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Almuñécar contra la corrupción

Opinión

El bribón

El bribón

Iñaki Anasagasti. Senador del PNV

     Se ha organizado una buena  a cuenta del  dibujo de El Jueves. Y la verdad es que todo esto es de risa. La mitad de la mitad de lo que ocurre en Gran Bretaña y allí la Casa Real lo aguanta todo porque viven en un verdadero sistema democrático. No son intocables. Aquí si. Aquí se ríen de nosotros a cuenta de los derechos históricos y resulta que el derecho histórico de una pandilla de vagos, eso es intocable. Por eso lo que más me ha gustado ha sido eso de que el Príncipe Felipe diga que ese es su único trabajo.

Y digo esto porque en Madrid, en el Madrid político y sobre todo en el Madrid del PSOE, no se les puede tocar ni con el pétalo de una rosa.

Mi última discrepancia con esta familia fue durante el discurso del Rey en el 30 aniversario de las primeras elecciones democráticas con el video encargado por Marín que era una página de la revista HOLA pareciendo que lo importante había sido lo que había hecho el Rey y no la gente con su voto y, antes, en la entrega de los Premios Carandell en el Senado donde no logré le pusieran de número 1 al presidente del Senado que era el anfitrión y le pusieron de número 2. Yo argumenté que Felipe de Borbón no había sido elegido por nadie, que no era el Jefe del Estado, que no se hacía el acto en su Casa, pues no hubo forma ni manera. La cortesanía con esta familia es enfermiza y de ahí esa obsesión, cubierta de silencio, de decir que es la Institución más valorada.

Luego, de vez en cuando ocurre lo de El Jueves y el rey se queda desnudo, o se descubre que está cazando y no acude el primero a la Clínica cuando nace su nieta y cosas así. Por cierto. Cuando nació Juan Carlos, en enero hará setenta años, su padre Juan de Borbón también estaba cazando cerca de Roma.

Esta es, pues, una familia impresentable, rodeada de censura de prensa y con un nivel de empalago de la mayoría hacia una institución caduca que clama el cielo.

Se me dice que es mejor eso a que el presidente sea Aznar y les contesto que si lo fuera Aznar sería por el voto popular y a éste lo puso ahí Franco, un general asesino y golpista, y que al cabo de cinco años, a Aznar se le mandaría a casa y a estos a lo sumo, solo se les puede hacer una caricatura...

Ese es el verdadero escándalo de esta semana. No la caricatura que está muy bien sino que toda la familia con el presupuesto público veranee de gorra dos meses, Marichalar incluido.

Y ahora, esta semana, con yate nuevo.

Sí, sí. No ha tenido el hecho la menor repercusión y sin embargo el Borbón ha estrenado otro Bribón. Lo acaba de hacer en una regata en Mallorca, sacando al mar su nuevo barco de regatas, un moderno diseño adecuado para competir en la clase TP-52, una categoría considerada la estrella de la vela. Acaba de ser construida en el astillero valenciano King Marine. Y no ha habido escándalo alguno.

El Bribón fue botado el pasado mes de mayo y en junio, en el litoral de Alicante, ya demostró sus condiciones triunfadoras con su tripulación habitual. El barco es el decimocuarto velero que con el mismo nombre construye su armador, el empresario José Cusí, amigo del rey y compañero habitual de francachelas deportivas.

Bueno, para mí éste es el verdadero escándalo y no el dibujo, y, ante esto, el juez del Olmo no hace absolutamente nada. Dos meses de vacaciones, un Bribón nuevo, cacerías y ausencias pero lo importante es un dibujito diciendo que está trabajando. España sigue siendo diferente. Pero si sigue así, la estancia de esta familia en La Zarzuela y en Marivent, tiene fecha de caducidad. Que la gente empieza a despertar.

Y, en el fondo, todo por culpa de un PSOE cortesano y pelota. ¡Ya está bien!

La gloriosa sátira

La gloriosa sátira

Parece que no es nuevo esto de publicar ilustraciones satíricas de los Borbones en plena acción sexual. Ya a finales del S.XIX apareció el libro de dibujos "los Borbones en pelota", en el que salía la reina Isabel II cepillándose a toda la corte. Mucho peor que la portada de El Jueves, de lo más inocente comparada con este libro.

Los Borbones en pelota es el título de unas acuarelas satíricas, muchas procaces y hasta pornográficas, donde se caricaturiza a personajes públicos de finales del reinado de Isabel II. Se las acompaña de agudos textos alusivos, a veces poéticos. Firmadas con el pseudónimo SEM, son atribuidas conjuntamente a los hermanos Bécquer (Gustavo Adolfo Bécquer, como solía firmar el poeta y Valeriano Domínguez Bécquer, el pintor).

José Luis Castro Bombilla

 Como cualquier tesoro que se precie, este magnífico libro es muy difícil de encontrar. Si un munífico genio, tras ser liberado de su cautiverio nos concede el deseo de poseerlo, o el divino Baco, como recompensa por haber encontrado a su ebrio amigo Sileno en vez de esa vulgaridad de convertir todo lo tocado en oro nos regala sus páginas, entonces nos encontraremos con un documento histórico trascendental.

  A través de 89 acuarelas correspondientes a dos álbumes que se conservan en la Biblioteca Nacional de Madrid, más tres trabajos sobre el tema que facilitan al lector la comprensión de la época y las circunstancias en que fueron realizadas, vemos la plasmación gráfica de, como indica el editor en el prólogo, «la más terrible sátira nunca hecha contra el poder».


   Bajo el seudónimo Sem, los hermanos Valeriano y Gustavo Adolfo Bécquer, utilizaron su enorme ingenio a modo de guillotina humorística contra Isabel II y toda su "Corte de los milagros". Junto a la ya caída reina, merced a la "Gloriosa" revolución de 1868, estos fraternales humoristas gráficos ajusticiaron al rey consorte Francisco de Asís, al que el pueblo llamaba "Paquita, natillas", sor Patrocinio (su monja preferida), "la monja de las llagas", el padre Claret (confesor de la reina), Carlos Marfori (amante de la reina), el presidente del consejo de ministros González Bravo, y algunos personajes más, en unas acuarelas donde la libertad es absoluta; donde, sin pudor ni recato, dejan volar su imaginación y su espíritu crítico hasta unas cotas que, paradojas de la vida, hoy día escandalizarían no ya a los rancios sectores de siempre, o, por supuesto, a los contumaces monárquicos de toda la vida, sino (tal es el grado de su valiente atrevimiento contra el poder), a sectores más progresistas pero con el lastre de lo políticamente correcto en cuanto a su trato con la corona.

  Describir las excelentes láminas de Sem de manera pacata, sería un insulto a la memoria de estos revolucionarios artistas. Es por eso que no podemos conformarnos, en aras del prurito profesional que nos mueve (y siempre, por supuesto, dentro de los límites del buen gusto), con decir que a la reina se la pinta casi siempre desnuda y en actitud procaz con su corte... Que toda la obra está presidida por un claro ambiente sicalíptico... Que... ¡No! Si queremos hacerle el honor que merece a Sem, si queremos (y queremos), sacar a Gustavo Adolfo Bécquer «del tenue purgatorio en que cuatro generaciones le tienen metido», entonces tendremos que decir que en las acuarelas de esta obra sin par, genial, magnífica y ejemplar para estos tiempos de abulia revolucionaria que corren, se ve a Doña Isabel II de Borbón, reina de España por la gracia de Dios, fornicando con todo lo que se le pone por delante: ora con su amante Marfori (en muchas), ora con un pollino en unas caballerizas (p. 281) ...


   Tendremos que describir acuarelas donde la reina baila desnuda el cancán con el padre Claret, el emperador Napoleón III y Carlos Marfori que, también desnudos, exhiben ante ella unos enormes falos que harían enrojecer de vergüenza al más conspicuo actor pornográfico de hoy día, mientras desesperado, en un rincón, el rey Francisco de Asís intenta cortarse el suyo (p. 247). En otras se muestra con toda su crudeza el ambiente orgiástico de palacio: podemos deleitarnos con la reina y su amante Marfori copulando montados a horcajadas sobre el rey Francisco de Asís mientras, convertida ella en servicial mamporrera real, dirige con su mano derecha el miembro enhiesto del padre Claret hacia el culo del rey. Al fondo de la promiscua escena, figura la muerte, Luis González Bravo y el emperador Napoleón III ensartados entre ellos (p. 147). O alguna donde el rey es sodomizado por el padre Claret mientras aquél intenta hacer lo propio con González Bravo que está intentándolo con sor Patrocinio, mientras la reina está sentada con una pierna, en actitud explícita, sobre el brazo del sillón ante la atenta mirada de Marfori que sostiene en una mano una copa y, bajo su vientre, sostiene su enorme pene erecto (p. 163).


   Aún siendo ésta la tónica general de las obras, no están exentas muchas de ellas de cierto simbolismo que explica, de manera contundente a la par que didáctica, la situación real a que hacen alusión, y el contexto histórico en que se produce. Tal es el ejemplo de la lámina donde Luis González Bravo sostiene en el aire a la reina con su verga mientras la penetra por detrás. Bajo la escena un pie ilustrativo dice: ¡Fue su último sostén! (p. 269). Metáfora alejada de toda sutilidad donde se muestra la situación que vivía la reina a la muerte de Narváez en 1868, cuando nombró a González Bravo primer ministro al considerarlo el único político capaz de imponer el orden y evitar la revolución que, sin embargo (y felizmente) triunfó cinco meses después.

   Apenas se esboza una hipótesis en los documentados estudios que acompañan al libro sobre el origen del seudónimo Sem. Al no quedar claro de dónde viene o qué pudo motivar a los hermanos Bécquer para adoptarlo, nos atrevemos a plantear un atrevido juego ucrónico sobre el mismo que se nos antoja adecuado: podría ser, por qué no, que eligieran el nombre del primogénito de Noé por claras coincidencias en sus obras: si aquéllos metieron a los animales en un arca para salvarlos de la inundación, éstos se permiten convertir en muchas ocasiones a la reina y toda su corte en animales (muy propio por otro lado del gusto de la época, en la que se estilaba, y a principios del siglo veinte también, este tipo de caricaturas animalescas, pp. 203, 211, 217 ó 231), y los meten en este simbólico arca de papel donde, a diferencia de la familia bíblica, a quien salvan no es a ellos de una inundación, sino a los súbditos de estos reyes y políticos tiranos, que son salvados por medio de la catarsis colectiva al contemplar estas obras, de su pasiva y temerosa vida de seudo esclavos, gracias al sano ejercicio de la crítica y la sátira política. En definitiva de la libertad.


   También se apunta en el libro la posibilidad de que el seudónimo Sem no fuera exclusivo de los hermanos Bécquer: «Desde finales de 1865 hasta 1870 la firma Sem aparece bien en el periódico Gil Blas, bien en los almanaques del periódico, ya sea firmando la cubierta o los dibujos de interior, y a su lado figuran los nombres de Manuel del Palacio, Eusebio Blasco, Federico Balart, Luis Rivera, Roberto Robert, Ortego, Bécquer, Rico, Perea , Giménez y otros; es decir, una selección de la flor y nata de la prensa, de lo mejor del periodismo, el dibujo y el grabado».


   Como posibilidad ahí queda, pero la relación de los hermanos Bécquer con el heterónimo Sem es indudable pues como nos recuerda María Dolores Cabra Loredo en su análisis, la revista Gil Blas, a los tres días del fallecimiento de Gustavo Adolfo dio la siguiente necrológica: «contra su costumbre, Gil Blas no puede hoy menos de consagrar un recuerdo a la memoria de quienes, en la primera época de esta publicación, ilustraron sus columnas con dibujos que llevaban la firma de Sem»

  Modestamente, emulando a Gil Blas, no podemos hoy menos que consagrar no sólo un recuerdo a la memoria de estos artistas, sino además, queremos lanzar, a quien corresponda, un desesperado grito de rabia reivindicativa de su memoria como geniales satíricos, desconocida por completo de la inmensa mayoría. Y no sólo eso. También creemos que se debería rescatar este enorme documento histórico para las universidades donde Gustavo Adolfo Bécquer (y volvemos a parafrasear al editor en el sabroso prólogo), «se pierde en una honda bruma que difumina su imagen, conformada por el plúmbeo incienso que desde su muerte ha recibido el poeta». Rompamos, gracias al conocimiento de Sem, el mito lánguido y triste que se ha creado de este eximio poeta y excelso y valiente humorista gráfico, satírico genial: Valeriano Bécquer.


   Cuán lejana resulta, a la vista de estas obras que engloban Los Borbones en pelota, esa imagen meliflua a la que tantos aburridos exégetas nos han acostumbrado, pero, como nos recuerda el editor, «el conocedor de la poesía becqueriana no encontrará en esta obra sino el lógico desarrollo de la que su poesía nos ofrece. Y es que el problema principal con Bécquer lo ofrece el hecho de ser el poeta más popular de nuestra literatura, el más popular, pero no el más leído».

   Gracias a... lo que sea, corren otros tiempos. La Monarquía no es lo que era (menos mal). Pero a pesar de todo, y a la vista de esta obra satírica, nos queda un cierto regusto amargo al ver que toda la enseñanza que encierran estos dibujos (como por lo general suele ocurrir con las obras de los grandes satíricos), que toda la brutal y divertida lección de humildad que se le da a las personas que por circunstancias políticas o de cuna se sitúan por encima del bien y del mal, no ha fructificado en la estabulada sociedad de hoy día, y aunque insistimos en que son otros tiempos, se sigue cayendo en el error histórico, a nuestro juicio, de reverenciar y respetar más allá de los límites que el sentido común está dispuesto a tolerar, a personas e instituciones anacrónicas y sin razón de ser en pleno siglo XXI, donde, sin el menor pudor, aún siguen, de manera obscena, exhibiendo sus privilegiadas vidas que tanto contrastan con la de los ciudadanos que pagan los inexorables impuestos para que ellos sigan manteniendo este monumento a la sinrazón humana que da en llamarse Monarquía.

   Hagamos pues, un ruego a los dioses de la libertad en honor de los transgresores hermanos Valeriano y Gustavo Adolfo Bécquer, herederos del periodismo lúcido e inteligente para que esta época tenga algún día tanta libertad como aquélla y nos sigamos riendo de los Borbones... Esperando el advenimiento de la tercera República española.

Unos más iguales que otros

Unos más iguales que otros
Javier Ortiz
Dice J. L. Martín, editor de El Jueves, que está seguro de que el secuestro judicial del último número de su revista ha venido provocado por la insistencia con la que el programa de Tele 5 Aquí hay tomate volvió una y otra vez sobre la ya célebre portada, en la que el príncipe Felipe y Leticia Ortiz aparecen caricaturizados en una actitud laboral un tanto equívoca. Es muy posible que tenga razón. La televisión, en general, y en particular ese programa, del que sólo puedo opinar de oídas porque nunca lo he visto –aunque ya sé que muchos no me creerán–, no sólo tienen una difusión muy superior a la de cualquier revista, sino que la tienen, además, de una manera muchísimo más indiscriminada y aleatoria. Una imagen expuesta repetidamente en una gran televisión generalista en una franja horaria de primera importancia tiene un efecto social infinitamente mayor que un dibujo que es visto por un público previamente simpatizante de la sátira y propicio a tomársela con espíritu burlesco, que va a buscar la publicación en un quiosco o librería y, además, paga para hacerse con ella.

Aunque lo más probable es que nunca llegue a saberse a ciencia cierta, lo más probable es que, de no haber sido así amplificado y magnificado el hecho, la caricatura de Guillermo habría pasado con la misma pena o la misma gloria que tantas otras, suyas o de otros compañeros de profesión dados también a la sal gruesa. Porque las ha habido igual de brutas o más, e incluso con asuntos más traídos por los pelos. Porque en este caso, al menos, lo que parece innegable es que, con el pretexto de los euros por hijo prometidos por Rodríguez Zapatero, el dibujo de Guillermo plantea un asunto que muchos ciudadanos consideran altamente problemático: el de la vida regalada que proporcionamos entre todos a a unos señores y señoras cuyo única peculiaridad es o bien haber nacido en una cama de alta alcurnia o bien haber conseguido meterse en ella con el paso de los años. Ese debate se puede plantear de manera más bruta o más sutil  –recuerdo, por ejemplo, la propuesta que alguien hizo de que le fuera impuesta la Medalla del Trabajo a Don Juan de Borbón–, pero no es ni mucho menos superfluo.

Si el derecho al honor,  de fronteras ya de por sí un tanto difusas, fuera defendido por los jueces españoles igual de a rajatabla con relación a toda persona, conocida o no, española o no, la cuestión del secuestro de El Jueves podría plantearse en otros términos. Pero si hay programas de televisión que se dedican al mercadeo diario de impudicias, algunas prefabricadas al efecto, otras tal vez reales (dicho sea aquí lo de real aludiendo a la realidad, no a la realeza); si pueden hablar con total naturalidad y desenvoltura hasta de la vocación de tampax de otros personajes reales (dicho sea aquí lo de real aludiendo tanto a la realeza como a la realidad), ¿a qué viene ahora este intento de estado de excepción honorario?  Ningún juez movió ni siquiera una pestaña cuando Álvarez Cascos fue caricaturizado entregado a prácticas carnales con su por entonces esposa (sobre el capó de un automóvil, me parece que era).

Es evidente que aquí algo falla. Y lo que falla es la aplicación del art. 14 de la Constitución Española, que dice: «Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social».

Supongo que no será necesario que subraye eso de «por razón de nacimiento».

¿Que hay otros artículos de la Constitución que dicen otras cosas hablando del Rey, la familia real, etc.? Bien. Establezcan claramente qué principio tiene más rango: si el de la igualdad de los ciudadanos o el de los privilegios regios. Pero háganlo tratando de no olvidar que estamos ya en el siglo XXI.

Un juez que ha actuado conforme a la ley

Un juez que ha actuado conforme a la ley
Pascual Serrano
Vale la pena repasar las reacciones a la orden de secuestro de la revista El Jueves por el chiste sobre los Borbones. Si bien desde varios lugares se critica la decisión judicial por tratarse de un atentando a la libertad de expresión, otros muchos han expresado su oposición a la decisión del juez Del Olmo argumentándola en tres puntos: 1) Que el magistrado ha hecho un flaco favor a la monarquía; 2) Que ahora la revista –y, por lo tanto, la viñeta- ha obtenido una difusión universal y 3) Que la familia real no tiene relación alguna con la iniciativa judicial.

Obsérvese, por lo tanto, que desde algunos sectores que han criticado al juez Del Olmo, lo que hubieran preferido es no dañar la monarquía y que la viñeta la viera la menor cantidad de gente posible. De ahí que, diligentemente, recuerden que no ha existido queja alguna de la Casa Real. Incluso los autores del gráfico han señalado que con el secuestro se le ha hecho un favor a los sectores republicanos.

Si los Borbones no quisieran que nadie fuese multado o encarcelado por razones de este tipo, lo que deberían solicitar es la reforma del punto 2 del Artículo 491 del Código Penal, donde se establece que "se impondrá la pena de multa de seis a veinticuatro meses al que utilizare la imagen del Rey o de cualquiera de sus ascendientes o descendientes, o de la Reina consorte o del consorte de la Reina, o del Regente o de algún miembro de la Regencia, o del Príncipe heredero, de cualquier forma que pueda dañar el prestigio de la Corona".

Mi opinión es que el juez Del Olmo ha actuado correctamente, según establece la ley: es cierto que la viñeta daña el prestigio de la Corona y la ley señala que, en tales casos, se debe secuestrar la publicación y pedir la retirada de los moldes. Lo que sucede es que ni los moldes existen ya técnicamente en los actuales sistemas de impresión ni el prestigio de la familia de los Borbones debe protegerse más que el de cualquier otro ciudadano, y ambas cosas son contradictorias con la ley española. El hecho de que el texto de la viñeta le recuerde al lector que lo más parecido que Felipe de Borbón ha hecho en toda su vida para obtener dinero en las mismas condiciones que el resto de los españoles sea dejar embarazada a su pareja y tener un hijo es tan dañino para su prestigio como verdadero. Y si el prestigio se daña con la verdad es que era inmerecido.

Por lo tanto, el problema en este incidente no es la decisión judicial, sino que la aplicación de la ley permite dejar en evidencia su carácter trasnochado, su incongruencia con la igualdad de todos los españoles y la vergüenza de vivir bajo un régimen que debería estar ya enterrado en los libros de historia.

Los reaccionarios del Partido Popular

Los reaccionarios del Partido Popular
Francisco Umpiérrez Sánchez
“El Partido Popular mantiene dos discursos: uno oficial, dirigido a proporcionar su imagen aparente, donde se presenta como un partido del pueblo y constitucional, defensor de la igualdad y de los derechos de los pobres; y otro subterráneo, dirigido a las bases, donde se perfila como un partido que no cree en la igualdad, desprecia a los pobres y concibe un mundo dirigido por el sector bárbaro de la clase media”

Paso primero a transcribirle uno de los muchos pensamientos reaccionarios del Partido Popular, que refleja no a una burguesía ilustrada y avanzada sino a una clase media bárbara y reaccionaria. Su rechazo al socialismo burgués es de tal calibre que su pensamiento se puede catalogar de precapitalista o sencillamente de vulgaridad extrema. No sólo incurre en el error clásico de los economistas vulgares, que captan las relaciones económicas entre los hombres tal y como se presenta en la superficie de la sociedad sin indagar su fondo oculto, sino que incurre en la enorme ignorancia de creer que el mundo está compuesto por dos clases sociales: la clase media trabajadora y los haraganes. Por no saber, esta burguesía no sabe ni tan siquiera que la burguesía fue en su tiempo una clase revolucionaria e hizo grandes contribuciones a la evolución de la humanidad. Pero escuchemos a estos reaccionarios, que bajo el título de “La España de los sociolistos” dicen las siguientes barbaridades:

Versión clásica de la fábula de la hormiga y la cigarra

La hormiga trabaja a brazo partido todo el verano bajo un calor aplastante. Construye su casa y se aprovisiona de víveres para el invierno. La cigarra piensa que la hormiga es tonta y se pasa el verano riendo, bailando y jugando. Cuando llega el invierno, la hormiga se refugia en su casita donde tiene todo lo que le hace falta hasta la primavera. La cigarra tiritando, sin comida y sin cobijo, muere de frío.

Versión española de los sociolistos

La hormiga trabaja a brazo partido todo el verano bajo un calor aplastante. Construye su casa y se aprovisiona de víveres para el invierno. La cigarra piensa que la hormiga es tonta y se pasa el verano riendo, bailando y jugando. Cuando llega el invierno, la hormiga se refugia en su casita donde tiene todo lo que le hace falta hasta la primavera. La cigarra tiritando organiza una rueda de prensa en la que se pregunta por qué la hormiga tiene derecho a vivienda y comida cuando quiere, cuando hay otros, con menos suerte que ella, que tienen frío y hambre.

La televisión organiza un programa en vivo en la que la cigarra sale pasando frío y calamidades y a la vez muestran extracto del video de la hormiga bien calentita en su casa y con la mesa llena de comida. Los españoles se sorprenden de que en un país tan moderno como el suyo dejen sufrir a la pobre cigarra mientras que hay otros que viven en la abundancia. Las asociaciones contra la pobreza se manifiestan delante de la casa de la hormiga. Los periodistas organizan una serie de artículos en los que cuestionan como la hormiga se ha enriquecido a espaldas de la cigarra e instan al gobierno a que aumenten los impuestos de la hormiga de forma que las cigarras puedan vivir mejor.

Respondiendo a las encuestas de opinión, el gobierno elabora una ley sobre la igualdad económica y una ley con carácter retroactivo, antidiscriminación. Los impuestos de la hormiga han aumentado y además le llega una multa porque no contrató a la cigarra como ayudante en verano. Las autoridades embargan la casa de la hormiga, ya que esta no tiene suficiente dinero para pagar la multa y los impuestos. La hormiga se va de España y se instala con éxito en Suiza. La televisión hace un reportaje donde sale la cigarra con sobrepeso, ya que se ha comido casi todo lo que había mucho antes de que llegue la primavera.

La antigua casa de la hormiga se convierte en albergue social para cigarras y se deteriora al no hacer su inquilino nada para mantenerla en buen estado. Al gobierno se le reprocha no poner los medios necesarios. Una comisión de investigación que costará 10 millones de euros se pone en marcha. Entretanto la cigarra muere de una sobredosis. La cadena de radio La Ser y la cadena de televisión TVE comentan el fracaso del gobierno para intentar corregir los problemas de desigualdades sociales. La casa es “okupada” por una banda de arañas inmigrantes. El gobierno se felicita por la diversidad cultural de España (La Alianza de Civili…MAMONES)”.

El carácter bárbaro de esta concepción

La concepción de los creadores de esta fábula es bárbara por varias razones: una, porque no concibe las clases sociales en interdependencia, dos, porque no vincula la extrema pobreza con el exceso de riqueza, tres, porque manifiesta un absoluto desprecio a las organizaciones que luchan contra la pobreza, ¡y después los defensores de esta concepción se llaman cristianos!, cuatro, porque concibe los impuestos como un robo, quinto, porque promueve el delito fiscal, sexto, porque se burla de las leyes que promueven la igualdad, ¡y después dicen que respetan y defienden la constitución!, séptima, porque es xenófoba, y octava, porque rechaza que las distintas civilizaciones del mundo se entiendan

Las hormigas son socialistas

Los creadores de esta fábula son tan cortos de pensamiento que dividen a la sociedad en dos clases: los que trabajan (las hormigas) y los que no trabajan (la cigarra). Cuando en realidad todo el mundo sabe que las dos clases principales de nuestra sociedad son los capitalistas (los creadores de empleo) y los trabajadores (los empleados). Supuestamente los creadores de esa fábula entienden que los capitalistas son las hormigas y los trabajadores y representantes de los trabajadores son las cigarras. Pero esta analogía está tan mal escogida que hasta el más tonto de los humanos sabría que es inadecuada. ¿Por qué? Porque si hay en el mundo animal una especie socialista y más que socialista esta no es otra que la hormiga. Las hormigas se nos presentan siempre en masa, lo hacen todo en colectividad: trabajar, alimentarse y procrear. Las hormigas son el mejor ejemplo de socialismo y de la necesidad de la primacía de la propiedad pública. Así que utilizarlas como ejemplo analógico para luchar contra el socialismo sólo puede ocurrírseles a personas cortas de mente y reaccionarias de corazón.

La burguesía y el disfrute

Lo gracioso de esta fábula es que nos dice que quienes no trabajan, los socialistas, se pasan el verano riendo, bailando y jugando, mientras que los capitalistas supuestamente se lo pasan trabajando y sufriendo. ¡Serán estúpidos! ¿Para que tienen los grandes capitalistas sus grandes mansiones y sus descomunales servicios? Será para disfrutarlos. No será para llorar ni para trabajar. Otra cuestión más que pone al descubierto lo absurdo de esa concepción: ¿Por qué existen los cruceros de lujo y los hoteles de lujo? ¿Por qué existen automóviles y joyas con precios astronómicos? Será porque hay unas clases sociales que tienen mucho dinero y disponen de mucho tiempo libre para el disfrute, la alegría y el juego. ¿Quién puede ignorar que en el mundo de hoy hay un sinfín de parásitos que viven de las rentas, que viven sin trabajar, y que son capitalistas y no socialistas? ¿En qué mundo viven estos reaccionarios del Partido Popular? En el mundo limitado e iluso del sector bárbaro de la clase media, que no es capaz de sacar la cabeza más allá de las cuatro paredes de su negocio y de su hogar, que cree que la única clase que trabaja y tiene derecho al descanso y al disfrute es ella. Sin duda que los reaccionarios del Partido Popular son una manada de mentecatos.

El derecho de propiedad basado en el trabajo propio

Estos reaccionarios del Partido Popular son tan ignorantes que no saben que si se defendiera que el derecho a la propiedad estuviera basado en el trabajo propio, si el trabajo fuera el medio por el que se midiera el derecho a la riqueza, habría que expropiar de sus propiedades a muchísimos capitalistas. Porque muchas fortunas serían totalmente inexplicables como fruto del trabajo propio. Y esto lo saben los economistas convencionales, los defensores del sistema capitalista: defender que el trabajo sea el criterio para medir cuánto monto de riqueza corresponde a cada ciudadano sería el derrumbe de la propiedad privada. De ahí que la economía convencional, la teoría economía capitalista moderna, defienda que el trabajo es un factor circunstancial en la creación del valor. Sin duda que los creadores de esta fábula no saben en el mundo que viven e ignoran las ideas de los grandes representantes teóricos del capitalismo contemporáneo. Son, por lo tanto, unos enanos mentales.

El doble discurso del Partido Popular

El Partido Popular mantiene dos discursos: uno oficial, dirigido a proporcionar su imagen aparente, donde se presenta como un partido del pueblo y constitucional, defensor de la igualdad y de los derechos de los pobres; y otro subterráneo, dirigido a las bases, donde se perfila como un partido que no cree en la igualdad, desprecia a los pobres y concibe un mundo dirigido por el sector bárbaro de la clase media. ¡Qué lejos está esta burguesía, por cultura, conciencia y acción, de la burguesía francesa del XVIII! ¡Qué atraso!

¿Qué se nos ha perdido en el Líbano?

¿Qué se nos ha perdido en el Líbano?

Juan Francisco Martín Seco

Tras el atentado sufrido por nuestras tropas en el Líbano, todo se ha vuelto para unos buscar semejanzas con Iraq, y para otros, remarcar las diferencias. En este juego no sólo han entrado las formaciones políticas, sino también, y si se quiere con mayor ahínco, los llamados comunicadores, vulgo “periodistas independientes”.

Unos se lanzan a la ardua tarea de demostrarnos que el caso del Líbano es semejante al de Iraq y a señalar por tanto la inconsistencia del Gobierno que hizo bandera política de la retirada de las tropas de este país, mientras las enviaba a Afganistán y al Líbano. Le acusan de hipócrita por querer disfrazar de empresas de paz lo que son meras operaciones bélicas. Otros, por el contrario, se empeñan en colocar lo del Líbano en las antípodas de Iraq. Con ese fin trazan una pintura idílica de las operaciones internacionales en las que intervienen nuestros soldados. Todo son misiones de paz y actuaciones humanitarias.

En realidad, como ocurre casi siempre, los dos bandos tienen razón y ninguno de ellos la tiene por completo. Las semejanzas existen, pero también son importantes las diferencias. Pretender igualar la barbarie de Iraq a cualquier otra misión en el extranjero es pura demagogia. De Iraq ya se ha dicho y escrito suficiente. Pasará a los anales de la Historia como uno de los ejemplos más claros de terrorismo de Estado y de despotismo internacional. Sin razón plausible, como no fuesen motivos económicos o los destellos fanáticos de un político megalómano, se ha invadido un país, se ha masacrado a su población, se han destruido sus edificios, infraestructuras y economía, y si bien es verdad que se ha derrocado un régimen tiránico, no es menos cierto que ha sido para sustituirlo por otro aún peor, mezcla de ocupación extranjera y anarquía, abocado en el futuro sin remedio a la guerra civil.

No, no hay nada que pueda disculpar la barbarie de esta guerra, y se engañan quienes piensan que la justifican al exagerar los elementos de comparación con otras misiones militares. Lo más que pueden lograr es mostrar la sinrazón o injusticia de éstas, pero sin reducir en absoluto la iniquidad de aquélla. Sea cual sea la opinión que pueda merecer el Gobierno de Zapatero, siempre habrá algo que pueda contabilizar en su haber: la retirada de las tropas españolas de Iraq.

Pero, dicho esto, tampoco se puede trazar una línea divisoria tan radical que coloque a unas y otras misiones en campos opuestos, presentando como gestas gloriosas cualquier misión en la que participen actualmente las fuerzas armadas españolas, pretendiendo legitimarlas por el hecho de que se participe bajo la bandera de la OTAN o de las Naciones Unidas. Sin duda que no todas las misiones internacionales son iguales, pero, unas más otras menos, todas tienen algún parecido. Por lo menos existe algo en que coinciden. En todas ellas cabe hacerse las mismas preguntas: ¿qué pintan nuestros soldados en ellas?, ¿qué se nos ha perdido a los españoles en Iraq, en Kosovo, en Afganistán o en el Líbano?

España, para bien o para mal, no decide nada en el orden internacional. Todos estos conflictos se solucionan o enconan al margen de nuestra decisión o voluntad. Si son otros los que imponen sus designios, parece lógico que sean también ellos los que asuman sus consecuencias. Uno de los enormes engaños de la realidad mundial es considerar dotado de legitimidad todo aquello que aprueban las Naciones Unidas, pasando por alto el enorme déficit democrático que existe en esta organización. En la última cumbre europea Blair lo dejó muy claro. No estaba dispuesto a que el ministro de Asuntos Exteriores comunitario —o como se le quiera llamar— sustituya a los representantes de los países miembros que pertenecen al Consejo de Seguridad. Lo de Europa está muy bien, pero decidir y mandar corresponde a los de siempre. Pues que sean ellos los que asuman las consecuencias y corran con el coste.

En realidad, el único que decide es Estados Unidos. A veces cuenta con la complicidad de las otras grandes potencias que conforman el Consejo de Seguridad. Entonces se afirma que la operación se lleva bajo los auspicios de las Naciones Unidas. A menudo, la aquiescencia no es total y entonces es la OTAN la que da cobertura. En otras ocasiones, el Gobierno americano actúa en contra de la opinión del resto de potencias y, como en el caso de Iraq, tiene que acudir a su perro fiel, Gran Bretaña, y a algún que otro títere como el Gobierno de España, satisfecho tan sólo con tratar de igual a igual —“burdo espejismo”— al amo del mundo.

España no pinta nada ni en Iraq ni en Bosnia ni en Afganistán ni en el Líbano. Todas estas misiones tienen mucho de ocupación extranjera, actuando con frecuencia suciamente y además en función de decisiones muy discutibles y en las que nuestro país apenas ha participado, pero que le convierten en cómplice desde el mismo instante en el que colabora en ellas. Acaso podemos olvidarnos de los famosos efectos colaterales, expresión acuñada por la OTAN y su secretario general en Bosnia. Afganistán, dígase lo que se diga, no es muy diferente a Iraq. En ambas contiendas se ha destruido un país, sin que por ahora se vea cuál va a ser la salida. La principal diferencia radica en que en el primer caso las potencias occidentales impactadas por el atentado de las torres gemelas concedieron carta blanca a Bush y a EEUU, y en el segundo no estaban dispuestas a plegarse sin más a la política unilateral del imperio.

El caso del Líbano, en cambio, es muy diferente de los dos anteriores. Pero difícilmente se puede hacer de él una gesta heroica y afirmar que se encuadra en la más estricta legalidad internacional. La legalidad internacional es una utopía; si existiese, se habría obligado a Israel a detener la ofensiva mucho antes, se le habría exigido costear por completo la reconstrucción del Líbano e incluso se juzgaría por genocidio a sus dirigentes.

Hoy, lo único consistente en la escena internacional es la voluntad del imperio. De hecho, la ofensiva de Israel sobre el Líbano terminó cuando EEUU lo juzgó conveniente; tan sólo entonces, con las ansias de venganza de Israel saciadas, EEUU contuvo su doberman y se pusieron en marcha los aguerridos cruzados de la ONU, de los que nuestras fuerzas armadas forman parte. ¿Acaso puede extrañarnos que Hezbollah considere a los cascos azules combatientes extranjeros al servicio de Israel y de EEUU?

Es inevitable hacerse la siguiente pregunta: ¿hasta qué punto en esas mal llamadas misiones internacionales de paz —incluso las que como en el caso del Líbano pueden resultar más justificables— no se está haciendo el juego al imperio americano? Si EEUU tuviese que afrontar en solitario las consecuencias de sus decisiones y acciones, tal vez se vería obligado a sopesarlas más. Quizás, si hubiese tenido que permanecer en solitario en Bosnia y en Afganistán, no hubiese podido acometer la invasión de Iraq.

Resulta sorprendente la retórica hueca y empalagosa que rodea el discurso acerca de las misiones internacionales. Para unos, misiones de paz, humanitarias, de ayuda a la reconstrucción de otros países; hasta el mismo nombre, “misiones”, tiene connotaciones altruistas. Para otros, los cascos azules son nuevos cruzados que van a defender los valores de la civilización occidental amenazados por las hordas de infieles que intentan destruirlos. Ni unos ni otros escatiman elogios y aplausos a los soldados que las componen. En la más pura tradición militarista, hablan de orgullo, de grandeza, de heroísmo, pero ninguno de los que así se expresan desean tales dignidades para sus hijos, por eso se ha implantado con el beneplácito general el ejército profesional. Tamaños honores se reservan para los que no tienen oficio ni beneficio y como última solución deben enrolarse en el ejército. Siempre nos quedarán los emigrantes. La hipocresía de nuestro discurso queda bien patente ante el desatino de que tres colombianos tengan que morir en el Líbano alistados en el ejército español. ¿Qué se nos ha perdido en Líbano? y, sobre todo, ¿qué se les había perdido a los tres colombianos?

¡Qué cruz, Señor!

¡Qué cruz, Señor!

Miguel Ángel Santos Guerra

Los obispos están empeñados en que los católicos ejerciten la objeción de conciencia ante la asignatura Educación para la ciudadanía. Una asignatura que ya tienen, como obligatoria, 14 países europeos y que es fruto de una sabia y oportuna sugerencia de la Unión. El argumento fundamental que utilizan es que el Estado no puede inmiscuirse en la educación de los alumnos, ya que los padres y madres tienen la responsabilidad única de la educación. El Estado no, pero la Iglesia sí. La contradicción en la que entran no puede ser más clamorosa. Si nadie debe decirles a los hijos cómo han de comportarse, los obispos tampoco. Pero claro, ellos son el bien y el Estado es el mal. O mejor dicho, el gobierno socialista es el mal. Y ¿cómo puede salir el bien del mal?

Tienen su gracia los señores obispos. Y no me refiero a la gracia divina, precisamente.Dicen que la ministra “amenaza” a los objetores (qué mala, qué cruel, dicen) cuando lo que hace es exigir el cumplimiento de la ley: los alumnos no obtendrán la titulación sin completar el curriculum. Lógico. Sensato. Justo. Porque se trata de una asignatura imprescindible impuesta a través de una ley sancionada por los representantes del pueblo. Puede que una ley no sea justa pero hombre, no precisamente ésta que pretende ayudarnos a vivir en democracia.

Curiosamente la Federación Española de Religiosos de la Enseñanza acepta (no sé si de buen grado) la asignatura, aunque tiene que añadir la coletitlla de que la impartirá conforme a su ideario. Y es que el “ideario” es consustancial a los centros religiosos. Monseñor Antonio Cañizares ha dicho al respecto que “la LOE es un mal” y que colaborar con la LOE es colaborar con el mal. Y se queda tan ancho.

Resulta que lo que pretende la asignatura es enseñar a vivir en democracia, a convivir con los demás. ¿No están de acuerdo con este planteamiento los señores obispos? Comparar esta asignatura con la Formación del Espíritu Nacional es una solemne torpeza. Porque aquella era una asignatura nacida en y para la dictadura y ésta es una asignatura de y para la democracia. Claro que con aquella asignatura sí estaban de acuerdo los señores obispos y a nadie pidieron que ejerciera su derecho a la objeción de conciencia. ¿Estaban de acuerdo con los planteamientos de aquella asignatura, estaban de acuerdo con su implantación en el curriculum? ¡Qué calladitos estaban! ¡Y con qué fervor la aplaudían!

Según esa tesis, los obispos deberían pedir que se ejerciese el derecho a la objeción en la asignatura de Filosofía. O en la de Historia. ¿Cómo van a oír hablar los niños de Marx o de Hegel? ¿Cómo van a escuchar la doctrina de Lutero? Sólo los padres y las madres tienen el derecho de elegir la educación que quieren dar a sus hijos. Qué celo el de los señores obispos. No sé si estarán tan decididos a defender el mismo derecho de los padres o madres comunistas, ateos, agnósticos o librepensadores. Claro que eso ya es harina de otro costal. Esas ovejas están fuera del redil. Están descarriadas.

Dicen que la asignatura Educación para la ciudadanía es indoctrinación. Creo que aquí se puede aplicar el conocido refrán: “cree el ladrón que todos son de su condición”. Lo que ellos propugnan en las clases de religión en las escuelas no es indoctrinación, es formación, es educación. Estoy totalmente de acuerdo en que hay que distinguir entre educación e indoctrinación. Pero la diferencia no depende del contenido de la información que se transmite sino de la libertad que se deja a quien la recibe.

Si los obispos hubieran cursado y aprobado una asignatura como la que se propone entenderían ahora que hay que respetar el pensamiento de todos, que no todos los que piensan algo distinto a nosotros están equivocados y que hay muchas opciones respetables a la hora de definir qué es matrimonio y homosexualidad y nacionalismo y…

El deber de la escuela es enseñar a pensar y también el de enseñar a convivir. Y eso no depende de qué partido se halla en el gobierno. Claro que debe explicarse a los niños qué es la familia (no necesariamente la familia cristiana, sino la familia), claro que debe explicárseles lo que es la sexualidad (la que dice la ciencia. no el Vaticano), lo que es la homosexualidad… Resulta que cuando alguien explica estas cosas a los niños indoctrina, pero cuando la Iglesia explica que… entonces educa y salva.

Como profesor, tengo el deber de explicar mi materia y el deber de formar en unos valores que cimentan la convivencia democrática. No a inculcarles mis ideas, pero sí a proponerles unos valores que se pueden consensuar en una sociedad democrática. Si un alumno falta al respeto a otro, ¿debo callarme porque sólo los padres pueden intervenir en la educación de los hijos? ¿Si un alumno golpea a otro, debo dejarle que siga haciéndolo porque sólo los padres y las madres tienen el sacrosanto derecho de educar a sus hijos e hijas? No me hagan reír, por favor.

¿Por qué tenemos que escuchar la opinión de los obispos sobre todo lo que sucede en el país? ¿Qué nos importa a muchos lo que piensan? ¿Por qué no se limitan a predicar en sus iglesias o a enseñar en sus catequesis? ¿Por qué no se oye la opinión de las demás religiones? El que haya una mayoría de católicos no justifica el desprecio de la minorías. ¿Por qué los señores obispos no se ocupan de esas minorías cuando son mayoría y por qué utilizan el derecho de las minorías cuando ellos lo son? ¡Qué cruz, Señor!

Con la Iglesia hemos topado

Con la Iglesia hemos topado

Davox 

Siempre han estado ahí, en la sombra, hasta que encuentran el momento para escupir veneno; siempre colocados a la derecha del poder, arremetiendo contra éste si no se arrodilla ante sus oscuros intereses que anteponen a todo. Otra cosa es que pensemos lo contrario, pero la Iglesia no se ha modernizado ni se ha adaptado a la sociedad actual ni un ápice. Esa modernización queda muy lejos cerrando iglesias que sustituyen las hostias por rosquillas o las sotanas por pantalones vaqueros, negándose a aceptar la variedad de inclinaciones sexuales u obstaculizando la asignatura de educación cívica.

“La división del hombre”, “adoctrinar ideológicamente”, ”totalitarismo radical”, “colaborando con el mal”… Estas frases valdrían perfectamente para recordar el pasado reciente de la Iglesia en España pero, paradójicamente, quienes las han pronunciado son el Arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco y el vicepresidente de la Conferencia Episcopal, Antonio Cañizares, refiriéndose a la asignatura propuesta por el gobierno de Zapatero, Educación para la ciudadanía. Estos “jefes” de la Iglesia española están realizando una campaña por la objeción de conciencia hacia dicha asignatura desde que fue aprobada por el Parlamento.

Quizás lo que le haga falta a esta Iglesia reaccionaria, estancada aún en su época pletórica del franquismo, es ahogarla con sus propias palabras y no hace falta irse mucho tiempo atrás: tan sólo hace 3 años, en 2004, la Iglesia defendió, como ha corroborado el diario El país, que “es el Estado el que decide las asignaturas que estudian los alumnos. Los que no estén de acuerdo con alguna, que vayan a los tribunales. Lo que no se puede hacer es dejar la decisión en manos de los particulares, alumnos o padres”; hoy dicen que no ven bien que el Estado ocupe “la tarea de educador”.

¿Quién si no?, ¿Los catequistas?; el hecho de que una asignatura eduque a los ciudadanos de un país sobre los derechos humanos y el civísmo no solo es posible sino necesario. Los libros de Educación para la ciudadanía no adoctrinan a los alumnos como sí lo hacen los de Religión, que inculcan creencias en las escuelas cuando deberían hacerlo en las iglesias.

La única explicación que se me viene a la cabeza al ver que la Iglesia arremete contra una asignatura que para nada se opone a la propia Iglesia es que teman que peligre su propia doctrina, tan bien protegida durante muchos años. Lo que ellos quisieran sería acaparar un monopolio de la educación pero la realidad es bien distinta: la educación es el pilar que puede cambiar el mundo y ha de ser pública y laica. No debe haber más concesiones: Educación para la ciudadanía será una asignatura obligatoria, y todo lo que sea no impartirla será incumplir la ley

El sindicato del crimen

El sindicato del crimen

Rafael Fernando Navarro

Vamos tan de prisa que se nos queda atrás, infinitamente atrás, el ayer más inmediato. Estaba Felipe González presidiendo el país. Se habían acumulado errores tras errores. Pese a todo, no era previsible una derrota electoral. Luis María Ansón, al que algunos llaman maestro, aunque ignoro los méritos para ese apelativo, capitaneó lo que él mismo llamó “sindicato del crimen”. Puso en movimiento una maquinaria de calumnias y con ella fue allanando el camino que llevaría a Aznar a la Moncloa.

Uno tiene la percepción de que la maquinaria ha vuelto a funcionar. Desde el empecinamiento de cargar sobre las espaldas del ejecutivo la masacre del 11-M hasta la posibilidad de que el PSOE gobierne en Navarra con la ayuda de Nafarroa Bai, todo un despliegue táctico para derrotar a un Presidente legítimamente surgido de las urnas.

 

Un conjunto de fuerzas opositoras, desde la ultraderecha hasta la jerarquía de una Iglesia anclada en la más pura nostalgia franquista, pasando por un Aznar despechado con el desamor de España, un Rajoy-Aceves-Zaplana-marionetas-de-la-COPE, ese recalificador de penas que es Alcaraz y los foros de los Buesas, las Rosas Díez, los Sabater envueltos en la enseña patria de Iniestrillas hasta los Pujaltes, Roucos y Cañizares, empujando todos a una para derrotar un gobierno vigente por la gracia de los votos del pueblo.

 

La emisora de los Obispos, cargada del odio que emana diariamente de Rouco, Cañizares, Gascó y otros, destila calumnias y falsedades más propias de un talibanismo afgano que de un mensaje evangélico. Y que no se den por ofendidos estos Obispos aduciendo, como argumento explicativo, que se disiente de su discurso porque se persigue un cristianismo que aporta luz y verdad. No son ustedes perseguidos por nadie ni en función de las bienaventuranzas. Simplemente son muchos los cristianos que se sienten humillados, desesperanzados y desorientados cuando se les quiere identificar con ese cristianismo farisaico, falseado a conveniencia y digno de ser expulsado del templo como mercaderes, traficantes y maquilladores de la verdad de Jesús desnudo en la cruz.

 

Ciertos Obispos y sus empleados mercenarios no son, nunca debieron ser, servidores de la palabra. Son más bien sacrílegos vendedores de nostalgias cortesanas de un nacionalcatolicismo nunca digno del mensaje de un Jesús honesto, sincero que plantó su tienda entre nosotros y con nosotros se hizo caminante y prójimo en la búsqueda dolorosa de la verdad.

 

Y al calor de estos Obispos una derecha sacralizada que no sabe vivir sin víctimas. Unos y otros necesitan, como dioses paganos, el olor de la sangre. Viven políticamente de continuas trasfusiones y muere su discurso sin esa trágica hemodiálisis.

 

Ver enemigos por todas partes constituye una patología visual. La mayoría de los españoles estamos preocupados por el paro, la hipoteca cada vez más alta, la muerte de mujeres a manos de machos olvidados de la hermosura del beso, de mejor asistencia sanitaria, de escuelas capaces para nuestros hijos y de un mañana posible en la medida en que lo construyamos entre todos.

 

Jesús, señores Obispos, hizo hermandad de la enemistad. Ustedes por el contrario están empeñados en enfrentarse hasta con la elegancia de las rosas. Y ustedes, señores políticos, despréndanse de la erótica del poder y construyan una sociedad presente preñada de futuro. Es más sublime caminar hacia la utopía que apoyarse en los barandales de lo inmediato. Prueben a vivir sin sangre. El aire limpio es más tonificante que el hedor de las tumbas.

Lágrimas de cocodrilo

Lágrimas de cocodrilo

Uri Avnery

Escritor israelí y activista por la paz con el movimiento Gush Shalom

¿Qué sucede cuando millón y medio de seres humanos se ven aprisionados en un árido y estrecho territorio, separados de sus compatriotas y de cualquier contacto con el mundo exterior, sometidos al hambre mediante un bloqueo económico e incapacitados para poder alimentar a sus familias?

Hace algunos meses, describí esa situación como una especie de experimento sociológico orquestado por Israel, EEUU y la Unión Europea. El conejillo de Indias es la población de la Franja de Gaza.

La pasada semana, el experimento mostró sus resultados. Se pudo probar que los seres humanos reaccionan exactamente igual que otros animales: cuando muchos, demasiados de ellos, están hacinados en un área pequeña en condiciones miserables se vuelven agresivos e incluso asesinos.

Los organizadores del experimento en Jerusalén, Washington, Berlín, Oslo, Ottawa y otras capitales ya pueden frotarse las manos de satisfacción. Los sujetos del experimento reaccionaron como se preveía. Muchos de ellos incluso murieron en aras de los intereses científicos.

Pero el experimento no ha terminado aún. Los científicos quieren saber ahora qué es lo que sucede si el bloqueo se acentúa todavía más.

¿Qué es lo que ha causado la explosión actual en la Franja de Gaza?

El calendario de la decisión de Hamas para apoderarse por la fuerza de la Franja no fue accidental. Hamas tenía muchas buenas razones para evitarla. La organización no puede alimentar a la población. No tiene interés en provocar al régimen egipcio, que está ocupado luchando con los Hermanos Musulmanes, la organización de donde partió Hamas. La organización tampoco tiene interés en proporcionar un pretexto a Israel para que haga más estrecho el bloqueo.

Pero los dirigentes de Hamas decidieron que no tenían más alternativa que la de destruir a las organizaciones armadas que están unidas a Fatah y reciben órdenes del Presidente Mahmud Abbas. EEUU ha ordenado a Israel que suministre grandes cantidades de armas a esas organizaciones, para potenciarlas en su lucha contra Hamas.

A los jefes del ejército israelí no les gustaba la idea, temiendo que las armas pudieran acabar en manos de Hamas (como está sucediendo ahora). El propósito estadounidense está claro. El Presidente Bush ha elegido a un dirigente local en cada país musulmán, que lo gobernará bajo la protección estadounidense y seguirá sus órdenes. En Iraq, en Líbano, en Afganistán, y también en Palestina.

Hamas cree que el hombre escogido para llevar a cabo esa tarea en Gaza es Mohammad Dahlan. Durante años pareció que estaba siendo preparado para ese puesto. Los medios israelíes y estadounidenses han estado cantando sus alabanzas, describiéndole como un líder fuerte y determinado, “moderado” (esto es, obediente a las órdenes estadounidenses) y “pragmático” (esto es, obediente a las israelíes). Y cuanto más alababan a Dahlan estadounidenses e israelíes, más socavaban su prestigio entre los palestinos. Especialmente cuando Dahlan se marchó a El Cairo, como si esperara que sus hombres recibieran las armas prometidas.

A los ojos de Hamas, el ataque contra los bastiones de Fatah en la Franja de Gaza es una guerra preventiva. Las organizaciones de Abbas y Dahlan se fundieron como la nieve bajo el sol palestino. Hamas ha podido fácilmente apoderarse de toda la Franja de Gaza.

¿Cómo pudieron equivocarse tanto los generales israelíes y estadounidenses? Porque sólo pueden pensar en términos estrictamente militares: tantos y tantos soldados, tantas y tantas armas. Pero en lo que respecta especialmente a las luchas internas, los cálculos cuantitativos son secundarios. La moral de los combatientes y los sentimientos de la gente son mucho más importantes. Los miembros de las organizaciones de Fatah no saben por lo que están luchando. La población de Gaza apoya a Hamas porque cree que está luchando contra el ocupante israelí. Sus oponentes aparecen como los colaboradores de la ocupación. Las declaraciones estadounidenses sobre su intención de armarles con armas israelíes les han finalmente condenado.

Eso no tiene nada que ver con el fundamentalismo islámico. A este respecto, todas las naciones responden de la misma forma: odian a los colaboradores de un ocupante extranjero, ya sea noruego (Quisling), francés (Petain) o palestino.

En Washington y en Jerusalén, los políticos están lamentando la “debilidad de Mahmud Abbas”.

Ahora ven que la única persona que podía impedir la anarquía en la Franja de Gaza y en Cisjordania era Yaser Arafat. Tenía autoridad natural. Las masas le adoraban. Incluso sus adversarios, como Hamas, le respetaban. Creó varios aparatos de seguridad que competían los unos con los otros para impedir que un solo aparato pudiera llevar a cabo un golpe de estado. Arafat podía negociar, firmar un acuerdo de paz y conseguir que su pueblo lo aceptara.

Pero Arafat fue ridiculizado por Israel como un monstruo, aprisionado en la Mukata y, al final, asesinado. El pueblo palestino eligió como sucesor a Mahmud Abbas, confiando en que él conseguiría de estadounidenses e israelíes lo que se habían negado a concederle a Arafat.

Si los dirigentes de Washington y Jerusalén hubieran estado de verdad interesados en la paz, se habrían apresurado a firmar un acuerdo de paz con Abbas, quien había declarado que estaba listo para aceptar el mismo compromiso de gran alcance de Arafat. Los estadounidenses y los israelíes le colmaron de toda clase de alabanzas posibles pero le sometieron a continuos desaires continuos con cada tema concreto.

No le permitieron a Abbas ni el más ligero y miserable de los logros. Ariel Sharon se dedicó a desplumarle y después se burló de él llamándole “pollo desplumado”. Una vez que el pueblo palestino hubo pacientemente esperado en vano a que Bush hiciera algún movimiento, votó por Hamas, con la desesperada ilusión de conseguir por la violencia lo que Abbas ha sido incapaz de lograr mediante la diplomacia.

Los dirigentes israelíes, tanto militares como políticos, estaban encantados. Hicieron todo lo que estuvo en su mano para acabar con Fatah. Para asegurarse de esto, arrestaron a Marwan Barghouti, la única persona capaz de mantener unido a Fatah.

La victoria de Hamas se adaptó completamente a sus objetivos. Con Hamas uno no tiene que hablar, ni ofrecer la retirada de los territorios ocupados, ni desmantelar los asentamientos. Hamas es ese monstruo contemporáneo, una organización “terrorista”, y con terroristas no hay nada que discutir.

¿Qué hacer ahora? ¿Aislar a toda Gaza y dejar que la gente se muera de hambre? ¿Establecer contactos con Hamas? ¿Ocupar Gaza de nuevo, ahora que se ha convertido en una trampa inmensa? ¿Pedir a Naciones Unidas que estacione tropas internacionales allí? Y si se hace así, ¿cuántos países estarían lo suficientemente locos como para arriesgar sus soldados en ese infierno?

Nuestro gobierno ha trabajado durante años para destruir a Fatah, para evitar la necesidad de negociar un acuerdo que conduciría inevitablemente a la retirada de los territorios ocupados y de los asentamientos allí establecidos. Ahora, cuando parece que se ha logrado ese objetivo, no tienen ni idea de qué hacer con la victoria de Hamas.

Se consuelan con el pensamiento de que eso no puede suceder en Cisjordania. Allí, Fatah reina. Allí, Hamas no tiene un solo punto de apoyo. Allí, nuestro ejército ha arrestado ya a la mayoría de los dirigentes políticos de Hamas. Allí, Abbas todavía conserva el poder.

Así hablan los generales, con la lógica de los generales. Pero también en Cisjordania Hamas consiguió la mayoría en las pasadas elecciones. También allí es sólo cuestión de tiempo que la población pierda la paciencia. Allí están contemplando la expansión de los asentamientos, el Muro, las incursiones de nuestro ejército, los asesinatos extra-judiciales, los arrestos nocturnos. Estallarán.

Sucesivos gobiernos israelíes han destruido sistemáticamente a Fatah, han aislado a Abbas y preparado el camino para Hamas. No pueden pretender que creamos que se sienten sorprendidos.

La difícil tarea de formar ciudadanos… en España

La difícil tarea de formar ciudadanos… en España

Javier Mestre

Reseña del libro de texto “Educación para la ciudadanía” de Luis Alegre, Miguel Brieva, Carlos Fernández Liria y Pedro Fernández Liria

¿Cómo enseñar a los alumnos y alumnas de Secundaria qué diferencia hay entre la ciudadanía y lo que somos? ¿Cómo hacer pensar cuando las leyes educativas nos piden que adoctrinemos? ¿Cómo mostrar que NO vivimos en una democracia, o por lo menos, que Sócrates no se sentiría nada a gusto en este régimen que se adorna a sí mismo con ese nombre robado a la tradición filosófica griega?

El Gobierno español de Rodríguez Zapatero está reformando por tercera vez consecutiva la enseñanza en un proceso sintomático de mucho de lo que dice “Educación para la ciudadanía”, el último libro de Luis Alegre Zahonero, Miguel Brieva, Carlos Fernández Liria y Pedro Fernández Liria: ha cambiado las leyes para que todo siga prácticamente igual.

Una de las escasas novedades del nuevo programa educativo es la introducción de una asignatura llamada “Educación para la ciudadanía” en Primaria y los primeros años de Secundaria.

Como suele suceder en el panorama político español, esta nimiedad legislativa ha suscitado un agrio debate entre los progresistas defensores de los contenidos gubernamentales (y de la supuesta ciudadanía de nuestra supuesta democracia) y la Iglesia y la extrema derecha, que ven en la medida un intento de adoctrinamiento izquierdista... El debate social, mediático, circula, como siempre, por los caminos de lo irrelevante... salvo en un pequeño detalle en el que, en los medios, jamás se repara: nadie pone en duda que somos ciudadanos de un Estado de derecho.

¿Nadie? Un pequeño grupo de filósofos irreductibles parece empeñado en aguar la fiesta de la ilusión de ciudadanía a unos y otros sacando la mierda de debajo de la alfombra. Exactamente como debería exigir la adolescencia, llegan hasta el fondo de la cuestión sin escatimar un solo razonamiento. Y el fondo nos muestra que mal vamos a educar para la ciudadanía en una sociedad en la que la ciudadanía, estrictu sensu, no existe.

En un intento de hacer de la docencia algo más que un simulacro inofensivo, el texto para Secundaria “Educación para la ciudadanía” demuestra rigurosamente la imposibilidad del Estado de derecho en el capitalismo.

El razonamiento -que eso es el libro, una impresionante máquina de razonar y un instrumento inmejorable para enseñar a pensar sin paliativos, apto para profesores valientes- parte de la historia fundacional de la filosofía occidental y resuelve el misterio de por qué Sócrates fue condenado a muerte por la asamblea ateniense.

Explica con precisión y de manera irrebatible qué es la ciudadanía, en qué consistió el proyecto, iniciado en Grecia y retomado en la Ilustración, de constituir por medios políticos una sociedad. Al tiempo, demuestra que durante la historia del capitalismo nunca se ha permitido en ningún país que ninguna opción anticapitalista pudiera gobernar tras ganar las elecciones, con un costo de millones de muertos en todo el mundo.

Y despliega una batería impresionante de argumentos que iluminan la incompatibilidad del proyecto socrático e ilustrado de gobernar democráticamente la sociedad bajo el imperio de la ley, con el gobierno de facto de la economía que padece el mundo.

El libro aporta aclaraciones imprescindibles acerca de las pretensiones ilustradas de los estados primermundistas, donde se confunden el Estado de derecho y la democracia con el acuerdo social mayoritario en defender los privilegios históricos del Occidente desarrollado y succionador.

Gilavides

Gilavides

Cuando uno oye las barbaridades que suelta el alcalde por su tele se indigna. Cuando uno comprueba que lo que ocurre aquí ya ha ocurrido en Marbella sabe que tenemos un duro camino por recorrer. Hoy he encontrado esta información sobre el cierre de una cafetería regentada por una parlamentaria que se oponía a Gil cuando todos se callaban. No he podido evitar acordarme de mi amigo Fermín, número dos de la candidatura de IU. Todas las reflexiones que el autor del siguiente artículo hace a propósito de Inmaculada Gálvez y Jesús Gil son aplicables (espero que los hechos no sean tan contundentes) a casos que ocurren aquí en Almuñécar. El número de personas que han visto asediado su negocio, su cortijo o su empleo es tan grande como la falta de escrúpulos del personaje que nos gobierna. (Morgan)

Javier Caraballo (periodista de EL MUNDO)

Veinte de junio. Diez de la mañana. La mezquindad y el absurdo se han citado ese día, a esa hora, en un juzgado de Málaga para procesar por un delito de atentado contra la autoridad a la abogada y ex diputada Inmaculada Gálvez.

Hay que conocer lo ocurrido para abochornarse con el panorama denigrante de ese juicio, el increíble espectáculo de ver cómo algunos procesados por el ‘caso Malaya’ tienen más crédito ante la Justicia que quienes, en los tiempos duros del gilismo, se atrevían a denunciar públicamente lo que muchos callaban, lo que tantos ocultaban, lo que algunos permitían.

Y ahora, cuando la única certeza que se comparte es que el Ayuntamiento de Marbella ha sido saqueado, cuando todos se cuelgan las medallas de lo que nunca hicieron, a quienes sí fueron capaces de arriesgarse se les concede el viejo reconocimiento español de putas y apaleadas.

 
Fue tras las elecciones municipales de 1999. A los pocos días de la nueva victoria de Jesús Gil por mayoría absoluta, una mujer, que había sido candidata de Los Verdes, recibe una llamada del Ayuntamiento para comunicarle que le iban a revocar la licencia de su cafetería, el único sustento de su familia. «Se resuelve la licencia por hablar mal del alcalde», le dijeron. El juez Santiago Torres vio aquello y no tardó en anular la resolución municipal por la evidente arbitrariedad.
Lo que siempre supieron los Gil, sin embargo, fue manejarse en los circuitos judiciales y la decisión del juez Santiago Torres acabó frustrándose, como el propio juez. Otras instancias judiciales le dieron la razón a Gil. La cafetería se cerraba.

Fue entonces cuando un grupo de amigos, entre ellos Gálvez, decidió encerrarse en la cafetería en señal de protesta. Los policías locales, con medios antidisturbios, llegan al local y, entre cuatro o cinco, la agarran de pies y manos y la sacan del local. La foto de la diputada en volandas abrió al día siguiente varios periódicos. El desalojo lo dirigía el jefe de la policía, Rafael del Pozo, ahora imputado en la ‘operación Malaya’.
Todos los desalojados ponen denuncias al instante por los métodos utilizados, pero no prospera ninguna. Tres días después del desalojo (¡tres días!), también el jefe de la Policía pone una denuncia contra Inmaculada Gálvez. Y prospera. Curioso. La acusa de agresión y atentado contra la autoridad. Dice, sin presentar parte médico, que la diputada le propinó una patada que le provocó la baja inmediata.
Por increíble que parezca, a pesar incluso de que el TSJA archivó inicialmente la denuncia, el ex jefe de la Policía de Gil ha conseguido que su denuncia prospere en el Tribunal Supremo. Sin prueba alguna de la agresión, se le concede más crédito a su palabra que a la de la ex diputada. Esperpento sonrojante. Uno de los procesados por el caso Malaya y hasta un fiscal desnortado piden pena de cárcel para Inmaculada Gálvez.

Veinte de junio. Diez de la mañana. En un juzgado de Málaga se dan cita la mezquindad y el absurdo. Pero también la solidaridad y el apoyo de quienes tengan cordura democrática y sientan verguenza ajena.

La lista más votada

La lista más votada

Julio Anguita

Una de las cuestiones que mejor refleja la degradación de las declaraciones políticas es el doble y contradictorio discurso con el que se analizan y valoran situaciones concretas según el lugar donde éstas se produzcan. Una fuerza política de carácter estatal o autonómico no debe usar dos pesos y dos medidas; simplemente por ética, rigor y coherencia. E igualmente digo de la ciudadanía.

Las candidaturas que sin obtener la mayoría absoluta han sido las más votadas piden que las otras asuman sin más su "derecho" a gobernar en autonomías o entidades locales. De esta manera se expresan Rajoy o López Aguilar (PSOE) en Canarias. No hacen otra cosa que subrayar lo que piden en cientos de localidades fuerzas políticas de variadísimo signo. El lema es llamativo y causa impacto: "la mayoría de la ciudadanía ha dicho quién debe gobernar". Se debe llegar a un acuerdo en esta materia por simple profilaxis mental y mínima formación democrática. Que el PSOE de Sevilla, Jaén o Córdoba reclamen lo contrario y se inclinen por acuerdos postelectorales no hace sino avalar la falta de seriedad en una cuestión tan importante. IU comparte en nuestra capital esta última posición.

Conviene subrayar que la fuerza política más votada, sin llegar a la mayoría absoluta, es, strictu sensu , la minoría mayoritaria. Y tal condición evidencia que son mayoría absoluta los que no la votaron ya que optaron por otros. ¿Dónde se sustancia entonces la formación de la mayoría absoluta necesaria para gobernar? ¿Vamos a un sistema de doble vuelta como el francés?

Quien resulte electo o electa por el simple hecho de ser minoría mayoritaria y no acuerde un mínimo programático común ¿cuánto durará en el cargo si se produce una moción de censura? Ir hacia la Alcaldía a pecho descubierto, olvidando que al día siguiente hay que gobernar y conseguir obligatoriamente acuerdos y consensos con los demás, es una insensatez que sacrifica el proyecto por un instante de gloria. Nunca mejor viene al dedo el dicho popular del pan para hoy y hambre para mañana . Recuérdese el tiempo que necesitó en 1996 José María Aznar para conseguir los apoyos a su investidura; los cuales, por cierto, le vinieron de la mano de Jordi Pujol y Javier Arzalluz . No se arriesgó a una Presidencia sin base ni respaldo parlamentario.

A los hombres y mujeres que han sido votados para formar consistorios les hemos dado nuestra representatividad para decidir sobre cosas muy importantes y entre ellas la de elegir alcalde. ¿Les quitamos esa prerrogativa? ¿Cambiamos la legislación para que el alcalde sea elegido directamente en todos los lugares de la geografía hispana?

Los pactos, las transacciones y los acuerdos forman parte no solo de la actividad política sino de la vida ciudadana. ¿No se transige y acuerda en las relaciones familiares, laborales y sociales? El problema de los pactos no radica en que éstos existan sino en sus contenidos; en sus programas, en sus propuestas y, sobre todo, en la claridad y limpieza metodológicas con que se realizan. Y es ahí donde la ciudadanía debe estar vigilante y atenta. Engancharse a una consigna es fácil por lo simplista y cómodo; hacer el seguimiento de algo es más difícil porque exige dedicación, reflexión y voluntad de saber. La condición de ciudadano o ciudadana no se resuelve en votar y hasta la próxima.

Hace 24 años el PCE, que había gobernado con mayoría absoluta en Montilla, perdió tal condición y en las elecciones de 1983 fue la minoría mayoritaria en votos. El acuerdo entre el PSOE y la entonces AP hizo alcalde al candidato del PSOE. Mis compañeros montaron en cólera y organizaron protestas de todo tipo. La dirección provincial del PCE me mandó a dar la opinión de la misma sobre el hecho. Entendí las frustraciones, quejas y rabias de mis camaradas pero dejé claro que la ley era la que había y debíamos atenernos a ella. Uno de los principios democráticos y del llamado Estado de Derecho es aceptar que Dura lex sed lex . Naturalmente que la ley puede cambiarse y desde luego tendrá mi apoyo aquella que contemple un sistema proporcional puro, la comunidad autónoma como circunscripción electoral y la formación de un Colegio Nacional de Restos. Mientras tanto no conviene confundir los deseos con la realidad ni muchísimo menos elevar a categoría de principios democráticos la frustración, el desencanto o la contrariedad.

CONTRA EL GILISMO, DEMOCRACIA

Jorge M. Reverte 

Este artículo fue escrito el 17-8-2003. Se puede volver a leer con total inquietud porque no ha perdido interés ni actualidad.

Marbella supone una ocasión para demostrar que la política puede ser la herramienta democrática para que la actividad de una institución responda a criterios de decencia y de interés general

Los políticos tienen ahora la palabra para resolver la crisis de Marbella. Ellos y nadie más. Esta es una de esas ocasiones en que se demuestra de una manera terminante que la política puede (debe) ser la herramienta democrática para que la actividad de una institución responda a criterios de decencia y del interés general.

Los expertos en derecho constitucional coinciden, y la ley de bases de régimen local es muy explícita. Además, está el sentido común. Sólo un desviado o alguien tocado por el virus de la corrupción puede poner en duda que en Marbella se da la terrible circunstancia de que las reglas del juego han sido torcidas por intereses que son cualquier cosa menos oscuros: se ha constituido una mayoría de políticos tránsfugas con el fin de favorecer los intereses más sucios y obscenos, los de Jesús Gil. Detrás de la crisis marbellí no hay otra ideología que la del dinero ni otra estética que la representada por la grasa abdominal del personaje.

 

PARTIDO Andalucista y PSOE han sufrido la traición de varios concejales. Los votantes de estas formaciones se han visto traicionados por seis delincuentes políticos que intentan alcanzar la fortuna con un discurso que --eso hay que agradecerlo-- no tiene retórica. Nadie en Marbella duda de sus intenciones.

¿Cuál ha sido el pistoletazo de salida? Pues que el alcalde saliente, Julián Muñoz, había decidido rendirse a las presiones de la Junta de Andalucía, y mostró voluntad de ceñir sus planes urbanísticos a las leyes. Por ahí no podía pasar Gil. El PP se ha librado de ese mal, pero ha sufrido el inverso, el de la traición de sus potenciales votantes, que se le fueron con Gil.

Todo depende ahora de las direcciones nacionales de los tres partidos que han quedado en minoría frente a los golfos unidos. Ponerse de acuerdo no es tan difícil. Y a partir de ahí, el Gobierno podría actuar, con la autorización del Senado, y disolver el ayuntamiento más encanallado del país.

Luego vendrá la segunda, que es afrontar las elecciones para formar una nueva corporación. Y vencer en las urnas a un entramado que ha logrado la complicidad de muchos ciudadanos. La tarea no es sencilla, porque afecta a miles de personas que han llegado, también ellas, a un grave estado de catatonia colectiva.

No nos engañemos sobre los votantes de Marbella: saben a quiénes han dado su confianza. Esos votantes sólo pueden responder a tres posibles biotipos marcados por síndromes identificables: el de la imbecilidad profunda, el de la pillería de segunda división y el del fascismo irredentista. Alguno de esos tremendos síndromes tienen, al menos, posibilidad de ser paliados.

El de la imbecilidad es reducible a base de pedagogía política, haciendo que esa actividad sea más transparente, democrática y limpia, y de pedagogía cultural, eliminando, por ejemplo, de las televisiones públicas toda la basura que alienta la vaciedad y la impostura envuelta en un glamour de casquería.

El de la pillería también está ligado a la pedagogía, pero sobre todo al funcionamiento de la justicia y de la Administración: ¿por qué sigue Gil, cuya actividad delictiva está probada, fuera de la cárcel? ¿Por qué no se dinamitan con prontitud los edificios ilegales?

El del fascismo no se libra de la pedagogía democrática, pero hay también que atacarlo desde la ley y la estética.

 

A DEMASIADOS publicistas les hace gracia lo que pasa en Marbella. A mí, ninguna. Si no se actúa con energía contra esta cuadrilla de facinerosos, el cáncer antidemocrático que representa el gilismo se correrá como la pólvora. En Madrid ya lo sentimos venir. Tamayo y la muda, de los que se aprovecha el PP, son la vanguardia. Detrás vienen muchos otros.

¿A qué hay que esperar para poner en marcha los mecanismos constitucionales existentes para remediar situaciones como ésta? En Marbella asistimos por televisión a un flagrante delito contra los intereses generales, que no son sólo los de los votantes marbellís. Son de todos.

A vueltas con los pactos

A vueltas con los pactos

José Aguilar

Moda de temporada: toca desacreditar los pactos entre fuerzas políticas afines y defender a toda costa que gobierne la lista más votada. Se alega que por culpa de los pactos gobiernan aquellos que han perdido las elecciones, pero es que no es verdad. Con los pactos gobiernan los que, juntos, suman más votos que sus adversarios. Así de simple.


Es la ley electoral la que ordena que al alcalde lo elijan los concejales de entre ellos y no los ciudadanos directamente
. Se podría cambiar la ley para que fuera al revés y que quedase como alcalde el número uno de la candidatura más votada, aunque fuera sin mayoría absoluta, o que hubiera dos vueltas entre los dos candidatos más respaldados. Probablemente esta última solución sería la mejor para conjugar a la vez representatividad y estabilidad en cada Ayuntamiento.

Pero, amigos, ese cambio legislativo hay que proponerlo, y llevarlo a cabo, en plena legislatura, no a toro pasado y cuando le conviene a algunos. El oportunismo se nota a la legua, tanto como la confección de trajes a la medida del candidato predilecto. Tomemos el ejemplo de Sevilla. Hay rasgamiento de vestiduras porque el candidato del PP, Juan Ignacio Zoido, ha obtenido cuatro mil votos más que el del PSOE, Alfredo Sánchez Monteseirín, pero será éste quien siga de alcalde merced a los tres concejales de IU, con quienes ya venía gobernando desde 2003. Se insinúa que a Zoido, auténtico ganador, prácticamente le roban la victoria por el procedimiento del tirón.

Tirón no existe. Lo que hay es un pacto renovado entre dos formaciones políticas que comparten bastantes cosas y sobre cuya alianza no se puede decir que haya sido ocultada aviesamente a los electores antes de acudir a las urnas. Este pacto es tan legítimo como el que en 1991 suscribieron en la misma capital de Andalucía el PA y el PP para que el alcalde fuera Alejandro Rojas-Marcos en vez del socialista Luis Yáñez. Con una diferencia: Zoido, como he dicho, le ha sacado a Monteseirín 4.000 votos de diferencia, y Yáñez le sacó a Rojas-Marcos 31.000 (para más detalles, consúltense las estadísticas del Ministerio del Interior). Lo que ocurrió fue que entre Rojas-Marcos y Soledad Becerril (PP) compusieron una mayoría suficiente, superior a la minoría mayoritaria del PSOE, y la hicieron valer, insisto, legítimamente. Luego ambos acabaron fatal, pero ésa es otra historia...

Cabe preguntarse, no obstante, si todos los pactos son válidos en democracia o algunos apestan a fraude y engaño. De eso, si quieren y les va la marcha, hablaremos mañana.

¿Por qué dudan tanto?

¿Por qué dudan tanto?

Morgan 

El PP de Salobreña le ofrece un pacto al PSOE. El PP provincial le ofrece un pacto a IU para la Diputación. El PP de Almuñécar es más escrupuloso. ¿Por qué?

El PSOE de Motril quiere pactar con IU y PA. El PSOE pacta en el País Vasco decenas de ayuntamientos con PP. El PSOE tiene pacto con el PP en Estepona. ¿Por qué aquí no?

Nuestro alcalde critica los pactos. Y eso ya es para reventar. No podemos poner ejemplos de su partido porque él no tiene partido. Dice que gobierne la lista más votada. Por eso él, cuando era Secretario Provincial del PA, cuando era Secretario Nacional de Política Municipal, acordó en Motril un pacto con el PP y el Grito-PDD para desbancar a la lista más votada, que era la del PSOE.

En todos estos pactos, o acuerdos, o como se les quiera llamar, se da un reparto de poder que siempre es democrático, porque cuando se juntan los votos de unos y otros, siempre superan los votos que respaldaban al partido desbancado.

En España, los ciudadanos no eligen alcalde. Eligen concejales, y estos eligen al alcalde. Es lo que dice nuestra Constitución. Ejemplos hay miles. Pero el ejemplo que yo recomiendo es el de Francia. En Francia había un peligro para la democracia. Ese peligro se llamaba Le Pen. No se trataba ya de unas ideas u otras. Se trataba de garantizar la libertad, la democracia. Y en Francia, los partidos de derechas, los de centro, los socialistas, los comunistas, los trosquistas, los maoístas.... todos se unieron para apoyar al candidato de la derecha, el señor Chirac. 

Eso es lo que tenemos aquí. Un dictador que se pasa la ley por el forro. Un dictador vengativo al que no importa organizar un somatén para cargarse una huelga sindical. Un dictador que niega a un partido democrático una sala pública para celebrar un acto. Un dictador que niega a la oposición y a los ciudadanos los documentos que por ley tiene que entregar. Y frente a la dictadura, es legítimo, y conveniente que nos unamos todos. Es verdad que tendremos que hacer encaje de bolillos, pero no podemos resignarnos a estar otros cuatro años esperando a que el señor convoque un pleno para presentar una moción que nunca se va a cumplir porque él es el encargado de que se cumpla.

No demos más vueltas y hablemos claro. El 60% de los ciudadanos están esperando un gesto valiente y democrático de los partidos frente a ese conglomerado extraño que, a pesar del despilfarro en campaña, ha bajado un 0,39% respecto al 2003.

El que prefiera anteponer sus intereses personales o partidistas tendrá que explicarlo a la ciudadanía. A ver si va a ser posible pactar en todos lados, frente a rivales normales, con otras ideas, y va a ser imposible llegar aquí a un acuerdo para restablecer la legalidad y la democracia, que es lo que todos hemos dicho en campaña. ¿O es que la campaña era sólo para garantizarnos otros cuatro años de cómoda oposición? 

Izquierda Unida NO defrauda

Izquierda Unida NO defrauda

No podemos decir que estemos sorprendidos, porque ya conocemos en SIPLA, a los responsables locales de Izquierda Unida; pero si nos ha resultado muy grato oír a Iván Sánchez, dar sus claves de futuro para el municipio de Almuñécar, antes que a nadie.

Redacción SIPLA
31-Mayo-2007

No cabe más que satisfacción en las declaraciones hechas en el día de ayer a los medios de comunicación por el representante y concejal electo del Ayuntamiento de Almuñécar, Iván Sánchez. Pensamos que la razón, la juventud, la experiencia y la capacidad de trabajo para luchar por una visión de futuro que va más allá de lo puramente económico; hace a esta formación política, mas que necesaria, indispensable, en las políticas locales de forma general y más concretamente en el caso de Almuñécar; municipio que todavía está a tiempo de huir de la especulación, la manipulación y la corrupción que ya empezó a brotar, como una mala hierba, hace 4 años.

Compartimos ampliamente la opinión de Iván Sánchez; con el respaldo democrático obtenido en las urnas, los 21 concejales elegidos por los ciudadanos de Almuñécar, deben designar un Alcalde, que se aleje del modelo especulador sin sentido, propuesto y ejecutado por Benavides en los últimos años, que aunque entendemos llena los bolsillos de algunos y la cabeza de quimeras a otros, no está abocado nada más que al desencanto y a la destrucción de nuestra identidad como pueblo y nuestro patrimonio, que por tantos años nos ha aportado un medio de vida digno y más que digno.

La mayoría absoluta de los Almuñequeros ha decidido que NO quiere la experiencia de otros sitios para su pueblo, esperemos que se nos respete; a nosotros no nos ha comprado nadie y aunque sí se nos ha extorsionado y se nos extorsiona, creemos que tenemos los mismos derechos, el que nos otorga nuestra Carta Magna, para hacernos oír e incluso dirigir democráticamente nuestro futuro.

Gracias Iván, es nuestro deseo que no seas el único Concejal electo en manifestarte en este sentido. En este momento hay dos formas de escribir la historia de Almuñécar, vosotr@s ya formáis parte de una. Nos parece mentira, que el dinero de los especuladores sin escrúpulos, puedan comprar la voluntad del 40 % de un Pueblo, máxime, si es en contra de lo que dispone la propia Ley y con el “silencio cómplice” de quienes la representan.

Bando

Bando

José Manuel Atencia

Ideal (29-5-07) 

Vecinos, ha dos días que los moradores de esta villa costera, en pleno uso de su libertad -aunque debiera admitir que con escaso alborozo y poca afluencia a las urnas-, han renovado a este corregidor su confianza durante otros cuatro años.

Es de justicia agradecerles que no hayan tenido en cuenta las perniciosas proclamas y las insidiosas mentiras que mis oponentes dictaron contra mí durante la deslenguada contienda electoral.

Entiendo que este apoyo de mis conciudadanos, que lo ha sido entre gente de muy diversa edad, condición, oficio y sexo, es un respaldo a lo que ya hicimos en la etapa anterior, por lo que nadie deberá llevarse a engaño sobre el futuro que está por devenir. Y si hay que alicatar la playa, se alicatará.

      No han faltado los que han criticado, desde la desmesura y la envidia, el engrandecimiento de esta villa en tan corto espacio de tiempo y que ha permitido levantar altos y grandes edificios para morada de nuestros convecinos y, sobre todo, para disfrute de los que nos visitan.

      Por fortuna, la mayoría ha entendido que el progreso lleva aparejado estos inconvenientes, pero la abundancia de la naturaleza es tanta, que la degradación, aunque parezca censurable, es paso previo a los beneficios que trae el desarrollo. Por ello, renuevo mi compromiso de que la urbe seguirá expandiéndose hasta alcanzar la frontera de nuestros convecinos más próximos. Y si para eso hay que alicatar la playa, será un sacrificio para el bien común y del progreso.

      A nadie se le oculta que el turismo es industria de suma importancia, ya que contribuye a sostener nuestra economía. No escapa a la observación más superficial la mucha importancia que tiene disponer de más espacios para practicar ese nuevo distraimiento de los visitantes que confían sus vacaciones al arte de colar una bola en un agujero mediante el golpeo con un palo. Hemos de estar contentos y satisfechos por convertir esta villa en un lugar de acogida para ociosos europeos, pero debo advertirles de que la práctica de este moderno entretenimiento requiere de unos prados y laderas cubiertos en su totalidad de una extraña vegetación, que ni es alfalfa ni grano ni árboles de fruto, pero que precisa de abundante agua.

      Por consiguiente, pido a cuantos en esta ciudad viven que, ante la pertinaz sequía, procuren evitar un exceso de aseo personal, una acumulación de líquidos en los estómagos y un dispendio en el baldeo de casas, calles y jardines, en un intento de garantizar que la bola lanzada con el palo no encuentra resistencia en su discurrir por el campo. Para disminuir el consumo, sería aconsejable también dejar de labrar la tierra y evitar la crianza de animales, ya que en estos tiempos todos esos productos son fáciles de adquirir en unas grandes superficies donde se acumulan como en gigantescas alacenas.

      Confía este regidor en la sabiduría de sus vecinos y les solicita que eviten adquirir más vehículos de motor, ya que los visitantes se quejan con razón de los problemas que encuentran para estacionar los suyos.

      Sin querer imponer mi voluntad, sería aconsejable también que los ciudadanos que moran en inmuebles en primera línea de playa vayan pensando en cambiar de residencia, ya que apenas queda sitio para levantar nuevos edificios con vistas al mar, imprescindibles para albergar a los forasteros.

      Como alcalde agradezco el respaldo de mis ciudadanos -al igual que lo han recibido en estas elecciones los mismos regidores de la costa desde Algeciras a Estambul-, no vaya a ser que al final no pueda despedir el mandato pendiente como estoy de algunas desconfianzas de las Leyes, circunstancia que ustedes han sabido soslayar a la hora de introducir su papeleta en la urna.

      Por fortuna, cada día son más los convencidos de que aún estamos lejos del hacinamiento total y, por ello, proclamo: marchemos otros cuatro años todos juntos por la senda del ladrillo y de las grúas. Y para la próxima cita electoral y ante el riesgo de que no acuda nadie, anuncio el sorteo de una VPO entre los que acudan a votar. He dicho.

      La lista más votada

      La lista más votada

      Pedro Villalar

      Ideal (30-5-07) 

      Quien propone machaconamente que se acepte de una vez en nuestro país el criterio de que debe gobernar en cada institución el partido que ha conseguido la lista electoral más votada desconoce los fundamentos de nuestro singular régimen político, dibujado y consolidado por los autores de la Transición, que dieron a luz la Constitución y la ley electoral.

      Efectivamente, la Carta Magna establece en su artículo 68.3, referente al Congreso de los Diputados, que «la elección (de los Diputados) se verificará en cada circunscripción atendiendo a criterios de representación proporcional». Se excluye por lo tanto el sistema mayoritario a una o a dos vueltas, antagónico del proporcional, que sí se ajusta a aquel criterio: gobierna la lista más votada.

      En España, en cambio, para bien o para mal, el constituyente quiso que los partidos consigan mediante acuerdos y pactos las mayorías suficientes para gobernar las instituciones. El sistema de la lista más votada, que no resulta necesariamente el más democrático, nos es completamente ajeno. Y debería dejar de mencionarse para evitar que avance la confusión.

      Resaca electoral

      Resaca electoral

      Yolanda Morales Ramos
      28-Mayo-2007

      Aún mareada de las cifras, porcentajes, votos, números… transito hacia el día después desde la tranquilidad que da saber que como siempre nadie ha perdido… ha ganado el río de la democracia que sigue fluyendo, tortuoso e indomable por nuestra vida municipal aunque la verdad es que más que el ya demagógico “nadie ha perdido” creo que esta vez, más que nunca, ninguno de los grandes contendientes ha ganado y sí esas fuerzas que con un concejal obtienen representación en condiciones imposibles como es el caso del PA y después de 12 años el caso de IU.

       Estos dos partidos son los dos grandes vencedores de la noche electoral y tanto a Luis como a Iván hay que felicitarlos efusivamente por que por encima de sus marcas políticas son, sobre todo, dos magníficas personas y en política comenzar con ese aval es tener ya recorrido un buen trecho.Son además la constatación de que la gente quiere caras nuevas, proyectos nuevos, gente con ganas de luchar y cercana a la ciudadanía, gente que sabe y es capaz de transmitir la sencillez de la vida y que encarna para el futuro próximo la alternativa a esas imágenes de poder absoluto, de fastos y despliegues que rozan el desenfreno y que al final quedan como un lastre que pagamos todos.

      Ver sus sonrisas de alegría, la de los militantes que han apoyado sus proyectos que han trabajado a destajo para repartir, preparar, recoger, animar… ver que equipos jóvenes y con ideas frescas pueden estar representados en nuestra casa común , para mi desde luego, es un motivo de enorme alegría. Será una legislatura de trabajo, de propuestas, de mociones, de alegaciones… de vida plural porque no olvidemos que el Ayuntamiento es la representación de todos nosotros, los vecinos que con nuestros votos hemos colocado allí a un grupo de hombres y mujeres que se deben por encima de todo, a los vecinos y al pueblo que los ha elegido… pero sigamos analizando.

      Si alguien cree que el hecho de que CA haya obtenido 10 concejales es todo un triunfo quizás debiera rememorar la noche anterior… ¿oyeron cohetes? ¿vieron la caravana de coches con banderolas agitándose en las manos de los supuestos vencedores?... no claro. Nadie las vió por que la cúpula de poder Benavidista que barajaba una mayoría absoluta de 14 concejales sabe, y es perfectamente consciente que gobernar con 10 concejales en minoría (o no gobernar que todo puede pasar) es para ellos una auténtica debacle. Su margen de maniobra es ínfimo para lo que pretenden y las fuerzas en la oposición pueden (y deben) bloquear cualquier decisión que afecte a la properidad y el futuro de nuestro pueblo. Es indudable el respaldo electoral de este camaleón político, pero también es indudable que tarde o temprano se terminarán los votos a sobre cerrado introducidos con descaro a las puertas de los colegios electorales, los apretones disimulados a la gente que llega a votar para recordar favores y la traída y llevada de gente enferma y anciana sin pudor alguno para que cumplan su “deber democrático de voto”. El tiempo, tarde o temprano, pone a cada cual en su sitio.

      La pérdida de dos concejales del PP, podría interpretarse como una emigración de votos (1 a IU y otro a PA) pero, evidentemente, esto no es así. Hay que interpretar el tema de manera distinta puesto que los votos de los concejales que han ido a PA e IU provienen claramente del sector benavidista, ¿qué ha pasado entonces?... que una parte considerable del electorado del PP, le ha retornado esos votos a Benavides descontentos de la propuesta itinerante de su líder local que quizás ha olvidado que en todos estos años de historia democrática de nuestro pueblo, nunca ningún partido que ha apoyado a Benavides ha salido bien parado. La prueba la tienen en esos experimentos de derechas e izquierdas que lo único que han hecho, además del ridículo claro, es aportar votos a Conveniencia Andaluza que al fin y al cabo era lo que se pretendía. Esos arañazos ha impedido por ejemplo que PSOE consiguiera un concejal más (para el que le han faltado apenas 40 votos mal contados) y que hubiera dejado aún en menos minoría al Señor que nos alumbra, o que la caída de Juan Luis no hubiera sido tan acusada después del trabajo desarrollado durante estos 4 años, pero esta es la magia y la grandeza de la democracia.

      El Partido Socialista ha estado casi en 5 concejales, pero en todo caso ha aumentado su número de votantes, una progresión que lenta pero segura, viene mostrando desde los comicios del año 99 y que esta vez ha contado con un respaldo bastante importante de La Herradura, cuna de Rocío y antaño feudo del PILH que no ha concurrido en esta ocasión.

      Ya sé que a muchos les parecerá un lío y un latazo esto de la política, que al final ganan los de siempre, que por mucho que se haga no sale la opción que se pretende… esto por si alguien lo duda, es un juego, un juego de poder, de alianzas, de diálogos, de entregas y proyectos de ahora estoy en este lugar pero luego estará tú. Un juego revestido de toda la seriedad que se le presupone pero que permite mover y corregir posiciones según se avanza en el tablero. Un juego al fin, cuya meta debe ser, siempre, elevar el bienestar de los vecinos de nuestro pueblo y procurarles un futuro mejor a las generaciones venideras.

      Desde mi posición de espectadora del tablero, una sola petición: No olviden quién les dio las fichas para sentarse a la mesa.

      P.D. Esta es una crónica de análisis político personal, de una militante política, de una interesada por la política y de una apasionada, poco a poco, por el juego de la política. Nada más.