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Almuñécar contra la corrupción

Opinión

La liberalización de las líneas aéreas

La liberalización de las líneas aéreas
Estrella digital

“El ser social determina la conciencia”. Hace bastantes años que lo proclamó Marx y, en muy buena medida, tenía razón. Son los intereses -en primer lugar, los económicos- los que alumbran los discursos. Solo esto explica que podamos seguir manteniendo ciertas doctrinas y defendiendo determinadas posiciones que se han demostrado totalmente falsas. Es inconcebible que después de tantos años y fracasos continuemos asumiendo como axiomas incuestionables la globalización y la liberalización de los mercados.

Un accidente, y más si es de aviación, siempre es un hecho complejo en el que con toda probabilidad interviene un gran número de factores. Sería por tanto una osadía aventurar la causa o causas de la tragedia de Barajas, pero de lo que no cabe duda es de que el proceso de liberalización de las líneas aéreas, con la supresión de las compañías de bandera y el nacimiento de las de bajo coste, incrementa la desconfianza y nos introduce en un mar de dudas. Esos bajos costes solo pueden provenir de una peor calidad del servicio, de la que no se librará la seguridad, y de un ahorro en gastos de personal, que también afectará a su cualificación y, por ello, de nuevo a la seguridad. En estas condiciones resulta difícil saber quién es quién, quién está detrás de cada compañía, por qué situación está pasando y cuáles son sus medios y procedimientos. Total, que antes de sacar un billete de avión vamos a tener que hacer una tesis doctoral o un proceso de investigación, y ni siquiera eso nos valdrá porque cuando hayamos creído encontrar la compañía ideal puede ocurrir que esta haya decidido fletar el avión a otra con tripulación incluida.

Se dirá que para eso están los organismos reguladores. Pero, he aquí otra paradoja. Primero quitamos la responsabilidad al Estado con el pretexto de que no nos fiamos de su eficacia, y después le hacemos responsable de una tarea harto más difícil. El Gobierno, mal que bien, era capaz de garantizar el funcionamiento adecuado de una compañía, la de bandera, que era pública, y si no, al menos sabíamos a quién teníamos que exigir responsabilidades. Ahora, después de haber privatizado prácticamente todo, se pretende que con unos servicios descapitalizados como los que constituyen la Administración actual, y en la que todas las actividades se externalizan, se pueda controlar el funcionamiento de todas las compañías.

El colmo de la ingenuidad (o del interés, que nunca se sabe) es creer que la solución radica en convertir la Dirección General de Aviación Civil en agencia. Tal planteamiento obedece a una mentalidad mágica de la Administración, que considera que todo se arregla con modificar la naturaleza jurídica del servicio administrativo correspondiente. La experiencia dice más bien lo contrario, que ese proceso centrífugo de crear entes, organismos reguladores, fundaciones, agencias y demás engendros administrativos nunca ha solucionado nada, más bien lo único que ha conseguido han sido mayores cotas de descontrol político y administrativo, con un riesgo añadido de arbitrariedad y corrupción.

La diferencia entre viajar en avión o hacerlo en cayuco hacia Canarias y otros puntos del estado español

La diferencia entre viajar en avión o hacerlo en cayuco hacia Canarias y otros puntos del estado español

Como todos debemos saber ya, salvo que vivamos en una isla desierta, la semana pasada tuvo lugar un terrible accidente aéreo en el aeropuerto de Madrid- Barajas. El vuelo JK 5022 de la compañía Spanair, un modelo de avión MD-82 que voló por primera vez en 1993, tuvo algún tipo de fallo (aún por determinar) cuando se disponía a despegar con destino a Gran Canaria y acabó estrellándose contra el suelo a los pocos segundos de haber tomado vuelo. En su interior viajaban 172 personas, de los cuales 162 eran pasajeros -entre ellos, 20 niños y dos bebés-, cuatro tripulantes en movimiento y seis tripulantes de vuelo. El dramático suceso se ha saldado finalmente con el fallecimiento de 154 personas y 18 heridos de diversa consideración, algunos de ellos ya dados de alta en el hospital y otros aún en estado grave. Todavía hoy, una semana después del suceso, la noticia sigue acaparando grandes titulares y portadas en los diversos medios de comunicación existentes, en un espectáculo mediático que roza ya en algunos casos el amarillismo sensacionalista más putrefacto.

A los pocos minutos de haber ocurrido el accidente, todas las cadenas televisivas, radios y diarios de España (salvo aquellos medios que estaban dedicados en exclusiva a la cobertura de los Juegos Olímpicos), se volcaron con la noticia, sucediéndose un continuo ir y venir de informaciones diversas en relación con todo aquello cuanto tenía que ver con lo sucedido. Número de víctimas, estado de los heridos, posibles causas del suceso, lista de pasajeros del avión, situación de los familiares, declaraciones de personas que por uno u otro motivo habían estado a punto de subir al avión y no lo habían hecho a última hora, declaraciones de políticos, de miembros de los cuerpos médicos y de asistencia, de los responsables de la compañía y de otros agentes afectados como el sindicato de pilotos o los representantes de AENA, todo se sucedía ante los ojos y oídos del espectador de la manera más rápida y efectiva posible. Programas especiales, conexiones en directo con todos los puntos de interés de la noticia, reivindicaciones de luto a diestro y siniestro, se daban por doquier, y hasta los principales líderes políticos del estado abandonaron rápidamente sus destinos vacacionales para acercarse al lugar de los hechos, no fuera a ser que el no hacerlo pudiera suponerles perder algunos votos o, lo que es todavía más grave, que los ganasen sus adversarios. Incluso algunos de los miembros de la familia real que (como acostumbran) parasitaban a costa de todos los ciudadanos en tierras chinas divirtiéndose con los Juegos Olímpicos, se vieron obligados a coger el primer avión que los pudiese traer de vuelta al reino. El circo mediático estaba montado y en funcionamiento, ¡y en esas seguimos!

Entre tanto, los verdaderos afectados (al margen de las víctimas, claro está), es decir, los familiares de los pasajeros siniestrados, se desesperaban ante la (¡oh curioso!) falta de información que de manera oficial se le hacía llegar desde las diversas instituciones públicas y la propia compañía aérea. Tardaron demasiadas horas en conocer el listado oficial de pasajeros, y muchas más para que se les empezase a dar una mínima información de las posibles causas del accidente o el estado en que se encontraban los cadáveres hallados en el lugar del siniestro. Rumores, especulaciones, bailes de cifras, paseíllos y consuelos de políticos, asistencia psicológica y cámaras y micrófonos para que realizasen declaraciones los tenían por todos lados, información real y soluciones, pocas o ninguna. Pero eso, entre tanto circo, era secundario. La comercialización al uso que se hace de los muertos en estos tristes acontecimientos, cocinados y servidos para un público predispuesto a devorarlos mediáticamente, prevalece frente a todo lo demás, incluso sobre los propios afectados de manera directa y su derecho a saber en tiempo real (que no mediático) lo acontecido.

Sin embargo, aunque repugnante, no es el morbo y el amarillismo con el que habitualmente los medios de comunicación de masas tratan este tipo de sucesos (o similares: atentados terroristas, catástrofes naturales, etc.) lo que me ha llevado a escribir estas líneas, sino algo que, a mi juicio, es todavía mucho más grave: El agravio comparativo que se comete en relación con otros sucesos, no muy diferentes, que ocurren periódicamente en este mismo estado español.

El martes 26 agosto, cuando todavía el accidente de Barajas acaparaba portadas y primeras noticias en todos los medios de comunicación, nos despertamos con otra noticia no menos trágica que aquella: 25 subsaharianos rescatados de una patera medio h undida en el mar de Alborán aseguran al llegar al Puerto de Málaga que sólo ellos han sobrevivido de los entre cincuenta y sesenta inmigrantes que iban en la embarcación. Si hacemos las cuentas, trágicas cuentas, nos sale que entre 25 y 35 personas habrían muerto en el mar según las declaraciones de los supervivientes rescatados.

Al igual que en el caso de Barajas, las personas fallecidas viajaban en un “medio de transporte” hacia un destino del estado español cuando se vieron afectadas por algún “tipo de fallo” en la “maquinaria” que ocasionó el “accidente”. Al igual que en Barajas, en el “medio de transporte” viajaban hombres, mujeres, niños y niñas, y familias enteras han sido visitadas por la muerte cuando no lo deseaban. Al igual que en Barajas los fallecidos han dejando familiares afectados que deben estar ahora retorcidos por el dolor. Al igual que en Barajas algunos afortunados han tenido la suerte de sobrevivir a la tragedia. Sin embargo, no hemos visto en radio, prensa ni televisión una cobertura mediática, política o social de la magnitud que se llevó a cabo la semana pasada.

La noticia era una más en los telediarios, una de esas que uno ve de pasada y casi sin prestarle atención, por frecuente, mientras come (al igual que ocurre con los muertos en Iraq, Afganistán o las tragedias naturales en el Caribe, por citar sólo algunos ejemplos). La noticia era una más en los diarios digitales on line y una más en los boletines de radio. Ni programas especiales, ni políticos y reyes que suspenden sus vacaciones para visitar a los supervivientes y solidarizarse con los muertos, ni conexión continua y en tiempo real con las fuentes, ni declaraciones de los afectados, ni ayuda psicológica para sus familiares allá donde estén, ni nada de nada. Eso no tocaba, los muertos inmigrantes en el mar, por frecuentes, no venden. Tampoco a los supervivientes se los tratará como a héroes, ni a los heridos se les hará un tratamiento mediático personalizado sobre su evolución, muy al contrario es bastante posible, por no decir seguro, que se les vuelva a montar en otro “medio de transporte” y se los devuelva a “casa” (y suerte tienen de no ser tratados como delincuentes). Lo que para la tragedia de Barajas son “héroes”, para la tragedia del Mar de Alborán son “inmigrantes ilegales”, sin más.

Se podría decir, tal vez, que el número de víctimas en este suceso es muy inferior al ocasionado por el accidente de Barajas, y que por ello la cobertura mediática, política y social no puede ser comparable. Se podría, salvo por el hecho de que en el último año ya se han sucedido tragedias de este tipo que igualan en número a los muertos de Madrid, caso de un cayuco que se partió en dos cuando se dirigía hacia las costas de Canarias y que costó 150 vidas al menos, y sin embargo allí tampoco había nada de lo que sí hubo en Barajas. Curiosamente, además, es Canarias, lugar donde tenía su destino el avión accidentado, el territorio del estado español que más se ha visto asolado en los últimos años por tragedias relacionadas con la muerte de inmigrantes en el mar. Sólo entre los meses de octubre y noviembre del pasado año 2007 más de 300 seres humanos perdieron sus vidas en “medios de transporte” que tenían, al igual que el avión de Barajas, Canarias como destino. En total, según nos dicen algunas fuentes oficiales como la Guardía Civil, en menos de dos años han muerto intentado llegar a las costas de las “islas afortunadas” más de 1200 inmigrantes (otras fuentes –el propio gobierno de Canarias- multiplican por tres y por cuatro estos datos). Pero nadie se encargó de poner en marcha en ninguna de estas tragedias, por más víctimas que tuviesen, el circo mediático. No venden. Y todo esto porque hablamos tan sólo de la tragedia de los inmigrantes que “viajan” hacia territorio del estado español, pues si hablásemos a nivel global las cifras de muertos por “accidentes” podrían ser verdaderamente terribles.

En otro trágico suceso acaecido recientemente al menos 150 inmigrantes murieron ahogados frente a las costas de Libia cuando la embarcación en la que se trasladaban con destino a Italia zozobró en el mar. Posiblemente muchos de ustedes ni conociesen la noticia (no tiene ni dos meses). A eso sumémosle los inmigrantes que fallecen tratando de llegar a los EEUU por mar o por tierra, los que mueren en las aguas próximas a las islas oceánicas, y tantos otros repartidos a lo largo y ancho de todo el mundo, y tendremos serios motivos para sentir vergüenza, sin duda. Aunque, pensándolo bien, este trato desigual hacia los muertos acecidos en otros lugares del mundo no vinculados de una u otra manera con el estado español, no se da sólo en el caso de los inmigrantes.

Los muertos en guerras imperialistas, en conflictos olvidados de los que hay activos en muchos lugares del mundo, y hasta en atentados terroristas (siempre y cuando no hablemos de los EEUU o países punteros de la UE) tampoco gozan de mayor cobertura. E incluso los muertos en accidentes aéreos de estos otros lugares del mundo también pasan por los medios españoles sin pena ni gloria. Cuatro días después del accidente aéreo de Barajas ha tenido lugar otra tragedia aérea de grandes dimensiones en Kirguistán, un país de la extinta Unión Soviética. Unas 70 personas murieron al estrellarse un avión Boeing 737 al poco tiempo de despegar del aeropuerto internacional de Manás, a unos 30 kilómetros de Bishkek, capital de Kirguizistán. Pero los programas especiales tampoco se repitieron. Y es que se ve que para esto de los muertos también existe nacionalismo. Si es en España moviliza consciencias, si es allende las fronteras ya la cosa es diferente.

En fin, descansen en paz todas ellas, sin excepción de patria, religión, nacionalidad, o “medio de transporte” en el que viajasen. Pero en especial descansen en paz aquellos cuyos cuerpos no podrán ser honrados por funerales de estado ni ceremonias ecuménicas, aquellos cuyo único lugar en la memoria de los españoles a no mucho tardar será el olvido. Aquellos que no tendrán si quiera la oportunidad de ser partes del circo mediático carroñero que se montan políticos y medios, aquellos que, por ser víctimas del capitalismo y sus injusticias, no merecen si quiera una cobertura personalizada, no vaya a ser que con ello se puedan remover consciencias y poner a la gente cara a cara con sus propias miserias cívicas y morales.  

Los gobiernos de España y Colombia de la mano -cómplices- en Afganistán

Los gobiernos de España y Colombia de la mano -cómplices- en Afganistán
Miguel Ángel Llana

Los ministros de Defensa de ambos países, Carmen Chacón y Juan Manuel Santos, se reunieron a primeros de julio en Madrid para ponerse de acuerdo en cómo colaborar en el envío de tropas a Afganistán. Se trataba de "reforzar" militarmente la base española de Qai-i-Naw situada al noroeste de Afganistán.

Ahora, mes y medio más tarde, el gobierno colombiano acaba de enviar a cien "expertos" para ver cómo poner en marcha la participación en la ocupación militar a la que la Comunidad Internacional denomina ISAF (Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad)

Conviene recordar que Colombia encabeza la lista de los países con más violaciones de los derechos humanos, el de asesinato de dirigentes sindicales y también la de perceptor de ayuda militar de EEUU. También se podría añadir que Colombia, bajo la tutela y ocupación de EEUU, es el país que más amenaza y desestabiliza Latinoamérica.

Es de suponer que algo tendrá que ver el Gobierno colombiano con la situación en la que se encuentra su país y que la "colaboración" prevista sólo es un paso más en la línea de integrar y de "legalizar" las irregularidades con las que actúa el Gobierno y en las viven, sufren y mueren sus gentes, los colombianos.

Lo que sí parece evidente es que el gobierno de Zapatero no podrá dar una explicación convincente de semejante alianza, ni de las razones para continuar con la ocupación militar. La oposición -si la hubiera realmente- tampoco se la exige.

En todo caso se trata de un programa político-militar de injerencia con intereses geoestratégicos cuya misión inmediata a medio y largo plazo es mantener la ocupación y someter por la fuerza a un país, a Afganistán. La situación empeora cada día y los ocupantes, de los que el ejército español forman parte, son responsables directos de acuerdo con el Derecho Internacional.

El pretexto para el envío de tropas es la lucha contra el narcotráfico, la limpieza de minas y las actividades relacionadas con la ingeniería militar.

Resulta trágico que sea, precisamente, Colombia quien vaya a Afganistán -ni a ninguna parte- a luchar contra el narcotráfico y mucho más a poner en orden nada ni a nadie. Y no menos sorprendente es que se utilicen los mismos pretextos y argumentos que los aplicados en la propia Colombia por las devastadoras fuerzas militares de EEUU.

Mientras la tragedia afgana sigue y se incrementa, la producción y exportación de drogas se multiplica (aunque el dinero de su negocio no aparece), la regresión religiosa y represiva del gobierno títere aumenta: la desolación de la zona es inimaginable. Pero claro, todos "los otros" son insurgentes, talibanes, fundamentalistas y terroristas.

El Gobierno de Zapatero y, ahora, su aliado Uribe, sólo pueden con más de lo mismo aumentar esta tragedia, no saben hacer otra cosa.

La selección de baloncesto y la lucha de clases

La selección de baloncesto y la lucha de clases
Pablo Iglesias Turrión. Doctor en Ciencia Política

Los catalanes, los vascos y todos aquellos que sufren de emociones nacionales no representadas en forma de Estado, deberían tener derecho a disfrutar, al menos, de sus colores, himnos y demás parafernalia patria en las competiciones deportivas. Vaya eso por delante.

El tema tiene, sin duda, mucha importancia política, como ha quedado demostrado después de lo mal que ha sentado a los nacionalistas catalanes el anuncio de su compatriota Pau Gasol para Nike. “Está bien conseguir que tu país te admire, pero es mucho mejor que el mundo admire a tu país”, dice Gasol refriéndose a España. Sospecho que a los catalanistas moderados les consolará pensar que, por lo menos, Gasol no dice “Arriba España” como el futbolista Villa y que además ha cobrado por el anuncio (la pela es la pela, como decía Joan Puig). Sobre lo que nadie ha llamado la atención, sin embargo, es sobre el hecho de que el pívot de los Lakers y embajador de UNICEF, haga un anuncio para una multinacional que mantiene a los trabajadores de sus fábricas de Asia en condiciones espantosas y que ha sido continuamente acusada de utilizar mano de obra infantil.

Pero en fin, estábamos con lo de la representación de las naciones en las competiciones deportivas. Es aquí donde entiendo que, por lo mismo que debemos solidarizarnos con los patriotas que no tienen equipo propio, los que somos de izquierdas y sufrimos un irredentismo particular soportando día tras día el nacionalismo español (por definición de derechas) y su bandera monárquica y postfranquista, deberíamos también ser objeto de una solidaridad similar, o al menos de una cierta compasión. Ya me gustaría a mí ver a los jugadores de la selección de basket con uniforme tricolor y escuchar un himno como La Marsellesa y no la cutre pachanga fachosa, antes de los partidos o cuando se gana algo.

Pero esto es lo que hay, y si te gusta el baloncesto y quieres emocionarte con un equipo que conoces (yo hasta que el baloncesto boliviano no llegue las olimpiadas paso de cambiar de equipo) te tienes que tragar la infame pompa nacional y pasar por alto que los chicos de oro son, en gran medida, un grupo de millonarios dispuestos a vender su imagen a cualquier banco, empresa multinacional o sindicato del crimen dispuesto a pagar por la publicidad (aunque haya algunos, como Calderón, que en un gesto poco habitual, visitó a los presos de la cárcel de Sevilla y se echó unas canastas con ellos).

El caso es que a mí, a pesar de que me revienta el nacionalismo español (mucho más que el vasco o el catalán, que le voy a hacer), el basket me vuelve loco desde chico y esta mañana, desde las ocho y pagando con un cruel dolor de cabeza los excesos nocturnos y la falta de sueño, he disfrutado de la final olímpica como nadie. He gritado a rabiar con el triple de Rudy que ha ajustado el marcador a dos puntos, a solo ocho minutos del final (provocando el exilio definitivo del gato de mi compañero de piso) y he levantado el puño como la Pasionaria con el mate que ha hecho este mismo jugador (¿catalán? ¿Mallorquín?...a ver si la vamos a tener) poco después, en las barbas de Dwight Howard, santo venerado por todos los porteros de discoteca del mundo.

Sin embargo, creo que el partido de hoy no es solo el mejor de la historia de la selección o la culminación de los éxitos de una impresionante generación de jugadores, que llenará páginas de periódicos durante días y que será recordado tanto o más que la final de Los Angeles, sino que representa también una magnífica metáfora explicativa de la lucha de clases, como dinámica antisistémica de enfrentamiento desigual. Créanme, lo que hemos visto hoy en Pekín ha sido una lección de leninismo de las que le gustan a Slavoj Zizek1 (y por supuesto, de las que le gustaban a Mao Zedong).

Antonio Negri, que de fútbol sabe algo pero de baloncesto poco, describió hace tiempo el catenaccio italiano como la mejor expresión del enfrentamiento de los débiles frente a los poderosos. Para el alma máter de la autonomía obrera, ese sistema táctico nacido del Véneto migrante de mediados del siglo XX, representa una manifestación de la ferocidad del débil en la lucha, resistiéndose a ceder ante el poderoso2 (ello explicaría el mito de que los equipos de fútbol italianos tienden a ganar aunque jueguen peor que sus rivales).

Pero Don Antonio se equivoca de juego. El fútbol es un deporte poco representativo de la sociedad conformada por el Capitalismo histórico, precisamente porque en él casi todo es posible y las “sorpresas revolucionarias” no solo ocurren de vez en cuando, sino que son frecuentes. En el fútbol los equipos débiles pueden derrotar a los fuertes, como nos hemos cansado de ver, por ejemplo, en la Copa del Rey (heredera de la copa del Jefe del Estado anterior, mentor del actual). Solo en un deporte como el fútbol pueden surgir superhéroes, como Maradona en el Nápoles, capaces de cambiar por si solos el curso de la Historia. Solo en el fútbol es frecuente que pierda el equipo que ha jugado mejor.

Precisamente este carácter de deporte con tantos elementos imprevisibles es la clave de su incomparable éxito mundial. En el fútbol se puede soñar y pueden pasar cosas sin equivalente en la realidad (como el partido de Malta, la final de la Copa de Europa de 1999 que ganó el Manchester United o la remontada del Liverpool en esta misma competición en 2005, entre otros millares de ejemplos). Quizá no sea casualidad que en el país que lleva dominando la economía-mundo capitalista desde el periodo de entreguerras, el soccer sea un deporte de segundo nivel y se prefieran otros mucho menos abiertos a la sorpresa como el fútbol americano, el baseball o el propio baloncesto. Tal vez por eso también, los que nos reclamamos del marxismo, puestos a perder el tiempo con los deportes (como decía Javier Krahe, no todo va a ser follar), deberíamos asumir la obligación revolucionaria (y epistemológica) de entender mejor los deportes que gustan en los USA, como es el caso del baloncesto.

A diferencia del fútbol, en el basket las relaciones de fuerza son, por lo menos, tan importantes como en la realidad material del Capitalismo. Así, las cualidades físicas de los jugadores –del mismo modo que la capacidad industrial, financiera y militar de las regiones geopolíticas- son determinantes. Para empezar, es difícil jugar de algo distinto que de base o de escolta si se mide menos de dos metros. En lo que respecta a las cualidades técnicas del equipo -I+D y general intellect en sentido amplio, para el caso de las áreas económicas- éstas permiten afinar muchísimo en los pronósticos y en las proyecciones a largo plazo de los resultados y además son perfectamente cuantificables en casi todos sus aspectos, gracias a las estadísticas. Una genialidad que termina en canasta, nunca será equivalente a la genialidad que termina en gol. Si pensamos en la competición profesional de los estadounidenses, la NBA, vemos que se trata de un sistema diseñado para que sea prácticamente imposible que no gane el mejor. La fase regular garantiza que sólo los mejores puedan estar en los play off y el sistema al mejor de siete partidos asegura, asimismo, la victoria final del equipo superior, como experimentaron en sus carnes los Lakers de Gasol y Bryant en su enfrentamiento con los Celtics este año. Pero es que incluso en el sistema a uno o tres partidos de las competiciones de la ACB (la liga y la copa), al final tenemos arriba a los de siempre, sin demasiadas sorpresas (a diferencia de lo que ocurre en el fútbol con los sistemas de eliminatorias que, en muchas ocasiones, llevan a un modesto a la final, como viene ocurriendo en los últimos años en la Copa del Rey de fútbol).

En este sentido, la situación en la que se veía la selección de baloncesto, ante la final de esta mañana contra los Estados Unidos, era extremadamente difícil. Sin embargo, como ocurre con la lucha de clases en ciertos momentos muy precisos de la Historia, la victoria frente a los poderosos no siempre es imposible. En este caso, se trataba de una final a un solo partido, lo cual minimizaba la tendencia indiscutible a la superioridad de los norteamericanos en una hipotética serie de encuentros. A pesar de la superioridad general del mal llamado dream team (que nadie se engañe, en el baloncesto no se sueña, se conspira), la defensa de nuestra selección estatal (¿así suena bien?) se había demostrado la mejor del campeonato. Además, en algunos aspectos tácticos derivados en parte de las normas del baloncesto FIBA, podía esperarse una cierta ventaja para España. Por último, el altísimo nivel de los jugadores de la roja (esto si que me gusta como suena) hacía pensar que, si se daban ciertas circunstancias y se llevaba a cabo un diseño estratégico virtuoso, se podía ganar el partido.

Como en las situaciones pre-revolucionarias, la posibilidad de victoria es una pequeña ventana abierta en un muro que pasa velozmente ante nosotros, por la que es necesario colarse. Y es aquí donde entra en juego la agencia, el “partido” como conspirador intelectual y organizador político. Dijo Andrés Montes en uno de los partidos de preparación retransmitidos por La Sexta que Don Alejandro –refiriéndose a Aíto García Reneses- es maquiavélico. Desconozco si los orígenes cubanos de este particular comentarista están detrás de un comentario tan gramsciano, ya que definir a un entrenador de baloncesto como maquiavélico en sus diseños tácticos es acercarse mucho a la lectura que aquel sardo astuto y brillante hiciera del consejero florentino, para ponerle al servicio del proletariado (tesis que después desarrollaría Althusser en una de sus últimas y más discutidas obras3).

Y efectivamente, si pensamos en Don Alejandro, estamos pensando en el más leninista de los entrenadores; todo un revolucionario de la teoría de la agencia aplicada al baloncesto (la introducción en España del sistema defensivo de dos contra uno en el poste bajo y de la defensa individual de presión a toda cancha o la renovación de la famosísima zona 1-3-1, son obra suya). No se nos debe escapar que, una vez nombrado seleccionador, reorganizó su “partido político” asegurándose una dirección de “intelectuales”; ello es lo que explica la sustitución de Carlos Cabezas y Sergio Rodríguez por Ricky Rubio y Raúl López, la inclusión de Garbajosa a pesar de que la inactividad había mermado su nivel, o el papel determinante (más aún que en el europeo del año pasado) de Carlos Jiménez en el equipo. Respecto a Raúl López (ahora veremos porque hoy ha jugado menos de lo que se podía prever ante la ausencia de Calderón) hay pocas dudas sobre que su cerebro es su característica fundamental (el mismo lo declaraba cuando se marchó a la NBA, de la que sólo volvió por la fragilidad de sus rodillas), algo que ha preferido Aíto a la explosividad demostrada de Sergio Rodríguez. Pero lo mismo cabe decir de Ricky Rubio, que aún con sus increíbles manos quizá no sea mejor defensor que Cabezas, pero que sí tiene una mejor visión de juego (sus celebrados ally-up no son más que un ejemplo de ello).

Las piezas claves del equipo de Aíto, y en especial para este partido, eran esencialmente “revolucionarios profesionales”. Es verdad que, en este caso, el físico no desmejoraba unas alineaciones de talento más que cultivado (ya les hubiera gustado al genial Rafa Vecina, a Romay o a Solozabal parecerse algo en el físico a estos jugadores) pero desde luego éste no era un factor determinante y menos contra los Estados Unidos. Si Gasol es uno de los mejores del mundo, no es por sus 2´15 (en la liga nacional americana los hay más grandes y más fuertes) sino por su manera de pensar cuando juega. Y lo mismo puede decirse del resto de “dirigentes políticos” del equipo (se diga lo que se diga, esta denominación dice más de lo que son que llamarles chorradas como “estrellas” o “ñba´s”).

En el partido de esta mañana, el general del ejército rojo (esto ya me encanta) Aíto García Reneses ha planteado un esquema táctico brillante para buscar una posibilidad revolucionaria que, sencillamente, no se ha presentado. En defensa hemos asistido a una combinación del sistema de presión individual con la zona 2-3 (de tan buen resultado para el Joventut la pasada temporada) que los norteamericanos solo conseguían superar con una efectividad increíble en el tiro (especialmente en los triples, durante el primer periodo). No debemos olvidar este aspecto; una de de las cosas más llamativas del partido ha sido el excelente ritmo anotador de Estados Unidos ante la defensa, casi impecable salvo al intentar parar los contraataques, de España. Que Raúl y Ricky se cargaran de faltas tan rápido no es más que un indicador de la intensidad defensiva puesta en práctica.

Pero a pesar de los sobresalientes porcentajes anotadores de EEUU, la agresividad ofensiva del equipo leninista de Aíto ha sido lo más impresionante de su juego. La selección ha acabado con un 47 por ciento de efectividad en triples (porcentaje inalcanzable incluso para los equipos especializados en esta faceta en un partido contra USA) anotando nada menos que 107 puntos. Para quitarse el sombrero si tenemos en cuenta el partidazo que han hecho los americanos.

En lo que respecta al funcionamiento colectivo del equipo español en el ataque (6 jugadores de España con 10 o más puntos al final del partido), basta darse cuenta de que la selección ha jugado sin base durante muchos minutos. Si hay algo que intimida de un equipo de baloncesto es verlo jugar y anotar sin base. Muy pocos equipos pueden permitirse jugar así; el modelo histórico de los Bulls con Jordan o, en menor medida, el de los Lakers con Kobe Bryant, responde a una táctica mucho más básica, a saber, hacer descansar la fuerza anotadora en un francotirador extraordinario. Pero con Rudy o Navarro subiendo el balón no dejaba de haber cinco anotadores posibles y efectivos. Por eso Aíto no ha necesitado de Raúl para dar descanso a Ricky.

Pensando en el resultado final, no solo hay que anotar el hecho de que si a Estados Unidos le hubieran pitados los pasos de salida y algunas faltas más se habría llegado a otro resultado (eso era algo con lo que, al fin y al cabo, había que contar); hubiera bastado con que los americanos dejaran de hacerlo todo perfecto (como no llegar al 70 por ciento de efectividad en tiros de dos, al 73 en tiros libres o al 46 en tiros de tres) para que España hubiera ganado.

Por eso el partido ha sido magnífico (la selección de la NBA enfrentándose a una inteligencia revolucionaria prodigiosa) y por eso representa una metáfora de la lucha política y social en condiciones objetivas de asimetría. Sin saberlo, los jugadores y el cuerpo técnico de la selección española de baloncesto han demostrado que la revolución es “tácticamente posible” y que el peso de la agencia (como dispositivo organizador de la acción) puede ser determinante incluso cuando el enemigo no flaquea. Jugando al nivel de hoy, puede afirmarse que sería solo cuestión de tiempo que España gane a los Estados Unidos.

El resultado final en el marcador en nada empaña estas enseñanzas revolucionarias. De hecho, nos ha librado de aguantar el himno, de las celebraciones de exaltación nacional, del orgullo de ser español (yo preferiría sentirme orgulloso de algo un poco más meritorio) y de la sucesión de infames actos protocolarios que acompañan los éxitos de los héroes de la patria. Ya tuvimos esta suerte en el pasado europeo de Madrid, con el extra añadido de escuchar los acordes del viejo himno soviético y poder recordar esa final mítica de Munich 72 en que la Unión Soviética, con canasta de Sergei Belov en el último segundo a pase de Ivan Edeshko, hizo morder el polvo a los estadounidenses, en plena Guerra Fría.

Pero la Guerra Fría acabó y, con ella, el secuestro del pensamiento de Lenin, en las manos los burócratas soviéticos. Por eso hoy podemos decir que Lenin ha sido, con mucho, el MVP de la final.

¿Nucleares? No, ni gracias

¿Nucleares? No, ni gracias
Javier Ortíz
Público

No paran de aparecer artículos de prensa y de emitirse programas de radio y televisión que tratan de convencernos de que estamos llenos de prejuicios bobos sobre la industria nuclear.

No quiero simplificar. Sé que es de justicia distinguir entre aquellos que expresan esa opinión honradamente, porque así lo ven, y los que se sueltan ese rollo porque cobran de las eléctricas para hacerlo.

En todo caso, puedo asegurarles a ustedes que las multinacionales (y nacionales) de la industria nuclear se dejan una pasta gansa año tras año para que ese idea no desaparezca del primer plano de la actualidad.

Y también puedo asegurar que el debate está mal planteado. Deliberadamente mal planteado.

La cuestión no es si la industria nuclear, en general, podría ser de mayor o menor utilidad, bien controlada y puesta al servicio desinteresado de la Humanidad, sino determinar los peligros que tiene esta industria nuclear (la industria nuclear realmente existente), que ni está debidamente controlada ni está puesta a más servicio que el de sus ejecutivos y accionistas.

La producción de energía por vía nuclear, considerada en abstracto, presenta ventajas innegables y desventajas bien conocidas. Sabemos que afecta mucho menos a la atmósfera que el consumo de combustibles fósiles, nos consta también que aún no se ha encontrado un modo inocuo de deshacerse de los residuos que produce la fisión nuclear, etc. Vale. Pero todo eso, que debería ser lo principal, es secundario, porque de lo que estamos hablando no es de qué conviene o no conviene a la colectividad, sino de qué da más o menos beneficios a unos señores con muchísimo dinero y aún más influencias. Influencias también sobre los organismos estatales encargados de vigilarlos.

Bastantes de ustedes habrán visto la película El síndrome de China. Ayer, según leía las noticias sobre cómo los servicios de seguridad de Vandellós II trataron de impedir la entrada a los bomberos de la Generalitat tras el incendio que se produjo en la central, pensé que, una vez más, la naturaleza imita al arte.

Hacen con nosotros lo que les da la gana. Y los que no aplaudimos, bostezamos.

Idos en un reactor

Idos en un reactor
Público

Quizá no sea el día más adecuado para decirlo, pero yo, puesto a ir de aquí para allá y tratándose de largas distancias, prefiero viajar en avión. No es un capricho arbitrario. Las estadísticas establecen con claridad que el transporte aéreo es comparativamente mucho más seguro que el realizado por medios automóviles, privados o colectivos. Los ferrocarriles están muy bien desde muchos puntos de vista, pero no son demasiado prácticos cuando hay que desplazarse a otros continentes y recorrer miles y miles de kilómetros.

La objeción que me pone una amiga (“Sí, pero si vas en coche, por lo menos tú controlas la situación”) me parece objetable por los cuatro costados: ni todos los que viajan en el coche controlan lo que sucede, ni está nada claro que el propio conductor se controle a sí mismo. Un buen amigo mío que es piloto de Iberia, cuyo nombre no daré para no ponerlo en el compromiso de reconocer que en una ocasión me permitió ir con él en la cabina durante un viaje (y de admitir que es amigo mío), me mostró que en los grandes aviones comerciales de hoy en día casi todo está regulado, previsto, estudiado, milimetrado.

He dicho casi todo. Casi. Es imposible eliminar el azar. Todo, por mucho que se revise, puede fallar por razones inesperadas, impensables. Así funciona el aprendizaje humano: los errores nos aleccionan.

Lo sucedido ayer en Barajas fue un desastre. Pero a nadie se le oculta tampoco que a lo largo de un solo mes, si es que no en un par de semanas, las carreteras españolas registran un número de víctimas mortales muy superior al contabilizado hace escasas horas en el aeropuerto de Madrid. ¿Cuál es el problema? ¿Que, como los del tránsito rodado fallecen en orden disperso, solos, o de dos en dos, o de tres en tres, sus familiares son menos merecedores de solidaridad, de lástima, de apoyo psicológico, de atención del presidente del Gobierno, de la conmiseración de la Casa Real? ¿Hay que hacer bulto para salir en la foto?

Dicho lo cual, tengo demasiados amigos y amigas que vuelan cada dos por tres entre Las Palmas y la Península como para no haber sentido un escalofrío al conocer la noticia.

Por favor, no hagan nada

Por favor, no hagan nada
La Estrella Digital

Esquilo, al comienzo de su tragedia “Los siete contra Tebas”, nos presenta al rey Eteocles, hijo de Edipo, contemplando desde la muralla al ejército enemigo y quejándose amargamente de la asimetría con que se juzgan los resultados bélicos. Si la suerte es favorable, la victoria se atribuye a la protección de algún dios; pero, por el contrario, si el desenlace es adverso, la derrota se achaca a la inexperiencia e ineptitud del rey.

En materia de política económica, el juego se desarrolla al revés. La bonanza se la apunta en su haber el gobierno; sin embargo, las crisis económicas siempre son huérfanas o atribuibles a factores externos. Zapatero en esto, ciertamente, no es una excepción y, al igual que Aznar, sacó pecho cuando la economía iba bien, vanagloriándose de ser un mago económico. Pero, tan pronto como han comenzado las dificultades, mira hacia el exterior.

La semana pasada, el Gobierno organizó toda una farsa orientada a hacernos creer que no permanece pasivo ante la crisis. Zapatero debió de contar con la ayuda inestimable de su colega Almunia, filtrándole los datos económicos europeos, así como el día en que iban a hacerse públicos, de manera que pudiera hacer coincidir con esta fecha su comparecencia, y recurrir una vez más a su cantinela favorita, la de que la crisis tiene su origen en el exterior y que España está encajando las dificultades económicas mucho mejor que sus vecinos.

Esta tesis, por desgracia, tiene poco de verdad. Todos los medios se han apresurado a facilitar los datos económicos europeos del segundo trimestre del año tal como se los ofrecía el Gobierno, en tasas intertrimestrales. De esta suerte, el crecimiento español, aunque pobre (0,1), era más satisfactorio que el de otros muchos países: Italia y Francia (-0,3), Alemania (-0,5) y el conjunto de la Eurozona (-0,2). Las cifras tienen, sin embargo, otra lectura. No es posible fijarse exclusivamente en los datos de un trimestre y mucho menos cuando lo que se considera son tasas intertrimestrales. El primer trimestre fue mucho más negativo para España que para la mayoría de sus vecinos. Y si consideramos el segundo trimestre pero en tasa interanual, veremos que nuestro país se sitúa (1,8%) más o menos en la media, frente al 1,7% de la Europa de los 27, y el 1,5% de la de los 15, con el agravante para España de que la desaceleración está siendo mucho más fuerte, pasando de tasas del 4% a las del 1,8%, lo que pronostica para el futuro una evolución también peor.

El balance es tambien claramente negativo para nuestro país cuando contemplamos la evolución de los precios. No solamente es que se mantenga el diferencial de inflación con el resto de los miembros de la Unión Monetaria, sino que aumenta, acelerándose por tanto la pérdida de competitividad de nuestra economía.

Por otra parte, es difícil sostener que la actual crisis se debe solo a factores exteriores. Es cierto que los precios de las materias primas y del petróleo se han incrementado, así como que la ausencia de regulación ha introducido el caos en los mercados internacionales de capitales, extendiendo la desconfianza más absoluta entre todas las instituciones financieras. Es también verdad que el fanatismo monetarista del BCE está ocasionando que los efectos negativos de la crisis sean mayores en Europa que en otras áreas económicas, incluyendo allí donde se encuentra su origen, Estados Unidos. Pero, dicho esto, es imposible olvidar el enorme endeudamiento privado que se ha ido acumulando a lo largo de todo este tiempo en nuestro país, el diferencial de inflación que mantenemos año tras año con el resto de los de los países de la Eurozona, y el descomunal déficit exterior. Tales desequilibrios no podían por menos que conducir, antes o después, a una crisis económica, en cuanto cualquier factor externo actuase como catalizador.

Zapatero, en el Consejo de Ministros pasado, no solo ha pretendido echar culpas fuera, sino dar la impresión de que el Gobierno se mueve y hace algo ante la crisis. La verdad es que las medidas anunciadas son un pastiche de actuaciones que poco o nada tienen que ver con ella o que incluso son contradictorias y contraproducentes. La gran mayoría proviene de antiguas promesas electorales, cuando se negaba la crisis, o de medidas rutinarias de gobierno.

Casi todas ellas van destinadas al mundo empresarial, y ahora, después de haber privatizado todos los bancos estatales, parece que descubrimos el crédito oficial. Resulta curioso escuchar de nuevo lo de la ventanilla única. Creo que fue en el año 84, hace casi 25 años, en el Decreto Boyer, cuando se anunció por primera vez, y cada cierto tiempo surge como los ojos del Guadiana, sin que en ningún momento termine cuajando. Y es que lo de agilizar los trámites está muy bien en teoría, pero hay que ver si después en la práctica es posible, tanto más con una Administración dividida y deteriorada, a la que una visión raquítica y dogmática de reducción del gasto público corriente va debilitando poco a poco.

Por una parte, se afirma que se va practicar una austeridad presupuestaria, pero al mismo tiempo se elimina el Impuesto de Patrimonio, con lo que se beneficia a un segmento de población que no es precisamente el que va a tener mayores dificultades en esta crisis. Lo mejor que se puede decir del Gobierno es que las medidas tomadas son pocas y poco importantes, quitando la supresión del Impuesto de Patrimonio, que, por otro lado, estaba ya anunciada. “Por favor, no hagan nada”, sería la demanda que la mayoría de los ciudadanos deberían presentar a sus gobernantes ante la crisis, porque las soluciones y recetas que se escuchan desde fuera del Gobierno son mucho peores que la enfermedad. Todas van destinadas no a solucionar los problemas economicos sino, aprovechando estos, a variar la distribución de la renta a favor del capital y de las empresas, como si no hubieran tenido ya bastante a lo largo de estos años de bonanza.

Todo va dirigido en la misma dirección: reducción de cotizaciones sociales, bajada de impuestos, reforma del mercado laboral... Es curioso que, siendo claramente el mercado de capitales el que no ha funcionado y en el que se encuentra el origen de la crisis, la reforma que se pida sea la del mercado de trabajo. Hay quien se atreve a reclamar unos nuevos pactos de la Moncloa. Entonces los trabajadores tuvieron que pagar un alto precio económico como contrapartida, dijeron, de estabilizar el sistema democratico. ¿Qué hay que pagar ahora? Lo dicho, por favor, no tomen ninguna medida. Estense quietos. Las cosas irán mejor.

La conciencia de la objeción

La conciencia de la objeción

La asignatura de Educación para la Ciudadanía se ha situado, de mano de los sectores más reaccionarios de la sociedad española, en uno de los epicentros del forzado debate mediático que busca desgastar al partido en el Gobierno de Madrid. El autor define y centra su análisis crítico en el pretendido derecho de objeción de conciencia que esgrimen algunos docentes para negarse a impartir la mencionada asignatura, actitud que contempla con estupor mientras se pregunta «¿imaginan al profesorado ateo objetando la enseñanza y aprendizaje de Berceo, de Teresa de Jesús, de Juan de la Cruz, de Fray Luis de León, y del Padre Coloma»?

La palabra conciencia es de las que pertenecen al orden sagrado de la semántica. Dices conciencia y parece como si entrases en una nebulosa donde todo es místico, misterioso y reverencial. ¡Ah, la conciencia! Probablemente, esta sacralización del término tenga un origen religioso. Recuerden aquel tenebroso «examen de conciencia y dolor de los pecados» de antaño. Paradójica simbiosis. Porque conciencia significa «ciencia con», ciencia de uno mismo en relación con la de algo o alguien. Y se dice ciencia, y no impresiones, sentimientos o afecciones espiritosas subjetivas, mediante las cuales hallar la excusa acomodaticia: «Esto no me lo permite mi conciencia...».

Dar a esta conciencia carta de naturaleza -jurídica o empírica-, acarrea muchos quebraderos. A quien la invoca -que eleva a oráculo sagrado-, y, también, al poder, el cual se ve obligado a dirimir su veracidad y su constitucionalidad. Pues es sabido que, detrás de este mecanismo objetor, se solapan intereses individuales y corporativistas, que nada tienen que ver con principios morales y éticos.

Muchas personas creen que tienen derecho a la objeción de conciencia a impartir, pongo por caso, la asignatura de Educación para la Ciudadanía y los derechos humanos. La verdad es que ignoro de qué chistera de prestidigitador se saca esta gente que puede objetar la enseñanza de cualquier asignatura. Ni siquiera los profesores tenemos derecho para decidir los contenidos del currículum, sea de matemáticas, de ciencias, de lengua o de papiroflexia. Y, por supuesto, tampoco lo tienen los padres para quitar y poner asignaturas, o darlas en inglés, tagalo o kimbantú. Ni lo tiene la Iglesia con su dichosa religión mareante.

Como se ha repetido hasta el vómito, las clases de religión son una deuda vergonzante que el Estado contrajo en primeras nupcias con la Iglesia de Franco. Por ello, apelar al artículo 27.3 de la Constitución como fundamento de tal derecho es pura logomaquia, pues, aunque reconoce que la «formación religiosa y moral de los hijos» será acorde con «las convicciones de los padres», en ningún momento se regula que dicha formación se hará en las instituciones públicas. Lo que el artículo dice es que los padres pueden hacer con sus hijos sus respectivos clones ideológicos, religiosos y morales, lo que, también, sería muy discutible, si apelamos a los derechos de la infancia.

La aceptación por parte del Gobierno actual de la presencia de la enseñanza religiosa católica en las escuelas revela su ya estructural fragilidad y sometimiento ante la Iglesia, cada vez más «enroucada» e integrista. Además de una incongruencia absoluta, revela un trato discriminatorio estableciendo el ámbito del ejercicio de los derechos individuales.

Si el estado es la única instancia legal y legítima que determina los contenidos de enseñanza del sistema educativo, ¿a qué viene esa masoquista permisividad con la Iglesia? La presencia de la religión en las escuelas es un baldón ignominioso para la autonomía del poder civil; y un gesto difícil de entender, tratándose de un estado constitucionalmente aconfesional.

Ni la Iglesia, ni los padres, ni los profesores, gozan de derecho alguno para decidir qué es lo que estudiará el alumnado. Y ya es paradójico que, quienes más idolatran el totalitarismo del Estado, se rebelen contra él, cuando lo único que hace éste es ejercer su poder. No existen derechos lingüísticos de las personas para exigir al Estado que se dé castellano o euskara en las escuelas e institutos. Yo hasta dudo que la persona tenga el «deber» de conocer la lengua de su país y el «derecho» a usarla, como dice la Constitución, pero, aunque así fuera, no se deriva de ello que las personas tengan derechos adquiridos para decidir qué es lo que hay que estudiar en la escuela o en el instituto. Establecer el contenido de una asignatura es prerrogativa que se atribuye de forma tan exclusiva como excluyente el Poder. Que se sepa, ningún poder, fascista o demócrata, ha renunciado a tal derecho.

Ni que decir tiene que esto de la objeción de conciencia a asignaturas y mandangas parecidas es una maniobra política para minar la salud de los Gobiernos, que son de signo contrario a los intereses personales. La objeción de conciencia es un campo abonado para el cultivo de la hipocresía y de la mentira, amparado en la apelación a unos presuntos principios de dignidad, pero que, en la práctica, se utilizan únicamente como medios para destruir una determinada política social. El medio de la objeción de la conciencia es intrínsecamente lábil e inconsistente. De ahí que no garantice ningún buen fin.

¿Imaginan a los profesores objetando y negándose a impartir ciertos contenidos, apelando, por supuesto, al derecho de su delicadísima conciencia científica, ética, ideológica, filosófica, gastronómica y sexual?

Más en concreto: ¿Imaginan al profesorado de literatura negándose a poner en circulación de su alumnado la existencia y obra de ciertos autores, ideológicamente rastreros hasta la vesania, enemigos de cierta condición humana, racistas, violadores y asesinos...?

Y, en la línea torticera de los «objetores católicos», ¿imaginan al profesorado ateo objetando la enseñanza y aprendizaje de Berceo, de Teresa de Jesús, de Juan de la Cruz, de Fray Luis de León, y del Padre Coloma y de tanto escriba sentado y tonsurado presente, que han hecho de la teocracia el sentido literario de su escritura?

No sólo el terreno de la ideología podría ser materia excusable para presentar objeción de conciencia. También serviría la estética. Y así, se podría objetar: ¿por qué explicar a ciertos escritores que, en opinión del objetor, no dan la talla estética? O, ¿por qué dar la Generación del 98, formada por un grupo de escritores la mar de aburridos y quejumbrosos?

Y ya puestos: ¿Por qué alterarse ante el hecho de que haya gente a la que le resulta intolerable pertenecer por obligación a un Estado y a una nación cuya Historia da dentera? ¿Por qué los nacionalistas españoles no aceptan de ciertos vascos y catalanes la objeción de conciencia de pertenecer a España? A fin de cuentas, el separatismo bien pudiera considerarse como una muestra más de objeción de conciencia, tan justa y tan razonable, o más, como la objeción a la asignatura de Educación para la Ciudadanía,

Sirva como colofón una cita de una novela del XVIII. Dice su personaje principal: «El día que descubrí que la palabra conciencia era la manera refinada que tenían ciertos crápulas, entre los que podría enumerar monseñores, magistrados y ministros, para referirse al estómago, se me aclararon muchas dudas, especialmente morales y religiosas, y comencé a ser feliz».

Curiosidades de una encuesta sobre la monarquía: Ni república ni democracia, monarquía

Curiosidades de una encuesta sobre la monarquía: Ni república ni democracia, monarquía

Una encuesta de Sigma Dos para el diario El Mundo sobre la monarquía revela algunos datos interesantes. Aunque la noticia de este periódico se enfoca con toda simpatía hacia Juan Carlos de Borbón, la verdad es que los datos nos dicen que hay más españoles que se declaran republicanos que monárquicos, aunque la mayoría "(57,9%) apuesta por la indiferencia cuando se le pregunta si se siente monárquico o no. Un 16,2% dice sentirse republicano; un 15,7% opta por la modalidad monárquica y un 7% se declara juancarlista".

Nada menos que a la mitad de los españoles (47,9%) les hubiera gustado que se pudiera haber elegido entre república y monarquía tras la muerte de Franco.

No solamente eso, es que un 42,3% apuesta por que la sucesión de Juan Carlos de Borbón a su hijo Felipe se someta a consulta popular.

Todo esto nos lleva a pensar lo curioso de que España sea una monarquía a pesar de que hay más republicanos y de que no esté prevista ninguna consulta sobre la sucesión, aunque ése fuera el deseo del 47,9% de los españoles. Lo que quizá sí parece claro es que no es una democracia.

¿Y si Georgia perteneciera a la OTAN?

¿Y si Georgia perteneciera a la OTAN?
Juventud Rebelde

Uno de los dichos más en boca de las personas, reza que «a veces lo que sucede, conviene». Y aunque no se trata de una verdad absoluta, al menos en el conflicto suscitado entre Georgia y Rusia tras la agresión georgiana a Osetia del Sur, hay que reconocer que, en efecto, el desastre pudo haber sido peor de lo que ha sido si los países integrantes de la OTAN hubieran tomado, meses atrás, la decisión equivocada.

A principios de abril, en la cumbre del pacto militarista en Bucarest, EE.UU. empujó para que Georgia y Ucrania recibieran su plan de adhesión como miembros plenos de la Alianza. Pero varios países (entre ellos Francia y Alemania) prefirieron no provocar la ira de Rusia, vital proveedor de petróleo y gas a Europa, y decidieron abstenerse de seguir poniendo las fronteras de la OTAN en las puertas de Moscú, algo que en los años 90 prometieron que nunca harían, y que sin embargo, fue papel mojado, al quedar incluidas Polonia (en 1999), Estonia, Lituania y Letonia (en 2004).

Ahora bien, si, como desean algunos países ex socialistas, Georgia fuera ya parte de la OTAN, ¿qué tendríamos hoy sobre la mesa? Presumiblemente, una guerra de mayores proporciones, una riña tumultuaria en la que, en lugar de armas blancas, chocarían los ultrapoderosos armamentos de las naciones más ricas del planeta, que se encargarían de proveer toneladas de cadáveres, mezcladas con escombros, a las imágenes de TV.

¿Por qué este apocalipsis potencial? Porque, según el artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte, de 1949, «las partes acuerdan que un ataque armado contra una o más de ellas, que tenga lugar en Europa o en América del Norte, será considerado como un ataque dirigido contra todas ellas», y en consecuencia ¡todas deben acudir en ayuda del que se considera agredido! Fue lo que ocurrió tras el 11 de septiembre: EE.UU. quiso desquitarse del ataque terrorista invadiendo Afganistán, y sus aliados se vieron envueltos en una agresión contra un país en el que casi no había contra qué disparar misiles de medio millón de dólares. Y lo hicieron.

Pero Moscú no es Kabul... ¿Qué habría pasado si una Georgia admitida en la OTAN hubiera ejecutado la irresponsable invasión a Osetia del Sur, y Rusia hubiera intervenido para frenarla? ¿Acaso un fatal «uno para todos, y todos contra uno», en el que, una vez más, el continente europeo sería el teatro de una guerra fratricida?

Afortunadamente, no ha sido ese el escenario, pero duele que la aventura del presidente georgiano, Mijaíl Saakashvili, haya provocado la muerte de 2 000 personas (civiles sudosetios principalmente) y el desplazamiento de otras decenas de miles hacia Osetia del Norte. Arreglado está Washington si su mejor aliado antirruso en el Cáucaso es un gobierno que ataca, causa una catástrofe humanitaria y, después, se ve obligado a replegar sus tropas y a buscar apurado un cese el fuego.

Por cierto, tal modo de proceder hará pensar mucho más a los europeos a la hora de reconsiderar la adhesión de Tiflis a la OTAN, y se ahondará la división entre quienes la apoyan y los que la rechazan. Cuando esto escribo, se efectúa un acto en una céntrica plaza de la capital georgiana. Ondean decenas de banderas georgianas y norteamericanas —¿cuáles si no?—, mientras los presidentes de Polonia, Ucrania, Estonia, Lituania y Estonia se dirigen a la multitud.

Llama la atención que se trata únicamente de ex integrantes del eje socialista europeo, que hoy orbitan en torno a Estados Unidos. No asisten los mandatarios ni de Francia, ni de Alemania, ni de Austria, ni otros más. Quizá porque no comparten el modo torpe y belicoso en que Georgia pretendió arreglar la cuestión de Osetia del Sur. Y claro, porque con lo caros que están los recursos energéticos, ¿para qué andar buscando tres patas al gato (o al oso...)?

Valga recordar, además, que ninguno de ellos voló hacia Belgrado a mostrar simpatías cuando EE.UU. decidió que Kosovo ya no pertenecía a Serbia. En febrero pasado, esa provincia le fue arrancada de cuajo al Estado serbio, bajo el pretexto de que el 85 por ciento de los kosovares son de origen albanés, y solo un cinco por ciento serbio. ¿A qué viene entonces la alarma por las regiones de Osetia del Sur y Abjasia, en la que solo una minoría es georgiana, frente a una inmensa mayoría de osetas y abjasios que desde la pasada década mantienen sus territorios fuera de la autoridad efectiva de Georgia?

La interrogante, por supuesto, es retórica: su respuesta está en los dobles raseros por los que se miden las relaciones internacionales. Ya al terminar, veo en TV al presidente francés, Nicolás Sarkozy. Su país ostenta la presidencia rotatoria de la UE, y él está en Tiflis, de vuelta de Moscú, intentando recomponer el jarrón roto con un plan de seis puntos que ha presentado a las partes.

Ya tendremos más noticias...

Buena valla

Buena valla

En Costatropicaldigital hemos encontrado este oportuno comentario:

La cosa es que llevo pasando varios días por el lugar, por la balconada del Pajarito y sigo viendo la protectora valla con el anacrónico cartel. Es de cajón que nadie va a aparcar en ese lugar y lo peor de aparcar ahí no es precisamente la grúa, sino la caída que puede sufrir el arriesgado conductor. Tampoco, digo yo, que los conductores estén tan desesperados por una plaza de aparcamiento como para aprovechar el hueco de la balconada desprendida. Pero la celtibérico no es esto, que al fin y al cabo es chascarrillo chusco, lo peor es que un ayuntamiento no cuide estos pequeños detalles. ¡Ponga la valla, pero no ponga el cartel!

Y, por cierto, si la balaustrada de La Caletilla se cae tanto, piensen en cambiarla.

El coronel del Ejército español Amadeo Martínez Inglés acusa formalmente al rey Juan Carlos I de graves delitos

El coronel del Ejército español Amadeo Martínez Inglés acusa formalmente al rey Juan Carlos I de graves delitos

Ante el Presidente del Congreso de los Diputados

01:54h. del Domingo, 3 de agosto.

El pasado mes de abril, el coronel del Ejército español Amadeo Martínez Inglés, acusó, mediante un escrito al Presidente del Congreso, al rey Juan Carlos de una serie de irregularidades que son "presuntos y graves delitos que no deben quedar escondidos, de ninguna de las maneras, bajo la alfombra de la historia. Como los que relaciono a continuación: Un intento de golpe de Estado, (…) la puesta en actividad, en 1983, de los batallones de la muerte, (…) enriquecerse de una forma exagerada e ilegal, (…) ejercer la corrupción continuada y generalizada, (…) desviar fondos reservados del Estado, (…) un presunto asesinato (…)".

Texto completo:

AL EXCMO SR. PRESIDENTE DEL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS DE LAS CORTES ESPAÑOLAS

Don Amadeo Martínez Inglés, coronel del Ejército, escritor e historiador militar, se dirige a VE y a la Cámara que preside con arreglo a lo que dispone el artículo 77.1 de la Constitución española manifestándole lo siguiente:

Con fecha 23 de septiembre de 2005, y con arreglo a cuanto dispone el artículo 77.1 de la Constitución española, remití al presidente de esa Cámara en la legislatura anterior, señor Marín, un exhaustivo Informe (40 páginas) sobre los hechos acaecidos en España en la tarde/noche del 23 de febrero de 1981 (popularmente conocidos como la “intentona involucionista del 23-F”) en el que, después de una larga investigación de más de veinte años, presentaba toda una serie de indicios racionales que apuntaban a que el rey Juan Carlos I fue el máximo responsable de su planificación, coordinación, preparación y ejecución. En consecuencia le solicitaba la creación de una Comisión de Investigación, conforme a lo que establece el artículo 76.1 de la Carta Magna, que, a pesar del tiempo transcurrido y con los máximos poderes, estudiara, investigara y analizara tan deleznable episodio de la reciente historia de España y depurara las responsabilidades (políticas e históricas, preferentemente) en las que pudo incurrir el monarca español.

En enero de 2006, cuatro meses después del envío del Informe sobre el 23-F al presidente del Congreso de los Diputados y visto que éste no parecía dispuesto a acusar recibo del mismo y, mucho menos, a estudiarlo o debatirlo en la Cámara que presidía (aunque me consta que dio traslado del escrito a los diferentes grupos parlamentarios) decidí enviar el prolijo documento al presidente del Senado, señor Rojo, al del Gobierno de la nación, señor Rodríguez Zapatero, y a cada uno de los presidentes de las más altas instituciones del Estado: Consejo General del Poder Judicial, Tribunal Supremo, Tribunal Constitucional, Consejo de Estado…etc, etc. Ninguna de las autoridades a las que iba dirigido el, al parecer, “políticamente incorrecto” escrito (a excepción del presidente del Senado, quien acusó recibo a través de la Comisión de Peticiones de la Cámara) contestó al mismo.

Al no obtener ninguna respuesta, tanto del presidente Marín como de los presidentes de las más altas instituciones del Estado, año y medio después, con fecha 23 de febrero de 2007, presenté en el Congreso de los Diputados el mismo Informe solicitando de nuevo la creación de una Comisión que investigara el supuesto golpe de Estado del 23-F; visto, además, lo ocurrido en esa Cámara el día 23 de febrero del año anterior, fecha en que se cumplía el vigésimo quinto aniversario de tan desgraciado evento, al rechazar de plano algunos grupos parlamentarios la nota institucional que pretendía difundir el presidente y que, como venía siendo costumbre en los últimos años, señalaba al rey Juan Carlos como supremo y único “salvador de la democracia y las libertades del pueblo español” puestas en peligro por el golpista Tejero.

Como consecuencia de todo lo anterior y consciente de que el Congreso de los Diputados, con su señor presidente al frente, y el resto de autoridades a las que había dirigido el documento nunca se iban a molestar en acusar recibo del mismo (si sus señorías no quieren debatir tan espinoso asunto que lo haga la opinión pública, primero nacional y después internacional), he decidido publicar todas mis investigaciones sobre el rey Juan Carlos en forma de libro (“Juan Carlos I, el último Borbón”. Styria. Febrero 2008), un extenso trabajo sobre la vida del monarca español en el que analizo, después de muchos años de estudio y dedicación, no sólo el ya comentado asunto del 23-F sino algunas de las numerosas y graves irregularidades políticas, militares, familiares, económicas… que ha protagonizado, primero en su juventud y después a lo largo de sus treinta y dos años de reinado. Muchas de estas irregularidades son, obviamente, presuntos y graves delitos que no deben quedar escondidos, de ninguna de las maneras, bajo la alfombra de la historia. Como los que relaciono a continuación:

1º.- Un intento de golpe de Estado, ya que a estas alturas está fuera de toda duda que, en el otoño de 1980, dio el visto bueno a sus militares cortesanos (los generales Armada y Milans) para que planificaran, organizaran, coordinaran y ejecutaran una ilegal e inconstitucional maniobra político-militar-institucional (el ya comentado 23-F), de acuerdo con determinadas fuerzas políticas del arco parlamentario, con el fin de cambiar el Gobierno legítimo de la nación española y frenar con ello un golpe militar de la extrema derecha castrense. Maniobra que después sería abandonada por él mismo y sus compinches políticos ante la estrafalaria entrada del teniente coronel Tejero en el Congreso de los Diputados, poniendo así en serio peligro de guerra civil a este país.

2º.- La puesta en actividad, en 1983, de los batallones de la muerte o grupos de terroristas de Estado denominados GAL (Grupos Antiterroristas de Liberación) para hacer desaparecer (matar o secuestrar) miembros de ETA, saltándose a la torera todas las normas y leyes del Estado de derecho y usando las mismas tácticas y técnicas de los separatistas vascos. Grupos de asesinos a sueldo del Estado español que, con el conocimiento y la autorización del Jefe del Estado y comandante supremo de las FAS españolas, el rey Juan Carlos, serían organizados y dirigidos por los servicios secretos militares (CESID) nutriéndose de funcionarios militares y civiles españoles y mercenarios extranjeros.

3º.- Enriquecerse de una forma exagerada e ilegal hasta convertir a su familia en una de las más grandes fortunas de Europa y el mundo, recibiendo sospechosas donaciones y créditos personales desde el exterior y realizando substanciosos negocios aprovechándose de su omnímodo poder institucional y su inviolabilidad ante la ley. Lo que ha propiciado que en treinta años su fortuna se haya elevado, según prestigiosas publicaciones extranjeras (en España el mutismo en todo lo referente a la familia real es absoluto), a la importantísima suma de 1.790 millones de euros (300.000 millones de pesetas). Cifra ésta nunca desmentida por La Zarzuela.

4º.- Ejercer la corrupción continuada y generalizada, al recibir y aceptar como rey y jefe del Estado regalos y donaciones multimillonarias de empresarios y particulares (yates, coches, petrodólares para apoyar la reconquista de Kuwait…)

5º.- Desviar fondos reservados del Estado para pagar sus aventuras galantes y los chantajes de alguna de sus numerosas amantes, como el que tuvo que hacer frente a partir del año 1994 tras su larga relación amorosa de 15 años de duración con una bella vedette del espectáculo español. Que nos ha costado a los contribuyentes españoles más de 500 millones de pesetas, pagados con los fondos reservados del CESID, Presidencia del Gobierno y Ministerio del Interior.

6.- Un presunto asesinato (el simple homicidio ya fue aceptado en su día por él mismo y su familia) cometido en sus años mozos, ya que el 29 de marzo de 1956, con 18 años de edad y siendo un distinguido cadete de la Academia General Militar de Zaragoza, con seis meses de instrucción militar intensiva en su haber y otros seis de instrucción premilitar (experto por lo tanto en el uso y manejo de toda clase de armas portátiles del Ejército español) mató, estando sólo con él y en muy extrañas circunstancias que nunca han sido aclaradas, de un tiro en la cabeza procedente de su propia arma a su hermano Alfonso, de 14 años, el preferido de su padre, don Juan de Borbón. Quien, según muchos políticos del entorno de éste, iba a ser elegido por el conde de Barcelona para sucederle en sus derechos dinásticos a la corona de España ante el proceder de Juan Carlos que ya en esas fechas manifestaba una irregular y perruna obediencia a Franco con vistas a acceder al trono saltándose a su propio padre.

En relación con este turbio asunto (que ha permanecido cincuenta años en el más absoluto de los secretos), el citado trabajo de investigación desmonta una tras otra todas las hipótesis tejidas en su día por la propia familia de Juan Carlos y el dictador Franco para hacer creer a los españoles que todo fue un desgraciado accidente. Supuesto accidente que nunca fue investigado ni por la justicia portuguesa ni por la española, civil o militar, siendo el homicida en aquellas fechas un profesional de las Fuerzas Armadas españolas.

De todos estos presuntos delitos cometidos por el rey Juan Carlos I, que recoge el ya repetidas veces comentado trabajo de investigación, se presentan abundantes indicios de culpabilidad. De la mayoría de los cuales, por otra parte, han tenido constancia en los últimos años las elites mejor informadas de este país (políticos, periodistas, líderes sociales…) pero sin atreverse a denunciarlos y, mucho menos, a perseguirlos. El historiador militar que formula el presente escrito ha decidido ahora darles publicidad en forma de libro para conocimiento de todos los españoles. Libro que, por otra parte, pasados ya dos meses desde su publicación, no ha sido desmentido en ninguno de sus extremos ni por la propia Casa Real española ni por autoridad alguna. Hasta el momento también, tanto el Congreso como los demás poderes del Estado han “callado y otorgado”.

En vista de ello, constituidas ya las nuevas Cortes Generales salidas de la voluntad popular expresada el 9 de marzo pasado y comenzado con ello una nueva legislatura, me dirijo a VE como presidente del Congreso de los Diputados para, en virtud de lo que contempla el ya citado artículo 77.1 de la Carta Magna española, exigir la creación de la ya repetidas veces solicitada Comisión parlamentaria que proceda de inmediato a estudiar e investigar las ya muy claras responsabilidades del monarca español en los hechos comentados con anterioridad y que resumo de nuevo:

1º.- La llamada durante años “intentona involucionista del 23-F” y que en realidad no fue tal sino una chapucera maniobra borbónica de altos vuelos, al margen de la Constitución y de las leyes, para cambiar el Gobierno legítimo de la nación en provecho de la Corona.

2º.- La creación y organización de los autoproclamados Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL), compuestos por determinados estamentos de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y del Ejército (de los que el monarca español tuvo conocimiento antes de que empezaran a actuar a través de documentos reservados del CESID) y que cometieron, con métodos expeditivos criminales, por lo menos veintiocho asesinatos de Estado y un secuestro.

3º.- El sorprendente y rápido enriquecimiento de su familia (en treinta años ha pasado de la indigencia más absoluta a disponer de una de las mayores fortunas de Europa, según informaciones de toda solvencia que no han sido desmentidas por La Zarzuela).

4º.- La aceptación continuada de regalos y donaciones por parte de particulares (yates, coches…) que lógicamente harían los interesados persiguiendo algo a cambio.

5º.- Los pagos con fondos reservados de Presidencia del Gobierno y de los ministerios de Defensa e Interior para enfrentar el chantaje de determinada vedette del espectáculo español, que disponía de comprometedores vídeos sexuales con el rey Juan Carlos.

6º.- La desgraciada muerte del infante D. Alfonso de Borbón en “Villa Giralda” (residencia de los condes de Barcelona en Estoril) el 29 de marzo de 1956 y que al hilo de los análisis incluidos en el trabajo de referencia dejan bastante claro que el supuesto accidente pudo ser en realidad un fratricidio premeditado. Mis estudios como militar y como experto en armas dejan muy pocas dudas al respecto. Como tal hecho nunca fue investigado por la justicia (ni portuguesa ni española) exijo, como historiador y ciudadano español, que se abra un proceso clarificador sobre el mismo, exhumando si es preciso los restos del infante que reposan en el Monasterio de El Escorial e interesando del ministerio de Defensa la documentación que pueda obrar sobre aquel homicidio en los archivos de la Academia General Militar de Zaragoza, con el fin de que expertos judiciales y técnicos en balística y teoría del tiro puedan hacer sus evaluaciones y aclarar definitivamente el misterio que encierra aquél luctuoso suceso de la historia de España. Y dejando abierto el camino para que los jueces establezcan las responsabilidades penales a las que todavía debiera enfrentarse Juan Carlos de Borbón, ya que en aquella época no estaba cubierto constitucionalmente por ningún manto de inviolabilidad o irresponsabilidad y sólo era un profesional del Ejército español (cadete de la Academia General Militar de Zaragoza), sujeto por lo tanto a las leyes penales castrenses.

Responsabilidades que podrían ser de carácter penal pero, con toda seguridad, históricas y políticas pues si se demostrara la culpabilidad del actual rey de España, habría que reescribir con toda urgencia la historia de este país.

Hasta aquí, señor presidente del Congreso de los Diputados, los presuntos delitos cometidos por el actual rey de España, tanto en su ya largo reinado como en sus años juveniles de caballero cadete en la Academia General Militar. Que este modesto historiador militar y coronel del Ejército no está dispuesto a que queden ocultos entre las bambalinas de la historia y sin su correspondiente condena, sea esta penal, moral o histórica. Por ello le reitero una vez más la solicitud de que todos estos hechos sean estudiados, investigados y analizados en profundidad, y cuanto antes, por una Comisión parlamentaria (auxiliada por los correspondientes expertos), ya que sin duda debe ser ese foro parlamentario, como suprema expresión de la soberanía popular, el que promueva inicialmente las acciones pertinentes, de tipo judicial o político, que permitan aclarar tan graves e importantes cuestiones. Que afectan al país en general y, sobre todo, a su historia pues no deja de ser un auténtico sarcasmo y una burla al pueblo español que ya figure en los libros de historia de este país como máximo salvador de la democracia y de las libertades de sus ciudadanos aquél que fue el primero en ponerlas en peligro autorizando el golpe de Estado del que, según la angelical teoría oficial, nos salvó a todos.

Ante esta Comisión debería comparecer el propio rey Juan Carlos (ya se pidió su presencia ante el Tribunal Militar de Campamento en el año 1982 para que contestara a las acusaciones de golpismo vertidas en su contra por algunos acusados y testigos en el golpe del 23-F) pues una cosa es que su persona sea, a día de hoy, constitucionalmente inviolable y no sujeta a responsabilidad y otra muy distinta el que no pueda y deba comparecer ante los legítimos representantes del pueblo para dar a conocer su versión sobre unos hechos gravísimos de la reciente historia de España en los que él ejerció el papel de protagonista absoluto.

Y por último, señor presidente del Congreso de los Diputados, si tanto esa Cámara como los demás poderes del Estado optan, una vez más, por tomarse mis denuncias contra el rey Juan Carlos I a título de inventario, es decir, como si estuvieran formuladas contra el históricamente preclaro e insigne Alfonso X el Sabio en lugar de a menor gloria del, a todas luces, menos docto y ejemplar personaje que en estos momentos ocupa la Jefatura del Estado español a título de rey por deseo testicular del dictador Franco, este historiador militar (que le recuerdo, por si lo ha olvidado, fue encarcelado y separado abruptamente de su carrera por un ministro de Defensa de su partido, en 1990, por reivindicar, con conocimiento de causa, un Ejército profesional para España; aspiración que consiguió en 1996) se verá obligado moralmente a pedir amparo internacional en la instancia judicial o mediática que estime oportuna y conveniente, incluido si fuera preciso el Tribunal Penal Internacional. Porque no deja de ser un contrasentido y un esperpento jurídico que la Audiencia Nacional española, a través de su “juez estrella” Baltasar Garzón, se dedique a perseguir jefes de Estado extranjeros, presuntos genocidas, terroristas y responsables de crímenes de lesa humanidad, y no haya llamado siquiera a declarar al máximo responsable de los asesinatos de los GAL (crímenes de Estado que no prescriben ni deben contemplar en su enjuiciamiento inviolabilidad alguna): el rey Juan Carlos I. Quien recibió precisa y abundante información reservada del CESID en su momento (la famosa Acta Fundacional y otros documentos) sobre la preparación y pronta puesta en ejecución de la llamada “guerra sucia” contra ETA. Y no hizo nada por evitarla.

Y espero, señor presidente, que no tome estas mis últimas palabras como una amenaza (jamás me permitiría semejante libertad contra el máximo representante del pueblo soberano y tercera autoridad del Estado) sino como una respetuosa advertencia de un ciudadano español que ha dedicado toda su vida a la defensa de este país, que sólo ha recibido a cambio represiones y sinsabores y que, desde luego, como le enseñaron hace ya muchos años en una Academia Militar, no va a cejar en la lucha por sus ideales y convicciones.

España no puede tener ni un minuto más en la Jefatura del Estado a un hombre de pésima catadura moral, homicida confeso (que no ha pagado todavía por su delito), presunto asesino y también, en grado de presunción por el momento, golpista, malversador de fondos públicos y terrorista de Estado.

Le adjunto, señor presidente del Congreso, copia del Informe remitido en septiembre de 2005 y febrero de 2007 a su predecesor en el cargo.

Firmo el presente escrito en Alcalá de Henares a 4 de abril de 2008

CRISIS NINJA

Leopoldo Abadía

Antes la llamaba “Crisis 2007-2008”, pero como no sé cuánto va a durar, le he cambiado de nombre.


1. 2001. Explosión de la burbuja Internet.

2. La Reserva Federal de Estados Unidos baja en dos años el precio del dinero del 6.5 % al 1 %.

3. Esto dopa un mercado que empezaba a despegar: el mercado inmobiliario.

4. En 10 años, el precio real de las viviendas se multiplica por dos en Estados Unidos.

5. Durante años, los tipos de interés vigentes en los mercados financieros internacionales han sido excepcionalmente bajos.

6. Esto ha hecho que los Bancos hayan visto que el negocio se les hacía más pequeño:

  • Daban préstamos a un bajo interés
  • Pagaban algo por los depósitos de los clientes (cero si el depósito está en cuenta corriente y, si además, cobran Comisión de Mantenimiento, pagaban “menos algo”)
  • Pero, con todo, el Margen de Intermediación (“a” menos “b”) decrecía

7. A alguien, entonces, en América, se le ocurrió que los Bancos tenían que hacer dos cosas:

  • Dar préstamos más arriesgados, por los que podrían cobrar más intereses
  • Compensar el bajo Margen aumentando el número de operaciones (1000 x poco es más que 100 x poco)

8. En cuanto a lo primero (créditos más arriesgados), decidieron:

  • A) Ofrecer hipotecas a un tipo de clientes, los “ninja” (no income, no job, no assets; o sea, personas sin ingresos fijos, sin empleo fijo, sin propiedades)
  • B) Cobrarles más intereses, porque había más riesgo
  • C) Aprovechar el boom inmobiliario.
  • D) Además, llenos de entusiasmo, decidieron conceder créditos hipotecarios por un valor superior al valor de la casa que compraba el ninja, porque, con el citado boom inmobiliario, esa casa, en pocos meses, valdría más que la cantidad dada en préstamo.
  • E) A este tipo de hipotecas, les llamaron “hipotecas subprime”

    I. Se llaman “hipotecas prime” las que tienen poco riesgo de impago. En una escala de clasificación entre 300 y 850 puntos, las hipotecas prime están valoradas entre 850 puntos las mejores y 620 las menos buenas.

    II. Se llaman “hipotecas subprime” las que tienen más riesgo de impago y están valoradas entre 620 las menos buenas y 300, las malas.
  • F) Además, como la economía americana iba muy bien, el deudor hoy insolvente podría encontrar trabajo y pagar la deuda sin problemas.
  • G) Este planteamiento fue bien durante algunos años. En esos años, los ninja iban pagando los plazos de la hipoteca y, además, como les habían dado más dinero del que valía su casa, se habían comprado un coche, habían hecho reformas en la casa y se habían ido de vacaciones con la familia. Todo ello, seguramente, a plazos, con el dinero de más que habían cobrado y, en algún caso, con lo que les pagaban en algún empleo o chapuza que habían conseguido.

9. Comentario: creo que, hasta aquí, todo está muy claro y también está claro que cualquier persona con sentido común, aunque no sea un especialista financiero, puede pensar que, si algo falla, el batacazo puede ser importante.

10. En cuanto a lo segundo (aumento del número de operaciones):

  • Como los Bancos iban dando muchos préstamos hipotecarios, se les acababa el dinero. La solución fue muy fácil: acudir a Bancos extranjeros para que les prestasen dinero, porque para algo está la globalización. Con ello, el dinero que yo, hoy por la mañana, he ingresado en la Oficina Central de la Caja de Ahorros de San Quirico de Safaja puede estar esa misma tarde en Illinois, porque allí hay un Banco al que mi Caja de Ahorros le ha prestado mi dinero para que se lo preste a un ninja. Por supuesto, el de Illinois no sabe que el dinero le llega desde mi pueblo, y yo no sé que mi dinero, depositado en una entidad seria como es mi Caja de Ahorros, empieza a estar en un cierto riesgo. Tampoco lo sabe el Director de la Oficina de mi Caja, que sabe -y presume- de que trabaja en una Institución seria. Tampoco lo sabe el Presidente de la Caja de Ahorros, que sólo sabe que tiene invertida una parte del dinero de sus inversores en un Banco importante de Estados Unidos.

11. Comentario: la globalización tiene sus ventajas, pero también sus inconvenientes, y sus peligros. La gente de San Quirico no sabe que está corriendo un riesgo en Estados Unidos y cuando empieza a leer que allí se dan hipotecas subprime, piensa: “¡Qué locuras hacen estos americanos!”

12. Además, resulta que existen las “Normas de Basilea”, que exigen a los Bancos de todo el mundo que tengan un Capital mínimo en relación con sus Activos. Simplificando mucho, el Balance del Banco de Illinois es:

ACTIVO PASIVO

Dinero en Caja Dinero que le han prestado otros Bancos
Créditos concedidos Capital
Reservas

TOTAL X millones X millones

  • Las Normas de Basilea exigen que el Capital de ese Banco no sea inferior a un determinado porcentaje del Activo. Entonces, si el Banco está pidiendo dinero a otros Bancos y dando muchos créditos, el porcentaje de Capital sobre el Activo de ese Banco baja y no cumple con las citadas Normas de Basilea.

13. Hay que inventar algo nuevo. Y eso nuevo se llama Titulización: el Banco de Illinois “empaqueta” las hipotecas -prime y subprime- en paquetes que se llaman MBS (Mortgage Backed Securities, o sea, Obligaciones garantizadas por hipotecas). O sea, donde antes tenia 1.000 hipotecas “sueltas”, dentro de la Cuenta “Créditos concedidos”, ahora tiene 10 paquetes de 100 hipotecas cada uno, en los que hay de todo, bueno (prime) y malo (subprime), como en la viña del Señor.

14. El Banco de Illinois va y vende rápidamente esos 10 paquetes:

  • ¿Dónde va el dinero que obtiene por esos paquetes? Va al Activo, a la Cuenta de “Dinero en Caja”, que aumenta, disminuyendo por el mismo importe la Cuenta “Créditos concedidos”, con lo cual la proporción Capital/Créditos concedidos mejora y el Balance del Banco cumple con las Normas de Basilea.
  • ¿Quién compra esos paquetes y además los compra rápidamente para que el Banco de Illnois “limpie” su Balance de forma inmediata? ¡Muy buena pregunta! El Banco de Illinois crea unas entidades filiales, los conduits, que no son Sociedades, sino trusts o fondos, y que, por ello no tienen obligación de consolidar sus Balances con los del Banco matriz. Es decir, de repente, aparecen en el mercado dos tipos de entidades:

    I. El Banco de Illinois, con la cara limpia

    II. El Chicago Trust Corporation (o el nombre que le queráis poner), con el siguiente Balance:

    ACTIVO PASIVO

    Los 10 paquetes de hipotecas Capital: lo que ha pagado por esos paquetes

15. Comentario: Si cualquier persona que trabaja en la Caja de Ahorros de San Quirico, desde el Presidente al Director de la Oficina supiera algo de esto, se buscaría rápidamente otro empleo. Mientras tanto, todos hablan en Expansión de sus inversiones internacionales, de las que ya veis que no tienen la más mínima idea.

16. ¿Cómo se financian los conduits? En otras palabras, ¿de dónde sacan dinero para comprar al Banco de Illinois los paquetes de hipotecas? De varios sitios:

  • Mediante créditos de otros Bancos (4º Comentario: La bola sigue haciéndose más grande)
  • Contratando los servicios de Bancos de Inversión que pueden vender esos MBS a Fondos de Inversión, Sociedades de Capital Riesgo, Aseguradoras, Financieras, Sociedades patrimoniales de una familia, etc. (Comentario: fijaos que el peligro se nos va acercando, no a España, sino a nuestra familia, porque igual, animado por el Director de la oficina de San Quirico, voy y meto mi dinero en un Fondo de Inversión)
  • Lo que pasa es que, para ser “financieramente correctos”, los conduits o MBS tenían que ser bien calificados por las agencias de rating, que dan calificaciones en función de la solvencia. Estas calificaciones dicen: “a esta empresa, a este Estado, a esta organización se le puede prestar dinero sin riesgo”, o “tengan cuidado con estos otros porque se arriesga usted a que no le paguen”.
  • Incluyo aquí lo que decía el vocablo “Rating” de este Diccionario, para que lo tengáis todo en el mismo bloque:

    RATING. Calificación crediticia de una Compañía o una Institución, hecha por una agencia especializada. En España, la agencia líder en este campo es Fitch Ratings.

    Los niveles son:

    AAA, el máximo
    AA
    A
    BBB
    BB
    Otros, pero son muy malos

    En general:

    Un Banco o Caja grande suele tener un rating de AA
    Un Banco o Caja mediano, un rating de A

    El 3.3.08, Fitch ha mantenido el rating del Ayuntamiento de Barcelona en AA+


  • Las Agencias de rating otorgaban estas calificaciones o les daban otros nombres, más sofisticados, pero que, al final, dicen lo mismo:

    Llamaban:

    Investment grade a los MBS que representaban hipotecas prime, o sea, las de menos riesgo (serían las AAA, AA y A)

    Mezzanine, a las intermedias (supongo que las BBB y quizá las BB)

    Equity a las malas, de alto riesgo, o sea, a las subprime, que, en este tinglado, son las protagonistas

  • Los Bancos de Inversión colocaban fácilmente las mejores (investment grade), a inversores conservadores, y a intereses bajos.
  • Otros gestores de Fondos, Sociedades de Capital Riesgo, etc, más agresivos . pretendían obtener, a toda costa, rentabilidades más altas, entre otras razones porque esos señores cobran el bonus de final de año en función de la rentabilidad obtenida.
  • Problema: ¿Cómo vender MBS de los malos a estos últimos gestores sin que se note excesivamente que están incurriendo en riesgos excesivos?
  • Comentario: La cosa se complica y, por supuesto, los de la Caja de Ahorros de San Quirico siguen haciendo declaraciones en Expansión felices y contentos, hablando de la buena marcha de la economía y de la Obra Social que están haciendo.
  • Algunos Bancos de Inversión lograron, de las Agencias de Rating una recalificación (un re-rating, palabro que no existe, pero que sirve para entendernos)
  • El re-rating es un invento para subir el rating de los MBS malos, que consiste en:

    I. Estructurarlos en tramos, a los que les llaman tranches, ordenando, de mayor a menor, la probabilidad de un impago, y con el compromiso de priorizar el pago a los menos malos. Es decir:

    A). Yo compro un paquete de MBS, en el que me dicen que los tres primeros MBS son relativamente buenos, los tres segundos, muy regulares y los tres terceros, francamente malos. Esto quiere decir que he estructurado el paquete de MBS en tres tranches: el relativamente bueno, el muy regular y el muy malo.

    B). Me comprometo a que si no paga nadie del tranche muy malo (o como dicen estos señores, si en el tramo malo incurro en default), pero cobro algo del tranche muy regular y bastante del relativamente bueno, todo irá a pagar las hipotecas del tranche relativamente bueno, con lo que, automáticamente, este tranche podrá ser calificado de AAA.

    C) Comentario: En los “Comentarios de Coyuntura Económica del IESE”, de Enero 2008, de los que he sacado la mayor parte de lo que os estoy diciendo, le llaman a esto “magia financiera”.

    II. Para acabar de liar a los de San Quirico, estos MBS ordenados en tranches fueron rebautizados como CDO (Collateralized Debt Obligations, Obligaciones de Deuda Colateralizada), como se les podía haber dado otro nombre exótico.

    III. No contentos con lo anterior, los magos financieros crearon otro producto importante: los CDS (Credit Default Swaps) En este caso, el adquirente, el que compraba los CDO, asumía un riesgo de impago por los CDO que compraba, cobrando más intereses. O sea, compraba el CDO y decía: “si falla, pierdo el dinero. Si no falla, cobro más intereses.”

    IV. Siguiendo con los inventos, se creó otro instrumento, el Synthetic CDO, que no he conseguido entender, pero que daba una rentabilidad sorprendentemente elevada.

    V. Más aún: los que compraban los Synthetic CDO podían comprarlos mediante créditos bancarios muy baratos. El diferencial entre estos intereses muy baratos y los altos rendimientos del Synthetic hacía extraordinariamente rentable la operación.

17. Al llegar aquí y confiando en que no os hayáis perdido demasiado, quiero recordar una cosa que es posible que se os haya olvidado, dada la complejidad de las operaciones descritas: que todo está basado en que los ninjas pagarán sus hipotecas y que el mercado inmobiliario norteamericano seguirá subiendo.

18. PERO:

  • A principios de 2007, los precios de las viviendas norteamericanas se desplomaron.
  • Muchos de los ninjas se dieron cuenta de que estaban pagando por su casa más de lo que ahora valía y decidieron (o no pudieron) seguir pagando sus hipotecas.
  • Automáticamente, nadie quiso comprar MBS, CDO, CDS, Synthetic CDO y los que ya los tenían no pudieron venderlos.
  • Todo el montaje se fue hundiendo y un día, el Director de la Oficina de San Quirico llamó a un vecino para decirle que bueno, que aquel dinero se había esfumado, o, en el mejor de los casos, había perdido un 60 % de su valor.
  • Comentario: Vete ahora a explicar al vecino de San Quirico lo de los ninjas, el Bank de Illinois y el Chicago Trust Corporation. No se le puede explicar por varias razones: la más importante, porque nadie sabe dónde está ese dinero. Y al decir nadie, quiero decir NADIE.
  • Pero las cosas van más allá. Porque nadie -ni ellos- sabe la porquería que tienen los Bancos en los paquetes de hipotecas que compraron, y como nadie lo sabe, los Bancos empiezan a no fiarse unos de otros.
  • Como no se fían, cuando necesitan dinero y van al MERCADO INTERBANCARIO, que es donde los Bancos se prestan dinero unos a otros, o no se lo prestan o se lo prestan caro. El interés a que se prestan dinero los Bancos en el Interbancario es el Euribor (Europe Interbank Offered Rate, o sea, Tasa de Interés ofrecida en el mercado interbancario en Europa), tasa cuya evolución (en general, hacia arriba) podéis ver en el vocablo EURIBOR de este Diccionario.
  • Por tanto, los Bancos ahora no tienen dinero. Consecuencias:

    I. No dan créditos

    II. No dan hipotecas, con lo que las Colonial, Habitat, etc. lo empiezan a pasar mal, MUY MAL. Y los accionistas que compraron acciones de esas empresas, ven que las cotizaciones de esas Sociedades van cayendo vertiginosamente.

    III. El Euribor a 12 meses, que es el índice de referencia de las hipotecas, ha ido subiendo (v. Vocablo EURIBOR A 12 MESES en este Diccionario), lo que hace que el español medio, que tiene su hipoteca, empieza a sudar para pagar las cuotas mensuales.

    IV. Como los Bancos no tienen dinero,

    A) Venden sus participaciones en empresas
    B) Venden sus edificios
    C) Hacen campañas para que metamos dinero, ofreciéndonos mejores condiciones

    V. Como la gente empieza a sentirse apretada por el pago de la hipoteca, va menos al Corte Inglés.

    VI. Como el Corte Inglés lo nota, compra menos al fabricante de calcetines de Mataró, que tampoco sabía que existían los ninja.

    VII. El fabricante de calcetines piensa que, como vende menos calcetines, le empieza a sobrar personal y despide a unos cuantos.

    VIII. Y esto se refleja en el índice de paro, fundamentalmente en Mataró, donde la gente empieza a comprar menos en las tiendas.

Para que no tengáis complejo de inferioridad: el 7.5.08, José Luis Malo de Molina, Director General del Servicio de Estudios del Banco de España, ha dicho que el efecto de la desaceleración en el empleo está siendo más pronunciado de lo previsto inicialmente.

Comentario: debe haber hablado con el fabricante de calcetines de Mataró.

Los impunes

Los impunes

Ecologistas en Acción denuncia que miembros del PSOE imputados o condenados por corrupción siguen ostentando cargos públicos

 

            Los responsables del PSOE a nivel estatal y andaluz anuncian ahora tolerancia cero con la corrupción urbanística, esa misma corrupción que han venido amparando en muchos municipios. Hasta ahora la actitud del PSOE ante las denuncias de los ecologistas o ante las actuaciones judiciales era invocar la presunción de inocencia para no tomar medida alguna contra sospechosos o imputados en asuntos de corrupción.

 

            Cuando Ecologistas en Acción denunció a Carlos Neva cuando era director del Parque Natural Sierra de Grazalema por su implicación en una trama de corrupción (compró una finca en el Parque Natural a bajo precio que había sido ofrecida a la Consejería de Medio Ambiente, consiguió una licencia ilegal para construir un hotel a pesar de que la finca era no urbanizable, montó una empresa privada…) el entonces Viceconsejero –hoy diputado- José Luis Blanco respondió mostrando su total apoyo a Neva y lanzando duras descalificaciones hacia los ecologistas a los que tildó de “fascistas” por “perseguir” a un responsable público. Neva tuvo que dimitir pero lo recolocaron como coordinador territorial de EGMASA y, después, como gerente del IMA, instituto dependiente de la Mancomunidad de Municipios de la Bahía de Cádiz. Cuando Neva fue condenado e inhabilitado, le guardaron la plaza a la que se incorporó una vez cumplida la pena. Neva sigue siendo militante del PSOE, y el PSOE lo mantienen en este puesto de libre designación.

 

            Cuando Ecologistas en Acción denunció la corrupción en Grazalema, el PSOE mostró su total apoyo a Antonio Mateos, que tomó duras represalias contra los representantes ecologistas en el Parque Natural (inspección de la casa de la familia de Juan Clavero, intento de expulsión de Clavero de Benamahoma declarándolo persona “non grata”…). La corrupción terminó saliendo a la luz, el técnico y protegido de Mateos fue detenido, y el mismo Mateos se encuentra imputado. ¿Qué ha hecho el PSOE? Apoyarlo y recolocarlo en un puesto político inventado como coordinador de la Consejería de Agricultura en la Sierra de Cádiz.

 

            En Prado del Rey el Ayuntamiento, al igual que ha sucedido en Estepona, recibió sustanciosas “donaciones” de una empresa propietaria de terrenos rústicos protegidos. Al poco, el Ayuntamiento recalificó estos terrenos para un campo de golf y una urbanización con el beneplácito del PSOE provincial. Las irregularidades han llevado incluso a falsear datos sobre las disponibilidades de agua para el campo de golf.

 

            Tampoco ha tenido reparos el PSOE gaditano en aliarse con políticos implicados en graves delitos de corrupción urbanística, como ha sucedido en El Puerto, donde a cambio del apoyo de Hernán Díaz a Cabañas en Diputación el PSOE apoyó a este delincuente en la alcaldía y miró hacia otra parte ante las continuas denuncias de los ecologistas contra la corrupción municipal.

 

            Mientras que a nivel andaluz y estatal el PSOE parece que empieza a reaccionar ante los graves casos de corrupción en que se encuentran implicados militantes de este partido, en Cádiz, González Cabañas los ampara, protege y recoloca cuando se ven obligados a dimitir o son inhabilitados.

Paradojas

Paradojas

LUIS GARCÍA MONTERO

Este país necesita unas buenas vacaciones. Esperemos que el mar azul y la tranquilidad de las siestas veraniegas sirvan para poner las cosas en su sitio.

El silencio y la búsqueda de retiro son una alternativa razonable cuando uno se ve sobrepasado por la cambiante realidad. ¿Cómo opinar en el vértigo de las tierras movedizas? Un mundo del revés llena de paradojas los recuerdos, las profecías, los testimonios del presente. Te acercas a un viejecito de barba blanca, dedicado a cultivar su figura humilde de místico y la medicina alternativa, le pides un remedio para la artrosis y resulta que se trata de Radovan Karadzic, un genocida buscado por la justicia internacional. Otros genocidas más vistosos y sin disfraz siguen sentados en sus despachos de gobierno o disfrutando con mejor o peor carácter de la jubilación.

Sufres al ver que Europa se disuelve a sí misma para acatar el neocapitalismo devorador al que llamamos Estados Unidos, pero se presenta en Europa el candidato negro a la presidencia norteamericana, que tardará muy poco en aprender a comportarse con los indios como un verdadero hombre blanco, y nos pide a los europeos más protagonismo en la construcción de un mundo nuevo.

Ves las fotografías de dos amantes bellos, él con barba recortada de un poeta romántico, ella con unos ojos capaces de demostrar que la belleza y la verdad son inseparables, y resulta que se llaman Arkaitz Goikoetxea y Maialen Zuazo. Son miembros principales de un comando terrorista que se dedica, según una vieja paradoja patriótica, a llenar de sangre y dolor la tierra que dicen adorar. En la cama o en la hacienda, la pasión nacionalista acaba devorándolo todo. Los socialistas catalanes, invocando su derecho a mantener relaciones bilaterales en la cama del Estado, están dispuestos a liquidar los principios de la fiscalidad socialdemócrata. No quieren que se distribuya la riqueza, que pague más el que más tiene y que reciba más el que más lo necesite. Mezclar socialismo, nacionalismo y fronteras fiscales supone una paradoja que clama al cielo incluso en este reino democrático de la paradoja.

Claro que los socialistas catalanes están que se salen. No es ya que se asombren ante el malestar de los socialistas andaluces, que pretenden distribuir el dinero del Estado según criterios demográficos y sociales, es que desembarcan en el Gobierno de España con una chulería españolista envidiable. Celestino Corbacho, el ministro socialista de Trabajo e Inmigración, no se corta un pelo a la hora de defender políticas inhumanas contra la inmigración. En nombre del socialismo, y del nacionalismo catalano-españolista, quiere recortar el derecho a la reagrupación familiar en la Ley de Extranjería. No tiembla al decidir sobre la vida de las criaturas. Rajoy, por supuesto, que también va a lo suyo, profundiza en el nuevo clima de entendimiento con el PSOE y ofrece su apoyo público a don Celestino. Los partidarios del voto útil tendrán un panorama paradójico y complicado en las próximas elecciones. Igual acaban votando a Rajoy para que no gobierne la derecha.

Ni la belleza es la verdad, ni las barbas blancas son bondadosas, ni la crispación ocultaba diferencias notables de política y de gobierno. Al país le hacen falta unas buenas vacaciones, y a este servidor de ustedes también. Quiero que mis paradojas descansen y se vayan a pasear por la costa granadina de la infancia, ante el mediterráneo azul y cristalino, o por la Bahía de Cádiz, junto a un atlántico lleno de pleamares y bajamares. Pero hasta los paisajes de la felicidad son paradójicos. Uno puede huir de las contradicciones, buscar descanso en las arenas doradas, y encontrarse con el cadáver de un ahogado, víctima de una patera que buscó el bienestar y halló el infierno. Si dormimos la siesta, tendremos pesadillas.

Petroleras en Irak, pacto con el diablo

Petroleras en Irak, pacto con el diablo
El acuerdo que negocian el Ministerio de Hidrocarburos de Irak y cuatro empresas petroleras occidentales plantea graves cuestiones acerca de la naturaleza de la invasión y ocupación del país árabe por parte de Estados Unidos. Esas cuestiones ciertamente serán presentadas por los candidatos presidenciales, seriamente discutidas en Estados Unidos, y por supuesto en el Irak ocupado, donde al parecer la población tiene un escaso papel en determinar el futuro de su país.

En la actualidad se realizan negociaciones para que Exxon Mobil, Shell, Total y BP –socios originales hace varias décadas en la Compañía de Petróleo de Irak, a los que se han sumado Chevron y compañías petroleras más pequeñas– renueven las concesiones perdidas en el proceso de nacionalización cuando los productores de crudo se hicieron cargo de sus propios recursos. Los contratos, sin licitación, aparentemente redactados por las corporaciones petroleras con la ayuda de funcionarios estadunidenses, prevalecieron sobre ofertas de más de otras 40 compañías, entre ellas empresas de China, India y Rusia.

“Hubo sospechas en muchas partes del mundo árabe y entre sectores del pueblo estadunidense de que Estados Unidos había ido a la guerra con Irak precisamente para asegurarse la riqueza petrolera que esos contratos intentan extraer”, escribió Andrew E. Kramer en el diario The New York Times.

La alusión de Kramer a “sospechas” es el eufemismo del año. Aún más, es bastante probable que la ocupación militar tomó la iniciativa en restablecer las actividades de la odiada Compañía de Petróleo de Irak, que, como señaló Seamus Milne en el London Guardian, fue impuesta durante el mandato británico para “extraer la riqueza de Irak en un acuerdo célebre por su explotación”.

Los últimos informes indican que hay demoras en los acuerdos. Mucho de lo que ocurre está envuelto en el secreto y no sería sorprendente que emerjan nuevos escándalos.

La demanda es muy intensa. En Irak existen posiblemente las segundas reservas más grandes de petróleo del mundo. Además, el petróleo iraquí es barato de extraer. No hay capa de hielo permanente, arenas de alquitrán o prospección en las profundidades marinas. Para los planificadores estadunidenses es imperativo que Irak continúe bajo su control como un obediente Estado dependiente que albergue sus bases militares en el corazón de las importantes reservas energéticas.

Que ésa fue la causa principal de la invasión resultó siempre clara pese a los pretextos sucesivos de las armas de destrucción masiva, los vínculos de Saddam Hussein con Al Qaeda, la promoción de la democracia y la guerra contra el terrorismo que, tal como se pronosticó, se agudizaría drásticamente a raíz de la invasión.

En noviembre, esas preocupaciones se hicieron explícitas cuando el presidente George W. Bush y el primer ministro de Irak, Nuri Maliki firmaron una Declaración de Principios ignorando al Congreso de Estados Unidos y al Parlamento iraquí, así como a la población de ambas naciones.

La declaración dejó abierta la posibilidad de una presencia militar estadunidense en Irak que se prolongaría de manera indefinida. Eso incluiría, al parecer, grandes bases aéreas que están siendo construidas en diferentes partes del país y la “embajada” en Bagdad, una ciudad dentro de una ciudad, que no se parece a ninguna otra sede diplomática en el mundo. Esas instalaciones no van a ser construidas para después abandonarlas.

En la declaración se señaló también, de manera osada, que era necesario explotar los recursos de Irak. Se indicaba que la economía iraquí, esto es sus recursos petroleros, debe abrirse a la inversión extranjera, “especialmente a las inversiones estadunidenses”.

La seriedad de este compromiso quedó subrayada en enero, cuando Bush signó una “declaración firmada” indicando que rechazaría todo proyecto de ley que restrinja el financiamiento “destinado a establecer alguna instalación militar o base con el propósito de proveer el emplazamiento permanente de las fuerzas armadas de Estados Unidos en Irak” o a “ejercer el control de los recursos petroleros de Irak por parte de Estados Unidos”.

No resulta sorprendente que la declaración causó de inmediato objeciones en Irak, entre otros sectores, en los sindicatos, que sobreviven bajo duras leyes antilaborales que Saddam instituyó y que la ocupación preserva.

En la propaganda de Washington, quien está arruinando la dominación de Estados Unidos en Irak es Irán. La secretaria de Estado estadunidense Condoleezza Rice tiene una simple solución: los “ejércitos extranjeros” deben ser retirados de Irak: los de Irán, no los nuestros.

La confrontación por los programas nucleares de Irán aumenta las tensiones. La política de “cambio de régimen” del gobierno de Bush hacia Irán es acompañada de amenazas de fuerza (en ese tema ambos candidatos presidenciales se unen a Bush). La política, según se ha informado, también incluye acciones terroristas dentro de Irán. Según los amos del mundo, esas acciones son legítimas.

La mayoría del pueblo estadunidense está en favor de la diplomacia y se opone a la utilización de la fuerza. Pero la opinión pública parece irrelevante, y no solamente en este caso.

Una ironía es que Irak se está convirtiendo en un condominio estadunidense-iraní. El gobierno de Maliki es el sector de la sociedad iraquí más respaldado por Irán. El llamado ejército iraquí, que es apenas otra milicia, está en buena parte basado en la brigada Badr, que fue entrenada en Irán y luchó junto con los iraníes en la guerra entre Irak e Irán.

Nir Rosen, uno de los más astutos e informados corresponsales en la región, observa que el principal objetivo de los operativos de Estados Unidos y de Maliki, el clérigo Muqtada Sadr, tampoco es visto con simpatía por Irán. Sadr es independiente y tiene apoyo popular. Por lo tanto, es peligroso.

Irán “claramente respaldó al primer ministro Maliki y al gobierno iraquí contra lo que calificó de ‘grupos armados ilegales’ (del Ejército del Mehdi de Sadr) en el reciente conflicto en Basora”, señala Rosen. “Y eso no es sorprendente, dado que su principal representante en Irak, el Consejo Supremo Islámico, domina el Estado iraquí y es el principal respaldo de Maliki.”

En la revista Foreign Affairs, Steven Simon señala que la actual estrategia de contrainsurgencia de Estados Unidos “está acicateando las tres fuerzas que de manera tradicional han amenazado la estabilidad en los países de Medio Oriente: el sectarismo, el caudillismo y la mentalidad tribal”. El resultado podría ser “un Estado fuerte, centralizado, gobernado por una junta militar que recordaría” al régimen de Saddam.

Si Washington concreta sus objetivos, entonces sus acciones se justifican. Las reacciones son muy diferentes cuando Vladimir Putin tiene éxito en pacificar a Chechenia en un grado muy superior al que el general David Petraeus ha alcanzado en Irak. Pero de un lado están ellos, y del otro lado, nosotros. Los criterios son totalmente diferentes.

En Estados Unidos los demócratas se mantienen silenciosos debido al supuesto éxito de la ofensiva militar en Irak. Ese silencio refleja el hecho de que no hay críticas de la guerra basadas en principios. Para ese punto de vista, si alguien concreta sus objetivos, la guerra y la ocupación están justificadas. Y los acuerdos petroleros forman parte de esa justificación.

Pero lo cierto es que toda la invasión fue un crimen de guerra, en realidad, el supremo crimen internacional. Y difiere de otros crímenes de guerra en que abarca toda la maldad que sigue, en términos del juicio de Nuremberg. Ése es uno de los tópicos que no pueden ser discutidos, en el curso de la campaña presidencial, o en otra parte. ¿Por qué estamos en Irak? ¿Qué le debemos a los iraquíes por haber destruido su país? La mayoría del pueblo de Estados Unidos está en favor de la retirada de Irak. ¿Interesa su opinión?

Periodistas valientes, Karadzic y el G8

Periodistas valientes, Karadzic y el G8
Qué fácil es criticar e insultar a Karadzic, uno de los malos oficiales de la “comunidad internacional”. El guión está casi escrito, pero aún hay un pequeño hueco para que los redactores de la prensa capitalista desplieguen sus dotes expresivas y conmuevan al lector con las “fechorías”, “crímenes” y “atrocidades” del malvado serbio.

Momento perfecto también para demostrar la veneración que nuestros medios tienen por el cumplimiento de la ley. “Los crímenes contra la humanidad nunca prescriben ni se olvidan”, dice el ABC, excluyendo por tanto de la “humanidad” al millón largo de iraquíes que han muerto gracias a las tropas de Estados Unidos y sus aliados. ¿O es que alguien ha leído alguna vez en la prensa el calificativo “carnicero” para Bush? ¿dónde están nuestros osados periodistas a la hora de analizar lo que pasa en Irak? ¿qué periódico ha pedido que juzguen a Bush?

No, no me olvido de la larga lista de criminales que ha sido apoyada fraternalmente por nuestros “estados de derecho” y su “prensa libre e independiente”. Tienen nombres propios como Sadam Husein, Carlos Andrés Pérez, Suharto, Duvalier, Marcos, Mobutu, Kissinger, Sharon, Somoza, Clinton, Blair, así en plan desordenado e improvisando, y un largo etcétero con el que no quiero aburrir al lector. Algunos están muertos, otros siguen viviendo, algunos acabaron siendo repudiados, otros no, alguno incluso tiene un premio Nobel de la Paz. Todo muy coherente, como puede verse, según se desprende del principio de legalidad.

¿Que los crímenes contra la humanidad nunca prescriben ni se olvidan? Hagamos una pequeña comparación para ver el contraste. Hace poco hubo la cumbre del G8. Allí la élite política se saludó efusivamente y como corresponde a su categoría se dieron un lujoso banquete:

“Entre las 18 variedades de los 8 platos principales aparecieron una sopa de Mushroom, cangrejo, caviar, cordero, erizo de mar, salmón ahumado, atún y otros platos occidentales de lujo, a los que se sumaron 5 tipos de champañas y vinos de uva transportados por avión desde Estados Unidos y Europa” (1)

También hablaron, claro. Concretamente se mostraron muy preocupados con el cambio climático y el precio de los alimentos, aunque no tanto como para no darse un atracón de manjares transportados en avión miles de kilómetros. Pero lo que nos interesa aquí es ese principio sagrado de los “crímenes contra la humanidad nunca se olvidan”. Porque el cambio climático y el hambre en el mundo están provocados en buena medida por los países que esos fantoches representan. Y no es cosa de broma o de estadísticas o de futuros hipotéticos sino de millones de víctimas cada año (2)(3) Así lo recogen los informes oficiales, lo reconocen los propios políticos y lo transmiten sin ningún problema los medios de comunicación.

Bien, pues tras no llegar a ningún acuerdo para reparar los propios crímenes, ¿qué ha dicho la prensa? Si leemos los editoriales, por supuesto no veremos la palabra “carnicero” ni “criminal”. Sólo expresiones del tipo “ocasión perdida”, “magros resultados”, “promesas”, etc. Hasta ahí llega el compromiso de la prensa con la humanidad.

La Overbrook Foundation, financiadora de Reporteros Sin Fronteras: La CIA no vende camisetas

La Overbrook Foundation, financiadora de Reporteros Sin Fronteras: La CIA no vende camisetas
Durante la guerra fría, para contrarrestar la influencia de los soviéticos, la CIA había creado Radio Free Europe que emitía hacia los países del Este. Uno de los promotores de esta radio era un tal Frank Altschul.

Al mismo tiempo, para mentalizar a su población sobre una posible intervención contra el bloque socialista europeo, el gobierno usamericano había organizado una operación de intoxicación mediática en su propio territorio. Para ello se creó una asociación formada por ciudadanos presuntamente apolíticos (The Committee on the Present Danger).

Entre sus principales promotores figuraban Frank Altschul y William J. Donovan.

¿Quién es William J. Donovan? Un oficial usamericano que en vísperas de la segunda guerra mundial había fundado la OSS (Office of Strategic Services), antecesora de la CIA (Central Intelligency Agence). Durante la guerra dirigió los servicios secretos de USA.

La OSS formó a los futuros directores de la CIA. Uno de ellos era William Casey. Por recomendación de William Casey, el gobierno de Reagan creó la NED (National Endowment for Democracy) a comienzos de los años ochenta. La misión de la NED era enmascarar a la CIA haciendo de pantalla entre esta última y sus beneficiarios. «Mucho de lo que hoy hacemos lo hacía secretamente la CIA hace 25 años», admitió al Washington Post (22 de septiembre de 1991) Allen Weinstein, primer presidente de la NED.

Pero volvamos por un momento a nuestro Frank Altschul, que trabajó en Radio Free Europe para la CIA con William Donovan, futuro jefe de los servicios secretos usamericanos y fundador de la OSS, la madre de la CIA, uno de cuyos directores fue William Casey, promotor de la NED, pantalla de la CIA. Frank Altschul también es el fundador de la Overbrook Foundation.

Overbrook Foundation es una asociación usamericana que se suma a partir de 2007 [1] a la NED para financiar Reporteros Sin Fronteras.

Una excelente noticia para quienes creían que RSF no tenía más fuentes de ingresos que la venta de camisetas contra los Juegos Olímpicos [2].

Notas

[1] Leído en el sitio de RSF, en julio de 2008, epígrafes «Las cuentas 2007», «Mecenazgo»: «Las empresas que ayudan a Reporteros Sin Fronteras son principalmente Sanofi Aventis y la CFAO, mientras que la lista de fundaciones privadas incluye a la Fondation Soros, el Center for a Free Cuba, la National Endowment for Democracy, el Sigrid Rausing Trust, la Overbrook Foundation y la Fondation de France».

RSF elude dar información sobre la cuantía aportada por cada «mecenas».

El epígrafe «Las cuentas» también nos informa de que RSF está patrocinada por la Taiwan Foundation for Democracy. No nos dice, en cambio, que el dinero recibido (100.000 dólares, según la prensa de Taiwan) ha servido para crear un centro de propaganda que desempeña, por internet y contra China, la misma función que la CIA con Radio Free Europe contra la URSS.

[2] A cada poco RSF recuerda que sólo se ocupa de la libertad de prensa. Los actos que organizó en París cuando pasó la llama olímpica lo ponen en duda. En aquella ocasión lo que estaba sobre el tapete era la independencia del Tíbet y los méritos del Dalai Lama.

Una pierna por 1.200.000$

Una pierna por 1.200.000$

Leo en El País que la cotizada modelo alemana Heidi Klum ha asegurado sus piernas como parte de una campaña para la marca de electrodomésticos Braun (1). Es una noticia banal (no ocupa más de dos parágrafos) y menor. No es el tipo de cosas que uno retiene cuando las noticias sobre la inflación y el paro han saltado de las páginas de economía a la portada de los diarios. Pero en el detalle está el diablo.

El ardid publicitario de Braun dista mucho de ser nuevo: la 20th Century Fox ya hizo asegurar en su día las de la pin-up, actriz, cantante y bailarina estadounidense Betty Grable (1916-1973) por un millón de dólares en la aseguradora Lloyds de Londres. Las piernas de Klum, en cambio, han sido tasadas con dispar fortuna: la derecha lo ha sido por 1.200.000 dólares, mientras que la izquierda se ha quedado en un millón, porque presenta una pequeña cicatriz sobre la rodilla. «Me examinaron en Londres. Vino un tío e inspeccionó detalladamente cada una de mis piernas», ha declarado la modelo alemana.

Como la cosificación de la mujer que se desprende de esta operación comercial resulta muy obvia, creo que me puedo ahorrar el comentario. Lo que ya me suscita serias dudas es el criterio económico empleado: ¿Por qué un millón doscientos mil dólares? ¿Por qué no un millón trescientos mil, un millón cuatrocientos mil o un millón quinientos mil? ¿A cuánto se debe de pagar un brazo? ¿Existirán tablas para estas cosas? La respuesta a algunas de estas preguntas es, me temo, bastante más fácil de lo que pudiera parecer. Pónganse en la mente de un publicista: un millón es una cifra fácil de memorizar, pero como otras actrices y modelos ya habían puesto ese precio a ésa u otras partes de su cuerpo, había que superar ligeramente el listón. Algo tan absurdo como una penalización crematística por una cicatriz apenas perceptible no puede obedecer más que a una táctica publicitaria por intentar hacer parecer menos inalcanzable el modelo físico propuesto por las pasarelas, como si dijeran que, al fin y al cabo, hasta las top-models tienen sus (pequeños) defectos.

Ni que decir tiene a estas alturas que el capitalismo es -según célebre imagen de Walter Benjamin- una locotomora fuera de control. Mucho menos que, como aseguraba Marx, la suya es una realidad invertida, donde los sujetos y sus relaciones sociales tienen los papeles intercambiados. Fíjense bien: las piernas de Heidi Klum no son noticia por su particular belleza, ni porque gracias a ellas haya conseguido una hazaña como, pongamos por caso, escalar una montaña. ¿Por qué durante todo el tiempo en que Heidi Klum ha estado ejerciendo de modelo -una actividad asociada a la belleza física- no han sido noticia sus piernas? Bueno, si las piernas de Heidi Klum son ahora noticia es porque, sumadas, valen 2.200.000 dólares. ¿Valen las piernas de Heidi Klum 2.2000.000 dólares porque son hermosas, o por el contrario, son hermosas porque valen 2.200.000 dólares? ¿Nos parecerían más hermosas las piernas de Heidi Klum si en vez de 2.200.000 dólares valieran 3 millones o más? «Las cualidades del dinero son mis -de su poseedor- cualidades y fuerzas esenciales», escribió en una ocasión Marx (2).

Dinero llama a dinero: es sabido que el mismo criterio por el cual las piernas de Heidi Klum han sido recientemente noticia lo encontramos, por ejemplo, en las promociones publicitarias de las películas. Periódicamente llegan a nuestras pantallas superproducciones cinematográficas cuyo principal reclamo puede ser tanto su elenco interpretativo como (a veces más) el dinero invertido en ellas. Los efectos especiales más novedosos y espectaculares, o filmar en localizaciones exóticas y con lujosos decorados y miles de figurantes requiere de fuertes inversiones, cuyas cifras se airean orgullosamente como signo de poderío de los grandes estudios de cine. La mitad del cartel de Cleopatra (Joseph Mankiewicz, 1963) estaba dedicado a detallar el despilfarro de medios de la que se anunció como la película más cara de toda la historia. Luego vino Titanic (James Cameron, 1997) y la superó. La proeza fue debidamente publicitada. Tanto vales, tanto eres. Uno de los argumentos más comunes con los que se suele descalificar a una película es “pues no se han gastado mucho dinero.” Dicho lo cual, acaso los 2.200.000 de dólares que cuestan las piernas de Klum puedan encontrar su explicación en que la modelo ha invertido mucho tiempo y dinero (léase: cirugía, cosméticos y, quizá, depiladoras Braun) en ellas.

Hace años leí otra noticia, también menor, pero de sociedad: un pobre diablo, queriendo engañar a su aseguradora, convenció a un familiar para que le cortara una pierna con una sierra mecánica y luego camuflar el incidente como un accidente laboral. Murió desangrado en su garaje, lugar escogido para realizar la operación clandestina. Si David Ricardo, uno de los padres del actual sistema económico, pudo llegar a la conclusión de que un obrero valía tanto como el sombrero que manufacturaba, entonces quizá sí que una pierna pueda costar 1.200.000 dólares. Pero así como hay ladrones de guante blanco y delincuentes de poca monta, también en esto de las piernas hay clases: unos mueren en la mugre, sin cobrarse la pieza y rodeados de neumáticos y tornillos, otras, mientras tanto, cruzan una nube de flashes fotográficos en el catwalk de Milán, París o Berlín.

Capitalistas y toda la pesca

Capitalistas y toda la pesca
Es obvio que el meteórico encarecimiento del precio del combustible es un factor de primera importancia en la crisis por la que atraviesa en la actualidad el sector pesquero. Pero sería una frivolidad pretender que el coste del gasóleo explica la pésima deriva que siguen las pesquerías españolas.

Una pista de la cruda realidad nos la acaba de proporcionar la UE, que se ha mostrado dispuesta a aportar ayudas a los armadores de pesca para compensarlos por el sobrecoste de los combustibles... a condición de que el sector se avenga a una drástica reducción del volumen de la flota.

Estamos ante el corolario de una concepción de la pesca llevada en España hasta sus peores consecuencias durante los años ochenta, cuando se dio por hecho que la modernización del sector vendría de la mano de la sumisión general a los criterios de la rentabilidad capitalista. Los pocos que respondimos a esa tendencia argumentando que la cuestión no era pescar mucha más cantidad a muy menor precio a costa de lo que fuera, sino asegurar un aceptable bienestar a las familias del mar y propiciar un abastecimiento racional de los mercados que no pusiera en peligro la renovación de los bancos de pesca, fuimos tachados de “ecologistas de salón”.

Pescaban muy por encima de los cupos que tenían asignados, burlando (o sobornando, si hacía falta) a quienes tenían el deber de vigilar lo que desembarcaban. Compraron barcos capaces de lograr capturas muy superiores con menos marineros, por mor de la sagrada productividad. Incluso llegaron a cobrar subvenciones comunitarias por desguazar barcos cuyos papeles falsificaron y mantuvieron en activo (hubo varios casos de barcos que se hundieron cuando ya hacía años que se suponía que no existían). Iban de listos.

Denunciamos que estaban esquilmando los caladeros y que eso sólo podía acabar mal. Se nos rieron en las barbas. Ahora chapotean en los lodos de aquellos polvos. Sus barcos han de faenar el doble para volver a puerto con capturas que son una birria comparadas con las de entonces.

Los “ecologistas de salón” avisamos del peligro. ¿Más listos? Qué va: tan sólo menos cegados por la ambición.