Blogia
Almuñécar contra la corrupción

Opinión

Sí al chiquilicuatre. Es por ti.

Sí al chiquilicuatre. Es por ti.

Este artículo se iba a publicar en la columna de Morgan en Infocosta pero ha sido censurado por Mariló. Lo reproducimos aquí a petición de Morgan.

Vaya tarde que me han dado los del teléfono. Primero, una señorita que me ofrecía una línea adeseele de cuatro millones de megas por dos euros al mes. Me regalaba un ruter inalámbrico, dos teléfonos y un consolador. Menos mal que he sido yo el que ha cogido la llamada, que si es mi señora, vaya que si pica.

Luego otro, que quería venderme un montón de botellas de vino a un precio fantástico. Y ya por último, una jovencita que me quería hacer unas preguntas sobre el referéndum.

Cuando he colgado, me dice mi señora: a todo el mundo le han preguntado en la tele por el tema este del pegou menos a mí. Es que tú no entiendes de eso, le he dicho, los que salen en la tele son auténticos expertos en urbanismo, no hay más que verlos.

Mi señora no se lo ha creído del todo pero ha dejado el tema de lado. Al rato me dice: oye, y por qué en vez de echar un parchís, no me haces una entrevista como si tú fueras periodista de la tele y yo una experta de algo.

Por no discutir, le dije que de acuerdo, que le hacía una entrevista, pero no del pegou, que yo de eso no entiendo, sino de música, que es lo que a mí, y a ella, más nos gusta. La idea le pareció interesante, y para darle más realismo, trajo una cámara que tenemos de cuando el niño jugaba al fútbol en los benjamines y grabábamos los partidos. Gracias a eso, he podido transcribir la entrevista y se la cuento a ustedes, por si a alguien le gusta la música.

¿Conoce usted a Chiquilicuatre?

Claro que sí, cómo no lo voya a conocer, con el tostón que nos dieron.

¿Apoya usted al Chiquilicuatre para que nos represente en Eurovisión este año?

¿Este año? No puede ser, querido. Ya nos representó el año pasado, y quedó fatal.

Pero este año, con la crisis de nuevos cantantes que hay, quizá podría ayudarnos a conseguir un buen puesto.

¿El chiquilicuatre? Vamos, vamos, no sabes lo que estás diciendo. Lo primero, que es un petardo. Eso ya se vio con los miles de correos de protesta y los informes negativos de los técnicos musicales. Pero, y esto es lo más importante, es que ya se presentó y perdió. No lo votaron los otros países. Y hasta los mismos que lo habían presentado decidieron retirarlo porque comprendieron que se habían pasado siete pueblos con ese ridículo tupé y esa estúpida guitarra. Vamos, vamos, hicimos el ridículo más espantoso. Y ahora quieres presentarlo otra vez.

Pero era bueno, ¿o no?

Pero qué dices. Era un petardo. Ni letra ni música. Un auténtico petardo.

Recibió miles de votos y esemeeses apoyándolo. Por eso llegó a Eurovisión.

Pues ya viste el resultado. Eso, desde luego, dice mucho de la sabiduría musical de los que le apoyaron. Suponiendo que todos esos votos por teléfono fueran verdaderos, que aún no lo tengo yo claro.

Quizá sea que usted está en contra de españa, que es una antiespañola, una roja de mierda, con perdón.

Pero que tendrá que ver españa con el chiquilicuatre. No me gusta y punto. Pero es que si le preguntas a la gente que le apoyó, ahora ya hay muchos que dicen que no, que se equivocaron, que ahora hay otras tendencias musicales y que con un tipo como ese no vamos a ningún lado.

¿Y no puede ser que nos tengan manía en otros países y que vayan todos contra nosotros?

No veo yo por qué. Otras veces hemos presentado buenos artistas y nos han apoyado. Acuérdate de massiel sin ir más lejos. Tampoco es que fuera una obra de arte, pero estaba bien. Pero es que este chiquilicuatre, lo que yo te digo. Si ahora no le votarían ni la mitad de los que antes le votaron. No entiendo el empeño en volver a presentarlo. Tuvo su momento, fracasó. Ahora hay otros cantantes, otros proyectos musicales. Hablemos de esos, y no del pasado. Agua pasada no mueve molino, cariño.

Pero apoyar a chiquilicuatre serviría para luchar contra la piratería. ¿No crees?

Y qué coño tiene que ver aquí la piratería. La piratería, el canon, la esgae, eso no tiene nada que ver con eurovisión ni con chiquilicuatre. Gane quien gane en eurovisión, ese debate, esos problemas  seguirán.

Entonces, tú no eres partidaria de ir a Eurovisión. Prefieres que este país se quede aislado.

Eso es una chorrada como la copa de un pino, querido. Claro que hay que ir a Eurovisión, pero con una buena representación, no con un petardo de estos. Además, que eso ya ha cambiado, ahora no vota directamente la gente, sino que hay unos técnicos que están haciendo un casting, y dejarán fuera todo lo que no valga. Cuando ya hayan hecho la selección, entonces será el momento de votar. Pero primero tienen que trabajar los técnicos, precisamente para que no se cuele otro chiquilicuatre.

Deduzco que no vas a enviar ningún esemese para apoyar a nuestro representante.

Hombre, cuando yo sepa de verdad quién es nuestro representante, entonces, ya veré. Pero ahora, así, enviar un esemeese para apoyar a alguien que no sé ni quien es, pues me parece perder el tiempo. Vamos a dejar que hagan el casting, que eliminen todo lo que es malo, y después ya votamos, pero antes, vamos, es que eso no se hace en ningún sitio. A saber qué intereses tenéis con el chiquilicuatre, porque tanto interés y tanto movimiento de dinero y propaganda me parece excesivo.

En fin, que acabé la entrevista rendido. Yo veía lo fácil que lo hacen en la tele, que la gente siempre responde lo que quiere la periodista, pero con mi señora no había manera. Se ve que no valgo para periodista.

Salud. Morgan

Votar, no votar

Votar, no votar
Las votaciones se han convertido en ritos que perpetúan el poder, dan un cheque en blanco, no favorecen la participación en la vida común y, al final, hacen que siga la noria dando vueltas sin que nada realmente cambie. Pero de ahí no se sigue que me puedan quitar mi derecho a votar

Yo no invitaría a votar a nadie; mejor sería quedarse en casa el día de la votación y que el resto del tiempo nos dediquemos a cambiar cotidianamente el barrio o la ciudad. Ocasiones no faltan. De ahí lo deseable de un compromiso más propio de animales políticos y no una pseudogestión política vacía y sometida, y llena de mala esgrima. Es curioso, y son ejemplos cercanos, cómo se puede vivir de criticar, destrozar o minimizar al contrario; naturalmente a bajo costo y sin gran esfuerzo intelectual. Es el caso de los que agotan sus energías metiéndose, como si del único problema se tratara, con el PP. Al grito de que viene la derecha, todo vale. Habría que defender a la izquierda, nos dicen, por muchos que fueran sus defectos. Por cierto, me imagino que cuando hablan de izquierda lo harán de broma. Y más por cierto aún, a los que se ponen la medalla izquierdista rara vez los encuentra uno allí donde quema el ser de izquierdas de verdad y no de etiqueta.

Serán monárquicos por ser republicanos, defenderán la autodeterminación del país más lejano, pero no se mojarán una uña por lo que pidan, es otro ejemplo, en Euskadi. Gritarán a favor de la escuela pública, pero mandarán a sus hijos a la privada. Estarán dispuestos a condenar, cosa que me parece muy bien, a Aznar por habernos engañado con el truco de las armas de destrucción masiva, pero no se fijarán en Solana o en tantos más de la misma banda. Y ni una palabra, claro está, sobre la barbarie de Afganistán. Los casos son tantos que da pereza seguir con ellos. Los argumentos, además, los convierten en chantaje. Y es que no se debería votar a X porque viene el lobo si antes no nos aseguramos de que X es otra especie de lobo o que, a la larga, el lobo que venga será más feroz. Y, encima, sus argumentos son falaces.

Como nos enseñó un renombrado filósofo, aunque el razonamiento es de sentido común, yo no soy bueno porque el otro es malo. Se trata de una forma mezquina de ser bueno. Al final, en este juego en el que cada uno sirve a su tribu, lo que desaparece es el intento por embarcarse en la noria que deja todo igual, mientras los partidos se reparten el poder.
La visión alternativa, crítica y autocrítica, que ponga patas arriba el engaño que proviene de un mundo dominado por el rostro del dinero, se desvanece. Un último pseudoargumento suele ser que siempre hay diferencias entre los grupos políticos o que la equidistancia es un error, si no un pecado. A lo primero habría que responder, independientemente de que todos los partidos se encuadren en textos legales, llenos de agujeros y que no son la mano de Dios, que los que así opinan deben tener un microscopio excelente para detectar tantas diferencias cuando todos beben del mismo sistema. Las diferencias son mínimas y en modo alguno suficientes como para trazar una línea tajante entre los contendientes. Por otra parte, los errores de la llamada izquierda pueden ser más perniciosos puesto que ahogan las reivindicaciones realmente alternativas. Y la equidistancia que tendríamos que evitar es la que pueda darse entre la verdad y la falsedad, la justicia y la injusticia, la mentira y la sinceridad, o la inteligencia y la necedad.

Las votaciones, lo he sugerido, se han convertido en ritos que perpetúan el poder, dan un cheque en blanco, no favorecen la participación en la vida común y, al final, hacen que siga la noria dando vueltas sin que nada realmente cambie. Pero de ahí no se sigue que me puedan quitar mi derecho a votar. Viene esto a cuento por las detenciones que se han dado en Euskadi y los esfuerzos estatales para prohibir que una parte del pueblo vasco acuda a las urnas. A los primeros se dice que se les ha metido en la cárcel porque, según unas supuestas pruebas, obedecerían a Batasuna y, desde ahí, a ETA. Todo está traído por los pelos.
Las sospechas respecto a la falta de independencia de la justicia son tan monumentales que se truecan en argumentos. Es lo que cualquiera diría en voz baja aunque sostenga lo contrario en voz alta. No quieren, en suma, que un determinado grupo de personas se presente a las elecciones y se arbitran las medidas más disparatadas para imponer la voluntad del Estado. Bonito ejemplo de democracia.
Lo más dramático es que lo que uno oye o lee sobre el tema se reduce a contarnos las diferencias entre la vía penal y la contencioso-administrativa, los desvelos de Garzón o los de Pumpido, la aplicación de la Ley de Partidos y unas cuantas monsergas más. Raro es que se entre en las entrañas del asunto. Al final aparece la fuerza de Humpty-Dumpty: el que puede, puede. Y hace lo que le parece oportuno con las palabras y con las leyes.
Curiosamente en estos casos los que suelen acusar a los que ellos llaman equidistantes hacen alardes de una equidistancia deplorable: llamándose demócratas, miran para otro lado cuando la radicalidad democrática exige protestar contra todo lo que la pisotee. Pero la noria sigue dando vueltas, las tribus sacan partido de los partidos y tan contentos. No veo utilidad alguna al voto. Pero que no me lo quiten ni a mí ni a nadie. Lo guardo o lo regalo. Es cosa mía. Y de unos cuantos más.

La banca y el dilema del prisionero

Es un juego del matemático estadounidense Albert W. Tucker, aunque bien podría ser el argumento de una película de Quentin Tarantino. La policía arresta a dos sospechosos de un crimen. Sabe que han sido ellos, pero no puede probarlo, así que intenta dividirlos para romper su resistencia. Primero pone a cada uno de ellos en una celda y después les hace una oferta que no podrán rechazar: confesar a cambio de una reducción de la pena. Si uno canta y el otro no, el chivato saldrá libre, mientras que el otro prisionero cumplirá la máxima condena: diez años. Si ambos confiesan, ambos serán condenados, aunque con una rebaja en la pena: cinco años para cada uno. Pero si los dos permanecen con la boca cerrada, en seis meses estarán en la calle. Sin embargo, cada prisionero tiene que decidir por sí mismo, y no sabe qué escogerá el otro. ¿Qué hacer? ¿Qué harías tú?

Para Tucker y sus ecuaciones, la respuesta es sencilla: aunque a ambos prisioneros les iría mucho mejor si colaborasen, los incentivos de cada uno van por separado, y no en conjunto. Juegan solos, no en equipo. Así que lo más probable y racional, lo más lógico si se analiza la situación desde un punto de vista egoísta, es confesar. Se corren menos riesgos: en el mejor de los casos el chivato quedará en libertad y, en el peor, al menos evitará cumplir la máxima condena. Lo más probable, de hecho, es que ambos prisioneros confiesen.

Cambiemos de delincuentes. La banca también se enfrenta hoy a su propio dilema del prisionero: abrir o no abrir el grifo del crédito. Saben que existe un riesgo real de colapso económico, que si bloquean en exceso el acceso a los créditos, la economía puede paralizarse. Y que si eso sucede, ellos también saldrán condenados: les caerán sus buenos años de recesión. Si toda la banca colaborase entre sí y ayudase a las empresas con el crédito, la crisis sería más corta. Pero en el mundo financiero, como en el dilema del prisionero, cada banco se mueve según su propio interés egoísta. Si sólo un banco abre la mano, mientras el resto ejerce de chivato tacaño, el valiente puede acabar en la quiebra, por generoso.

En el dilema de la banca el personaje clave también es el carcelero. En España es el Gobierno y aún no se aclara, no sabe qué papel jugar: si hacer de poli bueno o de poli malo . De poco sirve poner a los banqueros en el pupitre, en vez de en el sofá, si más allá de la foto y del gesto no hay nada.

Si el Gobierno quiere que las decenas de miles de millones que ha inyectado en la banca lleguen de verdad a las emp resas, el camino no es tan complicado: ya hay ejemplos que copiar. Tendrá que entrar en el accionariado para participar en las decisiones y no sólo poner dinero y una vela a santa Rita para ver si así se cumple el imposible. O al menos atajar algunas malas prácticas. En muchas entidades financieras, por ejemplo, se está utilizando el dinero del ICO para sustituir líneas de crédito privadas que ya estaban concedidas, en vez de gastarlas en abrir esos préstamos a nuevos clientes. Y, a pesar de que el Euribor ya está por debajo del 2,5%, exigen intereses del 15% y hasta el 18%, incluso con todos los avales y garantías necesarias.

Al menos ya no se confía en el milagro. “Un banco es un negocio, no es una ONG, y el negocio del banco es prestar dinero”, decía en octubre Zapatero cuando se le preguntaba cómo iba a garantizar que las ayudas a la banca llegasen al crédito. El Gobierno optó entonces por el modelo menos intervencionista de entre todo el abanico de posibilidades que ofrecía el marco común pactado en Europa. Y sí, en España aún no ha sido necesario salvar ningún banco de la quiebra y Botín puede presumir de los mayores beneficios del mundo mundial (y sin saber inglés). Pero no todos los países de la UE tienen que lidiar al mismo tiempo con el estallido de la burbuja inmobiliaria, ese milagro ibérico. Además, el tejido empresarial español es mucho más sensible que el de otros países al parón en el crédito. En el mundo civilizado, las empresas no pagan a sus proveedores a los seis meses –en el caso de la Administración, con suerte al año–, ni tampoco tanto empleo depende de Pymes, hoy ahogadas por la falta de financiación.

Pero el peor drama de esta prisión llamada crisis es que, en cualquier caso, los que pagarán la condena más dura no serán precisamente los banqueros. El panorama económico de España ha empeorado a una velocidad aterradora. No son sólo los más de tres millones de parados. No es sólo el ladrillo. No es sólo el parón mundial en la venta de coches, la primera exportación española. No es sólo que la producción industrial haya caído en España cerca de un 20% (por ponerlo en contexto, en tiempos de la gran depresión la media mundial fue del 25%). Es el futuro, o la ausencia de él. Y después de la crisis, ¿qué?

Entre los asesores económicos del Gobierno circula una percepción preocupante: España puede sufrir una portugalización de su economía. “La crisis pasará, más tarde o más temprano”, explica uno de ellos. “Pero mientras los países ricos de Europa rebotarán de nuevo hacia el crecimiento, España corre el riesgo de quedarse estancada o incluso retroceder en términos de convergencia, como le ha pasado a Portugal durante la última década”. Son las consecuencias de la falta de un modelo económico alternativo al ladrillo, ahora hundido.

La banca, mientras tanto, tiene que añadir un factor más a su dilema. “En menos de un año es probable que la banca mundial esté parcialmente nacionalizada”, afirma un importante empresario español. En el Gobierno hay algunos que comparten el pronóstico y es muy probable que pronto Obama dé el primer paso en Estados Unidos, donde el debate casi es sólo semántico. Allí la palabra nacionalización huele a azufre, como los comunistas. Pero la ortodoxia económica está hoy tan muerta como el Muro de Berlín.

Rescates financieros para incompetentes

Rescates financieros para incompetentes

El autor del artículo analiza, más que las causas de la crisis económica, las medidas para afrontarla, concretamente las que se refieren a los bancos y las instituciones financieras en cuanto al apoyo de los Estados (fundamentalmente EE.UU.) a esas entidades a través de la compra de activos "tóxicos" y garantía de solvencia, que buscan la estabilidad y la solvencia de esas empresas privadas y la inyección de liquidez en el sistema financiero. El autor defiende que si el Estado (y por tanto los contribuyentes) aportan tan ingentes cantidades de dinero, ¿por qué no asumen también la propiedad de la parte accionarial que se aporta, como si se tratara de una ampliación de capital, que en realidad es lo que se está haciendo sin decirlo?. ¿Por qué tanto miedo a llamar a las cosas por su nombre y obrar en consecuencia?. Krugman pone en evidencia la contradicción de que se siga desconfiando de la gestión pública cuando se le pide a las instituciones que aporten tantísimo capital para salvar lo que la gestión privada ha provocado. ¿Acaso los gestores privados del sistema financiero han demostrado ser unos "magníficos" gestores?

PAUL KRUGMAN

Pregunta: ¿qué pasa si pierdes cantidades ingentes de dinero de otras personas? Respuesta: recibes un gran regalo del Gobierno federal (pero el presidente dice cosas muy duras sobre ti antes de soltar la pasta). ¿Estoy siendo injusto? Eso espero. Pero, ahora mismo, da la impresión de que eso es lo que está pasando.

Para dejar las cosas claras diré que no me estoy refiriendo al plan de la Administración de Barack Obama de estimular el empleo y la producción mediante un gran aumento del gasto federal durante algún tiempo, que es exactamente lo que hay que hacer. De lo que estoy hablando es de los planes de la Administración para rescatar el sistema bancario, planes que están tomando la forma de un ejercicio clásico de socialismo amargo: los contribuyentes pagan la factura si las cosas salen mal, pero los accionistas y los ejecutivos reciben los beneficios si las cosas salen bien.

Cuando leo los últimos comentarios sobre política financiera de algunos altos funcionarios de la Administración de Obama, me siento como si el tiempo se hubiera detenido, como si todavía estuviésemos en 2005, Alan Greenspan aún fuese el maestro y los banqueros todavía fuesen los héroes del capitalismo.

"Tenemos un sistema financiero controlado por accionistas privados y administrado por instituciones privadas, y nos gustaría hacer todo lo posible para preservarlo", dice Timothy Geithner, el secretario del Tesoro, mientras se prepara para hacer que los contribuyentes carguen con el mochuelo de las inmensas pérdidas de ese sistema.

Mientras tanto, un artículo del Washington Post que cita fuentes gubernamentales afirma que Geithner y Lawrence Summers, el principal asesor económico del presidente Obama, "creen que los Gobiernos son malos gerentes bancarios" (a diferencia, se supone, de los genios del sector privado, que se las han arreglado para perder más de un billón de euros en unos cuantos años).

Y este prejuicio a favor del control privado, incluso cuando es el Gobierno quien está poniendo todo el dinero, parece estar pervirtiendo la respuesta de la Administración a la crisis financiera.

Ahora bien, hay que hacer algo para apuntalar el sistema financiero. El caos posterior a la quiebra de Lehman Brothers ha demostrado que permitir que las principales instituciones financieras se hundan puede ser muy perjudicial para la salud de la economía. Y hay varias instituciones importantes que están peligrosamente cerca del abismo.

De modo que los bancos necesitan más capital. En épocas normales, los bancos amplían su capital vendiendo acciones a inversores privados, quienes a cambio reciben una participación en la propiedad del banco. Por tanto, se podría pensar que si ahora los bancos no pueden o no quieren ampliar lo suficiente su capital mediante inversores privados, el Gobierno debería hacer lo que haría un inversor privado: aportar capital a cambio de una parte de la propiedad.

Pero hoy en día las acciones de los bancos valen tan poco -Citigroup y Bank of America tienen un valor de mercado combinado de sólo 40.560 millones de euros-, que la propiedad no sería parcial: inyectar el dinero de los contribuyentes necesario para que los bancos fuesen solventes los convertiría, a efectos prácticos, en empresas de propiedad pública.

Mi respuesta a esta perspectiva es: ¿y? Si los contribuyentes están corriendo con los gastos del rescate de los bancos, ¿por qué no deberían obtener la propiedad, al menos hasta que aparezcan compradores privados? Pero la Administración de Obama parece estar partiéndose la cabeza para evitar este desenlace.

Si las noticias son ciertas, el plan de rescate bancario constará de dos elementos principales: la compra por parte del Gobierno de algunos activos bancarios con problemas y garantías frente a pérdidas causadas por otros activos. Las garantías representarían un gran regalo para los accionistas de los bancos; las compras tal vez no, si el precio fuera justo, pero, según información del Financial Times, los precios probablemente estarían basados en modelos de tasación en lugar de en precios de mercado, lo que significa que el Gobierno les estaría haciendo un gran regalo también con esto. Y, a cambio de lo que probablemente sea una gigantesca subvención para los accionistas, los contribuyentes obtendrán... Bueno, nada.

¿Habrá al menos límites en la remuneración de los ejecutivos, a fin de evitar más timos como los que han enfurecido a la opinión pública? El presidente Obama ha criticado las bonificaciones de Wall Street en su último discurso semanal, pero según The Washington Post, "es probable que la Administración se abstenga de imponer restricciones más duras a las indemnizaciones de los ejecutivos de la mayoría de las empresas que reciban ayuda gubernamental" porque "los límites muy estrictos podrían disuadir a algunas de solicitar la ayuda". Esto indica que las palabras duras de Obama son sólo para aparentar.

Mientras tanto, parece que la crisis apenas ha hecho mella en la cultura del exceso de Wall Street. "Digamos que soy un banquero y que he generado 23 millones de euros. Yo debería recibir parte de ese dinero", comentaba un banquero a The New York Times. ¿Y si eres un banquero y has destruido 23.000 millones? ¡El Tío Sam acude al rescate!

Lo que aquí está en juego es algo más que la imparcialidad, aunque ésta también cuente. Salvar la economía va a ser muy caro: es probable que ese plan de estímulo económico de 800.00 millones de dólares sea sólo un anticipo, y que rescatar el sistema financiero, incluso si se hace bien, cueste cientos de miles de millones. No podemos permitirnos el lujo de despilfarrar el dinero regalándolo como si creciese en los árboles a los bancos y a sus ejecutivos sólo para mantener la ilusión de que son propiedad privada.

Paul Krugman es profesor de Economía de Princeton y premio Nobel de Economía en 2008. Traducción de News Clips. © New York Times News Service, 2009.

SERVICIO PUBLICO DE VIVIENDA

manifestacion_24032007_1.jpg

Javier Burón. Viceconsejero de Vivienda del Gobierno Vasco (Ezker Batua)  

Una de las categorías fundamentales del proyecto de ley de vivienda vasco del que ya he hablado varias veces es el SERVICIO PUBLICO DE VIVIENDA.

En términos no técnicos, sino en lenguaje de la calle, esta categoría jurídica (y también política) tiene que ver con los siguientes interrogantes ¿podemos conseguir que la vivienda sea un servicio público , al menos, como lo son la educación, las pensiones, el desempleo o la sanidad? ¿Podemos tener una serie de medios públicos para liberar del mercado de la vivienda a toda la población que no pueda o no quiera gastar dinero en el citado mercado libre de vivienda de compra o alquiler? ¿Podemos hacer que la vivienda sea un derecho ciudadano y no solo una mercancía para el conjunto de la ciudadanía? ¿Podemos eliminar del imaginario colectivo, o al menos atemperar, la idea de vivienda como bien de inversión, a través del concepto de la vivienda como bien de uso? Yo creo que si podemos.

Esta semana estuve hablando de todo esto en Barcelona con los profesores de derecho Juli Poncé Sole y Domenec Sibina  (unos de los padres de la Ley 18/2007 del derecho a la vivienda de Cataluña , aprobada por el Parlament hace poco más de un año).

Yo ya había hablado de esto antes con ellos mismos y con Miguel Angel Garcia Herrera Julio Tejedor Bielsa , Dolors Clavell , Carme Trilla , (estas dos también madres, o las madres, de la legislación catalana de vivienda), Pilar Garrido Gutiérrez  o Iñigo Maguregui (uno de los padres de la Ley 2/2006 de Suelo y Urbanismo de Euskadi  y de la reciente Ley por la que se modifica la participación de la comunidad en las plusvalías generadas por la acción urbanística de Euskadi -aún sin ordinal, pues se aprobó el pasado 28 de noviembre y no ha sido publicada todavía en el BOPV-).  En otra esfera académica, de esto también he hablado en varias ocasiones con los arquitectos Josep Roca , Gerardo Roger y el difunto, maestro de todos al que tanto añoramos, Javier Garcia-Bellido . También al sociólogo Jesus Leal le he oído hablar de esto muchas veces. Y finalmente el economista y politólogo Viçens Navarro también ha escrito mucho sobre esto en sus estudios sobre políticas públicas. Todas estas personas son miembros de la doctrina española, casi todos son académicos y varios de ellos son o han sido también gestores de políticas públicas de vivienda y suelo en CCAA distintas, en nombre de partidos políticos diferentes y en épocas diversas.

De todos ellos he aprendido que un servicio público de vivienda es bueno para la sociedad (permite a mucha gente vivir dignamente sin esfuerzos económicos desmedidos para pagar la vivienda; permite crear ciudades equilibradas social, económica y urbanísticamente; permite cuidar mejor el medio ambiente; etc) y bueno para la economía (permite que las generaciones sin yugo hipotecario se arriesguen a crear, invertir y poner en marchas iniciativas profesionales y empresariales; favorece la movilidad geográfica y profesional; coloca el capital en sectores económicos de valor añadido real superior al de la construcción; pone la economía a cubierto de crisis inmobiliarias cíclicas; etc).

De todos ellos también he aprendido que para disponer de un servicio publico de vivienda en España es necesario hacer un cambio cultural importante . La economía española tiene que entender que en este sector no se van a obtener tasas de beneficio especulativas y que mejor harían en invertir su dinero en otros sectores de mayor valor añadido económico, tecnológico, innovativo, etc. Y por su parte, las Administraciones tienen que lanzar un mensaje claro a estos sectores económicos y a la ciudadania sobre la centralidad para el Estado Social de un parque público permanente de vivienda.

De todos ellos he aprendido que no estamos ante un problema técnico o jurídico, sino político . Las técnicas para lograr que la vivienda sea un derecho y no solo una mercancía ya existen: el propio concepto de servicio público, el concepto de dotación pública, los servicios de interés general, las reservas de suelo para vivienda protegida, la cesión de plusvalías urbanísticas a favor de la comunidad, las valoraciones del suelo sin incorporar expectativas urbanísticas, el derecho de superficie, el alquiler, la calificación permanente de la vivienda protegida, los planes de vivienda, los métodos de adjudicación de vivienda protegida públicos y garantistas, el tanteo y retracto, la inspección, la potestad sancionadora, la expropiación, la imposición fiscal sobre comportamientos socialmente nocivos, los registros públicos de demandantes de vivienda y los registros de viviendas protegidad, los mecanismos legales de limitación del sobre-endeudamiento hipotecario, la fiscalidad en favor del alquiler, la vivienda protegida y la movilización de vivienda vacía, las obligaciones jurídicas de conservación de los inmuebles por parte de sus propietarios, etc. Solo hace falta voluntad política para aplicarlas.

Obviamente todo no está inventado. Hay cosas todavía por desarrollar, por idear y por implementar. Y cito entre las que me parecen más importantes el conjunto de técnicas jurídicas necesarias para crear obligaciones legales de las Administraciones Públicas de promover y gestionar un parque público permanente de alquiler social (¿vinculación de parte de las reservas de suelo para vivienda protegida a la producción de vivienda protegida en alquiler, conexión entre una Ley de Vivienda autonómica, los planes municipales de vivienda y el PGOU de cada municipio, todo ello al servicio de la vivienda protegida de alquiler, etc?).

De todos ellos he aprendido que tener un servicio público de vivienda será difícil en España, pero no es, en absoluto, imposible .

Obviamente, a todos ellos doy gracias por su magisterio y por todo lo que me han ayudado.

Pues bien, esta semana hablando con los profesores Ponce y Sibina coincidí con ellos en que España está a punto de perder una oportunidad histórica de crear un servicio público de vivienda.

El sector del ladrillo en España debe unos 480.000 millones de euros al sector financiero español (más o menos el equivalente a una tercera parte del PIB español). Además tienen más de un millón de viviendas sin vender . Esas viviendas no las van a vender en mucho tiempo y además habrá rebajas sustanciales del precio. Mientras tanto, muchas empresas inmobiliarias entran en quiebras y los bancos y cajas de ahorros tienen pavor a esos posibles 480.000 millones de euros de fallidos. Pues bien, el Estado (la ciudadanía) deberíamos de comprar una parte importante de esas viviendas, con rebajas de precios significativas (por lo menos un 30% de su inflado y artificial precio actual), calificarlas como vivienda protegida de por vida (insisto, de por vida), usarlas para el servicio público español de vivienda, obligar al sector de ladrillo a invertir el dinero que cobren del estado por esas viviendas rescatadas en negocios más interesantes que el ladrillo y dejar de dar ayudas públicas a los bancos y cajas españolas (recuerdo que les hemos garantizado 150.000 millones de euros de ayudas extraordinarias) cuyo principal problema hoy es su mala cabeza en el pasado con las operaciones en ladrillo nacional. De todo esto, casi de forma idéntica, ya les había hablado en un post anterior (opción alternativa nº 2 ).

Permítanme la zafiedad: el sector público lo tiene "a huevo". El mercado privado de vivienda ha fracasado. El sector financiero privado también ha fracasado. Lo público tiene que acudir al rescate. Usemos pues el dinero público para reorientar la econonomía española hacia la innovación, la tecnología, las energías renovables, el empleo de calidad, etc  ( abandonando la economía ladrillil por un modelo económico más sofisticado, próspero, estable y sostenible ecológica y socialmente) y, a la vez, dotar con cientos de miles de viviendas protegidas al servicio público español de vivienda.

La oportunidad es clara. La doctrina la ve con claridad. Parte de la izquierda tambié. Pero me temo que el tandem Zapatero-Solbes están a otras cosas. Supongo que entienden que la vivienda es una cosa del mercado y que no es necesario tener un Servicio Público de Vivienda.

Se equivocan.

Lo pagaremos.

Apoyar los derechos del rival

Apoyar los derechos del rival
javierortiz.net

Para argumentar su demanda de ilegalización de las candidaturas de Askatasuna, aduce el fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, que, si muchos ciudadanos identificados con D3M han avalado con su firma las listas de Askatasuna sólo puede ser porque estas últimas también se sitúan en el entorno de ETA, dado que –dice– nadie que tenga unas preferencias políticas propias avalaría la presentación de otra candidatura potencialmente rival.

Es lamentable que el Estado español tenga un fiscal general que entiende tan poco de libertades y que se dedica a procesar las intenciones ajenas.

Ha habido miles de ciudadanos y ciudadanas de Euskadi que han avalado con su firma las candidaturas de Askatasuna y que no tienen la menor intención de darles su voto. Militantes del PNV, de EA, de Ezker Batua, de Aralar, de Zutik!... o militantes de la libertad, sin carné de nada. Personas que aspiran a que todas las opciones políticas puedan estar presentes en las urnas y confrontarse entre ellas pacíficamente. Que quieren que quepa comprobar los apoyos sociales con los que cuenta cada cual para empezar a introducir un poco de racionalidad en ese tinglado de locos.

El fiscal general confunde los principios con los fines. Algunos apoyamos el derecho a la participación política de gente que nos repatea. No es cosa de amores ni de odios, sino de libertad. La libertad carece de fronteras. Porque o es de todos o no es de nadie.

Suele decirse que las opiniones no matan. Y es una gran verdad, pero insuficiente. La experiencia de la Historia demuestra que, cuanto más libres son las opiniones y mejor pueden expandirse y contrastarse entre sí, menos ganas tiene nadie de matar a nadie.

Ya está bien

Ya está bien

Mariló Joya escribía este interesante artículo hace un año y nueve meses. Compartimos plenamente sus reflexiones porque no han perdido vigencia. Las cosas siguen siendo tal y como ella las contaba en Infocosta.

17/05/2007 - Editorial

¿Dónde radica el límite de lo legal y lo justo, o lo ético y lo inmoral? ¿Hasta donde se puede llegar para alcanzar el poder? ¿Acaso alguien puede llegar a pensar que es más inteligente y astuto que el resto por cometer una barbaridad tras otra y salir inmune de todas ellas contando además con el respaldo de quienes le adoran? ¿Quién es más culpable, el que comete la irregularidad o aquellos que a sabiendas de ello lo consienten y apoyan?

Estas preguntas se revolvían hoy una y otra vez en mi cabeza durante el pequeño recorrido que va desde un bar cercano donde tomaba una cerveza con un grupo de amigas y mi casa, les cuento porqué.

Estando sentada tranquilamente en la terraza, se me acercó una conocida pareja de comerciantes de la zona próxima a la Avenida Juan Carlos I y me comentaron lo siguiente: “Estamos indignados. Llevamos dos años sufriendo las molestias y el perjuicio de las obras del aparcamiento en nuestros negocios, y hoy, sin que estén acabadas, abren al tráfico la calle coincidiendo con la convocatoria de un mitin de Benavides en este Hotel”.

A esta pareja, se sumó otro empresario que se unía a la queja, añadiendo una conversación mantenida esa misma mañana con uno de los responsables de la citada obra que le comentaba: “Nosotros somos los primeros sorprendidos, pero no podemos hacer nada. Hemos recibido la orden de abrir hoy mismo la calle al tráfico y adecentarlo todo, en especial, las proximidades a la puerta de entrada del Hotel”.

Los vecinos se dividían entre la satisfacción de ver próximo el fin de las obras y las molestias, y entre la indignación de comprobar que “tenían que llegar las elecciones y un mitin de Convergencia Andaluza para que se dieran prisa y nos abrieran la calle sin terminar”. Tras lo que requerían de nuestro medio que lo denunciáramos ante los ciudadanos.

Concluida esta interesante charla vecinal, y de camino a casa, recibí una llamada que me pedía que hiciera una comprobación en la página web de Convergencia Andaluza sobre el lugar y la hora de la celebración de un mitin el próximo viernes día 18.

Dicho y hecho. Regreso a casa, entro en la página citada y leo lo siguiente:

“18/05/2007> MITIN DE CONVERGENCIA ANDALUZA
Viernes a las 20,30 horas y en la casa de Antonio Barnet, Convergencia Andaluza ha organizado un mitin para los vecinos de La Herradura que viven en la zona de Las Maravillas y Rambla del Espinar”


Esta convocatoria por si misma no tendría nada de especial si no hubiéramos publicado hoy mismo que “La Junta Local de Gobierno ha atendido una petición de la Asociación de Vecinos del barrio herradureño de Las Maravillas para una fiesta de convivencia que celebrará este próximo viernes y le ha concedido 1.000 euros”.

¿Coincidencia, casualidad, tomadura de pelo, inteligencia? Juzguen ustedes mismos.

Otro de los asuntos que ha acaparado la atención de quienes están preocupados por no “pagar de sus bolsillos los caprichos que no les corresponden” alude a la aprobación en Pleno de “restablecer el desequilibrio financiero de la concesión de las obras de las Gradas del estadio municipal a la empresa adjudicataria con la cantidad de 891.404 euros, es decir, unos 150 millones de pesetas para pagar algo que se hizo sin ser urgente ni imprescindible, por el simple hecho de que iban a salir gratis ya que el empresario las construía con coste cero a cambio de la explotación de los locales comerciales.

Ante esta medida y conociendo al responsable de la Empresa me pregunto desde el más absoluto respeto que debe sentir al comprobar que en su nombre intentan “tomar el pelo” a los ciudadanos de Almuñécar a los que sé que admira y respeta, oyendo en el Pleno y de boca del propio alcalde que lo de la gasolinera es un invento y que nadie pretende construir ahí una Estación de Servicio.

Entonces: El documento de Resolución del Concejal Delegado de Turismo, Urbanismo y Actividades para la Licencia de Instalación y Calificación Ambiental de Actividad, correspondiente al expediente municipal 71/2006 a instancia de … en representación de la empresa … por el que se resuelve “calificar favorablemente la actividad de referencia Estación de Servicio a ubicar en la calle Khan J’ones, junto al Estadio Municipal de Deportes, de la que es titular la empresa ...

¿Es este un documento falso? Los depósitos de combustible instalados en el subsuelo de las gradas y cuyas fotos publicamos hace unos meses ¿Son fruto de la calenturienta imaginación del fotógrafo? ¿El camión que los trajo no llegó nunca a Almuñécar?

¿A quien pretenden engañar? ¿Se piensan nuestros gobernantes que somos todos idiotas y nos conformamos con tragarnos sin rechistar lo que nos cuentan y promulgan a continuación en sus medios? ¿Estamos ante la tesitura de callar por el bien de unos pocos privilegiados que cuentan con la “confianza temporal” de quien es nuestro máximo representante y debería defender, proteger y respaldar a todos por igual?
¿O acaso es mejor no denunciar lo que no nos parece justo, ni honesto ni honrado por el temor a las “iras del todo poderoso”?

Mi respuesta es no. Rotunda y simple. No pienso seguir oyendo quejas, penas, críticas y comentarios de unos y otros para luego silenciarlos en el nombre del temor a posibles represalias. Y es igual de que lado vengan. Recuerde que si en esta ocasión le toca a él responder de sus actuaciones, mañana le tocará a aquel otro que las cometa, y serán denunciadas sin reparos, sin presiones, sin sentirnos condicionados y sin miedo a que nos llamen por nombres que nos divierten y además nos dan publicidad para que seamos el Periódico Digital de ámbito comarcal más leído de la provincia.

Como siempre he defendido: Si él está donde está es porque el pueblo le ha elegido y por algo será. Pero si nosotros estamos donde estamos, es porque nuestros lectores así lo han querido durante estos dos años y por algo será también.

La nuclear no es el camino

La nuclear no es el camino

Fernando Alcalde, miembro de Buxus y de la Coordinadora Granadina Nueva Cultura del Territorio

Comienza a arreciar la campaña pronuclear. En España, Felipe González se afana en ello junto al conjunto de la derecha con el apoyo de las grandes instituciones internacionales responsables del atolladero de la madre de todas las crisis actual: El FMI, la Agencia Internacional de la Energía, el G-20. La nuclear no es, ni de lejos la solución.

Se estima que sería necesario reducir 7 GigaToneladas de emisiones de Co2 para tener un impacto significativo sobre el clima. Una reducción de una sola de ellas necesita de la construcción de cerca de 700 plantas nucleares de 1 gigavatio, o lo que es equivalente, la construcción de 21 plantas de 1 gigavatio por año, durante los próximos 50 años, así como la inversión en 11 a 21 plantas de enriquecimiento de combustible, 18 fábricas de elementos combustibles y al menos una decena de cementerios radiactivos para almacenar el combustible gastado.

Al margen de las limitaciones ambientales que por si solas invalidan el modelo, existen dos grandes limitaciones para este proyecto: Una física, ya que habría que multiplicar por 5 veces la actual capacidad de la minería del uranio. La segunda financiera, ya que este tipo de instalaciones son muy intensivas en capital (en torno a los 2500 millones de euros por gigavatio) y necesitan de grandes periodos de retorno de la inversión, lo que las hace poco apetecibles en un escenario de crisis financiera y de rápida evolución de los rendimientos de las energías renovables. De aquí la presión hacia los gobiernos para que se impliquen en la financiación de estas infraestructuras.

Pero el análisis de la eficiencia en términos de emisiones de CO2 de estas instalaciones cuando se analiza el conjunto de su rentabilidad energética cae en picado.  La Tasa de Retorno Energética (TRE) muestra que este programa de 700 instalaciones se produciría a los 27 años y sólo empezaría a suponer una reducción neta de CO2, después de 32 años.

A estas razones hay que sumar otras en términos de equidad y seguridad ¿Están los países impulsores de esta tecnología dispuestos a su universalización hasta alcanzar el abastecimiento de los aproximadamente 2400 millones de personas que no tienen acceso a la electricidad en este momento? ¿Permitirían a Palestina, Siria, Afganistán, etc, etc, disponer de esta fuente de energía?

La conclusión es simple. Las nucleares son un nuevo negocio privado sustentado en la derivación de recursos públicos, que incrementa la concentración del control de los recursos energéticos y centraliza la tecnología necesaria en pocas manos.

La nuclear es el problema, no la solución.

Para saber mas: Marcel Coderch - La ilusión nuclear

Esperanza Aguirre, Tomás Gómez, Hugo Chávez, Stalin y Dios

Las recientes campañas publicitarias en autobuses acerca de la existencia o inexistencia del Altísimo le han sembrado a un servidor, madrileño de a pie, serias dudas acerca de una índole más profana, si bien no menos dramática. ¿Existe el Partido Socialista de Madrid?

Sumido en la incertidumbre, decidí encontrar una respuesta de la manera más sencilla y cercana que tenía en mi mano: el método empírico, de modo que me eché a la calle y traté de buscarlo allá donde su nombre sugería que debiera hallarse: las manifestaciones contra el decreto de mínimos de la enseñanza infantil, las concentraciones en defensa de la sanidad pública, las movilizaciones de los trabajadores contra los despidos, mas no descubrí en ellas ni un solo indicio, ni una pobre huella de su existencia.

Afligido, apesadumbrado, como la inmensa mayoría de los docentes, de los médicos, de los funcionarios, de los trabajadores de la región, decidí dar por hecha su inexistencia, como me habían recomendado algunos autobuses acerca del Altísimo, si bien ésta no me proporcionaba alegría, sino desazón, hasta que el miércoles pasado por la tarde (festividad de Santo Tomás de Aquino, por cierto, aquel monje dominico que puso tanto empeño en demostrar la existencia de Dios a partir de lo empírico), tras múltiples privatizaciones y miles de despidos de silencio, la entelequia Partido Socialista de Madrid cobró forma ante los descreídos y tomó la palabra a través de su líder supremo, Tomás Gómez (otro Tomás), ex-alcalde de Parla, para, a raíz del escándalo de los supuestos espionajes en la Comunidad, comparar a Esperanza Aguirre con Hugo Chávez por “el control que ejerce sobre un medio de comunicación público” y con Stalin “por la KGB”.

Sí, sí, Hugo Chávez, no Felipe González en sus tiempos, no Aznar en los suyos (¿no le suena a este señor el nombre de Alfredo Urdaci?), no Franco, cuyo ministro de Información en 1969, Manuel Fraga, fundador después del partido al que pertenece Esperanza Aguirre, ocultase con mentiras y ocultaciones de pruebas el asesinato a manos de la policía del joven estudiante Enrique Ruano.

Y sin embargo, Hugo Chávez, la bestia negra del grupo Prisa, de Repsol, del BBVA, presidente de un país donde la oposición controla aproximadamente las tres cuartas partes de unos medios de comunicación hasta tal punto hostiles a su gobierno democráticamente elegido y refrendado que en ellos son frecuentes los llamamientos abiertos, sin censura estatal, a la desobediencia, la insurrección e incluso el golpe de Estado.

Stalin por la KGB, no cualquier presidente de Estados Unidos por la CIA, no cualquier presidente de Israel por el Mossad, no el propio Manuel Fraga, una vez convertido en ministro de la Gobernación, por las turbias tramas ultraderechistas durante la transición, no González por el GAL. Stalin, sin duda un asesino, un dictador terrible, murió hace más de cincuenta años.

Gracias a la Patriot Act, el gobierno de Estados Unidos (incluido el de Barack Obama, al menos hasta que no derogue dicha ley, lo cual no parece formar parte de sus prioridades) puede hoy en día vigilar sin orden judicial cualquier movimiento de cualquiera de sus ciudadanos.

Desgraciadamente, una vez disipadas las dudas acerca de la existencia del Partido Socialista de Madrid por la aparición pública de su líder supremo, nuevas vacilaciones cubren, como nubes negras, mi cabeza. Esta vez se refieren a la naturaleza de Tomás Gómez. Sus inquietantes palabras, como cantó una vez Radio Futura, me suenan demasiado a que esto

es una historia de play-back,

alguien dicta en la sombra y tú

sólo mueves los labios,

como para que no pueda evitar preguntarme, como Borges:

¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza

de polvo y tiempo y sueño y agonías?

Sin demolición, el imperio de la ley queda por los suelos

Sin demolición, el imperio de la ley queda por los suelos

Según Ángel Núñez, coordinador de los fiscales andaluces de Medio Ambiente, los delitos urbanísticos son consecuencia de la falta de eficacia de la administración

RAÚL BOCANEGRA / OLIVIA CARBALLAR

Ángel Núñez, coordinador de los fiscales andaluces de Medio Ambiente, recibe a Público en un despacho prestado. El suyo está hasta arriba de papeles. Núñez no rehúye las preguntas, se moja.

En los últimos tiempos, han proliferado miles de viviendas ilegales. ¿De quién es la responsabilidad?

Los delitos urbanísticos son consecuencia de la falta de eficacia de la administración. Los ayuntamientos no han ejercido las funciones de disciplina urbanística. Por carencia de medios, fundamentalmente ayuntamientos pequeños; por falta de voluntad política para asumir el coste de medidas impopulares como la demolición y, en otros casos, por clara y pura corrupción.

¿La falta de dinero es responsable de que haya pocas demoliciones?

No se deja de demoler por falta de dinero. No se ha demolido porque no se han tramitado expedientes de demolición. En un inmenso número de supuestos, cuando se ha actuado ya había prescrito la ilegalidad.

¿Tiene una justificación histórica el desorden urbanístico?

No. Todavía hay alcaldes que se jactan de que no ejecutarán nunca una demolición. ¡Pero es que son obligaciones de la Ley de Ordenación Urbanística! Y cuando defienden la autonomía municipal, que me parece muy bien, eso tiene que llevar aparejado el ejercicio de las responsabilidades que les impone la ley, entre ellas, imponer la disciplina urbanística.

¿Tiene un número de viviendas ilegales en Andalucía?

Creo que no lo tiene nadie. Una cifra ajustada no existe realmente.

¿Qué le parece la marea regularizadora que viene ahora?

Dentro de situaciones tan desbordadas, la única solución es imponer la ley de alguna forma, y eso implica regularización. No se pueden tirar 30.000 viviendas. Es un problema muy complejo. Lo que sucede es que cuando se plantea ese fracaso que es una regularización surge otro problema.

¿Cuál?

Aparecen grupos de poder que exigen que sea el resto de los ciudadanos los que financien los costes de su urbanización ilegal, que les paguen los suministros públicos, la realización de viales, la recogida de basura... para que ellos se beneficien. Si se regulariza lo que hoy vale 20, valdrá mañana 40. Me parece inadmisible. Son cuestiones políticas en las que la Fiscalía no entra, pero dista de convertirse en ejemplo para que el resto de ciudadanos cumpla la ley.

¿No hay manera de que la Fiscalía diga: esto no puede ser?

No en la medida en que se haga de acuerdo con los trámites legales. Sí pedimos una reforma del Código Penal para regular supuestos de prevaricación por omisión. Cuando no se dicta una resolución injusta, pero su falta es equivalente a haberla dictado. No se persigue a quienes realizan construcciones ilegales.

¿Cómo se llevan los jueces y las demoliciones?

Sin demolición, las condenas se convierten en puramente simbólicas. Han sido bastante reticentes a acoger los delitos contra la ordenación del territorio. Primero porque entendían que sólo los podían cometer los profesionales, mientras nosotros creíamos que los podía cometer cualquiera.

El Supremo nos dio la razón en 2003. Se ha aplicado de manera demasiado generosa la doctrina del error, del desconocimiento, cuando es de dominio público que cualquier obra requiere autorización. Y ha habido muchas reticencias a la hora de acordar la demolición. Y sin demolición, las condenas se convierten en puramente simbólicas, porque las penas que se imponen -como no hay que ajustarlas al valor de la edificación, sino a los ingresos del infractor- son muy exiguas y la pena privativa de libertad en principio no implica el ingreso en prisión.

Así, la condena se imputa como un coste adicional al de la edificación. Afortunadamente, se va avanzando.

¿Genera impunidad la ausencia de demolición?

Sí. Durante el tiempo que tardó el Supremo en pronunciarse en el sentido de que el delito lo podía cometer cualquiera, fueron decenas los fallos absolutorios dictados.

Ha dicho que no se pueden derribar 30.000 viviendas, pero algunas sí. ¿Está pensando, por ejemplo, en Marbella?

Hay que distinguir entre las demoliciones administrativas y las sentencias penales. En estas últimas no cabe discusión, sólo ejecutarlas. La cuestión que se discute aquí es la de las administrativas.

¿No tiene nada que decir la Fiscalía?

No, ahí no tuvimos intervención.

¿Y a usted qué le parece?

A mí personalmente, no como fiscal, como ciudadano, me parece que hay que conectar el imperio de la ley, que quedaría por los suelos si no se ejecutan las demoliciones, y atender a situaciones de verdadera trascendencia social como consecuencia de inaplicar el planeamiento.

La Junta de Andalucia ha aprobado nueva normativa y habla ahora de acudir al planeamiento supramunicipal.

Planificar es orientar el crecimiento, pero está sirviendo para consolidar lo irregular

El fenómeno es que los planes no se cumplen, y cuando se reforman no es para avanzar, sino para consolidar situaciones de facto. Así, el plan pierde su sentido. Planificar es orientar el crecimiento, pero está sirviendo para consolidar lo que de manera irregular ya ha crecido.

¿Es la gente consciente de que su actividad ilegal genera ciertos problemas para ellos mismos, atascos, falta de escuelas...?

Hasta ahora, no. Hay una consideración decimonónica de la propiedad. Esto es mi terreno y yo hago lo que quiero. No existe consideración a la función social de la propiedad.

¿Cuánto le debe el medio ambiente a los ecologistas?

Su actuación es absolutamente digna de elogio.

Entre el empleo y el medio ambiente, ¿con qué se queda?

Ahora se habla mucho de una flexibilización de los requisitos para actividades empresariales. Todo lo que sea agilizar o simplificar me parece bien. Sin embargo, una actividad que genere empleo, pero que perjudique al medio ambiente no es autorizable. La ley así lo establece.

¿Cuál es la principal amenaza para el medio ambiente?

El urbanismo descontrolado.

Hay quienes niegan el cambio climático.

Siempre hay negacionistas. Los hay del holocausto, que los haya del cambio del clima no supone ninguna sorpresa.

Medidas populares para combatir la crisis

Medidas populares para combatir la crisis

Un nuevo votante de IU

El Pleno del Ayuntamiento sexitano acordó ayer tirar a la basura las alegaciones que Izquierda Unida había presentado contra la subida de las tasas e impuestos.

El PP y Convergencia volvieron a votar juntos para aprobar una subida del 5,3% en todas las tasas e impuestos municipales: terrazas de bares, impuesto de vehículos, zona azul, cementerio, mercado, y un largo etcétera. 

Por un oído les entraban y por el otro les salían los argumentos sensatos del concejal de IU pidiendo una congelación de impuestos o, al menos, una subida igual al IPC, esto es, el 1,4%.

Ni puñetero caso hicieron cuando el concejal de IU les dijo que no era lógico subir un 5,3% los impuestos mientras los empleados municipales solo iban a recibir en sus salarios un incremento del 2%.

Y todo esto nos resulta, hasta cierto punto, lógico viniendo del equipo de gobierno. De algún sitio tienen que sacar dinero para pagar el derroche, las vallas, los carteles, las banderolas, la tele, las revistas que aún están por llegar, el dvd...de al´gún sitio tiene que salir ese dinero... de nuestro bolsillo lógicamente.

Pero... ¿qué gana el PP en esto? ¿Por qué vota el PP a favor de esta brutal subida? Sería mejor para todos que dejaran de engañarnos con mociones de protesta ridículas, con pataletas quizá pactadas, mientras aprueban todas y cada una de las medidas importantes que Benavides les pone delante.

Gracias Trini, gracias Juan Luis, gracias Mari Carmen, gracias Juanjo, gracias, muchas gracias señor Ledesma. A todos ustedes, muchas gracias por colaborar con el señor Benavides en su tarea de limpiar aún más el bolsillo de los almuñequeros. Algún día tendreis que reflexionar si realmente os merece la pena todo lo que estáis haciendo. Al pueblo de Almuñécar bien que lo estáis jodiendo, pero a vosotros... realmente, ¿en qué os está beneficiando esta política?

Un cordial saludo 

Una moral a la medida

Una moral a la medida
Público

Los principales partidos políticos de la Comunidad Autónoma Vasca están dando por sentado, como cuestión de principio, que es obligatorio romper toda relación con aquellos electos municipales que no condenen los asesinatos políticos.

Es un planteamiento que me suscita un problema de lógica. Doy por supuesto que matar, cuando no se está en guerra declarada o cuando se hace sin respetar las leyes de la guerra –asesinando civiles, por ejemplo–, representa una violación de los derechos humanos que merece el mayor repudio.

Ahora bien: si se trata de derechos humanos, abarcan a la totalidad de la Humanidad, no sólo a la población de un área geográfica limitada. ¿Es obligado condenar los asesinatos políticos cometidos en Azpeitia o en Sevilla, pero no hay ningún problema si el silencio se guarda cuando los crímenes se perpetran en México, en Colombia, en China, en el Sáhara, en Arabia Saudí o en Gaza?

Algunos de los partidos que defienden en Euskadi esa actitud de exigencia absoluta de condena de los asesinatos locales mantienen relaciones fluidas –en algunos casos no sólo políticas, sino también económicas y hasta militares, por vías públicas o privadas– con responsables de crímenes execrables, documentados por organizaciones internacionales solventes e independientes.

No sólo se relacionan con ellos. Incluso los agasajan.

Las preguntas son obvias: ¿estamos hablando de derechos humanos o de derechos de uso exclusivamente interno? ¿Tiene fronteras la ética? ¿Está bien codearse no ya con cómplices de los asesinos, sino con los propios asesinos, siempre que nos pillen de lejos y ofrezcan negocios rentables?

Para mí que hay muchos políticos que visten una moral a la medida.

Demonios en el Paraíso

FERNANDO GAMBOA

Para que los que no me conozcan, me llamo Fernando Gamboa, y hace unos meses terminé una nueva novela de aventuras titulada GUINEA que en este mes de Octubre saldrá a la venta publicada por Ediciones El Andén.

El motivo de este mail, es mi deseo de compartir con la mayor cantidad de personas posibles, y no sólo con las que adquieran la novela, todo aquello que he averiguado en los meses de investigación previos a la redacción del libro. Lo que a continuación detallo, aunque pueda parecer exagerado o tendencioso (cuando no simplemente increíble), es rigurosamente cierto y puede ser contrastado por las fuentes que cito.

A muy pocos les debe sonar un pequeño país llamado Guinea Ecuatorial, aún menos sabrían dónde situarlo en un mapa de África, y serán contados los que recuerden que, hasta hace exactamente cuarenta años, los ecuatoguineanos eran tan ciudadanos españoles como un alicantino o un gaditano.
Por entonces, Guinea Ecuatorial era una provincia más de España enclavada en la costa Africana del Golfo de Guinea; 'La perla de África' la llamaban.

Hoy, cuatro decenios después de su independencia, bajo el yugo dictatorial de la familia Obiang Nguema y con el beneplácito de las grandes potencias cuyas empresas explotan sus campos de petróleo y expolian sus reservas madereras, Guinea Ecuatorial se ha convertido uno de los países más subdesarrollados y corruptos del mundo, y el pueblo ecuatoguineano en uno de los más aterrorizados a manos de su propio gobierno.

El actual presidente de Guinea Ecuatorial Teodoro Obiang Nguema, quien lleva 29 largos años en el poder tras ejecutar al anterior presidente (su propio tío, otro asesino), ha saqueado, robado y asesinado sistemáticamente hasta extremos inconcebibles, amasando una fortuna que lo convierte en uno de los hombres más ricos del planeta, en uno de los países más pobres de África. Aunque para ser exactos, no puede decirse que el país en sí sea pobre, pues alberga una de las mayores reservas petrolíferas del continente, cuyos beneficios de explotación reportan al régimen guineano miles de millones de euros. Lo que sucede, es que la familia Obiang se queda con ABSOLUTAMENTE TODO lo que pagan gobiernos y petroleras extranjeras (norteamericanas y chinas sobre todo) por los derechos de extracción. Pero aunque parezca mentira, la familia Obiang no se limita sólo a quedarse con esa ingente cantidad de dinero, sino que además se dedican a robar propiedades privadas (se han apoderado aproximadamente la mitad de los terrenos edificables del país, y no han pagado un céntimo por ellos), salarios (muchos trabajadores han de pagar a la familia del presidente gran parte de lo que ganan) o negocios de los guineanos no afines al gobierno o a la familia Obiang (que al fin y al cabo es lo mismo), cuya ignominia llega al punto de despojar impune y caprichosamente a sus empobrecidos compatriotas de cualquier bien que posean sin justificación alguna.

Teodoro Obiang y su clan gobiernan Guinea Ecuatorial como lo haría un esclavista con su hacienda. Para ellos, los ciudadanos guineanos son esclavos a su disposición, y el país una finca privada que saquear sin tener que dar cuentas a nadie.

A pesar del río de dinero que fluye desde este desdichado rincón de África, sus habitantes no disponen de servicios sanitarios, educación, seguridad o justicia. Por ejemplo, ante cualquier emergencia médica el Hospital de Malabo es la única opción de asistencia, pero eso sí, bajo ciertas condiciones como: pagar la estancia y el tratamiento por adelantado, y además, llevar todo lo necesario para dicha estancia y tratamiento (y con todo, me refiero a TODO: desde las jeringas o medicamentos necesarios, al colchón, las sábanas o la comida). Sin ir más lejos, cuando hace unos años estuve en Guinea, para realizarle a mi pareja un análisis de sangre el método de extracción consistió en hacerle un corte en la mano con un trozo de cristal.

Pero, por inaceptable que resulte, esto es sólo el principio, y ni mucho menos la peor parte.

Lo que convierte a Teodoro Obiang (conocido como 'El Jefe') y sus acólitos no sólo en ladrones, si no en peligrosos criminales, es la política de detenciones arbitrarias, encarcelamientos injustificados, torturas y asesinatos cometidos contra sus propios ciudadanos. Se calcula que durante su mandato, el actual gobierno guineano ha exterminado a nada menos que el 10% de la población del país, y una cantidad indeterminada ha desaparecido o se encuentra encarcelada ilegalmente y sin juicio previo.

Según el último informe de Amnistía Internacional, los detenidos por la policía y el ejército son torturados sistemáticamente con métodos tan brutales como mutilaciones, rotura de huesos, violaciones, descargas eléctricas en los genitales o, atención: clavar tenedores en la vagina de las detenidas...

Y para quien guste de datos e imparciales estadísticas, ahí van unas cuantas.

- Guinea Ecuatorial produce 400.000 barriles diarios de petróleo

- Exporta casi 1.000.000 de metros cúbicos de madera tropical al año.

- Su Renta per Cápita la sitúa en el número 38 del ranking mundial (por encima de Kuwait o Arabia Saudita)

- En cambio, en el Índice de Desarrollo Humano de la ONU ocupa el puesto 121.

- El 151 sobre 163 en corrupción, según Transparency International

- La esperanza de vida es de sólo 43,3 años, según Amnistía Internacional.

- La élite gobernante posee alrededor del 98% de la renta nacional

- El 80% de la población vive con menos de 20 euros al mes.

- El gobierno de Obiang ha convertido a Guinea Ecuatorial en el centro del tráfico de drogas de África Occidental.

- Teodoro Obiang ganó las últimas elecciones con un 99,5% de los votos. Los 13 partidos políticos autorizados, estaban formados por miembros del gobierno.

- En una reciente visita a Estados Unidos, la
secretaria de estado Condoleezza Rice describió a Obiang como 'buen amigo'.

- En Julio de 2003, la radio estatal anunció que: 'El presidente es un dios que está en contacto permanente con el todopoderoso, y puede matar a cualquiera sin que nadie le pida cuentas y sin ir al infierno, porque es el Dios mismo'

Sobran comentarios.

Y lo que personalmente hace que esta vergüenza común me resulte aún más dolorosa, es que el pueblo guineano, uno de los más amables, hospitalarios y generosos que he conocido, haya sido, como cité al principio, parte integrante del estado español. La atropellada y negligente descolonización de Guinea Ecuatorial por parte de España en 1968, es el origen de la inadmisible situación que ahora sufren los guineanos y a la que hoy asistimos con absoluta indiferencia y desafecto.

Pero hay que recordar que los ecuatoguineanos no sólo siguen hablando en castellano, sino que muchas de sus costumbres, celebraciones y tradiciones siguen siendo las mismas que las nuestras. Sus hijos cantan las mismas canciones que cantan los nuestros en el colegio, sus bromas son las mismas, hasta sus palabrotas son las mismas que las nuestras. Son, por decirlo así, unos primos cercanos de los que nos hemos olvidado totalmente, una parte de nuestra familia de la que nos hemos desentendido, ajenos y a veces cómplices de un castigo que de ningún modo merecen.

Porque probablemente, mientras lee este mensaje, una anciana agonizando de malaria pide un médico que nunca llegará.

Un niño está preguntando dónde están sus padres desaparecidos.

Una mujer implora a Dios que la mate, mientras es violada y torturada salvajemente en una comisaría.

Y cada día, Guinea Ecuatorial se hunde un poco más en las tinieblas.

Cada día, nuestra ignorancia nos hace más culpables.

Cada día cuenta.

Alguien dijo una vez que 'Lo único que necesita el mal para triunfar, es que los hombres buenos no hagan nada'.

Quizá este sea un buen momento, para averiguar qué tipo de hombres y mujeres somos en realidad.

Y si te estás diciendo en este instante 'Pero bueno, ¿y yo que puedo hacer? Aquello está muy lejos'. Lo cierto es que, por desgracia, no vas mal encaminado.

Guinea Ecuatorial es víctima de la maldición del petróleo, y como puedes imaginar, estados como China, U.S.A. o Francia harán todo lo posible para mantener a Obiang en su poltrona y así garantizar un suministro fiable de crudo para sus compañías petroleras. Así que será muy difícil cambiar las cosas a corto plazo en la maltratada pero aún hermosa Guinea.

Y sin embargo, sí hay algo que podemos hacer por aquella gente: correr la voz.

Estos dictadores de opereta, sólo se mantienen gracias al desconocimiento que tiene el resto del mundo de las fechorías que cometen. Cuantos más de nosotros sepamos lo que sucede, y por qué sucede, más probabilidades hay de que un día quizá no muy lejano, seamos suficientes para decir basta. Cuando políticos propios y ajenos sientan vergüenza de tratar con asesinos como Obiang, o descubran que darse abrazos con dictadores que no respetan los más elementales derechos humanos tiene un costo político que sus votantes les van a hacer pagar, puede que las cosas cambien, y entre todos expulsemos de una vez por todas a esos demonios del paraíso

Pero esta carta es sólo el primer paso, ahora te toca a ti dar el siguiente ayudando a que llegue a la mayor cantidad posible de personas.

Si crees que esta lucha tiene sentido y deseas poner tu grano de arena, reenvía este mensaje a todos tus contactos.

Gracias por tu tiempo y tu ayuda.

Pagar por dejar leer

Pagar por dejar leer

Se pretende obligar a las bibliotecas públicas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en concepto de canon para 'resarcir' a los autores. En relación con este abuso, es bueno leer este pequeño artículo de José Luis Sampedro.  

 
POR LA LECTURA
José Luis Sampedro, escritor
 
"Cuando yo era un muchacho, en la España de 1931, vivía en Aranjuez un Maestro Nacional llamado D. Justo G. Escudero Lezamit. A punto de jubilarse, acudía a la escuela incluso los sábados por la mañana aunque no tenía clases porque allí, en un despachito que le habían cedido, atendía su biblioteca circulante. Era suya porque la había creado él solo, con libros donados por amigos, instituciones y padres de alumnos. Sus 'clientes' éramos jóvenes y adultos, hombres y mujeres a quienes sólo cobraba cincuenta céntimos al mes por prestar a cada cual un libro a la semana. Allí descubrí a Dickens y a Baroja, leí a Salgari y a Karl May.
 
Muchos años después hice una visita a un bibliotequita de un pueblo madrileño. No parecía haber sido muy frecuentada, pero se había hecho cargo recientemente una joven titulada quien había ideado crear un rincón exclusivo para los niños con un trozo de moqueta para sentarlos. Al principio las madres acogieron la idea con simpatía porque les servía de guardería. Tras recoger a sus hijos en el colegio los dejaban allí un rato mientras terminaban de hacer sus compras, pero cuando regresaban a por ellos, no era raro que los niños, intrigados por el final, pidieran quedarse un ratito más hasta terminar el cuento que estaban leyendo. Durante la espera, las madres curioseaban, cogían algún libro, lo hojeaban y a veces también ellas quedaban prendadas.
 
Tiempo después me enteré de que la experiencia había dado sus frutos: algunas lectoras eran mujeres que nunca habían leído antes de que una simple moqueta en manos de una joven bibliotecaria les descubriera otros mundos.
 
Y aún más años después descubrí otro prodigio en un gran hospital de Valencia. La biblioteca de atención al paciente, con la que mitigan las largas esperas y angustias tanto de familiares como de los propios enfermos, fue creada por iniciativa y voluntarismo de una empleada. Con un carrito del supermercado cargado de libros donados, paseándose por las distintas plantas, con largas peregrinaciones y luchas con la administración intentando convencer a burócratas y médicos no siempre abiertos a otras consideraciones, de que el conocimiento y el placer que proporciona la lectura puede contribuir a la curación, al cabo de los años ha logrado dotar al hospital y sus usuarios de una biblioteca con un servicio de préstamos y unas actividades que le han valido, además del prestigio y admiración de cuantos hemos pasado por ahí, un premio del gremio de libreros en reconocimiento a su labor en favor del libro.
 
Evoco ahora estos tres de entre los muchos ejemplos de tesón bibliotecario, al enterarme de que resurge la amenaza del préstamo de pago. Se pretende obligar a las bibliotecas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en concepto de canon para resarcir -eso dicen- a los autores del desgaste del préstamo.
 
Me quedo confuso y no entiendo nada. En la vida corriente el que paga una suma es porque:
a) obtiene algo a cambio.
b) es objeto de una sanción.
 
Y yo me pregunto: ¿qué obtiene una biblioteca pública, una vez pagada la adquisición del libro para prestarlo? ¿O es que debe ser multada por cumplir con su misión, que es precisamente ésa, la de prestar libros y fomentar la lectura?
 
Por otro lado, ¿qué se les desgasta a los autores en la operación?.¿Acaso dejaron de cobrar por el libro?. ¿Se les leerá menos por ser lecturas prestadas?.¿Venderán menos o les servirá de publicidad el préstamo como cuando una fábrica regala muestras de sus productos? Pero, sobre todo: ¿Se quiere fomentar la lectura? ¿Europa prefiere autores más ricos pero menos leídos? No entiendo a esa Europa mercantil. Personalmente prefiero que me lean y soy yo quien se siente deudor con la labor bibliotecaria en la difusión de mi obra.
 
Sépanlo quienes, sin preguntarme, pretenden defender mis intereses de autor cargándose a las bibliotecas. He firmado en contra de esa medida en diferentes ocasiones y me uno nuevamente a la campaña.
 
¡NO AL PRÉSTAMO DE PAGO EN BIBLIOTECAS!

El PSOE o como estar en una guerra al lado de los dos bandos

El PSOE o como estar en una guerra al lado de los dos bandos

El domingo 18 de enero se celebró en Madrid una manifestación a favor de Israel bajo el lema “Manifiesto por Israel y contra el terrorismo de Hamas”, convocada por la Asociación de Amistad España-Israel. Justo una semana antes, el 11 de enero, también en la capital española, se realizaba otra, ésta a favor de Palestina, bajo el lema “Paremos el genocidio palestino. Poner fin a la agresión militar de Israel contra Gaza”, convocada por numerosas organizaciones. Hasta aquí todo normal, lo curioso es que entre las personas que participaron y hablaron ante el público en la primera estaba el diputado del PSOE en la Asamblea de Madrid,  Juan Antonio Ruiz Castillo, quien manifestó su denuncia contra cualquier manipulación contra Israel. Y en la segunda, en representación de la Ejecutiva Federal socialista, el secretario de Movimientos Sociales, Pedro Zerolo, quien dijo, pancarta en mano, que su partido está “en pie de paz contra la violencia que está ejerciendo el Gobierno israelí hacia el pueblo palestino”.

No solamente las palabras de ambos altos cargos del PSOE mostraban ideas incompatibles, los propios manifiestos de las convocatorias lo eran. El del día once expresaba “su solidaridad con el pueblo palestino” y condenaba “la injustificable e inhumana acción militar de Israel y exigimos su fin inmediato”. Para terminar con las consignas: “¡Por el fin de la agresión militar de Israel a Gaza!, ¡Paremos la masacre del pueblo palestino! ¡Por el fin de la ocupación! ¡Solidaridad con el pueblo palestino!”. En cambio, el manifiesto proisraelí del día 18, expresaba que “nos hemos movilizado hoy aquí para expresar nuestro apoyo al pueblo israelí” y calificaban las muertes de Gaza de “ una operación militar legítima desde el punto de vista del derecho internacional” de “un gobierno democrático que tan sólo cumple con su obligación básica de proteger a su población civil”. Incluso los de la manifestación del diputado del PSOE José Antonio Ruiz, en relación a los asistentes a la otra manifestación –la del miembro de la ejecutiva federal del PSOE, Pedro Zerolo-, criticaban “la aberrante actitud de estos políticos que, de manera irresponsable, y persiguiendo prebendas que nada tienen que ver con el falso altruismo declarado, desfilan junto a encapuchados que exhiben impunemente armas en sus manifestaciones y hacen llamamientos al odio y la intolerancia”.

Si alguien puede creer que esa aparente contradicción de los socialistas españoles crea tensión en su partido o en el gobierno, está totalmente equivocado. No hay ningún problema, además, el gobierno Zapatero actúa en consecuencia, vende armas a Israel por valor de 4.353.309 euros en el año 2007 más otros 1.551.833 en lo que va de 2008, y después envía 6.500.000 euros de ayuda humanitaria para atender a las víctimas de las armas que vendimos. No pueden tener queja ninguno de los dos bandos.

Lo importante es que usted, ciudadano español, piense lo que piense de esa guerra, esté seguro de que el Partido Socialista Obrero Español está con usted.

A todos los hijos de puta

A todos los hijos de puta

1.-

"La Junta Suprema Militar de Defensa de España, como primer acuerdo dispone: Serán pasados por las armas, en trámite de juicio sumarísimo cuántos se opongan al triunfo del expresado Movimiento Salvador de España "; "Cualquiera que sea, abierta o secretamente, defensor del Frente Popular debe ser fusilado" ordenó el general Mola y, a través de la radio, apostilló otro líder del golpe, Queipo del Llano: " faculto a todos los ciudadanos a que, cuando se tropiecen a uno de esos sujetos, lo callen de un tiro. O me lo traigan a mi, que yo se lo pegaré".

Escribe Patxi Zamora Aznar en Rebelion que no se trató sólo de una Guerra Civil, sino de un programa de exterminio, ordenado por los dirigentes franquistas, con una masiva ocultación de cadáveres y el robo de miles de niños, peculiaridades también practicadas por las dictaduras militares de Chile, Uruguay y Argentina. Mientras la GESTAPO supervisaba los experimentos de Vallejo Nájera (psiquiátra jefe del franquismo) para demostrar la superioridad de la raza hispánica sobre la raza de los rojos y la "debilidad mental de las hembras que las predispone al marxismo", la Iglesia católica colaboraba con la Acción Social de la Falange para entregar niños, arrebatados a sus padres y madres encarcelados, a familias adictas al régimen que los pretendiesen.

2.-

Llama la atención que, en otro auto, -sigue escribiendo el señor Zamora- Garzón haya ilegalizado ANV, cuyos militantes fueron víctimas de aquellos hechos (entre otros argumentos, bajo el pretexto y pese a la coacción de no condenar la violencia) olvidando que fuerzas políticas como UPN y PP avalan, justifican y se niegan a reconocer como tal el golpe de estado franquista contra la legalidad republicana. Franco lleva más de 30 años mal enterrado y la democracia heredada necesita para defender su seguridad, lo que dice muy poco a favor de su solvencia, de casi 200 mil guardia-jurados, 150 mil policías nacionales y guardias civiles más mossos, ertzaintzas, policías forales, municipales y al ejército español, capitaneado por sus "valientes legionarios". Organizaciones vascas que trabajan para la erradicación de esta lacra (malos tratos y tortura) estiman en 7000 los ciudadanos de este país torturados en los últimos 30 años, con 5 muertos en los años 1981 (Arregi), 1982 (Muruetagoiena), 1985 (Zabalza) y 1993 (Iantzi y Kalparsoro), amén de los fallecidos a consecuencias de graves enfermedades maltratadas y desatendidas en las cárceles. Un estado que tortura no se puede denominar democrático.

3.-

Escribe Pascual Serrano en Rebelión que es el momento de analizar cuál ha sido el comportamiento del gobierno Zapatero y de la Unión Europea con respecto a Israel y su masacre contra los palestinos. En primer lugar, podemos observar en el informe estadístico del Ministerio de Industria y Comercio (pág 57), que España vendió a Israel armamento de Defensa por valor de 4.353.309 euros en el año 2007. De esa partida, 4.224.029 euros fueron para equipos de registro y proceso de imagen, formación de imágenes de infrarrojos o térmicos y sensores de imagen por radar. Por lo tanto, podemos deducir que los equipos militares de localización mediante infrarrojos, sistemas térmicos y los sensores utilizados para alcanzar los mil muertos que hay en Gaza, el 42% de ellos mujeres y niños según las autoridades sanitarias palestinas apoyadas por el coordinador de la ayuda humanitaria de las Naciones Unidas, se los ha proporcionado el gobierno español. Otra de las partidas vendidas, por 104..880 euros, es la destinada a "fusiles, carabinas, revólveres, pistolas, ametralladoras, silenciadores, cargadores y visores", más otros 36.400 euros para municiones. Por lo que algunos de esos mil muertos probablemente han sido abatidos con armas y municiones enviadas por España. A todas estas exportaciones hay que añadirles otros casi seiscientos mil euros en material calificado de doble uso, civil o militar.

En cuanto a 2008, el último informe remitido por el gobierno al Congreso revela que en el primer trimestre del año se vendió a Israel material bélico por valor de 1.551.833 euros, prácticamente en su totalidad destinado a las Fuerzas Armadas. En esta ocasión, según fuentes militares, también era para "equipos de formación de imágenes de infrarrojos y térmicas, y equipo sensoriales de imagen por radar utilizados para la localización nocturna de objetivos" , además de armas de cañón del tipo de fusiles, pistolas y ametralladoras.

4.-

Lo que revela, por una parte, qué se debe entender cuando, como en el atentado contra el señor Uría, manifiestan los empresarios españoles "su gran humanidad y la honda preocupación que les embarga por los derechos humanos" viendo su aportación activa en el genocidio palestino y, segundo, pone en claro cuál es el talante del gobierno e instituciones del estado español cuando, por ejemplo, acusan, acosan, persiguen e ilegalizan a la izquierda abertzale por sólo lamentar, sentir y llamar al diálogo, pero no condenar, las actuaciones de Eta; sin embargo, ellos -que a veces condenan- participan activamente en el rearme para que los israelitas lleven a cabo impúnemente la masacre en Gaza con armamento de sus empresas y con su comportamiento cobarde de estado. Venezuela ha dado ejemplo de nuevo de comportamiento al expulsar al embajador israelí de su país por la masacre perpetrada en Palestina

Es verdad aquello que una vez oí cantar a Francesc Pi de la Serra cerca de la cárcel de Basauri (en Bizkaia): "Si los hijos de puta volaran no veríamos el sol".

Gaza me rompe el alma

Gaza me rompe el alma
Izaronews

Asistí hace unos días a una manifestación en solidaridad con el pueblo palestino y percibí, quizás con retraso, uno de los muchos y profundos cambios que se han producido en nuestra sociedad. Al frente de la protesta un numeroso grupo de árabes, supongo que de diversa procedencia, gritaba consignas cuyo significado ignoraba por completo.

La parafernalia la conocía de imágenes que, hasta entonces, había percibido lejanas. La iconografía, en cambio, era muy cercana. El murmullo y los gritos eran ensordecedores y alteraban mi percepción habitual del silencio, tan pegado a nuestras costumbres. No era para menos. Cientos de muertos exasperan hasta el más templado .

Mi corazón está con Palestina , sin duda. Me sentí muy cercano de la tragedia, con el alma partida. ¿Quién puede soportar el peso de la muerte de un niño sin sentir el desasosiego de la responsabilidad? Rescaté, como en cierta ocasión, el relato del bombardeo de Otxandio en 1936, cuando un avión fascista dejó caer varias bombas sobre la plaza del pueblo. La narración del médico José Antonio Maurolagoitia era estremecedora: “Desgajados miembros humanos, vísceras palpitantes y cabezas seccionadas de sus cuerpos por la metralla y aún gesticulantes esparcidas por el suelo”.

El primer bombardeo de la historia en suelo vasco, el de Otxandio, tuvo un impacto extraordinario, tanto o más probablemente que los que sufre Gaza diariamente. Entonces murieron cerca de un centenar de personas, la mitad niños, entre ellos cinco de una misma familia, los Garcés: Pedro, Teodoro, Juan Manuel, Mertxe y José Mari ¿Quién puede negar el llanto a una madre ante su hijo muerto? Las semillas del odio germinan en estos escenarios. No puedo menos que sumarme a esos sentimientos y percibir la enorme repugnancia que me sugiere el Estado de Israel, sus instituciones, sus argumentos, su religión. Su racismo elevado a categoría divina. Su fundamentalismo. Sus armas de última generación. Todo. Es un sentimiento de rechazo, acumulado por años de fechorías.

La manifestación de solidaridad con el pueblo palestino, sin embargo, me demostró cuán lejano estaba de los árabes que llevaron el peso de la protesta . No son los míos. Por cultura, pero también por otras razones. Me une el sufrimiento, la defensa de la pluralidad, la reivindicación de la tierra de los antepasados. Poco más. Aunque sea suficiente. No puedo, como hacen otros colegas, compartir más allá que esas cuestiones. Sobran las religiones , por más que busquemos refugio en el abismo galáctico. Sobran las humillaciones de género, sobra la sumisión . Me impacta, en cambio, y no deja de tener cierto sarcasmo el que lo diga desde un ordenador que teclea ideas gracias a mi posición económica primermundista, el objetivo de gran parte de la humanidad, la supervivencia.

Hace unos meses visité uno de los lugares emblemáticos de la monstruosidad humana: Hiroshima . Decenas de miles de muertos en un instante, enemigos sin nombre de una guerra en la que las víctimas, precisamente, estaban catalogadas en el campo de los infames. Japón había luchado al lado de Hitler y Mussolini. Su propósito no era otro que repartirse el mundo. Me sentí acongojado ante la barbarie y no pude contener un estremecimiento frente al reloj parado de la historia, a la hora del infierno. Suspiré aliviado al sentir empatía hacia aquellos miles de niños representados en Sadako Sasaki, convertida en estatua de piedra. Aunque sus padres estuvieran del lado de la tiranía.

Semanas antes de la visita a Hiroshima tuve que desplazarme a París a un encuentro con editores y escritores. Aproveché la ocasión y visité el renovado Centro del Holocausto, ubicado en el Marais. En ese barrio más de 500 niños fueron detenidos por la Policía colaboracionista de Vichy y enviados a Auschwitz . Como en Hiroshima, la memoria abrasa y el recuerdo todavía quema. En la cercanía, creo percibir aún el terror de las hermanas Sarah, Nelly y Denyse Pérez, arrebatadas a sus padres en Baiona antes de ser llevadas, en 1944, a un campo de exterminio para ser gaseadas y pienso si aquellas niñas que jamás fueron adultas hubieran formado también parte del estado de Israel. O quizás de ese espacio vasco que nos niegan con tozudez.

Hoy los niños son otros . Niños que no conozco y cuyos nombres apenas acierto a encontrar a pesar de la velocidad con la que circula la información: Hani Mohammed Ghaben y sus hermanos Bassam y Mohammed, Rajeh Ghassan, Jaber Abdullah, Mohammed Hassan Ghaben, Jibril Abdul Fattah al-Kaseeh... ¿Alguien sabe de ellos, enterrados bajo una tierra que dijeron prometida? Perdieron su casa, sus juegos, sus muñecos, pedieron… ¡qué importa! Perdieron la vida cuando aún no sabían qué los cuentos no existen más que en la imaginación. No puedo menos que hacerme preguntas y preguntas que sé de antemano que no tienen respuesta. Conozco los códigos para intuir de sobra que generalizar es un pecado imperdonable. Pero las sociedades se hacen a sí mismas, bebemos de ellas y compartimos más de lo que imaginamos. Nos decimos vascos, precisamente, por esa sentimiento de grupo, como otros lo comparten con apellidos distintos: congoleños, iraquíes, uruguayos, judíos o palestinos. Aunque no participe con los míos más que en la tierra que nos acoge, aunque no comparta con las victimas más allá que la solidaridad, el odio a su verdugo o el llanto por esos niños que martillean mi conciencia.

Y, por ello, no dejo de sentirme responsable. Responsable por las armas que venden empresarios de mi tierra a los matarifes sionistas , mientras animamos al equipo de casa. Responsable por que mis hijos duerman sin sobresaltos ocho horas al día. Responsable por el color de mi piel. Y por ello, siento que, a pesar de la distancia, de la cultura y de otras cuestiones quizás innombrables, mi lugar está con los palestinos.

La doble moral de Rouco Varela

La doble moral de Rouco Varela

Informan los medios de comunicación que el cardenal español Rouco Varela ha criticado la política migratoria del gobierno de Rodríguez Zapatero porque “considera a los trabajadores inmigrantes desde una racionalidad meramente económica”.

Aparentemente, se trata de una muestra de la preocupación humana y social del cardenal pero me temo que es más bien el resultado de su falta de coherencia y de su permanente búsqueda de argumentos políticos para atacar al gobierno socialista.

Si a Rouco le preocupa esa consideración, según él economicista y mercantilista de la migración, ¿cómo es que no criticó en su día la política del Partido Popular, que se manifestó prácticamente de esa misma forma e incluso de un modo mucho más evidente?

Si le preocupa el tratamiento de los inmigrantes como mercancías, ¿cómo es que no clamó cuando el gobierno de Aznar narcotizó a un grupo de ellos para devolverlos de modo inhumano a sus países, o a donde terminaran llegando, porque ni siquiera sobre eso había garantías?

Si le preocupa a Rouco Varela que la inmigración solo responda a intereses económicos de los ricos, ¿cómo es que no denuncia las políticas neoliberales, los planes de ajuste, las privatizaciones, la disminución del gasto social y el empobrecimiento que de la mano del Fondo Monetario Internacional, del banco Mundial y de gobiernos liberales como los de su amigo José María Aznar han causado la huída de tanta miseria?

Y si le preocupa que la inmigración solo sirva a intereses mercantiles aquí, ¿por qué no critica a los empresarios que usan a inmigrantes sin papeles y por qué no solicita el aumento de los salarios y el establecimiento de nuevas normas legales más protectoras que las que impuso, por ejemplo, el gobierno de Aznar?

No es la primera vez que Rouco se manifiesta de manera tan poco coherente.

Sale a la calle contra el gobierno socialista diciendo que defiende a la familia pero mantuvo un silencio cómplice cuando el gobierno de Aznar hacía una política de suelo que de hecho dificultaba que las familias llegaran a constituirse. O cuando se han hecho reformas laborales que han precarizado el empleo, o cuando bajo los gobiernos de sus amigos de la derecha se reducen los salarios reales y aumentan las desigualdades, lo que en realidad constituye el mayor obstáculo al que se enfrentan las familias.

Como también calló cuando el gobierno de Aznar reducía la proporción del PIB dedicada a ayudar a las familias o cuando los bancos ganan millones a costa de endeudarlas hasta el extremo.

Si tanto le preocupan las familias, ¿dónde está su preocupación y su protesta por los beneficios bancarios multimillonarios frente a las hipotecas que ahogan a las familias?

¿Por qué no protestó tampoco cuando Aznar aumentaba en realidad la presión fiscal sobre las familias de ingresos más bajos y compuestas por trabajadores, frente a las rentistas y de ingresos altos? ¿Acaso no es todo eso también un ataque real y no imaginario contra la familia?

Rouco habla de la integridad de las familias y de su lugar central en la sociedad pero calla cuando los colegios religiosos prácticamente no admiten -como las estadísticas reflejan sin lugar a la menor duda- a alumnos inmigrantes de clases bajas o a discapacitados, como si las familias de estas personas no fuera también familias.

Rouco nos tiene acostumbrados a sus constantes diatribas contra el gobierno diciendo que trata de defender la libertad, la vida y la dignidad pero ¿cómo es entonces que no hace que su institución pida perdón y se arrepienta de la colaboración con el franquismo que torturó y privó de la libertad e incluso de la vida a docenas de miles de personas, o por qué no lo hace él mismo?

También habla mucho Rouco de fe y de ecumenismo y critica a menudo al gobierno socialista de quien dice que es totalitario porque combate los valores religiosos ¿pero cómo es entonces que Rouco calla cuando alguno de sus colegas incluso impide a otros creyentes que recen en sus iglesias y cómo es que en lugar de respetar a los demás creyentes solo les pide que se conviertan a la fe que él practica? ¿no es eso totalitarismo?

En fin, trata de erigirse Rouco en paladín de los valores sociales frente a los del gobierno pero a la hora de la verdad ampara, halaga y acoge en la casa de Dios como si fuera la suya a los ricos oligarcas y a los poderosos mientras que expulsa a las comunidades y a los católicos de la base, que son los que de verdad están comprometidos con los pobres y desfavorecidos.

Habla Rouco de amor y de respeto pero denigra el que se da con lealtad y fidelidad entre personas del mismo sexo; y dice entender solamente de los asuntos de Dios pero lo que hace en realidad es combatir políticamente al Presidente Zapatero gracias a sus privilegios como prelado sin asumir la responsabilidad y el compromiso que éste asume cuando se presenta a unas elecciones (ganándolas). Cuando está por ver cuántos votos sacaría el prelado si fuera coherente y utilizara los mecanismos democráticos que los demás utilizamos para hacer política y tratar de influir en los asuntos públicos.

Y habla de respeto a los demás pero no respeta los principios del estado laico que debería ser España según la Constitución de 1978, puesto que reivindica para su iglesia y disfruta derechos civiles y prebendas económicas que le son indiscutiblemente impropios.

Puede decir lo que quiera el cardenal, por supuesto que sí ¿pero cómo aceptar lecciones de moralidad de alguien que solo ve la paja en el ojo ajeno y que mira la sociedad tras la lente que le prestan los ricos y poderosos?

Sobre la prohibición de los actos de solidaridad con la población de Gaza por la Comunidad de Madrid: Una lección de iniquidad

Escucho perpleja a mi hija contarme que los responsables de educación de la Comunidad de Madrid han prohibido la celebración de un acto que los alumnos del Centro tenían pensado celebrar durante el recreo para reclamar el cese de los bombardeos contra la población palestina de Gaza.

Al parecer, la administración educativa madrileña se puso en contacto con la dirección del Centro para comunicar que en “SUS” centros bajo ningún concepto se iba celebrar ningún acto relacionado con Palestina.

Escucho a mi hija perpleja porque yo creía que eso de la “educación en valores”, de la que tanto se habla cuando se trata de cantar las excelencias del sistema educativo, debía consistir justamente en el fomento, entre nuestros hijos, del amor por la paz y la justicia. Pero ya veo que la Comunidad de Madrid sólo está dispuesta a que se fomenten tales valores cuando su defensa no afee lo que están haciendo sus amigos.

Cuando ETA comete un atentado, la Comunidad de Madrid nunca se ha puesto en contacto con los Centros para prohibir los actos de condena ni los minutos de silencio por las víctimas. Pero cuando el terrorismo lo practican sus correligionarios políticos, ni siquiera permiten la celebración, durante el recreo, de un acto de solidaridad con las víctimas.

Está claro, pues, que el compromiso de la Comunidad de Madrid con los valores de la paz, la justicia y la libertad es totalmente fingido, que las consignas a favor de la libertad que, de cuando en cuando, les gusta pasear con las calles, no son más que puro teatro y pura demagogia.

Sé que, tras un atentado etarra, en los centros de algunos amigos de mi hija se invitó a los alumnos a confeccionar un mural de condena al terrorismo. Los niños dejaron en el mural la huella de sus manos untadas en pintura blanca y escribieron sobre el mismo mensajes manifestando su indignación y su solidaridad con las víctimas. En esos casos, a la Comunidad de Madrid no le ha parecido mal que lo hicieran y a nosotros, los padres, tampoco. En cambio hoy, en una muestra clamorosa de racismo (y probablemente también de islamofobia) prohíbe que los niños del Centro de mi hija celebren un acto de solidaridad con los 900 palestinos asesinados en Gaza, así como la exhibición de cualquier tipo de pancarta relacionada con esta causa. Es que “no se puede perder clase”, les han dicho. ¡Pero si el acto se iba a celebrar durante el recreo! Y aunque no fuera así: no entiendo que perjuicio puede causar a la educación de nuestros hijos que “pierdan” diez minutos de “inglés” o de “conocimiento del medio” para recordar a los niños de su edad que están muriendo bajo las bombas unos miles de kilómetros más allá.

¿En qué valores pretenden educar a nuestros hijos los responsables de educación de la Comunidad de Madrid? ¿Qué “lección” es la que quieren que aprendan? ¿Que hay que solidarizarse con las víctimas siempre y cuando el color de su piel no sea demasiado oscuro y sean cristianos? ¿Que la institución sagrada de la familia debe ser defendida en las calles de Madrid sin reparar en que miles de familias están siendo despedazadas por las bombas en Palestina? ¿Qué la vida del feto de una adolescente debe ser defendida contra su voluntad de abortar con más ahínco que la vida de los niños palestinos?

He escuchado a algunos amigos del gobierno de la Comunidad de Madrid condenar como un atentado contra la libertad de expresión la retirada de los crucifijos de las aulas de los Centros públicos. Pero ¿no constituye un atentado mucho mayor y más grave contra le libertad de expresión la prohibición de un acto de compadecimiento con el dolor de los supervivientes de los bombardeos?

La administración madrileña acaba de dar a nuestros hijos una lección de iniquidad que les costará mucho llegar a entender.

Desde el dolor: Palestina

Paco Cáceres

Cuando trabajaba en la escuela leía cada año el informe anual sobre la infancia de UNICEF. Aportaba mucha información que los libros de texto nunca dan. Uno de los documentos que más me impresionó reflexionaba
acerca de los niños que sobreviven al hambre.


Utilizamos las estadísticas para hablar de la terrible lacra, remediable por otra parte, de los niños que mueren por desnutrición, pero nos olvidamos de la terrible tragedia de los que sobreviven a ella. Básicamente, la falta de una alimentación mínima afecta al normal desarrollo de los primeros años de vida. Los daños irreversibles impiden un crecimiento físico y mental normal que ocasionan a esos niños secuelas de por vida.

De la masacre en la franja de Gaza nos aportan cada día la cifra de muertos, pero hay otras tragedias que, como pasa con los desnutridos, arrastrarán secuelas de por vida; los heridos con miembros mutilados, rostros desfigurados, problemas de salud para siempre... la inseguridad, el miedo, la huida no se sabe a donde, el frío, el rompimiento de la comunidad, la falta de alimentos, agua, medicinas, las casas destruidas, los campos arrasados, el dolor por los familiares y amigos asesinados, los huérfanos, la impotencia ante un mundo que se cruza de brazos... En suma; el terror en su grado máximo. Ese terror se une a otro ejercido en tiempo de "paz" en el que el bloqueo israelí hace imposible que los palestinos puedan cubrir sus necesidades básicas y puedan tener una vida normal.

Con estas acciones Israel ha abierto una enorme escuela en la que "educa" a los palestinos en el odio, la ira, el deseo de destruir a los que le han ocasionado toda ese dolor y destrucción. Después, cuando estos niños y jóvenes que están viviendo este horror abracen las ideologías más radicales, la comunidad internacional dirá que son terroristas. Por decirlo de forma gráfica; los pisotean, los machacan, los patean, les ponen el pie en el pescuezo y el rifle en la sien, y cuando la víctima intenta con sus brazos defenderse, el agresor dice: "Veis, son agresivos, son terroristas". Y los vuelven a machacar con el beneplácito de la "comunidad internacional".

A lo largo del tiempo, desde que las potencias occidentales impusieron el estado de Israel en medio de Palestina (nunca crearon un estado para los gitanos, homosexuales, anarquistas, etc. víctimas también del genocidio), situaciones como la de ahora se han estado viviendo de continuo; recordemos la huida de palestinos a los estados vecinos, la creación de campos de refugiados, la ocupación permanente, las masacres nunca juzgadas de miles de palestinos en los campos de refugiados de Sabra y Chatila (¿no son los milicianos de hoy los niños de entonces?), las distintas invasiones de Líbano, la matanza en Jenin que nunca se investigó, el goteo diario de muertes y represión, el muro de separación que humilla y dificulta la vida a los palestinos, la destrucción de casas y de campos de cultivos siempre que le viene en gana a Israel... A
pesar de esta historia siempre se les ha exigido a los palestinos que den respuestas pacíficas a este permanente estado de violencia. Es sencillamente imposible; las terribles vivencias sufridas no se pueden meter en una lata y arrojarlas al contenedor; son rescoldos permanentes.

Quede claro, no justifico ningún tipo de violencia, analizo y me pongo en el lugar del palestino. ¿Podría yo actuar de forma pacífica? ¿Si se cultiva violencia y opresión puede nacer paz y amor? Escribo todo esto desde el dolor, desde un profundo dolor que me desequilibra, desde la impotencia, desde el asco de estar representado a nivel europeo por quienes estoy representado. Hago enormes esfuerzos para que no se rompa mi equilibrio. Es difícil.

A veces me acuesto, cierro los ojos y trato de imaginar un mundo nuevo y creo que es posible. A veces trato de imaginar que se arregla la situación en Palestina... no puedo.

Una sola esperanza me recorre; cuando en las calles del Planeta nos juntamos personas a las que nos duele este genocidio, y cualquier otro, y juntamos nuestra voz, nuestro hilo de voz, para gritar que los que ordenan, aplauden y justifican -o miran para otro lado- esta matanza representan el lado más oscuro de la humanidad; digo, que cuando nos juntamos, pienso que no todo está perdido.

Esta noche, cuando me acueste cerraré los ojos e intentaré imaginar que todas esas voces que piden que la humanidad se humanice consiguen entrar en todas las casas, en las escuelas, en los helados corazones de la gente apática y rompen los odios, los egoísmos, los miedos y se va gestando un mundo nuevo... Es difícil. Tendré que concentrarme mucho. No sé si lo conseguiré, pero no sabéis cuánto lo necesito.