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Almuñécar contra la corrupción

Si el Consejo lo acepta, el expresidente de los jueces cobraría 8.670 euros mensuales, al margen de la pensión de jubilación

El País
El que fuera presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Dívar, que tuvo que renunciar a su cargo por causa de indignidad, ha reclamado al pleno del Consejo la pensión indemnizatoria prevista para los altos cargos del Estado desde 1981.

El Boletín Oficial del Estado publicó el 30 de junio la dimisión de Dívar de todos sus cargos, pero cuatro días antes, el martes 26 de junio, este ya había presentado un escrito en el Consejo en el que solicitaba al pleno del citado órgano que le reconozca la pensión indemnizatoria prevista en la ley 74/80, que supone percibir mensualmente y durante dos años el 80% del sueldo que recibía.

Así, resulta que en caso de que el pleno del Consejo reconozca la pensión, Dívar cobrará aproximadamente 8.670 euros mensuales, al margen de su pensión de jubilación, que le corresponde por su condición de magistrado jubilado desde el 31 de diciembre pasado y que el interesado se encargó en enero de tramitar.

Lo que ocurre es que Dívar no ha dejado su cargo por enfermedad o alguna otra razón neutra, sino que se vio obligado a renunciar al mismo después de que los vocales se lo exigieran tras haber cargado al presupuesto del Consejo los gastos de desplazamiento, alojamiento, manutención y atenciones protocolarias a otras autoridades de 32 viajes de fin de semana de al menos cuatro días.

Dívar sostuvo que esos viajes eran oficiales y por motivos de servicio. Pero resultó que eran privados y en la mayoría de los casos de turismo y relax, como se demostró después de que todas sus coartadas fueran desmentidas, por diversas autoridades judiciales, municipales y autonómicas. Tal es el caso del expresidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, quien aseguró que nunca había invitado a Dívar, sino que este le había pedido entradas gratis para visitar la cueva de El Soplao.

Pedro Montes: Salir del euro, la mejor opción

Miguel Riera.

Director de “El Viejo Topo” *.

Empiezan a oírse voces entre los economistas que plantean, como única salida realista –y dolorosa– a la crisis, el abandono de la moneda única. Pedro Montes fue de los primeros, sino el primero, en advertir de las graves consecuencias que arrostraría España tras la adopción del euro y la forma exclusivamente mercantil con que se estaba construyendo la Unión Europea y a la vista está que Europa constituye el nudo de la cuestión de la compleja crisis española. La entrevista tiene un carácter polémico indiscutible, pero también muy necesario. 

Hace años, en una entrevista publicada en esta revista aseguraste que España se encaminaba o bien al caos, o bien a la catástrofe.  Utilizabas también en un artículo por aquellas fechas la expresión “callejón sin salida”. Me pregunto qué piensas ahora al respecto. ¿Caos, catástrofe, callejón sin salida? 

8_montes_picornel ©Joan Picornell

No hace tantos años, Miguel, era marzo de 2010, lo que sucede es que la crisis económica es voraz y va muy deprisa. Traté de decir en aquella ocasión que, teniendo en cuenta la evolución de la economía española tras la creación del euro, cuando ya se había incurrido en un déficit enorme de lo que se llama la balanza de pagos por cuenta corriente y, por tanto, se había acumulado una deuda exterior insostenible, el país se enfrentaba a un dilema: o se mantenía en el euro y se encaminaba al desastre o asumía el paso convulsivo de desligarse de la moneda única. Caos y catástrofe, o catástrofe y caos. Decir entonces que el país se encontraba en un callejón sin salida era una forma de resaltar la angustiosa situación, bien entendido que las sociedades siempre encuentran una salida, por dramáticas que a veces sean las soluciones. El dilema sigue vigente, pero la perentoriedad es más aguda y también todo se ha clarificado. En mayo de 2010, como todo el mundo sabe,  Zapatero dio un giro radical a su política, con recortes y ajustes, una reforma laboral y la deleznable reforma de las pensiones, que contó, no debe olvidarse, con el respaldo de las direcciones de CCOO y UGT. Posteriormente, y en apenas pocos meses, burlándose de los ciudadanos, el gobierno del PP ha emprendido un conjunto de reformas que, aparte de acentuar la política del PSOE, son de una agresividad, y se podría decir crueldad, que han dinamitando el pacto social surgido de la transición tras la muerte del dictador. Ha sobrevenido un desastre económico, social y ya también político, de modo que la disyuntiva en estos momentos es si continuamos directos por el camino al infierno, Grecia ya está en él, o recuperamos una moneda propia y un banco central propio para afrontar la crisis. La UE nos ha trazado una siniestra ruta que de aceptarla implicaría una especie de suicidio colectivo.

Vayamos por partes. Parece evidente que las fuerzas políticas mayoritarias (por no decir todas, porque todavía no se oye a ninguna de ellas exigir la salida del euro) están por tragar lo que haya que tragar para mantenerse en la moneda única. Si finalmente se decide seguir en la eurozona, ¿qué porvenir le queda reservado a los españoles? ¿Cuántos años de sufrimiento nos esperan? 

En efecto, hay muchos datos,  declaraciones y hechos–no olvidemos la nocturna e infame reforma de la Constitución– que dejan sentado que tanto el PP como el PSOE consideran el euro como irreversible, lo cual constituye el fundamento de la estrategia política que siguen. Es el acuerdo básico que comparten entre ellos, al cual se suman sin restricción alguna –fuera de las maniobras políticas ante tal o cual asunto– CiU y el PNV. A partir de ahí entramos en un gran problema político: la posición de la izquierda ante el dilema de la crisis. Y digo de la izquierda incorporando a ella a los sindicatos mayoritarios.

Nuestro país no puede sobrevivir en el euro, y, con independencia de lo que quiera el centro derecha y piense mayoritariamente la izquierda y muchos de sus dirigentes, la desvinculación con la moneda única es inexorable

No se enteraron de lo que implicaba, económica y socialmente, la moneda única, y siguen sin querer saber las consecuencias que tendrá. Viven pensando que la crisis actual es un accidente que tendrá pronto remedio, que el pasado volverá y que todo lo que es necesario es ponerle un ápice de política social a la estricta política económica necesaria para remontar la situación. Se alaba la austeridad y se reconoce que es inevitable disminuir el déficit público, como si eso fuera la cuestión fundamental. Izquierda Unida, que tuvo el honor de oponerse a Maastricht con un debate muy rompedor en su seno, defiende ahora una salida progresista a la crisis, pero se queda sin respuesta, como pasó en el debate de investidura, cuando Rajoy contestó que muy bien, pero que los inversores extranjeros no nos prestaban dinero si no se acometían ajustes y recortes. Si la salida progresista de la crisis, que también desean los sindicatos, fuera posible y sencilla de practicar, ¿alguien piensa que no la hubiera aplicado el PSOE, e incluso el PP, aunque en este caso hay que introducir otras consideraciones políticas? Las perspectivas, desde mi punto de vista, son muy negras, al punto de que he llegado escribir un artículo afirmando que la crisis todavía no ha empezado.

Pues vaya… 

Estamos, no en el borde, sino cayendo por un precipicio cuya profundidad no se conoce. No es posible hacer pronósticos sobre el tiempo, así que todos los anuncios de brotes verdes son mentira. Ahora bien, tengo la convicción de que nuestro país no puede sobrevivir en el euro, y que, con independencia de lo que quiera el centro derecha y piense mayoritariamente la izquierda y muchos de sus dirigentes, la desvinculación con la moneda única es inexorable. Cuándo y cómo se producirá, no lo sé. Ya he dejado de discutir si la alternativa mejor de la izquierda es procurarse una Europa que corrija los principales defectos y carencias de Maastricht. La unidad construida no es reformable y las consecuencias que ha comportado no son superables. El tiempo, pronto creo, dirimirá la cuestión.

Pedro Montes, un economista comprometido con la izquierda

Miembro del Consejo Editorial de “Crónica Popular”, presidente de “Socialismo 21” y miembro del Centro de Estudios Políticos y Sociales (CEPS), Pedro Montes Fernández es, sin duda alguna, el economista español que denunció primero y con más perseverancia hasta le fecha la grave crisis financiera con el euro como fondo de la explicación y no dudó nunca en pedir la salida de España de la zona euro.

Nacido en Granada en 1945, Pedro Montes posee una sólida formación y curriculum como economista. Se licenció en 1968 en Ciencias Económicas por la Universidad Complutense de Madrid con la calificación de premio extraordinario y, al año siguiente de su licenciatura, ingresó por oposición en el cuerpo de titulados del Servicio de Estudios del Banco de España, en el que permaneció hasta 2002. En el Banco de España, desarrolló investigaciones econométricas relacionadas con el sector exterior, fue durante seis años responsable del área de coyuntura y análisis económico y, posteriormente, del área de Sector Público. Además, sus últimos años en el Banco central español estuvieron centrados en el estudio de los problemas de las relaciones de España con la Comunidad Europea y al proyecto de integración monetaria de la UE.

Representó al Banco de España en numerosas reuniones de Comités de la OCDE, en París, y del BIS, el “Bank for International Settlements” o “Banco de Pagos Internacionales”, banco central de bancos centrales, con sede en la ciudad suiza de Basilea. Asimismo, asistió en 1971 en Washington a un curso sobre metodología de la Balanza de Pagos, impartido por el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Durante algunos años combinó su trabajo en el Banco de España con la docencia universitaria, primero, en el curso 1969-1970, como profesor ayudante de la cátedra de Teoría Económica de la Universidad Complutense de Madrid y, después, en los cursos 70-71 y 71-72, como profesor encargado de la misma asignatura en la Universidad Autónoma de la capital.

Desde su juventud, Pedro Montes mantiene un activo compromiso con la izquierda, militando tanto en formaciones políticas como sindicales. Afiliado desde los comienzos de CC.OO a esta central sindical, perteneció a la Ejecutiva de la Federación de Banca y fue promotor del “sector crítico” de dicho sindicato.
Asimismo, desde 1991, perteneció al Consejo Político Federal de Izquierda Unida y, desde 2002 hasta 2008, fue miembro de la Presidencia Federal de dicha coalición política. En la actualidad, es presidente de la asociación “Socialismo 21”.

Es autor de varios libros, como “La integración en Europa: del Plan de Estabilización a Maastrich” (1993), “El desorden neoliberal” (1999), “La historia inacabada del euro” (2001), todos ellos en Editorial Trotta, así como de “Golpe de estado al bienestar. Crisis en medio de la abundancia” (1996) (Icaria). Al mismo tiempo, es coautor de otras obras, entre ellas “La larga noche neoliberal”, “La izquierda y Europa”, “La reestructuración del capitalismo español” y del epílogo de la última edición francesa de “El capitalismo tardío”, del economista belga Ernest Mandel, uno de los teóricos marxistas de más peso en el siglo XX, al que se deben, entre otras obras, su “Tratado de economía marxista”.

Su firma forma parte desde hace muchos años de publicaciones especializadas en cuestiones económicas y en otras de información general y, durante veinte años, escribió la sección de “Información económica” de “Moneda y Crédito.

Tratemos de verlo desde el punto de vista de los que quieren seguir en el euro. Imaginemos que fuera posible, ¿cuál sería el coste? Al final, las deudas hay que pagarlas… ¿a cuánto nos tocaría por cabeza? 

El núcleo del problema es el endeudamiento de todos los agentes económicos, o su alto “apalancamiento”, como también se dice. Las familias deben mucho en relación con su renta disponible. Las empresas tienen una relación muy desequilibrada entre su capital propio y ajeno. La banca tiene muchas deudas contraídas y sus activos, muy ligados a la vivienda, suelo y promotores están sobrevalorados, son muy ilíquidos, tienen poca rentabilidad y sus plazos de amortización están desajustados con el calendario de sus pasivos. Las instituciones públicas no tienen ingresos suficientes para cubrir sus gastos y los compromisos de las deudas que tienen contraídas. Y el país en su conjunto, resultado de los grandes déficits de la balanza de pagos y una actividad financiera global disparatada, tiene unos pasivos frente al exterior que superan los 2,3 billones de euros, esto es, casi 2,3 veces el PIB.

¿Y cómo hemos llegado a eso? 

El origen de esta situación tiene que ver con el euro. Una vez implantado y conectados los mercados financieros se obtenía financiación a raudales en los mercados internacionales y a tipos de interés muy bajos, puesto que todas las emisiones se hacían en una moneda común que no hacía distingos por países, pues  ya no había que cubrir los riesgos de devaluación de las monedas de los países más débiles. Los tipos de interés de la deuda pública alemana y la deuda pública española eran parecidos. Esta situación duró hasta el estallido de la gran crisis financiera internacional que desató la quiebra del banco norteamericano de inversiones Lehman Brothers. Durante ese tiempo nadie cayó en que se estaban produciendo desequilibrios muy profundos en las relaciones económicas de los países euro, y por tanto que algunos de ellos estaban acumulando deudas insostenibles. Los más ilusos, que hubo muchos, llegaron a pensar que con el euro se había inventado algo maravilloso: se podía crecer y acumular déficits porque con la moneda común no había problemas de financiación.

Se había encontrado la lámpara de Aladino… 

Todo cambió radicalmente con la crisis financiera. Los canales de financiación se cerraron, los mercados dejaron de operar, del clima de euforia financiera se pasó a otro tormentoso, y la situación de cada agente económico y de cada país pasó a examinarse con lupa. Las primas de riesgo de la deuda soberana de los países del euro empezaron a ensancharse, dependiendo de la solvencia que otorgaban los mercados a cada uno de ellos, y, por supuesto, los más endeudados se complicaron la existencia, ya que se les encareció crudamente la financiación. Todo es conocido, Grecia, Portugal, Irlanda…. España. Hay un momento en la vida de los deudores en que la deuda los devora. Por elevada y por costosa ya no pueden hacerle frente, y esto vale para familias, empresas, bancos, Estados y países. En mi opinión, nuestro país ya está devorado por la deuda, y por ello, no logro imaginarme que continuemos en el euro con normalidad. Fíjate bien que para hacer frente a la deuda externa, para pagarla poco a poco sería preciso que nuestro país tuviera un excedente de la balanza de pagos por cuenta corriente, y todavía tenemos un déficit a pesar del hundimiento de la economía y de los millones de parados acumulados.

Del mismo modo, el sector público para reducir su deuda necesitaría tener superávit, y ya se ve lo difícil que es reducir el déficit y el círculo vicioso en que se entra cuando los ajustes y recortes se imponen, pues se ahonda la recesión y disminuye la recaudación fiscal. Ahora, engañosamente, la política económica está dirigida a equilibrar las cuentas públicas, y hasta la saciedad nos cuentan que la reducción del déficit es condición necesaria para remontar la crisis y, como no, para empezar a crear empleo. Digo engañosamente, porque siendo verdad que hay problemas para financiar el déficit y que mientras exista se agrava el endeudamiento del sector público, las cantidades en que puede reducirse son insignificantes con respecto a la deuda acumulada. La disputa entre el gobierno de la Unión Europea por fijar el montante del déficit publico décimas arriba o abajo, que finalmente quedó en el 5,3% del PIB para este año, es ridícula  pensando que el endeudamiento público equivale –más o menos, las cifras reales son un misterio– al PIB anual. Algo así como discutir de 10.000 euros cuando se debe 1 billón. 

Tengo la impresión de que la gente sabe que estamos ante una crisis grave, pero que desconoce la magnitud de la tragedia. 

Es evidente que se manipula a la opinión pública y que se aprovecha el problema marginal del déficit público para justificar la brutal política de recortes que se está llevando a cabo y que es inútil porque deja el problema de fondo intacto, si no agravado. Todo esto que cuento deja sin interés la pregunta de cuánto tendremos que aportar cada uno por la deuda. La crisis no es un cociente, con un numerador que, por lo demás, no sabríamos cuál es: ¿los pasivos exteriores?, ¿la deuda pública? Lo del “per cápita” en sociedades tan profundamente desiguales es una entelequia. La crisis es un clima, una situación, donde el sufrimiento personal alcanza una casuística tan enorme que no hay comparaciones posibles. Un parado pagará poca deuda. Un desahuciado es posible que se libre de la hipoteca, pero se ha quedado sin casa. Un inmigrante irregular no tendría que preocuparse del déficit público, pero puede morir en la calle sin asistencia. Más vale ver con este prisma la crisis que haciendo operaciones aritméticas cuyos resultados no dicen nada. Me dijiste antes eso de que al final las deudas hay que pagarlas. La deuda abre cuestiones cruciales en estos momentos, que seguro deseas que comentemos. Te avanzo: las deudas hay que pagarlas si se puede. 

Pero no se puede, eso se desprende nítidamente de lo que acabas de decir. Adelante con esas cuestiones cruciales… 

Veamos. La economía española no puede generar los recursos para hacer frente a su posición deudora exterior, ya te he indicado que sería necesario registrar superávit de la balanza de pagos. El Estado a duras penas corrige su déficit y cada vez le resulta más difícil encontrar financiación para taponar los muchos agujeros que debe cubrir para que el país no sea declarado en bancarrota (ahí está el caso de Bankia y los 23.000 millones, o más, para rescatarlo). Las emisiones de muchas comunidades autónomas están valoradas como bonos basura.

8_montes_med Pedro Montes. ©Germán Gallego

El sistema bancario está en quiebra. La calificación de las emisiones de los bonos y acciones de las empresas importantes se rebaja cada día. La morosidad crece y los desahucios también. Este es el cuadro actual, pero lejos de ser estático tiende a empeorar por la recesión y porque la desconfianza que suscita la economía española es completa, dentro y fuera del país. La prima de riesgo de la deuda pública crece incontenible y con ella todos los tipos de interés aplicados a las empresas y entidades españolas, que son las que soportan la mayor parte de la deuda externa. De los 2,3 billones que he citado, 2 billones corresponden al sector privado.

Con esta perspectiva, los defensores de permanecer en el euro, entre ellos la cúpula del gobierno –para Rajoy el euro es irreversible, para el ministro de Hacienda, Montoro, la solución es más euro y más Europa– buscan desesperados por Europa y ya también por Washington fondos para sostener la situación. Se muestran renuentes a utilizar la palabra rescate, pero en el fondo saben que cualquier aportación financiera significa estar intervenidos y someterse a las directrices que emanen de los prestamistas. De hecho, desde mayo de 2010 la política económica depende de las instituciones europeas y las presiones de los mercados, y todo indica que se acentuará en lo inmediato. Ser rescatados no es fácil por la enorme cantidad de euros que se requieren, pero haciendo de la necesidad virtud, es posible, con el argumento de que España es demasiado grande para dejarla caer, que transitoriamente se evite la catástrofe. 

¿Transitoriamente? 

Transitoriamente, porque la palabra “rescate” es engañosa, o más duro, falsa. Ahí está otra vez Grecia como caso pionero.  Cuando “rescatan” a un país no lo salvan de su precariedad y angustia, sino que “le echan el guante”, lo maniatan, lo aprisionan y lo someten a todo tipo de humillaciones y barbaridades, incluida la de pasarle por encima y despreciar a las instituciones democráticas. Siempre amenazados, continuamente vigilados, los países rescatados se van hundiendo económica y socialmente en un abismo que no parece tener fondo. No tendrá que ser diferente en el caso de España y cabe añadir un matiz a esta degradación.

Lo mejor para nuestro país, para la inmensa mayoría de los ciudadanos, sería desvincularse del euro y recuperar soberanía e instrumentos de política económica.

El país “rescatado” no se libera de sus deudas sino que aumentan y se hacen más onerosas. Por así decir, el “rescate” implica una agonía sin fin. La otra alternativa, la de desligarse del euro y recuperar muchos de los resortes con que ha contado la política económica históricamente para llevar a cabo las políticas necesarias que reclama la sociedad, conmocionará sin duda alguna al país.

Es muy difícil calibrar todas las consecuencias que desatará esa salida, pero frente al rescate, tras un período difícil, muy difícil y complejo si se quiere, no hay que engañarse, abre todas las oportunidades para recuperar y rehacer el país. Algún lector avispado preguntará inmediatamente: ¿y qué pasará con la deuda externa que además se elevará considerablemente en términos de nuestra nueva peseta tras la devaluación que tendrá lugar? Por mi parte, no puedo afirmar otra cosa que la salida del euro lleva aparejada inevitablemente el impago de la deuda, con los matices que puedan incorporarse. Palabras mayores, un grave problema, pero irresoluble de otra forma. 

¿Y cuál crees que sería el impacto en la UE de una salida del euro por parte de España? ¿La seguirían otros países? ¿Podría significar el fin del euro? 

Sin duda muy importante  por el peso económico y financiero de nuestro país. Las fichas del dominó no son todas iguales, y tras Grecia, Portugal e Irlanda la caída de España, bien en la versión rescate o bien con la salida del euro, conmovería los cimientos de la unión monetaria, tanto más cuanto que se sabe que cuando se resuelva nuestro caso espera el de Italia. El disparatado proyecto del euro aún dará muchos quebraderos de cabeza a los dirigentes europeos. Acabo de leer una entrevista con Jacques Sapir, un reconocido crítico de la unión monetaria y un abanderado de la “ desglobalización”, cuyas palabras a una pregunta sobre si la crisis financiera de la UE podría afectar  a Francia se pueden compartir y son las siguientes (resumo): “La crisis financiera ya ha contaminado a Francia. La prima de riesgo con Alemania alcanza ahora más del 1,3% o 130 puntos básicos. Es una diferencia idéntica, e incluso superior, a la que existía antes de crear la zona euro. De hecho, la única ventaja del euro –poder pedir prestado a tipos globalmente equivalentes a los alemanes– ha desaparecido.

La salida del euro lleva aparejada inevitablemente el impago de la deuda, con los matices que puedan incorporarse; palabras mayores, un grave problema, pero irresoluble de otra forma

La cadena de contaminación de la crisis es muy conocida. La situación de Grecia ejerce una influencia directa sobre Portugal. Una degradación de la situación portuguesa tiene consecuencias nefastas para España, y eso entraña la degradación de la situación financiera de Italia. Sin embargo, las situaciones  en esos países son muy diferentes y esas diferencias hacen que, estructuralmente, no debería haber contaminación porque los problemas de los países son distintos, incluso aunque tengan el mismo origen: el euro. El euro ha sido el causante de que España se haya desindustrializado y especializado en los servicios y la construcción; y de que Italia padezca un tipo de cambio sobrevalorado. Los tipos de interés son importantes en España y cruciales para Italia. Por eso los mercados financieros reaccionan, pasan de esas diferencias y surge la cadena de contaminación”. Sapir concluye: “Está claro que cuando España e Italia tomen dinero prestado por encima del 6%, habrá llegado el momento de cuestionar a Francia. Todos saben, aunque ahora no se diga, que si España e Italia se vieran forzadas a salir de la zona euro, Francia tampoco podría permanecer en ella”. Creo que tu pregunta queda así contestada. Se pueden hacer muchas hipótesis sobre cómo discurrirán los acontecimientos, pero quizá lo único cierto es que nadie ni ningún país está en condiciones de controlarlos y que con la tormenta desatada la zona euro no sobrevivirá con la configuración actual, pudiendo llegar a desaparecer.

La desaparición del euro o una eurozona en la que hubiera sido podado el sur, ¿qué efectos produciría en el dólar y la economía estadounidense? 

Entramos en un terreno más especulativo y me muevo con una regla que sería: cuanto mejor le vaya al euro o a las monedas más fuertes que lo conforman peor le irá al dólar americano. No es algo surgido de ninguna ley mecánica sino de la interpretación de que el capitalismo está sufriendo un desequilibrio económico-financiero mundial que se resolverá por un reequilibrio que tendrá consecuencias geopolíticas. Por otra parte, los Estados Unidos en particular, debido a las enormes emisiones de deuda pública financiadas por la Reserva Federal para hacer frente a la crisis terrible que abrió la quiebra de Lehman en las finanzas y la industria del país, ha alimentado una burbuja de sus bonos que en algún momento tendrá que explotar.

Por decirlo de otra manera, hay pendiente una crisis del dólar cuyo estallido puede sobrevenir por diversos motivos, uno de los cuales desde luego es cómo se resuelva la crisis del euro. Estados Unidos es de lejos el primer país deudor exterior neto del mundo–el segundo, por cierto, es España–, y cuando se tienen unos pasivos brutos que superan los 18 billones de dólares es para estar intranquilos, ellos como país y el resto del mundo por los contagios posibles.

Siempre amenazados, continuamente vigilados, los países rescatados se van hundiendo económica y socialmente en un abismo que no parece tener fondo

Los principales acreedores exteriores netos del mundo son Japón, China y Alemania, un país este que, por su fuerza económica, puede tener veleidades de todo tipo y no es descartable que el euro suponga una rémora para sus planes, si bien, como especulamos, habrá quien sostenga que es el primer país interesado en mantener el euro como una moneda débil que facilita sus exportaciones y el excedente de su balanza comercial. Digo para concluir: había una carrera entre el euro y el dólar para ver a qué moneda le llegaba antes la crisis y los europeos nos hemos adelantado. Algunos malpensados incluso opinan que los norteamericanos azuzan la crisis del euro –hasta se cita al profesor Krugman por sus análisis críticos sobre la unión monetaria– para entretener a los mercados.

Volvamos a las consecuencias de permanecer en el euro. Los eurobonos, la unión bancaria, la cesión de más soberanía, un cambio en la política del BCE, el diseño europeo de políticas de crecimiento, el rescate bancario… ¿todo eso sería suficiente para que la crisis que atraviesa España se resolviese a medio plazo?

Me reafirmo  en mi opinión. Creo que lo mejor para nuestro país, para la inmensa mayoría de los ciudadanos, sería desvincularse del euro y recuperar soberanía e instrumentos de política económica. Confío además en que esto sucederá inevitablemente y sería muy conveniente que Izquierda Unida y los sindicatos mayoritarios adoptaran como estrategia esa alternativa. La sociedad tiene mucho miedo, la opinión pública está muy manipulada, al punto de que, a pesar de los grandes sufrimientos que ya padecemos y las amenazas que se ciernen en el horizonte, todavía se siente pánico ante la idea de abandonar, no Europa, sino la unión monetaria. Pasa aquí y está pasando en Grecia.

8_montes_banco Las encuestas hablan ya de casi un tercio de la población que culpa al euro de la crisis y quisieran desvincularse de él. ©Germán Gallego

Con todo, las encuestas hablan ya de casi un tercio de la población que culpa al euro de la crisis y quisieran desvincularse de él. Nadie representa políticamente a esa significativa minoría que podría ampliarse con facilidad con una buena explicación de lo sucedido y si se trabajase con seriedad en esa alternativa. Todos estamos opinando de la crisis europea cuando, en las circunstancias actuales, sería conveniente y legítimo dedicarse a pensar, aunque fuese como hipótesis improbable, en el escenario de no permanecer en el euro. Quiero añadir que el tiempo es un dato de la situación que hay que tomar en cuenta. Cuanto más se prolongue la caída en esta fase destructiva del tejido productivo, de la desaparición de empresas, de ruina económica, de acumulación de paro –un terrible problema en todos los órdenes– y de degradación social, será mucho más difícil y complicado recuperar al país y rehacerlo desde todos los puntos de vista. Ahora bien, como verás, esta es una versión española, considerando lo más deseable para nuestro país y nuestras gentes. Pero cabe preguntarse qué piensa Europa de la crisis del euro, de los peligros que entraña España y de lo que convendría hacer. Hay mucho ruido, propuestas, ocurrencias, disputas y controversias, lo cual prueba que hay también mucha desesperación y pocas ideas claras.

Querámoslo o no, la unión monetaria la conforman un conglomerado de países, con fuerza distinta, intereses contrapuestos, situaciones económicas, sociales y políticas muy diferentes y todos, en general, con problemas serios, cuyas sociedades reclaman a sus gobiernos soluciones que respeten en lo fundamental los intereses nacionales.Añádase que hay reglas, compromisos, pactos y casi una constitución para comprender que no todo es posible y que algunos cambios que se reclaman contradicen la esencia del proyecto de Maastricht, que es una unión monetaria sin fiscalidad común.La aparición de Hollande ha acentuado los contrastes existentes y la división potencial entre Francia Alemania, si bien podemos estar de acuerdo en que la quiebra del euro sería un gran fracaso de la burguesía “europea” que lleva apostando por este proyecto de Europa más de 30 años.

De modo que el fiasco es inevitable…

Sí. El fracaso abre una variante especulativa en la que no entro, pero coge a Europa en una débil posición ante los cambios mundiales que se están produciendo. Supongamos, pues, que se quiere lograr con los medios disponibles el “rescate” de nuestro país, más allá del actual rescate bancario. Eso significa que los países fuertes están dispuestos a pagar los costes de “salvarnos” en estos momentos.

Eso de la austeridad y el crecimiento es otra ocurrencia, un engañabobos: es imposible, con los brutales ajustes y recortes decretados y los que se bajaran para que nos “rescate” la UE, pensar en el crecimiento. Todo lo contrario: las cifras de paro seguirán incrementándose de modo pavoroso durante tiempo

Con los eurobonos, para Alemania, el país en mejor posición, se encarecerían sus emisiones actuales de deuda pública, cosa por la que no sienten ninguna pasión. ¿Y cómo se distribuyen los fondos obtenidos con los eurobonos? ¿Cuánto para España, cuánto para Portugal, cuánto para Francia? ¿Y por qué? ¿Más para España dado que su déficit público es mayor porque los españoles como media pagan muchos menos impuestos que los franceses y los alemanes? Y si el BCE ofrece liquidez generosamente al estilo de la Reserva Federal, aunque sea contradiciendo los fundamentos del Tratado de Maastricht y pasando por encima de la voluntad de Alemania, de nuevo: ¿qué criterios se siguen o que límites para cada país, teniendo en cuenta que los más incumplidores fiscalmente son los que más necesitan o que la banca española alimentó una burbuja inmobiliaria disparatada que enriqueció a muchos, entre otros a los propios bancos? No sigo,  esto es una entrevista y no un libro.

Escuetamente ya te diré que no se en qué consiste la “unidad bancaria” y algo fundamental: bien, se superan estos momentos de tensión extrema en España, se la rescata, pero el problema de su enorme deuda como país permanece intacto, y la deuda pública irá creciendo en la parte asignada de los eurobonos o monetizada por el BCE. Como ves, todo muy sencillo, rápido y sin contraindicaciones. Para terminar: eso de la austeridad y el crecimiento es otra ocurrencia, un engañabobos: es imposible, con los brutales ajustes y recortes decretados y los que se bajaran para que nos “rescate” la UE, pensar en el crecimiento. Todo lo contrario: las cifras de paro seguirán incrementándose de modo pavoroso durante tiempo.

La idea de salir del euro, sin embargo, provoca el pánico tanto entre la clase dirigente como en la inmensa mayoría de la población. ¿Cómo tendría que hacerse, cuáles serían los pasos?

Sí, es verdad,  pero le da mucho más miedo a la clase dirigente que a los ciudadanos, como he comentado al referirme a las encuestas. Y esto por varios motivos: tanto el PSOE como el PP hicieron y siguen haciendo del tema de Europa la espina dorsal de su política, sin valorar nunca su significado y sus consecuencias, cuando estaba claro que Maastricht era la clave de bóveda de un modelo neoliberal extremo de la construcción europea. Competitividad sin límite y, al mismo tiempo, sin tipo de cambio para afrontar las diferencias entre países, luego condiciones inmejorables para recortar salarios, precarizar el mercado laboral, imponer reformas fiscales regresivas, privatizar, desmontar el estado del bienestar…. Mientras el PP se sentía en su medio natural, se entiende menos que el PSOE haya acabado abrazado a la unión monetaria con la misma pasión, y de ahí la crisis ideológica de la socialdemocracia y el ridículo que ha acabado haciendo entre los votantes.

Las capas dirigentes no son propicias a reconocer errores y menos a desaparecer cuando se equivocan tan radicalmente. Otro motivo está implícito en lo que acabo de comentar: ¡que maravilla de proyecto! Una década imponiendo políticas regresivas en lo económico y lo social para cumplir las condiciones de convergencia y poder formar parte de la zona euro desde el principio, luego la necesidad imperiosa de practicar recortes para no perder competitividad y ya con la crisis el sueño hecho realidad, con el PP a por todas librando una guerra económica contra los trabajadores y las capas sociales más desfavorecidas con ribetes fascistas.

Y todo el mundo callando… 

Sorprende, desde luego, el silencio cómplice que han mantenido muchos expertos y analistas ante lo que ha ocurrido, así como el pánico que se ha instalado en la sociedad. Hay una cobardía manifiesta, como si no se quisiera afrontar la realidad y se prefiriese descender a los infiernos antes que pararse y ver si hay otra alternativa. Todos los que componen el orden establecido –las tertulias son un buen exponente– hablan de la necesidad inevitable de los ajustes y la reducción del déficit público como si fueran obligaciones impuestas por la naturaleza, como si el mundo acabase donde ellos alcanzan a ver, cuando sólo basta mirar un poco y comprender que cabe otra opción que consiste en volver a la situación  previa al euro tal como la conocíamos  hace sólo 14 años.

Mi confianza es que la lucha y la necesidad de ofrecer una alternativa acaben por hacer evidente que romper con la unión monetaria es inevitable. Estamos en la barbarie

No es la vuelta a la edad media ni a la autarquía. Puedo reconocer  que los cambios producidos complican esa vuelta, pero no al punto de que la sociedad se condene a un período indefinido de sacrificios y desolación  por no querer rectificar unos pasos en falso. La complejidad técnica de ello es innegable, pero del mismo modo que las dificultades técnicas no impidieron adoptar el euro tampoco ahora podrían impedir implantar la peseta. La nueva moneda tendría que sufrir una significativa devaluación  y el Banco de España podría recuperar su prestigio perdido volviendo a sus viejas tareas de  emitir y distribuir la moneda nacional.  Si tiene suerte Grecia, siempre podrá servirnos de modelo.

A pasar del euro a la peseta, las deudas en euros crecerían por efecto de la devaluación. 

Sí, la montaña de la deuda ahí está y veo dos problemas fundamentales.Uno es si se podrá hacer frente a la deuda externa que tiene fundamentalmente el sector privado de la economía–aunque también hay unos 300.000 millones de euros de deuda pública en manos de extranjeros–, sobre todo después de elevarse su cuantía con la devaluación indicada de la peseta. Los euros que se deben valdrán más pesetas. No será posible, y aquí, en una economía de mercado, cada acreedor y deudor tendrá que correr con las consecuencias de sus decisiones en el pasado. Habrá mucha agitación en los mercados, desconfianza generalizada en el país y sin duda muchos impagos, razón por la cual se piensa que a nuestro país no se le dejará caer.

El otro es el volumen alcanzado por la deuda pública, cuyo gran crecimiento es reciente, a raíz de la crisis financiera internacional y la depresión económica que se produjo. Creo que no sería impensable y sí conveniente pedir una quita para aliviar la enorme presión que sufren las cuentas publicas. Esto es un aspecto negativo, pero hay que ponderar que son daños colaterales de una operación, la salida del euro, provocada por las consecuencias  desastrosas acumuladas desde la entrada.

¿Eso sería todo? 

En el nuevo contexto serán necesarias también otras medidas, como el control de los movimientos de capitales, una regulación financiera más rigurosa y cierto grado de proteccionismo selectivo. Aparte, claro, si las condiciones políticas lo permiten por una mayor fuerza de la izquierda, todo un conjunto de medidas económicas y sociales avanzadas e incluidas en los numerosos programas elaborados para “una salida progresista de la crisis”, que ahora no tienen ningún sentido, como una reforma fiscal, una mejora de las pensiones, una prolongación de la protección al paro, liquidez para las empresas, etc.  El panorama económico y político sería muy diferente al círculo que vemos desde el fondo del hoyo.

La decisión de salir del euro necesita mucho coraje por parte de la clase política que maneja el poder. Sinceramente, no veo quién sería capaz de tomar esa decisión. Para ello haría falta esa figura que antes se designaba como “hombre de estado”, y esa es una especie en extinción. Más bien pienso que aquí veremos cómo se aplica la táctica del avestruz. De modo que lo que nos aguarda, creo, es más llanto y crujir de dientes. ¿Por qué crees que la izquierda que está a la izquierda del PSOE no toca el tema a fondo? 

Desde luego, hay que ser muy imaginativo para ver en Zapatero o Rajoy hombres de Estado. El primero ya dio su talla en mayo de 2010, sin contar otras muchas pruebas. Rajoy ha tardado menos en demostrar la suya. Son oportunistas descarados, dispuestos a todo con el rasgo común de ser fuertes con los débiles y mansos con los poderes económicos. Nadie querrá coger el toro por los cuernos, pero fíjate ya que ante el tema del rescate desde las filas del PP se ha mantenido una gran ambigüedad, y declaraciones abiertamente contrapuestas sobre si sería necesario o conveniente ser rescatados. Incluso, algún miembro llegó a decir que ser rescatados no sería el apocalipsis, preparando el terreno para lo que podría ocurrir. Pero lo más importante, creo, es lo siguiente: los hechos, en este caso la cifras, son tan tozudos y la situación es tan insostenible que, con independencia del deseo de los políticos, la cuestión del euro está ya planteada en la sociedad.

El tema lo he seguido muy de cerca y hace un año nadie planteaba en los medios de comunicación la alternativa de abandonar la zona euro. Ahora ya se debate, si no abiertamente, sí con profusión y cada vez con más frecuencia el asunto. Y tengo que añadir que algunos economistas han cambiado de opinión.En lo referente a la izquierda, IU, los sindicatos mayoritarios y otras fuerzas más a la izquierda, lo mínimo que se puede concluir es que no han estado a la altura de las circunstancias. Considerada la evolución del paro, la degradación de los servicios públicos, el cercenamiento de los derechos sociales, y la osadía con que el PP se comporta y amenaza los intereses de las clases populares, la izquierda ha sido derrotada. Ello sin tomar en cuenta datos políticos como la corrupción, la impunidad, la monarquía, la degradación de las instituciones, la represión y el declive moral genérico del país. Esa derrota tiene muchas causas, como todos sabemos, pero parece imprescindible resaltar en el tema que tratamos el debilitamiento ideológico que han sufrido los dirigentes y las fuerzas organizadas de la izquierda.

¿Debilitamiento ideológico? 

Se plegaron a la opinión general dominante, no quisieron valorar correctamente las implicaciones económicas que tenía ni el modelo social que surgía de Maastricht, miraron para otro lado o no se enteraron de lo que se nos venía encima y, en líneas generales, permanecen contumaces en el error esperando ilusamente que la crisis pase. Lo que corresponde, me parece, ante los conflictos sociales que se avecinan, es agrupar a las fuerzas de la izquierda y los movimientos sociales en un frente unitario que por lo menos se comprometa a luchar contra las interminables agresiones que prepara la UE y el gobierno del PP. Mi confianza es que la lucha y la necesidad de ofrecer una alternativa acaben por hacer evidente que romper con la unión monetaria es inevitable. Estamos en la barbarie.

En la versión de Walter Benjamin, la misión de las revoluciones no es impulsar el progreso hacia un futuro imaginado, sino aplicar los frenos y desacelerar la marcha hacia nuevos desastres. Con sus palabras: “Para Marx las revoluciones son las locomotoras de la historia. Pero tal vez las cosas sean diferentes. Tal vez las revoluciones sean la forma en que la humanidad, que viaja en ese tren, tira del freno de emergencia”.  Podríamos darles un homenaje a ambos tratando de impedir que nuestro país se hunda crónicamente en la desolación y la miseria por mantenerse en un proyecto tan contrahecho, disparatado y destructivo, emanado de las clases dominantes para mejor explotar a los oprimidos. 

*Entrevista publicada en “El Viejo Topo”

“España son nuestras empresas”

Pascual Serrano. Rebelión

Mientras en España se congelaban las pensiones, se reducía el sueldo de los funcionarios, se subía el IVA y se recortaban las prestaciones públicas en sanidad y educación, además de otros ámbitos como la ayuda a la dependencia, un informe anual de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha revelado que la retribución media por consejo de las compañías del Ibex 35 fue de 7'5 millones de euros, un 5% más que en 2010. La retribución media por consejero fue de 522.000 euros (el 4,4% más que en 2010), ascendiendo la remuneración de los vocales ejecutivos a 2,4 millones de euros (2,2 millones en 2010) por consejero.1 Estas cantidades no incluyen la indemnización pactada por resolución del contrato, bonus en acciones de la compañía o jubilaciones millonarias pactadas.

Como estas cifras resultan escandalosas antes la grave situación económica por la que atraviesan muchas familias españolas y los recortes aprobados por los sucesivos gobiernos, el grupo mediático Antena 3, en ayuda de la buena imagen de las grandes empresas -y con su correspondiente patrocinio y financiación-, ha puesto en marcha la campaña “España son nuestras empresas”.2 Aunque sus sueldos millonarios son sólo para algunos españoles. Según afirman, para dar a conocer el espíritu emprendedor y competitivo de “nuestras empresas” y “para poner en valor las cualidades del país”, Antena 3 cede espacios gratuitos para que 44 millones de espectadores de 21 países vean que “España son nuestras Empresas”. Aunque, añadiríamos nosotros, las empresas no sean de los españoles (muchas de ellas antes sí lo fueron, pero esa historia no la cuentan).

Compañías como Repsol, Telefónica Movistar, Acciona y Endesa participan en el proyecto que tiene como objetivo “proyectar una buena imagen exterior de nuestro país” y, de paso, hacernos creer que como sus directivos ganan dinero nosotros debemos estar orgullosos. Al fin y al cabo, inspirados por la selección española de fútbol, recurren a la misma estrategia de propaganda: si el equipo español gana competiciones y sus jugadores se hacen millonarios, el resto de los españoles somos felices, por tanto, si las grandes empresas “españolas” (aunque sus accionistas bien pudieran ser de cualquier lugar del mundo) tienen beneficios y sus ejecutivos se forran también deberíamos salir todos a jalearlas a la plaza de Cibeles. Por supuesto el gobierno español se encuentra a su lado, la campaña cuenta con la colaboración del Instituto Español de Comercio Exterior.

El Grupo Antena 3 afirma que su apoyo es debido a que “uno de sus fundamentos es su responsabilidad para con la sociedad”. Con la Sociedad Anónima que paga la publicidad y con la que comparten ideología en el reparto de millones entre pocos directivos y de recortes entre millones de ciudadanos.

Pascual Serrano es periodista. Su último libro es "Contra la neutralidad. Tras los pasos de John Reed, Ryzard Kapuścińsky, Edgar Snow, Rodolfo Walsh y Robert Capa". Editorial Península. Barcelona

Www.pascualserrano.net

Notas:

1 El País, 11-7-2011 http://economia.elpais.com/economia/2012/07/11/actualidad/1342002313_703779.html

2 Antena 3, 4-7-2012 http://www.antena3.com/noticias/economia/antena-abandera-marca-espana_2012070400169.html

Un 30% menos de democracia

Es evidente que desde un punto de vista económico las medidas que está tomando el gobierno por "recomendación" de la Unión Europea no tienen ningún sentido. Por ejemplo, aumentar los impuestos indirectos en lugar de los directos a los que más tienen es económicamente una decisión errónea, porque los que más tienen en este momento no van a invertir, ya que no hay ninguna expectativa de beneficio. En consecuencia, el gobierno debería captar esos recursos e invertirlos para poner en marcha la actividad económica. Por tanto, la razón de estas medidas debe ser otra y la mejor candidata es la eliminación del control democrático sobre el poder, una auténtica ofensiva del chomskyano miedo a la democracia.

Como parte de los recortes del gasto público, el presidente del gobierno acaba de anunciar una disminución del 30% en el número de concejales (alrededor de 20.000 concejales menos), dentro de un plan de racionalización que espera ahorrar 3.500 millones de euros. Esta medida, según el País, la aprueban un 90% de los ciudadanos. Sin embargo, lo cierto es que esta medida no supone ningún ahorro. Sólo en los ayuntamiento más grandes todos los concejales tienen un sueldo, en la inmensa mayoría, hay muy pocos concejales liberados. Por ejemplo, en Coria, provincia de Cáceres, (10.050 habitantes) sólo dos de sus diecisiete concejales (aparte del alcalde) están liberados, y lo están a tiempo parcial. En Portugalete, con 47.742 habitantes, sólo 5 de sus ventiún concejales están liberados. Esto es, en los 7969 ayuntamientos con menos de 50.000 habitantes (más del 98%), los concejales liberados suponen bastante menos del 70% del total y, por tanto, el ahorro va a ser nulo. Desconozco el número de liberados que hay en los 145 ayuntamientos restantes (menos del 2%), pero podemos estimar que, como muchísimo, entre los 20.000 concejales que desaparecerán, sólo 400 están liberados. Calculando cada sueldo en 75.000 euros, esto supone un ahorro de 30 millones de euros. Así pues ¿de dónde salen los 3.470 millones de euros restantes que espera ahorrar el gobierno? Desde luego, no de los sueldos de los concejales.

Si habláramos de educación o de sanidad, sería posible que el gobierno simplemente ignorara la realidad, ya que parecen vivir en una nube, pero esto les afecta a ellos directamente, así que podemos estar seguros de que saben perfectamente que esta medida no tiene ningún impacto en el gasto público. Entonces ¿por qué lo hacen? Hay dos razones evidentes. En primer lugar, se trata de una medida puramente propagandística, de cara a los ciudadanos parece que la casta política se está recortando algo. Ahora saldrán y nos dirán que ha habido una reducción de cargos públicos, aunque se callarán que son precisamente los que no suponían ningún gasto. A la vista de la encuesta de El País, el objetivo está cumplido.

La otra razón, y probablemente la más importante, es que que dificultan el acceso de las minorías a las instituciones, se encarece extraordinariamente la posibilidad de conseguir representación y, de ese modo, el PPSOE se garantiza en mucha mayor medida la posibilidad de obtener mayorías absolutas. Si juntamos esta medida con la reducción de competencias municipales y la anunciada supresión de mancomunidades, el resultado es que la toma de decisiones cada vez está más lejos de los ciudadanos. Esto sí que facilita el ahorro de 3500 millones: con la centralización en la prestación de servicios a través de las diputaciones (una institución completamente opaca y no elegida por los ciudadanos [*]) resulta mucho más fácil suprimir servicios a los ciudadanos de los zonas rurales. Me pregunto si ese 90% que apoya esta medida es consciente de que el ahorro no se obtiene ni de una racionalización administrativa ni de los sueldos de políticos, sino de los servicios a los ciudadanos.

Nota:

[*] Sobre este asunto véase: Su ayuntamiento se muda a la capital http://www.sierradegatadigital.es/articulo/sierra-de-gata/su-ayuntamiento-se-muda-a-la-capital/20120510213143002318.html

Malditos funcionarios bastardos

Esta ha sido la consigna de la última semana. El ministro Montoro escupía la filosofía base: los funcionarios están dados al cafelito, practican el fraude horario y militan en la desidia estructural. Todo un pliego de cargos que venía a sumarse a las odas de Aguirre (Esperanza), y a los que sólo había que esperar sentencia. La ejecutó el presidente Mariano laminando todo un mes de salario. Supone la cuarta bajada de sueldo tras el asalto alevoso del presidente ZP en la primavera social-2010, la posterior subida de Irpf y la subsiguiente nueva subida del presidente Mariano sólo un mes después de jurar que jamás lo haría, en un espectáculo de palmaria estafa electoral. Antes ya los funcionarios habían soportado congelaciones salariales, incluso en los mal llamados años de bonanza.

Don Mariano y ZP se han fundido el 25 % de la capacidad adquisitiva de este colectivo en los últimos añitos. Millones de nuestros salarios que van a encubrir las grandes quiebras fraudulentas bancarias que produjeron solos-solitos unos banqueros millonarios y unos políticos serviles e ineptos.

Son estos unos días en que una caterva de neoliberales bien alimentados espetan como los funcionarios son unos privilegiados que, además, no pueden ser despedidos. Los que así se expresan no aciertan a ver como los funcionarios sí estuvieron años “despedidos”. Por término medio el funcionario está cuatro o cinco años preparando oposiciones. Cuatro o cinco años sin ingresos, soportando gastos de preparación a costa de sus padres o, en el peor de los casos, en jornadas maratonianas simultáneas de trabajo y estudio sin fines de semana o vacaciones. Cuatro o cinco años de enclaustramiento, por término medio, aunque también conozco numerosos casos de seis siete u ocho años en dichas dinámicas de “despido” sin prestación o subsidio. Una inversión brutal de tiempo, de recursos propios y de coste psicológico en no pocos casos.

Se miente cuando se dice que España es el país europeo que más funcionarios cobija cuando ni siquiera llega a la media de la Unión Europea con una ratio de 5.5% sobre población, muy lejos del 12.3% de Suecia o incluso de otros “pigs” como Portugal o Irlanda.

Los inquisidores parecen desconocer que en la Administración Pública española existen sueldos de los más bajos del mercado laboral, o sueldos medios a los que cuesta llegar 20 o 30 años de vida laboral, o bien sueldos altos sometidos a un régimen de incompatibilidades tal que sonrojan comparándolos a lo que están ganando muchos de nuestros compañeros de promoción. Sueldos que no disfrutaron de apenas subida en años donde en el macro sector de la construcción se conseguían salarios, pluses e incentivos de dos mil y tres mil euros para el peón de base, de decenas de miles para el ejecutor medio y de millones de euros para cualquier promotor nesciente venido a más a través del contacto en la alta política local y la baja cama financiera.

Vaya por delante que la Administración Pública no es un nirvana perfecto y donde también habita un porcentaje de profesores obtusos, inspectores indolentes, médicos desfasados, policías torturadoes o administrativos de telenovela. Pero la existencia de cierta escoria marginal no puede impugnar la labor del colectivo.

No se puede impugnar el objeto de la función pública porque es delictivamente falsa la correlación de mayor funcionariado con menos eficacia, peores servicios o más endeudamiento público. Falsa porque hay países con record de deuda pública y que, sin embargo, cobijan las tasas más bajas de funcionarios por habitante como son los casos de Grecia (3.30) y Reino Unido (3.41). Y viceversa, ya que los países con las mayores tasas de funcionarios del mundo como Suecia (12.3) o Finlandia (10.6) son reconocidos por ser las administraciones públicas y los servicios más sobresalientes. Hay que repetirles a todos estos agoreros malintencionados que España se sitúa en un porcentaje del 5.52, más bajo que la media europea (vid. E.U., Administration and the Civil Service in the EU 27 Member States ).

Nunca he hecho corporativismo pero va siendo hora ante la desfachatez con la que se está maltratando al llamado funcionario, desde el insulto de no pocos empresarios de Porsche Cayenne y Dom Perignon Oenothèque al exabrupto de algún operario cañí cuya única religión pende del mini-adosado, la Ducati monster y el “yo-soy-españó-españó-españó”. Ambos dos forrados a mayor gloria del icono-ladrillo y la destrucción económica de este país.

Los anteriores personajes son sólo alguacilillos de poderosas instancias internacionales y no menos poderosos think-tank para los que la función pública debe ser progresivamente diluida. Encabezan este agit-prop el Fondo Monetario Internacional y le siguen patronales y fundaciones varias de las que son excelente ejemplo el nacional Instituto de Estudios Económicos o el estadounidense Cato Institute. Según estos edenes del pensamiento la función pública debe ser progresivamente mermada. Sustentan el catecismo de que su existencia es superflua e innecesaria para la funcionalidad de una nueva dogmática administrativo-presupuestaria. Su número debe ser reducido hasta llegar a completar un sinnúmero de privatizaciones de administraciones públicas.

En esta letanía militan los que quieren cargarse el Estado para convertirlo en un Ente Administrativo que funja de consejo de administración de las oligarquías clepto-financieras. Quieren cargarse el principio natural de la función pública, el principio por que el Estado tenga servidores independientes y preparados para poder sustituirlos por lacayos privatizados al servicio de partido, secta o grupo de presión.

La campaña no es inocente. En la demolición del Estado social viene inscrita la demolición del propio Estado y de la soberanía nacional (Brzezinski, 1970). Pero que cuiden, porque tras la desaparición de derechos sociales, tras la evaporación del Estado no existiría sino el estado de naturaleza y llegados a ese punto no habrá ni derechos individuales adquiridos ni propiedades a proteger. Si quieren un mundo de rivalidades y competitividad universal lo pueden tener. A ver quien gana.

Francisco Palacios Romeo. Profesor de Derecho Constitucional (Universidad de Zaragoza). Presidente de Attac-Aragón

Con el 40% del dinero de los ricos se podría pagar toda la deuda del euro

Con menos de la mitad del patrimonio de las grandes fortunas europeas se podía pagar la totalidad de la deuda que acumulan los estados que comparten el euro, lo que llevaría de golpe a equilibrar sus finanzas, según un estudio publicado por un diario alemán.

Agencias

El 40% de las fortunas de sus ciudadanos adinerados serviría para pagar la totalidad de la deuda que acumulan los estados que comparten el euro, lo que llevaría de golpe a equilibrar sus finanzas, según un estudio que publica hoy el rotativo alemán Süddeutsche Zeitung(SZ).

Con motivo del debate sobre la posibilidad de que las grandes fortunas contribuyan activamente a sanear las economías mas castigadas de la zona del euro, el rotativo revela que el propio ministro federal de Finanzas, Wolfgang Schäuble, considera "un modelo interesante" buscar opciones para que los ricos hagan su aportación a la resolución de la crisis.

La discusión en Alemania tiene su origen en las propuestas presentadas por el prestigioso Instituto Alemán de Estudios Económicos (DIW) de Berlín para que los mas adinerados contribuyan a resolver la crisis de la zona del euro, entre ellas la de la compra forzosa de deuda pública.

"Precisamente en los países en crisis son ese tipo de instrumentos una opción razonable para que las fortunas privadas, en parte muy concentradas, hagan su aportación a la refinanciación del Estado", señalaba el DIW.

"Dependiendo de los progresos en la consolidación del Estado esa deuda se podrá devolver mas adelante con sus intereses", señalaba el DIW, que propone también como alternativa un impuesto temporal que grave las grandes fortunas.

En declaraciones al SZ, el gerente de la empresa administradora de grandes fortunas Assenagon, Jochen Felsenheimer, comenta que "la reacción lógica de los ricos es económicamente equivocada" ante la opción de que se vean obligados a contribuir de alguna manera a resolver la crisis.

Añade que "en las últimas décadas se ha transferido bienestar a costa de todos a unos pocos" y por ello la crisis del euro no es una crisis de la deuda en el sentido clásico, en la que se cuestiona la capacidad de pago de una economía debido a su bajo rendimiento.

Se trata mas bien de una crisis de reparto entre las distintas economías, pero mas aun entre personas privadas y el sector público de cada estado, advierte Felsenheimer, quien considera que estos aspectos no han sido contemplados con suficiente atención hasta ahora.

A su juicio la solución de la crisis del euro debe tener en cuenta también reducir el abismo entre ricos y pobres, que siempre precede a una crisis, lo que no solo ayuda al Estado, sino que es justo.

"Estamos viendo a la vez riqueza privada y miseria pública", comenta por su parte en SZ el economista jefe del instituto financiero Commerzbank, Jörg Krämer, quien pone como ejemplo el caso de Italia, donde los hogares privados acumulan una fortuna del 175 % del PIB, mientras la deuda estatal se eleva al 120%.

Agrega que si los italianos tuviesen que pagar un 15% de impuestos patrimoniales sus fortunas bajarían al 150% del PIB, pero a la vez el estado conseguiría reducir su deuda por debajo del crítico 100%.

"No comprendo como no se lleva a cabo", afirma Krämer, para quien "Italia necesita señales claras y su proceso de reformas languidece pese a que su jefe de Gobierno Mario Monti se deja festejar como el gran reformista".

Sin embargo, el director del instituto de estudios económicos de Hamburgo HWWI,Thomas Straubhaar, considera que forzar a los ricos a comprar deuda del Estado o gravar sus fortunas con tasas extraordinarias son medidas difícilmente aplicables.

Straubhaar es partidario de optimizar la recaudación de impuestos, cerrando todos los huecos a los adinerados, e introducir un sistema impositivo progresivo que grave en mayor medida a los fuertes con mayores ingresos que a los débiles.

Palabra de Rajoy

Cayo Lara denuncia que el Gobierno "quiere aplicar a las CC.AA el tercer grado fiscal y convertirlas en chivo expiatorio de su mala política"

Cayo Lara denuncia que el Gobierno "quiere aplicar a las CC.AA el tercer grado fiscal y convertirlas en chivo expiatorio de su mala política"

El coordinador federal de IU llama “a la rebeldía” a las comunidades porque “en algún momento habrá que poner final a esto”

El coordinador federal de Izquierda Unida, Cayo Lara, ha denunciado hoy que el Gobierno de Mariano Rajoy quiere aplicarles a las comunidades autónomas el “tercer grado fiscal” y convertirlas en el “chivo expiatorio de su mala política” y de su “incapacidad manifiesta para reducir el déficit con unas políticas fracasadas”.

En una rueda de prensa en el Congreso de los Diputados, Lara hizo un llamamiento “a la rebeldía” a las comunidades autónomas frente a la “intransigencia desproporcionada” del Ejecutivo del PP, que se niega a flexibilizar el objetivo de déficit que ha impuesto a los gobiernos autonómicos pese a que la UE sí ha dado un margen de un punto más de margen al déficit en su conjunto del Estado español.

El máximo responsable de IU situó su reproche en la reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera celebrada ayer, donde el Ejecutivo del PP “trasladó a las comunidades autónomas su incapacidad para gestionar la crisis” al no aplicarles la misma flexibilidad que Bruselas le ha otorgado al permitirle relajar ese déficit para el conjunto de las administraciones públicas en 2012 del 5,3 al 6,3%.

El Gobierno está asfixiando a las comunidades al obligarles a cumplir un desproporcionado tope de déficit para 2013 del 0,7% y del 0,1% para el años siguiente. Si el Gobierno tuviera que cumplir eso mismo tendría que cerrar todos los ministerios”, detalló.

Para Lara, “en algún momento habrá que poner final a esto” y señaló que esas comunidades que se oponen a estas medidas, incluidas algunas gobernadas por el PP entre ellas “tendrán que movilizar a sus ciudadanos para que se planten y digan basta ya”.

Para el presidente portavoz del Grupo Parlamentario de IU, ICV-EUiA, CHA, da la impresión de que el Gobierno de la derecha ha encontrado la “piedra filosofal” en esta crisis: “criminalizar a las comunidades autónomas y también a los ayuntamientos por la situación de crisis, como también ha hecho con las movilizaciones de los mineros, con los parados, con los empleados públicos o con las personas mayores a quienes se les aplican los recortes más duros”.

Cayo Lara no se quedó únicamente en la crítica sino que ilustró sus palabras para denunciar cómo el Ejecutivo de Rajoy “responsabiliza a otros del desastre que ha provocado” señalando que el Gobierno central se va quedar con el cien por cien de la subida del IVA impuesta mientras las cifras demuestran que del total de la deuda pública -un 72,1% del PIB- es el Estado el que acumula la parte más elevada, un 55,2%, frente al 13,5% de las comunidades y al 3,4% de los ayuntamientos, todo ello según las cifras del Banco de España.

Frente a esta realidad, el coordinador federal de IU ha exigido al Ejecutivo de Rajoy que deje de “lanzar cortinas de humo con las autonomías, porque las va a asfixiar, y que se atenga a las consecuencias”.

“Ya no se callan los parados –dijo-, ni los jubilados ni otros sectores, pero tampoco se callan las comunidades autónomas, algunas también del PP. No pueden ser el chivo expiatorio de la mala política de Rajoy”.

Cayo Lara también dio su valoración del proyecto de reforma de la Ley de Bases de Régimen Local que prepara el Gobierno y denunció que pretende suprimir competencias a estas administraciones locales, además de recortar el 30% de los concejales. “Lo que necesitan los ayuntamientos es una nueva Ley de Financiación en lugar de que les roben competencias y les culpen de todos los males”, señaló.

Recordó que de cada 100 euros públicos que se gastan todas las administraciones, los ayuntamientos ejecutan un 12,9 %, lo que es “una cifra "irrisoria”. En este sentido, indicó que “si hay algo que sobra en el modelo de Estado son las diputaciones”, cuyas competencias deberían repartirse entre las comunidades y los ayuntamientos.

Cayo Lara pide al Gobierno que se aplique los recortes y se baje el sueldo, reduzca el dinero de Casa Real e Iglesia, y se elimine una paga de los diputados

Cayo Lara pide al Gobierno que se aplique los recortes y se baje el sueldo, reduzca el dinero de Casa Real e Iglesia, y se elimine una paga de los diputados

El coordinador federal de Izquierda Unida, Cayo Lara, considera que el Gobierno del PP es el primero que debe dar ejemplo para equiparar su situación al esfuerzo que obliga a realizar a millones de personas afectadas por los nuevos recortes impuestos ayer por Mariano Rajoy. Y detrás deben venir otros también, incluidos los diputados y senadores.

Lara defiende que los miembros del Ejecutivo del PP a los que no se les puede quitar una paga extra como han decidido hacer con los trabajadores públicos, ya que cobran en 12 mensualidades, se rebajen el sueldo en la parte equivalente.

Del mismo modo, el máximo responsable de IU entiende que estos recortes y el ‘ajuste duro’ aplicado a los gastos corrientes de los ministerios, partidos políticos y sindicatos “deben alcanzar en un grado similar al presupuesto de la Casa Real o a las partidas que por diferentes conceptos acaban en las arcas de las distintas confesiones religiosas”, incluida la Iglesia Católica como la más favorecida entre ellas. En los últimos años Zarzuela apenas ha visto maquillados a la baja sus ingresos, mientras que a la Iglesia no se le ha aplicado ningún recorte efectivo directo.

Además, Cayo Lara estima que los miembros de las Cortes Generales –diputados y senadores- no pueden quedar al margen de estas medidas, por lo que considera “lógico y normal” que en la Mesa de la Cámara –en la que PP y PSOE pactaron su representación y la de CiU, y dejaron fuera a la tercera fuerza política más votada- se decida a no tardar la supresión de la paga de Navidad, como ya se ha anunciado para los trabajadores públicos. “Una vez que el Gobierno decide ejecutar los recortes que le impone la UE, con los que nosotros no estamos de acuerdo, tenemos que dar ejemplo y no podemos quedar al margen del esfuerzo que se pide a la ciudadanía”, asegura Lara.

Valderas: "Ha llegado el tiempo de plantarse y de recuperar la dignidad"

Valderas: "Ha llegado el tiempo de plantarse y de recuperar la dignidad"

Efe

El coordinador general de IULV-CA y vicepresidente de la Junta, Diego Valderas, ha indicado que "ha llegado el tiempo de plantarse" y de "recuperar la dignidad" porque "no se puede seguir golpeando a los más débiles", en referencia a las medidas de ajuste anunciadas por el Gobierno central. En rueda de prensa en Huelva, Valderas ha precisado que el país y Andalucía están en una situación política "dramática" porque "nos hemos encontrado claramente un Gobierno que ha elevado al cubo la política de recortes de su antecesor".

Para Valderas, la política del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, supone "una pérdida de la soberanía española, sadismo económico y que pretende arrodillar a Andalucía ante la política de derecha y neoliberalista". Se ha referido al Consejo de Política Fiscal y Financiera celebrado el jueves y ha apuntado que supuso "una sala de tortura contra Andalucía, su Estatuto y los derechos sociales" y ha valorado la posición de "dignidad, firmeza y rechazo" de la consejera de Hacienda de Andalucía, Carmen Martínez Aguayo.

Ha insistido en que Andalucía "tiene margen de maniobra" y ha asegurado que van a "pelear para que haya un tratamiento en función de la realidad de cada comunidad autónoma, ya que la andaluza tiene una realidad económica de mayor salud que el resto". "Se ha pasado de la tijera y el hacha a la amputación", ha indicado Valderas, quien ha calificado de "esperpéntica" la fotografía del pasado miércoles en el Congreso de los Diputados de "un PP aplaudiendo las medidas" algo que considera "insultante" y que "muestra el grado de insensibilidad del PP y de sus diputados".

En su opinión, "es una fotografía que no se va a borrar de la conciencia de la mayoría social y que hace historia de la sinrazón" porque las medidas son "inaceptables", no sólo por los recortes que implican sino porque suponen "un envite de carácter ideológico que lleva a un modelo de Estado que no podemos compartir porque se remonta a los tiempos preconstitucionales".

Desde IU, según ha anunciado, se va a poner en marcha una campaña de debate en los ayuntamientos y diputaciones para informar, concienciar e ir llamando a la movilización, porque "ha llegado el momento de relanzar un fuerte escenario de combate".

Como vicepresidente de la Junta de Andalucía, ha abogado por celebrar un Consejo de Gobierno extraordinario o en su caso uno ordinario "más intenso" en el que se analice el alcance de las medidas que se tomarán por el Consejo de Ministros que, entiende Valderas, "van a llevar a Andalucía a un camino sin salida". Además, considera que el papel del Ejecutivo andaluz pasa ahora por "decir la verdad a los ciudadanos sobre quiénes son los responsables de la situación" y plantear un camino.

También ha mostrado su acuerdo con la iniciativa anunciada por el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, de convocar un pleno extraordinario en el Parlamento andaluz con el mismo objetivo de análisis de alcance de las medidas y ha insistido en la necesidad de "paralizar y serenar el plan de ajuste al que la comunidad autónoma se ha visto obligada por la imposición del Estado para que no haya elementos que afecten doblemente a los funcionarios".

En este punto, ha abogado por "prestigiar" el papel de la función pública y por reunir "un bloque social y político del 25 de marzo, la fuerza acumulada en las urnas para establecer una posición común desde Andalucía y salir a la calle en defensa de nuestros derechos". "Hay que librar desde Andalucía una batalla fuerte para producir una inflexión en las políticas neoliberales del PP porque no se puede continuar con una política que empobrece cada vez más a los ciudadanos y que, según los economistas, van a meter a España en un escenario de 15 años sin levantar cabeza", ha indicado.

Confianzas y aplausos

Confianzas y aplausos

Tomás Hernández. Costa Digital

Los sueños de poder deben de ser perturbadores. A veces, dicen quienes los sueñan, sus máscaras son confusas y sus palabras engañosas. ‘Al poder por la confianza’ parecía ser el lema de Rajoy. Confianza, confianza, confianza, era el leit motiv, el mantra incansable bajo el bigote de Rajoy. Mientras el lamentable trienio negro de Zapatero le iba abriendo de par en par las cancelas, si es que las hay, del palacete de la Moncloa.

    Pero la confianza duró ‘lo que duran dos peces de hielo en un whisky on the rock’, y los sueños, ya lo dijo el gran don Pedro (Calderón de la Barca), sueños son. La confianza se esfumó en ellos o se fugó con ‘la prima’. La díscola ‘prima’ cuyas veleidades no ha podido meter por vereda el adusto de don Mariano.

    Ahora estamos intervenidos aunque Rajoy lo niegue como san Pedro a Cristo, con la misma contumaz obstinación con la que su antecesor en la Moncloa negaba la crisis cuando ya el barco empezaba a hacer agua por todas partes.

    Estar intervenidos o rescatados, o aherrojados para poder decidir nuestro futuro, y nuestro presente, es una manera suave de llamar al golpe de estado económico que se anunció ayer en el Parlamento y que se ejecutará en el consejo de ministros del viernes.
   
    Y lo peor no es el golpe de estado impuesto, como reconoce el propio Rajoy, no lo del golpe, claro, pero sí la imposición ordenada, lo peor es que no parece servir para mucho. Grecia es un país desesperado y pobre. A los ‘irmaos’ portugueses no parece irles mucho mejor.

    Quienes no sabemos de economía, muchos, incluso entre los ministros del ramo, desconocemos las soluciones. Pero ¿por qué no se preguntan si están haciendo lo correcto? ¿Por qué don Mariano se ha transmutado en ‘Marianico el Corto’ y calándose la boina hasta las orejas persiste en ‘sostenella y no enmedalla?

    Los diputados del PP aplaudían la valentía con la que su líder iba desgranando sus maldiciones bíblicas. La ministra de Italia sollozaba al verse obligada a leer las suyas ante su Parlamento. Cuestión de estilos.

    ¿Tendrán paga de Navidad sus señorías?

Defiende Andalucía. Movilízate

Quienes hace escasas fechas calificaban como extraordinario éxito para España el haber conseguido para la banca un rescate directo y sin condiciones para los ciudadanos. Quienes sin rubor se jactaban de la “victoria” de Rajoy sobre Merkel que traería cuantiosos beneficios para nuestro país, en la mañana de ayer han destapado el auténtico rostro de su vergonzosa claudicación  ante los mercados  traicionando los intereses de los ciudadanos españoles.

El señor Rajoy ha venido de Europa usando el látigo contra la inmensa mayoría de hogares españoles, mientras trata con guante blanco de seda a los ladrones defraudadores de cuello blanco y dinero negro.

Cada palabra del Sr. Rajoy, jaleadas sin vergüenza alguna por los diputados del PP, ha caído como un hachazo cruel contra los derechos de los trabajadores y sectores más vulnerables de nuestra sociedad.

Sr. Presidente Rajoy, señores componentes del gobierno PP

Julio Anguita / Juan Rivera. Colectivo Prometeo.

Sr. Presidente Rajoy, señores componentes del gobierno PP: O son ustedes muy tontos o son ustedes muy sinvergüenzas. No existe la tercera opción.
Aunque ya barruntábamos que era cuestión de tiempo comprobar como su incapacidad – de sobra conocida por el último mindundi de la sede de Génova- en el momento que ocupasen un cargo de responsabilidad sería reconocida por todos los españoles, lamentamos profundamente haber acertado, pues sus decisiones de ayer, la confirmación de lo evidente, llevan aparejada una extraordinaria carga añadida de sangre, frustración y lágrimas.
12_anguita Julio Anguita por Joan Picornell. ©Joan Picornell
Si son ustedes tontos (eso sí, “selectivos” pues siempre se equivocan al garantizar el bien común, pero no al defender sus intereses de clase) y el cargo les viene largo porque no saben lo que hacer, dimitan y convoquen elecciones.
Y que su partido (junto a la otra pata del duopolio, el PSOE ) se presente a las mismas con un programa electoral de apoyo a la oligarquía dominante en el que se incluyan desde privatizaciones a expolio, pasando por amnistía fiscal para todo tipo de chorizos.
Y que el pueblo español decida si eso es lo que desea.
Si son ustedes sinvergüenzas con disimulo y saben que están aplicando un programa ideológico consistente en reducirnos nuevamente a la condición de súbditos sin derechos, tengan un rasgo de honestidad y díganlo.
Pero no presenten como inevitable lo que es su opción política: la del capitalismo salvaje al servicio de las élites. Y convoquen elecciones para que nos pronunciemos.
España no es un país de sinvergüenzas. Es un país mayoritariamente compuesto de gente honesta a los que nos da vergüenza contemplar el espectáculo que están ustedes interpretando. Pero no nos tomen por tontos.

Eduardo Correa, presidente de Ecuador. Magnífica entrevista

El gobierno de la verdad

IU plantea paralizar el Plan de Ajuste de la Junta ante los nuevos recortes del Gobierno central

Izquierda Unida Andalucía planteará, ante los nuevos recortes anunciados por el Ejecutivo de la Nación, la paralización de la tramitación del Decreto-Ley de Medidas Fiscales, Administrativas y Laborales para el Reequilibrio Económico-Financiero del Gobierno andaluz, ya que es "imposible seguir haciendo encajes de bolillos". 

 Así lo ha anunciado este jueves en Málaga el portavoz de IULV-CA en el Parlamento andaluz, José Antonio Castro, quien ha señalado la imposibilidad de "asumir dos recortes consecutivos con medidas que se pisan las unas a las otras y que pueden llevar al desastre a cientos de familias andaluzas".

 "Izquierda unida sólo asumiría un plan", ha advertido Castro, por lo que ha considerado que "no se debería tramitar el plan de ajuste hasta no ponderar bien lo que significa el actual". Y si no se puede paralizar, ha planteado una modificación de dicha tramitación parlamentaria para valorar cómo incorporar o no las medidas del Ejecutivo de la Nación, que, a su juicio, van a afectar de manera "dramática" a Andalucía. No obstante, ha dejado claro que a IU "no le gusta" esta última alternativa.

Castro califica los nuevos recortes como “un suicidio económico y político”

Castro califica los nuevos recortes como “un suicidio económico y político”

El portavoz de IU en el Parlamento andaluz, José Antonio Castro, ha expresado el rechazo de Izquierda Unida a las medidas de recorte presentadas por el gobierno del PP, planteando que “hay que ver como el Gobierno andaluz se planta ante esta injusticia”. Para Castro se tratan de “medidas impuestas que no van a mejorar ni la economía, ni el empleo ni van a generar riqueza, al contrario, condenan a la precarización y desaparición de los servicios públicos y al aumento exponencial de la deuda”.

Castro explicó que en tanto que los ingresos de la Junta provienen de las transferencias del gobierno central no ve “posible” parar el recorte, pero si considera necesario parar “esta lógica política infernal”, a la que calificó como  “suicidio económico y político que no lleva a ninguna parte”.
 
El portavoz parlamentario recordó algunas cuestiones que en su opinión podrían  evitar los recortes, entre ellas el reconocimiento de la financiación que se recoge en el Estatuto de Autonomía, y dos medidas de ahorro y aumento de los ingresos propuestas desde Andalucía y recurridas judicialmente por el gobierno central, como el impuesto a la banca y la subasta de medicamentos. “Se puede rescatar a los bancos que nos tienen puesto el pié en el cuello, pero no se puede salvar a la ciudadanía”, enfatizó Castro.