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Almuñécar contra la corrupción

Opinión

El huevo de la serpiente

Tomás Hernández. Costa Digital

El huevo de la serpiente/Tomás Hernández<br />

Veo en este mismo periódico una entrevista indignante e impropia de seres humanos. El entrevistador le pregunta a un sacerdote si considera que el cáncer detectado al concejal del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid, Pedro Zerolo, es un aviso y un castigo divino. No sólo asiente el cura sino que afirma que la teología avala estas advertencias. Produciría risa si no hubiera tantas personas sufriendo terribles enfermedades. El presentador, por llamar de alguna manera a semejante trampantojo, le confiesa al talibán con alzacuellos que lamentaría más la muerte de su perro que la del concejal madrileño. El cura, me estoy comiendo todos los adjetivos que digo en silencio mientras escribo, le contesta que es necesaria la pena capital para acabar con la chusma y tanta gentuza como anda suelta por ahí. No estoy exagerando. Vean los tres minutos de entrevista si su estómago lo tolera.

    Llevo unos veinte años leyendo libros sobre el fenómeno nazi para comprender qué nos puede convertir en bestias. No es el odio. Ese video sobrepasa el odio. El odio es humano, como la venganza y el perdón.

    Está en esa entrevista la esencia del nazismo, el menosprecio, la consideración del semejante sin sentir el mínimo dolor por su sufrimiento, por su desamparo. Ese fue el triunfo de Hitler, transformar a un pueblo culto y decepcionado, como los alemanes empobrecidos de la república de Weimar, en bestias sin dolor.

    Las memorias del actor alemán Klaus Kinski se publicaron en una colección de literatura erótica. Nunca entendí por qué. Quizá por su desafortunado título. Cuenta en ellas que cuando necesitaba dinero, le decía a su amigo, director de un teatro en Berlín, que le preparara un recital de textos de Shakespeare. Kinski recitaba, en inglés, claro está, textos de Shakespeare. Sonetos, pasajes de sus obras, y llenaba el teatro durante semanas. Cuando eso ocurría, los españoles íbamos en alpargatas y sufríamos no una guerra civil sino un exterminio ideológico, como dice Preston. Los mismos espectadores que aplaudían la sabiduría y la belleza de los versos de Shakespeare, miraban a otro lado  unos años después, mientras gaseaban a sus vecinos judíos, incapacitados, gitanos, homosexuales.

    Ese cura, ese trampantojo con micrófono, son la esencia del nazismo, el huevo de la serpiente.

La ideología que reproducen las “ciencias económicas”

La ideología que reproducen las “ciencias económicas”

Vicenç Navarro

Catedrático de Políticas Públicas por la Universidad Pompeu Fabra y Profesor de Public Policy en The Johns Hopkins University

No hay plena consciencia de que el lenguaje que se utiliza hoy en las ciencias económicas (donde el pensamiento neoliberal es dominante), y que aparece en el discurso hegemónico en los medios de información de mayor difusión, reproduce unos valores que quedan ocultos en la narrativa de esta área de conocimiento. Por ejemplo, es frecuente que se escriba en fórums políticos y económicos que las derechas (fuerzas conservadoras y liberales) priorizan a los mercados como los determinantes del comportamiento económico y financiero, mientras que las izquierdas enfatizan más las intervenciones públicas del Estado para la configuración de las prioridades en los espacios financieros y económicos. En esta dicotomía se ocultan o ignoran varios hechos esenciales.

Uno es que la palabra “mercados” quiere decir, en realidad, los propietarios y gestores del capital, es decir, las grandes empresas que dominan las distintas áreas de la actividad económica, dentro de las cuales las financieras han adquirido un gran protagonismo. Cuando las derechas acentúan que tienen que ser los mercados los que definan las prioridades sociales, están en realidad diciendo que son los propietarios y gestores de las grandes empresas los que tienen que tener la primera y última palabra en las decisiones que afectan a la gobernanza del país. Esta versión aparece con toda crudeza en la famosa expresión que “lo que es mejor para Citibank (en España, el Banco de Santander o Repsol) es también lo mejor para el país”.

Este punto de vista, sin embargo, se presenta por lo general en una terminología menos directa y más sutil. Se dice que es a los “mercados” (sin utilizar el término capitalistas) a los que se debe obedecer. Los brutales ataques al Estado del Bienestar en los países periféricos de la Eurozona (que tienen el gasto público social por habitante más bajo de la UE-15), con reducción del gasto público, se presentan como necesarios para seguir la disciplina fiscal dictada por los “mercados”. Y la bajada de salarios (que están entre los más bajos de la UE-15) se presenta como necesaria para responder a los “mercados”, haciendo a España más competitiva. Si usted, lector, se lee los documentos del gobierno español, de la Comisión Europea, del Banco Central Europeo y del Banco de España, verá estas expresiones utilizadas constantemente. El mensaje es que hay que responder a los mercados. En realidad, lo que quieren decir (pero no se atreven a decirlo) es que hay que hacer lo que los propietarios y gestores de las grandes empresas y muy en especial las financieras digan que tiene que hacerse.

A algunas voces, sin embargo, se les escapa lo que piensan y lo dicen sin tapujos. Así, uno de los arquitectos de las políticas desarrolladas por el gobierno Thatcher, en una entrevista en 1991 (“Former Thatcher adviser Alan Budd spills the beans on the use of unemployment to weaken the working class – sound familiar?” entrevista de Adam Curtis, junio de 1991), indicó que era necesario utilizar este tipo de terminología para ocultar los objetivos reales. Decía este personaje, Alan Budd, que es muy, pero que muy necesario, que crezca el desempleo, pues este es un objetivo muy deseado a fin de debilitar a la clase trabajadora y así favorecer a los propietarios del capital. “Lo que hicimos, utilizando la terminología marxista, fue crear una crisis del capitalismo, recreando un gran ejército de reserva –la población desempleada– lo que permitió ampliar beneficios a los grandes empresarios a partir de entonces”. Les aseguro que los economistas neoliberales del gobierno actual, así como un gran número de gurús económicos y financieros de gran visibilidad mediática, sin o con chaquetas llamativas, piensan igual, aunque lo dicen de una manera más elaborada y más sutil. Lo definen como requerimientos de los mercados.

La educación económica en nuestro país

Esta narrativa en la cultura económica es dominante (con notables excepciones) en la cultura académica española. En realidad, gran parte de la enseñanza económica se basa en este entendimiento. El énfasis es en los mercados, dando prominencia a la necesidad de que sean estos los que determinen las prioridades de la sociedad. Con ello se da prioridad a reproducir la distribución de poder, basada en la propiedad y gestión del capital. Como bien ha dicho Paul Krugman, hoy, en la mayoría de Departamentos de Economía de las universidades de EEUU, la economía que se enseña es “lo que el 1% de renta superior del país desea que se haga”. Una situación idéntica ocurre en España (de nuevo, con notables excepciones).

Esta situación se ha incluso acentuado más en los últimos treinta años, durante los cuales la influencia del capital, y muy en especial del capital financiero, en el desarrollo de las “ciencias económicas” ha sido muy acentuado. De la misma manera que la industria farmacéutica tiene una enorme influencia en la cultura académica de las ciencias médicas, a través del patrocinio de congresos, de revistas científicas, de financiación de centros de investigación, de cátedras en la universidad, de pagos y donaciones a médicos, vemos que la banca y las grandes empresas tienen una enorme influencia en los centros académicos de economía, a través de idénticos procesos.

Más recientemente este intervencionismo es incluso más directo, como es el caso de Fedea, o el caso de sus cátedras, financiadas por las grandes empresas financieras e industriales. En todas ellas se promueve la doctrina neoliberal, sin ningún disimulo, gozando de grandes cajas de resonancia ofrecidas por los medios de información, altamente dependientes de la banca para su propia supervivencia. Ni que decir tiene que dichos medios, muy de vez en cuando, permiten voces críticas a fin de presentarse como abiertos y plurales. Pero su mayor misión, que cumplen exitosamente, es propagar la doctrina económica del 1%, que es el neoliberalismo.

En realidad, los gurús económicos neoliberales de gran visibilidad mediática gozan de una inmunidad que no tiene ninguna otra profesión. Ejemplos hay muchos. Supóngase que un famoso  profesor de medicina se hubiera hecho famoso a base de promocionar un producto farmacéutico y que, después de ser ampliamente promocionado, se descubriera que los informes científicos que ese médico había presentado eran falsos, llenos de errores y manipulaciones. Les aseguro que lo más probable es que este médico, además de perder su credibilidad, quedara marginado, expulsándoselo de los comités científicos, y podría incluso perder su cátedra.

Pues bien, esto ha pasado recientemente con unos famosos economistas de prestigiosos centros académicos (Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff). Su famoso “hallazgo” era que un país, en el caso de que fuera indisciplinado en sus cuentas públicas y alcanzara una deuda pública de más del 90% del PIB, entraría en un declive muy acentuado. Este “hallazgo” fue ampliamente utilizado por todas las instituciones, altamente influenciadas por la banca, desde el BCE hasta la Comisión Europea, asimismo como el Banco de España y el gobierno español, para imponer políticas de austeridad a las clases populares. Pues bien, un Departamento (marginado por su heterodoxia en el mundo académico de EEUU) de Economía de la Universidad de Massachusetts mostró que había muchos errores y/o manipulaciones en el trabajo que había producido ese hallazgo. Pues bien, los dos autores continúan teniendo la misma visibilidad mediática, tanto en EEUU como en España, mientras que los economistas que mostraron dichos errores no están ni se les espera en ninguno de los fórums o medios donde la sabiduría convencional se reproduce.

Consecuencias del dominio de los mal llamados mercados

Otro error que se presenta en esta dicotomía mercados versus Estado es asumir que las derechas favorecen a los mercados y desfavorecen al Estado, mientras que las izquierdas favorecen al Estado a costa de los mercados. Ya he escrito críticamente sobre esta falsa dicotomía en un artículo reciente (ver “El contexto político del crecimiento de las desigualdades”, en Público 02.01.14), pero la importancia del error me obliga a enfatizarlo de nuevo.

La evidencia empírica de que las derechas son tan favorables a las intervenciones públicas, o incluso más, que las izquierdas, es abrumadora. Y los datos hablan por sí solos. Los “mercados”, es decir, los propietarios y gestores del capital son los mayores beneficiarios de las intervenciones de los Estados. Andy Haldane, Director Ejecutivo de Estabilidad Financiera del Banco de Inglaterra, ha calculado que el subsidio público (pagado con fondos del Estado) a los bancos más importantes del mundo fue equivalente a 70.000 millones de dólares de media cada año (durante el periodo 2002-2007), cantidad multiplicada varias veces a partir del 2007, inicio de la crisis (citado en “How High Inequality Plus Neoliberal Governance Weakens Democracy”, por Robert Wade en Challenge, Nov-Dic 2013). Y en España, el apoyo público pagado por el Estado a la banca y otras instituciones financieras alcanzó la abrumadora cantidad de cerca de 220.000 millones de euros desde 2007. Ninguna otra institución ha sido tan subvencionada como la banca, cuyos comportamientos especulativos fueron ampliamente responsables de la crisis actual, de la cual fueron rescatados, de nuevo, con fondos públicos, sin que su salvación haya resuelto el problema de falta de crédito que las pequeñas y medianas empresas están sufriendo. En realidad, y tal como ha indicado Joseph Stiglitz, con los fondos que se han gastado los Estados para salvar a los propietarios y gestores del capital financiero, se podrían haber creado bancos públicos que habrían garantizado la accesibilidad al crédito. El hecho de que ello no haya ocurrido es consecuencia de la enorme instrumentalización de los Estados por la banca, lo cual ha alcanzado  niveles hiperbólicos en el gobierno actual de España, uno de los que ha impuesto políticas de mayor austeridad a las clases populares en la UE-15.

Las desigualdades, tema desconocido en las teorías económicas

Consecuencia de lo dicho en la sección anterior es el hecho de que los Estados, instrumentalizados por el capital, han sido los responsables de las enormes desigualdades que han estado ocurriendo desde los años ochenta, crecimiento que apenas ha aparecido en la literatura de las “ciencias económicas”. En realidad, algunos no solo las ignoraron y desconocieron, sino que las ocultaron deliberadamente por considerarlas perniciosas. Así, Robert Lucas, Profesor de Economía de la Universidad de Chicago, conocido como uno de los fundadores del neoliberalismo económico y Premio Nobel de Economía en 1995, indicó que “una de las tendencias perniciosas y dañinas en el conocimiento económico…. en realidad, venenosa para tal conocimiento, es el estudio de temas de distribución…” (Robert Lucas, “The Industrial Revolution: Past and Future”. Annual Report 2003 Federal Reserve Bank of Minneapolis, May 2004). El estudio de las desigualdades de renta y propiedad no es un tema frecuente o bien conocido en los análisis que se centran en la eficiencia y eficacia de los llamados “mercados”. Y ello es consecuencia de que los propietarios y gestores del capital, máximos beneficiarios de estos conocimientos, no quieren que se conozcan las causas y consecuencias de su riqueza. Durante el periodo 2009-2012, el periodo de mayor crisis en EEUU, la renta del 1% más rico de EEUU absorbió el 95% del crecimiento total de la renta, y los ingresos de los propietarios y gestores de las 500 compañías más grandes de EEUU pasaron a representar 324 veces más que el salario promedio .

A lo máximo que el conocimiento económico llega es al análisis de la pobreza, centrándose más en los pobres que en las causas de la pobreza. Es común oír o ver la expresión de que “no me importan las desigualdades o que la gente sea tan rica como pueda. Lo único que me importa es la pobreza”. El problema con este dicho, muy común entre economistas liberales, es que las desigualdades y la pobreza están íntimamente relacionadas. La enorme concentración de las rentas se hace a costa de las rentas de los demás sectores de la población. La distribución de las rentas de un país no responde a causas económicas, sino políticas. En estos años de crisis, mientras que las rentas del 1% de la población han crecido desmesuradamente, la renta media de las familias estadounidenses ha descendido un 4%. Y ello, como consecuencia de las políticas públicas realizadas por el Estado. Ha habido lo que se llama un impacto Robin Hood, “Robin de los bosques”, al revés, es decir, una redistribución de las rentas de la mayoría a la minoría, debido a la enorme influencia de esta minoría sobre el Estado, y que se traduce tanto en las políticas fiscales como en otros tipos de intervenciones públicas (como los subsidios a la banca) que sistemáticamente favorecen a los sectores más pudientes de la población.

El factor más importante para explicar el nivel de las desigualdades existentes en un país es el grado de influencia que los instrumentos del capital tienen sobre el Estado (tanto central como autonómico o local). En los países como EEUU y España, donde esta influencia es muy marcada, las desigualdades y la pobreza son mayores que en los países, como en el norte de Europa, donde tal influencia ha sido menor (donde, hasta hace poco, el mundo del trabajo tenía mayor influencia en Europa). No es por casualidad tampoco que los países más desiguales sean también los países con menos calidad democrática (como EEUU y España), donde el grado de insatisfacción de la mayoría de la población hacia las llamadas instituciones representativas es mayor. La concentración de las rentas y de las riquezas aumenta la influencia política y mediática de los grupos más pudientes de la sociedad, causa del deterioro de las instituciones democráticas. EEUU y España son un claro ejemplo de ello. Es precisamente la instrumentalización de los Estados por el capital lo que está generando una de la rebeliones pro democracia existente hoy en el mundo (ver mi artículo “La revolución democrática a nivel mundial”. Público,30.12.13).

Pablo Iglesias: Están convirtiendo la sanidad que es un derecho y un orgullo de este país en un instrumento para hacer pasta

Mi coño, tu coño

Diana López Varela

Es bastante probable que a simple vista parezca que tengo un coño normal: tiene sus labios (internos y externos), su clítoris justo encima, su vagina en medio, su vello púbico (más del que me gustaría)… absolutamente nada con lo que sorprender al personal (con el gustazo que tiene que dar ser hermafrodita). Pero, desde mi punto de vista, mi coño tiene una particularidad bestial: es mío, y yo decido lo que entra y lo que sale de él.

Cuando una mujer es consciente de su sexualidad y de su cuerpo, que no es ni más ni menos que una parte importantísima de su vida, sabrá qué tiene que hacer con su coño. Del mismo modo en que aprendimos a no meter los dedos en los enchufes (sinceramente, no conozco ningún caso de muerte por choque eléctrico) o a no echar las piernas a la vía del tren, sabemos lo que hacer con nuestros órganos sexuales. Cualquier mujer inteligente, que sepa utilizar sus manos y sus piernas y alimentarse solita sabrá cómo utilizar su coño. Las mujeres, señor Ministro, no somos deficientes por defecto. Puede que usted haya tenido malas experiencias, pero le advierto que abusar de una persona deficiente no está bien visto. Ni siquiera en España.

Dicho esto, yo me considero una mujer competente, autónoma y lo suficientemente adulta como para saber si quiero procrear o no. Del mismo modo, considero que absolutamente todas las mujeres que conozco y con las que tengo relación: mis amigas, mis compañeras de trabajo, la dependienta del Zara, la de la gasolinera, la contable de mi padre, mi madre o mis cuñadas, están sobradamente capacitadas para saber qué hacer con sus respectivos coños. Lo cual, además, no deja de ser una decisión personal que de ninguna manera me afecta a mí. Bastante trabajo me da el mío (depilaciones, citologías, menstruaciones…) cómo para preocuparme del de la vecina.

Pero partiendo cómo partimos del principio de que la inmensa mayoría de la población española es medianamente inteligente me pregunto yo qué coño –con perdón- le importará a usted señor Ministro, a la Iglesia y a la panda de fachas que pasean carteles asquerosos mientras defienden guerras que matan a niños (de los carne y hueso), lo que sale de MI COÑO.

Porque yo follo con quien quiero, Alberto. Y cómo quiero. Como soy una mujer inteligente, utilizo métodos de anticoncepción que, dicho sea de paso, son una barrera contra las indeseables enfermedades de trasmisión sexual. Sepa también, que prácticamente ningún hombre –inteligente, a mi entender- con el que me he acostado se negaría a tener sexo sin protección la primera noche. Y que algunos hombres –inteligentes, por supuesto-, lo pidieron expresamente. Si yo, nublada por el calentamiento o por el amor que sentía hacia esa persona, hubiese cedido y hubiese aceptado mantener relaciones sin preservativo quizá me hubiese quedado embarazada. Quizá también me podría haber quedado embarazada con mi pareja, por haber jugado algún día más de la cuenta –las relaciones son un juego de dos, a mí la masturbación no suele embarazarme-, porque falló el método anticonceptivo –fallan, se lo aseguro- o porque esa persona me obligó a hacerlo. Afortunadamente, a mí no me ha pasado. Pero si me hubiese pasado, yo, mujer inteligente, hubiese querido abortar.

¿Sabe por qué? Tengo 27 años, he estudiado, soy profesional y NO quiero ser madre en estos momentos. Además, creo que tengo derecho a equivocarme como usted y como alguno de sus cuatro hijos, que, seguro, alguna vez debieron de haber practicado sexo sin haber convertido ese polvo en un ser humano.

Tengo derecho a abortar sin ser estigmatizada por ello y a hacerlo en las condiciones médico-sanitarias que se esperan de un país europeo en el año 2014. Tengo derecho a no joderme la vida porque un día algo salió mal y ni usted, ni mis padres, ni un cura, ni un psiquiatra ni el mismísimo Dios aparecido en la Tierra pueden negarme mi derecho a decidir lo que sale de MI coño.

Porque entonces, cuando yo y otras mujeres demos a luz, y en el hipotético caso de que todo saliese bien, tendrían usted y su gobierno que hacerse cargo de todos los hijos no deseados que llevan mala vida porque sus padres simplemente, no estaban preparados. O no podían darle un hogar. O no se conocían casi entre ellos. O no podían alimentarlos correctamente, o comprarles sus medicinas. Cosa, que, como bien sabrá, pasa cada día en España. Una nación que tiene el vergonzoso honor de tener a casi un 30 por ciento de la población infantil viviendo bajo el umbral de la pobreza, sólo por detrás de Bulgaria y Rumanía en el conjunto de los 27 países de la Unión Europea.

¿Sabe usted, señor Ministro, cuántos niños hay tirados ahora mismo en las calles de España? ¿O sin calefacción? ¿Y sabe los que comen todos los días lo mismo? ¿Se ha preocupado de conocer a aquellos que llevan los zapatos rotos al colegio? ¿Y a los que no han podido comprar un abrigo este año? ¿No le dan pena? A mí, sí. Lo que no me da pena es un embrión de pocas semanas que, sintiéndolo mucho señor Ministro, ni siente ni padece y que, efectivamente, podría convertirse en algo mucho más importante y entonces sí –y no antes- merecería toda su atención y la de su gobierno. Mientras tanto, amantes como son de la vida, deberían de preocuparse de que yo y el resto de las mujeres de este país tengamos una vida digna, estemos sanas y traigamos hijos deseados al mundo que tendremos que cuidar, inteligentemente, el resto de nuestras vidas.

A veces cuando lo escucho, señor Ministro, me hace sentir usted como mi gata. Le contaré que he tenido que esterilizarla porque la pobre no dejaba de traer hijos al mundo que no podía mantener, ni yo tampoco. Ella, simplemente, se acostaba con varones sin saber lo que hacía ni sus consecuencias. Tuvo dos partos múltiples. Como mi gata es un animal, si yo hubiese querido habría abandonado a todas esas crías, o las habría matado –qué más da, son gatos- Pero no hice eso, me preocupé de cuidar a cada uno de esos gatitos y de buscarles un hogar donde los quisiesen. Me preocupé, además, de llevar a mi gata al veterinario cuando enfermó después del parto –y de pagarlo-. Y después, me responsabilicé de que mi preciosa gata no volviese a quedarse embarazada otra vez. Porque no me gusta abandonar a los animales. Y menos, a las personas. Ojalá ustedes cuidasen a las ciudadanas de este país tanto como yo a mi gata.

Tu coño

Es Nochebuena de 2013 y mientras escribo esto más de 76.000 personas han leído el artículo que escribí hace dos días donde, simplemente, daba voz a MI coño, como afectado figurado de la nueva ley del aborto propuesta por el señor Ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón. Pero todos sabemos que los afectados no son sólo los coños. Nuestro coños, amigos, tienen dueña: NOSOTRAS.

He recibido cientos de mensajes a través del blog y de las redes sociales. Si pudiese hacer una estadística matemática os aseguro que más de 90 por ciento de los comentarios están a favor de mi opinión. Muchas personas, y os lo agradezco, han escrito incluso sus historias personales. Y aunque yo sea una mujer muy cachonda –siempre he creído que el humor es un arma- lo que se cuenta en los comentarios (mucho más interesantes que mi artículo) son testimonios de hombres y mujeres con miedos y preocupaciones y que no se toman, desde luego, esto del aborto como un “paseo por el parque” como señaló, muy acertadamente, una de mis lectoras.

Parto de la inteligencia de las personas adultas. Sé que hay personas que, por su edad, su situación social o económica, sus presiones –familiares, laborales, sociales- o su religión o creencias no pueden permitirse pensar libre y sensatamente. Entonces, hablemos de educación, que es un tema que tenemos bastante olvidado en este país. Educación sexual, educación cívica y educación moral. Y de protección. Protejamos a las mujeres que se encuentran en una situación de desamparo o que, y esto no es broma, tienen alguna discapacidad que les impide tomar decisiones de manera autónoma. Hagámoslo, señores del Gobierno, pero legislen -con excepciones- para una mayoría de ciudadanos adultos y responsables que tienen derecho a decidir sobre sus cuerpos y, lo más importante, sobre el destino de sus vidas y de las de sus hijos.

Hablaré del 10 por ciento de personas que creen que lo que sale de mi coño y del vuestro es un tema que merece ser discutido en los pasillos del Congreso y legislado dictatorialmente por señores que ni nos conocen ni les importamos una mierda. Una mierda. Una puta mierda. Y esto, llevan años demostrándolo. Las sotanas mueven más influencias que todos nuestros coños gimiendo al unísono. Qué pena.

Para vosotras –y vosotros- os diré que, a diferencia de lo que opináis, a mí no me preocupa ni me molesta si parís o dejáis de parir. Si abortáis o no. Si tenéis un hijo o dieciocho. Si disfrutáis con el sexo u os da asco –lo siento por vosotras, de veras-. Si creéis que a la Virgen la embarazó una paloma o el Espíritu Santo. Si estáis convencidas de que vuestra hija de 25 años es pura y casta. No me importa y no me molesta. De hecho, si de mí dependiese jamás dejaría que una mujer –y, subsidiariamente un hombre- no pudiese elegir si quiere reproducirse o no. Y lo puntualizo porque alguien comentaba que mi hipotético aborto sería pagado por la Seguridad Social y, eso, era inadmisible.

Mujer, yo pago mis impuestos y mi Seguridad Social, hasta tal punto, que soy autónoma. Y mi tolerancia llega a tal extremo que cuando tus ocho hijos cojan la varicela, sean hospitalizados o peguen una paliza a un vagabundo en un cajero –y tengan que intervenir un fiscal y un juez- parte de mi dinero se utilizará para movilizar los recursos y al personal humano que sean necesarios. Entonces, ¿qué coño me estás contado? Tu parto cuesta dinero. Tu hijo no cotizará hasta pasados los 20 y será atendido –espero- por la Seguridad Social aunque tú estés en el paro o no hayas pegado palo al agua en tu santa y divina vida.

¿Pero qué tenéis en la cabeza? ¿Vais a cuidar a mi hijo? ¿Si sale con una grave discapacidad correréis con sus gastos y os ocuparéis de que mi vida no se convierta en una peregrinación de hospitales, pesadillas y colectas públicas? ¿Me queréis vacilar, verdad?

Haced lo que queráis con vuestros coños. Y sí, diré coño hasta que me muera. Y las que me dicen que soy “una niñata maleducada” y que escribo “como una barriobajera” os diré que soy Licenciada en Periodismo, tengo dos másteres y un léxico lo suficientemente amplio como para utilizar palabras asépticas que no dañen vuestra moral católica. Pero es que a mí me encanta la palabra coño. Refleja todo lo que quiero transmitir: la cruda realidad. Mucho más que “vagina” o “aparato genital femenino”. Es algo con fuerza, que todos entendemos.

El día que descubráis que vuestros coños no sirven sólo para parir quizá, empecemos a entendernos. Os deseo suerte.

Feliz Navidad

Feliz Navidad

Tomás Hernández Costa Digital

     Decía esta mañana el escritor Félix de Azúa que España es un país con una clase política mezquina. Un cantante recién aterrizado de países lejanos declaraba que había sentido vergüenza al regresar y un periodista escribía que quienes tanto se preocupan por la bufonada de la marca España, nos están convirtiendo a los ojos de fuera en un país rancio y con tufo a sacristía.

    Se habla, y es Navidad, de la brutal subida de tarifa que quieren las eléctricas. Tan escandalosa que hasta el ministro del ramo ha tenido que salir al paso. Pero no dicen los nombres de los treinta o cuarenta ex altos cargos de la política que han encontrado acomodo bien remunerado en los consejos de dirección de los monopolios de las eléctricas y son, por lo tanto, responsables de su política de devastación.

    La Junta de Andalucía legisla no sé qué sobre el juguete ecológico y no sexista por Navidad, pero para cuándo un decreto, como acaban de hacer los catalanes, para que ninguna familia se quede en estos días de invierno sin luz y sin gas.

    El gobierno, el melifluo y emboscado Gallardón, legisla sobre el aborto como si a alguna mujer le gustara someter su cuerpo a esa experiencia terrible. Legisla como un talibán con gafas, ateniéndose a principios religiosos  y no sociales o humanos. Abre las puertas, que creíamos cerradas para siempre, a un aborto en clínicas de Londres y otro clandestino y cruel.

    Dice Azúa que unos hacen de la adulación y la bandería partidista una confortable profesión, que los presidentes de las grandes corporaciones bancarias visitan los tribunales bajo sospecha de estafa, el favoritismo y el nepotismo son moneda corriente, la depredación económica y social ya no avergüenza que sea pública y notoria del rey abajo, y la evasión de capitales es considerada como una fórmula de prudentes ahorradores que mientras esconden lejos de aquí lo que nos roban cada día, vociferan luego los vivas a la patria y esa bufonada chusca y cateta de la marca España.

    Mientras esto ocurre porque tenemos una clase política, los que gobiernan de verdad, no los afiliados de buena fe, mezquina y miserable, los españoles pobres y menos pobres, dejan lo que pueden en las cajas de ayuda en las puertas de los supermercados, colaboran en comedores y dormitorios de asistencia, se organizan para llevar consuelo y pan al que tiene aún menos que ellos.

    Porque, concluye Azúa, España tiene unos dirigentes mezquinos, y no sólo políticos, que estafan, roban, mienten ante los jueces, defraudan, pervierten la justicia. Pero, pese a ellos, España no es un país de mezquinos.

    ¡Feliz Navidad a los justos y de corazón grande!

Conflicto en Intereconomía o Canal 9, ¿dónde se coloca la izquierda?

Conflicto en Intereconomía o Canal 9, ¿dónde se coloca la izquierda?

Pascual Serrano

El reciente conflicto laboral de los trabajadores del canal de televisión Intereconomía, junto con el cierre de RTVV, y el reconocimiento de los trabajadores de esta cadena autonómica de que manipularon y silenciaron voces como las de las víctimas del accidente del metro de Valencia, ha abierto un debate sobre la deontología de los periodistas y el grado de defensa que merecen estos trabajadores.

Políticos y militantes de izquierda, bajo la inercia habitual de alinearse con todos los asalariados, no han dudado en expresar su solidaridad con todos ellos. En el caso de la televisión valenciana, sumándose a la denuncia de los trabajadores por el cierre, y sobre Intereconomía, en defensa de los derechos laborales y también contra el posible cierre.

La primera contradicción supondrá reconocer que cuando estos dos canales silenciaban otros conflictos laborales, manipulaban las noticias o censuraban cualquier voz crítica con los gobernantes de la derecha, muchos de esos trabajadores no tenían un problema en formar parte de la infamia. Aunque ahora parezca que critiquen a sus directivos y accionistas, me atrevo a asegurar que si sus problemas laborales se resolvieran muchos volverían a actuar de la misma forma. Tampoco es un caso nuevo, hemos descubierto a muchas figuras de El País que, una vez fuera de la empresa tras aplicarles el ERE, han desentrañado toda una batería de denuncias y acusaciones contra PRISA y su consejero delegado, y han adoptado una defensa de la ética periodística que nunca apreciamos cuando su periódico encubría a los GAL, defendía golpes de Estado en Venezuela o mentía sistemáticamente sobre los gobiernos de izquierda en América Latina.

Hemos de reconocer que observar en pantalla a la habitual presentadora de Canal 9 arropada por el resto de los trabajadores denunciando las mentiras de su cadena justo al saber que iban a dejar de cobrar la nómina, resultaba irritante. Igualmente, que los políticos de izquierda que han sido despreciados y humillados en esas cadenas den un paso al frente argumentando que, como trabajadores, merecen ser defendidos y sus puestos de trabajo respetados, también es curioso. Si se resolviesen esos problemas de la empresa y, por supuesto, continuasen el modus operandi, ¿lo celebrarían como un éxito de la movilización?

En el caso de Canal 9, los trabajadores se escudaban en la defensa de una televisión pública. Claro que debemos defender la existencia de una televisión pública, pero eso que emitían no merecía ninguna defensa. El problema no es el cierre de "eso", sino la previsible cesión de la licencia a una empresa privada, una cuestión que no es laboral. Si la hubiera comprado Berlusconi y se comprometiese a respetar los puestos de trabajo, ¿de verdad esos empleados saldría a la calle a luchar por esa televisión pública que defienden? Me temo que nos dejarían solos a los militantes de izquierda y volverían a las andadas al servicio de Berlusconi.

Podemos llevar años vilipendiados por un determinado medio de comunicación, rabiando por el comportamiento de muchos de sus periodistas que tienen como bandera su servilismo al poder y su combate a cualquier opción alternativa, y cuando ese medio cierra o se encuentra en crisis económica, nos movilizamos en solidaridad por esos trabajadores para que se mantenga su puesto de trabajo y su maquinaria de mentira y combate contra los mismos que protestamos por su cese.

¿Qué sentido tiene pedir que, en nombre de la defensa de los puestos de trabajo, siga funcionando Intereconomía o Canal 9? Por supuesto, esos trabajadores y sus familias tienen derecho a sobrevivir, pero no más que los otros seis millones de españoles que no tienen trabajo y que no se dedicaban a la elaboración de contenidos que tanto nos indignaban.

Se me puede responder que no todos eran tertulianos o periodistas manipuladores. Sí, algunos solo eran los que les colocaban el micrófono, les maquillaban o resolvían la iluminación. Tampoco los vamos a echar de menos. Insisto, claro que sus hijos tienen derecho a comer, pero no se está debatiendo eso, se está debatiendo el mantenimiento o no del infame trabajo que realizaban. Cuando se termina una autopista o se descubra una vacuna contra el SIDA no nos escandalizamos por los puestos de trabajo perdidos en la construcción de la obra ya finalizada o en la asistencia a esos enfermos que ya no existirán. Si mañana un gobierno declara cerrar la comisaría de los antidisturbios que disolvían a porrazos las manifestaciones, ¿también nos movilizaremos en contra? Si el gobierno ahora cancela la compra del camión que lanza chorros de agua para disolver manifestaciones, ¿es una mala noticia porque no tendrán trabajo los empleados que iban a fabricarlo? Si un próximo gobierno de izquierda elimina los curas castrenses y los profesores de religión que estamos pagando con dinero público, ¿nos manifestaremos en defensa de esos puestos de trabajo también? ¿Fue una mala noticia que algunos trabajadores dejaran de fabricar minas antipersona? Quizás se quedaron sin trabajo.

Al habernos instalado en un sistema que no garantiza el trabajo y que deja abandonado a quien lo pierde, estamos adoptando posiciones que yo llamaría aberrantes ante los despidos y cierres. Sensibles y solidarios por las personas que pierden su contrato laboral no percibimos que estamos situando los puestos de trabajo por delante de cualquier otro criterio, y no debería ser así, sino que la opción es reivindicar un modelo que proponga alternativas a finales laborales que no deberían ser trágicos.

La defensa del derecho al trabajo debe de ir más allá de la defensa incondicional a los puestos de trabajo actuales, sean cuales sean, lo hagan como lo hagan, beneficiosos o perjudiciales. Creemos en el derecho al trabajo y, además, ese trabajo debe ser digno, beneficioso y honorable.

La Sorprendente BOLIVIA de EVO MORALES

¿Ahora falsimedia no lo saca en las noticias? Ese que no utiliza trajes ni necesita tanta ampulosidad lleva a su pueblo a una buena situación. Aquí, los que se reían de él, con sus trajes y todo su boato, nos llevan a la ruina económica, social y ética. Hay solución.

Jinre

Las Reservas Internacionales Netas (RIN) de este país llegan al final de este año 2013 al 51% de su Producto Bruto Interno (PBI). A ver, para que se entienda: Los Ahorros en Moneda Extranjera (Divisas) que tiene actualmente el Estado Boliviano llegan a ser el 51% del Valor Total de los Bienes y Servicios que produce dicho país. Cifras económicas francamente sorprendentes e inmejorables en toda la historia de Bolivia. (y también en la de otros países).

Para entender mejor: Aumentar las RIN en un Estado cualquiera constituye una tarea titánica y muy difícil, pues primero supone un manejo responsable de las obligaciones del país, es decir, cumplir con todos sus compromisos, todas sus deudas, las demandas internas, externas, gestionar adecuadamente las obligaciones estatales, servicios y obras públicas, pagar sueldos y salarios, etc. etc. y luego de hacer todo eso, tiene que pensar recién y saber si puede aumentar sus ahorros (RIN). Bueno, Bolivia lo está haciendo y de manera sorprendente. Aumentar las RIN no es fácil, y si de logra, generalmente se lo hace muy lentamente.

A ver, para que tengan una idea final más de las sorprendentes Reservas Internacionales Netas (RIN) (Ahorro en moneda extranjera) actuales de la BOLIVIA de Evo Morales:

Cuando llegó Evo Morales al poder en el año 2006, las Reservas Internacionales Netas (RIN) de Bolivia ascendían a $ 1,700 Millones de Dólares.

¿Saben a cuánto hacienden esas mismas Reservas Internacionales Netas (RIN) al final de este año 2013?.

Bueno, nada menos que a la suma de $ 14,639 Millones de Dólares. O sea, en la era de Evo Morales, Bolivia ha multiplicado sus RIN en 8.6 veces más. Algo que nunca ha ocurrido en toda la historia de dicho país y del mundo, y en un periodo corto menor a 8 años de gobierno.

Y he aquí la cerecita de la torta: Las Reservas Internacionales Netas de Bolivia (RIN), llega a ser este fin de año 2013 el 51% de su PBI. Esta altísima proporción (ratio), es más alta incluso que las de economías gigantes como China, Japón, Brasil, Chile, México. Etc. Sencillamente: SORPRENDENTE !!

¿Alguien que quiera rebatir o refutar estas cifras?, bueno, estoy por aquí.

Ah, me olvidaba: Sí, todo esto fue posible en gran parte por la digna y valiente nueva Ley de Hidrocarburos que impulsó Evo Morales y por la firma de los nuevos contratos, más favorables para el Estado Boliviano, que se suscribieron como consecuencia de esta Ley. Recordemos que todos los neoliberales del mundo decían que la aplicación de dicha Ley generaría una catástrofe, que se ahuyentarían las inversiones; bueno pues, el 98% de las transnacionales (las más importantes) se quedaron y firmaron los nuevos contratos con el Estado. Serán capitalistas pero no "cojudos". Igual siguen ganando y mucho.

Y si quieren consultar y confirmar estos datos, pueden visitar las páginas Web "Comunistas" del Fondo Monetario Internacional, del Banco Mundial y del BID, tal como yo lo hice.

A no dejarse engañar.

Ahora preguntémonos: ¿Por qué no sale esto en las noticias?

Rubalcaba demuestra en esta entrevista que su postura en el tema de las eléctricas es el de subordinación a las empresas

Ganar sin Chávez, consolidar el chavismo

Juan Carlos Monedero

Dijeron que era un plebiscito y fueron con todo. Que los ricos siempre van sobrados. Aún más si te apoyan los Estados Unidos. Contaban con que el empujón definitivo contra Maduro venía este 8 de diciembre. Llevaban unos meses en la tarea. Desabastecimiento inducido, sabotaje eléctrico, acaparamiento, inseguridad. Más los errores propios del gobierno (que eso ya lo ponen ellos). El mismo escenario que le prepararon a Allende antes del golpe de 1973. Desde Estados Unidos, Roger Noriega escribió la tesis del colapso total, que vendría a rematar, cuando la situación fuera insostenible, el ejército norteamericano. Que Venezuela tiene demasiado petróleo. Pleno acuerdo de una parte importante de la oposición. Por fin, el chavismo aniquilado. Fin de la pesadilla. Malditos rojos.

Dijeron que las elecciones eran un plebiscito. Que andaban convencidos. Y lo repitió El país y el ABC, El Mundo y Clarín, el New York Times y Newsweek, la CNN y la RAI, Excelsior y el Heraldo. Eran elecciones municipales, pero ¿a quién le importa? Se presentaban alcaldes y concejales que debían rendir cuentas de baches, suministros, agua, mercados o el tráfico. Elecciones municipales por vez primera sin Chávez. ¿Para qué perder la ocasión? Dijeron que eran más que unas municipales, que el chavismo sin Chávez estaba herido mortalmente, que si no cayó en las elecciones presidenciales, las que ganó Maduro por la mínima, ahora sí, ahora iba a tener que abandonar el Palacio de Miraflores (Elecciones cuyo resultado la oposición no reconoció, con resultado de 11 asesinatos y, de manera insólita, sin la imputación del líder Henrique Capriles, instigador de la desobediencia con resultado de muertes).

La situación llegó a ser dramática. ¿Son libres unas elecciones en las que la oposición tiene la capacidad de golpear la legitimidad del gobierno a través de una guerra económica? ¿Qué hubiera pasado si se hubieran suspendido las elecciones por esa ofensiva de la oposición? ¿Acaso no las estaba suspendiendo la oposición con su capacidad de presión económica? Dijeron que era un plebiscito, y actuaron como si fuera una lucha a muerte. Que cuando la derecha no está en el poder, no le hace muchos ascos a romper las reglas del juego.

Pero a la fuerza ahorcan. Maduro despertó. El gobierno bolivariano se libró del shock de la ausencia de Chávez y reaccionó al sexto mes (las elecciones que hicieron Presidente a Maduro fueron en abril). Puso en marcha una nueva misión, la Gran Misión Barrio Nuevo-Barrio Tricolor (que volvía a atender a los más humildes); decidió ir contra los especuladores que estaban ganando hasta un 3000% (sí, un tres mil por cien) aprovechando que recibían dólares subvencionados desde el gobierno para importar, robando a los venezolanos el sueldo mensual con sus abusivos precios (especialmente a las clases medias). Y detuvieron a unos cuantos corruptos de nivel medio. Al tiempo, la oposición calculó mal las ganas de batalla de la población, quien terminó recriminándoles su ánimo insistentemente golpista y vehementemente saboteador. Presentaron las elecciones como un plebiscito. Porque iban a tumbar a Maduro. Y cavaron su estúpida tumba. O no, que también para la oposición vale ser del Caribe y les aplica lo del realismo mágico.

Maduro sacó a Capriles un 1,5% en las elecciones de abril. En estas elecciones, le ha sacado el 6,5%. Casi esa distancia a la que nos había acostumbrado Chávez. Los que presentaron las elecciones como un plebiscito ¿no debieran asumir que lo han perdido? Y obrar en consecuencia. A no ser que sean simplemente unos bocazas que sólo juegan a la desestabilización.

La oposición ha ganado algunas alcaldías muy grandes –con ciudades de las más pobladas del país, como Maracaibo, y también San Cristobal, la alcaldía metropolitana, Barquisimeto o Valencia, sin olvidar Barinas, la ciudad donde nació Chávez-, aunque en todas ellas por la mínima. En términos de porcentaje, el grueso de los municipios (más del 70%) está vestido de rojo. En porcentaje de alcaldías y número de votos, Maduro ha vuelto a revolcar a Capriles. Aunque no quieran hacer las cuentas. La Mesa de la Unidad lleva cuatro derrotas. Las dos últimas, sin Chávez. Si hubiera cielo o infierno, el Comandante se estaría riendo.

El proceso revolucionario de Venezuela se ha consolidado. Aunque, como bien sabemos en Europa, no hay derechos irreversibles ni situaciones eternas. El Plan de la Patria, segundo plan socialista de desarrollo económico y social de la nación 2013-2019, fue presentado por Chávez a su pueblo como programa electoral, votado mayoritariamente por los venezolanos, vuelto a presentar por Maduro en las siguientes elecciones presidenciales, vuelto a votar popularmente y, ahora, tras ser aprobado por la Asamblea, vuelve a ser ratificado en las elecciones municipales donde el chavismo ha aumentado la distancia con la oposición. En algunas alcaldías el chavismo fue dividido. En Maturín, contaba Maduro en esta noche electoral, perdió el Gran Polo Patriótico por 2000 votos frente a la Mesa de la Unidad. Un candidato disidente del chavismo que decidió presentarse sacó 40.000 votos. Ganó la derecha. La unidad, de la que tanto hablaba Chávez, parece necesaria cuando se opta por la vía electoral.

En 14 años, los venezolanos han tenido 19 elecciones. El chavismo ha ganado 18. Estas últimas fueron presentadas como un plebiscito por la oposición. Pensaban que, con la tensión económica, con la ausencia de Chávez, con el durísimo ataque mediático nacional e internacional, el “hijo de Chávez” ya estaba fuera. Pero no ha sido así. Maduro ha ganado. Y ha acumulado fuerzas para ahondar en las medidas socialistas que se estaban haciendo esperar.

Hay voces que dicen que los socialdemócratas de la Mesa de la Unidad, Acción Democrática, andan cansados de los comportamientos de extrema derecha de parte de las fuerzas de la oposición. La que presentó estas elecciones como un plebiscito. El que han perdido.

¿Dimitirá Capriles? Mientras que la oposición se aclara, la revolución bolivariana sigue su rumbo. Algo debió hacer bien Chávez cuando en su ausencia su obra sigue. Su pueblo ha salido a festejar a la Avenida Bolívar. A diferencia de las últimas elecciones, cuando la oposición salió a matar gente, esta noche gobierna la alegría en Caracas. Chávez no ha arado en el mar. Maduro ha hecho su parte. Ahora, como siempre, le corresponde al pueblo seguir alumbrado soluciones. En una discusión en el barrio de San Agustín, una mujer le dice a otra: “¡Ay chica, tú es que hablas como Chávez!”. Y la señora le contesta: “No, es que Chávez hablaba como nosotros”. Y así anda este pueblo. Hablándose, encontrándose, convocándose.

Pablo Iglesias: Si se trata de forrarse, Aznar vende armas a quien sea

Ánimo y suerte para Cayo Lara

Nos han enviado este comentario que publicamos tal cual

francisco garrido cabrera

yo siempre he votado al psoe como trabajador que soy estuve trabajando veinticuatro años en land roverd santana para mi isquierda unida y ccoo, eran de derechas y defensores de los curas y en cierto aspecto es vardad cerraban las fabricas para el bien de los fascistas despues me fui de santana y me monte una pequeña empresa por mi cuenta y me di cuenta que el psoe es un partido de centro derecha el pp es de la derecha mas reaccionaria de europa estan robando a manos llenas estan arruinando este pais y el unico partido y de la mano de este hombre que puede salvar este pais es pese a mi pesar izquierda unida que nombre mas bonito si fuese verdad por desgracia la izquierda no se une la derechona esta totalmente unida y cuenta con sus aliados algunos obreros tontos que tiran piedras a su tejado asi que le pido a cayo lara que siga su linea que es la misma que yo he tenido siempre y que ahora tiene el momento de gobernar pero sin bajarse los pantalones animo y suerte pues tu suerte sera la de todos los pobres y los trabajadores fuera estos farsantes ladrones

Los políticos que venden lo público son gentuza

Hace falta una ley de huelga

Isaac Rosa

Una ley de huelga? Por supuesto: hace falta una, y con urgencia. Cada año que pasa es más necesaria, pues tienen razón el presidente del gobierno, la alcaldesa de Madrid o el presidente de la patronal: cada vez más ciudadanos ven afectados sus derechos esenciales por no tener una ley que los ampare, y la falta de legislación permite los abusos y las prácticas salvajes.

Hace falta una ley de huelga que garantice derechos, acabe con los abusos y ponga a cada uno en su sitio.

 

Sí, no me miren así, hablo en serio. En la última huelga general, por ejemplo, hubo millones de ciudadanos que no pudieron ejercer el derecho reconocido en el artículo 28.2 de la Constitución: el derecho a la huelga. Ya les habría gustado tener una ley que los amparase, que garantizase su derecho, que les permitiese hacer huelga sin miedo a ser despedidos al día siguiente, sin coacción empresarial.

En cuanto a los abusos, están a la vista de todos: el piquete más activo en toda huelga siempre es el piquete patronal. Los reventadores no son los que ponen silicona en las cerraduras o bloquean la salida de autobuses en las cocheras, sino los jefes que pasan lista el día antes y preguntan a los trabajadores quién piensa hacer huelga, y toman nota.

Hace falta una ley de huelga, sí: una que proteja a quienes más dificultades tienen para ejercer su derecho, aquellos para quienes la precariedad es un servicio mínimo insalvable. Una ley para que las autoridades, policía incluida, persigan a los empresarios revientahuelgas con la misma contundencia que emplean contra los piquetes.

Y lo mismo podríamos decir de los servicios mínimos: el incumplimiento sistemático no es de los trabajadores, sino de los gobernantes que una y otra vez interpretan el vacío legan a su antojo y fijan mínimos abusivos, incluso en servicios que no tienen nada de esenciales. Mínimos que se repiten huelga tras huelga, aunque la justicia dé la razón a los trabajadores a toro pasado.

Lo de los “servicios mínimos” es un invento muy español, ajeno a otros países donde sí está regulado el derecho a la huelga, y que aquí se interpreta arbitrariamente. Encima suele servir para otros abusos habituales: la guerra de cifras, el habitual porcentaje pequeño y con decimales con que las autoridades minusvaloran el éxito de toda huelga; y la fabricación de una imagen de “normalidad”, que rompa la excepcionalidad que conlleva toda huelga.

En cuanto a prácticas salvajes, una ley de huelga debería poner coto a una cada vez más frecuente: el esquirolaje, al que tantas empresas recurren mediante subcontratación, externalización de tareas afectadas, o llevando la producción a otros centros. Una ley de huelga debería impedir que una alcaldesa chantajee a los trabajadores amenazando con recurrir a otra empresa; o que una concesionaria de un servicio como la lavandería hospitalaria de Madrid pueda llevarse el trabajo a otras instalaciones para anular la protesta de sus trabajadores, y así no les quede más remedio que aceptar salarios de miseria.

Claro que hace falta una ley de huelga contundente. Igual que necesitamos una ley de seguridad ciudadana, pero una que merezca ese nombre, que haga sentir más seguros a los ciudadanos: una ley que nos proteja en nuestro derecho de reunión y manifestación, para que no seamos acosados y golpeados, infiltrados por policías reventadores, identificados arbitrariamente, sancionados abusivamente. Para que alguien pueda ir a una manifestación sin arriesgarse a volver tuerto a casa.

Pero claro, si la ley de seguridad ciudadana se la encargan a un antidisturbios, imagino que la ley de huelga la pondrán en manos de algún jefe de recursos humanos experto en reventar huelgas, o incluso a algún dirigente patronal que ayer celebraba el anuncio de Rajoy.

Entrevista a uno de los pensadores más lúcidos de la izquierda: Pablo Iglesias

La Seguridad Social se pega un tiro en el pie

Hemos recibido esta valoración sobre la privatización de la seguridad social y los planes de pensiones; ha sido enviado por la sección sindical de CGT en la Seguridad Social. Es un comunicado muy acertado sobre la pretensión del gobierno para privatizar las jubilaciones y dejarlas en manos de los bancos. En IU compartimos las valoraciones del comunicado y le damos difusión para que tengas información y te prepares para actuar.

LA SEGURIDAD SOCIAL FACILITARÁ, CON SUS PROPIOS MEDIOS,  LA SUSCRIPCIÓN DE PLANES PRIVADOS DE PENSIONES.

Privatizar es  moderno, solvente, sostenible. Lo público es retrógrado, antiguo, un derroche insufrible dentro de esta sociedad globalizada.

Esta es la idea que repiten como un mantra los jerarcas que han puesto a dirigir -hacia el abismo- los servicios públicos.

La AISS (Asociación Internacional de la Seguridad Social) celebró un seminario en abril de este año, en un centro de Formación de la Seguridad Social sito en Pozuelo, al que asistieron 200 personas de distintas nacionalidades, algunas de ellas se alojaron en el Hotel Colón. El importe del evento, que duró tres días, ascendió a 70.408,90 €.

En las jornadas para Directores del INSS celebradas en el mismo centro de Formación de Pozuelo, los días 5 y 6 de noviembre de este año, se pasaron a limpio los acuerdos de la AISS y así se ha decidido que las empresas financieras y de seguros metan las narices en el sistema público, claro que con otras palabras, utilizando el lenguaje eufemístico, con términos que dirían algo así como. “Con el fin de colaborar responsablemente en la sostenibilidad y adecuación del sistema público en un entorno de crisis global…”

El caso es que uno de los grandes acuerdos de aquel doble encuentro, encuentro personal y encuentro en los fines, fue el compromiso de enviar a toda la población trabajadora mayor de 50 años un informe anual donde se les informara de la cuantía de su futura pensión. La intención es clara: invitar al personal, a la vista de la miseria en que se convertirá su futura pensión, a suscribir, si puede, un plan privado de pensiones.

La Ministra Báñez defendió esta medida “innovadora” como un “avance histórico” que facilitará a la ciudadanía la “toma de decisiones”  … ”Un camino hacia sistemas más solventes (léase planes privados de pensiones…) y también más sostenibles (léase lo mismo)”. En estas jornadas, se informó de que este compromiso se llevaría a cabo a partir de mayo del año próximo.

Todo esto no es casual, la campaña esta iniciada y pactada de antemano.

Comprobamos como, desde hace unos meses, y cada día con mayor frecuencia, nos inundan las entidades financieras con anuncios multicolores protagonizados por supuestos jubilados sin arrugas, quienes con una sonrisa perlada de implantes dentales perfectamente alineados, arrullados por una música sugerente, en un paisaje de praderío gallego a pleno sol o en playas caribeñas donde mulatos y mulatas miran con arrobo al plan pensionista del BBVA, de Bankia, del Popular, de ING…, a suscribir tan preciados planes, vamos, que dan ganas de salir pitando a pillar tan atrayentes planes de pensiones si no fuera porque la nómina no da para más.

Todo encaja perfectamente, la responsabilidad corporativa con imagen de “corporación dermoestética”, bisturí en ristre, apañan un certero tajo al viejo y trasnochado sistema público de pensiones, la modernidad de la caverna anida en sus corazones.

La estrategia es clara y una muestra más de cómo el fenómeno llamado de la puerta giratoria (“responsables” de lo público que pasan al sector privado y viceversa) se ha simplificado, ya no hace falta dar la vuelta, están dentro y quieren quedárselo todo.

El mundo está podrido

El mundo está podrido

Luna Fernández Muñoz

La crisis no es sólo económica. No es sólo política. Es cultural y social...cotidiana. Hay personas que se levantan cada día para trabajar, otras para estudiar, otras para ambas cosas....y otras..... para pensar. Para seguir pensando en un futuro incierto. En qué gastar el poco dinero que les queda, qué negocio emprender... qué comer en la cena....

Los libros de psicología te dicen: "saca el lado positivo" "sonríe a la vida", y un tal "Mr Wonderful" que no sé en quién se materializa, se está forrando vendiendo unos preciosos libros decorados con letras y dibujos monos, llenos de frases sacadas de cualquier sitio, que lo único que hacen es gastar papel y tinta sin ninguna finalidad real.

Está muy bien eso de ser positivo. De disfrutar de las pequeñas cosas. Un paseo, un batido, una peli, un libro... perfecto. Pero no seamos hipócritas, ni tampoco gilipollas.

Las desigualdades son tan extremas que puedes ir a una cena de navidad mientras por el camino encuentras a tu vecino del barrio buscando en la basura. Le saludas, y sigues adelante. Quizás tú puedas sonreír en un rato, y ver los pequeños regalos que la vida te ofrece, cuando te sirvan tu plato y brindes con la sidra. O a lo mejor tienes tu librito de Coelho en el bolso, y te da tiempo a leerte una hojita en la puerta, mientras os dan asiento. Quizás tu vecino no tenga el librito, o ni siquiera tenga tiempo de pararse a mirar lo bonita que está la luna esa noche, porque con el frío que hace y el olor a basura sólo quiere terminar cuanto antes y volverse a casa. Si sigue teniendo una.

El mundo está podrido y lo único que hacen es pintarlo con maquillaje barato.

Todo esto venía por una noticia....que tristemente ya he visto en algunos casos.

http://www.huffingtonpost.es/2013/11/21/antidepresivos-espana-consumo-decada_n_4315552.html?ncid=edlinkusaolp00000008

¿Qué es eso de que un basurero cobre más de mil euros?

Luna Fernández Muñoz

"Nadie" quiere ser basurer@. Pero tod@s quieren las calles limpias. Los parques limpios. Las papeleras vacías. Ahora bien...." ¿qué es eso de que un basurero cobre más de mil euros? ¿cómo va a cobrar más alguien que barre la acera que alguien que tiene dos carreras y un máster?... ¡es una barbaridad que cobren tanto!" Lo que es una barbaridad es que, cobrando un sueldo que debería ser el mínimo, sean señalados porque hay otros trabajadores que no llegan a ese sueldo. La culpa no la tienen esos basurer@s. La culpa la tienen los jefes de esos otros, y un sistema que permite que el despido sea casi gratuito, y los sueldos se elijan al dedillo.
La culpa la tiene un sistema que permite que un señor que firma unos papeles cobre más que una persona que limpia la calle, educa a un niño o se juega la vida en un incendio para salvar otras.

Los méritos académicos deben premiarse. Pero también el trabajo duro y necesario. Y no. El resultado no sería que "tod@s dejarían de estudiar y se harían basurer@s". ¿O tú lo harías?. A mí no me gustaría..... pero sin duda admiro a aquellos que se dedican a ello. Y por supuesto, se lo agradezco. Porque todos los trabajos son importantes, pero no todos son imprescindibles. Y ese sí.

Y son los mismos que critican y desvalorizan esos empleos, los que están deseando que se boicotee la huelga de limpieza en Madrid, porque están empezando a oler la mierda que se está acumulando. Creo que deberían mirarse los pantalones, a ver si es que los tienen cagao

Más sobre los Cármenes del Mar

Marie Claire Zelmanovitch Chevalier ha escrito:

A quien se le occure romper un paisaje maravilloso para hacerse solamente con la pasta, a costa de los propietarios de los terrenos y despues de las personas que compraron estas casas "sobre plano", (que es muy peligroso).

Otro atropello: A la madre de un amigo mío que tenía una finca con cultivos bajo plastico en LA MAMOLA le expropriaron para hacer la autovía Motril-Adra. Juan me dijó que todos los años, antes de proceder a la plantación de los cultivos, tenian que traer una maquina para remontar los bancales porque la tierra se iba cada vez más por abajo y había que rehacer los bancales caidos.Me aviso que iban a tener problemas. Que razón tenía.Ahora, tenemos cortados varios tramos de la autovía por derrumbes.

Dies irae

Dies irae

Tomás Hernández

Nuestra indignación, nuestros malos humores, las iras cotidianas, solemos descargarlas, injustamente, en las personas que nos son más cercanas.

    No quisiera descargar la ira de esta tarde en aquellos amigos que, amablemente, leen estos artículos en Costadigital.

    Valle-Inclán, tan vehemente como persona, supo disfrazarse de bufón genial para apartarse del muladar que le tocó vivir. Por eso fue orgulloso tirano entre los suyos, sacristán cornudo o monstruo de feria, marqués decadente o dramaturgo inverosímil. Valle-Inclán transformó su ira en novelas impredecibles, alucinaciones teatrales imposibles de representar y algunos poemas modernistas.

    Entre bromas y veras, oigo en el bar al que entro a tomar una cerveza y donde, cómo no, se habla de la crisis, que ‘cuando Franco no faltaba el trabajo’. Y me callo. Y no digo lo que he visto, y lo he visto, yo, a los hombres a las seis de la mañana esperando en la plaza del pueblo que llegaran los capataces para elegir a los afortunados que iban a trabajar aquel día por un salario de hambre. Quienes clamaban contra esto se pudrían en las cárceles.

    Acrecienta mi ira un abogado culto, viajero, que no necesita exhibir carnet de excarcelado franquista, pero lo hace y esto no es lo peor.

    Lo peor es que no se da cuenta de que está defendiendo, con otro estilo, mejores maneras y mucha más inteligencia, las mismas asquerosas ideas que vocifera un fascista canoso a su lado que señala con dedo inquisidor al sindicalista Cañamero. No voy a entrar en detalles sobre el aquelarre: un hombre culto, un fascista crecido y un sindicalista. ¿Qué ensueño de la razón engendró este monstruo?

    El abogado al que oigo y leo porque es una de esas personas que siempre cuentan algo propio y no las tópicas majaderías de los tertulianos, se descuelga frente a los contundentes argumentos de Cañamero acerca de las subvenciones agrícolas a los terratenientes andaluces, se descuelga el abogado con que la ley está para cumplirla. Y argumenta que Cañamero está condenado por el asalto a un supermercado y Rodrigo Rato fue injuriado el otro día por un izquierdista sin habérsele demostrado culpabilidad alguna.

    Y el Prestige navega.

A propósito del derroche y la deuda

Un ciudadano nos envía la siguiente reflexión:

Os agradezco este comunicado , esta bien explicado y es revelador del derroche al que el Sr Benavides sometió a la arcas públicas.  Espero que  tanto ustedes, que están en la oposición  como el equipo de gobierno hagan la publicidad suficiente de estas medidas y  den a conocer exhaustivamente los derroches protagonizados por los gobiernos de este señor.
 
Si este señor hubiese seguido gobernando  Almuñécar , posiblemente este ayuntamiento hubiese llegado a la banca rota , a ser intervenido por la administración autonómica.
 
Cuando llegue la campaña electoral dirá que todo lo que se ha pagado  a los proveedores, que supongo que serán  en su mayoría empresas de la propia Almuñécar, es por ese plan del gobierno central , por eso es necesario hacer ver a todos los empresarios de esta ciudad que aunque el plan es del gobierno central, el derroche es mayúsculo , injustificable sino es por el ansia de inaugurar cosas para perpetuarse en el poder y hacerles ver la voluntad de pagar de este equipo de gobierno , de poner orden, en definitiva hacerles ver que este señor no es bueno para Almuñécar, que no es más que un demagogo con actitudes políticas más propias de otras épocas.