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Almuñécar contra la corrupción

Opinión

Juan Carlos de Borbón no puede mediar a favor de Haidar, pero sí promocionar la venta de armas

Juan Carlos de Borbón no puede mediar a favor de Haidar, pero sí promocionar la venta de armas
Cigala News/Tortuga

Dicen quienes defienden al monarca en el debate corona contra república que una de las grandes ventajas de tener un rey y no un presidente como jefe del Estado es el prestigio de la institución real que capacita a sus detentadores para participar con éxito en diversas negociaciones internacionales –económicas, políticas, sociales…- en beneficio del país.

Pues bien, en el affaire Aminetu Haidar resulta que Juan Carlos de Borbón no va a ejercer esa función negociadora desde el prestigio que sus incondicionales le atribuyen, y no va a interesar la menor palabra a favor de la saharaui ante su más que buen amigo el rey de Marruecos.

Pero no crean al monarca español tan insensible ante el padecimiento de la activista de los derechos humanos. Él ya se ha encargado de hacer correr la voz de que sería el primero en realizar todo lo que estuviera en su real mano. Es el gobierno quien no le deja, quien “no considera oportuna” la real mediación. Los políticos del PSOE argumentan que el conflicto diplomático alcanza niveles muy delicados y que no está nada claro que la posible actuación de Don Juan Carlos pudiera lograr su resolución favorable, en cuyo caso el prestigio de la corona quedaría empañado. Es decir, se reserva la carta de la realeza para ocasiones más favorables y no se malgasta en tan turbio y espinoso asunto.

Y es más decir: entonces resulta que la función del rey es la de ejercer mediación en asuntos que ya están resueltos de antemano. No en problemas de verdad ni en asuntos de difícil solución, sino sólo en aquellos casos en los que el papel a jugar por el monarca sea el de transitar por un camino de rosas entre sonrisas y apretones de manos ante los flashes de las cámaras y las declaraciones de todo el mundo llenas de elogios hacia su alto sentido del deber, lo bien que lo hace todo y lo simpático que es. En resumen, el trabajo del rey en estos casos viene a consistir en darle lustre a su propio cargo. Y nada más.

Sin embargo hay otro tipo de menesteres en los que el rey no escatima su participación. Hace unos pocos días fue la figura estrella, atrayendo la presencia masiva de medios de comunicación del Estado y el extranjero, en el último evento de la industria militar con participación española: el primer vuelo del avión militar Airbus A400M. El compromiso del rey con el avioncito de marras viene de lejos, y ya el pasado mes de junio había sido también la estrella mediática de su presentación oficial en Sevilla. No es la primera vez ni será la última que se le ve en semejantes puestas en escena de la industria armamentística.

Siempre se ha rumoreado acerca de la importancia del papel que el rey podría estar jugando en el comercio de armas. Es de creer que es más fácil firmar suculentos contratos de compraventa de artilugios bélicos con la presencia y aval de todo un Rey de España, éstos evidentemente sin la presencia de los flashes y las teles. Es más que de sospechar que la industria armamentística española más de un favor le debe, como puede cabalmente deducirse de su participación en los actos de propaganda del Airbus. Ignoramos qué podría sacar él de todo esto para su patrimonio personal, ya que sus negocios son tan opacos como los secretos de Fátima, pero imaginamos que con el nivel de gastos que se le ve desarrollar, de algo tendrá que vivir el hombre y la familia que alimenta y lleva a esquiar. En este tipo de actuaciones es donde constatamos que existen otros tipos de “servicios” de la monarquía a los “intereses españoles” diferentes a los que solo son para lustre con autobombo y para cultivar el prestigio que luego resultará de utilidad en estos otros negocios menos conocidos.

Por eso no quieren que el rey pinche en hueso con el conflicto de Haidar. Se necesita su concurso con todo su halo de majestad en otros asuntos “más importantes”, y desde luego harto más lucrativos.

A preguntas necias… respuestas obvias

A preguntas necias… respuestas obvias

Ya andan algunos cagatintas en los medios de comunicación reclamando la hoguera o el calvario para Pep Guardiola, entrenador del Barcelona, por la obvia respuesta y en tan sereno tono con que, durante la rueda de prensa en Kiev tras el último partido, irritó la curiosidad de algunos periodistas españoles ávidos de descubrir la razón por la que había hablado en catalán: “Somos un país con una lengua propia… y la usamos”.

Así que, sólo por contribuir a la comprensión de los demás soplagaitas en los medios que todavía no hayan salido de su estupor, les avanzo algunas reflexiones que he venido elucubrando al respecto y que pongo a su disposición para que en el futuro no vuelvan a hacer el ridículo ni a quedar en evidencia.

Curiosamente, y sin que sirva de precedente, el entrenador del Manchester United, sir Alex Ferguson, no sólo no habla español sino que ni siquiera lo farfulla. El sólo habla inglés. El entrenador alemán Guus Hiddink, sin que tampoco pueda explicarse tan improcedente conducta, además de no hablar español, habla alemán.

Y se sabe de muchísimos entrenadores italianos, franceses y portugueses, incluso griegos, que siguen negándose a dar sus ruedas de prensa en español, y hablan sus propias lenguas.

Hasta los entrenadores palestinos, congoleños y coreanos, por citar tres casos, renuncian al español en sus ruedas de prensa optando por sus llamados idiomas maternos.

Me cuentan de un entrenador boliviano que dirige a un modesto equipo de segunda en su país y que, por cierto, se llama Evo, que no obstante hablar español, habla mejor aymara, lengua natural en la que se expresa y da sus ruedas de prensa. Y cierto es que cuando España y demás imperios repartieron su progreso por América, los indígenas descubiertos no eran mudos: Hasta se cree que pudieron hacer uso de sus vernáculas lenguas para agradecer la culta donación recibida. Cuando terminó aquel partido, sólo las maldiciones de los indígenas en la rueda de prensa fueron en español.

Lo único que se me ocurre en aras de aportar alguna luz a tan insondable misterio, tampoco tendría sentido ya que lo aportó el propio Guardiola en la polémica rueda de prensa y sólo bastaría, para quien no lo entienda, volver a leer sus declaraciones, en las que Pep Guardiola se permitió el detalle de hasta responder en español: “Somos un país… hablamos una lengua”.

Así que deduzco que esa debe ser, también, la explicación a los casos que citaba anteriormente. Alex Ferguson habla inglés porque es inglés, Hiddink habla alemán porque es alemán y Guardiola se llama Josep, le dicen Pep y habla catalán porque es catalán.

Y a preguntes nècies, respostes òbvies.

Un cesto de manzanas

Un cesto de manzanas

Tomás Hernández. Costadigital

A nuestro primer, y yo diría que único edil, que los demás más parecen comparsa, le ha dado últimamente, además de por amenazar y menospreciar a unos trabajadores en huelga, con actitud más propia de sátrapa persa que de alcalde democrático, le ha dado, digo, por las metáforas frutales.

La primera fue hace unos días, en sus ya habituales sentadas en el banquillo de los acusados. Habló entonces nuestro edil de las uvas en una hábil disertación propia de Esopo.

El otro día, en la carpa empresarial, donde echó por tierra con desparpajo y desenvoltura el principio económico de la ley de la oferta  y la demanda, fueron las manzanas. Sostiene nuestro edil único, y yo comparto esa opinión, que un acto escandaloso de uno solo se difunde más y con mayor aparato mediático que el trabajo honesto, callado y diario de muchos. Y creo que es así. Pero, mira por donde, a los matemáticos, a los sociólogos, y a otros observadores de la realidad, les dio por echar unas estadísticas sobre ese mismo asunto de la corrupción urbanística. Y resulta que según ellos cada periodo de cinco años se dan, estadísticamente, unos mil casos de corrupción. Si cada año tiene trescientos sesenta y cinco días, cinco años son unos dos mil días escasos. Hay que descartar además festivos y fiestas de guardar y las noches en que nuestros ediles duermen o se echan unas copas, algunos, en los bares de alterne, a cargo del presupuesto. Como dicen que dijo recientemente un ilustre concejal de un pueblo cordobés, a él, eso de pagar en esos sitios con dinero propio le daba como grima, y se sentía el hombre más desahogado, eso dicen que dijo, pagando sus devaneos erótico festivos con el dinero de todos, que es más anónimo y menos personal.

Así que, si las estadísticas no mienten, los matemáticos no se equivocan y los sociólogos aciertan, y resulta cierto que se dan mil corruptelas cada lustro, eso quiere decir que un día sí y otro no, literalmente, tenemos un asuntillo de dinero turbio.

¡Vaya cesto de manzanas!

Pirañas en la red

Pirañas en la red
Rafael Cid
Creadores no es un apartado de correos del Vaticano. Ni una nueva secta alucinógena. Ni siquiera un capítulo de la novela de Orwell 1984. Es el adn del ministerio de Cultura, el área de gobierno que lleva González Sinde, el santo y seña de esos emprendedores de lujo que mandan como dioses en la Casa de las Siete Chimeneas de Madrid. Porque los creadores con derechos de autor, propiedad intelectual (¿un oxímoron ?), o como quiera que se llame esa especie de derecho de pernada de los parranderos vips de la sociedad del conocimiento, tienen allí su cuartel general y en la SGAE su vomitorio.

 

Y si la sede del antiguo Circo Price aún no fija, limpia y da esplendor, como la RAE, desde que el PSOE descubrió la movida como agit-pro mejorado, se comporta como la Brunete mediática : imprime carácter y otorga credenciales de artista por su valor de cambio. ¡Inefables esos editoriales bípedos de El País y El Mundo, el viernes 4 de diciembre, contra los “piratas de la red” ; ellos los logreros de la golosina del infoentretenimiento !

Hay una argumentación enternecedora en su tonsura lúdico-intelectual. Deprisa, deprisa, el grupo mediático-cultural y de ocio que tiene alojado entre sus ejecutivos al ex ministro del “gratis total”, editorializa que “…hay un principio indiscutible : quienes invierten trabajo o arriesgan dinero en este sector tiene (sic) derecho a ver protegida su retribución”. La industria del ocio para quien la trabaja, afirma campanudamente el gran monopolizador de codificadores, siguiendo una doctrina abusiva del “creacionismo” que busca apoyo en el derecho comparado de otros países europeos, por tantas cosas distintos y distantes, y por tanto incomparables. Mientras la tierra sigue siendo para el que no la trabaja y el paro estructural para los desfasados, ellos son la sal del libre mercado.

Creadores o sólo endiosados, lo cierto es que tienen mando en plaza y autoridad delegada para meter en la cárcel a los manteros (¡en un país que aún no da dado con ningún banquero entre rejas por la devastadora crisis !) y ahora pretenden levantar un muro en internet para que la industria cultural y del entretenimiento siga haciendo caja. No se han dado cuenta que los tiempos están cambiando y que ya hasta las farmacéuticas están deslegitimadas para hacer impunemente negocio privatizando patentes de primera necesidad. Y no se han dado cuenta porque siguen aplicando la teoría de “desmotando a la monja-bulo”, que consiste en ignorar lo que desprecian. Y qué chungo también ver al reaccionario PP subirse al carro de los “piratas”, cuando hace sólo una semana estaba en la nao capitana votando junto a los socialistas en el parlamento europeo a favor del cerrojazo en internet.

Pero en el proceloso océano de la red la fauna más abundante son las dañinas pirañas. ¿Cuántas veces los directivos de los medios han intentado desacreditar al periodismo digital con la excusa de su escasa fiabilidad, reconociendo en él una seria competencia que desborda los estrechos límites de ese modelo de empresa informativa-publicitaria-especulativa que monopoliza los gate-keepers ? ¿Acaso son más fiables que el demo internauta unos medios que no sólo linchan moralmente a un ciudadano denunciándole como asesino y violador de su pequeña hijastra sino que además envenenan al público para ilustrar su crónica negra ? ¿Ha habido algún organismo que se haya atrevido de oficio siquiera a insinuar acciones penales para redimir esa infamia ? ¿Son creadores sólo los artistas multimillonarios que se reparten la tarta de la industria cultural y las subvenciones públicas y no los nóveles que utilizan el espacio sin dueño ni censura de la red para difundir su obra ? Será un cruce de cables, pero ahora me viene a la memoria la frase de Brecht “que es robar un banco comparado con fundarlo”.

Sí, es la sociedad del conocimiento en vuelo rasante y, como ocurrió con la okupación primitiva, quieren poner puertas a su campo de acción y esconder la llave en bajo el sumidero. Pero no será fácil. Como en las grandes transformaciones, está naciendo un nuevo sujeto histórico, un tercer estado, que no se dejará mansamente corromper por sus cantos de sirena ni amedrentar por sus somatenes. La transversalidad de la red, su ecumenismo, su condición de ágora sobrevenida, está al margen del negocio por el ocio. Es global y militante. No tiene fronteras ni banderas de conveniencia. También es un totum revolutum. Un desiderátum que ha permitido cimentar la última alternativa importante capaz de destronar al desorden establecido. Es un agitador sistémico que da la voz a los que no la tienen, llega donde nadie fue y democratiza las relaciones en la horizontalidad de sus mensajes. Los “piratas” de hoy son los “hackers” de ayer, los únicos niveladores que pueden acabar con la brecha digital y la sociedad dual en red que reclaman nuestros creacionistas con pedigrí y sus satélites. La sociedad civil del siglo XXI se incuba en el hormiguero de la red, y su sesgo definitivo dependerá de si se desarrolla libre o en cautividad, como la mayoría de los humanos hoy. El apagón analógico tiene fases de estricto control (Echelon, Sitel…) y otras de puro desfalco (creacionismo).

Y como siempre ocurre, una cosa es la escena en la política espectáculo y los medios replicantes y otra la realidad de calle. En el propio parlamento, el día de puertas abiertas para la lectura de la constitución, un estudiante con sentido cívico se permitió la licencia de hacer una exposición crítica de la carta Magna en el apartado referido a los sindicatos…y fue mandado callar. Si eso ocurre en la sede de la soberanía popular sin que salten todas las alarmas, qué podemos esperar para las webs, el último bien público social que aún no ha sido circuncidado con la estabulación privada. Recordemos una vez más a Luisa Michel :”es preciso que la verdad ascienda desde los tugurios porque desde arriba sólo caen mentiras”

Viva la España plural

Viva la España plural

Creo que es enormemente importante que las izquierdas eviten cualquier expresión que pueda utilizarse (independientemente de la voluntad del autor) para dividir a las clases trabajadoras y populares de las distintas nacionalidades y regiones de España.
Vicenç Navarro

Estas clases trabajadoras tienen una historia común, y nunca hay que olvidar aquella bella expresión de las clases populares catalanas (bien articulada por el Presidente Companys) "Madrileños, Cataluña os ama" cuando el heroico pueblo madrileño estaba siendo asediado por el fascismo -el enemigo de las clases populares de todas las nacionalidades y regiones de España-.

La mal llamada Guerra Civil fue, en realidad, como el Embajador de EEUU dijo en aquel momento, un golpe del Ejército en contra de su pueblo, un Ejército que tuvo la osadía de autodefinirse como Nacional, cuando, en realidad, no habría podido vencer la resistencia de las clases populares si no hubiera tenido el apoyo de tropas extranjeras, 177.000, y el equipamiento militar proveído por Hitler y Mussolini.

Tal golpe justificó su golpe militar para salvar a España del "comunismo, masonismo y separatismo", definiendo como comunistas a todos aquellos que se opusieron a aquella dictadura de clase, masones a todos aquellos que no fueran cristianos y separatistas a todos aquellos que defendieron su propia identidad. Impusieron un nacionalismo españolista, uniforme, centralista y enormemente opresor a las distintas nacionalidades existentes en España, llegando incluso a prohibir, entre otros, la cultura catalana. Y lo sé por experiencia propia.

Hay que entender lo enormemente humillante y represivo que es que a las clases populares de una parte de España se les robe su identidad. Durante muchos años, la burguesía catalana (que apoyó el golpe fascista) prohibió al personal de servicio hablar en catalán, forzándoles a hablar en castellano. Las clases dominantes en Cataluña hablaban en castellano, considerando el catalán un lenguaje vulgar, que sólo lo hablaba el pueblo poco educado. De ahí el profundo sentido identitario en Cataluña que no es, como se lee maliciosamente en sectores nacionalistas españolistas, un sentimiento de las élites catalanas. Todo lo contrario, estas élites de la derecha catalana intentaron más tarde instrumentalizar este sentimiento (con el apoyo y tolerancia de la dictadura) eliminando e intentando barrer la versión popular y más arraigada en las clases populares, el catalanismo de izquierdas, que es el que luchó en contra de la dictadura, identificando la lucha por la libertad democrática y por la justicia social, con la lucha para recuperar la identidad catalana. Fue así como surgió la llamada "Llibertat, Amnistia i Estatut d'Autonomia", que se repitió a lo largo de España con el apoyo solidario de las luchas obreras en todas partes de España. Es esta memoria que nos une la que debemos recuperar.

Un componente muy importante de la población catalana fue la clase trabajadora procedente del sur de España, a la cual la derecha catalana definía como los "charnegos". Yo, por voluntad propia, fui médico en el barrio de los "charnegos", el Somorrostro, siendo conocido como el médico de los charnegos, mote que, aunque intentaba ser un insulto, siempre lo consideré como motivo de orgullo. En aquel barrio la resistencia antifascista existía y no era débil. Y un día, en una redada policial, nos detuvieron a varios. Cuando la policía (los grises) nos pidió nuestros nombres, ocurrió algo que me impresionó enormemente. Conocí yo en aquel barrio a un excelente compañero de Murcia, Pepe García, albañil que vivía cerca del despacho médico y con el cual había establecido una amistad. Y cual fue mi sorpresa cuando la policía le preguntó a Pepe su nombre, él respondió "Josep García". En un momento clave de su vida, donde se la jugaba (la represión contra los trabajadores inmigrantes era brutal), se identificó como catalán, identificando claramente que la lucha de clases y la lucha para recuperar la identidad catalana era la misma. Pepe no dejaba de ser español cuando se identificó como Josep. Pero quería defender un pueblo al cual también consideraba oprimido, y con el cual se identificó. Le costó un abuso verbal y físico. Pero ¡qué gran luchador por la libertad! Esta es gran parte de la clase trabajadora en Cataluña.

De ahí que me entristeció cuando un amigo socialista que ha vivido la mayoría de su vida política en Madrid, me dijo que, según él, "Montilla y Manuela de Madre se habían contaminado de pujolismo". Y también me entristeció leer el comentario de otro amigo socialista no catalán que dijo que Cataluña no estaba preparada para elegir a un "charnego" como Presidente. Tales comentarios me preocuparon porque no entendían Cataluña, y por lo tanto no entendían España. El pujolismo fue el intento de captura del sentimiento popular por parte de la burguesía, la Iglesia y otros sectores que en su día apoyaron el golpe fascista (uno de los mayores defensores del golpe militar fue el Abad Escarré, de Montserrat que, incluso hoy, en la entrada, tiene un enorme monumento al fascismo) y que, bajo la tolerancia del franquismo, pudieron desarrollar la versión conservadora del catalanismo.

Como bien dijo Gramsci, quien controla los símbolos de la nación controla el país. Y esto es lo que significó el catalanismo fundamentalista y esencialista burgués (que tiene sus raíces no sólo en la Lliga sino también en los Jacint Verdaguer, Joan Maragall y muchos otros) que redefinieron el catalanismo, reprimiendo el catalanismo popular de izquierdas a fin de erradicar este sentimiento en las clases populares. Se dan cuenta de que este catalanismo no complementa, sino que entra en conflicto con su catalanismo.

Muchas cosas han cambiado. Pero los herederos del franquismo se resisten a la pluralidad de España. Y al no haber podido parar el Estatut, lo intentan parar en el Tribunal Constitucional. Creerse que este Tribunal está ahí para analizar la constitucionalidad de una Ley es ignorar el contexto político que dio lugar al marco constitucional en el que vivimos.

Fue un error definir la transición como modélica. Esta imagen tan idealizada de que los españoles nos dimos esta constitución, resultado de la reconciliación, ignora que se hizo en un contexto en que las derechas controlaban el Estado, y que las Fuerzas Armadas, capitaneadas por el Monarca, tenían un enorme poder (el Rey, en plena época llamada democrática, alabó la labor del Ejército en salvar la unidad de España), y las izquierdas recién salidas de la clandestinidad, tenían poco. El que tenían venía de las movilizaciones populares, el auténtico motor del cambio en nuestro país. Las derechas, sin embargo, continúan siendo todavía enormemente poderosas, y este poder queda reflejado en el marco institucional.

Termino, pues, acentuando que el conflicto no es entre Cataluña y España, como los nacionalistas de ambos bandos están diciendo. Es entre las fuerzas democráticas (el Estatuto fue aprobado por la mayoría del Parlamento español) y las no democráticas que quieren reproducir la uniformidad de España, utilizando el Tribunal Constitucional que domina o intenta dominar.

Por otra parte es enormemente frustrante ver a sectores de la izquierda en España que no aceptan claramente que España es una realidad plural. Cataluña no puede perder su identidad nacional como la ha perdido la Cataluña francesa, parte de un estado jacobino. Si ustedes van a la Cataluña francesa verán que no saben hablar en catalán. Este idioma ha desaparecido. De ahí la necesidad de que no sólo el castellano sino también el catalán sean obligatorios para así conseguir una cultura bilingüe, tal como existe en Cataluña.

El Gobierno catalán no dificulta al castellano. Está promocionando el catalán que todavía es el lenguaje minoritario en Cataluña. ¿Cómo puede un socialista negarle a su pueblo su cultura e identidad? Francamente, no entiendo a compañeros socialistas que cuestionan que el catalán sea obligatorio en las escuelas en Cataluña. Por cierto, deberían saber que los alumnos de las escuelas públicas catalanas tienen mejor comprensión de lectura castellana que el promedio de España. ¿Dónde está el problema? ¿Y dónde está el problema del Estatuto? El Estatuto se está ya aplicando durante estos tres años. ¿Y qué ha ocurrido? ¿Se está dividiendo España? Claro que no. Los que están creando tensiones innecesarias son las derechas herederas del franquismo que quieren imponer su visión centralista del país. Y a eso las izquierdas no pueden añadir su voz.

El valor de una persona

El valor de una persona

JAVIER Y CARLOS BARDEM

Henos aquí con un serio problema, un callejón sin salida que empieza a incomodar al Gobierno. ¿Qué hacemos con esta mujer tozuda que se niega a aceptar lo que le ofrecemos y que, a este paso, se nos queda en una sala del aeropuerto de Lanzarote? ¿Qué hacemos con Aminetu Haidar?

¿Por qué su malintencionado entorno no nos ayuda a ayudarla, no la convence de que acepte lo que con tan buena voluntad le ofrecemos?

Bien, a nuestro modesto entender, en esta época de falta de fe en la política, en nuestros representantes, es reconfortante ver cómo una sola mujer, un solo ser humano que se atreve a decir no y sostener su decisión, su creencia de lo que es justo, aun a costa de su vida, pone nerviosos a los miembros de un Gobierno. Independientemente de lo que cada uno piense de esta mujer, desde que es una heroína, una defensora de los derechos humanos, hasta que es un personaje cerril y enojoso, lo que parece indiscutible es que su actitud pone en valor al individuo frente al sistema y su razón de Estado.

¿Ofrecerle un pasaporte español? ¿Para qué? Ella podría tenerlo si quisiera, su madre es española. No deja de ser un gesto a la galería. ¿Por qué no amplificar el gesto y conceder la ciudadanía a los cientos de miles de saharauis que viven abandonados en el desierto más árido del mundo, ignorados por todos? Señores del Gobierno, el valor de Aminetu Haidar es el haberse convertido en un recordatorio fuerte, inmediato y sin paliativos de una ignominia que va mucho más allá de su problema personal.

Aminetu Haidar nos lanza a la cara una injusticia que no puede ignorarse por más tiempo: la postura de dejadez de todos, y queremos subrayar este todos, pasados y presentes, los Gobiernos de este país respecto al problema del Sáhara Occidental, del pueblo saharaui. Es un caso curioso, que debería ser de estudio obligatorio en Ciencias Políticas, cómo un tema tan espinoso como éste es el único en el que han estado de acuerdo todos los Gobiernos de este país desde la muerte del dictador hasta ahora, fueran de centro, de izquierda o de derechas. Es un ejemplo perfecto para entender conceptos como razón de Estado o posibilismo político. Aminetu Haidar nos plantea ahora un problema irresoluble en apariencia, de tintes kafkianos, pero que nace de la postura de todos nuestros Gobiernos, del abandono de un pueblo, de una gente que, no lo olvidemos nunca (y nosotros hemos tenido la oportunidad de ver en sus campamentos cómo atesoran aún sus antiguos DNI y cartillas militares), no eran súbditos coloniales sino españoles de pleno derecho.

Los abandonamos, los dejamos a su suerte en manos de una seudo democracia como la marroquí. Sufren tortura y exilio, y si aún no se han extinguido -ése parece ser el objetivo del Gobierno marroquí con la aquiescencia de sus aliados de La Moncloa y El Elíseo-, es gracias a la ayuda volcada y generosa de gran parte de la sociedad civil española. En este caso, muy por encima de la talla moral de sus Gobiernos. ¿Qué hacer con esta mujer tan cabezota e ingrata? Señores, lo que hay que hacer es dejar de pensar tanto en no ofender a un "aliado", en nuestra balanza comercial con Marruecos, en Ceuta y Melilla, y recuperar la iniciativa diplomática para desbloquear de una vez por todas el problema del Sáhara.

JAVIER Y CARLOS BARDEM

Un triste ejemplo en los medios alternativos: Aprendiendo formas del enemigo

Un triste ejemplo en los medios alternativos: Aprendiendo formas del enemigo

Cuando hemos dedicado tanto esfuerzo y énfasis a denunciar los hábitos de desinformación de los medios convencionales, no podemos permitirnos la injusticia y deshonestidad de no hacerlo cuando se trata de medios alternativos. Mientras que de los primeros no se puede esperar solución porque operan al servicio de poderes que nunca les permitirán informar con honestidad, los segundos deberían preocuparnos cuando también les vemos aplicar métodos de tergiversación que siembran la duda sobre los principios éticos en los que, entendemos, se inspiran los medios alternativos.

El 29 de noviembre observamos una noticia publicada de forma similar en dos medios alternativos, Insurgente y Kaos en la Red. En el primero de ellos, citan como fuente Insurgente y titulan “El Ayuntamiento de Sevilla, gobernado por el PSOE e IU, aprueba que la Duquesa de Alba tenga una estatua”, con el antetítulo siguiente: "Ser progre para acabar así". Por su parte, Kaos en la Red cita como fuente Kaosenlared/Insurgente y titula ironizando sobre el reciente acto llamando a la refundación de la izquierda que organizó Izquierda Unida “Refundando la izquierda: El Ayuntamiento de Sevilla, gobernado (PSOE e IU) pone una estatua a la Duquesa de Alba”.

Es evidente que tras leer los titulares e incluso el texto de la noticia, donde ya no se vuelve a hacer referencia a IU, se llega a la conclusión de que tanto PSOE como IU han apoyado la instalación de la estatua. Hace falta dirigirse a las agencias de noticias para conocer la posición de IU, por cierto de absoluto rechazo: “IU carga contra la estatua de la duquesa de Alba en Sevilla" (Europa Press en El País), Torrijos censura la estatua homenaje a la duquesa de Alba por su promoción de la "injusticia y la desigualdad" (Europa Press en ADN), "La propuesta ha sido finalmente aprobada por la Comisión Local de Patrimonio, aunque con el voto en contra del concejal de Izquierda Unida Antonio Rodríguez Torrijos" (Terra). La posición de IU estaba bien definida en sus declaraciones a las agencias:

    "¿Qué presuntos méritos, favores o proezas debemos reconocerle a María del Rosario Cayetana Fitz-James Stuart? Ninguno. ¿Es acaso porque acumula una de las fortunas más grandes de España? ¿Es quizás porque es la persona que más títulos nobiliarios posee de toda Europa? ¿Tenemos que homenajearla con una estatua porque tiene casas, palacios, castillos, fincas, terrenos, propiedades inmobiliarias, innumerables sociedades mercantiles, participaciones bursátiles o una incalculable colección de arte?", preguntó retóricamente el portavoz municipal de IU-CA.

    Para Rodrigo Torrijos, resulta "ofensivo" que "por ser obscenamente rico, alguien merezca un homenaje de los sevillanos", con lo que advirtió de que si la duquesa de Alba "no tiene razones para el reconocimiento por los tesoros que acumula, menos aún cuando aumenta su ya inmenso patrimonio con dinero público, procedente de subvenciones europeas de la Política Agraria Común, de las ventajas fiscales por sus innumerables sociedades y sus eficaces fundaciones, por valor de muchos millones de euros al año".

    El primer teniente de alcalde, así, recordó el enfrentamiento que mantienen Cayetana Fitz-James Stuart y el colectivo de jornaleros andaluces y alertó de que "quien llama 'delincuentes, gentuza y cuatro locos' a los trabajadores, no puede tener el apoyo de una fuerza política como Izquierda Unida", lo que le llevó a insistir en la idea de que "no hay razones para reconocer que una colosal riqueza ociosa tenga que ser premiada por algo".

    Pero especialmente consideró que "por insultar a los que luchan legítimamente por defender y disputar sus condiciones de trabajo a los latifundistas del siglo XXI", la duquesa de Alba "no debe esperar ningún homenaje que legitime socialmente los valores de la acumulación de la riqueza, la promoción de la desigualdad, el fomento de la injusticia o el desprecio a los trabajadores".

En realidad el artículo publicado en Insurgente y en Kaos en la Red era la reproducción textual de la noticia del diario Público, titulada y subtitulada respectivamente “¿Qué ha hecho para merecer una estatua?”, “Polémica en Sevilla por dos homenajes a la duquesa de Alba”, pero que no citaron al periódico como fuente, ni tampoco a los autores del texto, los periodistas O. Carballar y R. Bocanegra. En cambio, sí omitieron los dos últimos párrafos de la información, uno de los cuáles recogía la postura de Izquierda Unida:

    "Doña Cayetana es una ciudadana respetable. Pero, si algún mérito tuvo, se difuminó cuando llamó a los trabajadores gentuza y delincuentes", afirma el teniente de alcalde y portavoz de IU, Antonio Rodrigo Torrijos, que se opone a la estatua. Fue en 2006, cuando los jornaleros del SOC, azote de los terratenientes, se manifestaron contra el título de Hija Predilecta que la Junta acababa de concederle. La propia biografía oficial muestra la dificultad para encontrar méritos más allá de ser "20 veces Grande de España" y expresarse con "naturalidad y llaneza".

    La edil de Cultura, Maribel Montaño (PSOE), alega que el Ayuntamiento "ha apoyado una iniciativa ciudadana, la de la Academia". "¿Y si la pago, me ponen también una estatua?", se preguntan ahora muchos ciudadanos.

No se trata aquí de defender ni de juzgar a Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Sevilla, ni plantear si su presencia en el gobierno de la ciudad le hace corresponsable a pesar de su voto en contra, sino de observar el tratamiento de esos medios alternativos que negaron a los lectores el derecho a conocer la opinión de Izquierda Unida. En conclusión, un triste ejemplo de penosas prácticas periodísticas cuando se trata de embestir contra quienes no son de su gusto. Y un flaco favor a quienes intentamos convencer de la existencia de un periodismo digno, participativo y honesto fuera de las empresas de comunicación. No parece que el periodismo alternativo esté en condiciones de dar lecciones ni denunciar el funcionamiento de los medios comerciales si en muchas ocasiones operan como ellos.

Soberanía alimentaria contra el hambre

Soberanía alimentaria contra el hambre

Carmen Magallón

De nuevo, hay que decirlo: para eliminar el hambre sólo hace falta voluntad política. Algunos países la han tenido y han avanzado, lo que muestra que es posible.

La Cumbre Mundial sobre la Seguridad Alimentaria, organizada por la FAO en Roma en días pasados, nos ha dejado un poso amargo. Sobre todo porque la declaración final no contiene los compromisos concretos de aportación de los fondos que son necesarios para avanzar hacia la erradicación del hambre, un objetivo urgente que no hay que argumentar y que, en vez de acercarse, parece alejarse del horizonte. Ni siquiera está claro que pueda alcanzarse el objetivo del milenio de reducir a la mitad, para 2015, el número de personas que padecen hambre.

Para cualquier ciudadano de un país rico, esta falta de compromiso debería producir vergüenza e indignación. Porque si los responsables de la crisis financiera tienen ahora en su haber otra ignominia más, la de haber provocado el aumento del número de personas hambrientas en el mundo hasta llegar a la máxima cifra, nunca antes alcanzada, de 1.020 millones, la inasistencia a la cumbre de los jefes de Estado de los países enriquecidos (los miembros del G-8 que en su día corrieron a rescatar a los bancos con sumas millonarias) ha mostrado el grado de interés que otorgan al problema. Me pregunto hasta cuándo soportaremos la ceguera ante lo importante que despliega la lógica de la acumulación económica en la que estamos inmersos.

De nuevo, hay que decirlo: para eliminar el hambre sólo hace falta voluntad política. Algunos países la han tenido y han avanzado, lo que muestra que es posible. Armenia, Brasil, Nigeria y Vietnam son ejemplos de éxito que pueden ser analizados. De paso hay que decir que el nombre del programa de Brasil, Hambre cero, expresa con dignidad el único objetivo que habríamos tenido que definir, en vez de perseguir la corta meta de "reducción a la mitad".

Más esperanza suscitan los trabajos del Foro Paralelo, reunido los mismos días y formado por movimientos sociales, ONG y organizaciones de la sociedad civil de 93 países. Para los pequeños agricultores y pescadores, pastores, mujeres, jóvenes y pueblos indígenas reunidos en el Foro, la solución al problema del hambre es la soberanía alimentaria, es decir, una transformación del sistema alimentario actual que asegure el acceso equitativo y el control sobre la tierra, el agua, las semillas, la pesca y la biodiversidad agrícola de quienes producen los alimentos.

Sus prácticas ecológicas, según la declaración del Foro Paralelo, "se centran en alimentar a las personas y no en el beneficio de las corporaciones. Es un suministro sano, diverso, local, que enfría el planeta". Entre las cuestiones que el Foro pide a la comunidad internacional están las siguientes: que ponga fin a las violaciones de derechos humanos relacionadas con los desplazamientos forzosos y la confiscación de tierras; que la ayuda de emergencia se obtenga lo más localmente posible y no se utilice para presionar a los países a aceptar organismos genéticamente modificados; y que los alimentos no sean usados como arma política.

Carmen Magallón es doctora en Físicas y directora de la Fundación Seminario de Investigación para la Paz

Los piratas europeos, verdad sobre Somalia

Los piratas europeos, verdad sobre Somalia
Con el reciente secuestro de un barco atunero español en aguas de Somalia, los medios occidentales han hecho una nueva fiesta de premisas alienantes. El tema se solucionó con el pago de unos cuantos millones de parte del ejecutivo español a los presuntos "piratas"; en Europa llaman a la "mano dura", al linchamiento y la persecución de esos "terribles delincuentes", pero, ¿cuál es el otro lado del problema?

Al parecer cuesta mucho mirar en las notas "informativas" de la gran prensa, que los secuestros de los barcos europeos se hacen en AGUAS SOMALÍES, es decir, nadie se ha preguntado ¿por qué los barcos de los europeos explotan libremente la riqueza de los mares de una nación tan pobre como Somalía?, nadie se pregunta si a Somalia le queda algún beneficio de la explotación de sus mares por parte de extranjeros.

Acaso si un barco cualquiera fuese a pescar bacalaos en el mar territorial de algún país europeo, los pescadores nativos y sus fuerzas armadas recibirían a los extranjeros como fuegos artificiales y agasajos de champagne. Sin ir más lejos ¿cómo se recibe en el aeropuerto de Barajas en Madrid a los visitantes originarios de América del Sur?, llueven las denuncias sobre aislamientos, atropellos y abusos de la "gloriosa" Guardia Civil española.

Nadie se ha preguntado tampoco ¿qué derecho tienen los barcos militares de las naciones europeas para ingresar a las aguas de un país soberano?¿Quiénes son entonces los piratas... los marineros somalíes o los europeos que se van a buscar los atunes que huyeron de la depredación de los "desarrollados"?

Somalia es un país convulsionado políticamente, lmenos del 30 por ciento del país tiene acceso al servicio de agua potable, los índices de mortalidad infantil y materna están entre los más altos del mundo, la desnutrición afecta al 17% de niños y niñas. Casi 400 mil personas viven en condición de desplazados debido a guerras tribales instigadas por los "indefensos gobiernos occidentales" que hoy se quejan de la amenaza "pirata".

La manipulación y las mentiras sobre Somalia, no se circunscriben al tema de los piratas, investigue usted en internet sobre este país y verá que en la mayoría de sitios web le dirán que Somalia es un país muy pobre, desértico, sin tierras para cultivar, un país desahuciado le mostrarán. Por supuesto no mencionarán cuantas miles de toneladas de atún extraen los europeos de sus aguas. Acaso habrá que preguntarle a los marineros españoles del Alakrana, cuánto pescado podían extraer, que su ambición podía más que el "riesgo" de los piratas.

En los años 90 cuando la guerra anarquizó a Somalia, los europeos vieron en este territorio la opportunidad perfecta para los negocios sucios y para aprovisionarse del alimento que roban al pueblo somalí. ¿A quién responden los barcos "piratas" europeos que lanzaron desechos tóxicos en las costas somalíes?.

Centenares de personas murieron a causa de los barriles de la muerte, pero ningún escándalo sobre esto hubo en la prensa occidental, esa que corre despavorida a señalar a los piratas.

En Mogadiscio y en los pueblos de la costa somalí sí hay fiesta cuando sus marineros logran el objetivo. Un gran éxito tuvieron frente al poderoso Estado Español... los reportes indican que un ambiente festivo se respiraba este miércoles en el poblado costero somalí de Harardhere, donde los piratas mantuvieron secuestrado el atunero español "Alakrana", en cuanto se corrió la voz del pago de un rescate estimado en más de tres millones de dólares por el navío.

Los medios de occidente tienen la delicadeza de resaltar que si los habitantes del poblado tuvieran a su disposición fuegos artificiales los hubieran lanzado toda la noche.

Una ocasión perdida

Una ocasión perdida

Ignacio Ramonet

El 9 de noviembre de 1989 caía el muro de Berlín. Veinte años después, mientras el capitalismo, a su vez, vacila bajo los golpes de una crisis sistémica, ¿qué balance se puede establecer de las dos décadas que acaban de transcurrir? ¿Por qué otros muros, igual de indignantes, no se han derribado?

Simbólicamente, el hundimiento del muro de Berlín marca la conclusión de la guerra fría así como el fin -aunque la Unión Soviética no se disolvería hasta diciembre de 1991- del comunismo autoritario de Estado en Europa. Pero no el fin de la aspiración de millones de pobres a vivir dignamente en un mundo más justo e igualitario.

El muro de Berlín se hunde debido, por lo menos, a tres hechos capitales ocurridos durante la década de 1980:

1/ las huelgas de agosto de 1980 en Polonia, que ponen en evidencia una contradicción fundamental: la clase trabajadora se opone a un presunto "Estado obrero" y al supuesto "Partido de la clase obrera". La teoría oficial sobre la que se basaba el comunismo de Estado se viene abajo;

2/ en Moscú, en marzo de 1985, Mijaíl Gorbachov es elegido secretario general del Partido Comunista de la URSS. Lanza la "perestroika" y la "glásnost", y activa, con las precauciones de un artificiero, la reforma del comunismo soviético;

3/ durante la primavera de 1989, en Pekín, en vísperas de una visita de Mijaíl Gorbachov, miles de manifestantes reclaman reformas similares a las que se llevan a cabo en la URSS. El Gobierno chino hace intervenir al Ejército. Resultado: cientos de muertos y condena internacional del régimen de Pekín.

Cuando, en el otoño de 1989, ciudadanos de Alemania del Este se echan a la calle para exigir reformas democráticas, las autoridades dudan en disparar o no sobre las multitudes. Moscú anuncia que sus tropas estacionadas en Europa del Este no participarán en ninguna represión. La intensidad de las manifestaciones se multiplica. La suerte está echada. El muro de Berlín cae. En unos meses, uno tras otro, los regímenes comunistas de Europa son barridos. Incluidos los de Yugoslavia y Albania.

Constatación importante: el sistema se desploma por descomposición interna, y no a causa de una ofensiva del capitalismo que lo habría derrotado. En esos años, Estados Unidos se halla en grave recesión tras el "lunes negro" de Wall Street acaecido dos años antes (el Dow Jones había caído, el 19 de octubre de 1987, un 23%). Pero la interpretación que se dará es que, en el enfrentamiento que opone, desde el siglo XIX, el comunismo al capitalismo, éste se ha impuesto. Por KO. De ahí una suerte de ebriedad intelectual que hará creer a algunos en el "fin de la historia".

Error fatal. Al perder a su "mejor enemigo" -el que, mediante una relación de fuerzas constante, le obligaba a autorregularse y a moderar sus pulsiones-, el capitalismo se dejará arrastrar por sus peores instintos. Olvidando la promesa de hacer que el mundo se beneficie de los "dividendos de la paz", Washington impone en todas partes, a marchas forzadas, lo que cree ser la idea triunfal: la globalización económica. Es decir, la extensión al conjunto del planeta de los principios ultraliberales: financiarización de la economía, desprecio por el medio ambiente, privatizaciones, liquidación de los servicios públicos, precarización del trabajo, marginación de los sindicatos, brutal competencia entre los asalariados del mundo, deslocalizaciones, etc. En resumen, una vuelta al capitalismo salvaje. El multimillonario estadounidense Warren Buffet proclama: "Hay una lucha de clases, por supuesto, pero es mi clase, la clase de los ricos, la que dirige la lucha. Y nosotros ganamos".


En el plano militar, Washington despliega su hiperpotencia: invasión de Panamá, guerra del Golfo, ampliación de la OTAN, guerra de Kosovo, marginación de la ONU... Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, George W. Bush y sus "halcones" deciden castigar y conquistar Afganistán e Irak. Reducen la ayuda a los países pobres del Sur y lanzan una cruzada contra el "terrorismo internacional" utilizando todos los medios, incluidos los menos nobles: vigilancia generalizada, tortura, "desapariciones", prisiones secretas, penales ilegales como el de Guantánamo... Creen en un mundo unipolar, dirigido por unos Estados Unidos hegemónicos, seguros de sí mismos y dominadores.

El balance será desastroso: ninguna victoria militar real, una inmensa derrota moral y una gran destrucción ecológica. Sin que los principales peligros hayan sido eliminados. La amenaza terrorista no ha desparecido, la piratería marítima se agrava, Corea del Norte se ha dotado de armas nucleares, Irán podría hacerlo... Oriente Próximo sigue siendo un polvorín...

El mundo ha pasado a ser multipolar. Varios grandes países -Brasil, Rusia, la India, China, Sudáfrica- forjan alianzas al margen de las potencias tradicionales. En Suramérica, Bolivia, Ecuador y Venezuela exploran nuevas vías del socialismo. Hasta el recurso al G-20 con motivo de la crisis económica global confirma que los países ricos del Norte no pueden solventar en solitario los principales problemas mundiales.

La oportunidad histórica que constituía la caída del muro de Berlín se ha desperdiciado. El mundo de hoy no es mejor. La crisis climática hace pender sobre la humanidad un peligro mortal. Y la suma de las cuatro crisis actuales -alimentaria, energética, ecológica y económica- da miedo. Las desigualdades han aumentado. La muralla del dinero es más imponente que nunca: la fortuna de las quinientas personas más ricas es superior a la de los quinientos millones más pobres... El muro que separa el Norte y el Sur permanece intacto: la malnutrición, la pobreza, el analfabetismo y la situación sanitaria incluso se han deteriorado, particularmente en África. Por no hablar del muro tecnológico.

Además, se han levantado nuevos muros: como el edificado por Israel contra los palestinos; o el de Estados Unidos contra los emigrantes latinoamericanos; o los de Europa contra los africanos... ¿Cuándo decidiremos destruir de una vez para siempre todos esos muros de la vergüenza?

MUROS

MUROS

Eduardo Galeano. Rebelion

El Muro de Berlín era la noticia de cada día. De la mañana a la noche leíamos, veíamos, escuchábamos: el Muro de la Vergüenza, el Muro de la Infamia, la Cortina de Hierro...


Por fin, ese muro, que merecía caer, cayó. Pero otros muros han brotado, siguen brotando, en el mundo, y aunque son mucho más grandes que el de Berlín, de ellos se habla poco o nada.

Poco se habla del muro que los Estados Unidos están alzando en la frontera mexicana, y poco se habla de las alambradas de Ceuta y Melilla.

Casi nada se habla del Muro de Cisjordania, que perpetúa la ocupación israelí de tierras palestinas y de aquí a poco será quince veces más largo que el Muro de Berlín.

Y nada, nada de nada, se habla del Muro de Marruecos, que desde hace veinte años perpetúa la ocupación marroquí del Sahara occidental. Este muro, minado de punta a punta y de punta a punta vigilado por miles de soldados, mide sesenta veces más que el Muro de Berlín.

¿Por qué será que hay muros tan altisonantes y muros tan mudos? ¿Será por los muros de la incomunicación, que los grandes medios de comunicación construyen cada día?

El comunismo ha derribado el muro de Berlín

El comunismo ha derribado el muro de Berlín

John Brown

Viento Sur/Rebelión

"No os dejéis seducir:
no hay retorno alguno.
El día está a las puertas,
hay ya viento nocturno:
no vendrá otra mañana.
No os dejéis engañar
con que la vida es poco.
Bebedla a grandes tragos
porque no os bastará
cuando hayáis de perderla.
No os dejéis consolar.
Vuestro tiempo no es mucho.
El lodo, a los podridos.
La vida es lo más grande:
perderla es perder todo."
Bertolt Brecht

Cuentan que hace veinte años cayó un muro infame que separaba las dos partes de un país. Cuentan que ese muro fue erigido por los defensores de una idea totalitaria que llamaban "comunismo". Cuentan que el muro servía para que la población no se escapara al otro lado, a la Alemania capitalista donde imperaban la democracia representativa y una economía social de mercado.

Y, sin embargo, lo que había del lado socialista no era sino un reflejo degradado del capitalismo: una sociedad de consumo algo cochambrosa donde había supermercados, pero no siempre había gran cosa, circulaban automóviles por las calles, pero su motor era de motocicleta y sus carrocerías de algo que no se parecía demasiado al metal.

El gobierno era tan democrático que se identificaba automáticamente y a priori con las mayorías sociales. Todo eso funcionaba bajo la dirección autoritaria y paternalista de un Partido Socialista Unificado que alguna vez en los años 50, según nos cuenta Bertolt Brecht, tuvo la tentación de disolver al pueblo antes que disolver su gobierno.

El poder de ese partido y de su régimen, al igual que el del PCUS en la URSS se basaba en un pretendido saber sobre la historia y sobre la realidad. Jacques Lacan reconocía en este poder que pretende ser enteramente un saber el pedante "discurso de la universidad". El partido como "intelectual colectivo" sabía la verdad de un presente que la población se limitaba a vivir o sufrir. Die Partei hat es immer Recht. El Partido siempre tiene razón, porque es quien representa la avanzadilla extrema del progreso histórico al ser la vanguardia del proletariado. El socialismo se impone así a la población con la evidencia que, según los fisiócratas, debería guiar todos los actos del soberano. Más que como una opción política, se presenta como una verdad científica. Quien no esté de acuerdo se equivoca o se engaña o engaña a los demás y se convierte en un enemigo objetivo del Estado de los trabajadores. Como todo dispositivo experimental el socialismo de Europa del Este requería aislarse del entorno. El muro fue parte del mecanismo de producción de verdad propio del socialismo. Como en un laboratorio o en una clínica, era prioritario impedir la contaminación.

El muro del socialismo es así lo contrario del comunismo, de ese "fantasma que recorre Europa" del que nos hablaban Marx y Engels y que causaba legítimo espanto a burguesías, tronos y gobiernos. En la República Democrática Alemana y en la Europa del Este quien tenía miedo era fundamentalmente el régimen que gobernaba en nombre de los trabajadores, expropiándolos en su propio nombre de su capacidad de decisión y de sus medios de producción, expropiándolos de su riqueza y mermando su capacidad productiva. El socialismo con su propiedad estatal es tan expropiador de los bienes colectivos como el propio liberalismo con su propiedad privada obligatoria.

Los poderes del capital pusieron siempre barreras contra el comunismo, pues lo veían como una indomable fuerza de libertad capaz de difundirse por doquier, pues el comunismo no es sino la fuerza de lo común. El poder que levantó el muro de Berlín, nada tiene que ver con el comunismo. Ese poder del socialismo de Estado tenía que protegerse: tenía miedo, tanto miedo que fichó a casi toda la población e instauró un régimen universal de delación. Tanto miedo que sólo supo imitar al Estado y al capitalismo.

Hace veinte años que desapareció el muro bajo el impulso de una población que ya no creía en el poder de la pequeña burguesía inculta y autoritaria del Partido. Una pequeña burguesía cuya mediocridad sólo es comparable a la del franquismo. "Gestión autoritaria de la vida cotidiana" es lo que vió Rossana Rossanda en el franquismo; es también lo que había en la República Democrática Alemana. Un régimen de orden que tenía miedo a su propia población y al mundo exterior.

La caída del muro se ha convertido, sin embargo en una fecha emblemática de un pretendido fin del comunismo. Con el muro se habría acabado toda alternativa al capitalismo. Y, sin embargo, por mucho que los dirigentes occidentales y los "nuevos" dirigentes de la Europa del Este celebren juntos la caída del muro, son ellos ahora quienes tienen miedo.

Ha desaparecido un muro y son ahora los pretendidos vencedores del comunismo quienes de Palestina a Ceuta, de la frontera sur de los Estados Unidos al Sáhara Occidental, y en cualquier barrio periférico de las grandes ciudades elevan muros sin cuento. Muros de piedra o de cemento, muros electrónicos, muros de papeles o incluso flotas enteras para impedir el libre movimiento de individuos y poblaciones, muros legales que son las leyes de excepción permanente. Ya no basta un sólo muro. Para defender el capital se han alzado y siguen alzándose cada día muros de todo tipo.

Pero a pesar de los muros, como en la muralla china de Kafka, mucho antes de que termine la improbable construcción del muro definitivo contra los bárbaros, los bárbaros ya acampan en el centro de Pequín. El fantasma ya no está encerrado en su ruinosa fortaleza "socialista", el comunismo está hoy libre y recorre zonas importantes del mundo. Es incluso la base de la producción capitalista: la cooperación directa entre los trabajadores, su capacidad de comunicación y autoorganización son el fundamento de la productividad y de la riqueza.

Hoy ni el capital ni el Estado son capaces de organizar la producción. Sólo el comunismo puede hacerlo. Producir hoy es construir los medios productivos comunes y poder acceder libremente a ellos. La explotación capitalista desprovista de cualquier función organizativa vuelve así al modelo feudal: el capital ya no organiza la producción y se apropia del plusvalor, no ya como beneficio sino como renta (financiera). El capitalismo es ya "Ancien régime", antiguo régimen que convive con el nuevo tercer estado.

El comunismo no está fuera del capitalismo, sino en su propio interior. Las imágenes del socialismo y de la Guerra Fría que presentaban el comunismo como algo exterior y ajeno al capitalismo servían de bálsamo para las angustias de todas las burguesías. El comunismo estaba allá, detrás del muro, se decían. Y, sin embargo, del otro lado no había sino el fantasma del fantasma: una ridícula parodia del capitalismo orquestada por un Estado despótico. El comunismo, como fuerza productiva estaba desplegándose potentemente en el Oeste...y en el Este, desde los años 60 (Praga, Varsovia, antes Budapest, luego París, Europa occidental, los Estados Unidos...) siendo la fecha emblemática el mayo del 68 que Sarkozy se ha prometido enterrar. Un comunismo insospechado, sin banderas rojas ni cánticos, sin partido, pero capaz de reconocerse con bastante facilidad en la tradición revolucionaria, un comunismo de los comunes, de las externalidades sociales indispensables a la producción en el postfordismo. Un comunismo que ha derribado el muro de Berlín y promete derribar todos los demás.

Blog del autor:http://iohannesmaurus.blogspot.com/2009/11/el-comunismo-ha-derribado-el-muro-de.html

Chamizo: Más rigor contra el delito urbanístico

Chamizo: Más rigor contra el delito urbanístico

Granada Hoy. Editorial

EL informe de la Oficina del Defensor del Pueblo Andaluz sobre urbanismo y ordenación del territorio, que compila dictámenes anteriores sobre las mismas materias, ha pasado en esta ocasión al terreno de las propuestas legislativas.

A partir de las experiencias compartidas con la red de fiscales medioambientales que funciona en Andalucía desde hace varios años, José Chamizo ha concluido que las imprecisiones técnicas y lagunas del vigente Código Penal en relación con los delitos contra la ordenación del territorio hacen necesaria su reforma "con carácter urgente" para asegurar una lucha más eficaz contra la delincuencia urbanística que prolifera en esta comunidad autónoma.

El Defensor, que ayer hizo entrega de su informe a la presidenta del Parlamento, concreta incluso una de las modificaciones penales que promueve: aumentar de dos a tres años la pena de prisión por delito urbanístico (actualmente se sitúa entre los seis meses y los dos años).

La casuística es, desde luego, discutible, pero no el sentido último perseguido, que es el de aumentar el rigor con que la sociedad debe sancionar las conductas delictivas que tanto daño hacen al interés público en Andalucía.

También responden a un amplio consenso social la denuncia de la existencia de al menos mil urbanizaciones ilegales en territorio andaluz y la escasa diligencia de las administraciones públicas en su persecución (menciona expresamente el uso ilegítimo de licencias teóricamente concedidas para construir "casas de apero", que en realidad acabando siendo residencias y chalés) y la posibilidad de imponer una moratoria urbanística para edificaciones en torno al litoral a fin de evitar que continúe su degradación.

Chamizo, que expresamente denuncia la falta de actuación de los ayuntamientos para impedir los desafueros urbanísticos que se cometen delante de sus narices, ha dado una voz de alarma que merece ser tenida en cuenta y considerada por los gobernantes de los distintos niveles y por los legisladores. La solvencia con que elabora sus informes y la independencia de la institución avalarían la conveniencia de que el informe del Defensor no caiga en saco roto.

Un hotel con ERE y 25 años de despatronato

Un hotel con ERE y 25 años de despatronato

Costa Digital

Autor: Los dardos paquitinos

La otra noche celebraban con gran júbilo y entusiasmo los 25 años de creación del Patronato de Turismo mientras que, precisamente un hotel, cerraba las puertas con ERE incluido. Paradojas de la vida: cinismo o hipocresía sirven para diagnosticar lo que está sucediendo con el turismo en nuestro municipio. Hay algunos “profesionales” del turismo en nuestra costa a los que se les llena la boca diciendo lo mucho que avanzó Almuñecar y La Herradura en 25 años……joder, en 25 años algo tienes que hacer, ya sea bueno o malo porque estar 25 años sin hacer nada es  complicado.

Pero mas que admirarse por lo que según ellos hemos avanzado en turismo, tendremos que preguntar qué han hecho otras zonas turísticas en estos 25 años para que nos estén mojando la oreja de la forma que lo están haciendo y que, por ejemplo, zonas como Cádiz o Huelva vayan por delante en la carrera  turística, por encima incluso de Málaga. Dicen que una imagen vale mas que mil palabras y  pasear por Almuñécar o La Herradura ahora es lugar  de soledad, de suciedad en las playas y de ……hoteles cerrados.

¿Qué es lo que falla?  ¿a qué juegan nuestros hoteleros? Qué futuro les depara a los chiringueteros de  nuestras playas para poder ser nosotros centro neurálgico del turismo andaluz? Parece que desde el Ayuntamiento se dijera con una boca I love turismo  y con otra se les despreciara.

Tenemos una temperaturas cálidas, tenemos unos atardeceres de película, tenemos pescado y chiringuitos, tenemos LA ALHAMBRA A 50 MINUTOS y a 45 minutos el aeropuerto de Málaga y tenemos plazas hoteleras y hoteles de categoría. Entonces, ¿qué está fallando? A qué dedica el tiempo el des-Patronato de ¿Turismo? 

¿De qué sirve Fitur, o ir a ferias a Inglaterra, Alemania….Suecia, si luego, cualquier lugar es mejor que la Costa Tropical? Quizá cuando comience el megaproyecto del Coso la cosa cambie….o no, porque ¿cuántos de los que compran en el Centro Comercial del Ingenio consumen pescadito en las terrazas de  Torre del Mar?

Situación complicada la que se plantea, porque el ladrillo trajo a Almuñécar y La Herradura hoteles, demasiados hoteles para lo poco que se lucha por llenarlos o lo mal aconsejados que están nuestros hosteleros por aquellos que tienen que involucrarse y no lo hacen. Cada vez se cierran mas hoteles en cuanto llega el otoño, por lo que parece claro que tiene que ser la gente que vive de esto, es decir, TODOS,  los que tenemos que buscar alternativas, porque lo que se está haciendo hasta ahora o se está haciendo mal o no es suficiente. Esperemos que sean nuestras playas las que veamos un día en los informativos, cuando tenga que anunciarse que las playas se llenaron en cuanto subieron las temperaturas.

Dicen que otra solución la tienen los campos de golf. Pero volvemos a la hipocresía y al cinismo si pretendemos defender la creación de campos de golf, precisamente donde se cultivan los productos subtropicales que, por cierto, están dando de comer a varias familias. Benavides y todos los que defienden el PGOU de los campos de golf, ¿en qué quedamos? ¿Nos vamos a Ferias para patrocinar la fruta tropical, o nos vamos a Fitur a patrocinar campos de golf situados en terrenos donde se cría la fruta tropical? 

Bueno, también podemos decir en el próximo folleto del Patronato, que seguro que hace la misma imprenta, que la chirimoya viene de Jete, pueblecito a 10 minutos de Almuñécar, ciudad de congresos y golf………

Tiempo hay por delante para cambiar el rumbo, para dar un paso al frente y hacerse notar y valer, y no solo para defender los sueldos de los tuyos, porque luego es muy bonito escucharos hablar a todos de lo que vais a luchar por nuestros intereses, de lo importante que es nuestro voto. Solo nos necesitan para poder darles de comer durante 4 años y quizás tendremos que darle una lección democrática a aquellos que utilizan nuestros impuestos para ganar 60.000€ al año.

PD. Y no será que los turistas se despistan y no saben llegar a nuestra Costa, porque van por “ la autovía de Sierra Nevada”??.....

No hay lenguaje para el ser humano

No hay lenguaje para el ser humano

Antonio Álvarez Solís (12-10-2009)

La frase revela un profundo desprecio hacia el ser humano, sobre todo si quien la pronuncia alardea de socialista y la emite acerca de unos pescadores. Esta vez corresponde el exabrupto a la vicepresidenta del Gobierno de Madrid, Sra. Fernández de la Vega. Inconveniencia, además, que añade a su desdén la incoherencia más elemental por contraste con otras realidades. Pero leamos la frase. Se refiere la vicepresidenta a los familiares de los secuestrados en el «Alakrana»: «Entendemos la preocupación que puedan tener, ya con carácter general, en cuanto a los riesgos que se asumen pescando en una zona de esa naturaleza, pero esto también forma parte de su trabajo».

¿Se puede decir algo más hiriente, más desdeñoso, más desatinado? ¿Acaso cabe objetar sobre el oficio del pescador algún riesgo como propio que no sea el riesgo mismo de la mar o los daños profesionales en el trato de los aparejos? ¿Es que el pirata es inevitable?

Por lo visto, la vicepresidenta carga sobre las espaldas de los pescadores la falta de reflexión política sobre la pesca que hacen en aguas infestadas por la piratería. Los pescadores no sólo han de saber pescar sino que han de afrontar su tarea con un maduro razonamiento diplomático. Incluso no tiene en cuenta la frase el carácter de trabajo subordinado de esos trabajadores.

La vicepresidenta -en la que se adivina siempre un talante despectivo y acre- no muestra el más leve pesar por la ausencia de protección oficial en aguas hábiles para la explotación pesquera. No siente el rubor de abandonar a su suerte a los que parten para aquel mar. Los peligros, subraya, «forman parte de su trabajo». ¡Qué distinta consideración a la que guardan desde el Gobierno a los soldados que mueren en guerras absurdas o a los miembros de los cuerpos de seguridad del Estado cuando se enfrentan con la lucha armada que se produce en el ámbito de la nación!

Para los marineros hay una despectiva consideración del riesgo, aunque ese riesgo no lo generen ellos sino quienes allá los envían. Para los soldados o los policías o guardias el riesgo es anotado en sus expedientes como heroica participación en una lucha que, esa sí, es evidentemente propia del oficio que ejercen los uniformados. Ante ellos el Gobierno despliega las banderas, dispone las condecoraciones, ordena los himnos, habilita las pensiones. Ser víctima del oficio marcial o policiaco no es, al parecer, algo adecuadamente propio del oficio, ni forma parte de su trabajo.

Lejos de nosotros el más mínimo desprecio respecto al riesgo que corren policías o soldados. Más aún, lejos de nosotros tomarnos a la ligera los caídos en una guerra que no aciertan, no pueden o no quieren resolver los políticos que ocupan el poder y sus entornos más próximos. Pero también lejos de nosotros la más mínima consideración o respeto hacia quien ha pronunciado la infausta frase.

El oficio de la pesca no conlleva la aceptación del riesgo somalí. El pescador es un ciudadano a quien su empresa envía a pescar sin más consideración que el resultado económico de la misma. En este caso, a zonas que además teóricamente debieran estar libres de delincuencia, si es que esas zonas se controlaran con la radicalidad con que se controlan otras zonas más domésticas y por causas que no revisten los perfiles miserables de la piratería.

Yo me pregunto, con la sencillez de cualquier ciudadano de la calle, si en tiempo en que el paro asola la sociedad cabe despreciar un contrato para trabajar a bordo de un barco pesquero. ¡Claro que los pescadores saben el riesgo que corren yendo a faenar en las aguas frente a Somalia! Pero la consideración de ese riesgo de captura y aún de muerte violenta no compete a quien realiza su natural labor sino a quien ha de protegerla eficazmente. ¿La protege el Gobierno poniendo en el asador toda su fuerza política y diplomática?

La señora vicepresidenta sabe de sobra que no, prueba de ello es que a estas alturas contesta «que es importante, que es interesante, en el ámbito parlamentario y de la propia comunidad internacional abrir un debate sobre la cuestión». ¿A estas alturas del problema se habla de abrir el debate correspondiente? Sra. vicepresidenta ¿por qué a los socialistas les cuesta tanto trabajo aproximarse a la vida del ciudadano común? ¿Por qué además le azotan en cuanto muestra su indignación públicamente? Comprendo, para usar la debida coherencia, que a los llamados «populares» el ciudadano común les parezca simple yesca para encender su hoguera cuando les conviene, pero ¿a los socialistas tampoco les preocupa el ciudadano vivo y concreto, el que tiene piel, músculos y corazón?

Hace tiempo que debía estar condenado por la calle el lenguaje que se está empleando en los planos del poder. En ese lenguaje desaparece la persona concreta del ciudadano, que queda sumido en cifras abstractas, en consideraciones teóricas, en estadísticas con decimales, en discursos que hablan de una sociedad que no está hecha con segmentos vivos sino con sumas y restas sobre el papel. El ciudadano aparece dibujado como en los naipes que se arrojan sobre la mesa sin otra consideración que ganar una partida. Se habla del paro, no de los parados; del futuro no de sus habitantes; de los planes, no de los planificados.

El poder es una sociedad en sí misma que sobrenada a la masa ingente de sociedades que viven como las algas, inertes a grandes profundidades. Por ejemplo, el Sr. Blanco, voz del PSOE emite una tremenda acusación contra el Sr. Rajoy: «El Sr. Rajoy -dice- está favoreciendo los intereses de los piratas». ¡Feroz denuncia que debería ser ilustrada con el debido acompañamiento de razones que dieran sentido a inculpación tan criminal! ¿Y por qué favorece el Sr. Rajoy a los piratas? Pues no lo sé, aunque el Sr. Rajoy ha dicho otra tremenda cosa: «Cuando no se previene ocurre la catástrofe y hacemos el ridículo». ¿Es lo que preocupa al Sr. Rajoy: que España haga el ridículo? Pero ¿en qué manos estamos?

Uno acusa a su oponente nada menos que de connivencia con un crimen. Y el acusado responde que la falta de protección a los pescadores secuestrados nos ha llevado a una situación risible. Al fondo Calderón de la Barca mantiene que honra es lo que reside en otro. Siempre España cuidando de las apariencias: no la ética sino la estética.

A unos les importa un higo lo que sucede a los pescadores del «Alakrana» y los otros se sonrojan porque unos somalíes que ni siquiera se sabe quienes son o por quienes son manejados se han burlado de los leones que custodian las Cortes.

Ser español, aunque sólo sea a título administrativo, constituye una dolorosa desventura. Queremos estar en el G-8, fotografiarnos con los que manejan el desgraciado mundo actual, cenar con los que mejor cenan, acudir a fastos y fiestas... Y ante esa voluntad barroca de apariencias huecas ¿cuentan algo unos pescadores apresados en aguas frente a Somalia? ¡Quite usted allá! Como decía la sobrevenida mujer de un dirigente socialista durante la República ante una batalla de los obreros en la calle: «¡Hasta azúcar quieren ahora!».

Mañana acontecerá otra situación como la que están viviendo los tripulantes del «Alakrana». Y será empleado el mismo lenguaje. La democracia popular seguirá siendo un sueño en estas tierras gobernadas siempre por la arrogancia desde el poder, por el menosprecio hacia las masas, por los acuerdos para mantener viva la trituradora de la libertad. La gran burguesía seguirá teniendo faz rural y los que dicen enfrentarla desde la izquierda harán todos los días su ofrenda al becerro de oro. La libertad siempre será aquí de cartón piedra y la democracia sobrevolará con mucho cuidado sobre los piratas.

Pescar atunes con fusil

Pescar atunes con fusil

Francisco Larrauri. Oficial de la Marina Mercante

Aun compartiendo la preocupación por los arrantzales cautivos en las costas de Somalia, el autor considera que es necesaria una reflexión más amplia sobre las medidas a tomar para garantizar la seguridad de los pesqueros. Basándose en informes de diferentes organismos internacionales, Larrauri defiende que las guardias armadas a bordo no son la solución al problema y que además pueden empeorar gravemente la seguridad de la tripulación.

Después del apresamiento del <> en abril 2008 la actividad de los piratas en las costas de Somalia no se ha detenido. Han sido varios los buques mercantes y de pesca que han padecido el hambre de dólares de los piratas somalíes, sin merecer ningún comentario por parte de la prensa. De hecho, ya estamos acostumbrados a su hermetismo según su interés en favorecer, o no, ciertas políticas de seguridad.

El apresamiento de los atuneros vascos está siendo utilizado por los medios de comunicación y por los partidos políticos que simbolizan, del mismo modo que se utilizan las violaciones y los abusos a menores. Los ataques a los componentes de un comunidad son el arma predilecta para erosionar una determinada política de seguridad. Y ya sabemos qué sucede cuando una menor ha sido agredida o violada: una ola de indignación recorre el país avivada por quienes se apuntan a una modificación del código penal, mediante la recogida de firmas o mediante la exaltación tipográfica diaria del acontecimiento, aun sabiendo que legislar en caliente es un síntoma de debilidad.

Poco importa si la víctima pertenece a un colectivo ignorado o simplemente arrinconado por estos medios en cuestión, el dolor se generaliza a todo color y adquiere el valor de categoría en las paginas centrales. Más o menos eso es lo que está sucediendo estas semanas con el mundo de los trabajadores de la mar.

En los últimos años junto a nuevos diseños, materiales y prácticas de construcción altamente especializados, la industria naval ha desarrollado los procedimientos y recursos para la mejora y eficacia de la seguridad grupal, convirtiendo al buque en un rápido sistema dinámico en sintonía con la cultura marítima del momento.

Los procedimientos implementados van desde políticas de evitación y prevención -insistiendo en asumir exclusivamente el riesgo marítimo como técnicas de navegación, vigilancia y comunicación-, hasta la de embarcar infantes de marina a bordo -transformando, para desazón de las familias de los tripulantes, los valores sociales de una navegación tradicional, caso de los pescadores franceses-. La actividad permanente de los piratas en las costas de Somalia y en el Golfo de Aden sobre los buques mercantes y de pesca ha obligado a las navieras a reaccionar con alternativas unas veces originales y otras veces, como en el caso de Francia, aterradoras.

Naciones tan importantes como Rusia y Japón han tenido en cuenta la actividad de los piratas de mar meridional de la China en los últimos avances conseguidos en las derrotas transoceánicas por el paso del Noroeste; navieras de otros países navegando entre Japón y Hamburgo han decidido explorar el Ártico cuando el deshielo lo permite, entre otras consideraciones, para evitar el cuerno de África con sus piratas. Y muchos buques dejan de pasar por el canal de Suez, dando la vuelta por el cabo Buena Esperanza, más que por el pago de aranceles del canal para evitar la posibilidad de un apresamiento por el Golfo de Aden.

Entendiendo la preocupación en estos momentos de las familias de los arrantzales del atunero «Alakrana», no podemos tirar por la borda la reflexión necesaria en cuanto a las políticas de pesca en ciertos caladeros y a las políticas de prevención marítima, máxime cuando algunos atuneros han hecho lo propio, cambiando de caladeros y manteniendo la seguridad dentro del riesgo marítimo, que es lo que aconsejan las asociaciones marítimas internacionales en el informe del 21 de agosto del 2009.

Este documento, titulado BMP («Best Management Practices to deter Piracy») y avalado por la International Transport Workers Federation (ITF por sus siglas en inglés), por las asociaciones internacionales de buque tanque y de carga seca (Intertanko e Intercargo respectivamente), por International Chambers of Shipping (ICS), así como por otras asociaciones de ámbito mundial, en el primer capítulo, «Perfil de ataque típico y lecciones aprendidas», después de consideraciones técnicas de velocidad, francobordo, etcétera, en su punto siete dice «armed guards is not recommended» (no se recomienda guardias armados). O sea que la comunidad marítima internacional de armadores, trabajadores y técnicos, llega a la conclusión de que los guardias armados a bordo representan un mayor peligro del que se pretende evitar con su presencia.

Y por supuesto, el concepto de seguridad para todos los miembros de la tripulación de los atuneros vascos es mucho más amplio que simplemente embarcar a bordo infantes de marina sin un conocimiento profundo de los parámetros de la conducta humana en situación de emergencia a bordo.

Con la presencia de militares en cubierta, los arrantzales conseguirán deslizar su vida y su faena de un riesgo exclusivamente naútico-marítimo a un riesgo de guerra. Como nadie puede asegurar unos buenos estándares de entrenamiento, ni la selección de personal se habrá realizado como se hubiera deseado, el buque puede ser puesto en peligro por equivocadas o inapropiadas reacciones en relación con el rol a cumplir, pudiendo estas decisiones agravar la situación y causar un desenlace diferente al que se habían propuesto los piratas, agravando en definitiva la situación de emergencia que se quería evitar.

Embarcar soldados, como pretendían la asociación de armadores vascos y algunos titulados náutico-pesqueros, se puede convertir en un irreflexivo acto de guerra. No se trata de valorar la <> solamente con las armas de fuego, sino saber valorar la diferencia entre <> y <> de la vida a bordo de un pesquero durante toda una campaña. En definitiva, la competencia para resolver a bordo el problema de la mejor manera posible.

Si se estudia bien la zona de los caladeros y su situación geopolítica y económica -Somalia es uno de los países más pobres y más inestable del mundo-, se oteará fácilmente que con armas a bordo de lo que se trata, es de defender ni más ni menos que los bienes y capital de los armadores de una forma muy arriesgada para la tripulación y no recomendable para la sociedad marítima internacional.

Los piratas del «Playa de Bakio» (ver «`Playa Bakio’: ¡al abordaje!», GARA 2008/04/29) declararon cuando el pesquero vasco fue secuestrado, así de explícitamente, «that is money». Y si alguna cosa no ha cambiado desde la vieja piratería son las relaciones pecuniarias que siempre se establecen con los amos del buque después de un apresamiento.

Un medio de los antes mencionados reproduce la declaración de la esposa de un tripulante que sintiéndose indefensa declara que los pescadores sin protección parece que van a la guerra. Existe al respecto una tendencia entre los armadores a comprar la seguridad como si de una mercancía se tratara -ahora tocan los soldaditos de plomo en el super del Ministerio de Guerra para defender su barco de pesca-, sin valorar las consecuencias reales para la seguridad grupal.

La prevención mal entendida que solicitan los armadores y que apoyan PNV, PP y el Gobierno vasco, con el soldadito armado, se convertirá en un plus de preocupación y de inseguridad que obligaría a los pesqueros y sus tripulantes a transitar el camino que va de un riesgo exclusivamente náutico-marítimo a un riesgo de guerra, que cuenta además con la desaprobación de parte de la comunidad marítima internacional.

Pescar atunes con fusil se convertirá en un riesgo añadido a las condiciones de vida, a los ritmos de trabajo, a la inseguridad laboral y al fallo humano previsible. Tal vez los arrantzales nos agradecerían también si estudiásemos esta seguridad.

La bandera pirata

La bandera pirata

Ignacio Escolar (6-10-09)

Dicen en algunas tertulias que los atuneros vascos que faenan en el Índico lo hacen bajo la sospechosa ikurriña, en vez de la nacional rojigualda. El dato es tan demagógico como falso: en el mar, la ikurriña tiene tanto valor legal como la bandera del Real Madrid. Lo que sí es cierto es que de los 28 atuneros de capital español –en su mayoría vasco– que están ahora pescando en esa peligrosa zona, 15 lo hacen bajo bandera española; pero hay 11 bajo pabellón de Seychelles, uno con bandera de Mauricio y otro más con pabellón de Antillas Holandesas. No es un problema nacionalista, es un problema fiscal.

Proteger a los atuneros del Índico nos cuesta a los contribuyentes españoles, según la ministra Carme Chacón, 75 millones de euros al año; 5 millones por cada barco que paga impuestos en España. Hay algo de trampa en la cifra: la misión Atalanta también incluye otros objetivos secundarios, además de la protección de los pesqueros, como el reparto de ayuda humanitaria. Pero incluso descontando esa parte, sale casi más barato pagar una pensión vitalicia a cada marinero que defender con dinero público estos negocios privados, con beneficios privados; unas empresas que tienen en la Armada la excusa ideal para poner en riesgo la vida de sus trabajadores sin asumir su responsabilidad.

El Alakrana fue secuestrado a 800 millas del área de seguridad un día después de que Defensa avisase al pesquero de que el avión militar que patrulla el Índico había avistado piratas en esa zona. Según fuentes del sector, la flota atunera española del Índico capturará este año unas 90.000 toneladas de atún. Es mucho dinero, pero dudo que saliese rentable si la factura militar la pagasen los mismos que recogen los beneficios.

Cuatro claves más sobre el caso Alakrana.

1- La decisión de Baltasar Garzón de acusar a los dos presuntos piratas de terrorismo complica bastante el pago de un rescate. Según la legislación española, pagar a una organización terrorista, aunque sea para liberar a un secuestrado, se considera delito.

2- Dicen los armadores que ellos estarían dispuestos a pagar por la protección de sus barcos. Está bien que lo digan, pero estaría aún mejor si lo cumpliesen. Desde hace unas semanas, Interior cambio una norma para permitir la contratación de mercenarios para proteger a los barcos armados con rifles de alto alcance. A pesar de ello, casi ningún armador ha contratado seguridad privada hasta ahora. También hay dudas de que armar hasta los dientes a nuestros pesqueros sea la solución contra la piratería: se corre el riesgo de entrar en una carrera militar con los piratas que provoque secuestros mucho más violentos.

3- Dice el Gobierno que no se puede embarcar soldados españoles en los pesqueros porque lo impide la normativa. Es una excusa de mal pagador, porque las leyes no bajan del monte Sinaí y el Gobierno puede cambiarlas. Otra cosa es que ésa sea la mejor solución, que no lo es, porque, por las mismas, Repsol podría pedir ayuda al Ejército para proteger sus intereses en países peligrosos o en las plataformas marinas. Además, la factura militar no puede ser infinita y alguien debería preguntarse a cuento nos cuesta cada atún.

4- Sí, es cierto que Francia embarca soldados en sus atuneros, pero la gran diferencia es que el ejército francés tiene una base en Yibuti, lo que abarata bastante una medida de este tipo. Francia, además, no sólo se juega los intereses de pesca sino también su papel como potencia en su antigua zona colonial.

Los verdaderos piratas

Los verdaderos piratas

Joaquim Sempere (Profesor de Teoría Sociológica y Sociología Medioambiental de la Universidad de Barcelona)

PUBLICO

En 1991 se hundió el orden político de Somalia, país que sucumbió a una guerra civil empeorada por la intervención estadounidense. El colapso político dejó la sociedad somalí sin defensas, situación que fue aprovechada por navíos procedentes de Europa, Estados Unidos, China y otros países para verter en sus aguas grandes cantidades de residuos tóxicos y radiactivos.

El abuso se hizo visible cuando, en 2005, un tsunami depositó en las playas y costas somalíes bidones corroídos y otras muestras de estos residuos. Según el enviado de las Naciones Unidas en Somalia Ahmadou Ould-Abdallah, la porquería tóxica acumulada en pocos días por la catástrofe marina provocó úlceras, cánceres, náuseas y malformaciones genéticas en recién nacidos y, al menos, 300 muertes.

Pero las desgracias no terminan ahí. Aprovechando el desgobierno, una multitud de barcos de pesca empezó a faenar en las aguas frente al país, incluidas sus aguas territoriales.

En 2005 se calculó que pescaron allí unos 800 barcos de distintos países, muchos de ellos europeos y, más específicamente, españoles. Se estima que los ingresos generados durante un año por esta pesca extranjera ilegal ascendían a 450 millones de dólares. El resultado fue la rápida disminución de unas reservas pesqueras que eran el principal recurso para las comunidades de pescadores del país, catalogado como uno de los más pobres del mundo.

Un reportaje de Al Jazira informa de que grupos de somalíes trataron de constituir un cuerpo autodenominado “Guardacostas Voluntarios de Somalia”, reuniendo dinero con el que pagar a la empresa estadounidense Hart Security, que se dedica a entrenar y formar luchadores y mercenarios por todo el mundo –y que, años más tarde, ha actuado como mediadora para el cobro de rescates en aquellas mismas aguas: ¡negocio redondo!–. Al parecer, hubo intentos de esos guardacostas voluntarios de negociar con los buques de pesca extranjeros para que dejaran de faenar o pagaran un impuesto para seguir haciéndolo, intentos que resultaron fallidos. El desenlace final fue lo que hoy se califica como piratería somalí.

En un país plagado de armas, desgarrado por bandas rivales y sometido a una situación económica desesperada, un desenlace así no debería sorprender.

A la vista de lo anterior es legítimo preguntarse: ¿quiénes son, en esta historia, los verdaderos piratas? Hay en España quien propone que los atuneros españoles (que son sobre todo vascos) lleven militares a bordo para disuadir a los piratas. En el Parlamento vasco, los votos del PP y el PNV han hecho posible el pasado 8 de octubre aprobar una moción en esta línea. El Congreso ya lo había descartado meses antes arguyendo que la legislación española no lo permite. Francia sí lo permite, y hace tiempo que en el Índico los barcos de pesca franceses llevan militares a bordo.

Pero esta diferencia es de detalle: ambos países lograron que el 10 de diciembre de 2008 los ministros de Defensa de la Unión Europea aprobaran la llamada Operación Atalanta contra la piratería somalí, y que se diera luz verde al envío de entre 6 y 10 buques de guerra para “garantizar la seguridad” en el golfo de Adén con el mandato de vigilar las costas de Somalia, “incluidas sus aguas territoriales”.

Estos hechos muestran que el colonialismo no sólo no ha muerto, sino que está tomando nuevos bríos. Y un nuevo aspecto marcado por la crisis de recursos naturales, en este caso la pesca. Las flotas pesqueras de los países ricos, compuestas por buques con capacidad para moverse por todos los mares del mundo, esquilman un caladero tras otro: son las principales culpables de la sobrepesca que desde hace años viene destruyendo la capacidad de regeneración de las especies marinas y preparando un colapso de las capturas a escala mundial.

Las primeras perjudicadas son las poblaciones de los países pobres que dependen de la pesca local: ellas carecen de flotas potentes para pescar lejos de sus costas. El caso somalí es uno de los más sangrantes por las circunstancias políticas internas, pero no es el único.

España está recuperando sus blasones imperiales contribuyendo a empobrecer a uno de los países más pobres del mundo. Al hacerlo no sólo comete una injusticia, sino que practica una política sin futuro también para sus habitantes. Porque cuando ya no haya caladeros por explotar en ningún rincón del mundo, ¿qué harán nuestros marineros y pescadores?

Es una indignidad aprovecharse de un país desangrado por una guerra civil y luego mandar a los soldados a defender una causa indefendible que no hace más que profundizar la tragedia de ese pueblo. Y si se quiere mirar desde otra óptica, ¿cuánto nos cuesta mantener la dotación de dos buques de guerra, un avión y 395 efectivos de la Marina española que tenemos destacados en la zona?

El caso tiene su moraleja. Un país desarrollado como España no debe, tras agotar sus propios recursos pesqueros, expandirse por los mares del mundo privando a otras poblaciones más pobres de sus medios de subsistencia, porque agrava la situación de esas poblaciones y las empuja a una resistencia que desemboca en aventuras violentas y salidas militares.

La solución hay que buscarla en casa, adaptándose a unos ecosistemas dañados y gestionándolos mejor (por ejemplo, con la piscicultura como alternativa a la pesca), y adoptando medidas previsoras para que nadie se quede sin trabajo y sin fuente de ingresos. Es inquietante que se esté haciendo exactamente lo contrario: optar por la huida hacia delante y por un neoimperialismo ecológico reforzado militarmente que sólo puede redundar en un empeoramiento de la situación.

Perseguida

Perseguida

A ella se le desbocó el corazón cuando aquel policía de paisano le pidió la documentación en La Laguna. Era de noche y sintió terror sin ser culpable de nada; sólo de existir, sobrevivir en un país europeo en el que su origen es reconocible.

Ella estaba sacando dinero en un cajero; él receló de sus peligrosos ojos achinados, de su amenazante cara del altiplano y de su temible color oscuro; sus rasgos harían innecesario coser en su ropa una identificación que la señalara como extranjera, similar –pero mejor diseñada- a las que llevaban judíos u homosexuales en la Europa nazi.

Ella vive desde hace diez años en España, pero siempre será sospechosa y presunta delincuente; por extraviarse y residir en el país equivocado, por aspirar a una existencia digna, por enviar dinero a sus hijos, por ir a un hospital si se enferma.

Ésta es la cotidianidad de una costurera, de una joven ecuatoriana de ojos melancólicos a la que en pocos meses la policía le ha requerido varias veces a que enseñe los papeles; no vaya a ser que se crea libre y pierda el miedo, no vaya a ser que esté respirando un aire que no es el suyo, pisando un suelo que no le pertenece, mirando un paisaje urbano ajeno; no vaya a ser que esté disfrutando de unos derechos y libertades a los que no tiene derecho.

Decía Sami Nair hace poco que en Europa “ascienden lenta, pero inexorablemente, los vapores nauseabundos de la intolerancia, el racismo, la ausencia de solidaridad…”; una suerte de “neofascismo moderno” caracterizado por la caza del extranjero, ahora bajo la clasificación de no comunitario, al que “se le recortan sus derechos día a día, al tiempo que es vigilado, la policía lo detiene, lo controla por el color de su piel, a veces lo insulta y otras lo mata por error”.

Primero fue la Directiva de la vergüenza de junio del pasado año que abrió la veda para la criminalización institucional de los extranjeros, mediante prácticas que les privan de libertad, incluso mientras se examinan sus solicitudes de asilo o permisos de residencia. Y ahora en España, los diputados del PSOE, apoyados por los nacionalistas, entre ellos los de Coalición Canaria (a cambio de la dispersión geográfica de los menores) han aprobado con igual tranquilidad y procedimiento que si se tratara de un paquete de inversiones, la reforma de la Ley de Extranjería que amplia el internamiento de los inmigrantes de cuarenta a sesenta días (dos meses sin derechos; presos sin juicio ni sentencia); limita los reagrupamientos familiares (y que se mueran alejados los padres de los hijos; ¿o es que acaso pretendían traérselos para disfrutar de su compañía sus últimos años de vida?); o multa con 10.000 euros a la persona que aloje en su casa a un irregular tras haberlo invitado (por complicidad en el vil delito de amistad con ser humano).

Da vergüenza hasta escribirlo, comentarlo, calificarlo; da asco observar tanta tropelía, tanta inmundicia, tanta inhumanidad. ¿Cuál será el siguiente trámite, igualmente supervisado y publicado en el BOE? Y nosotros: ¿seguiremos mimetizados con el sofá de la sala, viendo cómo se aplasta por decreto al ser humano?, ¿cómo se persigue y se despoja de derechos a los nuevos esclavos, a los parias de la Tierra?

Otoño en Alhendín

Otoño en Alhendín

La Opinion. GORKA RODRÍGUEZ

Justo ahora, cuando los Gürtel nos sorprenden cada día con una hazaña diferente, cuando nos enteramos que el católico PP exprimía hasta las visitas del Papa y los homenajes a las víctimas del terrorismo, arranca la fase final del culebrón Marchelo. Los más avispados recordarán que se trata de nuestra pequeña trama corrupta. En Granada somos gentes humildes pero también tenemos lo nuestro y ahora toca que los jueces digan si realmente son culpables o si el mundo estaba equivocado y, tal como decía el PP, existía un complot de policías, jueces y fiscales, todos socialistas, para perjudicarles. Hace algunos años Alhendín era sólo un pueblecito que quedaba a la derecha según bajábamos a la playa. Ni siquiera se veía demasiado; era un lugar discreto y silencioso.

Sin embargo, contaba con dos ventajas: un término municipal especialmente extenso, o sea, mucho suelo; y unos cuantos concejales que llegaron tarde cuando se repartieron los dones de la rectitud y la honestidad. Todo eso, en el escenario del monstruoso boom urbanístico que ahora lloramos y que empujó a la gente fuera de la capital, configuró un paisaje que pedía a gritos un poco de corrupción. Así que un verano, durante nuestra primera excursión playera todavía con manga larga allá por marzo, nos quedamos helados cuando vimos unos enormes bloques a la altura de Alhendín. ¿Pero esto qué es? Decenas de bloques de cinco plantas, estructuras de hormigón, grúas y varios carteles con una publicidad innovadora. Todo firmado por cuatro letras con el naranja de fondo: FRAi.

Nuestra Seseña cogía cuerpo. El asunto cantaba por bulerías. Y tanto se investigó y tanto se preguntó que el día que detuvieron al concejal de Urbanismo había un par de currantes del periodismo local para inmortalizarlo. Luego vinieron los detalles, una instrucción construida con páginas de este periódico y la fatiga de las conversaciones telefónicas: lo del pisico y, qué hallazgo para el acervo popular, esa obsesión un tanto enfermiza por metérsela doblada a los militares, cuya aviones corrían el peligro de meterse en el comedor del vecino del quinto en cualquier momento. Todos aprendimos algo de aquello: los granadinos, que el camino a la playa es ahora mucho más ameno; los periodistas figurones a no despreciar el trabajo de los demás; y los políticos corruptos a no hablar por teléfono de sus cosas. Tomen nota.