedan pensadores independientes que proclaman que este sistema se ha deshumanizado en el delirio economicista. Eso sólo pueden hacerlo en la actualidad los sabios que recapitulan sobre la nada en que tiene instalada el ser humano su frágil tienda de campaña. Que lo hacen sin mordaza ni autocensura políticamente correcta.

Hay que saludar y agradecer como se merece que haya aún un canal de radio como Radio 5 Todo noticias, un programa como el de hoy martes a las 18 horas y un periodista con la mano izquierda como el aludido entrevistador. La entrevista ni mucho menos quedó desmerecida por las puntualizaciones de Francisco Fernández Buey. Antes al contrario se enriqueció con ellas. No se habló de la violencia del "cojo manteca" o de otras violencias similares, pero se discurrió sobre la esencia. Démos pues al César lo que es del César y la radio pública ha demostrado en el caso comentado que hace honor a su apellido de pública. El viejo Dacio Gil ignora si la entrevista era en directo (posiblemente no), pero es un auténtico acierto haberla puesto en el aire íntegramente.

A Francisco Fernández Buey hay que reconocerle que con su ejemplo crítico nos enseñe que hay resquicios para la esperanza, que no sólo cabe sino que es necesaria la desobediencia civil. Para poder entender que si surge verdaderamente una “masa crítica-crítica” se puede desmontar esta gran mentira económico-mediática empeñada no sólo en devaluar un día sí y otro también los derechos ciudadanos sino –lo que es más grave- convertir en espectro fantasmal la dignidad humana inalienable.

En las coordenadas lúcidamente delineadas por Francisco Fernández Buey, el viejo Dacio Gil también se considera un antisistema. Y anima a los demás a que sigan la estela de este sabio que puede que esté de vuelta en algunas cuestiones, pero que, desde luego, no pasa por su cabeza que nos encontremos ante un indefectible fondo de saco. Y, si lo fuera, nos enseña que sólo hay que saber rasgarlo.

Fuente: http://tribunaaltapreferencia.blogspot.com/2010/10/ser-antisistema-es-sinonimo-de-ser.html

Escuchar la entrevista a Francisco Fernández Buey, director del Centro de Estudios de Movimientos Sociales de la Universidad Pompeu Fabra, en Radio 5:
Los antisistemas son una minoría (Asunto del Día)

“Buenas prácticas” para salir de la crisis

“Buenas prácticas” para salir de la crisis
Revista Pueblos

Resumido de un trabajo mas amplio publicado en la revista “Utopía”, quiero compartir en estos momentos de crisis, un compendio de “buenas prácticas” alternativas, que como no se dan en la actualidad se convierten en razones de mas para secundar una Huelga General.

Y es que al poder se lo ponemos a huevo, porque ¿como es posible que nuestra sociedad se esté dejando dar esta paliza?, ¿Cómo podemos permitir esta brutal agresión de un gobierno que se dice socialista, que no contento con tocar las pensiones y los salarios, ni con los casi 5 millones de parados reales, deja irse de rositas a los que siempre se han forrado (y aún ahora con la crisis) sin ofrecer medidas serias que afecten a los especuladores financieros, o a los jugadores de bolsa o a los bancos?.

Hoy día estamos asustados, pasivos, desmovilizados. Pero no podemos quedarnos así, porque como me recuerda todos los días un buen amigo en sus correos, “la indiferencia es la antesala de la esclavitud“.

No son alternativas válidas, ni mucho menos “buenas prácticas” unas políticas de recorte del gasto que afecten a las pensiones, al salario de los funcionarios, a la inversión pública o a las prestaciones sociales como la ley de Dependencia.

Las alternativas, incluso para reducir el déficit público, tienen que pasar necesariamente por el aumento de la contribución fiscal de los que más tienen y ganan, es decir por una reforma fiscal progresiva, que empiece ya con medidas urgentes, por un plan serio de lucha contra la economía sumergida y el fraude fiscal, y por programas de racionalización y control del gasto público. 

Sirva pues este decálogo de buenas prácticas quizás algo tedioso, que –si se diera dentro de un plan de convergencia y armonización fiscal europeo- demostraría que otro mundo es posible, si conseguimos que otras políticas económicas también lo sean:

La reducción drástica del loco gasto militar incluyendo la compra de armamento, las partidas de investigación y desarrollo militar y la retirada de las tropas de Afganistán. ¿Nos hemos parado a pensar cuanto nos cuestan las guerras, independientemente de cuestiones éticas, morales o de Paz?. Según el Centre d'Estudis per la Pau, el gasto militar actual equivale a casi 50 millones de euros diarios. Solo en 2009, España gastó más de 700 millones de euros en Afganistán, cantidad que lógicamente aumentará este año con los 500 efectivos más que enviamos de contingente.

La racionalización del gasto público también es una medida para reducir el tan temido déficit público. Y habrá que racionalizar no con pensionistas, jubilados o dependientes y sí reduciendo las subvenciones a la Iglesia Católica o a la Casa Real, o al gasto de altos Cargos  de las administraciones públicas y del Sector Público Empresarial.
 
La fiscalidad progresiva, eso de que paguen más, quienes más tienen o ganan, está ya tan extendida, que hasta se difunde en Internet con cuatro grandes medidas como son:
 
Aumentar también los impuestos a las empresas cotizadas en bolsa, a las sociedades con más beneficios, a los bonos, primas y remuneraciones extrasalariales de directivos y súper jubilados de instituciones financieras, a los deportistas de élite… a los ricos –en suma- y al capital, para que pueda equipararse la contribución fiscal de las rentas del capital y las del trabajo y así poder dar más servicios a toda la ciudadanía. La célebre Tasa Tobin aplicada a las transacciones bursátiles y todas las propuestas económicas de ATTAC y de IU, también serían muy buenas prácticas alternativas.
 
Reorientar la reforma del IVA, eliminando la subida general de tipos que entró en vigor el 1 de julio, estableciendo un IVA SÚPER ESPECIAL (pongamos del 25%) para los artículos de lujo, productos perjudiciales para la salud como el alcohol o el tabaco y bienes  como joyas, abrigos y prendas de piel, yates y aeronaves etc, y a la vez, estableciendo un IVA SUPER REDUCIDO (pongamos del 4%) para los alimentos y productos de primera necesidad.
 
Incorporar disposiciones de fiscalidad verde o incluso una Ley de Fiscalidad Medioambiental que grave todo aquello que perjudique el medio ambiente como las emisiones de CO2 de las empresas y particulares, el uso de combustibles fósiles, los residuos contaminantes o el empleo de bolsas de plástico, incentivando con deducciones, todo lo que tenga efectos favorables, innovadores y de inversión en sistemas productivos más limpios.
 
Combatir la economía sumergida, interviniendo con campañas agresivas contra el vergonzoso fraude fiscal, y haciendo emerger el dinero negro, así como pagar por los billetes de 500€, que en España son un escándalo con la cuarta parte de los existentes en toda Europa. Y todo ello para obtener recursos suficientes con los que mantener la calidad de los servicios públicos y las prestaciones sociales.
 
Otra buena alternativa es el “decrecimiento”, filosofía que reza que “es posible vivir con mucho menos, para vivir mejor, o trabajar menos, para que tod@s puedan hacerlo, o como decía Mahatma Gandhi: “Vivir sencillamente para que todos puedan, sencillamente vivir”. Como ejemplos digamos que necesitamos mas trenes convencionales y menos AVEs, apoyar más alternativas “eco-bio-justo”, reducir la huella ecológica, copiar la sabiduría de la naturaleza y los ecosistemas o “biomímesis”.
 
La crisis es una oportunidad para la defensa de lo público. Todo lo que sea defensa de lo público es una buena práctica alternativa económica. Y aunque pudiéramos pecar de exhaustivos quiero explicitar lo que serían esos servicios públicos esenciales o de interés general que no podrían mercantilizarse ni privatizarse por ser  indispensables para la vida o para la sociedad. Así hablamos del abastecimiento del agua y el saneamiento, de la salud, del cuidado de la infancia, de la educación, de los transportes, de las semillas, de las pensiones, del paro, de la ayuda a la familia y a la población dependiente, de los servicios de inserción social, del suministro energético, de los servicios medio ambientales, o del servicio de correos. Para estas prestaciones, tenemos que reclamar siempre la gestión pública, ya que todos estos servicios no pueden ser medidos en clave de rentabilidad económica, sino social y no puede estar mediatizados ni por el cortoplacismo, ni mucho menos, por los mercados.
 
Y finalmente, habría que construir un nuevo modelo productivo alternativo (NMPA) para una sociedad diferente, superadora del capitalismo (el Socialismo del Siglo XXI), donde un estado social participativo sería la alternativa al Estado de Bienestar Keynesiano. Hablamos de un estado que –como hemos visto- sea capaz de mantener la centralidad de lo público como elemento capaz de promover el interés colectivo, la equidad y la solidaridad, y que -mediante la descentralización del poder, y la articulación de mecanismos plurales y participativos- permita un proceso de toma de decisiones consensuado con toda la ciudadanía.

Odio a los indiferentes

Odio a los indiferentes

El 27 de abril de 1937 moría Antonio Gramsci en un hospital penitenciario, apenas 6 días después de haber recobrado formalmente la libertad, tras cumplir, en situación penosísima, más de 10 años de cárcel de los más de 20 a que le condenó un tribunal mussoliniano.

Veinte años antes había escrito un texto que no podemos dejar de recordar en días como este.

Antonio Gramsci

Odio a los indiferentes.

Creo que vivir quiere decir tomar partido.

Quien verdaderamente vive, no puede dejar de ser ciudadano y partisano.

La indiferencia y la abulia son parasitismo, son bellaquería, no vida.

Por eso odio a los indiferentes.

La indiferencia es el peso muerto de la historia.

La indiferencia opera potentemente en la historia.

Opera pasivamente, pero opera.

Es la fatalidad; aquello con que no se puede contar.

Tuerce programas, y arruina los planes mejor concebidos.

Es la materia bruta desbaratadora de la inteligencia.

Lo que sucede, el mal que se abate sobre todos, acontece porque la masa de los hombres abdica de su voluntad, permite la promulgación de leyes, que sólo la revuelta podrá derogar; consiente el acceso al poder de hombres, que sólo un amotinamiento conseguirá luego derrocar.

La masa ignora por despreocupación; y entonces parece cosa de la fatalidad que todo y a todos atropella: al que consiente, lo mismo que al que disiente, al que sabía, lo mismo que al que no sabía, al activo, lo mismo que al indiferente.

Algunos lloriquean piadosamente, otros blasfeman obscenamente, pero nadie o muy pocos se preguntan: ¿si hubiera tratado de hacer valer mi voluntad, habría pasado lo que ha pasado?

Odio a los indiferentes también por esto: porque me fastidia su lloriqueo de eternos inocentes.

Pido cuentas a cada uno de ellos: cómo han acometido la tarea que la vida les ha puesto y les pone diariamente, qué han hecho, y especialmente, qué no han hecho.

Y me siento en el derecho de ser inexorable y en la obligación de no derrochar mi piedad, de no compartir con ellos mis lágrimas.

Soy partidista, estoy vivo, siento ya en la consciencia de los de mi parte el pulso de la actividad de la ciudad futura que los de mi parte están construyendo.

Y en ella, la cadena social no gravita sobre unos pocos; nada de cuanto en ella sucede es por acaso, ni producto de la fatalidad, sino obra inteligente de los ciudadanos.

Nadie en ella está mirando desde la ventana el sacrificio y la sangría de los pocos.

Vivo, soy partidista.

Por eso odio a quien no toma partido, odio a los indiferentes.

Decir que no

Decir que no

Luis García Montero

La huelga general convocada no supone sólo una movilización en apoyo de los sindicatos. La huelga no es sólo una protesta contra el Gobierno del PSOE. Desde luego, merecen apoyo las consideraciones sindicales sobre la reforma laboral y la pendiente insolidaria que se agudiza con las novedades introducidas en el mercado de trabajo, la revisión de las pensiones, el retraso de la edad de jubilación y el deterioro del compromiso público de las cajas de ahorros. Desde luego, el Gobierno merece una protesta clara por haber capitaneado un bloque neoliberal en el que se integran también el PP y los nacionalismos conservadores. Pero nos equivocaríamos si cayésemos en la trampa de pensar que se trata sólo de apoyar a los sindicatos o de protestar contra el PSOE. Hay cosas más serias en juego. Por ejemplo, el sentido de la democracia europea.

La policía franquista tiroteó en julio de 1970, en Granada, a unos obreros de la construcción que exigían dignidad para sus condiciones laborales. Asesinaron a Antonio Cristóbal Ibáñez, Manuel Sánchez Mesa y Antonio Huertas. Todavía recuerdo sus nombres. Yo era un adolescente que veraneaba con un tío paterno emigrado a París. Tomé conciencia de lo que pasaba en mi ciudad a través de un chiste malhumorado. Los obreros de Granada son pájaros, comentó mi tío Manolo. La policía ha disparado al aire y han caído tres. Más tarde, en la Universidad, participé en discusiones que valoraban si aquellos obreros habían muerto luchando contra la dictadura o a favor de sus condiciones laborales. Como ya había leído a los novelistas sociales Armando López Salinas, Antonio Ferres, Jesús López Pacheco, Alfonso  Grosso o Juan Goytisolo, comprendí enseguida que resultan inseparables la lucha por la libertad y la dignificación del trabajo. La verdadera democracia no es concebible sin una vida laboral digna y el movimiento sindical es el exponente más profundo de la libertad social. La policía franquista no defendía únicamente el orden maniático y agresivo de un dictador. Procuraba también mantener un sistema basado en la humillación de los trabajadores y las desigualdades sociales.

Un convenio laboral justo es la encarnación en el mundo cotidiano de la idea del Estado democrático. Es el espacio público de nuestra jornada, algo así como la seguridad social o la educación gratuita de nuestros puestos de trabajo. La pretensión de un Estado con derechos universales, amparador, en el que se reformaron las leyes para limitar la avaricia de los especuladores, coincidió con una legislación laboral dispuesta a defender a todos los ciudadanos.

Por eso la contrarreforma laboral condensa hoy la idea de un Estado débil socialmente, o sea, del Estado fuerte sólo para imponer medidas al servicio de los poderes económicos. Se trata de un Estado poco democrático, si es que entendemos por democracia algo más que el derecho al voto.

Quienes afirman en alto que la reforma laboral sirve para crear empleo o para buscar nuevas formulaciones del Estado del bienestar, mienten. La tendencia precipita las costumbres económicas en sentido contrario y de forma irreversible. Quienes se encogen de hombros y dicen por lo bajo que son exigencias injustas de la realidad, no hacen más que asumir el fin de la política democrática. Por ese camino podemos cerrar los parlamentos y dejarnos gobernar por el FMI.

Europa rueda por un camino donde las necesidades de un banco o los quiebros de un especulador sustituyen la soberanía de los ciudadanos. ¿Implica alguna diferencia elegir? ¿Es lo mismo votar a Elena Salgado que a Rodrigo de Rato y Figaredo? Esa es la pregunta que nos jugamos el 29 de septiembre.

Si queremos que un proyecto socialdemócrata sea diferente a una consigna neoliberal, debemos aprender a decir que no. Los mercados neoliberales no sólo privatizan espacios públicos. También han privatizado a los ciudadanos europeos. Somos ciudadanos privatizados, seres privados de la capacidad de decirle que no a los nuevos señoritos. La huelga general está convocada contra ese proceso y contra el olvido de muchos siglos de lucha por la igualdad. Estoy convencido de que, al margen de situaciones coyunturales, el éxito de esta huelga irá contra los intereses que representa el PP y a favor de las bases socialistas que necesitan un futuro distinto para Europa. Hay que dejar de comulgar con ruedas de molino.

Yo voy a la huelga

Yo voy a la huelga

Juan Torres López

Soy un modesto científico social. Me dedico a estudiar la realidad económica, analizo lo que veo y publico mis conclusiones. A eso se añade, naturalmente, que soy un ciudadano más, un ser humano con convicciones, con ideales, con sentimientos, emociones y preferencias, como también las tienen el gobernador del Banco de España o los economistas liberales, aunque éstos suelen decir que están libres de valores y que solo hablan como técnicos objetivos, qué casualidad, siempre que proponen medidas que perjudican a las clases trabajadoras.

Pues bien, es como científico social y como ciudadano como puedo hablarles.
Como científico social vengo analizando desde hace años la situación económica internacional y sus efectos sobre la economía española. Mis análisis me llevaron a predecir que iba a producirse una crisis como la que estamos viviendo. Por cierto, justamente lo contrario de lo que pasó con los que ahora nos dicen que tienen la solución segura y obligada para salir de ella: no solo no la predijeron sino que decían, incluso a finales de 2007, que las cosas iban magníficamente.

Disculpen que sea quizá algo inmodesto y me cite a mí mismo. Verán, el 10 de septiembre de 2007 yo escribí lo siguiente:

"aunque la crisis se inicie en el mercado hipotecario de un país, en este caso de Estados Unidos, es completamente seguro que se extenderá por todo el globo terráqueo... Si hubiera que apostar, yo más bien lo haría por unos meses largos de inestabilidad profunda, de sobresaltos y de pérdida de vigor económico. El sector inmobiliario, en primer lugar, saltará próximamente por los aires en los países, como España, en donde ha generado burbujas especulativas; y detrás de él, quizá algunos ámbitos del sector bancario y financiero. Tras de lo cual es inevitable que venga una nueva fase recesiva que puede ser duradera si no se adoptan medidas de choque rápidas y contundentes en forma, principalmente, de incremento del gasto".

Pues bien, exactamente por aquellos mismos días el Fondo Monetario Internacional afirmaba en un informe que "lo que nos parece más probable es que el vigoroso crecimiento mundial perdure", “comparando los datos actuales con los de septiembre de 2006 no hay tantas razones para preocuparse por la economía mundial”.

Y el entonces su director gerente, el español Rodrigo Rato, decía unos días antes que yo que "seguimos previendo por ahora que la economía mundial mantendrá su buena marcha" y que sus proyecciones apuntaban "a un crecimiento mundial sostenido" (doy más muestras de estos patinazos en mi libro La crisis de las hipotecas basura. ¿Por qué se cayó todo y no se han hundido nada? que saldrá a la calle en unas semanas publicado por Editorial Sequitur).

Les digo esto para que comprueben ustedes que entonces engañaron a la ciudadanía. Y lo que también quiero decirles a continuación es que exactamente igual que la engañaron entonces, la están engañando ahora.

Se desencadenó una crisis por la torpeza de esas instituciones y de las personas que nos gobernaban, porque no supieron o no quisieren prevenirla, como acabamos de ver; por su complicidad, porque dejaron hacer y deshacer a los bancos y a los especuladores para que ganaran cientos de miles de millones de euros que dedicaban, prácticamente sin pagar ni uno solo en impuestos, a seguir especulando.

Para hacerle frente dedicaron billones de euros a salvar a los bancos, a permitirles que sigan haciendo lo que quieran, sin cambiar ni una sola coma de las normas que siguen permitiendo la especulación generalizada y la acumulación ingente de riesgo. Es decir, dando lugar a que dentro de muy poco, y créanme ustedes que desgraciadamente voy a acertar de nuevo, se provoque otro cataclismo financiero y económico.

Para evitar que se hundieran las economías los gobiernos tuvieron que endeudarse y se volvieron a poner en manos de los bancos privados, porque sus cómplices, las autoridades de los bancos centrales, sobre todo en Europa, no ayudaron a los gobiernos, es decir, a los pueblos, con la misma generosidad con que lo hacen con los bancos.

Y así fue como los financieros que hace unos meses estaban contra las cuerdas han recobrado de nuevo todo su poder político y de extorsión que ahora usan para imponer medidas de ajuste a los gobiernos. Y las imponen como ellos saben, mintiendo una vez más.

Mienten porque no es verdad que las medidas de ajuste y de recorte social que están llevando a cabo sean las adecuadas para salir de la crisis. Si la economía se ha venido abajo es por falta de fuelle, de financiación, de recursos y de demanda. Por tanto, hacer lo que propone el gobierno neoliberal de la Unión Europea y lo que aplica el español es justo lo contrario de lo que se necesitaría para volver a darle impulso.

Mienten porque no es verdad que con estas medidas vayan a recuperar a las economías sino que van a hundirlas más. La banca y las grandes empresas no dependen tanto de la demanda que están restringiendo recortando el gasto público y los salarios porque tienen un gran poder y mantienen sus mercados cautivos (¿quién va a dejar de pagar a Movistar o la hipoteca del banco si su sueldo baja un 5%) y hacen más negocio asegurándose que se pague la deuda y poniendo en marcha nuevos servicios privados en lugar de los públicos que poco a poco se vendrán abajo. Pero la situación de las pequeñas y medianas empresas, que son las que mantienen más del 90% del empleo total es la contraria porque dependen mucho más del gasto que proviene principalmente de los salarios.

Mienten porque no es verdad que la reforma laboral sea necesaria para salir de la crisis y ni siquiera para crear empleo. La creación de empleo depende de que haya demanda y de que las pequeñas y medianas empresas (que como acabo de decir crean la inmensa mayoría del empleo en España) dispongan de financiación para producir y de que luego vendan lo que producen. Ni quienes defienden la reforma laboral se han atrevido a decir que esta reforma vaya a crear empleo: unos dicen que lo creará más adelante, otros que sirve para aumentar la productividad, otros que para bajar la temporalidad... ¡valiente equipo de médicos que coinciden en la terapia (¡qué casualidad!) de quitarle la cartera al enfermo pero que luego cada uno dice que esa medicina servirá para una cosa distinta.

Mienten porque no es verdad que reformas laborales como la de ahora creen empleo. No han creado empleo nunca en ninguno de los países en los que se ha llevado a cabo. Lo que hacen estas reformas es lesionar y limitar los derechos laborales y lo que se conseguirá ahora será reducir salarios, bajar la calidad del empleo, aumentar el empleo parcial no deseado y que los grandes empresarios puedan negociar más fácilmente las condiciones de trabajo.

Mienten porque no es verdad que sea necesario ir hacia la privatización de las cajas de ahorro para salir de la crisis. Al revés, si la banca privada se dedica a la especulación, a la inversión no productiva, a comprar más bancos por medio mundo perdiendo empleo, tendrá que ser el sector público el que asegure la financiación imprescindible de la actividad económica.

Mienten porque no es verdad que haya que fomentar las pensiones privadas como respuesta a la crisis. ¿Cómo se puede decir que si hay más gente para acudir al médico porque vivimos más, la solución es que se vaya a las consultas menos veces? Lo suyo será, por el contrario, que encontremos fórmulas, que las hay, para disponer de más recursos. Y eso mismo pasa con las pensiones públicas.

Mienten porque no es verdad, en fin, que para obtener recursos públicos haya que reducir el gasto en pensiones, en educación, e investigación, en gasto social en general.

Como ha señalado el Sindicato de Técnicos de Hacienda (al que supongo que también les gustaría ver desaparecer como a UGT, CCOO, ELA, CGT y cualquier otro que diga las cosas claras para defender a los trabajadores), reduciendo la economía sumergida de nuestro país (donde solo en impuestos y cuotas de la Seguridad Social se defraudan cada año 88.000 millones de euros) a la media europea se obtendrían 38.000 millones de ingresos adicionales.

Prohibiendo operaciones al descubierto contra la Deuda Pública española y el euro en los mercados financieros se ahorrarían 1.403 millones de euros al año.

Aumentando 5 puntos en el tipo impositivo de 295 entidades bancarias se recaudarían 1.285 millones. Es decir, más o menos lo que se obtuvo de la rebaja del sueldo de los funcionarios, con la diferencia de que ésta disminuye el consumo y las ganancias de los banca no.

Recuperando el Impuesto de Patrimonio de las grandes fortunas se obtendrían 1.240 millones cada año. Y eso por no hablar del gasto militar o el que se dedica a la Iglesia o a subvenciones a las grandes empresas y fortunas.

Mienten, pues, cuando dicen que los recortes que realizan son los únicos posibles y los que más convienen a las clases trabajadoras.
Están engañando a la ciudadanía. Afirman que aplican medidas como imprescindibles cuando se trata de las que mejor le convienen a los poderosos y a las clases más ricas, las del mismo tipo que han provocado la crisis.

No es verdad que estén tratando de salir de la crisis y de evitar que se vuelva a producir sino que buscan aumentar sus privilegios a costa de reducir los derechos laborales y sociales.

Esto es lo que puedo decirles como científico social. No hay ni una razón que rigurosamente pueda convalidar las propuestas del gobierno como medidas que objetivamente y ciertamente vayan a producir el efecto que dicen que van a producir. Lo que sabemos por el análisis económico y por la experiencia nos dice que, por el contrario, es más realista pensar que van a frenar la recuperación y que lo que con certeza van a generar es un incremento de la desigualdad y del malestar social. De hecho, ya en 2009 ha aumentado en España en un millón el número de pobres, y en un 12% el número de personas que tienen más de 1 millón de euros de patrimonio.

Como científico social tengo, por tanto, una razón muy poderosa para ir a la huelga: nadie con dignidad puede callar cuando oye mentiras, cuando sabe que lo están engañando para quitarle la riqueza, el salario y el bienestar, a él o ella y a sus hijos, o al resto de sus conciudadanos.

Pero déjenme que también les hable como ciudadano, desde mis preferencias éticas y desde mis emociones.

Todas estas medidas no solo van a producir el efecto económico que les he anticipado. Significan también una merma evidente de los derechos sociales, de la capacidad de negociación de los trabajadores, es decir, de los que ya de por sí tienen menos poder y menos capacidad de decisión. La prueba de ello es el acoso tan grande que se lleva a cabo contra los convocantes de la huelga que es, no se olvide, un derecho constitucional.

Y yo, como ciudadano, quiero estar al lado de los más débiles, de los que tienen menos defensas. Porque creo que lo necesitan y porque creo que hay que parar los pies a los que mandan demasiado, a los banqueros que no se hartan de ganar dinero aunque así lleven a la ruina a medio mundo, porque creo que hay que decir que estamos hartos de que los gobiernos representativos sigan a los pies de los mercados.

Y, aunque a veces me haya parecido que los sindicatos han tenido actitudes demasiado acomodaticias que igual han dado lugar a que lleguemos a donde ahora estamos, voy a la huelga que convocan porque tengo la convicción de que son una pieza esencial de la democracia para defender a los trabajadores. Y porque, cuando quieren acabar con ellos como ahora, hay que estar a su lado para evitar ese ataque que solo puede calificarse como de auténtico peligro fascista.

Y para terminar, permítanme que les llame la atención sobre algo que me parece importante. Desde el mismo momento en que los sindicatos convocaron la huelga general del 29 de septiembre, los medios de comunicación, los periodistas y dirigentes de derechas, los economistas liberales... comenzaron a decir que no había razones para convocarla.

Poco a poco, los sindicalistas y las personas que apoyamos la huelga hemos tratado de ir explicándolas y a pesar de que no contamos ni mucho menos con las mismas plataformas que todos ellos, lo cierto es que han tenido que cambiar de discurso. Cuando ya se ha hablado con docenas de miles de trabajadores sobre la reforma laboral y mucha más gente sabe de verdad en qué consiste, no se puede seguir diciendo que no hay razones para convocar una protesta contra ella. Ahora reconocen que, bueno, sí, que puede haberlas para convocar una huelga pero que, en todo caso, no va a tener efecto, que será inútil y que todo seguirá igual al día siguiente.

Es curioso, si la huelga del día 29 no va servir para nada, si al día siguiente todo va a seguir igual ¿por qué se preocupan entonces tanto por ella, por qué gastan tanta tinta y tantos discursos en descalificarla? Si esta huelga es tan inútil, ¿a qué viene tanta crítica a los sindicatos por convocarla? Si es inocua ¿qué importancia tiene, por qué no dejan en paz a la gente que quiere hacerla si al día siguiente nadie habrá notado nada?

Hay mucha falacia en los argumentos de quienes tratan de desactivar la huelga de esta forma. No hay un solo derecho laboral o social que se haya regalado a los trabajadores, que no haya sido el resultado de luchas y de huelgas. Si no se hubieran hecho, aún seguiríamos en las cavernas. Si a lo largo de la historia ha habido algo útil es la movilización social y las huelgas. Lo inútil hoy día, como antes en tantas ocasiones, sería dejar que se siguieran aplicando recortes a los derechos sociales y laborales sin decir nada. Y para defenderlos lo que hay que hacer es exactamente lo mismo que se hizo para conquistarlos: movilizarse y reclamarlos, ahora, mediante la huelga del día 29.

Es verdad que una huelga puede tener más o menos éxito a la hora de conseguir el resultado que se propone (echar atrás, en este caso, la reforma laboral). Unas huelgas han logrado sus efectos de modo inmediato, otras más tarde, pero las únicas huelgas completamente inútiles han sido las que no se han hecho.

También se afirma que la huelga será inútil porque el gobierno no cambiará de postura. Una razonamiento que realmente parece surrealista que se haga en un país que tiene un presidente que antes incluso de tomar posesión como tal ya había dado la orden de retirar las tropas de Irak precisamente para responder a la movilización social que lo pedía constantemente. ¿Acaso habría podido hacer eso Zapatero sin la presión anterior de millones de personas en las calles?

¿Por qué los que salen a la calle y llaman a la gente a salir para otras cosas dicen que es inútil que sean los trabajadores quienes lo hagan para defender sus derechos? ¿No es bastante evidente que saben que eso no es inútil sino todo lo contrario, que temen que lo hagan porque saben que así antes o después lograrán evitar que se tomen esas decisiones?

Por todas estas razones les digo que yo voy a la huelga y hago lo que me han dicho que haga, concluir el acto. Pero no. El acto no concluye aquí. Yo les cedo ahora la palabra a todos ustedes para que salgan a la calle y hablen con la gente, para que hagan un esfuerzo máximo para explicar lo que está pasando ahora con la reforma laboral y lo que preparan más tarde con las pensiones o con lo servicios públicos.

Los piquetes son una mínima defensa ante las agresiones y coacciones de los empresarios

Los piquetes son una mínima defensa ante las agresiones y coacciones de los empresarios

Los sindicatos han garantizado hoy que los trabajadores que quieran secundar la huelga general del próximo miércoles podrán hacerlo y para ello han dicho que los piquetes informativos darán cobertura a los que demanden su ayuda ante las presiones y amenazas empresariales.

Los representantes sindicales han expresado su convencimiento del éxito del paro general del 29 de septiembre, a pesar de que los trabajadores están soportando muchas presiones de los empresarios para que no participen en la huelga.

El mayor piquete ha sido el de los empresarios intentando condicionar el derecho a la huelga y convertir a los sindicatos en malditos. Otro piquete importante ha sido el bloque político, en el que coinciden gobierno y oposición.

Los sindicatos han recibido muchas denuncias de trabajadores acerca de las amenazas de los empresarios para que no secunden la huelga y para luchar contra ese miedo los sindicatos enviarán piquetes informativos a los centros de trabajo donde los trabajadores los necesitan para que puedan ejercer el derecho a la huelga frente al falso discurso del garantizar el derecho al trabajo.

¿Quién garantiza el derecho al trabajo de los 4,6 millones de parados que hay en España  ¿Santiago Herrero les ha dicho a los empresarios que asuman su responsabilidad social y generen empleo y que no despidan a más gente?.

En relación con este tema, quizá te interese la columna de humor de Morgan de esta semana dedicada a los piquetes: http://morganrojo.blogspot.com/2010/09/los-piquetes-acojonan-los-almunequeros.html

Seguimos desmontando excusas para ser un esquirol el 29-S (y 2)

Seguimos desmontando excusas para ser un esquirol el 29-S (y 2)

 

Hace una semana decía “mirándole a los ojos a usted, trabajador/a que aún no –había- decidido cómo actuar o se -había- planteado que -no haría- huelga el 29-S, -que veía- en sus actitudes muchos interrogantes, algunas pretendidas certezas y demasiadas renuncias”. Y añadía: “Creo firmemente que nadie se derrota con la fuerza que uno lo hace a sí mismo” (1).

Lo cierto es que el piquete mediático antihuelga de la derecha económica (los grandes empresarios de este país) y política (la fiel infantería militante del PP, un partido hundido en un cenagal de corrupción) ha sabido responder con instinto de clase, aquél del que usted carece si aún persevera en dispararse en un pie no utilizando el arma más poderosa que tenemos los trabajadores para defendernos de las agresiones del capitalismo y de sus sirvientes políticos del PSOE, ejercidas por la más brutal Ley de Reforma laboral ejercida contra los trabajadores (http://www.europapress.es/economia/laboral-00346/noticia-economia-inspectores-trabajo-dicen-reforma-laboral-no-creara-empleo-deteriorara-condiciones-trabajo-20100920135136.html).

Los grandes empresarios de este país, que continúan ganando dinero a espuertas -los beneficios del grupo Inditex, propietario de Zara se han disparado un 68% en el primer semestre del año-(2), en una crisis del sistema que pagamos los trabajadores, tienen clara su postura ante la Huelga General del próximo 29-S: “La Confederación Empresarial de Madrid-CEOE ha rechazado hoy la huelga general convocada para el 29 de septiembre por "inútil y política" y, tras expresar la "firme voluntad" de abrir sus empresas "durante toda la jornada", ha pedido al Gobierno que garantice "claramente el derecho al trabajo" (3).

Ellos sí que saben cuáles son sus enemigos de clase, cómo derrotarlos y de qué modo acabar con sus derechos laborales y sociales (próximo mazazo de la Ley de Pensiones), en beneficio de un capitalismo de rapiña y expolio. Usted parece ignorarlo cuando repite la monocorde grabación que otros –los medios de intoxicación, perdón, comunicación, al servicio de esa clase rapaz que ha puesto a un gobierno de rodillas para convertir en ley sus criminales atentados contra los trabajadores- han instalado en su particular “disco duro” para que la recite a pie juntillas.

¿Se ha preguntado usted porqué esos medios tan “democráticos” de la derecha política y económica no conceden a los partidarios de la huelga, en debate abierto, ni la centésima parte del tiempo cedido a los falsarios de ese “bienpagado piquete desinformativo”? No, ¿para qué? Es mucho más cómodo no hacerse preguntas incómodas. Interrogarse uno mismo sobre lo que cree pensar puede llevar a cuestionarse cosas y a decir “hasta aquí hemos llegado”. Eso supone un esfuerzo necesario, si se toma una postura activa, y dejar de repetir como un disco rayado el panfleto que cada día digieren aquellos que, como usted, reciben su cotidiana dosis de veneno antisocial y antiobrero en La Razón, ABC, EL MUNDO, COPE, VEO7, Intereconomía, Libertad Digital y toda esa escuela de periodistas ajenos al más elemental “curso de ética periodística”.

Sé que usted como trabajador se siente absolutamente estafado con un gobierno que se dice socialista y ha estado 2 años mareando la perdiz, negando la existencia misma de la crisis y el paro, con unos sindicatos mayoritarios, CCOO y UGT, cuyo silencio durante la mayor parte de este tiempo ha sido corresponsable, por omisión de lucha y defensa de los trabajadores, de un Presidente que, como Don Tancredo ante el toro, cerraba los ojos a una realidad social y laboral que se deterioraba velozmente, ERE tras ERE empresarial.

Y todo para que ese Presidente del Gobierno, que un día dijo “no os fallaré” acabase por abrazar la doctrina económica de los tiburones y de esa manada de lobos de las grandes finanzas y corporaciones empresariales que encuentra sus beneficios en mayores recortes de salarios y prestaciones por desempleo, en mayores facilidades para los despidos (ni ponerse enfermo podrá usted con la nueva legislación laboral), en el recorte de las pensiones y el futuro reimpulso al proceso de privatización de la sanidad pública entre otras hazañas.

Sé que su cabreo es monumental y que se mezcla, en grandes proporciones, con temor e incertidumbre ante su futuro. Del mismo modo que tampoco ignoro cómo mira a uno y otro lado y no parece encontrar pronta solución a esos miedos e irritaciones que la realidad que vive le produce. Pero no es usted el único que los padece. Somos millones quienes vivimos nuestras particulares zozobras al mirar al mañana.

Ante el esfuerzo que le supone denunciar a los vampiros del mundo de la economía causantes de su desgracia y contra sus súbditos políticos, lo hace precisamente contra quienes planteamos batalla y nos negamos a ser aplastados por el mundo de la gran empresa y la banca, que no pierden con la crisis, sino que están ganando mucho más que antes de ella, y contra sus fieles servidores del Gobierno del PSOE y la “oposición” del PP. ¿O es que el PP está de verdad contra las medidas de la Ley de Reforma Laboral?

Muchos de quienes estamos en su misma situación y, por cierto no somos “liberados sindicales”, que mire que le gusta a los panfletarios intoxicadores de esa Brunete Mediática y a su lideresa Esperanza Aguirre hacer demagogia obscena y mendaz con el tema, buscamos en la unidad y lucha de la clase trabajadora salidas que como individuos aislados no podremos hallar nunca más que en un exiguo número de casos y le aseguro que esos no somos ni usted ni yo.

Que existan “liberados sindicales” que sean, llamémosles, un poco golfos, no justifica el ataque colectivo al sindicalismo como método organizativo de defensa de los derechos de los trabajadores. A usted le resulta muy fácil no complicarse la vida preguntándose por qué la derecha política, los empresarios e incluso, en buena medida, el gobierno con su puñalada a la negociación colectiva que representa la Ley de Reforma Laboral, manipulan la información sobre la realidad sindical en España. ¿No le crea la menor duda pensar que está coincidiendo con lo que dice de los sindicatos, no de uno ni de otro, sino de todos, su jefe o su empresario? ¿Es de los que cree que la empresa es una gran familia o espera, quizá, heredarla algún día, por ser especialmente dócil con la voz de su amo? Le aseguro que al desclasado, al servil y traidor a sus compañeros también le pone la empresa de patitas en la calle, en cuanto deja de serle útil porque hay alguien aún con mayor moral de esclavo. Si eso pasa, y espero que no, usted habrá “evolucionado” de 45 días por año en cobertura de desempleo por año a 33. Eso si tenía contrato indefinido antes de la ley y no era un trabajador temporal, en cuyo caso “disfrutará” de 12 días por año. Y a vivir, que son dos días.

No le gustan determinadas prácticas del sindicalismo oficial y mayoritario. A mí tampoco, por lo que nunca he sido militante del mismo. Pero lo que es profundamente indecente e inmoral es esa propaganda, ya que no merece el nombre de periodismo, que practican los difamadores del papel escrito, la radio y la televisión digital, cuando hacen de un delegado sindical un liberado. O cuando nos venden los cientos de miles de liberados como cifra real, cuando en realidad de lo que estamos hablando es de representantes sindicales elegidos por los propios trabajadores; es decir, gente que acude diariamente a su puesto de trabajo.

No me gusta un sindicalismo de liberados porque profesionaliza y separa a los representantes de los representados, cuando el sindicalismo debiera ser algo que ha de ser eminentemente vocacional, participativo y asambleario. Creo que el sindicalista ha de ser el mejor ejemplo para sus compañeros y el primero en la coherencia y en la conciencia social en la lucha. Pero mire usted por donde, entonces aparecerá quien se burle de él, como mínimo llamándole quijote, sino algún término más duro, y sembrando la sospecha de que algo buscará, y no me sorprendería nada vaya usted entonces a estar entre sus acusadores.

Tampoco en el sindicalismo burocratizado es la pauta general el aprovechado ni el que vende a sus compañeros. En todos los sindicatos de trabajadores abundan los sindicalistas de a pie que se emplean a fondo a diario por defender intereses de los trabajadores y por minimizar el golpe cuando viene de la empresa y/o del gobierno. Esos son los que hacen el sindicalismo de todos los días ¿O es que usted condena de manera general al mundo sindical? Si me dice que sí le responderé que muy poco conoce usted del mundo sindical y que tiene la sensibilidad social de un hooligan.

Sin sindicalismo, los trabajadores tardaríamos 5 minutos en ser triturados por la máquina empresarial. Y allí donde no hay sindicatos le aseguro que las cosas van infinitamente peor de lo que ahora mismo pintan, y eso que ahora mismo pintan bastos para los trabajadores.

¿No le gustan determinados sindicatos? Escoja otros. Los hay magníficos, ¿o es que resulta más fácil ser la voz de su amo criminalizando al sindicalismo como pauta general?

A la gran mayoría de quienes esparcen y reproducen el discurso antipolítico y antisindical del “todos son iguales”, tan querido y fomentado por la derecha reaccionaria y antidemocrática de este país, para justificar que la corrupción es el medio elemento en el que ella se mueve de manera natural, no les escucho nunca condenar el comportamiento empresarial de unos empresarios que tienen por dirigente de organización a un chorizo que ha llegado a emitir cheques sin fondos y no pagar a sus trabajadores (4), como es el señor Díaz Ferrán. La CEOE que este sujeto preside no tiene empacho en mantenerle como máximo representante. No es de extrañar este comportamiento en una organización que defiende la eliminación de la negociación y los convenios colectivos para sustituirlos por “acuerdos” individuales empresario-empleado. ¿Alguien cree que existe negociación entre un trabajador como individuo aislado y un empresario? Esto son lentejas, las tomas o...De esto no tiene usted nada que decir, ¿o sí?. El discurso crítico hacia los empresarios que imponen sus políticas a los gobiernos pusilánimes, que venden su programa ante el primer amago de presión por parte del capital, no lo escucho de boca de los “anti-todos-los-sindicatos” jamás. Es más confortable adoptar el servilismo por bandera y mirar para otro lado que protestar contra quienes han creado la crisis, el capital financiero, y contra quienes se aprovechan de ella, para reducir sus plantillas, incluso cuando la situación de sus empresas no lo requiere.

Los sindicatos, y le aseguro que hay muchas más opciones que CCOO y UGT, son la última trinchera de defensa de los trabajadores. Eso lo saben muy bien los grandes empresarios y la derecha, tanto la histórica, PP, como la sobrevenida, PSOE. De ahí que hayan dirigido todas sus baterías hacia ellos, con el objetivo de criminalizarles. Bien, pues cuando usted jalea las “ocurrencias” de la brigada de intoxicación mediática está disparando no ya sólo contra los sindicatos, sino contra sus compañeros a los que desarma y a usted mismo.

Y ahora, voy a responder a las nuevas “perlas” argumentales, fabricadas por los gacetilleros de “falsimedia”, que usted repite a piñón fijo, después de que hace una semana desmontase sus excusas para ser un esquirol el 29-S:

  • No voy a la huelga porque no me sale de los c...: Esta “inteligente reflexión” muestra ya a las claras el rigor intelectual de las razones para ser candidato a esquirol. Sin consultar el preclaro pastoreo de los oráculos Hermann Tertsch o Federico Jiménez Lozanitos de turno, las gónadas se suben a la cabeza y el esperma ahoga las neuronas. Al primero de ellos le ha ahogado otro tipo de sustancia y al segundo un odio visceral hacia todo lo que le recuerde lo que un día creyó ser. Poco más que añadir a tan sesudo argumento. Tan sólo que empeñarse en hacerse daño a sí mismo es el primer desatino del necio, fuente de todos los demás errores.

  • La Ley ya está aprobada, ya no se puede hacer nada: Entonces, lo mejor será irse a una esquina a llorar a moco y baba tendido. No le interesa a usted saber que en las huelgas de 1988 y de 2002 las leyes ya eran sólidas, y sin embargo el éxito absoluto de la primera provocó la retirada completa de la misma, y el éxito parcial de la segunda, provocó la no aplicación de sus cláusulas más reaccionarias, ¿verdad? Tendría que dejar de recitar el soniquete que le han “enseñado”, empezar a pensar por sí mismo, ponerse en huelga, acudir a las manifestaciones del 29-S y a las luchas sucesivas que vendrán. Demasiado esfuerzo.

  • Ésta es una huelga convocada por los amigos del Gobierno: CGT (Confederación General de Trabajadores llevaba ya un año llamando a la huelga general, lo mismo que CO.BAS, CNT y otros muchos sindicatos, que no son precisamente amigos del gobierno.

CGT, CO.BAS, CNT, USTEA (Unión de Sindicatos de Trabajadoras y Trabajadores de Andalucía), Sindicato del Taxi de Catalunya, ESK (Ezker Sindikalaren Konbergentzia), SAT (Sindicato Andaluz de Trabajadores), USO (Unión Sindical Obrera), Confederación Intersindical, Sindicatos de trabajadores y trabajadoras de la enseñanza (STEs-i), Coordinadora Sindical de Madrid, Sindicato Unitario, Alternativa Sindical de Trabajadores, Plataforma Sindical, Movimiento Asambleario de Trabajadores de la Sanidad (MATS), y otros muchos, que me dejo para no cansarle, también la convocan. ¿Son todos ellos amigos del gobierno? ¿Son todos sindicatos de liberados? ¿Sabía usted que, por ejemplo, CNT es un sindicato que no se presenta a las elecciones sindicales, por lo que no tiene liberados por empresas ni administración, ni delegados sindicales y que se sustenta sobre las cuotas de sus afiliados, como lo hacen la inmensa mayoría de los que le he citado? ¿No? ¡Vaya, cuántas cosas “ignora”, o hace como que ignora, usted!

¿Sabía que la Alianza Española contra la Pobreza ( ATTAC España – ASDE Federación de Asociaciones de Scout de España – Campaña Pobreza Cero – Coordinadora ONG Desarrollo España) – Campaña Quién Debe a Quién (QDQ) – Campaña del Milenio de NNUU- Conferencia Española de Religiosos (CONFER)- Consejo de la Juventud de España (CJE) – Consejo General de Colegios Oficiales de Diplomados en Trabajo Social y Asistentes Sociales – Coordinadora Española del Lobby Europeo de Mujeres (CELEM) – Ecologistas en Acción – Escritores por la Paz – Foro social de Madrid – Federación de Asociaciones de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos – Federación de Asociaciones para Defensa de la Sanidad Pública – Federación de Entidades Evangélicas de España (FEREDE) – Grupo de Interés Español en población, desarrollo y salud reproductiva (GIE) – Iglesia Evangélica Española – Plataforma 0,7 – Plataforma 2015 y más – Plataforma por la defensa de los servicios públicos – Plataforma Rural española – Stop exclusión,...) apoyan esta Huelga General?

¿Sabía que la Asamblea de Movimientos Sociales del Foro Social de Madrid apoya también la Huelga General?

No se le ha ocurrido pensar en el pequeño detalle de que si hay amigos del gobierno entre alguno de los que convocan y apoyan la huelga general, su convocatoria acabará por enemistarles con ese gobierno, ¿verdad? Creo que si le hago una huelga a un amigo, considerará seriamente nuestra amistad. Claro que si mi amigo, me ha hecho la felonía de perpetrarme una Ley de Reforma Laboral, ha dejado de ser mi amigo, al menos hasta que la retire. Sobre todo si el resto de sindicatos no permiten que intente volver a las andadas, sentándome de nuevo a la mesa de negociación, para que vuelva el gobierno a clavar la puñalada a los trabajadores y me obligan a seguir en una lucha prolongada contra los planes del capital y sus esbirros.

§ La Reforma Laboral es necesaria porque creará empleo juvenil: ¿Cree usted que por la vía de flexibilizar y abaratar aún más el despido, es decir, de crear más paro, se combate el paro juvenil? Como argumento me parece del nivel de aquel Presidente USA (George W. Bush) que afirmaba para combatir los incendios forestales la mejor opción era talar los bosques. El Plan de Empleo Juvenil (reforma de 1988, que entronizaba los “contratos basura”) servía para debilitar aún más la inserción laboral de los jóvenes, justamente lo contrario de lo que pretendía defender, algo que numerosos expertos en derecho del trabajo, sindicatos y conocedores del mundo laboral tenían muy claro. ¿Sabía que los inspectores de trabajo han declarado a esta Ley de Reforma Laboral como inútil para crear empleo y afirman que deteriorará las condiciones de trabajo? (5). La Reforma Laboral es sólo el medio de hacer más barato el contrato y el despedido y de eliminar derechos históricos de los trabajadores, para que al patrón le salga casi gratis explotarnos. Si usted decide sustituir a su padre en su puesto de trabajo es que se ha transformado en un depredador social.

§ No voy a una huelga planeada por Toxo en un crucero de lujo por el Báltico: Halcón Viajes (Pullmantur), 8 días/7 noches. 1105 € por persona. El Báltico en 2010 con el Star Princess, crucero de lujo capitales bálticas, 11 días, 821 €, mes de julio pasado. ¿De verdad que hace falta ser un “jerarca” sindical para poderse dar un garbeo por el Mar Báltico? ¿No conoce usted a ningún trabajador asalariado que haya podido hacerlo, sin grave menoscabo para su economía, ni una situación particularmente acomodada? Mire que está feo decir mentiras.

Ese es el tipo de indecentes intoxicaciones “periodísticas” con las que usted se desayuna cada mañana y envenena sus sueños, antes de irse a dormir. Si lo que se critica de los representantes sindicales alcanza tal grado de villanía, ya tengo claro lo que se quiere para los que no lo somos; es decir, para el conjunto de los trabajadores: pañuelo de 4 picos, alpargata y secarral en chiscón de chabola rural, 3 días, extras de ducha aparte: 20 €/día. Le veo bien orientado en el destino de sus críticas. Puede continuar dándose bofetadas a sí mismo.

§ Los parados no tienen oportunidad de hacer huelga: ¿De verdad que a usted le importan algo más que un comino los parados, salvo que sea uno de ellos, o le vienen bien para intentar contraponerlos contra los que peleamos para no acabar siéndolo?

Claro que no pueden, desgraciadamente, hacer huelga (he vivido esa situación y sé de lo que hablo) pero pueden asistir a las manifestaciones que se realizarán durante el día de Huelga General, ser piquetes informativos (la ley aún mantiene ese derecho, aunque a usted le duela. Tranquilo, que todo llegará cuando Esperanza Aguirre sea Ministra de Trabajo en un gobierno del PP), no comprar ese día, ni hacer consumo alguno y colgar en sus balcones pancartas en apoyo a la huelga, por ejemplo. Ya ve usted que los parados pueden ser una fuerza potencial de choque formidable contra las leyes antisociales. Estas sugerencias, por cierto, no son mías, sino decisiones de muchas asambleas de parados para ese día de lucha. Y los que vendrán.

§ La huelga sólo dañará la economía de las empresas, perjudicando aún más la situación de la economía: El argumento es tan viejo como la historia de la lucha de clases y tan falso como la preocupación de los grandes empresarios por crear empleo.

Lo que los empresarios tengan previsto perder ya se lo descontarán de su nómina si finalmente, en un rapto de sensatez, usted acude a la huelga. Lo que dejan de ganar es la plusvalía que le arrancan ese día: el diferencial entre el precio del producto que usted crea con su trabajo, y lo que a usted le pagan, descontando los costes de otros factores de producción, publicidad y distribución. Y no se preocupe por el quiebro a la salud de “su” amada empresa. Recuperará usted, para la empresa, esa pequeña parte que deja de ganar con su día de huelga.

Pero su participación en la huelga habrá servido para enviarle un mensaje de fuerza a los empresarios y al gobierno y un aviso a navegantes de que no vamos a permitir que continúen golpeándonos impunemente.

§ Yo quisiera ir a la huelga pero mi empresa es pequeña, no hay sindicatos y me juego perder mi empleo: Y en cuanto empiecen los empresarios a usar a su gusto la Reforma Laboral tenga por seguro que sus posibilidades de supervivencia serán los de un bañista en un mar infestado de tiburones. Saldrá más barato despedirle, tendrá que aceptar condiciones laborales que hoy aún no son legales y será más económico contratar a un parado joven y en primer empleo. No le auguro la ganancia.

Si sale a la calle, se opone a esta ley infame y a la próxima ley de pensiones, se une a sus compañeros en una marea de lucha, sus posibilidades se incrementan notablemente porque hasta las leyes aprobadas se echan atrás si hay fuerza social que las combata.

§ Estos sindicatos son unos vendidos. Una huelga de un día no sirve para nada. No voy si no es una Huelga General indefinida: toreros de salón, profesores universitarios de digna pose, e izquierdistas de brindis al sol conozco a algunos. Esta huelga debe ser el inicio de un combate sostenido en el tiempo contra la dictadura del capital, y la obediencia de sus siervos, hasta hacerles retroceder al punto previo en el que estaban nuestros derechos antes de la crisis que les ha servido de coartada para arrancarnos nuestras conquistas. Y continuar después, con la inercia y la fuerza recuperada de la lucha, hasta ampliarlas. Pero esa “brillante” idea de la Huelga General indefinida ¿la seguiría usted o es sólo una autojustificación para intentar “dignificar” su papel de esquirol camuflado?

§ Esta huelga sólo servirá para crear caos social, tensión en la calle, molestias a los ciudadanos y dar una imagen penosa ante Europa: Le veo ya convertido en un activo “piquete antihuelga”, en uno de esos dignos ciudadanos que se proponen para salir a la calle a atacar a los huelguistas. Los agitadores mediáticos de la ultraderecha han hecho su trabajo pero, ¿quién será el osado?

Para su información he de decirle que tanto la reformista Confederación Europea de Sindicatos (CES) como el sindicalismo alternativo han convocado jornadas de lucha en toda Europa (7), por lo que difícilmente daremos un mal ejemplo que nuestros compañeros trabajadores europeos ellos no vayan a dar.

El movimiento cívico ha establecido una alianza estratégica con los sindicatos. Los colectivos sociales se oponen también a que nos dividan entre ciudadanos entre y trabajadores, cuando somos ambas cosas, no en momentos distintos, sino en un mismo acto. Ésta ya no es una huelga sindical sino de la clase trabajadora y la ciudadanía por su supervivencia.

En todo caso, sepa quien vaya a oponerse a la Huelga General con su papel de esquirol (6), que el derecho a la huelga predomina sobre el pretendido derecho a no hacerla y que los trabajadores conscientes haremos valer el día 29-S ese primer derecho.

Continuaré mirándole a los ojos acusadoramente ese día desde mi puesto de piquete y observando el modo en que usted responde a mi mirada. Con ella le preguntaré si no siente vergüenza de dañar los derechos de sus compañeros, contribuyendo con su acto a debilitar la fuerza de la huelga.

Soy de los que cree en que los seres humanos, y hasta los trabajadores más enajenados de su conciencia de clase y de su dignidad pueden aprender, en algún momento de sus vidas, que hay motivos para luchar. Espero que ese día no le llegue cuando el golpe de su empresario descargue sobre usted sino mucho antes, cuando aún es posible pararlo.

NOTAS

(1) http://asaltarloscielos.blogspot.es/1284511418/desmontando-excusas-para-ser-un-esquirol-el-29-s/

(2) http://www.publico.es/dinero/337928/beneficios/inditex/aumentan

(3) http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=526659

(4) http://www.elpais.com/articulo/economia/Argentina/expedienta/Marsans/emitir/cheques/fondos/elpepueco/20100105elpepueco_7/Tes

(5) http://asaltarloscielos.blogspot.es/1285162214/inspectores-de-trabajo:-reforma-no-creara-empleo-y-deteriorara-condiciones-de-trabajo/

(6) Esquirol: Diccionario de la RAE: 1. Dicho de una persona: Que se presta a ocupar el puesto de un huelguista. 2. Dicho de un trabajador: Que no se adhiere a una huelga.

(7) http://www.eleconomista.es/economia/noticias/2461653/09/10/Economia-29S-La-CES-apoya-la-huelga-general-por-el-caracter-negativo-que-tiene-el-plan-de-ajuste-presupuestario.html y también http://www.anticapitalistas.org/node/5725

Blog del autor: asaltarloscielos.blogspot.es

Manifiesto de intelectuales: La huelga general no es sólo un derecho, sino una necesidad democrática

Manifiesto de intelectuales: La huelga general no es sólo un derecho, sino una necesidad democrática

Personalidades del mundo de las letras, la cultura y la universidad han mostrado su apoyo a la huelga general del 29 de septiembre.

  Apoyan el manifiesto Joaquín Sabina, Cristina Hoyos, Juan Peña 'el Lebrijano', Enrique Morente, Salvador Távora, Manolo Sanlúcar, Ismael Jordi, José Mercé, el escritor Nacho Montoto, el decano de la Facultad de Filología Rafael López-Campos Bodineau, el catedrático y crítico José Luis López López, Antonio García Villarán, el director del Teatro Central de Sevilla Guillermo Galán, el abogado y escritor José Antonio González, el profesor de Derecho Ángel López López, Rosario Pardo, Juan Eslava Galán, Fanny Rubio, Carmen Linares, Santi Rodríguez, Rosario López y Antonio Muñoz Molina, entre otros.

   También apoyan el manifiesto Adriana Ozores, Alberto San Juan, Almudena Grandes, Amparo Climent, Ana Rossetti, Ana Gracia, Andrés Neuman, la profesora de la Universidad Araceli Iravedra, Benito Zambrano, Benjamín Prado, el jurista Carlos Jiménez Villarejo, Eduardo Jover, Eduardo Mendicutti, Felipe Benítez Reyes, Francisco Casares, Ismael Serrano, Javier Ruibal, José Luis Sampedro,  José Manuel Caballero Bonald, Juan Diego, Juan Echanove, Juan Diego Botto, Juan José Millás, Lucía Álvarez, Luis Antonio de Villena, Luis García Montero, Luis Pastor, Marcos Ana,  Miguel Ríos, Pedro Guerra, Pilar Bardem y Sergio Peris-Mencheta, entre otros.

EL MANIFIESTO

  Estos intelectuales consideran que los sindicatos "tienen razón cuando afirman que esta reforma no servirá para crear empleo, aumentará los contratos temporales, facilitará y abaratará el despido, reforzará el poder de los empresarios a la hora de fijar unilateralmente las condiciones de trabajo, privatizará la gestión del desempleo y debilitará las negociaciones colectivas y el papel de las organizaciones sindicales".

   Asimismo, consideran que los acontecimientos y la crisis de los últimos años significan "una agresión manifiesta a la democracia, la dignidad política y a los derechos de la ciudadanía".

   Han lamentado que "ahora no sólo se quiere utilizar la crisis para justificar una reforma laboral que sólo beneficia a sus causantes, sino que además se pretende debilitar definitivamente el poder de los estados y la capacidad política de los ciudadanos".

   "Hemos asistido a una farsa en la que, entre aparentes discusiones, abstenciones y críticas, el Gobierno ha firmado un pacto con la derecha y los empresarios para imponer medidas de una agresiva orientación neoliberal", asevera el manifiesto, donde se apunta que la crisis económica "depende de una crisis más amplia, política y cultural, que está negando la autoridad de los gobiernos y sometiendo la vida cotidiana a los códigos de la soledad, la desigualdad y la renuncia a la solidaridad".

"LA HUELGA NO SÓLO UN DERECHO SINO UNA NECESIDAD DEMOCRÁTICA"

   Lamentaron que aunque "se intente evidenciar que los gobiernos no pueden representar a sus votantes porque están sometidos a las leyes de los mercados, no es verdad, y los gobiernos pueden y deben defendernos del asalto de los especuladores". "Aceptar como inevitable un deterioro permanente de nuestras condiciones de trabajo significa renunciar a la ciudadanía, a la política y al sentido último de la democracia", han aseverado.

   Por ello, han considerado que la huelga del 29 de septiembre "no afecta sólo al movimiento sindical, sino que se trata de una llamada a todos los ciudadanos dispuestos a manifestar su oposición a una Europa gobernada por los mercaderes, sin lugar para la política y los espacios públicos del Estado".

   "Es una llamada a los trabajadores de la cultura porque no podemos dejar de lado los problemas que genera esta crisis al modelo cultural y educativo de nuestra sociedad; porque la inversión en formación y cultura no puede ser residual; porque precarizará aún más el empleo de las industrias culturales", han añadido en el manifiesto, donde han apuntado que los trabajadores de la cultura "nos unimos a este manifiesto, no como un sector más 'conocido' que otros grupos, sino porque somos unos trabajadores, ni más ni menos que los demás".

   Por último, han agregado que "se trata de dejar oír nuestra voz contra los especuladores y sus cómplices, se trata de levantar nuestra palabra contra los que quieren servirse del silencio para humillarnos y justificar sus negocios indecentes" y han aseverado que esta huelga general "no es sólo un derecho, es una necesidad democrática".

ATTAC España llama a la huelga general: Lo que nos jugamos el 29-S

ATTAC España llama a la huelga general: Lo que nos jugamos el 29-S

El 29 de septiembre los sindicatos de toda España han convocado una huelga general contra el proyecto de Reforma Laboral del gobierno de Rodriguez Zapatero. Dicha huelga no es una lucha exclusivamente obrera; es una lucha de todos porque, directa o indirectamente, a todos nos va a afectar dicha Reforma, y porque forma parte de un paquete de medidas neoliberales que la Unión Europea trata de implementar vía Fondo Monetario Internacional.

Con dicho conjunto de medidas, similar a los “planes de ajuste estructural” que el FMI imponía a los países latinoamericanos en los años ochenta del siglo pasado, trata de imponérsenos a los pueblos europeos duros sacrificios para hacernos pagar una crisis que no hemos provocado y que ya nos está afectando seriamente.

Dicho paquete incluye, además de la reforma laboral propiamente dicha (despido libre, desaparición de los convenios colectivos y del Derecho Laboral, etc.) que deja a los asalariados en la más absoluta indefensión, medidas tales como la congelación de las actuales pensiones y rebaja de las futuras, arbitrarios recortes salariales, retraso de la edad de jubilación, recortes en los servicios sanitarios y de educación, subida del IVA y otros impuestos indirectos, etc…

Todo ello configura un panorama de eliminación paulatina del “estado de bienestar” europeo y regreso al capitalismo salvaje del siglo XIX, que, si no lo evitamos, afectará gravemente a nuestras vidas y a las de nuestros descendientes. Para enfrentarlo se ha convocado esta primera jornada de lucha el 29 de septiembre, fecha en la que, por otra parte, se va a movilizar no sólo la clase obrera y la sociedad civil española, sino las de toda la UE. De ahí su importancia.

Esta crisis, como decimos, no ha sido provocada por nosotros, es decir, por la inmensa mayoría de la población, sino por una pequeña minoría de especuladores ligados a la gran banca internacional que, tras el estallido de su “burbuja” financiera, la ha trasladado a la economía real vía saqueo de las arcas públicas (con la colaboración de gobiernos cómplices) y la supresión drástica del crédito a empresas y familias, provocando miles de quiebras y millones de parados.

Es decir, estamos ante una dictadura de codiciosos y poderosos banqueros que, gracias a la colaboración de nuestros gobernantes, privatizan sus escandalosas ganancias y socializan sus pérdidas, provocando una tragedia social sin precedentes.

Y lo más humillante es que esos estados saqueados se ven ahora obligados, para cubrir su déficit, a endeudarse pidiendo dinero prestado a intereses de usura a la misma banca que los saqueó.

Los planes de ajuste que se nos imponen no buscan otra cosa que seguir enriqueciendo a los victimarios con nuevos sacrificios de las víctimas. Pero esos planes -como ya ocurrió en Latinoamérica- no sólo no nos sacarán de la crisis, sino que la ahondarán, sumiéndonos en una larga recesión y regresión social, que conllevará inevitablemente recortes paralelos de la democracia, tanto a nivel de los estados como de la propia UE.

Frente a este falso proyecto -que es en realidad un proyecto de destrucción y sumisión de Europa al dictado de una minoría criminal- existen alternativas.

La lucha que iniciamos el 29-S tiene ese doble objetivo: impedir que se nos endose la crisis y presionar por otras medidas que nos ayuden de verdad a salir de ella.

Medidas como: una banca pública al servicio de todos, que restaure el crédito sin ánimo de lucro; soberanía energética, promocionando las “energías verdes”; soberanía alimentaria y protección del entorno natural; justicia fiscal y laboral, que repartan mejor la riqueza y el trabajo; erradicación de los paraísos fiscales y de la especulación financiera; y un largo etcétera de medidas guiadas por los valores de la solidaridad y la sostenibilidad. Es decir, a aquellos injustos e ineficaces “planes de ajuste” podemos contraponer un eficaz plan de recuperación económica con justicia social y ambiental.

Estamos en guerra contra una poderosa y ambiciosa minoría, a cuyos inconfesables intereses está dispuesta a sacrificar todo lo demás y a todos los demás. El 29-S se libra la primera batalla. Es muy importante ganarla. Juntos podemos porque somos la inmensa mayoría. Contamos contigo.

Estas son las principales consecuencias negativas de la Reforma Laboral

- Despido por causas económicas. El texto incluye que las empresas puedan despedir a los trabajadores por causas económicas con 20 días de indemnización, no sólo cuando tengan pérdidas, sino también cuando prevean tenerlas, o tengan una persistente caída de ingresos.

- Generalización del contrato de fomento del empleo. La reforma quiere extender este tipo de contrato que ahora incluirá también las/os trabajadoras/es fijos de entre 31 a 45 años que hayan sido despedidos. Este contrato tiene una indemnización de 33 días por año trabajado frente a los 45 de los contratos fijos corrientes, con lo que su generalización supone un abaratamiento del despido.

- Mayor control a las/os desempleadas/os. Las/os paradas/os podrán ser sancionados si rechazan cursos de formación en un plazo superior a 30 días. Hasta ahora el límite estaba en 100 días.

- Absentismo. Se facilita el despido por faltas al trabajo ya que se rebaja al 2,5% el índice de absentismo total que puede tener una empresa y que marca el despido objetivo individual. Hasta ahora estaba fijado en el 5%.

- Fogasa. La reforma también incluye que el Fondo de Garantía Salarial, que se nutre de las cotizaciones empresariales, pague 8 días de las indemnizaciones de despido por causas objetivas, tanto en los contratos ordinarios (de 45 días), como de fomento del empleo (33 días), así como el mismo abono para los despidos colectivos objetivos (de 20 días). Es otra de las vías para abaratar el despido.

- Contratación temporal. Con respecto a la contratación temporal, y para desincentivar este tipo de contratos, se aumentan las indemnizaciones por despido en estas contrataciones, actualmente en ocho días por año trabajado, hasta los 12 a partir de 2015.

- Modelo alemán. La nueva reforma pretende asimismo potenciar la reducción de jornada como alternativa al despido, esto es, la aplicación del denominado "modelo alemán", aunque las empresas que decidan aplicar estas suspensiones temporales (por causas económicas o de fuerza mayor) no podrán hacerlo en tiempo superior a un año.

- Cobro de prestaciones. Para aquellos trabajadoras/es que pueden cobrar parte de su salario en especie, como ocurre con las empleadas del hogar, se establece la garantía del cobro del salario mínimo interprofesional fijada en 633 euros para 2010. También las prestaciones por desempleo parcial puedan ser cobradas por horas y no por días.

- Negociación colectiva. La reforma consolida la vía del "descuelgue", o posibilidad de que las empresas no apliquen determinadas cláusulas pactadas en los convenios colectivos. No obstante, la movilidad geográfica de los trabajadoras/es deberá seguir siendo negociada entre trabajadores y empresarios como hasta ahora.

- Empresas de trabajo temporal. La nueva ley también modifica el papel de las empresas de trabajo temporal (ETT), y considera intermediación laboral la que tenga consideración de "servicio de carácter público" con independencia del agente que la realice

- Bonificaciones a empresas. Respecto a las bonificaciones a las empresas aumentan hasta 1.400 euros durante 3 años si contratan de forma indefinida, especialmente a mujeres, a mayores de 45 años o a colectivos con dificultades de empleabilidad.

- Fondo de capitalización. Sobre el Fondo de Capitalización para los trabajadoras/es, que imita el modelo austríaco y que debe servir para abonar una parte de los despidos durante su vida laboral, el Gobierno se ha comprometido a tramitarlo como un proyecto de Ley en el plazo máximo de un año a contar desde el pasado junio. Este fondo deberá estar operativo el 1 de enero de 2012 y la voluntad del Ejecutivo es que no suponga un incremento de las cotizaciones empresariales.

Organizaciones sociales denuncian que la reforma laboral provoca “trabajo esclavo”

Con una “venta de esclavos” varias organizaciones sociales señalan los impactos negativos de la reforma laboral, con la que Zapatero contenta en Wall Street a los especuladores financieros y la gran banca. Con la acción llaman a participar en la Huelga General.

Con el objetivo de movilizar a la Huelga General, del próximo 29 de septiembre e informar a la ciudadanía sobre los impactos negativos de la reforma laboral aprobada recientemente, el sindicato CGT, Ecologistas en Acción y la red contra la exclusión social Baladre han organizado una performance teatral bajo el título “El Mercado de Esclavos”, que permite contemplar la dirección a la que nos encaminan los recortes sociales, ambientales y de derechos laborales.

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Las organizaciones convocantes recriminan al gobierno, que las medidas de ajuste que se están poniendo en marcha no son otra cosa que el intento de mantener los beneficios de los bancos y otras entidades financieras. “La reforma laboral, mencionada en repetidas ocasiones como solución a la crisis, no busca otra cosa que el abaratamiento y la precarización de la fuerza de trabajo, así como erosionar aún más su poder de organización y negociación”, enfatizan.

Con la acción denuncian que el presidente del Gobierno, José Luis Rodriguez Zapatero, se sometió el martes ante los “tiburones” de Wall Street, el lugar de mayor especulación financiera en el mundo, anunciando que la “Huelga General no detendrá la reforma laboral”. Las organizaciones sociales critican que “en vez de defender los derechos laborales de la mayor parte de la población, contenta a los mayores financieros del mundo, que han sacado beneficios multibillonarios por las hipotecas basura, la especulación inmobiliaria y los problemas de la deuda pública europea”.

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Llaman una vergüenza que “la ayuda de los estados a bancos y empresas haya transformado la deuda privada, provocada por el afán de lucro, en deuda pública, impidiendo la satisfacción de necesidades sociales y la transición hacia un mundo más justo y sostenible”. En la reciente visita de Zapatero a Nueva York, se ha podido comprobar que los responsables de la actual crisis financiera y económica global, que ha costado decenas de millones de empleos, son los mismos que aplauden las políticas neoliberales de Zapatero. Los llamados mercados se “alegran” de las medidas en contra de la población (como el abaratamiento del despido). “Los expertos que aconsejaron las medidas que llevaron a la crisis financiera son los mismos que están dictando las recetas para resolverla. Es como si se mandara pirómanos a apagar incendios”, concluyen.

Explican, además, que la huelga general es una oportunidad para empezar a cambiar esta situación injusta: los que se han beneficiado de los desmanes y los que provocan la crisis son quienes reciben las ayudas de los estados y sin embargo los que la sufren son los obligados a hacer esfuerzos y sacrificios para resolverla. “Billones de euros han ido a parar a manos de bancos y empresas multinacionales procedentes del endeudamiento de los estados, mientras los presupuestos sociales se reducen”, denuncian CGT, Ecologistas en Acción y Baladre.

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Las tres organizaciones recuerdan que en los años de bonanza económica, antes de estallar la crisis en 2007, la patronal avanzó en su estrategia para capturar beneficios de las/os trabajadoras/es. Destacan el nulo o reducido aumento de los salarios, el trabajo precario (con contratos de hasta 20 minutos de duración) y aún sin contrato (sobre todo sufrido por inmigrantes), la destrucción de la negociación colectiva y el peligro de los convenios de empresa, la vuelta a prácticas duras respecto a las condiciones de trabajo, la corrupción, así como la contención del gasto en servicios sociales y la privatización de los servicios públicos. Todo ello en un contexto de crisis ambiental creciente.

ÉRASE UNA VEZ UN PAÍS

ÉRASE UNA VEZ UN PAÍS

Rafael Calero Palma

Érase una vez un país donde gobernaba la socialdemocracia, aunque a ellos les gustaba autodefinirse como "socialistas". El gobierno de este país, con su Presidente a la cabeza, tenía por costumbre mentir a los ciudadanos. No era nada extraño oírles decir una cosa para, acto seguido, hacer todo lo contrario.

Sucedió que, en la época en que gobernaba la socialdemocracia en este país, estalló una gran crisis económica mundial, producida por la avaricia sin límite de las grandes corporaciones capitalistas, que se habían dedicado a trapichear con el dinero ajeno como mangantes del tres al cuarto.

Durante una legislatura completa y la mitad de otra, el gobierno de este país puso en marcha medidas económicas a las que podríamos calificar de excéntricas y demagógicas, tales como regalar a cada persona cuatrocientos euros, pagarles cien euros a cada mamá con hijos menores de tres años independientemente de cuál fuese su nivel de ingresos, comprar un ordenador a cada niño de quinto de primaria aunque ese niño fuese hijo de un multimillonario, etc., etc.

Cada una de estas medidas, por sí sola, no suponía un coste excesivo, pero todas juntas, llevaron al Estado a una situación cercana a la bancarrota. Así pues, bajo la influencia de múltiples factores nacionales e internacionales, la economía de este país entró en una terrible recesión y la destrucción de empleo fue masiva, llegando a la nada desdeñable cifra de cuatro millones seiscientos mil desempleados. No obstante, el Presidente del Gobierno juraba y perjuraba que no habría recortes sociales, que la crisis no la pagarían los de siempre (léase las trabajadoras y los trabajadores).

Mientras tanto, los sindicatos mayoritarios, que se habían vuelto conniventes con el poder y poco reivindicativos, eran incapaces de morder la mano que les había estado dando de comer. Pero resultó que el Gobierno de este país puso en marcha una serie de medidas encaminadas, según ellos, a sacarnos de la crisis.

Las medidas eran, a todas luces, reaccionarias, conservadoras y antisociales. Hubo una gran oleada de recortes sociales y, desde el Gobierno, se impulsó una reforma laboral que abarataba el despido y precarizaba, más aún, si cabe, el empleo.

La envergadura de las medidas adoptadas era tal, que los sindicatos mayoritarios, antaño sostén incuestionable de la paz social, de la concertación y del gobierno, se vieron obligados a convocar una huelga general.

En el país donde tuvieron lugar estos acontecimientos, la huelga era un derecho reconocido por la Constitución, que también reconocía otros derechos, como el derecho a una vivienda, al trabajo, a la educación, a la sanidad, etc., etc. Pero todos los ciudadanos de este país sabían que eso eran sólo palabras escritas en un papel.

En torno a esa huelga general, se contaron muchas, muchas mentiras. Por ejemplo, se contó que la gente podía decidir libremente si iba o no iba a la huelga. Pero resulta que eso no era cierto. Porque muchos trabajadores y trabajadoras recibieron la consigna, por parte de su empresa, de que, si se apoyaba la huelga, "peligraba el puesto de trabajo".

Los medios de comunicación reaccionarios (es decir, prácticamente todos los medios de comunicación) pusieron en marcha la maquinaria pesada contra los sindicatos (se les acusaba de cobrar subvenciones, algo que en este país estaba a la orden del día. Un inciso: en el país de nuestro cuento, cobran subvenciones públicas desde la editorial Planeta al diario El País; desde la Duquesa de Alba a los equipos de fútbol, pasando por las empresas del carbón, la automovilística, la banca, etc., etc. No hay ni un solo sector que no tenga subvenciones).

También se contó que aquella huelga general no serviría de nada. Pero el gobierno era consciente de que sí serviría, y de que, de su éxito o fracaso dependerían muchos de los próximos movimientos de aquel Gobierno errático y derechoso. También se contó que aquella era una huelga política. Y resultó que aquello sí era cierto, pues aquella era una huelga contra la política del Gobierno de la nación, una política encaminada a satisfacer el hambre voraz de los mercados financieros, y que, sin embargo, atacaba, sin miramientos, lo poco que quedaba del mal llamado "Estado del bienestar".

El futuro de las trabajadoras y los trabajadores de este país, el de sus hijos e hijas, estuvo, por una vez, en sus manos. Si se apoyaba la huelga y esta era un éxito, las cosas, el día de mañana, podrían ser un poco menos malas para todos. Si por el contrario, la huelga fracasaba, y se dejaba el camino expedito para que el gobierno socialdemócrata y los próximos gobiernos conservadores hicieran y deshicieran a su antojo, el mundo sería un lugar peor. Sin lugar a dudas. Mucho peor.

La reforma del IRPF propuesta por el gobierno es un insulto a los ciudadanos y una burla a sus sacrificios. Zapatero propone que los que tienen más sigan pagando menos

La reforma del IRPF propuesta por el gobierno es un insulto a los ciudadanos y una burla a sus sacrificios. Zapatero propone que los que tienen más sigan pagando menos

 

Los medios de comunicación han dado a conocer la reforma fiscal que está diseñando el Gobierno para que “los que tienen más aporten más”. Consiste simplemente en introducir un nuevo tramo en el Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (IRPF), de tal manera que las rentas superiores a 120.000 euros pasarían a pagar el 47% (o el 46%).

Ahora las rentas superiores a 53.400 euros pagan el 43%. De esta manera se pretende dar la imagen de que el Gobierno efectivamente va a exigir a los ricos que haga una aportación extra y se “mejore la equidad del sistema”. Se trata de una burda mentira. La realidad es que los ricos seguirán pagando menos que los asalariados, autónomos y pensionistas, es decir, que la inmensa mayoría de los trabajadores y ciudadanos de España.

El IRPF (regulado por la Ley 35/2006) diferencia dos tipos de rentas:

1) Renta del ahorro. Está compuesta básicamente por los rendimientos del capital (del dinero), como los rendimientos obtenidos en la compra/venta de acciones en Bolsa, los dividendos que reparten las sociedades cotizadas en Bolsa a sus accionistas, los rendimientos obtenidos por las cuentas y depósitos bancarios, además de incluir las primas por asistencia a juntas y participación en beneficios de cualquier empresa, así como en general las ganancias por la transmisión de elementos patrimoniales (como la compraventa de solares y viviendas, por ejemplo).

2) Renta general. Son las demás rentas, entre las que se pueden destacar las rentas del trabajo (los sueldos que reciben los contratados por las empresas y Administraciones públicas) y los rendimientos de actividades económicas (las ganancias que obtienen los autónomos, los empresarios individuales y los profesionales liberales).

Al dinero obtenido mediante las rentas del ahorro se le aplica actualmente un tipo fijo del 19%, y cuando exceden de los 6.000 euros, entonces se le aplica un tipo del 21%. El Gobierno dejaría estos tipos así con su propuesta, no los modifica.

En cambio al dinero que se obtiene mediante las rentas generales es el que se le aplica un tipo progresivo, aumentando a medida que aumenta la renta, hasta llegar actualmente al 43% a los que obtienen más de 53.400 euros. Este es el tipo que propone aumentar el Gobierno, estableciendo que los que obtengan más de 120.000 pasen a pagar el 47%.

El hecho es que, por ejemplo, uno que se dedique a especular con acciones de Bolsa, oro o cualquier cosa, comprando y vendiendo, y gane con ello 60.000 euros, actualmente sólo pagará el 21% (12.600 euros, quedándose con 47.400 euros). En cambio un asalariado de alto nivel o un profesional autónomo de éxito que gane esa misma cantidad de 60.000 euros, paga actualmente el 43% (25.800 euros, quedándose con 34.200 euros). Por tanto el asalariado o autónomo pagará un 22% más que el especulador, que traducido a euros son 13.200, más de 2 millones de las antiguas pesetas.

Y ¿quienes son los que tienen más rentas del ahorro? Los que tienen más dinero: los ricos. Así que lo que ocurre es vergonzoso y regresivo. Los que más tienen, los ricos, pagan realmente menos impuestos en el IRPF que los demás ciudadanos. Se premia a los especuladores y rentistas, y a los que trabajan en la economía real, produciendo las cosas y los servicios que necesitamos, se les cobra más impuestos.

Pero como problema añadido están las reducciones que se aplican y que hacen reducir la renta a la que realmente se le aplica el tipo de gravamen. Una de ellas son las aportaciones y contribuciones a planes de pensiones. Y ¿quién puede hacer más aportaciones a su plan privado de pensiones? Es evidente que aquellos a los que les sobra más el dinero, a los que son más ricos. Así que por esta vía también consiguen pagar todavía menos.

Así que mientras a los funcionarios se les reduce el sueldo, a los pensionistas se le congela su pensión, se prepara la reducción real de las pensiones alargando los periodos de cotización, se eliminan las ayudas por nacimiento y se facilita que los empresarios puedan despedir más barato, entre otras barbaridades anticiudadanas, el Gobierno no hace ninguna propuesta real para que los ricos paguen más impuestos, cuando lo que ocurre es que pagan menos que los demás. Esto es injusto, un insulto y un desprecio mayúsculo a los ciudadanos y ciudadanas españoles.

ATTAC reclama al Gobierno una reforma del IRPF que realmente haga pagar más a los ricos, para ello propone:

1) Que todas las rentas, se obtengan de donde se obtengan, se sumen conjuntamente (eliminando la diferenciación entre renta del ahorro y renta general) y al resultante sea al que se le aplique una única tarifa progresiva.

2) Que el número de tramos progresivos de tipos de gravamen se aumente, hasta llegar a un 65,5% para las rentas más elevadas (% que contemplaba la primera ley tributaria de la democracia, ley 44/78, y que nunca debería de haberse modificado)

3) Que se elimine la reducción por aportaciones y contribuciones a planes de pensiones.

A la vista de la pertinaz insistencia del Gobierno en hacer caer los sacrificios de la crisis en la inmensa mayoría de los ciudadanos, mientras no se toca ni un pelo a los ricos especuladores y a los responsables de la crisis económica, ATTAC continúa haciendo un llamamiento para secundar la próxima huelga general del 29 de septiembre. ¡Basta ya de exprimir a los ciudadanos para que los ricos se hagan más ricos y sigan destrozando la economía real y nuestro medio ambiente!

16 DE SEPTIEMBRE DE 2010

JUNTA DIRECTIVA DE ATTAC ESPAÑA

Desmontando excusas para un esquirol el día 29-S

Desmontando excusas para un esquirol el día 29-S

Marat

Pretendo dar respuesta a eso que yo llamo la “prepolítica”, de la que parte toda su desconfianza a decir “contad conmigo, yo voy” y a gritar “hasta aquí hemos llegado”.

Voy a responder a esas primeras preguntas/afirmaciones de quienes no se preocupan por los motivos de la Huelga General del 29-S sino que ya han decidido previamente su postura “escéptica” o directamente contraria:

§ La Huelga General no sirve para nada . Seguramente no luchar ni hacerla debe servir para mucho más que tu actitud negativa. Ahora le contaré algunos datos que creo son ilustrativos. “La huelga de 1988 se saldó con una victoria histórica (retirada de la reforma laboral y el gobierno asumió reivindicaciones ofensivas de los trabajadores). La huelga de 2002, como salió regular, sólo se pudo obligar a retirar un 80% de la reforma laboral. La huelga del 8 de junio contra el recorte de sueldo de los funcionarios fue un fracaso. En cambio la de Metro fue un éxito y no pudieron aplicarles el recorte salarial” (5)

§ Esta es una huelga contra el gobierno socialista que ayudará a traer a la derecha: a la derecha sólo la trae una política que, desde una supuesta izquierda, defraude a los trabajadores, traicione sus intereses y haga la política del capital. La gente prefiere el original a la copia y su decepción se transforma en frustración que le lleva a dispararse en un pie, eligiendo a quienes darán una segunda vuelta de tuerca a su pérdida de derechos laborales y sociales. En todo caso, es el Gobierno del PSOE el que le ha hecho trabajo sucio a la derecha.

§ La huelga general tenía que haberse hecho hace dos años, cuando empezó la crisis, ¿porqué ahora? Ya es tarde : Hasta la aprobación de la Ley de la Reforma Laboral, con sus progresivos pases por el Congreso, el Senado y vuelta al Congreso, en los que el pacto con la derecha nacionalista (CiU, PNV) y las muletillas del PP la han hecho aún más antisocial, no se habían producido las agresiones que justificasen, para la mayoría de los trabajadores, oponerse a ella. Aprobada o no, una ley puede tumbarse en la calle, si hay voluntad para ello. ¿La tenía usted cuando empezó la crisis a finales de 2007 y en 2008 y 2009?

§ Los sindicatos CCOO y UGT son unos traidores. Esta huelga es para defender sus privilegios. Me alegra enormemente comprobar su combatividad izquierdista y concienciada para la lucha. Sabrá usted entonces que esta huelga está también convocada por CGT y el sindicalismo alternativo (COBAS, Coordinadora Sindical de Madrid, Sindicato Unitario, Alternativa Sindical de Trabajadores, Plataforma Sindical, Movimiento Asambleario de Trabajadores de la Sanidad (MATS), ....Creo que esos sindicatos no son precisamente unos privilegiados. En todo caso, esta no es una Huelga General ni siquiera sindical. Es una huelga de toda la clase trabajadora, por sus derechos, su dignidad y su supervivencia material.

§ En otros países europeos llevan muchas huelgas y no han podido tirar abajo las leyes antitrabajadores: Cierto pero esta no es una lucha clásica de los trabajadores. Se produce en un contexto de crisis económica estructural, aguda, profunda y larga del capitalismo. Su estrategia es largo plazo. Pretende acabar con todos los derechos históricos adquiridos por los trabajadores a lo largo de más de un siglo (protección ante el paro, condiciones dignas de trabajo, salario justo, pensiones, sistema público de salud,...) para recuperar sus beneficios a nuestra costa. Sólo una lucha a escala europea (la Confederación Europea de Sindicatos ha llamado a una movilización en toda Europa el día 29 de Septiembre), incluso mundial, porque la crisis lo es, y sostenida en el tiempo puede tener oportunidad de parar los golpes, recuperar la iniciativa que los trabajadores no hemos tenido en estos años de la crisis y cambiar las políticas de los gobiernos, doblando, a su vez, el brazo a los empresarios. El día 29-S no se acaba nada. Empieza todo.

§ Cuando pase la crisis se recuperarán los derechos ahora perdidos: Nada más falso. La estrategia de salida de la crisis por parte de las grandes empresas y la banca pasa por crecer a nuestra costa y abrir nuevas áreas de negocio dónde ahora estábamos protegidos por lo público (privatizaciones de la sanidad, la enseñanza, las pensiones, las Cajas de Ahorros,...). Si no luchamos, nada será igual a como fue hasta ahora. Ya no lo está siendo y lo estamos permitiendo al no luchar.

§ A nosotros no nos afectará. En todo caso, a nuestros hijos: En España el paro juvenil alcanza el 40% ahora pero el global supera el 20% y está plagado de hombres y mujeres de más de 40 y 50 años. No afectará a los jóvenes mañana, como posibilidad. Nos afecta a todas las generaciones ahora como realidad. Y el recorte de protección sanitaria, el agotamiento de los períodos de cobertura del desempleo, los desahucios de viviendas se están dando ya.

§ Yo quisiera ir a la huelga pero temo perder mi empleo o que me descuenten el salario del día trabajado si voy a ella: lo que usted perderá si no lucha es mucho más. Ahora mismo hay un espejismo de recuperación leve que se agotará en los próximos meses, acentuándose la crisis, las políticas de austeridad, los recortes sociales y el paro. Los “expertos del FMI, del Banco Central Europeo, del Tesoro de Estados Unidos admiten que la economía se está frenando de nuevo. En sus manos está practicar la política del avestruz, salvar “su” situación personal el 29-S y sucumbir dentro de unos meses o contribuir a demostrar al gobierno, la banca y las empresas que no vamos a permitir que nos sigan aplastando y que tendrán que frenar sus políticas antisociales.

§ La huelga no sirve porque la crisis es muy profunda y no hay salida: Sí, la crisis es muy profunda y lo será mucho más pero no nos afecta a todos por igual. Esta es una crisis en la que los ricos se hacen más ricos, los trabajadores se hacen más pobres y las clases medias están en proceso de irse extinguiendo. En España hay ahora 16.000 ricos más que en 2009 con un patrimonio superior a los 800.000 euros. A ellos no se les grava con impuestos, se les permite vivir sin aportar su solidaridad con los que menos tienen. Y Santander, Telefónica, Endesa y BBVA durante el primer trimestre del año 2010 obtuvieron un beneficio superior a todo el ahorro previsto para este año con el ajuste anunciado por el Gobierno español. No falta el dinero. Lo que falla es redistribución social. Esta crisis la estamos pagando los trabajadores y las familias principalmente.

§ Ésta es una huelga política (argumento de los señores de derechas) . Por supuesto. Es una política determinada de un gobierno, secretamente deseada por la oposición mayoritaria y al dictado de los intereses de quienes desean que no nos metamos en política (los privilegiados) porque para decidir la que ha de hacerse ya están ellos. Sólo que sus políticas nos afectan directamente a la gran mayoría de la sociedad y es lógico que algo tengamos que decir al respecto. E incluso que nos neguemos a que pretendan imponernos sus privilegios contra nuestros derechos.

Creo que he resumido sus principales excusas para hacer de esquirol contra sus compañeros de trabajo que sí harán huelga. Ahora el balón queda en su tejado. Su supuesta ignorancia ahora es menor y no le disculpa de actuar. Si, a pesar de todo, es usted de los que piensan que cada uno tiene que ir a lo suyo, que es mejor arrimarse al que tiene, hacer uso de su “derecho a trabajar” el día 29-S, no se sorprenda si los demás intentamos impedírselo. Su supuesto derecho a ser un esquirol es la vía por la que su patrón arrebata sus derechos a sus compañeros.

Una huelga necesaria y sus enemigos

Una huelga necesaria y sus enemigos

I. Los sindicatos mayoritarios convocan una huelga general para el día 29 de septiembre. Es una convocatoria justificada y obligada. Los sindicatos no pueden quedarse callados ante una nueva versión del mismo modelo de reformas laborales que viene aplicándose hace casi treinta años, asociada además a drásticos recortes del gasto público que atentan contra derechos sociales y salarios. No pueden callarse tampoco ante una anunciada reforma de las pensiones que es un mero eufemismo para rebajarlas.

No puede sorprender, pues, la convocatoria de la huelga. Lo que sí resulta en cambio increíble es que el Partit dels Socialistes de Catalunya presente a Celestino Corbacho, el hombre que da cara a gran parte de este paquete “contrarreformista” como candidato de peso en las listas electorales al Parlament de Catalunya. Será que quieren asegurarse de que el triunfo de la derecha catalana sea rotundo.

II. Como cabía esperar, el paso por el Parlamento aún ha introducido pequeñas modificaciones a la norma que aprobó el Gobierno, tendentes a endurecerla. Es posible que alguna de las medidas introducidas por ese socio vergonzante del gobierno que es el PNV (en el sentido de reducir aún más el papel de los sindicatos en la negociación de cláusulas de descuelgue) acabe por caer. Pero lo que parece irreversible es la introducción de un máximo de treinta días a los parados para que acepten forzosamente la realización de cursos de formación. El tema de la formación a los parados es una de estas cuestiones que se dan por buenas pero que debe ser analizada críticamente.

Lo de formar a los parados se basa en dos supuestos no siempre generalizables. Primero, que una parte de los parados lo son porque carecen de formación. El otro, que estamos ante un cambio estructural de la economía que ha hecho obsoletos los conocimientos de mucha gente y les conviene un reciclaje para acceder a otro tipo de empleos.

Ni todos los parados carecen de cualificación ni siempre tienen que reciclarse. Hay efectivamente actividades afectadas por el cambio técnico o productivo (por ejemplo parece fuera de duda que en los últimos años la construcción experimentó en España un crecimiento excesivo), pero en otros casos el desempleo es simplemente el resultado de una caída de actividad, de modo que si ésta se recupera volverán a necesitarse los mismos conocimientos (esto ya se experimentó en el mismo sector de la construcción al final de la década de los ochenta). O, como ocurre más habitualmente, es resultado de actividades estacionales. Por ejemplo, un buen trabajador de hostelería experimenta un ciclo laboral de 8-10 meses según el subsector. No tiene sentido entonces que este empleado se “recicle” en otras actividades: si sus conocimientos van a ser necesarios dentro de pocos meses, es mejor que se mantenga a la espera del ciclo estacional.

Aunque en otros muchos casos la formación ocupacional tiene sentido, ésta sólo funciona si está realmente asociada a la generación efectiva de empleo. Una política de formación ocupacional no tiene sentido si no hay perspectivas de creación de empleo en actividades asociadas al proceso formativo. Tanto por razones motivacionales —es frustrante realizar un proceso de formación ocupacional que al final no ofrece salidas—, como de coste económico —no vale la pena invertir fondos simplemente en mantener entretenida a la gente con falsas promesas—, como formativas: la mejor formación ocupacional requiere siempre de actividad laboral efectiva. Habría por tanto que exigir a los forofos de la formación a los parados que especificaran, cuando menos, de dónde esperan que se cree empleo y que mostraran que sus propuestas formativas tienen una conexión lógica con esas perspectivas.

La cuestión no es baladí. Hay bastante evidencia de que en los últimos años la formación ocupacional ha sido en muchos casos un gasto inadecuado, puesto que no ha estado asociada a la creación efectiva de empleo ni se ha centrado adecuadamente en aquellas esferas más necesitadas. En gran medida porque aparte de carecer de una verdadera perspectiva de creación de empleo tampoco se ha contado con una verdadera organización pública de la formación ocupacional.

Ésta, como otros muchos espacios de intervención social, está dominada por una maraña de empresas privadas y organizaciones sin ánimo de lucro que no siempre tienen la capacidad para desarrollar una respuesta adecuada. Es un espacio donde se combinan a menudo experiencias interesantes, voluntarismo y negocio (no es casual que el ámbito de la formación ocupacional haya constituido uno de los affaires más escandalosos de la Generalitat de Catalunya en tiempos de Pujol, cuando Unió Democrática de Catalunya utilizó sus contactos en el sector para desviar fondos públicos —caso Pallerols—).

Además cuando los cursos no dan lugar a empleos, o sólo generan empleos a corto plazo, todo el sistema se pervierte y al final en lugar de reciclar parados lo que se acaba generando es un sistema de “cursillistas profesionales” que ven la formación como un mero trágala para acceder a prestaciones monetarias.

Cuando nadie parece tener perspectivas de dónde van a generarse los empleos, ni se ha realizado una reflexión mínimamente adecuada de las carencias del sistema de formación profesional, la medida de forzar a la formación tiene más de campaña “cultural” que de eficacia económica. Se trata de nuevo de convertir a la víctima en culpable, y al tiempo de encubrir donde están los verdaderos responsables de la situación o los ineptos dirigentes que no saben encontrar respuestas válidas a la creación de empleo.

La eficacia de la medida no estriba en su aplicación real (es posible que en muchos casos no puedan ofrecerse cursos al mes de entrar en desempleo) sino en su dimensión ideológica. A la vista de quienes mantienen empleo, o de jubilados, las personas desempleadas pasan a ser gorrones sospechosos a los que conviene atar en corto, y si no encuentran empleo es porque no se esfuerzan en formarse y buscar adecuadamente. Un medio clásico para aumentar la fragmentación social e impedir que una crisis tan obscena acabe por generar una respuesta social diferente. O sea, que vuelvo al principio: aunque el trámite parlamentario ha sido breve no ha hecho sino dar una nueva vuelta de tuerca en una reforma inaceptable.

III. A medida que se acerque la convocatoria de la huelga van a arreciar las “retóricas de la reacción” que tan bien describió Albert Hirschman. Voces que en lugar de proceder de la derecha “enemiga natural” de las clases trabajadoras van a estar especialmente en boca de los políticos y comentaristas ligados al PSOE.

En especial, vamos a oír que la huelga es inútil y contraproducente.

Sobre la base de la inutilidad se ha construido gran parte del discurso desmovilizador frente a los efectos de la globalización. La presentación de este proceso como el resultado del funcionamiento natural de la economía, de algo inevitable dado el nivel de desarrollo de las fuerzas productivas, constituye una de las grandes coartadas que no sólo ha permitido a parte de la izquierda política sumarse gustosamente al carro neoliberal sino que también ha sido un elemento debilitador del potencial de la izquierda alternativa.

Luchar contra esta percepción es básico para que la huelga tenga éxito. Pero para hacerlo hay que tomarse la tarea en serio. Hasta ahora la respuesta de los sindicatos mayoritarios se sustenta en el éxito de huelgas generales anteriores y en la consecución de resultados sustantivos tras las mismas. Algo que es cierto respecto a la huelga de 1988 (que bloqueó la reforma laboral y abrió paso a medidas de expansión del gasto social en años sucesivos) y la del 2002 (que forzó a Aznar a tragarse parte de su reforma del sistema de protección al desempleo). Pero que no lo es para la huelga de 1994, que en plena crisis económica fue incapaz de parar la reforma laboral. Como tampoco la sucesión de huelgas griegas ha sido capaz de detener el programa de ajuste de su país.

Cada huelga surge en un contexto distinto, económico, social y político. Y en la actual coincide una crisis sin precedentes con una enorme debilidad institucional de la izquierda y un elevado nivel de debilitamiento del tejido organizativo y social de las clases y grupos subaltermos. Defender la utilidad de la huelga sólo por sus resultados a corto plazo me temo que va a resultar contraproducente: Si queremos superar el argumento de la inutilidad habrá que introducir nuevos elementos, empezando por indicar la necesidad de que esta huelga actúe como un potente mecanismo de “voz colectiva” frente a la deriva de la crisis y convirtiendo esta movilización en una llamada a la autoorganización y a la participación social.

El segundo argumento dominante tendrá diferentes versiones. La del PSOE, que la huelga hace el trabajo a la derecha (como si ellos no estuvieran dejándole al PP un terreno baldío de derechos sociales a coste cero). La de la derecha, que las huelgas desalientan a los inversores (aquí llevamos cincuenta años esperando a Mr. Marshall, llámese Ford, Volkswagen o ahora Chery).

También en este caso la única posibilidad de respuesta es que queremos realmente un modelo social distinto (y existen en nuestro entorno unos cuantos países con modelos sociales más interesantes que la versión mediterránea del modelo anglosajón, que es el único que son capaces de ofrecer las élites de nuestro país). Que lo que resulta realmente contraproducente para nuestros intereses es proseguir con un modelo que ha llegado a una situación de alarmante bloqueo y que se ha caracterizado por un bajo nivel de derechos sociales.

La respuesta a los “argumentos de la reacción” exigen por tanto respuestas estratégicas, más allá del inmediatismo de la huelga y de los resultados a corto plazo.

IV. La huelga es necesaria. Hay que apoyarla y tratar de que sea un éxito. Hay muchas condiciones desfavorables que juegan en su contra: la magnitud del desempleo, la enorme desarticulación social, el propio tempo post-vacacional.... Aunque fuera un éxito de movilización, sus resultados tangibles van a ser posiblemente reducidos. Ni el Gobierno tiene un “plan B” para dar satisfacción a una huelga exitosa, ni existen fuerzas políticas con capacidad efectiva de forzar un cambio de rumbo. Hay por tanto que prepararse para un resultado decepcionante. No para refocilarse en la propia incapacidad sino para tratar de obtener réditos en otros terrenos. Creo que difícilmente conseguiremos cambios en la dirección económica y laboral a corto plazo y, por ello, que el objetivo secundario de la huelga debería ser la apertura de nuevas perspectivas de acción y organización social, el desarrollo de un amplio espacio de intervención orientado a abrir nuevas perspectivas estratégicas. Aun a sabiendas que la correlación de fuerzas es enormemente desfavorable y que las fuerzas neoliberales van ganando por goleada.

No se pierde lo que no se intenta. Hay que reconocer que los primeros que se juegan mucho en este envite son los propios sindicatos mayoritarios, cuya propia fuerza institucional puede verse afectada por un balance negativo de la movilización. Es, pues, tiempo de aunar fuerzas y tratar de que la huelga resulte lo más exitosa posible. Y que la misma permita abrir posibilidades a un desarrollo diferente del que ha tenido la crisis hasta el momento presente.

Gerardo Díaz Ferrán, condenado a abonar con su propio patrimonio los salarios de los trabajadores de Air Comet

Gerardo Díaz Ferrán, condenado a abonar con su propio patrimonio los salarios de los trabajadores de Air Comet
Rebelión
El Juzgado de Primera Instancia número 43 de Madrid dictó, ayer 10 de septiembre, una sentencia que estima la petición interpuesta por la Confederación General del Trabajo (CGT) en representación de uno de los trabajadores de Air Comet, condenando al presidente de la CEOE a abonar de su patrimonio personal los salarios de octubre y noviembre del 2009.

Esta resolución favorable es la primera que se conoce de las ocho demandas, correspondiente a otros tantos trabajadores y trabajadoras de Air Comet, que ha presentado CGT contra Díaz Ferrán.

Gerardo Díaz Ferrán firmó, a consecuencia de una huelga de sus trabajadores y trabajadoras, un documento por el que garantizaba personalmente el pago de los salarios, ya fuera mediante pagaré o ingreso bancario. Posteriormente la compañía Air Comet entró en concurso de acreedores y, en ningún momento el presidente de la CEOE hizo ningún intento de hacer frente a sus obligaciones.

Después de este importante fallo, que implica al patrimonio personal del empresario y no al de la empresa, rompiendo así el velo jurídico que separa ambos patrimonios, la CGT, único sindicato que ha iniciado este procedimiento, estudiará las vías jurídicas aplicables para que Gerardo Díaz Ferrán responda personalmente de la deuda garantizada, y no lo hagan los fondos del FOGASA, como parece pretender el presidente de la CEOE, que sólo defiende los sistemas de protección social públicos cuando le interesa.

CGT manifiesta que todo este proceso muestra cómo la lucha y reivindicación de la plantilla de Air Comet ha sido útil. Sin la huelga convocada en diciembre en la aerolínea no se habría podido llevar a cabo todo el procedimiento para conseguir que, finalmente, Díaz Ferrán, responsable de la quiebra de la compañía y de mandar al paro a más de 600 personas, (por no hablar de sus otros “éxitos” en Marsans o Seguros Mercurio,) se tenga que rascar el bolsillo para que sus trabajadores y trabajadoras cobren lo que trabajaron. Por una vez parte de la crisis la han pagado los capitalistas.

Mentira número 1: Los que han creado la crisis nos van a sacar de ella