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Almuñécar contra la corrupción

Opinión

"El tabaco mata"

"El tabaco mata"
De todos los argumentos que emplean las autoridades sanitarias (y políticas) para fustigar el vicio de fumar, el más irritante, por lo que tiene de demagógico y tosco, es ése que avisa de que “el tabaco mata”. No porque sea falso –aunque, dicho así, también lo sea– sino porque sitúa al tabaco en una apariencia de excepcionalidad que no se corresponde con la realidad.

Fumar tabaco puede llevarte al otro barrio, de acuerdo. Pero eso no tiene demasiado de especial. Hay muchas otras actividades humanas que comparten con el humo del tabaco esa desagradable peculiaridad.

El CO2 mata, pero las autoridades no parecen dispuestas a obligar a los fabricantes de automóviles a colocar en los coches un gran letrero que advierta de ello.

El modelo de transporte que nuestras sociedades sedicentemente avanzadas hacen suyo, con el descabellado papel predominante que concede al transporte individual, perjudicial para el conjunto social y peligroso para sus usuarios, también mata, vaya que sí.

Las armas y los ejércitos matan. Los pesticidas pueden causar graves enfermedades, y han llegado a matar. Hay trabajos (v. gr.: la minería) que destrozan la vida a muchísima más velocidad que el tabaco.

La introducción de los modos de vida occidentales en sociedades del Tercer Mundo que sobrevivían con otros patrones de conducta (la fuga masiva de los campos y la creación de megaciudades absurdas, por ejemplo) es un factor de mortandad enorme. Lo ha sido históricamente: los virus y bacilos españoles mataron más indígenas americanos que todos las tropas de los Hernán Cortés, Pizarro y el resto de los conquistadores juntas. (¿Han visto ustedes alguna vez un letrero de advertencia que diga: “¡Atención! Occidente mata”?)

Lo peor del tabaco no es que mate, destino que nos espera a todos algo antes o un poco después, sino que puede amargarnos el último tramo de nuestra existencia convirtiéndola en desagradable, e incluso en odiosa. Pero de eso –insisto– no tiene la exclusiva el tabaco, ni mucho menos.

Es hipócrita cebarse en él y hacer la vista gorda a todos los demás venenos que nos acechan.

El Día del Orgullo Pureta

El Día del Orgullo Pureta

Con el debido permiso y sin él quería decir que estamos aquí los puretas de 40, 50, 60 años y más, con dos cojones por banda y ovarios a toda vela, que no nos hemos muerto aunque nos quieran matar y que vamos a dar por saco muchos años, lo siento por los modernos, posmodernos y demás miembros/as del pensamiento débil. Personalmente, me lo paso bomba con lo que veo: los Jóvenes Aunque Suficientemente Preparados (JASP) por todas partes. Les deseo suerte desde la última generación realmente pensante que queda: la de los puretas. Ya después llega la generación del huevo frito, huevo duro, huevo pasado por agua, eso es lo que hay: algo o mucho de desparpajo y de mala leche, idiomas, informática y a vivir y a medrar, no hay más cera que la que arde. A trabajar sobre la base del huevo, o sea, del mercado, eso no es que ya no se cuestione, es que no se sabe ni que se puede cuestionar.

Hay un segmento poblacional que lo cuestiona, por ejemplo en el periodismo, pero está acojonado, dentro de la ley del silencio y de la espiral del silencio. Qué ¿qué es eso, me dices, querido JASP? Que te lo cuenten tus padres, si se acuerdan. Me lo paso bomba viendo a la gente echándole la culpa a Zapatero o a Rajoy de la crisis, buscando asociaciones diversas y actividades múltiples para darle sentido a sus vidas anodinas, cansinas y miserables.

Hay puretas que se han acomodado y han acomodado a los JASP, a los que han lavado el coco con eso de que viven en democracia y libertad. Pero estamos otros que seguimos en la brecha. Eso sí, desde hace decenios se aplica contra nosotros una especie de limpieza étnica, un laminado generacional, una lenta noche de los cuchillos largos, sólo se nos saca de casa de vez en cuando para darle apariencia de pluralismo a algún sarao. Les explico para que se enteren también los JASP.

Antes de cascarla Franco, estábamos por todas partes: en los movimientos culturales, vecinales, sanitarios, estudiantiles, periodísticos, profesionales en general. Y, claro, en eso que se llamaba movimiento obrero. Nos agrupábamos en círculos primero clandestinos y luego tolerados. En ellos sabíamos más o menos quién era quién, incluso quién era homosexual, lesbiana, feminista, creyente o ateo. Eso no importaba, allí no nos parábamos a medir cuotas ni leches porque estaba asumido que: a) El enemigo era Franco y el mercado y que cuando muriera Franco llegaría una democracia como la que tenemos aunque, eso sí, nunca sospechábamos (al menos yo) que llegaría a tal grado de estupidez, ajena a lo que es el pensamiento ilustrado y de izquierdas; b) Todos éramos iguales, éramos seres humanos con igualdad de derechos, los homosexuales a veces estaban al frente de una movida y lo sabíamos. No pasaba nada, eran competentes para eso y bastaba. Como las mujeres. Nuestras feministas tenían claro que no se trataba de mujer u hombre sino de contexto intrínsecamente violento y era contra ese contexto contra el que había que ir: machos y hembras de la mano. Lo de las Bibianas y sus idioteces ha llegado después, con los de los cuarenta años de vacaciones.

Pero tras el óbito del Generalísimo (ningún país puede presumir de haber tenido no ya a un general sino a un generalísimo, opino que las estatuas que queden no se muevan de donde estén) se cambió todo para que todo siguiera igual. Hacían falta unos tontos útiles que hicieran lo feo y ahí surgió el PSOE que hizo el trabajo sucio que debía hacer la derecha: las reconversiones industriales, por ejemplo. Hubo follón pero al estar haciéndolo Felipe la cosa fue menos mala. Y Felipe nos llevó a la modernidad y a la OTAN (el pobre salió medio llorando en la TV pidiendo el sí porque, de lo contrario, se irían los inversores extranjeros, entre otros desastres).

Felipe nos dijo que la historia empezaba en 1982, cuando él ganó las elecciones (y en Andalucía, desde entonces siguen sus chicos en la poltrona, por voluntad popular, por supuesto) y que había que educar a los niños para que no se frustraran. Entonces inventó la LOGSE que ha idiotizado a los jóvenes (y a los JASP); no aguantan ni media hostia de frustración vital. Claro, en ese contexto de modernidad, los puretas, los reaccionarios pero de la izquierda, no pintábamos nada, ya el PSOE se había unido de facto a la UCD, a los banqueros, a los empresarios grandes, a la Iglesia… En la Transición (que no fue modélica sino que se construyó con bastantes muertos y represiones fuertes) el PSOE pidió la reforma del sistema, no la ruptura, lo malo es que nunca hizo la ruptura y aún estamos padeciendo eso. Había que eliminar a los que querían ir más de prisa, a los restos del pensamiento crítico. También eso fue tarea del PSOE y de su grupo Prisa: inventaron nuevos “intelectuales” y “escritores” e impulsaron a otros que estaban ahí y que no se habían mojado nada cuando había que mojarse. Entre eso y los conversos tenemos el panorama actual. El remate de los tomates lo han puesto los de IU y el PCE, que llevan desde 1986, por lo menos, de disputas internas, sin rumbo y con enormes prejuicios.

La maniobra, de todas formas, ha sido magistral: se quita de en medio a los disidentes a través de la purga, del silencio y la marginación y de esa forma las nuevas generaciones van creciendo muy preparadas en forma pero no en fondo. Si a los seres humanos les arrebatamos el método y a sus enseñantes y maestros, podemos hacer con esos seres lo que queramos. Pero eso no quiere decir que los puretas no sigamos erre que erre. Sin embargo, hay que ser conscientes de que la maniobra incluye que nos vayamos muriendo poco a poco y con nosotros nos llevemos nuestra transgresión. Quedarán tal vez unos pocos discípulos. Los compadezco y desde ya los animo a organizarse y a unirse como una piña en un grupo de presión firme y sólido. O se los comerán como están haciendo con nosotros que nos sentimos orgullosos de ser quienes somos y no tenemos que pasearnos por ahí a proclamarlo con la bendición de ministros y artistas “progresistas” y conversos. Nos quieren devorar pero somos huesos duros de roer y nuestra carne es dura y fuerte, atributos que otorgan los años y la condición de corredores de fondo.

 

Carta abierta a los que aprobaron la ley del retorno y en especial a los llamados socialistas

Carta abierta a los que aprobaron la ley del retorno y en especial a los llamados socialistas

Lucía Rancel Gil

Con mi expresa solidaridad con Chávez por responderles en su lenguaje

           

Soy una persona del mundo, soy una persona que adora vivir y que adora la vida despertando y fluyendo todos los días a su alrededor, soy una persona sensible, que disfruta de todas las sensaciones que le da la vida, todos los minutos de todos los días mantengo alerta mis sentidos para no dejar pasar alto nada que se pueda sentir porque todo, o casi todo, merece la pena ser sentido.

 

Y hace unos días, con mis sentidos tan abiertos y tan alerta como siempre lo están, leí el periódico, y leí que estaba aprobada la directiva de retorno, y sentí ¡vaya si sentí!, sentí un asco pocas veces experimentado.

 

Sentí un asco tan profundo que dolía, me dolía a mi y le dolía a la propia Europa. Sentí el dolor de esta Europa que se sentía insolidaria y fea, esta Europa que mis supuestos representantes están construyendo o destruyendo. ¿Qué Europa es esta que actúa en contra de los que no tienen nada? ¿Nadie aquí tiene miedo a la muerte? ¿A la muerte antes de tiempo? ¿A la muerte por un conflicto armado? ¿A la muerte de hambre? ¿Ningún europeo emigró nunca en busca de un futuro mejor? ¿Huyendo de una guerra?

 

Parece que nos olvidamos, que no tenemos nada de memoria y que ya no nos acordamos de cuando nosotros, europeos, emigrábamos: a otros países de Europa porque el nuestro estaba en guerra o a Sudamérica porque aquí había hambre y allí había una tierra virgen y fértil para explotar y expoliar y les robamos recursos, nos apoderamos de ellos y les obligamos a seguir nuestras normas, nuestro modelo, el modelo de los que mandan, ese con el que los países desarrollados y los grandes empresarios de los mismos explotan, expolian, abusan y se enriquecen.

 

Con su directiva, ustedes, el otro día dieron un nuevo apoyo al mundo injusto de los ricos y los pobres, al mundo de la insolidaridad y a la Europa de la burbuja de cristal.

 

¿Es una falta tan grave como para ser considerado criminal y ser encerrado el querer salvar la propia vida? ¿Y el querer mejorarla? Es nefasto, que se criminalice a los inmigrantes sin papeles. Es injusto que se tenga a una persona 18 meses en un campo de internamiento por no tener un papel, quien no tiene ese papel no es un criminal, es un marginado del sistema de poder, ojala ese sistema no existiera.

 

El haber nacido en un país pobre o en uno rico es una cuestión de suerte, mejor dicho de mala suerte o de mala gestión (la que permite que siga habiendo países ricos y pobres) ,y más teniendo en cuenta que los países ricos para sustentar sus riquezas mantienen a los pobres en la pobreza.

 

Si vosotros, eurodiputados, que habéis votado esta ley no llevarais traje, ni corbata, si tuvierais la piel oscura y hubierais nacido en África, si hubierais venido en patera para no morir de hambre, si la mala suerte os hubiera parido en el Chad o en Iraq, si vivieseis en un país que se enfrenta a una guerra creada por y para beneficio de los países ricos, y vinierais a Europa desesperados, esta ’directiva de retorno’ que es tan injusta, también os parecería injusta a los que la habéis aprobado. Estáis condenando a personas a un año y medio de encierro, a la falta de libertad, a la tortura psicológica de volver a tener su vida en peligro, a la tortura de no saber que les va a suceder, y todo esto no por matar, no por robar, solo por trabajar, por querer alimentar a sus hijos, por no querer poner en peligro sus vidas a diario.

 

Aprended que NO HAY QUE CRIMINALIZAR A LA GENTE POR QUERER VIVIR!

 

No consiento que todos los diputados del PSOE que habéis votado a favor de esta directiva os hagáis llamar socialistas. Solo Borrel y Obiols pueden ser calificados como tales.

 

No me representáis, no representáis el sentir común del pueblo español, no os merecéis el puesto que ocupáis, vosotros no sois dignos de ser seres humanos con esa inhumanidad demostrada.

 

No me respondáis a este mail, yo tengo mis respuestas y la respuesta que necesito viene de la mano de la actuación responsable y solidaria en vuestros puestos de trabajo, dado que no dais la respuesta que el pueblo ha legitimado, la mejor y única respuesta aceptable seria la dimisión inmediata de todos los ‘antisocialistas’ y ‘antihumanos’ que votaron si a la directiva de retorno.

 

Muchos saludos, ilustrisimos parlamentarios.

Abusos de zona azul en Almuñécar

Abusos de zona azul en Almuñécar

Juan Luis Delgado Mansilla

Sr. Director de IDEAL: Los vecinos de Playa Velilla queremos expresar nuestro malestar y nuestra impotencia por el trato que se nos está dando por el Ayuntamiento de Almuñécar, y nos sentimos indignados con la medida adoptada al implantar en toda la Playa de Velilla y el Paseo Reina Sofía la 'zona azul'. Creemos que esto no representa ningún beneficio para los vecinos y pensamos que va a suponer un inconveniente añadido al que ya padecemos y que sólo tiene un afán recaudatorio, un impuesto suplementario para poder aparcar en un pueblo que registra el Impuesto Municipal de Circulación más elevado de los municipios de la provincia.

Los vecinos, los negocios, trabajadores y turistas, padecemos desde que comenzaron las obras del parking los inconvenientes de las propias obras, además de ruidos, polvo, tráfico cortado, y encima nos hemos visto privados de una línea regular de autobús. Eso ha supuesto para muchos un gravísimo problema, ya que, teniendo en cuenta la edad avanzada de muchos vecinos, y de otros muchos que no poseen otro medio de transporte más que el público, un sacrificio bastante grande ya que han tenido que realizar el trayecto a pie para poder ir al centro, a la hora de hacer sus compras, o no les ha quedado otro remedio que utilizar el taxi.

Se supone que hemos estado aguantando porque nuestras esperanzas se basan en que, una vez finalizado el parking, la zona va a quedar mejorada y se va a descongestionar el aparcamiento con la rotación que va a existir con el parking subterráneo ya que quedará mayor disponibilidad en las plazas sobre la cubierta del restante paseo, pero sinceramente también creemos que, tras todo lo que llevamos ya padecido, nos merecemos un poco más de miramiento y un poquito de consideración.

Hemos podido constatar que no se nos ofrece ninguna otra alternativa de aparcamiento y que sólo existe la de pago, y creemos que no se puede obligar a todos los residentes y trabajadores de la zona a aparcar en zona azul ya que supone un gasto considerable e innecesario y además, no se puede vivir con la continua pesadilla de que el límite horario excede y hay que dejar los quehaceres para coger un nuevo ticket y no multen. Encontramos que, con los inconvenientes que ya presenta Playa Velilla por la obra del parking, es un abuso marcar toda la playa como zona azul.

Entendemos que si lo que pretende el ayuntamiento es evitar que los no residentes aparquen y cubran sus vehículos con un toldo durante todo el verano, a lo cual también nos oponemos, deben existir otros medios para evitarlo y deberían ser estudiados. Por último, si lo que pretende es ahuyentar cualquier turismo de la zona y que cualquier persona opte por pasar de largo, lo va a conseguir, ya que en este pueblo al turista que viene a veranear, aparte de incrementársele el presupuesto de su estancia con el aparcamiento, no se le ofrece ninguna otra alternativa, ni medio de transporte público en condiciones, fiable en sus horarios y cuya frecuencia sea mayor.

Con esta fórmula no se consiguen paliar los problemas sino únicamente incrementarlos y además penalizar al visitante y a todos los terceros implicados que viven de una de las fuentes de riqueza de este pueblo, que seguro buscarán y encontrarán otros pueblos que, deseosos de mayor afluencia de turistas a sus playas, los traten mucho mejor.

Por último, lo que no podemos admitir tanto los residentes habituales, trabajadores y turistas, es tener que sufrir el sufragar un gasto suplementario de una zona azul además de los inconvenientes de las obras durante los meses de verano, a lo cual nos oponemos rotundamente.

A través de esta carta rogamos al ayuntamiento, en especial al alcalde, que reconsidere las medidas adoptadas y proceda a quitar la zona azul, tome medidas contra aquel que plante el toldo encima del coche para invernar todo el verano, considere dar, en caso de seguir adelante con la imposición de la zona azul, una alternativa satisfactoria a los contribuyentes implantando un eficiente transporte público que lo mantenga comunicado con el centro del pueblo y otras propuestas para que no perjudiquen tanto a los residentes y a los trabajadores que venimos sufriendo muchos inconvenientes desde que se empezó la obra.

De PP a Don José y sin San Josemari

De PP a Don José y sin San Josemari

Ramon Reig

El PP ha estado este fin de semana de congreso porque quiere pasar de Pepe a Don José quitándose de encima, en la medida de lo posible, a San Josemari. Ya sé que hay de por medio ambiciones personales y de poder (la voluntad de poder como motor del ser humano) pero me gusta enfocar la situación así, es como más riguroso, como puede que aparezca en el futuro en los libros de Historia: la derecha española, una parte, en junio de 2008 desea de una puñetera vez quitarse de encima a la España de sotana y sacristía que la tiene paralizada, fuera de la ilustración y de la ideología liberal auténtica, un papel que asume el PSOE, sólo que el mayordomo siempre imita al señor pero no es el señor y por eso le añade esas pamplinas de las leyes de la supuesta Igualdad y payasadas varias.

 

La ley de los 2.500 euros por niño parido en suelo español es una ayuda para la madre legal, por tanto ni es para el padre ni es para el padre español de una mujer extranjera embarazada que esté regulando su situación. La ley de la Igualdad es de la desigualdad y anticonstitucional. Los divorcios no defienden a la mujer si no trabaja porque permite al hombre dejarla en la indigencia. El feminismo sólo está en los papeles de los periódicos y en las bocas falsas y enseñadientes de los políticos. Y la solidaridad también, ya sabemos lo que han hecho los señores y sus mayordomos en la UE en relación con los inmigrantes. Pero vamos a lo que vamos.

            El PP de Rajoy fue a las pasadas elecciones con la bendición de la Iglesia y de los fachas menos el puñadito que se presenta por Falange y que si lo buscas no tiene ni sede. Se presentó con la sombra de Aznar y sus guerras santas en pro del cristianismo, al que utiliza como excusa ante su poca valentía de admitir que lo que desea es arrancar para Occidente toda la riqueza energética que pueda a costa de sus dueños y de matar inocentes de allá y de aquí. Este tipo es despreciable porque no tiene huevos para admitir sus tendencias fascistas, me caen mejor los fachas que vienen de frente pero le agradezco a su mujer, Ana Botella, relacionada con organizaciones religiosas fundamentalistas bien vistas por el Vaticano y sin embargo sectarias, que durante la invasión de Irak en 2003, cuando los daños colaterales (o sea, el asesinato de civiles) estaban a la orden del día, declarara que la culpa la tenía Sadam Husein. Eso se agradece porque ya sé con qué tipo de señora me juego los cuartos para disparar yo primero antes de que ella me mate a mí. No hay enemigo pequeño.

            Esta gentuza y una Iglesia arcaica que no se acostumbra a no tener al Estado a sus pies para que la ayude a lavarle los cerebros a la gente y así llenar sus arcas es lo que está detrás del PP que se presentó a las elecciones para quitarle el puesto al mayordomo Zapatero. Y no pudo. Estaban convencidos de que el hombre de los ojitos claros y la voz aparentemente persuasiva que parece que está pronunciando aforismos de los buenos pero apenas dice algo notable, había ganado las anteriores elecciones por el bombazo de Madrid y que como encima había negociado con ETA no aguantaría una nueva embestida. Y sobre esas premisas montaron la campaña electoral. Un mediocre contra otro mediocre: el hombre de paja de Aznar contra el hombre de paja de González. Debates cara a cara que daban pena y demostraban en manos de quiénes estamos y de quiénes seguimos. Ni una reflexión fuera de lo común, todo anodino, ni un análisis con perspectiva histórica y con contexto, no han aprendido nada de Suárez, de Carrillo, de Anguita, de Tierno Galván, del mismo González, de Alfonso Guerra, incluso de Fraga o Garrigues Walker, don Joaquín. La niña de Rajoy fue la gran aportación, copiada de campañas estadounidenses y mexicanas. Y perdieron.

            Empezó entonces la crisis. Desde luego Rajoy ya está casi acabado pero no lo iban a largar así como así, quedaba feo. El mismo Rajoy se ha dado cuenta de que aún tiene posibilidades de resucitar colocando al PP a la altura de la sociedad española, muy por delante de sus políticos. El PSOE logra conectar mejor no porque tenga algo innovador que ofrecer sino porque su maquinaria mediática y de poder es más lista (no inteligente, eso ya no se lleva) y hace las cuentas: tantas mujeres, tantos gays, tantas lesbianas, igual a equis votos, más el voto cautivo, más el progrerío con cursos de CCC por correspondencia, más el voto útil, igual a una ligera victoria. La izquierda de verdad se queda en casa y muchos jóvenes también. Pero eso no importa.

            El PP se apuntó al nacionalismo castellano, el de en el Imperio nunca se pone el sol, el que exportó a América Latina (Hispanoamérica, dicen ellos) todo lo rancio y contrarreformista que ha destrozado las mentes de aquellos habitantes que han mezclado el catolicismo hipócrita y negro con sus supersticiones y sus ignorancias, a esto se apuntó el PP. Y la sociedad de las células madre, del aborto amplio, de la reproducción asistida, de las terapias génicas, de los matrimonios gays, los jóvenes de las relaciones sexuales plenas a los 14 años, los de las generaciones bit, las mujeres y los hombres que estiman que lo que dicen los curas a estas alturas no se lo creen ni ellos, los profesionales que saben que la vida no es blanca o negra y que España no se va a desintegrar porque se siente uno a hablar con ETA, todos esos y los abuelos del Inserso le dieron la espalda al PP. Ahora Mariano quiere de una vez hacerle caso a los de la Generación del 98 y quitarse de en medio, en lo posible, al Opus de San Josemari (que hasta el nombre lo tiene pijo, como son pijos muchísimos de sus seguidores). Lo siento, ese mundo tan ordenado de la familia perfecta y la España como unidad de destino en lo universal ya no existe. Era demasiado hermoso para ser verdad. Ahora estamos en una travesía del desierto. La del PP no ha hecho más que empezar, aún no se llama ni Don José.

 

Los centros de internamiento son cárceles para inmigrantes

Los centros de internamiento son cárceles para inmigrantes

Campaña para cerrar los 174 Centros de Detención Temporal de migrantes repartidos en los 25 países de la Unión Europa.

 

Mauricio Vaiente

   

En los últimos meses se han sucedido las denuncias sobre maltratos y abusos en los Centros de Internamiento para Extranjeros (en adelante CIE's). La reacción oficial ha consistido en rechazar las imputaciones, acusando a las organizaciones de inmigrantes y de derechos humanos de pretender engañar a la opinión pública con montajes y manipulaciones.

 

Sin embargo, la falta de transparencia en la gestión de los CIE's y los obstáculos para el acceso a los mismos de familiares, abogados, trabajadores sociales y asociaciones, es un claro síntoma de que algo se pretende ocultar.

 

En un reciente informe encargado por el Parlamento Europeo , se señala que las condiciones de los CIEs en España son "innecesariamente severas, similares a las de la cárcel (casi permanente confinamiento en celdas, posibilidades limitadas de ejercicio al aire libre)". El informe resalta que "el personal de los centros es casi exclusivamente de seguridad", y que "no hay o es difícil obtener información sobre los derechos de los internados, sobre asistencia legal o servicios de traducción.

 

Hay centros que están cerrados al exterior (con presencia limitada de ONGs por la dificultad de obtener autorización de entrada)". Por otro lado, varias organizaciones sociales han pedido a la administración repetidamente que reglamente por ley el funcionamiento de los CIEs contando con el consenso de los grupos parlamentarios y no a golpe de orden ministerial.

En España hay diez CIEs, con una capacidad total para 2.284 personas, y repartidos entre Canarias (cuatro centros), Cataluña (un centro en Barcelona), Andalucía (un centro en Algeciras y otro en Málaga), Madrid (un centro), Murcia (un centro) y Valencia (un centro). El PSOE propone en su programa electoral ampliar su número y capacidad. Pero además, el gobierno ya ha anunciado que es necesario ampliar el periodo de internamiento más allá de los cuarenta días que establece la normativa vigente.

 

Esta última propuesta está en consonancia con la directiva europea de "retorno", llamada "de la vergüenza" por las organizaciones de derechos humanos. Según la directiva propuesta, las personas que se encuentren en territorio europeo en situación irregular serán detenidas por un periodo de hasta 18 meses. Esta directiva permitiría además que menores no acompañados fueran también internados en CIEs en algunos casos, y contempla la prohibición de entrada en territorio de la Unión Europea por cinco años para las personas que hayan sido expulsadas por estar en situación irregular.

 

Ante este peligroso retroceso normativo, que debilita gravemente los derechos fundamentales, hay que recordar que estos inmigrantes no han cometido ningún delito, puesto que estar en situación irregular no es sino una infracción administrativa, y por tanto la privación de libertad debe ser una medida excepcional tal y como recoge el derecho internacional. Europa, olvidando (una vez más) los principios democráticos y de preservación de los derechos humanos que se recogen en las cartas de constitución de la Unión Europea, condena a la cárcel a personas expulsadas de sus países de origen por las políticas económicas de la globalización neoliberal, y ante las que los países ricos emplean un doble rasero: que vengan a trabajar, pero sin exigir derechos.

 

El grupo de la Izquierda Unitaria Europea está llevando a cabo una iniciativa para recoger firmas contra esta iniciativa (http://www.no-fortaleza-europa.eu/showPage.jsp), que estrenará el procedimiento de codecisión con el mayor retroceso en materia de derechos humanos de la historia de la Unión Europea.

 

Como señala el grupo de la Izquierda Unitaria Europea, las condiciones en los centros de detención temporal de migrantes son muy similares a las que imperan en las prisiones, y a veces incluso peores. Después de haber visitado estos centros, ONG, agencias internacionales, delegaciones parlamentarias y periodistas han denunciado la iniquidad, la deshumanización y la degradación de estos lugares, donde se violan con frecuencia los derechos humanos y las libertades fundamentales y los migrantes son víctimas de violencia.

 

El hecho de que el gobierno español se haya mostrado favorable a la directiva europea de retorno y que haya anunciado la ampliación del plazo de internamiento en nuestro país demuestra que se sigue sin dar prioridad a la construcción colectiva de un modelo de integración y de convivencia intercultural frente a la política efectista de apostar por las expulsiones y el control de fronteras. La izquierda española tiene también el deber de trabajar de manera prioritaria por este modelo democrático de convivencia plural, en unas sociedades que, como la nuestra, son decididamente mestizas.

 

Lo ocurrido en los últimos tiempos en Italia no es extraño en este contexto de endurecimiento de las políticas de inmigración. Cuando el gobierno italiano legisla alentando una alarma social contra los inmigrantes que está totalmente injustificada, cuando hace declaraciones racistas sin que haya una condena comunitaria contundente, no está haciendo más que participar en esta peligrosa competición europea para ver quién establece la mano más dura contra los inmigrantes.

 

Quizás en Italia, al tipificar como delito la inmigración irregular y a los que alojen a los inmigrantes irregulares, se muestra sin hipocresía lo que se pretende hacer en otros sitios enmascarándolo con un lenguaje correcto.

LA VERDADERA CARA Y EFECTOS DEL NEOLIBERALISMO

LA VERDADERA CARA Y EFECTOS DEL NEOLIBERALISMO

Ángel Coello Infantes

Se miren como se miren, los acentuados procesos de desregulación y liberalización de los últimos años no han traído nada más que un aumento de las desigualdades, de la precariedad laboral y del peligro de recesión económica. El salario promedio (de los trabajadores en España) en el año 2005 tenía la misma capacidad adquisitiva que en 1997 y había crecido sólo el 0,4% en 10 años". Esto afecta principalmente a los más jóvenes, los llamados mileuristas, cuya alta edad de emancipación, que en España alcanza los 34 años, pone en peligro el relevo generacional y por tanto la estabilidad de la propia economía.

Según el Banco de España, la renta media del 20% de hogares de menor ingreso, bajó de 8.500 euros en 2002, a 6.500 en 2005, es decir, un 23,6%. Mientras que la del 10% de las familias con más ingresos pasó de 102.300 euros a 118.100, aumentando, por tanto, más del 15%. Por otro lado, según la OCDE, España es el único de sus países miembros que ha tenido durante el periodo 1995-2005 un descenso del salario promedio, el 4%, mientras que la renta de los que obtienen ingresos de la propiedades ha crecido un 73%. Es evidente que si esta tendencia se mantiene España se convertirá más pronto que tarde en un paraíso para los ricos pero también en un desgraciado ejemplo de injusticia distributiva e insolidaridad. Por tanto, actuar contra la desigualdad es ya una tarea urgente e inexcusable.

Las reformas laborales que han sido desarrolladas en España, principalmente, las de 1984, 1994 y 1997, han tenido como consecuencias principales, por un lado, la reducción de los costes salariales para la empresa (abaratamiento de los despidos, subvenciones por la creación de empleo) y, por otro, la precarización de las relaciones laborales y la flexibilización. Ambos tipos de medidas han sido reiteradamente justificadas desde la Administración y sindicatos “firmantes” por la necesidad de incentivar la actividad económica, por la obtención de una sustancial mejora en la competitividad frente al exterior y el consecuente incremento del empleo. Sin embargo, estos quince años de desregulación de las relaciones laborales no han conseguido las finalidades que le han servido de coartada, sino que han tenido como consecuencia no sólo el que gran parte de los nuevos contratos fuesen precarios, sino también la sustitución de trabajo regular y, en menor medida, desempleo real, por trabajo precario (empleos de jornada laboral completa por otros a tiempo parcial, contratos indefinidos por otros temporales).

En síntesis, la profundización en la dualización o segmentación del mercado de trabajo, es decir, en la brecha existente en las condiciones de vida entre unas personas con empleos estables y bien remunerados y otras desempleadas o con trabajos precarios y menos remunerados o, dicho de otro modo, en la profundización de las desigualdades sociales y en la taiwanización de nuestra economía. En todo caso, este fenómeno incide negativamente y de forma significativa en el bienestar social colectivo, toda vez que los ingresos por trabajo son los únicos de los que dispone la mayor parte de la gente. La pretendida mejora en la flexibilidad laboral se ha traducido casi exclusivamente en un incremento de la tasa de temporalidad desde el 15% al 35%, muy superior a la media comunitaria (12%), que ni siquiera las subvenciones a la contratación indefinida contenidas en la Ley 64/1997 han conseguido reducir.

 En este sentido, las corrientes de opinión progresista, los sindicatos, los partidos de la izquierda transformadora y verdadera y los movimientos sociales, deberían tener claro y al mismo tiempo tratar de aclarar al conjunto de la sociedad, que la desigualdad es un lastre, que no solo nos ha de preocupar, digámoslo así, como un simple asunto moral, que lo es, y muy importante. Es preciso también que la sociedad sepa, y para ello es necesario que todos estemos convencidos, que, además de eso, la desigualdad que se está generando es una inmensa rémora para la propia actividad económica y para la estabilidad política. De hecho, y aunque no se quiera reconocer, el incremento de la desigualdad en España es el efecto del progresivo empobrecimiento de nuestra economía, de su especialización en actividades de menor valor añadido, de nuestra incapacidad para competir a través de la calidad y de la excelencia y de nuestra dependencia de un modelo de crecimiento sin futuro, por muchos y altos que hayan sido los beneficios que haya podido proporcionar en forma de plusvalías.

Hemos de convencernos así mismo de que la igualdad no puede ser solamente un asunto relativo a las discriminaciones, ni de los que tienen que ver exclusivamente con las llamadas “políticas sociales”, sino que debe ser una materia que se conforme como aspiración social en el corazón mismo de las políticas económicas, al igual que hoy día forman parte de él objetivos como el crecimiento, la competitividad, el equilibrio, la estabilidad de precios o la creación de empleo. A la postre, de nada sirve que con la mano de lo social se quiera aliviar la desigualdad, si con la que maneja los hilos de la economía, se está generando en mucha mayor dimensión, como hoy día viene sucediendo. Por tanto, el compromiso debiera ser el de forjar un modo de crear actividad que implique un reparto más equitativo.

El problema es que la fe en el liberalismo es un virus ya muy extendido y con demasiada buena prensa, asumido tanto por el PP como por el PSOE, los creadores de opinión  y los “sindicatos mayoritarios” Así, tenemos a un presidente del Gobierno obsesionado con el superávit presupuestario, la reducción de impuestos o medidas populistas como el reparto de los 400€, en un país cuyo estado del bienestar es claramente deficitario. Según el INE el porcentaje del PIB destinado a gasto en protección social en 2005 (último año con datos) representa sólo el 19,54%. Hay que tener en cuenta que Eurostat sitúa la media del gasto en protección social en el 27,3% del PIB para la Europa a 15; es decir, estamos 7 puntos por debajo. Por otro lado, fue este Gobierno socialista el mismo que apoyó la fallida Constitución Europea que consagraba la nefasta directiva Bolkenstein, privatización de los servicios públicos o la reciente jornada de 60h., esas normas que son una puerta abierta a la proliferación del dumping y la exclusión social.

Las fuerzas progresistas y sobre todo la izquierda de este país, tienen que asumir cuanto antes y de forma sincera, un verdadero compromiso con lo que representan, que es la antítesis del modelo neoliberal. Los derechos de los ciudadanos y el desmembramiento del estado del bienestar son conceptos incompatibles por naturaleza.

El que fue ministro de economía español, Carlos Solchaga, lo reconoció claramente en su libro El final de la edad dorada (p. 183): "La reducción del desempleo, lejos de ser una estrategia de la que todos saldrían beneficiados, es una decisión que si se llevara a efecto podría acarrear perjuicios a muchos grupos de intereses y a algunos grupos de opinión pública".

Se están olvidando de que la actividad económica no es un fin en sí mismo o que, por ejemplo, la simple producción de mercancías, para cuya obtención se deteriora peligrosamente el medio ambiente, necesita en su caso, una explícita justificación social, es decir, que, en beneficio social de las generaciones actuales y venideras, por ejemplo, las ofertas no pueden crear sus propias demandas, sino que, en todo caso, tiene que producirse al revés. Por esta razón, debemos situar a los seres humanos como centro del eje de la vida social y de la actividad política. En definitiva, que el único objetivo de la política, de la política económica es, o debe ser, mejorar las condiciones de vida de la mayoría de los ciudadanos, es decir, principalmente constituir un instrumento para que la gente (la mayor parte de la gente) viva mejor.  En este sentido, bastantes dirigentes sociales olvidan, desconocen u ocultan que cada vez más se abre la brecha existente entre el creciente ejército de marginados y los «honrados ciudadanos».

65 horas semanales y móviles explosivos

65 horas semanales y móviles explosivos

Mientras los ministros de Trabajo de la Unión Europea aprobaban la ampliación de la jornada laboral a 65 horas semanales, en la localidad donde vivo los vecinos distribuyen folletos advirtiendo del peligro de recoger teléfonos móviles abandonados porque pueden ocultar una bomba de ETA “con dinamita”.

Creo que esta escena ilustra mejor que ninguna otra la victoria del proyecto político y mediático que tenía como objetivo grabar en las mentes ciudadanas la psicosis terrorista y evitar cualquier crítica, reivindicación o ni siquiera el intento de comprender la realidad. Se desplazan de la mentalidad del individuo necesidades o deficiencias no resueltas, se aceptan limitaciones a la libertad en aras de la anhelada seguridad y se convierte al individuo en más conformista en la medida en que adopta la psicología de animal amenazado y atemorizado.

Somos muchos los que llevábamos tiempo advirtiendo que, independientemente de quien estuviera detrás de atentados terroristas o acciones armadas, el poder había encontrado el patrón psicológico perfecto que terminaría con ciudadanos pidiendo policías, guardias civiles, militares, vigilantes jurados, controles de carretera, de aeropuerto, en la recepción de los hoteles, en las grandes autopistas, en la carreteras comarcales, cámaras de vigilancia –sólo en el Reino Unido hay 4’2 millones de cámaras de circuito cerrado de televisión-, control de los correos electrónicos…

Hemos llegado a una sociedad que, obsesionada con asedios yihadistas, mafias procedentes de Europa del Este y nacionalismos desesperados, ve con tranquilidad tres guardias jurados en el control de equipajes de una estación de tren aunque no haya ningún operario que ayude a una anciana a subir al vagón. En el supermercado no nos importa que falten cajeras –o cajeros- mientras comprobemos que existan vigilantes a la salida que garanticen nuestra seguridad.

El pasado mes participé el día de San Isidro en una especie de romería popular de un pueblo de Castilla donde todos los vecinos de una localidad de mil habitantes pasaban el día en el campo. La ambulancia de la Cruz Roja estuvo presente para atender cualquier necesidad apenas unas horas, pero durante toda la jornada hubo tres vehículos de la Guardia Civil. La ambulancia, además, debe ser pagada por el Ayuntamiento y se nutre de profesionales voluntarios mientras que la Guardia Civil, como todos sabemos, forma parte de la plantilla del ministerio de Defensa. La sensación de terror creada, paradójicamente, por las políticas antiterroristas ha provocado que la ciudadanía pida y pida presencia de fuerzas de seguridad sin pensar si sus necesidades son otras. Los poderes públicos lo saben y optan por aparentar políticas eficaces con medidas y agentes del orden innecesarios. De ahí que con toda seguridad los vecinos protestarían más por el cierre de un cuartel de la Guardia Civil que por un ambulatorio. La humillación de la incautación de mi espuma de afeitar o una pequeña botella de agua mineral antes de subir a un avión no solamente no indigna, sino que crea la sensación de que nos están protegiendo nada menos que del viajero que se sienta al lado. El prójimo se ha convertido en un peligro que los cuerpos de seguridad neutralizan mediante la incautación de su botella de agua mineral. Sería una locura pretender unirme a él para protestar contra el aumento de la jornada laboral si hasta pido que lo “desarmen” para que me acompañe en el avión.

Si la psicosis terrorista permitió en Estados Unidos que el resultado de las elecciones presidenciales de 2001 fuese un tema menor comparado con la cruzada contra el terror en la que estaban inmersos, ¿cómo no va dejar a un lado en Europa algo tan irrelevante como el número de horas a trabajar cada semana, para centrarnos en la vigilancia de teléfonos móviles itinerantes que se emboscan a la espera de incautos a los que explotarles mediante la carga de dinamita que portan? Atrás queda la regulación de la Conferencia General de la OIT en Washington de octubre de 1919 que estableció el convenio por el que se limitaban las horas de trabajo a ocho diarias y cuarenta y ocho semanales. Hay que modernizarse.

Naomi Klein en su magnífico libro La doctrina del shock, ya explica cómo ha llegado a la conclusión de que la paz ha dejado de ser pretendida por los gobernantes y los grandes grupos empresariales. La situación de que no podía haber prosperidad económica en medio de la violencia y la inestabilidad ha quedado atrás. El psicópata modelo económico al que nos hemos abocado ha desarrollado toda una infraestructura de negocio en torno al terror y la inseguridad. No sólo se trata del tradicional beneficio de los fabricantes de armas, hablamos de enormes ganancias para el sector de seguridad de alta tecnología, aseguradoras que se lucran del miedo, servicios de vigilancia hasta el infinito. Si el índice Dow Jones bajó en 2001 tras los atentados del 11-S, el Nasdaq subió siete puntos tras las bombas en el metro de Londres. Además el terror paraliza reivindicaciones laborales, desplaza los controles sobre los gobiernos y multinacionales e inhibe propuestas ciudadanas de regeneración democrática. En este momento el fin de la amenaza terrorista y la estabilidad mundial sería un desastre económico y político para gran parte de consorcios y gobiernos.

La expresión reaccionaria de que no es bueno cambiar de caballo cuando se está cruzando el río se ha vuelto más eficaz que nunca en la actual situación de psicosis mundial. Cómo vamos a movilizarnos contra el aumento de la jornada laboral si estamos a punto de morir por la onda expansiva de un móvil que han dejado Bin Laden y la guerrilla colombiana de Tirofijo con el asesoramiento de ETA.

La nueva semana laboral europea

La nueva semana laboral europea

Ignacio Sotelo. Catedrático excedente de Economía

 

Los ministros de Trabajo de la Unión Europea proponen una directiva comunitaria que permita al trabajador acordar una semana laboral de hasta 60 horas, y en profesiones en las que se hacen guardias, como los médicos o los bomberos, hasta de 65. La conmoción que ha producido la noticia tiene la virtud de mostrar a las claras la situación a la que hemos llegado.

Los gobiernos mayoritariamente conservadores de la Europa de los 27, capitaneados por la Italia de Berlusconi y la Francia de Sarkozy, apelan a la libertad del trabajador para permitir que cada cual pacte lo que quiera. Lo verdaderamente grave es que con ello se quiebra uno de los logros históricos del movimiento sindical: la negociación colectiva. El afán de seguir flexibilizando el mercado de trabajo ni siquiera se detiene ante la jornada simbólica de las 48 horas que, tras muchos años de lucha, en las condiciones excepcionales de la guerra, la clase obrera conquistó en 1917.

En los años 60, conocidos como la edad de oro del Estado de bienestar, se estrenó también la Comunidad Económica Europea. Y aunque el artículo 118 del Tratado de Roma reconociera a los entonces seis Estados miembros la competencia exclusiva en política social y laboral, los dos procesos se reforzaron mutuamente, al basarse el Estado social en el crecimiento que potenció la Comunidad.

A la larga, sin embargo, la integración económica europea ha ido creando un marco supraestatal de carácter neoliberal que pone límites muy precisos al Estado social. La UE ha rehusado implantar una política social comunitaria, pero obliga a los socios a que desarrollen la que consideren oportuna dentro de los estrechos márgenes económicos establecidos.

La ampliación al Este ha reforzado aún más la debilidad social de la Unión, al adherirse unos países que han desmontado prácticamente por completo las instituciones sociales provinientes del Estado colectivista.

La política social, incluyendo la lucha contra la pobreza en el sentido más amplio, es responsabilidad de los Estados; la Unión únicamente se encarga de la coordinación de estas políticas, tal como se concretó en el Consejo Europeo de Niza, en diciembre de 2000. Y justamente, las políticas comunitarias que han contribuido al desmontaje del Estado de bienestar explican el distanciamiento de una buena parte de la población. Si hubieran celebrado consultas populares, muchos otros países habrían tenido el mismo resultado negativo que el del referéndum irlandés.

En los años 80 se abrió paso la idea de que la automatización y la informática llevarían en su seno el fin del trabajo asalariado, o al menos lo modificarían de manera sustancial. Así como la mecanización del campo expulsó mucha mano de obra hacia la industria, la automatización la arroja a los servicios. Cada vez se necesitan menos personas empleadas en la producción, y las que quedan se dedican esencialmente a vigilar que un proceso totalmente automatizado transcurra sin incidentes. La industria del acero, y luego la del automóvil, son ejemplos patentes de la eliminación de cientos de miles de puestos de trabajo. Primero la máquina sustituyó al esfuerzo muscular, luego la automatización al trabajo y al final la inteligencia artificial acabará por desalojar a buena parte de los empleados en los servicios.

En lo que atañe a la demanda de mano de obra, lo probable es que las diferencias entre los servicios vayan en aumento, pero casi todos, por no decir todos, antes o después se verán afectados por las nuevas tecnologías. El progreso tecnológico aumenta exponencialmente la productividad, y con ella la riqueza, pero a costa de suprimir puestos de trabajo.

Los que consideran el trabajo como algo cada vez más residual en un mundo totalmente automatizado, en el que los robots terminarán por llevar a cabo hasta las más simples tareas domésticas, se preguntan de qué va a vivir la multitud creciente de desempleados.

¿Acaso cabe un capitalismo sin la díada, antagónica o no, de capital y trabajo? ¿O es el mercado, y no el trabajo, como quiere el marginalismo de la segunda economía clásica, el agente creador de riqueza y, por tanto, cabría un capitalismo en el que el capital no necesitase ya del trabajo ajeno?

Lo paradójico, al menos a primera vista, es que se tolere ampliar la jornada laboral, cuando el pleno empleo ha desaparecido de un horizonte creíble y la preocupación principal se centra en cómo repartir el trabajo y luego la renta nacional para que lo producido por una minoría esté también al alcance de los que se han quedado sin empleo. De lo contrario, el capitalismo se desmoronaría en una enorme crisis de superproducción. En el capitalismo tecnológicamente desarrollado la persona pierde relevancia como trabajador, pero la mantiene, e incluso la aumenta, como consumidor. El capitalismo podría tal vez subsistir sin trabajo asalariado, pero en ningún caso sin consumidores de lo que produce.

La tesis de que con el desarrollo tecnológico alcanzado desaparecerá el trabajo muestra una cierta verosimilitud desde la mera abstracción lógica, pero empíricamente nada se descubre que lleve trazas de que esto vaya a ocurrir en un futuro previsible. A nivel mundial el trabajo asalariado ha aumentado, como corresponde a la expansión de la producción capitalista por todo el planeta. También en los países de la OCDE, pese a que el desempleo se mantenga cerca del 10%, ha crecido la población activa. Entre 1981 y 1997, el empleo aumentó casi un 20%, es decir, una tasa media del 1,06% anual.

El incremento de la población activa se debe tanto a la incorporación de la mujer al mercado laboral, la verdadera revolución del siglo XX, como a la inmigración, que será la del siglo XXI. Lo cierto es que no se han concretado los planes de reparto del trabajo, o se han suprimido allí donde habían comenzado a ponerlos en marcha. Tampoco ha aumentado el tiempo libre para los que aún gozan de un empleo fijo; al contrario, cuanto mayores sean las competencias o las responsabilidades, la jornada laboral muestra también una tendencia a alargarse. Para la mayoría de los asalariados de los países de la OCDE, la llamada flexibilización del mercado de trabajo lo único que les ha traído es mayor precaridad.

Hay que tener muy en cuenta que, de aprobarse, la directiva comunitaria no significará un aumento de la jornada laboral en el conjunto de los sectores productivos. De lo que se trata es de permitir una mayor diferenciación de los horarios y de las jornadas laborales, acorde con las necesidades peculiares de cada rama. Que se atrevan a plantearlo ahora se debe a la escasez de puestos de trabajo, el factor que más debilita a los asalariados y a sus organizaciones.

También conviene insistir en que no tendrá la misma repercusión en todos los socios de la Unión. Los países menos avanzados de la Europa del Este, o aquellos con organizaciones sindicales más débiles, intentarán competir con salarios más bajos -ya lo hacen- y con jornadas laborales más largas, que es lo que ahora se quiere legalizar.

 

A fuerza de goles

A fuerza de goles
El fútbol como espectáculo deportivo de masas ha sido y es utilizado política, y como no económicamente con increíbles y alucinantes ingresos para numerosas multinacionales, en beneficio de la clase dominante en diferentes momentos y en diferentes países es algo que podemos comprobar fácilmente sin mayores artificios, desde aquel Mundial de Argentina de 1978, cuando los goles de la selección argentina acallaban los gritos de dolor de los torturados en cárceles y comisarías de la dictadura militar, hasta el Mundial de 1990 que tan oportunamente ganó la selección alemana en pleno proceso de “reunificación” de las dos “Alemanias” para mayor gloria del gran capital imperialista alemán y sus planes de expansión hacia el Este europeo. Que la clase dominante de cualquier sociedad dada utilice en su propio beneficio el deporte y la cultura, para imponer sus convicciones de toda clase, crear conciencia, y con ella perpetuar su posición dominante en dicha sociedad, es lógico, no puede ser de otra manera.

También los oprimidos han utilizado el fútbol, como espectáculo de masas, para expresar nuestras reivindicaciones, ¿quién no se acuerda de Iribar y Kortabarria luciendo la ikurriña cuando ésta era ilegal? O como siempre en los fondos del estadio Ramón de Carranza en Cádiz han lucido las pancartas de solidaridad con la enésima empresa en crisis de la muy castigada bahía gaditana, junto a omnipresentes banderas con el rostro de Che Guevara y de Andalucía con la estrella roja. El fútbol, el deporte en general, como campo de batalla, o como un escenario más de esa “guerra de posiciones” que las clases mantienen por la hegemonía como señalaba el gran comunista italiano Antonio Gramsci, donde no solo pelean 22 jugadores, sino también, diferentes concepciones del mundo.

Hay que dejar claro que la selección española de fútbol ha sido justa vencedora de esta Eurocopa 2008, con un fútbol brillante y vibrante, con carácter pero sin brusquedades, ordenado pero con toques de genial improvisación individual, dirigida por un más que cuestionado Luis Aragonés, especialmente por el que podríamos llamar “lobby madridista” del fútbol español, al no convocar a Raúl González Blanco. La selección de Luis Aragonés ha vencido a las que podrían ser el Real Madrid y el Barça del fútbol europeo de selecciones, esto es, Italia y Alemania.

Hasta aquí las consideraciones meramente deportivas, porque esta victoria en lo político no puede tener más claro análisis que señalar el objetivo de legitimar la España nacida de 1978, especialmente, la bandera y la monarquía, la España de la oligarquía imperialista, su proyecto político, siempre necesitado de legitimación, porque, a pesar de todas las manifestaciones de españolismo una y otra vez retransmitida por todas las televisiones, el proyecto político nacido de 1978 aún necesita de legitimación, en definitiva, y esto ha sido más que evidente, se ha tratado de reforzar el proyecto nacional español. Aunque los nacionalistas españoles nieguen la mayor, es decir, su nacionalismo, el caso es que como nacionalistas que son luchan por la implantación de su proyecto nacional, por su puesto, un proyecto nacional reaccionario. Para esa tarea, sin embargo, el nacionalismo español ha recurrido, hoy como ayer, es decir, tanto en monarquía borbónica de los “Alfonsos” como en franquismo y postfranquismo, a la utilización y manipulación de determinadas señas de identidad andaluzas: trajes de flamenca, sevillanas, sombreros cordobeses, etc., y todo presentado de una forma ridícula y muy grosera.

En esta orgía españolista orquestada por los grandes medios de comunicación, especialmente por Cuatro, como en su momento también hizo La Sexta en el pasado Mundial del 2006, numerosos aficionados han lucido, como símbolos españoles proyectados al exterior, el tricornio de la Guardia Civil o los trajes de toreros. A cualquier andaluz de conciencia, al ver esas imágenes, seguramente se le ha podido venir a la cabeza aquella frase del Padre de la Patria Andaluza, Blas Infante, cuando decía aquello de “ Nosotros venimos a vaciar nuestras ideas y sentimientos en los moldes del dolor de nuestra Andalucía hambrienta y vilipendiada, esclava de caciques y prostituta de toreros ”. Hay que recordar que mientras los jornaleros andaluces se morían de hambre inmensas tierras eran dedicadas improductivamente por los señoritos a la cría de toros de lidia, mientras que toda protesta jornalera era y aún es en la actualidad aplastada por el cuerpo de represión por excelencia del campo andaluz: la Guardia Civil. Y es que aunque se haya querido vender una nueva imagen de España en estos días, de país prospero y moderno, con éxito, nacido de la Constitución de 1978, el nacionalismo español no puede evitar recurrir a sus “esencias”, con todas sus consecuencias. También ha sido muy curioso que los muy poquitos aficionados, pero eso sí, exagerados desproporcionada e intencionadamente por todos los medios de comunicación, que se concentraron en la Plaza Mollua de Bilbao se dirigieran al cuartel de La Salve para mostrar su amor y cariño por la Guardia Civil.

Por otro lado, es cierto, como han señalado varios análisis desde un punto de vista progresista, que la inmensa mayoría de personas que el nacionalismo español ha conseguido movilizar en la celebración del éxito de la selección española lo han hecho de forma inconsciente, o mejor dicho, sin seguir un impulso político e ideológico consciente, son las masas acríticas de las sociedades capitalistas contemporáneas, consumistas, más alienadas que nunca, despolitizadas y desideologizadas, adictas al espectáculo y a las modas dictadas por los medios de comunicación, no olvidemos que en esta cuestión todos los medios de todas las supuestas tendencias han coincidido en su fervor españolista, desde Público a La Razón, desde Antena 3 hasta por supuesto Cuatro, de La Ser a la Cope. Sería un grave error pensar que todas esas personas que se han lanzado a la calle en estos días son unos fascistas, o son derechas, o son nacionalistas españoles, aunque si es cierto que, por un lado, hechos como éste crean conciencia colectiva, por muy endeble que sea, pero la crean, y por otro, que no se puede subestimar la utilización por parte de sectores nazi-fascistas, por muy insignificantes que éstos pueden parecer o aparentar, porque es evidente que se ha creado un ambiente más que propicio para que estos sectores actúen evitando rechazos a priori.

Mientras tanto, a fuerza de goles, este espectáculo ha conseguido tapar todas las noticias económicas tan negativas dadas en estos días, desde la subida histórica del Euribor, el escaso crecimiento previsto para el PIB español, o la subida del paro; por tapar, hasta apenas si se ha hablado de la aprobación por el Parlamento vascongado de la consulta popular formulada por el Lehendakari Ibarretxe. A fuerza de goles, Cuatro ha conseguido ser prácticamente el único medio de comunicación que ha conseguido aumentar sus ingresos por publicidad en un ambiente general de caída de ingresos por este capítulo motivada por la crisis. A fuerza de goles, la oligarquía imperialista española ha querido imponer en las masas su simbología, y con ella, su proyecto nacional, y por supuesto, forrarse con todo lo que supone un espectáculo deportivo consumista de masas como una Eurocopa: merchandising, publicidad, ocio, etc., como es lógico, si algo ha quedado claro es que el españolismo sólo puede movilizar estimulando el consumismo, las “fiebres” de camisetas y banderas, en un ambiente acrítico de despolitización y desideologización. A fuerza de goles, de nuevo España ha utilizado a Andalucía y lo andaluz para tomar identidad y legitimarse, a esa Andalucía a la que siempre mantendrá en la opresión y la dependencia; de las organizaciones andaluzas y andalucistas situadas en la izquierda de clase y combativa dependerá la oposición al proyecto nacional español reaccionario y opresivo con un proyecto nacional andaluz liberador, transformador y solidario que mueva y conciencie a las capas populares y a los trabajadores para que las únicas “mareas rojas” que existan en Andalucía sean las de la fuerza del pueblo y los trabajadores luchando por su futuro y no las del “merchandising españolista”.

Cómo informó El Mundo de la sustitución de bombillas, ahora en España y hace tres años en Cuba

Cómo informó El Mundo de la sustitución de bombillas, ahora en España y hace tres años en Cuba

El pasado 26 de junio, el diario El Mundo, como el resto de los medios, informa que “El Gobierno retirará 350 millones de bombillas tradicionales en España en tres años”. En la noticia explican que se ha aprobado “una proposición de CiU que insta al Gobierno a sustituir, en un plazo de tres años, los 350 millones de bombillas poco eficientes que actualmente iluminan los hogares españoles por otras de bajo consumo.

Se recuerda que la medida “permitiría ahorrar más de un 3% de la electricidad que se consume en España” y “un promedio del 20% de la factura eléctrica” familiar. La noticia recoge también el comentario del diputado socialista Juan Callejón, quien ha destacado el "ahorro energético y reducción de CO2" que propiciará la eliminación de la bombilla clásica. 

Por su parte, siempre según la noticia, una enmienda del PP pide ayudar a las familias españolas a hacerse con las nuevas lámparas, puesto que supondrá un desembolso aproximado de 250 euros por familia.

Si tiramos de hemeroteca podremos descubrir que esta misma medida se comenzó a aplicar en Cuba en mayo del año 2005, con la diferencia de que allí el coste del cambio de bombillas lo asumía el propio Estado, también el más interesado, porque también la electricidad está subvencionada por él. Así lo informaba el corresponsal del diario El Mundo, Angel Tomás González, el 8 de mayo de 2005:

"El destino de las bombillas incandescentes en la isla es el peor de todo. Desterradas de los comercios, las que aún existen en las casas tienen que ser delatadas por las familias ante la comisión de vecinos encargada de censarlas. Posteriormente, según el plan oficial, la comisión de vecinos en cada casa, y en presencia de los dueños, destruirán las bombillas incandescentes. A cambio, entregarán bombillas de bajo consumo de luz blanca. Castro ha dicho que no habrá en el mundo país que ahorre tanta energía eléctrica como Cuba. Hay cubanos que no quieren dejar de tener bombillas incandescentes, pero... Temen ser acusados de disidentes lumínicos."

Lo asombroso es que mientras que en Cuba la sustitución fue gratis y aquí cuesta 250 euros, allí aparecen “disidentes lumínicos” que no quieren sustituir las bombillas y que serán “delatados” por sus vecinos ante las autoridades. Tremenda crueldad la del comunismo, que te sustituye las bombillas que aquí pagas y te persigue por disidente.

¿Nuestras banderas?

¿Nuestras banderas?

Cuando un armador inscribe su barco bajo bandera panameña o de Las Bermudas decimos que el monocasco que transporta petróleo lo hace bajo bandera de conveniencia, puesto que al armador dicha bandera le conviene para evitar excesivas responsabilidades en caso de accidente.

Si analizamos a fondo casi todas las banderas lo son de conveniencia. Intentaré explicarme mediante algunas hipótesis: Si a Navarra le ofreciera Suiza convertirse en uno más de sus cantones, más de uno y más de dos navarros nos lo plantearíamos, como se planteó, en su día, Puerto Rico ser Estado asociado de USA. Las raíces culturales y otras zarandajas son minucias comparadas con las conveniencias. Si la transición española no hubiera exigido el trágala de la monarquía franquista, la bandera más lógica hubiera sido la republicana. Cuando los emigrantes negros traen petrodólares o diamantes en su cartera, nadie les hace ascos, a todos convienen, así se llamen Bokassa o Mugabe.

Repsol YPF ha sido invitada a participar en la explotación de los yacimientos petrolíferos de Irak junto con otras petroleras de USA y Europa. ¿Por qué no ha sido llamada también la petrolera venezolana si también posee importantes medios como para extraer miles de barriles diarios? Respuesta: simplemente porque no forma parte de la jauría de caza que promovió la invasión de Irak. Parece resultar ahora que el Gobierno Zapatero recoge lo sembrado por Aznar hace casi cinco años. ¿Cómo puede ser tal desaguisado? ¿Cómo puede ser que se premie, precisamente, a los enemigos de quienes fueron colaboradores modelo? Respuesta: simplemente porque a quiénes se premia es a las empresas que fueron realmente las verdaderas impulsoras. Estas conclusiones que nos da la lógica constituyen las verdades intuidas por el intelecto. Verdades que tardan, a veces, siglos en ser probadas como tales. ¡Que se lo pregunten a Galileo!

Para irlo confirmando, simplemente, hemos de mirar como nuestros ministros de exteriores, Ana Palacio antes, y ahora Moratinos, defienden a capa y espada las conquistas de las empresas que actúan bajo bandera española como si fueran talmente españolas de pura cepa. Observamos como nuestro impuesto Jefe de Estado hace de embajador de lujo de nuestros empresarios más encumbrados. Ante todo esto yo me pregunto: ¿Se queda mi conciencia tranquila sabiendo que bajo, la que dicen es, mi bandera se promueve el latrocinio y la razzia? ¿Necesitaré yo, como los antiguos verdugos, esconder mi cara bajo una tela para cometer semejantes atrocidades? ¿Es realmente Repsol YPF de los españolitos o la controlan unos cuantos jerifaltes llamados Fondos de Inversión Internacional, manejados por cuatro mandamases? Está claro que me conviene hacerme el tonto, el que no sabe, el que no se da cuenta, pero… ¿me quedo tranquilo? ¿No será más lógico que si defendemos que los turísticos beneficios del Sol han de ser, principalmente, para quienes les luce, y los de la lluvia para quienes les llueve, sean también los beneficios de la extracción de las riquezas del subsuelo, principalmente, para quienes las tienen debajo?

Las riquezas naturales están armónicamente repartidas no así sus beneficios.
Beneficios que son acumulados por cuatro listos bajo banderas de conveniencia con la tonta complicidad de quienes dejamos que utilicen nuestras banderas para su egoísmo. ¡¡Basta ya de tanta hipocresía con las banderas!! ¡¡Pongámonos bajo la bandera de la justicia y de la equidad!! Probablemente no nos costará sangre pero SI bajar nuestro despilfarrador nivel de consumo.

De alamedas, calles y plazas

De alamedas, calles y plazas
Izaronews

Llama la atención que el Ayuntamiento donostiarra cambie los rótulos al parque dedicado por iniciativa popular a la ecologista Gladis del Estal, muerta en Tudela por la Guardia Civil, y lo sustituya por el de María Cristina, una reina que, a decir de los perspicaces, fue la más impopular del siglo XIX, por sus turbulentos y excelsos negocios. En cambio, el Ayuntamiento de Tudela, localidad en la que fue muerta Gladis, la ecologista tiene la calle que el de Donostia niega repetidamente.

Siguiendo las incongruencias, el Espacio Cánovas, junto a la Bretxa donostiarra, fue inaugurado por el ayuntamiento socialista en homenaje a uno de los más fervientes defensores de la esclavitud y de la degradación del ser humano. Los textos más ofensivos contra los negros que escribió Cánovas deberían enseñarse en las escuelas vascas para explicar qué es el racismo. Llévenlo al Currículum y escandalicen a los honestos. Nadie lo dijo jamás tan claro y tan rotundo.

Dejando el Espacio Cánovas a un lado y caminando hacia el centro de la ciudad alcanzo los adoquines de la calle de los Reyes Católicos, verdugos de tantos que ya he perdido la cuenta. Navarros, judíos, musulmanes, indios, guanches… De poner un monumento mundial a la intolerancia en alguna parte del universo, el pedestal, altar y monolito se lo llevarían Isabel y Fernando, bellacos de tomo y lomo. Aitzol lo escribió en términos similares y le costó la vida. Se lo echaron en cara los guardias de Ondarreta y acabó contra las tapias del cementerio de Hernani.

Paralela a la calle de los ilustres reyes, se abre la que lleva el nombre de Prim, un general que de sanguinario que era sirvió para que su sola cita asustara a los niños. Y no me invento nada. Lean su biografía en Wikipedia donde dicen, más o menos, que Sacamantecas era más amable que ese Prim que mató a miles de marroquíes por no dejarse pacificar.

Un poco más adelante a la calle del bárbaro general se encuentra la avenida de otro rey de armas tomar, el nieto de Fernando el Católico, Carlos que tomó el número I de su saga. La colonización americana se hizo bajo su vara. Murieron tantos seres humanos (entonces no reconocidos como tales) que el sólo hecho de oír pronunciar el nombre del tal Carlos nos debería incitar al vómito. El imperio español se hizo con su espada que cortaba yugulares hasta enrojecer la tierra, mientras sus perros de presa destrozaban aquellos cuerpos inertes y desalmados.

Tomo la variante en esa avenida de inmundo recuerdo y viajo hacia Gasteiz, donde aparco en la calle del pintor del fascismo, Carlos Sáenz de Tejada a quien, con tanta desfachatez que impresiona, el Artium le acaba de hacer una antológica bajo el título “Dibujos para la Libertad”. Si las pinceladas de Tejada son para la libertad, esas mismas pinceladas que llenaron los hornos crematorios de ingenuos esclavos, ¿a quién pintan los resistentes, los antifascistas? La ignorancia es perversa. Insultan los títulos.

Descubro que en la capital de la Comunidad Autónoma no se andan con tapujos y que al Carlos I donostiarra le llaman aquí “Emperador Carlos I”. Para que nadie lo dude. Lo de la calle “Voluntaria Entrega”, junto al portal de Arriaga, es de chiste. Se imaginan una calle en Gernika que diga “Calle Villaquemadaporlosrojos”. Me he restregado los ojos, porque el día estaba turbio, y lo he vuelto a leer. En serio: “Voluntaria Entrega”. Vergüenza de país.

De la vergüenza a la calle Eduardo Dato, el cogollo gasteiztarra en honor a un tifosi de Cánovas que superó expectativas. Mandó al Ejército a suprimir las huelgas a tiro limpio e inventó la Ley de Fugas. ¿La recuerdan? Esa que dejaba al preso en la calle y antes de que anduviera diez pasos ya le habían metido una ráfaga por la espalda. Honor y gloria del pueblo de Vitoria a la bestia.

Dudo la dirección a tomar y, finalmente, me dirijo a la capital del Viejo Reino, el corazón histórico de Euskal Herria, convertido en estercolero de nombres ajenos y de deshonrosos espejos de la raza humana. Hablé un día hasta la saciedad del escándalo de la réplica del Valle de los Caídos en Pamplona, de su reconversión por la “democracia” en Sala de Exposiciones Municipal Conde de Rodezno, aquel llamado Tomás Domínguez Arévalo que fue ministro de Justicia del primer Gobierno de Franco, el más salvaje de la historia española del siglo XX.

Un recorte de periódico me recuerda que la alcaldesa acaba de manifestar “su desprecio más absoluto hacia los terroristas” y pienso que quizás sus colaboradores le están engañando y le ocultan la historia del Conde porque, de lo contrario, no le temblaría la mano en hacer desaparecer su recuerdo de la ciudad.

Me entra el desasosiego cuando llego al parque Antoniutti, que a pesar de nuncio, o quizás por ello, admiraba como lo dijo, a Franco, Hitler y Mussolini. Comienzo a pensar que la alcaldesa conoce lo de Rodezno y me tumban las impresiones de su mala fe cuando descubro las calles dedicadas al general Los Arcos, golpista, al mariscal Chinchilla, represor de los cubanos y director general de la Guardia Civil, al Duque de Ahumada, fundador de la misma, al propio Ejército español… huelo a pólvora y a cuartel y, al dar la vuelta a un recodo, me encuentro de frente con la calle dedicada al empresario vasco franquista por excelencia, Félix Huarte que tuvo cargos políticos en los tiempos del cólera para completar su ego repleto de dólares.

Alcanzo el callejero y no encuentro nombres de trabajadores, los que hacen ricos a los empresarios. ¡Cuánta cara dura! Definitivamente el olor se hace nauseabundo y tomo de nuevo el vehículo que me llevará hacia la cuna del vasquismo y del socialismo, la bella Bilbao que deleitaba al gran Bertold Brecht. Unamuno, Sabino Arana… pero hay más. Pronto me llegan los efluvios del falangista Sánchez Mazas, a quien enaltecen con un paseo junto al de la benefactora Casilda.

Poco más adelante los inefables Reyes Católicos a los que el País Vasco honra con multitud de referencias, dejan su impronta a pesar de que como ya dijo el corregidor García Sarmiento en 1506, la Reina Católica por su maldad “está ya en el ynfierno”.

La debilidad del Ayuntamiento jeltzale del Botxo por los militares está en sintonía con la del de Iruñea: General Salazar, General Castillo, General Latorre, General Eguía, General Eraso, General Concha... Qué decir de Bilbao que tiene una calle dedicada a la Batalla de Lepanto. En tiempos que el servicio militar es voluntario y que los nombres de las calles también, dedicar sus inscripciones al Ejército no deja de ser una apología de la guerra. Aún recuerdo los ocho buzones con el lema “Paz y Tolerancia” que el alcalde distribuyó por la ciudad. Una tomadura de pelo.

No son, sin embargo, las capitales las que únicamente exhalan tufos militares, monárquicos o indignos. El general Mola se pasea por Navarra, en piscinas, avenidas y calles. Ese mismo que afirmaba mataría a su padre si lo encontrase en las filas contrarias y ese mismo, que con una sangre fría propia de saurios, ejecutó al 1% de la población Navarra. Limpieza étnico-ideológica. No logro comprender cómo en Fustiñana, donde sacamos hace un par de años los cuerpos de siete republicanos de Murchante hundidos en el monte y fusilados por orden de Mola, aún lo tengan en el nomenclátor.

El general Francisco Javier Castaños, absolutista como pocos y de gatillo fácil cuando tenía delante a gente de talante liberal, que se lo pregunten sino a Luis Lacy, recibe honores en Portugalete. Otro general, Prudencio Arnao, amigo del citado general azote de los niños traviesos, tiene una calle en su localidad natal Getaria. La paradoja es que Arnao mató paisanos suyos y, a pesar de ello, le halagan sus sucesores. También acuchilló rifeños, pero eso es otra historia, seguro, por proceder de la morería. La xenofobia aceptada por historiadores y alcaldes lo justifica.

La palma, en cambio, se la llevan los de Buñuel, con el carnicero Franco en el callejero. Aquel que echaba a cara y cruz la suerte de los presos y casi siempre salía la cara, la suya de las monedas, la que tuvo durante casi 40 años para desterrar de la vida a dos generaciones de vascos.

En fin, que vuelvo con el coche echando humo, desalentado por tantos desalmados que han sido glorificados por la ignorancia de nuestros tribunos locales a los que la historia de la ignominia les importa un bledo. ¡Cuántos hombres y mujeres por reconocer! Humildes, trabajadores, solidarios, justos, honestos… y, sin embargo, destronados del honor de figurar en un callejero digno. Destronados por verdugos, militares, bárbaros y sádicos.

Entro, junto a mi despacho de Andoain, en un bar a tomar una cerveza fría para aliviar los calores. Leo en la prensa que cuelga de la barra la determinación de la Audiencia Nacional por normalizar los callejeros vascos y sospecho que el escándalo no hará sino crecer. La experiencia es un grado. Para ser santo de devoción hay que ser genocida. Los aficionados quedan descartados. Salgo apesadumbrado y me encuentro con el símbolo de falange, justo en el portal de al lado. Lo que faltaba. Me resulta increíble que lleve tantos años, junto a la taberna frecuentada por los innombrables que los jueces encarcelan a mansalva. Y dicen que el alcalde de la localidad es socialista. Entre la ignorancia y la perversión este país está secuestrado.

La opción de Solbes

La opción de Solbes
Público

¿En qué nos parecemos el ministro de Economía y yo? Aparte de la barba blanca y el aspecto de aburridos, en que ninguno de los dos tenemos ni pajolera idea de lo que va a suceder en la economía española durante los próximos meses.

¿En qué nos diferenciamos? En la tira de cosas, pero algunas muy obvias. Una: en que yo no hago como si lo supiera, razón por la que me abstengo de formular previsiones, con lo que me ahorro el ridículo subsiguiente. Dos: en que no adopto un aire profesoral, como si la Ciencia fluyera de mis labios con la misma naturalidad que el Ebro nace en Fontibre, y admito que la realidad presenta tantas indeterminaciones que ya las quisiera para sí el famoso aleteo de la mariposa. Tres: en que él pretende que tiene a toda la ciudadanía en el corazón y que tanto le da el banquero que el inmigrante, en tanto que yo admito que no simpatizo nada con los banqueros –sobre todo con ésos que anuncian con una sonrisa de oreja a oreja que tienen previsto seguir forrándose en medio de la crisis– y, en cambio, me siento muy del lado de los inmigrantes. Lo cual tal vez se explique porque yo no milito en el PSOE, con lo cual no tengo ninguna obligación de ser ni socialista ni obrero.

Pedro Solbes no es un ignorante, ni mucho menos. Lo que le sucede es que ha asumido una política que limita al extremo la capacidad de los poderes públicos para influir en la marcha de la economía, lo que lo convierte, en muy buena medida, en espectador pasmado de lo que los especuladores de toda suerte se dedican a hacer, sin apenas capacidad para intervenir en ello, como estamos comprobando con el alza continua y desbocada de los productos energéticos. Por razones de imagen, está obligado a hacer como si supiera y como si pintara, pero sabe poco y pinta menos. Se mueve a tientas.

Los estados europeos han decidido abstenerse de censurar los movimientos de las oligarquías económicas y reservan sus poderes para reprimir a los humildes y a los rebeldes: Schengen, directivas contra la inmigración... Libre circulación de capitales; control refractario de las personas.

Es una opción. De acuerdo. La mía es exactamente la contraria. 

Organizaciones extremistas, vinculadas a la Iglesia Católica, continúan su ofensiva antiabortista

Organizaciones extremistas, vinculadas a la Iglesia Católica, continúan su ofensiva antiabortista

Ya en 2001, nadie se sorprendió cuando varias organizaciones estadounidenses contrarias al aborto, y a favor de lo que ell@s denominan “derecho a la vida”, sacaron a la palestra una de las mayores sandeces de la historia de la medicina: el aborto inducido podía producir cáncer de mama.

En un intento de atemorizar a todas las mujeres que podían decidir si abortar o no, estos grupos dedicaron prácticamente todo el año a lanzar esta falsa premisa. Por supuesto, la comunidad científica mundial evidenció que esto era falso, y que ni tan siquiera existía vínculo alguno entre esta tipología de cáncer y el aborto.

Con el paso del tiempo, y llegando a 2008, los grupos antiabortistas siguen predicando en el desierto, hablando en boca de los demás, y manipulando imágenes y todo tipo de material informativo. El lobby antiabortista, encabezado por la Conferencia Episcopal, la misma que rechaza los profilácticos para evitar el SIDA, el Partido Popular, el mismo que ningunea los derechos laborales de la plantilla de TeleMadrid; y varios partidos ultraderechistas, los mismos que niegan derechos a los inmigrantes, no dudan en alzar la voz contra toda mujer que ejerce su libre derecho de abortar.

AES, o Alternativa Española, un partido muy rancio, llegaba a proponer en su programa electoral, la creación de centros para atender a los pequeños supervivientes (como ellos llaman) de los abortos. Una indecencia criminal.

Pero la indecencia continúa. Si echamos un vistazo a alguna página web como Aciprensa, podemos contemplar horrorizados como se hace demagogia con las personas que sufren algún tipo de discapacidad. La eugenesia, como su definición indica, constiste en el aborto de un futuro ser que podría tener graves problemas para desarrollar su vida diaria. Esto no implica que el futuro ser ya sienta, pues se ha demostrado, que es un ser que todavía no tiene conciencia ni siente, y por lo tanto es imposible considerarlo un ser humano. A nivel legal, sabemos que un recién nacido no adquiere derechos hasta pasadas 24 horas de su nacimiento, con lo cual el parto tampoco implica que el nacido sea una persona reconocida legalmente.

La demagogia continúa: se banaliza el término “homicidio” y se considera asesinos a todos los médicos que practican abortos. Esto se puede comprobar casi a diario en ciertos programas de la cadena de radio de la Conferencia Episcopal (COPE), donde algunos “tertulianos” hablan sin tapujos de asesinatos.

Lo cierto es que el aborto aún sigue estando muy poco regulado en España, y necesita una ley moderna que permita crear una serie de plazos equivalentes a los que ocurren en otros estados, como Holanda, quienes nos llevan muchos años de ventaja en leyes y derechos…

El Banco de España se aprovecha

El Banco de España se aprovecha
Estrella Digital

No existen dudas. Mal que le pese al presidente del Gobierno, estamos en crisis. La prueba más evidente de ello son las declaraciones del gobernador del Banco de España. Ha pronunciado el discurso clásico de los Bancos Centrales en tiempo de dificultades económicas. Al Banco de España nos lo quieren presentar como un oráculo, pero toda su sabiduría se reduce a adoptar el papel de altavoz de los poderes económicos y en divulgar la teoría y doctrina que a estos más les conviene. Su protagonismo se incrementa con las crisis económicas. Estas le sirven de coartada para amenazar con todo tipo de cataclismos y calamidades si no se cumplen sus recetas; recetas que, por supuesto, se orientan siempre en la misma dirección.

Da la impresión de que la única manera de salir de la crisis es adoptando medidas antisociales. El discurso, por reiterativo, resulta aburrido. Moderación salarial y contención del gasto público. Tras el eufemismo de la moderación salarial lo que se esconde es el intento de que los trabajadores disminuyan poder adquisitivo y participación en la renta nacional. A este objetivo van encaminadas las medidas que se proponen, especialmente la desregularización de las relaciones laborales y de la negociación colectiva, de manera que los trabajadores y las organizaciones sindicales pierdan fuerzan y se vean obligados a aceptar las condiciones de los empresarios.

Lo más grave de tal planteamiento es que durante los diez años largos que ha durado la bonanza económica los trabajadores no han participado de ella, apenas han mantenido el poder adquisitivo, mientras que en muchos casos los beneficios empresariales engordaban de forma obscena. Los incrementos salariales no llegaban al cuatro por ciento; sin embargo, la mayoría de los beneficios empresariales se han situado año tras año en tasas de dos dígitos. Si a alguien no se puede responsabilizar de la crisis ni de la inflación es a los trabajadores. La moderación que ahora se les exige la han venido practicando ya durante todo este tiempo.

Es verdad que en las actuales tasas de inflación hay un componente importado —precio del petróleo y de las materias primas—, pero a la hora de encajar estos incrementos en los precios interiores no hay que mirar tanto a los salarios como al excedente empresarial, único que posee margen para asumirlo. Se afirma que el incremento de los salarios tiene que adecuarse a la evolución de la productividad. De acuerdo. Pero esa adecuación debe ser la de los salarios reales, es decir, después de que se ajusten por el aumento de los precios.

Mayor descaro tiene, si cabe, la pretensión de ligar la actual crisis económica a la reforma del sistema público de pensiones. No existe relación ninguna. De haber algún problema con las pensiones (que no tiene por qué haberlo si existe voluntad política de mantenerlas) es estructural, y en ningún caso puede estar ligado a una crisis concreta que, por muy grave que sea, va a tener carácter coyuntural. Da toda la impresión de que lo que se pretende es que aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid.... es decir, utilizando el miedo de la gente ante la crisis, dar una vuelta de tuerca más al desarme de las pensiones.

El Banco de España pide al Gobierno la reforma del sistema porque, según él, amenaza las finanzas públicas. Entre los problemas más graves que constriñen a España en la actual crisis no está precisamente el de las finanzas públicas. El mismo Gobierno y el propio Banco de España no han parado de repetir que nuestro país se enfrentaba a las actuales dificultades en una situación privilegiada debido a la buena salud del erario público. Tanto este Gobierno como el anterior se han vanagloriado de la constitución del fondo de reserva de la Seguridad Social.

Si a largo plazo las finanzas públicas pueden tener dificultades no será por las pensiones, sino por las progresivas reformas fiscales que unos y otros gobiernos vienen acometiendo (IRPF, Sociedades, Patrimonio, Sucesiones). Tal vez el Banco de España debería arremeter contra la reducción de la progresividad en el IRPF, la disminución progresiva de los gravámenes sobre las rentas de capital y de los beneficios empresariales, la eliminación del Impuesto de Patrimonio y del de Sucesiones, etcétera. Todas estas modificaciones han ido restringiendo la riqueza y el colectivo susceptibles de imposición y, por lo tanto, restando capacidad recaudatoria a nuestro sistema fiscal.

El sistema público de pensiones es perfectamente viable y no necesita reformas (en todo caso, estas deberían acometerse para hacerlo más generoso), pero su viabilidad no radica en ningún fondo estrambótico, sino en la voluntad política de mantener impuestos progresivos y potentes.

El Banco de España debería recordar que en el origen de las actuales dificultades económicas no se encuentra ni el comportamiento de los salarios ni el de las finanzas públicas. Quizá, por ejemplo, tendría que dirigir la vista a las modificaciones introducidas por las entidades financieras en las que el propio Banco Central tiene obvias responsabilidades. El haber pasado de tipos fijos a tipos variables en los créditos hipotecarios ha generado en muchos consumidores e inversores la ilusión de que podían hacer frente a una hipoteca que estaba por encima de sus posibilidades y que sólo resultaba factible en una coyuntura de intereses excepcionalmente bajos. En buena medida su espejismo ha sido la causa de la burbuja creada durante todos estos años en el sector de la construcción y que ahora se pincha. Eso sí, con pingües beneficios para muchas empresas.

Habría que poner atención también a la política del Banco Central europeo, a cuya formación el Banco de España colabora y ahora ensalza. Su dogmatismo monetarista manteniendo tipos de interés elevados y con importantes diferenciales con respecto a las tasas americanas está agravando y acelerando la crisis económica.

El gobierno español y Afganistán: Ocupantes

El gobierno español y Afganistán: Ocupantes

Las tropas de ocupación españolas en Afganistán mataron a seis resistentes el pasado domingo en Khayrkhana, al este de Qala i Naw, e hirieron a otros seis. La "hazaña" pasa sin pena ni gloria, ante la indiferencia de los acomodados europeos. El gobierno español se alegra de que no hubiera bajas suyas. Lo cual no es baladí, aunque los españoles procuren estar en las zonas menos "calientes", porque la insurgencia patriótica afgana está dando duro. La semana pasada, en el mismísimo Kandahar, asaltaron una cárcel y liberaron a más de mil prisioneros.

Veinte mil soldados estadounidenses y diez mil del resto de la OTAN tratan de sofocar la rebelión nacional afgana. Con bastante poco éxito, por cierto. Los que justifican la agresión (a la que se llamó "Justicia Divina" primero, y "Libertad Duradera" después) tratan de agarrarse a que la ONU dio el plácet. Como si una patética ONU, atemorizada ante la posible reacción de la mayor potencia militar (y nuclear) del mundo tras el 11-S, pudiese justificar cualquier cosa.

España, que retiró sus tropas de Irak, no sólo no se atreve a hacer lo mismo con respecto a Afganistán, sino que incluso ha mandado más soldados para intentar congraciarse con EEUU. Aunque eso le vaya a suponer más muertos, sobre todo cuando los combates se recrudecen día a día. Y todo eso para apoyar un régimen títere, despreciado por los propios afganos, y sustentado en los "señores de la guerra" (que cambian de bando constantemente) y en los capos del tráfico de opio.

Según la Oficina de Drogas y Crimen de la ONU, Afganistán cultiva las tres cuartas partes del opio ilegal producido en el mundo, ocupando más de 80.000 hectáreas. El comercio internacional de opiáceos procedentes de Afganistán mueve 40.000 millones de dólares anuales, y en él hay más de 500.000 personas involucradas. Todo este dinero circula a través de paraísos fiscales, y de él saca fondos la propia CIA para operaciones ilegales en todo el mundo.

Enfrente no sólo los talibanes, sino la resistencia de todo un pueblo que no quiere a los invasores. Pero claro, a seguir mandando mercenarios a matar y a morir por ese entramado de multinacionales estadounidenses, ultraderecha republicana gringa, fabricantes de armas, traficantes de heroína, gobiernos satélites europeos y matones de uniforme.

Talante, o sea.

¿Fantasía de Izquierda Unida o ensoñaciones de un crítico de IU? A propósito del no irlandés

¿Fantasía de Izquierda Unida o ensoñaciones de un crítico de IU? A propósito del no irlandés

Jesús Gómez, el director de La Insignia, ha publicado el 18 de junio en la página que él mismo dirige, un artículo sobre “El no irlandés”. He dudado en responder. No sé si necesario, ni si siquiera útil, pero sí creo conveniente comentar el lado escasamente argumentado, en mi opinión, de algunas posiciones críticas a Izquierda Unida, la izquierda fantástica de la que habla el colaborador de Público.

 

Afirma en su artículo Jesús Gómez que es lógico que un sector de la izquierda europea se alegre del no irlandés al Tratado de Lisboa pero de ahí “a interpretar la postura irlandesa como una actitud de progreso o siquiera acorde a un malestar vagamente crítico, como se está haciendo desde determinados partidos y tribunas, va un mundo”. Se piense lo que se piense del Tratado, afirma, ese (sic) no es propiedad de la derecha.

Cuesta seguir esta última afirmación: se piense lo que se piense del Tratado éste no es una propiedad de la derecha (tesis esta última no argumentada por Jesús Gómez acaso porque un artículo breve no permite un desarrollo adecuado). O la afirmación es literalmente obvia pero, digamos, de escaso interés cultural, o si se admite que puede pensarse lo que se quiera, entonces debe admitirse que pueda sostenerse que el Tratado es propiedad de la derecha, esto es, que responde a los intereses de las capas sociales europeas más favorecidas (aunque no sólo) y sigue las orientaciones de sus representantes políticos. Aquí, en estas mismas páginas de rebelión, Xavier Pedrol y Gerardo Pisarello han argüido profusamente y con admirable documentación en este sentido.

Sostiene a continuación Jesús Gómez que uno de los grandes problemas de la Unión reside en la incapacidad de formar bloques políticos de alcance europeo que actúen, además, con criterios europeos. Las mismas elecciones al Parlamento tienen un vicio de origen: “el planteamiento general favorece que los electores voten con la vista en el contexto de su país y no en el que supuestamente se les propone”. Por lo demás, el día a día de la Unión está tan lejos del ciudadano medio que ella misma contribuye a extender el desinterés, la desconfianza y el desconocimiento que otros, muy interesados en el fracaso de Europa, se encargan de alimentar. No señala Jesús Gómez quienes son esos sectores interesados “en el fracaso de Europa”, pero en buena lógica él mismo debería aceptar que los grupos que contribuyen a extender el desinterés, la desconfianza y el desconocimiento son los primeros interesados -o, como mínimo, se desplazan por el mismo sendero- en el fracaso de eso que Jesús Gómez, y muchas personas más desde luego, llama “construcción de Europa”.

Señala Jesús Gómez en tercer lugar que tiene ante él algunos de los argumentos que se han utilizado durante la campaña del no: el Tratado impondría el aborto libre y la legalización de la prostitución a la católica Irlanda, las leyes de la Unión pondrían en peligro el éxito económico irlandés basado en un sistema tributario donde las empresas no pagan un céntimo, los irlandeses serían llamados a filas en un futuro ejército europeo, consignas que, afirma, se eliminan convenientemente en el cuento de hadas de la interpretación progresista. Es decir, se oculta o se miente, como se prefiera.

Cuesta entender que a estas alturas de la historia Jesús Gómez siga usando el término “progresista” con las peligrosas derivadas que el concepto implica, pero extraña aún más que afirme, en un estilo como mínimo mejorable, que “cuando encuentren masa gris, nuestros izquierdistas podrían explicar qué hacían personajes como John Bolton, alto cargo de George Bush, participando en la campaña: «No entiendo que la gente dé más poder a los burócratas», «el Tratado pone en peligro la existencia de la OTAN»”. ¡Cuando encuentren masa gris! ¡Qué delicadeza, que forma tan admirable de cuidar la razón pública! No está claro, no lo concreta Jesús Gómez, quienes son esos izquierdistas –aunque uno ya va entendiendo poco a poco- pero la falacia de su argumento, si queremos llamarlo así, es de manual de un primer curso de teoría de la argumentación: ¿por qué la coincidencia con sectores de la extremísima derecha invalida unos argumentos? ¿Desde cuándo y por qué? ¿Por qué es malo, inadecuado, izquierdista, fantasioso, estar en contra de la OTAN o de tal o cual tratado porque pueda estarlo, si es el caso (no lo sé, ni tengo mucho interés en ello), la extrema derecha alemana por ejemplo?

Finalmente, aparece el punto nodal de la reflexión de Jesús Gómez: “no estamos ante un triunfo de los trabajadores o un golpe a la Europa del capital, por utilizar dos expresiones fantásticas de la fantástica, por fuera de la realidad, Izquierda Unida española. Bien al contrario, el no es una vuelta de tuerca hacia la derecha más dañina, la que busca congelar el proyecto europeo”. Ahora está claro. ¿De qué se trataba? ¿De criticar a Izquierda Unida que, como es sabido por todos, ha jugado un papel central en el no irlandés? Fantástica, por estar fuera de la realidad, afirma Jesús Gómez. Y eso, ¿por qué? Porque lo afirma Jesús Gómez. El no, afirma igualmente, es una vuelta de tuerca a la derecha. ¿Y por qué? ¿También porque lo afirma Jesús Gómez? Está claro.

Todo lo anterior no quiere decir, en su opinión, que el resultado del referéndum no pueda tener consecuencias positivas. Una de ellas sería que Gran Bretaña se sumara a sus primos y se autoexcluyera de la UE; otra, que se afrontara la reforma del Consejo, o, afirma, finalmente Jesús Gómez, sin soñar con imposibles, que la socialdemocracia tome nota de una vez y empiece a trabajar en serio para recuperar la mayoría. Esa es su conclusión y consejo políticos: que la socialdemocracia recupere la mayoría, porque es sabido que cuando esa mayoría estaba en sus manos el proyecto entusiasmaba a la ciudadanía europea y que entonces los trabajadores y los sectores más desfavorecidos sentían vivamente cómo sus intereses estaban en el puesto de mando y orientación de la construcción europea. Esto, sin duda, no es ninguna fantasía de ninguna Izquierda Unida fantástica, sino tan real y verdadero como la construcción europea hasta la fecha

Pues será eso. Y lo será el día, precisamente el día, en que en el parlamento europeo la socialdemocracia europea, incluida la española, ha votado con la derecha conservadora y os liberales unas directrices sobre inmigración que según Amnistía Internacional y diversas asociaciones de jueces y fiscales vulneran gravemente derechos humanos esenciales. Este debe ser otro pilar más de la solidaria construcción europea que se pregona.

P.S.: Hablando de socialdemocracia, ¿recuerdan ustedes cuántas veces la segunda autoridad del Estado, primer ministro del Gobierno de España y secretario general del PSOE se ha reunido en espacios públicos o privados, en visitas anunciadas u ocultadas, con individuos de la alta talla moral y política de los señores Alierta, Fonseca, González, Botín y demás presidentes de grandes corporaciones españolas? ¿Un centenar de veces? ¿Cinco decenas? ¿Saben cuantas veces ha visitado la segunda autoridad del Estado alguno de los nueve centros de internamiento para extranjeros en España, donde según dicen se restringen libertades “innecesariamente” y dos de cuyas dependencias –Barranco Seco y La Piñera-, en significativa continuidad, eran antiguas cárceles? Creo que no ando errado: ni una sola vez. Dirán: es demagogia, simple demagogia. Piénsenlo un minuto. ¿A que no?

Comentarios en Ideal a la denuncia de IU sobre la tasa de basura

Comentarios en Ideal a la denuncia de IU sobre la tasa de basura

Antonio Miguel

Jamás he votado a este grupo político, pero en las próximas elecciones tendréis mi voto. Por una vez un grupo político habla con sensatez y mirando por la comunidad. Hasta ahora todo los que han estado gobernando van a su puñetera bola, tanto unos como otros, cuando nó con apoyos explícitos, con abstenciones de los que están en la oposición que surten el mismo efecto que los apoyos, así que por mí se pueden ir todos a la... (iba a decir mierdda, pero mejor no lo digo) 

herradureña

EN LOS AYUNTAMIENTOS HAY MIRAR MÁS POR EL QUE QUIERE HACER ALGO BUENO Y MIRA LO JUSTO PARA EL PUEBLO Y NO EL COLOR DE SU PARTIDO. ESTO HACE QUE VAYAMOS DE CULO. SI IZQUIERDA UNIDA TIENE UNA BUENA PROPUESTA QUE LA ACEPTEN, IGUAL QUE LAS BUENAS PROPUESTAS QUE TENGA CUALQUIER OTRO PARTIDO. NOS PIERDE LA POLITICA Y ASÍ VAMOS.MAS PREOCUPADOS POR DISCUTIR QUE POR HACER COSAS BUENAS PARA NUESTRO PUEBLO.

ANDRES

EN MI OPINION NO SE TRATA DE LOS COLORES DE LOS PARTIDOS REPRESENTANTES DE LOS CIUDADANOS EN EL AYUNTAMIENTO, SINO DE QUE SE APLIQUE, GOBIERNE QUIEN GOBIERNE, LA LEY DE LAS HACIENDAS LOCALES..SI ÉSTA NO SE APLICA EN EL TEMA DE LA BASURA, LLOVERAN LOS RECURSOS A LOS TRIBUNALES, Y, A LA POSTRE, COMO EN VELEZ, SE TENDRÁ QUE APLICAR LO ESTABLECIDO EN LA CITADA LEY Y DEVOLVER LAS TASAS COBRADAS IONDEBIDAMENTE. SERIA UN GOLPE MUY DURO PARA LA HACIENDA MUNICIPAL ALMUÑEQUERA. EL PRINCIPIO JURIDICO GENERAL DEL "NON BIS IN IDEM" "No puede recaer un impuesto dos veces sobre lo mismo" TAMBIEN RESULTARIA DE APLICACIÓN A ESTA TASA DE BASURAS.
16/Jun/2008 | 09:37:57

JUAN JOSE

En ningún municipio de España ningún alcalde tiene capacidad legistlativa, ni de modificar ni alterar en su aplicación un texto legal. La Ley de Haciendas Locales dice que la tasa se debe fijar segun el costo del servicio, y únicamente, ese es el criterio que se tiene que aplicar. En ningun texto legal se establece que la tasa de basura se establezca de acuerdo con los parametros del ibi.
16/Jun/2008 | 10:28:56

javier

Izquierda Unida son los unicos que se están moviendo para parar el robo al que nos quiere someter el Califa Benhata, ni el PP que votaron que si al robo ni sl PSOE hacen nada de nada, por lo menos están informando al pueblo de esta injusticia y dando opciones para remediarlo, mi voto por lo menos se lo están ganando.

HERRADUREÑA FOREVER

ESTOY DE ACUERDO CON javier, IU ES EL PARTIDO QUE MAS SE ESTA MOJANDO EN ESTE TEMA, NO ESTOY DE ACUERDO CON PAGAR EL RECIBO TAN DESCOMUNAL QUE TENGO Y NO ME NIEGO A PAGAR PERO UNA CANTIDAD RAZONABLE. EL PP DE ALMUÑECAR ESTA PERDIENDO Y VA A PERDER MUCHO NO SABEN O NO SE ENTERAN QUE VOTAR A FAVOR EN LA TASA DE BASURA ES "COMO EL QUE ESCUPE Y LE CAE ENCIMA".
16/Jun/2008 | 18:02:44

Excelencia

Excelencia: Este romántico Concejal quiere pararle el dislate que ha cometido. Seguro que V.E. se amparará después en el dicho de "Santa Rita, lo que se da no se quita"...y hasta le darán la razón en los Tribunales, aunque su influyente amigo ya se haya jubilado. ¡Ánimo Fermín! ¡A por V.E.! Advierte al pueblo liso, llano y soberano, que nadie pague la basura antes de septiembre. A lo mejpor, entonces, nos encontramos con una Gestora Municipal, porque el dueño del cortijo no para. ¿Es delito ecológico drenar el acuífero que hay en el Paseo de San Cristóbal y dejar a las urbanizaciones sin agua para las piscinas y alcorques? A un pastor, por coger un ramo de manzanilla en la Sierra lo metieron en la cárcel...

De parranda con el sultán

De parranda con el sultán
Público

Algunos medios de comunicación reflejaron la pasada semana –bien es cierto que la gran mayoría de manera muy discreta, como de puntillas– la magnífica acogida que las más altas autoridades del Estado español dispensaron al príncipe heredero de Arabia Saudí, el sultán Ben Abdulaziz Al Saud. Fue agasajado cual dilecto amigo por el jefe del Estado, Juan Carlos de Borbón, y luego por el príncipe de Asturias, el jefe del Gobierno, los ministros de Exteriores y Justicia y el presidente del Congreso de los Diputados, todos los cuales lo sentaron a su mesa.

Sin embargo, el tal sultán es un impresentable de tomo y lomo. Es pieza esencial de una dictadura regida por las doctrinas islámicas más reaccionarias, que discrimina y veja de manera insultante y agresiva a las mujeres (por más que las coleccione), que practica sistemáticamente la tortura, de lo cual alardea, y que defiende y se sirve no sólo de la pena de muerte, sino también de castigos como la flagelación y la amputación de miembros de los súbditos que le caen mal.

Habrá quien argumente que España aplica la llamada “doctrina Estrada”: mantenemos relaciones con los estados, al margen de los gobiernos que rijan en ellos en cada momento. Pero una cosa es tener relaciones de coexistencia con estados de regímenes distintos, sin injerirse en sus asuntos internos (cosa que, por cierto, no siempre hace nuestro Borbón), y otra festejar a los sátrapas que los dominan, concediéndoles el trato de compadreo, risas cómplices y palmaditas en la espalda que el Rey de España concedió a este personaje.

La pregunta es: ¿por qué? ¿Tal vez porque la dictadura saudita es archimillonaria y el sultán puede propiciar la entrada en su país de muchas empresas españolas prestas a hacer negocios estupendos? Si la riqueza del país concernido y las posibilidades de intercambio comercial fueran tan claves, nuestro monarca se habría cuidado muy mucho de decirle al venezolano Hugo Chávez su famoso “¿Por qué no te callas?”

Insisto: ¿por qué el Rey de España se muestra siempre tan obsequioso con la familia real saudita? Ésa no es la pregunta del millón. Es la pregunta del montón de millones.