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Almuñécar contra la corrupción

Opinión

Pablo Iglesias y Tania Sánchez debatiendo sobre el Prestige y otros temas con gatos de uñas recortadas

Defensa del trabajo, pero no de cualquier trabajo

Defensa del trabajo, pero no de cualquier trabajo

Pascual Serrano

Al habernos instalado en un sistema que no garantiza el trabajo y que deja abandonado a quien lo pierde, estamos adoptando posiciones que yo llamaría aberrantes ante los despidos y cierres. Sensibles y solidarios por las personas que pierden su contrato laboral no percibimos que estamos situando los puestos de trabajo por delante de cualquier otro criterio, y no debería ser así, sino que la opción es reivindicar un modelo que proponga alternativas a finales laborales que no deberían ser trágicos.

Ha sido en el ámbito del periodismo donde más lo podemos apreciar. Podemos llevar años vilipendiados por un determinado medio de comunicación, rabiando por ese comportamiento y muchos de sus periodistas que tienen como bandera su servilismo al poder y su combate a cualquier opción alternativa, y cuando ese medio cierra o se encuentra en crisis económica, expresamos y nos movilizamos en solidaridad por esos trabajadores, no para que buscarles otra opción alternativa, porque aceptamos que no existe, sino para que se mantenga su puesto de trabajo y su maquinaria de mentira y combate contra los mismos que protestamos por su cese.

¿Qué sentido tiene pedir que, en nombre de la defensa de los puestos de trabajo, siga funcionando Intereconomía o Canal 9? Por supuesto, esos trabajadores y sus familias tienen derecho a sobrevivir, y también los otros seis millones de españoles que no tienen trabajo, pero no debería ser mediante su dedicación a la elaboración de los contenidos de esos medios que, paradójicamente, tanto nos han indignado.

Cuando se termina una autopista o se descubra una vacuna contra el SIDA no nos escandalizamos por los puestos de trabajo perdidos en la construcción de la obra ya finalizada o en la asistencia a esos enfermos que ya no existirán. A este paso, en cualquier momento, si anuncian el cierre de un cuartel de agentes antidisturbios de los que nos golpean en las manifestaciones, los partidos de izquierda y muchos izquierdistas de bien se manifestarán en defensa de los puestos de trabajo acompañando a las esposas de los policías.

Si mañana, tras las movilizaciones, se suspende el cierre de RTVV, ¿saltaremos de alegría junto a los trabajadores y volveremos felices victoriosos a casa a ver cómo siguen desde esa cadena manipulando, defendiendo la corrupción del Partido Popular y silenciando a la oposición? Y si privatizan la cadena o ceden la licencia a una empresa privada y mantienen los puestos de trabajo, ¿nos daremos por satisfechos porque no hay despidos? A mí personalmente eso me parecería peor.

Quiero aclarar que no soy insensible al drama humano de las personas que puedan perder su trabajo. Sencillamente me niego a renunciar a un estado social que sepa buscar alternativas al cierre de empresas o instituciones que están resultando perniciosas. Si descartamos la necesidad de alternativas a esos puestos de trabajo tendremos a ecologistas enfrentados contra mineros, a sindicalistas defendiendo el trabajo de los policías que les reprimen en las manifestaciones, a laicos defendiendo los puestos de trabajo de un colegio religioso si mañana pierde la subvención y a políticos defendiendo las televisiones que criticaban hasta el día anterior de su cierre. Tampoco estoy en contra de una televisión pública, pero es eso lo que defiendo, una televisión pública democrática y representativa, no los puestos de trabajo de una televisión pública.

La defensa del derecho al trabajo debe de ir más allá de la defensa incondicional a los puestos de trabajo actuales, sean cuales sean, lo hagan como lo hagan, beneficiosos o perjudiciales. Creemos en el derecho al trabajo y, además, ese trabajo debe ser digno, beneficioso y honorable.

Wert: el gran capullo en persona

Wert: el gran capullo en persona

Rafael Calero

El ministro Wert es imbécil. Yo creo que por una vez, todos estamos de acuerdo. Los del norte y los del sur. Los hombres y las mujeres. Los ricos y los pobres. Todos. Como cantaban Los Ilegales en aquella magnífica canción de hace unos años, Wert es “El gran capullo en persona”. No busquéis más que ya lo hemos encontrado.

Lo de hoy ha sido ya de traca. La primera vez en toda mi vida que he visto algo así. Yo y todo el mundo. Que un portavoz de la Unión Europea salga en una rueda de prensa calificando las palabras de un ministro español de “basura” es algo sin parangón. No sé si será la primera vez que ocurre algo parecido, pero sí sé que algo así no pasa todos los días. ¿Pero qué podía decir el portavoz que estaba dando la rueda de prensa? Simplemente lo que ha dicho. Que ese comunicado estaba lleno de basura. Porque el comunicado del Ministerio de Educación español es pura basura. Con datos falsos. Con datos que dejaban en muy mal lugar a la UE. Y el portavoz de la Comisión de Educación de la UE ha dicho que no, que eso es mentira, que no sólo no se recortan las becas Erasmus Plus sino que además se aumenta el presupuesto. Y todo esto a menos de dos semanas de la anterior polémica. Y probablemente a menos de dos semanas de la próxima.

No es la primera vez que Wert utiliza datos falsos para sostener sus tesis. El otro día en El intermedio pusieron una entrevista en la radio donde hacía lo mismo para atacar a la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Utilizó un fragmento de un libro que no había sido aprobado por el Ministerio de Educación para demostrar que la asignatura adoctrinaba al alumnado. Me pregunto cuántas veces haría eso cuando estaba al frente de empresas de sondeos de opinión.  

Si algo ha demostrado Wert desde aquel fatídico 22 de diciembre de 2011 en que fuera nombrado Ministro de Educación, Cultura y Deporte es que es un inepto como la copa de un pino. No lo quiere nadie: ni los maestros, ni la gente de la cultura, ni los deportistas. No lo quieren los de la oposición. Y por no quererlo, no lo quieren ni los peperos. Dicen que la Vicepresidenta del gobierno lo tiene completamente atravesado. No me extraña. El tío es un imbécil. Y ella ya lo tiene calado. Porque ella no es imbécil. Lo malo de todo esto es que sus decisiones, sus políticas, su Ley están haciendo mucha pupa, y más que harán en el futuro inmediato. Si no fuera por esto, nos echaríamos unas risas a su costa y todos tan contentos.

Si a Rajoy le quedara un poco de sentido común, Wert tendría las horas contadas como ministro. De mañana no pasaría. Qué digo. Ya haría rato que le hubiesen puesto las maletas en la puerta de la calle.  

Dicen por ahí que los pueblos tienen los políticos y los gobernantes que se merecen. Pues no, copón. La escuela española no se merece a este tío. La cultura española no se merece a este tío. Los deportistas españoles no se merecen a este tío. Es más, me atrevería a afirmar rotundamente que nadie se merece a un energúmeno del tamaño de Wert. Ningún pueblo del mundo se merece que su educación, que su cultura, que su deporte, estén en las manos del Wert de turno. No seré yo quien niegue que los españoles nos merecemos muchas cosas malas, por cobardes y por estúpidos. Pero, por todos los santos del cielo: ¿tan grandes han sido nuestros pecados para merecer al gran capullo en persona? 

El arbitrista impertinente

El arbitrista impertinente

Tomás Hernández. Costa Digital

Llevo un rato y dos cigarros, pensando cómo dar comienzo a este artículo.

    En realidad quería dedicar la mañana a leer el libro de poemas que me envía un amigo, cuando al encender el ordenador y mirar las noticias leo el titular motivo de mi confusión y de mi zozobra mañanera.

    Los arbitristas fueron unos curiosos personajes que florecieron en la España de los Austrias. Entrampados nuestros monarcas, y por lo tanto el estado, con media Europa, los arbitristas mandaban a los reyes sesudos memoriales llenos de disparates sobre las más absurdas maneras o arbitrios para acrecentar fácilmente la riqueza del tambaleante imperio. Como el arbitrista de ‘El coloquio de los perros’, que propone al rey que decrete un día obligatorio de ayuno al mes para todos sus súbditos de entre catorce a sesenta años. Lo recaudado, al arca real. Menos mal que nuestros políticos de ahora, tan atareados, tienen poco tiempo para el gran Cervantes.

    En otra ocasión quizá valga la pena hablar un poco de estos arbitristas. Los serios y razonables, que los hubo, y los disparatados o ‘locos repúblicos’, como los llama Quevedo y que son más divertidos. Pero el motivo de mi asombro, de este artículo y del recuerdo de los arbitristas es este titular: ‘Si el trabajo se viera como una obligación, no como un derecho, se terminaría el paro’.

    Pienso que se trata de una frase entresacada para llamar la atención y que el artículo mitigará mi sobresalto. ¡Qué equivocado estaba!

    El artículo es una entrevista con un personaje de azul y gran reloj de oro en la muñeca, que dice ser delegado de una empresa española vendida a otra japonesa por no sé cuántos cientos de millones de euros. Leyendo la noticia no me entero muy bien de qué les hemos vendido nosotros ni qué nos han comprado los japoneses; algo de consultoría, creo, pero que vale una pasta.

    El personaje de azul y reloj grande de oro no desaprovecha la ocasión para hacer un alarde de confusión mental en el que se mezcla la genética (habla del ADN de la empresa), el darwinismo social (‘ahora no tenemos ninguna excusa para ser los mejores’) y  la ética (‘ser libre (…) empresarialmente es complicado de gestionar’).

    Y así estaba yo, tomando estas notas para ver cómo exponía mi sorpresa y mi incredulidad cuando el azar me salva al encontrarme los primeros comentarios al final de la entrevista.

    ‘¿Cómo un majadero puede llegar tan alto?’ se pregunta el primero. Otro habla de ‘filosofía de ‘’cafetería’’ soltando majaderías sin el menor rubor’. El siguiente tiene conocimientos más próximos del personaje: ‘Vergüenza sentimos quienes trabajamos en esta empresa con este tipo de comentarios’. Se refiere a las opiniones del consejero delegado en traje azul. Añado el último por no cansar más ‘… y si en vez de trabajadores tuviéramos esclavos, sería todo más fácil’.

    Con los Austrias florecieron los arbitristas, pero los de traje azul y gran reloj de oro en la muñeca, no son locos ‘repúblicos’ sino el rostro más descarnado, la cara más real, aunque grotesca, de eso que en abstracto llamamos la crisis.

El alma del PSOE

Isaac Rosa

El PSOE sigue teniendo un alma republicana, dijo ayer Ramón Jáuregui, coordinador de la ponencia marco de la conferencia que los socialistas celebran el fin de semana. Un alma republicana. Algo es algo, podríamos pensar: actúan como monárquicos pata negra, pero al menos tienen el alma republicana.

Así que, para medir el tamaño de su alma, acudo a la ponencia que el propio Jáuregui ha coordinado y que servirá como base para los debates. Allí encuentro, entre 1.798 artículos, solo dos referidos al tema, los dos últimos, agrupados bajo el título republicanísimo de “La Corona”. Entre 386 páginas de ponencia, el alma republicana solo ocupa medio folio. Bueno, me digo, las esencias se guardan en frascos pequeños, así que acudo raudo a la última página.

Y ahí están, negro sobre blanco, las dos propuestas estrella del PSOE para “conectar” con la ciudadanía en tiempos de declive monárquico. La primera, pedir la igualdad entre hombre y mujer en la sucesión al trono, “salvaguardando expresamente los derechos sucesorios del actual Príncipe de Asturias”, y cambiando la Constitución (han leído bien, cambio constitucional) para… recoger “también el género femenino en sus referencias al Rey y al Príncipe”. Es decir, para que la Constitución diga “rey o reina” y “príncipe o princesa”. La segunda propuesta consiste en elaborar la Ley Orgánica que regule la abdicación y defina el estatuto jurídico del príncipe de Asturias. Punto final. That’s all, folks! Ya pueden poner un azulejo conmemorativo de esos de riada, que diga: “Hasta aquí llegó el alma republicana del PSOE en 2013”.

El PSOE tiene alma republicana pero actúa como un partido monárquico para “no poner el país patas arriba”, aclaró ayer Jáuregui. Junto a la republicana, en el almario guarda toda una colección de almas como pañuelos para días de paseo: alma de izquierda, alma federal, alma laica, alma por la memoria histórica, alma obrera… Por responsabilidad, para “no poner el país patas arriba”, guarda todas esas almas bajo siete llaves, que el cuerpo es una cárcel para el alma, ya lo decía el clásico.

Cuando el PSOE está en la oposición, a veces relaja la vigilancia y de pronto un alma enseña la patita. Entonces van y piden sacar a Franco del Valle de los Caídos, derogar los acuerdos con el Vaticano, aumentar impuestos a las grandes fortunas o abolir la reforma laboral o la de pensiones (las del PP, no las suyas). Pero en seguida empuja de vuelta el alma a su celda, y todo vuelve a la normalidad. Y cuando llegue al Gobierno, ya se sabe: a vender el alma al diablo.

En realidad, si de almas hablamos, el PSOE es más bien un alma en pena que llega a la conferencia arrastrando los pies, hundido en las encuestas, falto de poder territorial y alejado de su base social.

Dijeron ayer que el lema elegido para la conferencia, “¡Conectamos!”, no es un eslogan sino “un grito”, y hay que pronunciarlo así, a voces. Ya tendrán cuidado este fin de semana al gritar, no sea que el alma se les escape por la boca.

El derecho a la autodeterminación

El derecho a la autodeterminación

Luis García Montero

Hay cuestiones sobre las que no resulta agradable opinar y sobre las que no es honrado guardar silencio. El debate sobre el derecho de los catalanes a la autodeterminación es para mí una de ellas. Me provoca contradicciones, miedo a equivocarme, a ser injusto, a caer en la irritación. Pero si se escribe regularmente en público, tampoco puede uno permanecer callado sin aportar al debate al menos una honrada impotencia.

Es muy propia de una trilera como Rosa Díez la ratonería parlamentaria de someter a votación el derecho de todos los españoles a decidir en el asunto de la soberanía catalana. Después de haber puesto todas las trabas posibles en el proceso de pacificación del País Vasco, parece que su oportunismo quiere ahora aprovecharse también de las tensiones catalanas para empeorar definitivamente la situación. A mí me ha provocado con su estrategia la necesidad de declarar que, como español y como ciudadano, me parece que no me considero con derecho a decidir sobre la posible soberanía catalana.

Escribo “me parece” porque en todo este asunto sólo tengo una certeza: más tarde o más temprano, la independencia de Cataluña es ya inevitable. Con los sentimientos no se puede jugar. No creo que tengamos ninguna posibilidad de éxito democrático aquellos que desearíamos otro tipo de solución. Posturas truculentas como la de Rosa Díez, la irresponsabilidad política de los gobernantes y razones históricas objetivas han extendido un movimiento independentista cada vez más generalizado. Nos engañaríamos al interpretar la fractura de los socialistas como un asunto interno. Es el mejor exponente de la situación. Ni por simple estrategia electoral, ni por sentimiento, puede hoy una fuerza progresista catalana negarse a pedir una consulta sobre el derecho a la soberanía. La realidad social pasaría por encima de ella.

Cuando hablo de irresponsabilidades políticas, me refiero a actuaciones de diversa índole. La debilidad de nuestra burguesía liberal para articular un Estado sólido en los siglos XVIII y XIX dejó abiertas muchas fisuras que las debilidades de la Transición española no lograron solventar con eficacia. Ha sido una irresponsabilidad grave someter durante años la organización territorial y el traspaso de competencias a los penosos procesos de compra y venta abiertos por los partidos mayoritarios cada vez que necesitaban para gobernar el voto de las minorías nacionalistas. Y ha sido mayúscula la irresponsabilidad del PP al utilizar cuestiones como el Estatuto de Cataluña para guerrear en el escenario bipartidista contra el PSOE.

La derecha catalana ha sido también muy irresponsable al enmascarar en el lamento nacionalista las facturas antisociales de su política neoliberal y al intentar forzar un nuevo pacto de financiación con el lema mentiroso de que España roba a Cataluña. Esta acusación no la resiste ningún análisis económico objetivo. El caso es que se ha metido así en un callejón sin salida. Un simple cambio de financiación no contentaría ya al sentimiento independentista de sus ciudadanos. Pero, por otra parte, el capitalismo  catalán al que representa Convergència y Unió no quiere una independencia llena de incertidumbre para sus negocios. Prefiere seguir acabando con el Estado del bienestar en Barcelona, en Madrid y en Granada (mi ciudad natal). Porque España no está robando a Cataluña. Son las élites económicas catalanas y españolas las que nos están descuartizando a todos.

Decir que debajo del independentismo catalán hay intereses económicos no supone ningún tipo de afirmación peyorativa. Creo en el origen económico de las ideologías. No conozco ningún proceso religioso, poético o nacional en la historia que no haya tenido una raíz económica. El dinero se convierte en sentimiento y establece sus fronteras. Cada cual elige luego su posición y surgen las contradicciones de la realidad. Antes se solucionaban con las armas. Ahora contamos por fortuna con los procedimientos democráticos.

Creo que la autodeterminación es un derecho democrático. Una sociedad madura puede decidir sobre su destino. Creo también que hay otro tipo de identidades más allá de las nacionales. Mi identidad cívica, por ejemplo, tiene que ver con el socialismo. Vivo la justicia económica, la memoria política y el Estado social como una identidad. Respeto el derecho democrático de los catalanes a su independencia. Pero sería incapaz de aprobar un pacto fiscal en el que las mentiras del capitalismo catalán provocasen una forma más injusta de articulación de España. Y temo que los grandes hombres de Estado, esos hombres que tienden siempre a confundir el porvenir con las situaciones más cómodas para el dinero, van a caminar ahora hacia ese tipo de solución.

De una manera o de otra, antes o después, opino que la independencia de Cataluña es ya inevitable. Conviene no ponerse muy trágicos y encontrar entre todos una forma ordenada para el proceso. A mí me gustaría más, claro está, que nos reunificara la identidad de un Estado federal, socialista y republicano. Pero eso forma parte de mi deseo más que de mi realidad.

La educación clasista en España

La educación clasista en España

Vicenç Navarro

En España hay clases sociales. Y es imposible entender qué ocurre en España sin entender el enorme dominio que la burguesía, pequeña burguesía y clases medias profesionales de renta alta han tenido y continúan teniendo sobre los aparatos del Estado, influencia que está alcanzando su máxima expresión durante el gobierno Rajoy, el gobierno que España ha tenido durante el periodo democrático que ha sido más sensible a los intereses de estas clases sociales.

Esta enorme influencia explica muchas realidades, tales como la pobreza del Estado del Bienestar (España tiene uno de los gastos públicos sociales por habitante más bajos de la UE-15, el grupo de países, dentro de la Unión Europea, de semejante desarrollo económico), su escasa capacidad redistributiva (de nuevo, el Estado español es de los menos redistributivos en la UE-15), su escasa progresividad fiscal (mientras que los trabajadores de la manufactura pagan impuestos -en porcentaje sobre su sueldo-, en cantidades semejantes a sus homólogos en la UE-15, el 1% de la población que deriva sus ingresos de la propiedad de capital paga sólo un 10% de lo que pagan sus homólogos en el promedio de los países de la UE-15).

Todo ello explica la gran pobreza de los servicios públicos del Estado del Bienestar, tales como la educación. El Estado español gastó en educación en 2010 solo un 4,2% de su PIB, mucho más bajo que el promedio de la UE-15 (5,2 %), y mucho, mucho más bajo que Suecia (7%), uno de los países de la UE donde la clase trabajadora y las clases medias de renta media y baja tienen mayor influencia sobre el Estado. El gasto educativo por alumno (en todas las categorías de estudios) en España es de los más bajos de la UE-15.

Las consecuencias de esta pobreza del gasto educativo son muchas. Y la más llamativa es la polarización, por clase social, del sistema educativo. Desde las escuelas de infancia (mal llamadas guarderías) hasta la enseñanza primaria y secundaria, las clases pudientes llevan a sus hijos a las escuelas privadas (cuyo gasto por alumno es más elevado que las públicas, con un subsidio público muy importante, llamado concierto), y las clases populares (las clases medias de renta media y baja y la clase trabajadora) envían a sus hijos a la escuela pública. Muchas de las privadas están gestionadas por la Iglesia católica, que institucionalmente ha sido siempre cercana a los intereses de las clases más pudientes.

Durante la mayoría del periodo democrático, el número de horas lectivas en la enseñanza era mayor en las escuelas europeas que las escuelas públicas españolas. Así, en las escuelas secundarias, las horas lectivas eran de 559 horas al año en las públicas españolas, comparado con 678 horas en el promedio de las escuelas de la UE-15. Sumando el déficit anual, el estudiante español iba a la escuela secundaria un año menos que el estudiante europeo. No por casualidad, el conocimiento en comprensión de lectura, de matemáticas y de lenguas de un graduado español de la escuela secundaria era semejante al de un estudiante europeo de un año menos (Datos de PISA, 2003). Tal diferencial de conocimientos no ha disminuido. En realidad, ha aumentado (PISA, 2012). Y lo que es también interesante subrayar es que los estudiantes de la privada tampoco están mejor que el promedio de los estudiantes de la escuela pública europea (de la UE-15). En realidad, están peor.

La evidencia empírica es clara y contundente para todo aquel que lo quiera ver. Los sistemas educativos polarizados por clase social, con una dicotomía pública-privada, son peores en su calidad educativa que los sistemas públicos mayoritarios. En España, el 34% de los estudiantes van a la privada, y el 66% a la pública. En comparación, en Suecia y Finlandia (esta última es considerada la mejor de Europa) la distribución de porcentajes es 7% versus 93% respectivamente. Esta es una de las mayores causas de la baja calidad educativa en España, resultado del enorme poder de las clases más pudientes (burguesía, pequeña burguesía y clase media profesional de renta alta) sobre el Estado a través de sus instrumentos políticos (los partidos conservadores y liberales) y mediáticos (la gran mayoría de medios de información, tanto públicos como privados), que en su egoísmo —defensa a ultranza de sus intereses inmediatos— están dañando al país, y también, paradójicamente, a la educación de sus hijos, aun cuando consiguen lo que más quieren, es decir, mantener la distancia social (creando ciudadanos de primera —sus hijos— y de segunda —todos los demás—) reproduciendo las desigualdades dentro de la ciudadanía, manteniendo sus privilegios.

Representa, por cierto, una gran incoherencia que esas fuerzas conservadoras y liberales, y sus partidos políticos, como el PP, que se presentan como las “fuerzas patrióticas”, que constantemente hablan de patria o nación enarbolando la bandera, apliquen a la vez políticas públicas, en educación, que descohesiona tal patria. En realidad, la defensa de sus intereses a través de las políticas públicas del gobierno Rajoy daña a la mayoría de la ciudadanía, mostrando que pese a su discurso y narrativa, son profundamente anti-patriotas, pues el elemento clave de la patria –el término que utilizan ellos-, es su población. Y la mayoría queda dañada por esas políticas. De ahí que debiera ser una tarea a realizar por las fuerzas progresistas desenmascarar la utilización tan abusiva y oportunista de los “superpatriotas” de las banderas, pues en realidad están defendiendo sus intereses de clase. Su visión de España es una visión clasista que daña a la España real. Cada uno de los elementos de la reforma Wert favorece a su visión clasista, en contra de la España real, la España social y la España plurinacional. Es una reforma reaccionaria que dañará a las clases populares —la mayoría de la ciudadanía en España—.

Vencedores y vencidos

No entiendo que los mismos que alabaron al Tribunal Europeo de Derechos Humanos cuando ratificó la ilegalización de Batasuna, ahora repitan que ni es un tribunal ni son jueces, que se trata de un órgano político y de políticos. A no ser que piensen que el Estado de Derecho y los tribunales solo valen cuando les dan la razón.

No entiendo la manifestación del 27-O. No entiendo que se haya convocado exigiendo que haya vencedores y vencidos. Ese lenguaje se acerca peligrosamente a dar por buena la retórica militar de los terroristas, Se parece peligrosamente a darle la razón a ETA y su entorno cuando afirman que había un conflicto y libraban una guerra. Las palabras no matan. Pero nunca son inocentes.

No entiendo que se haya convocado en nombre de todas las víctimas, cuando sabemos que ni están todas, ni todas piensan igual sobre la bondad o la maldad de la anulación de la la llamada doctrina Parot. Tanto valdrán la opinión y los sentimientos de unas y otras. El tan mencionado respeto a las víctimas debería empezar por tratarlas con igualdad y justicia. ¿O es que solo merece honor y respeto el dolor de aquellas que dicen lo que nos conviene oír?

No entiendo que muchos entre quienes se arrogan la capacidad de hablar en nombre de todas las víctimas insinúen o digan que, o se está con ellas, o se está con los verdugos y los criminales. Y si lo hacen, deberían aceptar que ciudadanos tan libres y tan decentes como ellos les respondan que se equivocan, que ni la rabia ni el sufrimiento pueden ser utilizados para justificar lo injustificable.

No entiendo que los mismos que alabaron al Tribunal Europeo de Derechos Humanos cuando ratificó la ilegalización de Batasuna, ahora repitan que ni es un tribunal ni son jueces, que se trata de un órgano político y de políticos. A no ser que piensen que el Estado de Derecho y los tribunales solo valen cuando les dan la razón y la política es incompatible con la justicia.

No entiendo que se hable de injusticia o burla a la ley cuando el artículo 9.3 de la Constitución proclama "la irretroactividad de las disposiciones sancionadoras no favorables o restrictivas de derechos individuales". O el Artículo 25 que establece que "las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social... El condenado a pena de prisión gozará de los derechos fundamentales de este capítulo a excepción de los que se vean expresamente limitados por el contenido del fallo condenatorio, el sentido de la pena y la ley penitenciaria". El principio de irretroactividad penal es uno de los fundamentos del Estado de Derecho. Justicia es aquello que dice la ley y sentencian los jueces. No lo que queremos que digan o sentencien.

Ni en la Constitución ni en el código penal se hacen excepciones a estos principios según el tipo de delincuente o el delito. Si alguien quiere vivir en un país donde estos principios no rijan y la ley penal vaya a golpe de encuesta de opinión, o titulares e índices de audiencia, es muy libre de quererlo. Igual que yo soy libre para rechazarlo. Quién crea que el derecho penal debe funcionar a golpes, debería empezar por cambiar la Constitución.

No entiendo que los mismos que callaban o aplaudían cuando otro gobierno excarcelaba etarras con menos de la mitad de su pena cumplida porque lo importante era lograr la paz, ahora se indignen porque se cumple y hace cumplir la ley. Yo sigo pensando lo mismo que creía entonces. Lo mismo que he creído siempre. Lo importante es lograr la paz y la ley debe cumplirse y hacer que se cumpla. ¿O es que la indignación, la infamia y la traición dependen del color político del gobierno de turno? Si es así, si es cierto, resulta indecente y se falta al respeto que merecen las víctimas. Todas.

Más te vale seguir corriendo, perro, más te vale

DEDICADO A ARTUR MAS

Carlos Jiménez Villarejo

Imagen

Dedicado a Artur Mas

Con motivo de su asistencia al acto de beatificación  en Tarragona de los “mártires de 1936”

Después de haber disuelto el Memorial Democratic- que siempre honró a todas las víctimas de la Guerra Civil y de la dictadura-,  como ha hecho el Gobierno del Partido Popular con la Ley de la Memoria Histórica, tiene la desfachatez y la  absoluta falta de respeto a las victimas republicanas y de la dictadura de respaldar con su presencia un acto de exaltación de la Iglesia que apoyó el golpe militar de 1936 y la feroz dictadura que luego fue implantada.

Queremos hacerlo con algunas muestras del comportamiento de la Jerarquía y sacerdotes de la provincia de Córdoba llamando de forma fratricida a la violencia contra los republicanos. Y, precisamente, de ese pueblo cordobés de quien el President y sus aliados ahora quieren separarse.¡Qué ausencia de memoria y de solidaridad¡.

Pastoral del Obispo de Córdoba de Octubre de 1936:”Mis saludos y la mas efusiva enhorabuena al bravo salvador (se refería al Coronel Cascajo, principal impulsor del golpe en aquella provincia)… que, con certero pulso y en momentos decisivos para el cautiverio o para la liberación del pueblo que le vió nacer, tuvo misión providencial y, respondiendo decididamente a ella, derribó, cual otro David, audaz y valeroso, al Goliat rojo en Córdoba, gesto que le valió ser paseado en triunfo por las calles y plazas con delirante entusiasmo y enloquecedor alborozo de cuantos se sentían redimidos por él de las satánicas hordas marxistas… Le bendigo de todo corazón y le abrazo con devoto y paternal afecto”. Estaba bendiciendo el asesinato de 10.000 personas en dicha provincia.

El órgano católico de la prensa cordobesa, El Defensor de Córdoba, el 10 de Agosto de 1936 llamaba al derramamiento de sangre: ”Los malvados marxistas.¡Muera la canalla”.Y continuaba:”Cordobeses, devotos de la Virgen de la Fuensanta, declarad guerra a muerte a los laicos, a los masones, a sus hijuelas y a todos sus adeptos…”. Y, el 2 de Octubre, decía” Pero el triunfo no será completo, definido ni estable, mientras subsista la Masonería en nuestra España.Y para que aquella desaparezca,¿qué hacer? Preguntad a Mussolini”.

O las llamadas del capuchino Jacinto de Chucena a través de las ondas de Radio Córdoba: ”Es preciso, de toda precisión, que a esta degenerada y venenosa semilla del marxismo se la quebrante y desarraigue del patrio suelo, hasta que no quede ni rastro de ella. Poco nos parece el destierro; Hay que extinguirla, supuesto que su ideal, si es que merece este nombre, no solo es inhumano, sino que trasciende en la crueldad refinada a los extremos diabólicos… que los hacen mucho peores y sanguinarios que a las mismas fieras, y es muy natural que a las fieras se las expulse y destierre de la sociedad de los hombres y, si es posible, se extingan”.

O los llamamientos del jesuita Bernabé Copado, capellán en una Columna de requetés contra “la infame y blasfema República”, que dejó testimonios como éste. En Ronda (Málaga), ”La catedral la encontré convertida en dormitorio de la chusma de milicianos…. los dirigentes del maldito Frente Popular”. O, en la carretera de Bujalance a Villa del Rio, el 24 de Diciembre de 1936: ”Un Capitán de Carabineros recibió su merecido: el cadáver, con otros cuarenta mas, quedó entre aquellos olivares”.

O los comentarios de seminaristas de Córdoba: ”¡Cómo está nuestra querida España. Cada vez me convenzo de que esto no lo arreglará nadie mas que la Falange Española… Así ha ocurrido en Italia y Alemania… No seamos cobardes. Me gusta la F.E., porque es la única que está haciendo frente al “enemigo” que amenaza a España y a la Iglesia….Ese debe ser el ideal de todo español y católico creyente: la salvación de la Iglesia y de su Patria “de esos canallas y bandidos”.

“En Lucena,el compromiso del clero con el franquismo llegó a la apoteosis. El Coadjutor de Santo Domingo, Federico Romero Fustegueras, se hizo capellán de las milicias nacionales lucentinas y las acompañaba, pistolón al cinto, en sus expediciones de castigo. Además, colaboraba con los falangistas en los controles callejeros”.

“La Iglesia Católica fue la que dio contenido y cohesión al gran huracán franquista de 1936”.

(Textos contenidos en la obra “1936: El genocidio franquista en Córdoba” de Francisco Moreno Gómez)

Las muestras expuestas podrían extenderse a todas las provincias españolas en las que antes de 1939 impusieron los facciosos su régimen de terror..

Ante esta incuestionable realidad, el President Mas y quienes de su Govern asistan al acto de Tarragona, cuando aún permanecen sin localizar ni identificar los restos de mas de 114.000 personas desaparecidas, deberían dimitir y abandonar sus cargos. A partir de mañana, no merecen ningún respeto ni, por supuesto, ninguna credibilidad. A ver si así lo entienden partidos como ICV-EUA que, pese a sus discrepancias puntuales, siguen la senda marcada por un Gobierno tan reaccionario, insolidario y enemigo de  los verdaderos intereses de las clases populares.

Mano dura y paso atrás

Mano dura y paso atrás

Concha Caballero

Tardamos mucho en comprenderlo, pero los seres humanos no somos flores de una sola generación. Acumulamos experiencias, miedos, recelos o esperanzas de generaciones anteriores. Yo no viví la Guerra Civil, claro está, pero mi familia sufrió de una forma terrible la violencia de aquel tiempo. Conservo una foto, fechada alrededor de 1927, de mis familiares en una celebración. Lucen sonrientes, atractivos y seguros. Nadie hubiera imaginado que pocos de ellos seguirían con vida 10 años después. Y la historia que no vivimos, dejó sus huellas en varias generaciones posteriores. Si alguien piensa que voy a contarles una historia más de la Guerra Civil, se equivoca. Lo que quiero expresar es que somos parte de una cadena. Que hablan por nosotros voces distintas, aunque no ajenas.

Se han escrito muchos libros sobre la dictadura, pero lo que apenas se ha contado es el tono moral de esa época. La maldad, la crueldad, el clasismo que no solo se expresaba en los calabozos sino en la vida cotidiana. No toda la sociedad era siniestra, pero el pensamiento dominante era miserable e inmisericorde. A la vuelta de una jornada infructuosa, el cazador podía disparar un tiro en la cabeza del perro que lo acompañaba. La correa de los pantalones servía para propinar terribles palizas a los niños. Las personas con discapacidad eran ocultadas como un estigma. De las mujeres… para qué hablar. Lean a Delibes o vean esa película reveladora de Carlos Saura llamada La caza.

Los sistemas autoritarios necesitan pensar mal del ser humano, ponerse en lo peor, alentar la venganza, desprestigiar el perdón, castigar, proclamar que no hay redención posible. La democracia no sólo nos hizo más libres, sino también más buenos. Alentó nuestros mejores deseos, nos ofreció ciertos ideales colectivos.

Ahora que todo se resquebraja, vuelven las ideologías del mal a apoderarse de nuestra mente. Debe haber explicaciones sociológicas para ello. Las soluciones drásticas nos tranquilizan. El racismo nos concede una superioridad rápida ante los demás seres humanos. El castigo severo nos convierte en dueños de no se sabe qué futuro.

Dicen que el 70% de la sociedad española es partidaria de la cadena perpetua. Y lo creo. Seguramente si le preguntasen —y no lo hacen porque no es correcto— por la pena de muerte también obtendría un considerable respaldo. La gente pronuncia frases que han sido implantadas en su cerebro a fuerza de sensacionalismo barato y de espectáculo mercantil: “matar sale muy barato” o “en España hay muchos asesinatos”. No importa que los datos demuestren que nuestro país es uno de los más seguros y pacíficos del mundo. Tampoco que las condenas en España sean de las más duras de nuestro entorno. Cuando un prejuicio se asienta en nuestra cabeza es inmune a la verdad.

Para estas reformas legales se invoca el dolor de los familiares de las víctimas, sin ser conscientes de que el peor daño que la sociedad les puede hacer es no ayudarles a superar su pérdida. Por el contrario, hay verdaderos especialistas en alimentar su furia, su insatisfacción. Una senda delicada que no los dejará vivir en paz.

Uno de los pilares ideológicos del autoritarismo es la desconfianza en el ser humano, su incapacidad de gobernarse y la creencia de que solo “el palo y la mano dura” solucionarán los problemas, excepto con los delitos económicos donde la permisividad llega al extremo. Por eso, cada vez que suenan las trompetas del autoritarismo, se remueve el caldo de cultivo de la inseguridad ciudadana. Si la finalidad fuese luchar más eficazmente contra el delito, se aumentarían los recursos para la investigación policial y se pondrían en marcha sistemas efectivos de reinserción de las personas presas. Pero, no nos engañemos, no es ese el objetivo, sino apaciguar una demanda populista que ellos mismos han creado y que no tiene fin. Lo único que nos falta es que, además de salir de la crisis más pobres, salgamos más malos, sin rastro alguno de confianza en el ser humano. Mano dura y paso atrás.

El facha Miguel Angel Rodriguez es goleado por Pablo Iglesias en el debate sobre Educación

Cuba, donde saber no cuesta nada

Es el único país de Latinoamérica donde todos los niños y niñas en edad escolar van al colegio y la enseñanza es gratuita, incluyendo la universitaria, la artística y la especial

FERNANDO RAVSBERG. Público

Estudiar en Cuba es gratuito: los alumnos no pagan matrículas ni los libros de texto. FOTOS: RAQUEL PÉREZ

Estudiar en Cuba es gratuito: los alumnos no pagan matrículas ni los libros de texto. FOTOS: RAQUEL PÉREZ

Esta semana más de dos millones de cubanos acudieron a las aulas para iniciar o continuar sus estudios. Se trata de la sexta parte de la población de la isla y está compuesta por niños, jóvenes y hasta abuelos. Cuba es el único país de América Latina en el que todos los chicos en edad escolar, sin excepción, van a la escuela, donde toda la enseñanza es gratuita, incluyendo la universitaria, la artística y también la especial, para aquellos niños que sufren minusvalías.

Estudiar en Cuba es bastante fácil, no se paga matricula ni siquiera en la universidad y los libros son entregados gratuitamente por cada escuela, secundaria, preuniversitario o facultad, con el único compromiso de devolverlo en buen estado al finalizar el curso escolar. Hay universidades en todas las capitales provinciales y estas cuentan con residencias gratuitas para albergar a los estudiantes que viven en el campo. Semejantes facilidades masificaron la enseñanza y transformaron la economía nacional.

 Hoy los mayores ingresos de Cuba provienen de la venta de servicios profesionales, médicos, maestros, ingenieros, entrenadores deportivos y un largo etc.. Pero la historia comenzó en los primeros años de la revolución, cuando la educación se convirtió en prioridad de la nación y se impulsó una campaña de alfabetización masiva que llegó hasta los lugares más intrincados de las montañas para enseñar a todos los cubanos a escribir y leer. Fue el cimiento sobre el que se construyó un sistema general de educación que graduó a más de un millón de profesionales.

La enseñanza primaria hasta 9º grado es obligatoria y se considera un derecho de la infancia, al punto que incluso sus padres tienen la obligación de respetarlo. Los trabajadores sociales vigilan que todos los niños acudan a la escuela y no enviarlos puede implicar la perdida de la custodia del menor. Para estos casos y otros de desamparo filial existen escuelas-residencia donde el Estado les garantiza la manutención hasta los 18 años o más si están estudiando en la universidad.

Durante la crisis económica de los años 90, cuando desaparecieron todos los socios comerciales de Cuba de un día para otro, la educación fue uno de los sectores que más sufrió. Miles de maestros dejaron las aulas en busca de mejores salarios, sus sustitutos no tenían la preparación adecuada y los centros docentes se deterioraron fiscalmente. Sin embargo, nunca se quedaron niños sin escuela, ni siquiera los que viven en las montañas, donde las aulas funcionan con paneles solares porque no hay electricidad.

 En estos momentos las reformas también llegan a la educación en Cuba, pretenden hacerla sostenible, con un uso más racional de los recursos. Se vincula la universidad a las posibilidades de la economía cubana, lo cual quiere decir que se dejarán de formar filólogos para que terminen de porteros de hotel, mientras el país necesita médicos, ingenieros, carpinteros o albañiles. En ese sentido aumentan las plazas en los tecnológicos y se crean escuelas de oficios donde poder formar mano de obra especializada, una especie casi extinta en el país.

Dentro de esos cambios se le da un especial impulso este año a la formación de médicos y trabajadores de la salud, hay 80.000 alumnos, 10.000 de ellos extranjeros que estudian también de forma gratuita. Esta inversión cubana es bastante lógica dado que la venta de servicios médicos en el extranjero representa el mayor ingreso del país, mucho más que el turismo y las remesas familiares juntos. La reciente contratación de 4.000 galenos para Brasil parece indicar que también en el futuro continuará siendo el sector económico más importante.

Pero más allá de las dificultades, las crisis y los cambios, lo cierto es que este año se mantienen todos los cursos regulares, 800 niños recibirán clases profesionales de ballet sin que les cueste un centavo, seguirá funcionando la Universidad del Adulto Mayor para que los abuelos inicien estudios de todo tipo y decenas de miles de chicos con minusvalías acudirán a las escuelas especiales, donde se les enseña a descubrir sus habilidades y a sacar el máximo partido de ellas.

Más de 300 personas a cuerpo de REY

Iván Ruiz
 

Caminó unos 100 metros desde el Hotel Hilton. Se sentó. Suspiró. Había sido un día agotador. Sábado 7 de septiembre. 14 horas en Buenos Aires. La Princesa Letizia bajaba las revoluciones después de escuchar a su marido, el Príncipe Felipe, exponer la candidatura de Madrid 2020 ante los 106 miembros del Comité Olímpico Internacional (COI). Una prueba de fuego cargada de tensión. La Princesa de Asturias se acomodó en un sillón blanco del salón… y sorprendió a todos: se descalzó sus zapatos rojos y, durante unos quince minutos, reposó sus pies en una mesita baja.

“Nos quedamos todos con la boca abierta”, dijo una empleada, la misma que relató la escena, fuera de todo protocolo. Letizia se sentía como en casa. La Princesa estaba en Calima, un salón de eventos (http://www.calimabuenosaires.com.ar/fotos_corp_mad.php) alquilado por la delegación española y que sirvió como lugar de reunión para la tropa olímpica. Allí se ofrecía desayuno, almuerzo, merienda y cena a unos 300 españoles que llegaron a Buenos Aires para apoyar el proyecto. Lugar no faltaba. El coqueto salón, decorado con piedra natural, cuenta con 452 metros cuadrados para organizar este tipo de eventos.

Estancia en Buenos Aires

Pese al fracaso ante el Comité Olímpico, la delegación española se permitió algunos gastos en Buenos Aires. Dispuso de un hotel cinco estrellas para 300 personas, contrató un salón exclusivo para eventos, pagó el viaje de más de 100 periodistas (uno de este diario) y arrendó un piso de 200 metros cuadrados en el barrio más caro de la ciudad. Hasta trajo desde España 170 kilos de ibérico y hospedó al mejor jamonero del mundo bajo el mismo techo que el Príncipe Felipe. El hotel y los viajes formaban parte de intercambios con patrocinadores.

Calima fue el escenario de la derrota. Los carteles con la leyenda “Madrid 2020” colgados de la pared quedaron inmediatamente fuera de juego. El sueño había terminado. Mariano Rajoy, los Príncipes de Asturias, Ana Botella y Alejandro Blanco lo observaron por televisión desde una pantalla gigante. “La más angustiada era Doña Letizia”, repiten los empleados del local, que todavía recuerdan su decepción.

Fueron jornadas full time en Calima. Aunque desde el salón ocupado por la delegación hispana no quisieron revelar el coste de esta instalación, su alquiler cuesta 2.000 euros por día. La comida y la bebida para todos los invitados elevan el presupuesto hasta casi 10.000 diarios, según fuentes del sector.

La ubicación de algunos de los lugares que frecuentó la delegación española era estratégica: estaban en el corazón de Puerto Madero, la zona más cara de la ciudad de Buenos Aires. Desde allí se puede observar, por ejemplo, la Torre YPF construida por el reconocido arquitecto César Pelli o la Casa Rosada. Una zona cómoda incluso para recorrer a pie el circuito entre el Hilton y el Hotel NH Tower (http://www.nh-hotels.com/nh/en/hotels/argentina/buenos-aires/nh-city--and--tower.html), lugar de hospedaje en el distrito histórico de la candidatura española.

Un cinco estrellas sólo para la delegación española

Jueves por la noche. Doscientas personas esperaban su turno en el lobby del Hotel NH Tower. Un check-in multitudinario. Desembarcaba el chárter de Air Europa, esponsor de Madrid 2020. Llegaron deportistas, periodistas y algún político, todos a la espera de subir a las habitaciones.

Durante tres días, este hotel de cinco estrellas estuvo cerrado al público. Todas las habitaciones estuvieron a disposición de la comitiva madrileña. “Llegaron a ser casi 300 personas hospedadas”, asegura Diego Montero, gerente corporativo de El Corte Inglés Viajes, que organizó parte de la excursión a Buenos Aires. Fueron 369 habitaciones y 11 salas a disposición, afirman fuentes consultadas por este periódico.

Allí se hospedaron todos. Los miembros de la Casa Real. Las estrellas del deporte, como Pau Gasol y Sergio “Maravilla” Martínez. La comitiva política. Sólo hubo dos excepciones: Ana Botella prefirió dormir en la residencia del embajador en Argentina, Román Oyarzún Marchesi, en el barrio de Palermo; y Alejandro Blanco, que se alojó en el Hilton, epicentro del lobby olímpico.

Durante una semana, el NH Tower se transformó en “La Casa de España”. También se utilizaron sus salones, como el Gaudí, para las conferencias de prensa. El sábado por la noche, después de la última aparición pública frente a los periodistas, también se usaron para hacer la fiesta final de Madrid 2020. Un agasajo para 400 personas, entre ellos Rajoy y el Príncipe.

“Nos sorprendió la sencillez del Príncipe. Se alojó en una suite común”, resaltó un miembro de la comitiva poco acostumbrado a tratarlo. Fuentes del hotel confiesan que esperaban que se hospedara en la suite presidencial, la habitación más lujosa del edificio, que después fue ocupada por Mariano Rajoy.

Consultados por El Confidencial, desde El Corte Inglés se negaron a revelar el coste de la estancia en Buenos Aires. Según pudo saber este periódico, la habitación más económica del hotel cuesta 125 dólares, la suite que usaron los Príncipes, 175, y la suite presidencial se cotiza hasta los 400 dólares.

170 kilos de jamón ibérico

“Era muchísima gente. Incluso había más de 100 periodistas que llegaron todos juntos y se alojaron ahí. Estaba Televisión Española, pero también medios privados”, comentó una fuente que vivió el día a día de la delegación. Desde El Corte Inglés, Montero ratificó que muchos periodistas se hospedaron en el NH, aunque evitó dar detalles. “No podría precisiones la cantidad. El viaje en avión fue cortesía de Air Europa. En realidad, fue parte de la negociación como esponsor de Madrid 2020”.

Del buen comer tampoco se privó la delegación española. Trajo a Buenos Aires 170 kilos de jamón ibérico. Por eso, la comitiva incluyó a Florencio Sanchidrián, el mejor cortador de jamón del mundo, que también se alojó en el NH.

“Más austeros no podíamos ser. Nos hubiese gustado traer más miembros del equipo de Madrid 2020. Eran menos de diez”, dice Montero, quien evitó responder por qué había tan pocos miembros de la candidatura Madrid 2020 en una delegación de 300 personas.

Los salones del hotel NH y los 452 metros cuadrados de Calima no fueron suficientes. La delegación española también alquiló el cuarto piso del edificio Porteño Plaza I. Una torre de oficinas construida justo enfrente del Hotel. Eran 200 metros cuadrados, distribuidos en siete habitaciones y un salón. Un espacio al que sólo tenían acceso unas 50 personas, dedicado exclusivamente para hacer lobby. Algunos miembros del Comité Olímpico, como el norcoreano Chang Ung y el uruguayo Julio César Maglione fueron vistos mientras cruzaban la calle Olga Cossenttini y atravesaban la impactante entrada vidriada del edificio.

El metro cuadrado de una oficina en el barrio más caro de Buenos Aires cotiza 4.500 euros. Según fuentes del mercado inmobiliario, el alquiler del inmueble sin el equipamiento supera los 2.000 euros.

Esa oficina del cuarto piso también fue utilizada como sala de ensayos y planificación. Allí entrenaron las exposiciones que el sábado se hicieron ante los miembros del COI en la asamblea definitiva. “Sí, escuché el ensayo de Botella. Es increíble que en la exposición sonaba igual y nadie le haya dicho nada”, confiesa una fuente que tuvo acceso al edificio durante toda la semana.

Los gastos no se limitaron al alquiler. “Trajeron de todo. Perdí la cuenta de la cantidad de muebles que subieron. También trajeron muchas cosas de electrónica y sonido. Equiparon la oficina a nuevo”, confiesa un conserje del edificio. Y agrega: “Nos quedamos con todo lo que sobró. Todavía tengo el vino que el Príncipe se hizo traer desde España. ¿Lo querés?”.

Contradicciones, embustes y camelos varios. Esto es lo que decía ABC acerca de las olimpiadas de Londres hace un añito. Esta opinión era compatible con un apoyo estúpido a madrid 2020 y, por lo visto, también es compatible con la crítica de mal perdedor al COI.

La impagable «burbuja olímpica» de Londres 2012

Día 29/09/2012 - 19.26h

 Celebrar unos Juegos Olímpicos rara vez termina siendo una buena inversión para el país anfitrión

La impagable «burbuja olímpica» de Londres 2012
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La «burbuja olímpica» de Londres 2012 puede aumentar la deuda del Reino Unido

En el año 2005 cuando Londres, París, Madrid, Nueva York y Moscú pujaban por ser sede olímpica en 2012, «The Economist» lanzó un dardo al Comité Olímpico: «Háganle un favor a Londres, concedan las Olimpíadas a París». Un «favor» que también podrían haberle hecho a Madrid, pero que por suerte no le hicieron.

Ser sede de unos Juegos Olímpicos, la máxima bendición que se puede conceder a una ciudad, podría ser un regalo envenenado, según «The Economist».

El European Economic Outlook, de PricewaterhouseCoopers, publicaba hace unos meses un análisis de los resultados económicos de los anteriores Juegos Olímpicos. El gigantismo olímpico llevó a la ciudad de Motreal a invertir 8 veces más de lo presupuestado, sumiendo a sus habitantes en una deuda que tardarían en pagar más de 30 años. El abismo financiero de las olimpíadas de los mil millones de dólares fue tan grande que cuando éstas terminaron, todavía quedaban a medio construir el principal estadio olímpico y dos hoteles para los asistentes. El resultado es que los empresarios de Montreal pasaron los siguientes 20 años pagando un «Impuestos Olímpico».

Al finalizar los Juegos de Montreal, Moscú ya se había comprometido a organizar la olimpíada de 1980, pero ninguna ciudad quería ser sede de los juegos de 1984. Tras duras negociaciones, la ciudad de Los Ángeles aceptó organizar los juegos con la condición de no incurrir en ninguna obligación financiera.

El comité organizador de los Juegos de Los Ángeles generó un superávit de un poco más de 300 millones de dólares, transformando el sistema de financiación olímpico en uno eminentemente privado. Los resultados de Los Ángeles dieron lugar a la leyenda que dice que las Olimpíadas resultan, necesariamente, una buena inversión. Como consecuencia, aumentó el número de ciudades interesadas en albergar unos Juegos Olímpicos. Y se dispararon los costes.

Los Juegos Olímpicos Atenas 2004 fueron un éxito deportivo y de organización, pero acabó generando una gran deuda para el contribuyente griego. China gastó el 0,3% de su PIB a cambio de mejorar su imagen pública obteniendo resultados parecidos. Cosa que solo la mayor economía del mundo se podría permitir.

Como se ve, lo raro es que unos Juegos Olímpicos terminen siendo una buena inversión. La pregunta es, ¿qué beneficio aportarán los Juegos Olímpicos de Londres 2012 a una economía en recesión como la británica?

Según el ministro de Deportes, Hugh Robertson, la inversión pública final para los Juegos será 9.298 millones de libras (11.865 millones de euros). El primer ministro, David Cameron, ha calculado que con los Juegos Londres ganará 16.000 millones cantidad que el «Times» eleva a 20.000 millones. Así lo exlpica el corresopnsal en Londrés de ABC, Borja Bergareche en su artículo «Reino Unido lo apuesta todo a Londrés 2012 para salir del agujero».

El Banco Goldman Sachs prevé también un efecto positivo en la economía del Reino Unido en el corto plazo. Se estima que los gastos impulsarán el PIB del tercer trimestre entre un 0,3 y 0,4%, con respecto al mismo período de 2011. ¿Pero, y en el largo?

Un evento de este nivel puede generar beneficios económicos incalculables (aumento del turismo, buen nombre para la ciudad, aumento del orgullo cívico del país...). Pero la cosa no está tan clara; las cuantiosas inversiones necesarias para celebrar las Olimpíadas carecen de lógica económica, difícilmente podrán ofrecer réditos futuros y sobre todo, hay que pagarlas.

Londres 2012, organizado por una economía que lleva 8 meses en recesión, cuyo PIB cae al 0,2% y que además ha hecho un gasto 3 veces superior al presupuestado tiene muchas papeletas de acabar en naufragio económico.

Sin embargo, nada permite saber con certeza si la «burbuja olímpica» estallará o servirá para reflotar la economía británica del agujero en que se encuentra.

De dictaduras y totalitarismos religiosos

De dictaduras y totalitarismos religiosos

Reseña “¿Por qué se rebelan? Revoluciones y contrarrevoluciones en el mundo árabe”, de Sami Naïr

Pascual Serrano

Olvidémonos de querer comprender las primaveras -o como se las quiera llamar- árabes leyendo un solo libro, pero también de querer comprenderlas sin leer libros. Este de Sami Naïr será uno de los que nos ayudarán a entender. Es verdad que desde que salió a la luz se han producido nuevos acontecimientos (golpe de Estado en Egipto, tambores de guerra contra Siria... ), pero la profundidad de la obra ¿Por qué se rebelan? Revoluciones y contrarrevoluciones en el mundo árabe aporta elementos que no se ven desbordados por los sucesos recientes.

Una de las claves que hemos de agradecer es la ayuda para comprender la victoria islamista en muchos de estos países. La nobleza intelectual de Sami Naïr se muestra al explicar de forma tan contundente y lógica esa victoria al tiempo que muestra su denuncia y discrepancia contra esos islamismos. No se trata del islam como religión sino de “su instrumentalización como arma política en manos de adversarios que no disponen de otro relato para explicar, justificar, su oposición”.

Tan evidente es su explicación como firme su oposición a que el relato religioso fagocite los orígenes de la conflictividad social, de la pobreza, de la desigualdad, de la injusticia. Señala con acierto Sami Naïr que, al igual que en la sociedad occidental el debate político ha sido desplazado por la dominación total de la economía, en los países arabo-islámicos lo ha sido por la ficción religiosa. Los dos mitos, economía y religión, logran expulsar la discusión racionalista sobre los orígenes de las injusticias y la búsqueda de alternativas.

Las políticas neoliberales aplicadas por los oligarcas árabes impuestos y apuntalados por occidente han provocado un rechazo de muchos ciudadanos a los principios democráticos y libertades. La mitología religiosa se ha encargado de estigmatizar esos principios y presentarlos como características de los países colonizadores en lugar de valores universales, de ahí que grandes sectores empobrecidos y marginados de la población abracen los dogmas intolerantes religiosos, interpretaciones arcaicas y obediencias ciegas como el nuevo ideario. Ello se traduce en votos primero y después en el desmantelamiento de las normativas legislativas que fundamentan una democracia para ponerse al servicio de la sharia.

En realidad -señala Sami Naïr- es el mismo modelo de éxito de los fascismos del siglo XX: “está claro que la voluntad popular, libremente expresada en las urnas, ha otorgado el poder a unas fuerzas tradicionalistas y ultraconservadoras. Peor aún, esta experimentación democrática también ha hecho emerger un acto subversivo, colérico y vengador, que dormitaba en las entrañas de las dictaduras: el salafismo, con todas sus variantes, que pretende dirigir la totalidad del comportamiento individual y colectivo de los ciudadanos. Una especie de nuevo fascismo, pero religioso, con fines totalitarios y que rechaza abiertamente la sociedad democrática”. En otros países, como en Siria, la oposición al gobierno ha sido controlada y capitalizada por el terrorismo islamista de Al Qaeda y gobiernos reaccionarios como los de Arabia Saudí o Qatar. Por todo ello, el autor no duda en hablar de una transición de revolución a la contrarrevolución.

Una de las reflexiones más brillantes es la que explica que la tesis de las potencias occidentales, de que manteniendo gobiernos autoritarios iban a defenderse del ascenso de los movimientos islamistas ha provocado lo contrario. La ciudadanía han interpretado la corrupción, la amoralidad, el consumo ostentoso de las clases ricas y la pobreza como resultado de la modernidad occidental y su modelo secular y laico. Al fin y al cabo era esa “modernidad occidental” la que les había impuesto a gobernantes como Mubarak o Ben Ali. Frente a ello, y mientras la izquierda era reprimida y sus valores y principios expulsados del debate, los islamistas han ido haciéndose fuertes con su “amplio repertorio de arcaísmos, de resentimientos, de irracionalismos nihilistas y se han convertido en la única fuerza organizada”. Han ido recogiendo todo el resentimiento generado por décadas de gobiernos oligárquicos impuestos por occidente para convertirlo en bandera igualitaria del islam, mientras las fuerzas democráticas se encontraban desorganizadas y divididas. De nuevo, la repetición de la historia del auge de los fascismos.

Curiosamente los recientes acontecimientos sucedidos después de la aparición del libro no le han quitado actualidad, al contrario, este libro ayudará a comprenderlos. Por ejemplo, Naïr ya percibía, antes del derrocamiento de Morsi en Egipto, que el proyecto de su gobierno islamista de instaurar un sistema en el que los principios de la sharia son la principal fuente de legislación desencadenaría una virulenta batalla de desenlace incierto.

Una clara lección debemos aprender en occidente de lo sucedido con esas revoluciones que están derivando en contrarrevoluciones. Como diría Pietro Ingrao, indignarse no basta, hay que organizarse, elaborar alternativas, establecer métodos y objetivos de lucha. De otro modo, la rabia puede desembocar en algo peor que lo que la provocó.

Naïr, Sami. ¿Por qué se rebelan? Revoluciones y contrarrevoluciones en el mundo árabe. Clave Intelecual, Madrid 2013. Traducción de Samia Nassera Zini y Hélène Fabre

Santiago Alba Rico, la RDA y las dicotomías

Algunos apuntes sobre la guerra en Siria, las primaveras árabes y los polémicos escritos de SAR.

En 1989 caía el muro de Berlín. En Wall Street corría el champaña entre risotadas, permanentes con laca y pellizcos en el trasero a las secretarias, el llamado mundo libre sigue padeciendo la resaca de aquella fiesta. Por su parte un amplio sector de la izquierda también abrió botellas de champaña; otra sigue sin parpadear desde entonces, paralizada por el susto y huérfana de referentes reales.

Si hoy evocamos la RDA como concepto político, éste suscitaría posiciones encontradas (y enconadas): mientras algunos enfatizarían los logros en vivienda, educación y sanidad, otros nos recordarían a la Stasi y la falta de libertades individuales, eso tiene poco de misterioso.

Lo verdaderamente interesante es quién matiza las cualidades y quién los defectos. Si somos el padre de una familia desahuciada y puesta de patitas en la calle por un banco privado, quizá veamos con mejores ojos a un país que nos garantiza el trabajo y la vivienda. Si somos un escritor de éxito, un médico o un catedrático en la universidad quizá valoremos más la cuestión de las libertades individuales y opinemos que un país bajo la lupa de la Stasi es un verdadero infierno.

Es lógico: al tener cubiertas las necesidades básicas (materiales), hace que aspiremos a copar otro tipo de necesidades más elevadas como la libertad individual (inmaterial). Cuando Beatriz Preciado dice que no hay que cortar cabezas y reniega de la violencia política para hacer la revolución, también es comprensible. Desde muy jovencita estudió en colegios privados, en liceos y en el extranjero, lo cual nos invita a pensar que nunca le ha faltado un techo, comida u otro tipo de necesidades materiales. Es comprensible que se centre antes en la cuestión de género que en la de clase o económica. Quizá un transexual sin trabajo y recién desahuciado que no da clases en la Universidad de París, opine que sí que hay que cortar cabezas.

Al final todo es cuestión de prioridades porque como nos contaron hace algunos años los barbudos padres del marxismo: las condiciones materiales determinan la conciencia. Luego claro, está la alienación. Y la propaganda de masas. Con Siria ocurre parecido. 

Cuando no es tu ciudad sobre la que van a caer los Tomahawks teledirigidos con precisión quirúrgica (aunque luego siempre caen sobre viviendas, escuelas y hospitales) es muy fácil envalentonarse y pedir una intervención humanitaria que ponga fin al régimen asesino de Al Assad, sólo hay que escuchar al PSOE, adelantando en belicosidad a sus homólogos del Partido Laborista británico.

También es muy fácil caer en la equidistancia y no posicionarse ni con los sirios ni con los americanos. Obviamente mi modelo no es el de Al Assad, pero si nos ponemos tiquis miquis ni siquiera lo es el cubano, ni el bolivariano, ni el de Allende, ni el de la China de Mao, ni el Vietnam del tío Ho, ni el soviético de Lenin, Stalin o Gorbachov, ni el del Frente Popular en España: todos están llenos de innumerables defectos y errores. Pero frente a Estados Unidos o cualquiera de sus perros falderos de la OTAN, los defenderé con uñas y dientes.

Los antiguos nativos americanos practicaban canibalismo y se comían el corazón de sus adversarios (en esto coincidían con los rebeldes sirios) mediante sacrificios y ofrendas a sus dioses, obviamente no eran mi modelo, pero no por ello los tengo que equiparar a los conquistadores españoles: usureros codiciosos, asesinos en masa y fanáticos religiosos. Obviamente no es lo mismo hacer sacrificios humanos a los dioses que exterminar una raza entera y saquear un continente. Nunca es lo mismo. Con Siria ocurre parecido: muchos desde la izquierda, están equiparando a los nativos americanos (Al Assad) con los conquistadores (EE.UU y el imperialismo). La parábola viene como anillo al dedo. 

Decía Howard Zinn que en un tren en marcha no se puede ser neutral y nada simboliza mejor un tren en marcha que una guerra. En una guerra puede que no haya buenos y malos, pero siempre hay unos menos malos que otros, siempre.

Los norteamericanos bombardearon Dresden y por tanto eliminaron el bombardeo sobre ciudades como crimen de guerra para no verse juzgados. Deleznable, pero pese a ello, ¿alguien se atrevería a negar que los menos malos en la Segunda Guerra Mundial eran los aliados? ¿Alguien se atreve a equiparar el bombardeo de una ciudad con los hornos crematorios? Y sí, pese a que lo de Dresden fue un crimen horrible, en algunos países es delito hacer esa equiparación. Podríamos ir más allá y enseñar los dientes para ponernos del lado de la víctima del holocausto y afirmar que de víctimas inocentes nada, que mientras el país entero olía a judío incinerado todos hacían como que nada ocurría, nos grita un joven estudiante alemán en la película El Lector.

Como sucede con las víctimas del imperialismo, hay crímenes de primera y de segunda división, obviamente no es lo mismo matar a una persona, que entrar en una escuela y matar a 50 niños. Las dos cosas son horribles, pero no es lo mismo, de ahí que nos dotemos de un complejo marco jurídico que penaliza los distintos tipos de atrocidades y crímenes. Igualmente no es lo mismo matar rebeldes en una guerra civil (aquí en España sabemos de eso) que mandar portaaviones a la otra parte del mundo para intervenir en esa guerra. ¿Todavía nos creemos el cuento de gastar millones de dólares por puro altruismo democrático? Altruismo democrático eran las Brigadas Internacionales, no Estados Unidos librando guerras en nombre de la democracia y los derechos humanos. Es obvio, pero vivimos tiempos esquizofrénicos en los que cabe resaltar y matizar lo obvio. 

Dice Santiago Alba Rico que lo más urgente es clarificar quién utilizó las armas químicas. ¿Este señor es el mismo que escribió Dejar de pensar? Cada día me cuesta más creerlo. Carece de todo sentido que el uso de esas armas químicas por parte del régimen se produzca en plena visita de los inspectores de la ONU y con la guerra prácticamente ganada por parte de las fuerzas de Al Assad. No sólo quiere pintar a los dirigentes sirios como la viva encarnación del mal, además también quiere hacernos creer que son gilipollas y están deseando dar una excusa para que Estados Unidos y su corte de bufones falderos acuda a arrasar el país.

Algunos hablarán de guerra civil, pero cuando uno de los bandos está formado por mercenarios a sueldo financiados por potencias extranjeras no es una guerra civil. Que los llamados rebeldes están financiados por la OTAN y Arabia Saudí es un hecho consumado.

Por otra parte y respecto a la cuestión de las armas químicas, todo parece conducir a una operación encubierta de los servicios secretos norteamericanos y británicos. Incluso agencias de noticias poco sospechosas de estalinismo como la norteamericana Associated Press apuntan a que fueron los rebeldes (suministrados por Arabia Saudí) los que emplearon ese tipo de armas químicas de forma negligente. Lo que le puedo asegurar al señor Alba Rico es que fueron los americanos en Faluya y los israelíes en Gaza los que, a ciencia cierta, utilizaron fósforo blanco y otras armas químicas. De hecho todavía en Irak continúan naciendo niños con terribles malformaciones y el número de soldados americanos en la reserva con distintos tipos de cáncer continúa creciendo debido al uso de este tipo de armamento.

Hay gente que no aprende de la lección de Irak, ni de la de Afganistán, de la de Egipto, de la de Libia... y les gusta tropezar con la misma piedra infinitas veces, haciendo uso de una incomprensible memoria selectiva ya que, algunos no nos olvidamos, ni de las famosas armas de destrucción masiva, ni de que Sadam tenía capacidad para lanzar un hongo nuclear, ni de que el ejército había desenchufado las incubadoras en Kuwait...

También me acuerdo del hundimiento del Maine, del hundimiento del Lousitania, del «incidente» del golfo de Tokkin, de Nicaragua es un país comunista a escasas millas de Texas y una seria amenaza que puede invadirnos... ¿Por qué tengo que pensar que un mentiroso compulsivo que ha mentido al mundo y a su pueblo para participar en innumerables conflictos bélicos no vaya a mentir ahora? Lo que hace Alba Rico (y su coro de fieles guardando reverencia con una disciplina que aterra) es sencillamente legitimar la agenda imperial. 

«Las versiones moderadas de la ideología de los derechos humanos, aquellas que no necesariamente proponen la guerra pero que alientan la intervención, tenga el aspecto que tenga, en diversos países del Tercer Mundo o que denuncian constantemente lo que allí sucede, deberían igualmente ser motivo de crítica. Efectivamente, al insistir sobre ciertos aspectos e ignorar otros, crean una imagen distorsionada del mundo que favorece a la versión dura de la ideología de los derechos humanos y desdeña la oposición a las guerras imperiales.

(...) Cada protesta relativa a la violación de los derechos humanos en el extranjero refuerza, aunque sea involuntariamente, la buena conciencia occidental ('en nuestros países, al menos, esos derechos son respetados')».  [Jean Bricmont en El imperialismo humanitario]. O lo que viene a ser lo mismo, nos plegamos a la agenda imperial porque denunciamos regímenes cuando Estados Unidos decide que son malos. ¿Dónde estaba Viento Sur e Izquierda Anticapitalista cuando Gadafi recibía la llave de oro de la ciudad de Madrid en 2007? ¿Dónde estabas tú? ¿Dónde estaba tu colega Ignacio Ramonet? Lo que sí dijiste mientras caían las bombas —y es literal— fue: «No es la OTAN quien está bombardeando a los libios sino Gadafi». Ver para creer.

Durante la intervención en Irak de 2003 el No a la guerra fue gritado sin fisuras. Todos sabíamos que, evidentemente, Sadam Hussein no era ni mucho menos un modelo a seguir, pero ello no implicaba que no denunciáramos con vehemencia el imperialismo americano y sus intereses geoestratégicos en la zona, intereses que por cierto, no han cambiado. Uno podía gritar no a la guerra sin que se le exigiera condenar previamente que Sadam Hussein era un dictador. ¿Qué ha cambiado? La cosa se llama primaveras árabes.  

La diferencia entre Irak 2003 y Libia y Siria recientemente, es la aparición de las primaveras árabes. Ocurre que hay personas que han visto revoluciones populares por encima de sus posibilidades y sí, revoluciones hay de muchos tipos: burguesas (francesa, americana) religiosas (Jomeini), separatistas/nacionalistas (Kosovo) y socialistas (URSS, China...) Por tu parte te empeñas en hablar de «revoluciones democráticas».

Una revolución, sea del tipo que sea, siempre es democrática, puesto que se produce gracias a la implicación de mayorías sociales, lo contrario es un golpe de estado. Eso no significa que toda revolución vele por los intereses de las clases populares. La francesa sin ir más lejos, apartó a gran parte de la población puesto que apostaba en principio por el voto restringido en función de las posesiones materiales. Un comunista (como te autoproclamas en tus artículos) no cree ni comprende el concepto de revolución democrática puesto que la democracia es un sofisma y existe una dictadura de una clase sobre otra. Perdóneseme el ponerme tan dogmático pero es que además y a lo largo de la historia, cada vez que se utiliza el concepto revolución democrática el resultado ha sido verdaderamente tenebroso para las clases populares. Revolución democrática es un concepto que le pega a Henry Kissinger, no a ti, Santiago. Otra cosa es que, a modo de marketing/estrategia y para acercarnos mejor a las multitudes, exprimamos a nuestro favor el concepto democracia ya que otros, como dictadura del proletariado, han sufrido demasiado desgaste y contra-propaganda imperialista. Pero cuando tú hablas de revolución democrática en los países árabes hablas de cualquier cosa menos de colectivizar los medios de producción. 

Resulta muy reveladora la indulgencia con la que te refieres a verdaderos criminales de Al Qaeda (núcleo de los llamados rebeldes sirios) bajo el ambiguo epitafio de ‘islamistas radicales’. Lo que sea con tal de no rectificar y continuar con esa huida hacia delante en la que te estás viendo involucrado.

Gente como Carlos Tena ya te ha sacado los colores, gran parte de la izquierda transformadora (a excepción de esos que sacan muy pocos votos pero tienen mucha propaganda en diarios sangrados por un ERE) está más que harta de tus opiniones sobre Oriente Medio. Construyes tu argumentario político en base a las mayorías sociales y en base a que los países árabes son muy religiosos, legitimando la realidad existente.

Los comunistas no se conforman con la realidad existente, aspiran a transformarla. En España una gran mayoría social vota al PP y al PSOE, además un 74% se declara católico. Me parece fantástico. Aspiro a transformar esa realidad, no a claudicar ante ella, que es ni más ni menos, lo que tú haces cada vez que coges la pluma para hablar de los procesos y transformaciones que vienen dándose en el mundo árabe. Claro que, justificas atrocidades políticas en base a la cuestión de las mayorías sociales cuando te interesa: obviamente (y los hechos lo están demostrando) una gran mayoría del pueblo sirio está con su presidente, pero por lo visto esa mayoría en este caso concreto no te interesa. Para justificar el islam político radical sí, para defender el único estado laico que queda en la zona no. Y te haces llamar comunista. Por cierto y otra más: ¿por qué ni una sola línea sobre los kurdos que viven en Siria y están enfrentados a todas las facciones? Te repito que Al Assad no es mi modelo y si realmente apoyo y apuesto por alguien en el laberinto sirio es por esos kurdos, por minoritarios que sean.

Sí, Santiago, ya sabemos que el mundo árabe es muy complejo y los occidentales (y por lo visto también los gobiernos progresistas latinoamericanos) somos muy tontos y cortos de entendederas para poder analizar la realidad de Oriente Medio con tu clarividencia. Pero me resulta sospechoso que hasta tres distintos partidos comunistas sirios, condenen de forma unánime la injerencia extranjera. Yo cuando no lo tengo claro pregunto a los míos. Quizá saben lo que se les viene encima (ya te dije que es fácil hablar de intervenciones humanitarias cuando los pepinos no caen sobre tu casa) y no exigen una condena previa al régimen de Al Assad para poder condenar la intervención, cosas de la urgencia. El tiempo corre en su contra e insisto, los pepinos van a caer sobre sus casas, no sobre la tuya.  

Acabo de ver en un muro de facebook lo máximo: gente alegrándose de que la manifestación en Madrid contra la guerra ha sido muy minoritaria. Son los mismos que defienden tu reciente artículo (Siria: la intervención soñada) y tus posiciones. Después de poner la noticia pegan tu artículo. ¿No te da vergüenza que gente que se alegra de lo minoritarias que son las manifestaciones del No a la guerra en Siria suban tu artículo?

Las llamadas primaveras árabes han abierto una fractura irreversible en la izquierda, aunque pensándolo bien, quizá ya estaba abierta: son los mismos que siempre ven reponedores y nuevos sujetos precarios pero nunca obreros, los que sólo tienen tinta en sus textos para los jóvenes con dos carreras y máster que emigran a Londres pero nunca para los abultan las cifras de fracaso escolar, los que siempre están con la acusación de estalinista en la boca, los que están obsesionados con reformular y reinventar hasta el infinito no se sabe bien el qué, los de los nuevos sujetos e identidades, los que siempre hablan de las monstruosidades de la URSS más que de las monstruosidades de Estados Unidos, los que hablan de paro, miseria y necesidad pero curiosamente ni ellos ni sus padres han padecido nunca ni paro, ni miseria, ni necesidad (por eso se les atragantan tanto los estrictos análisis de clase), los que celebraron la caída del muro porque entre otras cosas, nunca se vieron de patitas en la calle con su familia y tuvieron que elegir entre la libertad de tener un techo o la libertad de elegir entre veinticinco tipos de pasta de dientes.

Te aseguro que, cuando a principios de los años ochenta mi padre se vio con mujer y dos hijos en la puta calle, hubiera elegido la libertad de la RDA con un trabajo y un techo. Y sí, con Stasi, muro y todo. Y eso es así porque, aunque muchos vivan de degenerar el marxismo, las condiciones materiales continúan determinando la conciencia. Porque cuando la necesidad aprieta, uno se vuelve menos exigente, menos erudito, menos perfeccionista, pone menos peros. 

Y eso es lo que hace esa izquierda trasnochada que hereda el piso de papi, esa izquierda que apoya a la PAH pero nunca sufrirá un desahucio: poner peros indefinidamente y dudar de todo hasta caer en un relativismo pueril que nunca condujo a nada. ¡¡De hecho hasta nos pides que hagamos análisis no ideológicos!! Peros a Cuba (es un modelo agotado que debe reinventarse), peros a los procesos bolivarianos (caudillismo, en Siria se equivocan, etc) peros a la RDA (no hay libertad individual).

Se enredan en su limbo académico buscando ese modelo perfecto que nunca llegará, es decir, reducen el conflicto al 'O todo o nada', sabiendo que el todo es el modelo perfecto y no existe, y en la nada, que es lo que tenemos, sencillamente viven de puta madre. En esto coinciden con los estalinistas de Twitter, esos que matan el tiempo encumbrando un obrerismo de tipo dogmático y profundamente sectario y lo más cerca que estuvieron de un obrero fue cuando vieron Los Lunes al sol. El neoestalinismo de redes sociales que se pasa la vida haciendo chistes sobre Trotsky y el alpinismo y el neotrotskismo NINI equidistante (del que probablemente sin quererlo te has convertido en gurú) que se pasa la vida denunciando el estalinismo, son dos caras de la misma moneda, ambos hijos de la revolución tecnológica y la expansión de las redes sociales: la repercusión de ambos en la vida social es completamente nula (y la nula respuesta a esta ofensiva neoliberal así lo corrobora). 

Mi papá no fue de esos privilegiados que durante el franquismo pudo estudiar una carrera; trabaja como una bestia desde los 15 años. Desde muy pequeñito me enseñó quiénes eran los buenos y quiénes los malos. Quizá en ese modelo utópico y teórico con el que sueñas no las hay, pero en el mundo real, en el que mueren niños bajo las bombas, gobiernan las dicotomías.

A veces hay que elegir, entre un modelo perfecto que nunca llega y te pone a vivir debajo de un puente o entre un piso y un trabajo asegurado bajo control de la Stasi.

Entre vivir bajo la Sharia y bajo el ácido de tu marido que te compró por 10 cabras o ir a la universidad sin velo bajo el protectorado soviético (¿te acuerdas de Afganistán? muchas mujeres sí).

Elegir entre un régimen laico que podremos transformar y perfeccionar o entre unos bombardeos que llevarán al país a la edad de piedra.

Y tú, y los demás que se niegan a elegir dicotomías ¿sabes por qué lo hacéis? Porque nunca te has visto debajo de un puente desahuciado, ni nunca te han echado ácido en la cara después de comprarte por 10 cabras, ni nunca has visto tu país reducido a escombros. Otra vez: ¡son las condiciones materiales estúpidos! que siguen determinando la conciencia.

Muy cierto es que el mundo ya no es bipolar, pero sí multipolar. Es tan sencillo como preguntarse qué dice mi polo de referencia (Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador...) Lo único que se te pedía era lealtad, Santiago, y la has vendido a fundamentalistas religiosos que comen corazones en directo y lapidan a mujeres que han sido violadas. Qué pena. Yo te admiraba.

Siria, la intervención soñada

Siria, la intervención soñada

Santiago Alba Rico

Cuarto Poder

En relación con la más que probable “intervención” militar del gobierno de EEUU en Siria, hay dos posiciones igualmente absurdas:

La de los que pretenden que Bachar Al-Assad no ha usado armas químicas. Un asesino que bombardea y lanza misiles a su propia población, que tortura sistemáticamente a su pueblo y degüella a mujeres y niños, es sin duda capaz de arrojar gas sarín o cualquier otra sustancia letal sobre sus ciudadanos.

La de los que pretenden que EEUU no miente sobre el uso de armas químicas en Siria. Una potencia capaz de invadir Iraq tras inventarse pruebas y falsificar documentos, que mantiene abierto Guantánamo y que practica rutinariamente ejecuciones extrajudiciales fuera de sus fronteras y desde el aire, es perfectamente capaz de mentir también en el caso de Siria, como tantas veces antes.

Desde el punto de vista del derecho y la justicia, es imperativo investigar y determinar si y quién ha utilizado armas químicas en Siria y tratar de juzgar y condenar a los culpables, quienes quiera que sean. Pero un análisis político serio, no “ideológico” y no sectario, debe partir más bien de los únicos hechos demostrables. Son dos.

El primero es que, con independencia de que haya usado o no armas químicas contra su propio pueblo, el régimen dictatorial de la dinastía Assad es el responsable primero y directo de la destrucción de Siria, del sufrimiento de su población y de todas las consecuencias, humanas, políticas y regionales que se deriven de ahí. En virtud de una dolorosa paradoja (dolorosa al menos para quien escribe estas líneas) algunos de los que vociferan hoy “contra la guerra”, como si no hubiera ya una desde hace dos años, han venido guardando silencio sobre los crímenes del régimen sirio o, peor aún, han venido `practicando el más abyecto negacionismo. A juzgar por sus arrebatadas denuncias, vibrantes de autoridad moral, el ejército de EEUU estaría a punto de bombardear un país próspero y en calma, dirigido por un gobierno muy popular cuyo único crimen sería el de “resistir” las insidiosas agresiones de Israel. Esta “indignación moral” de algunos anti-imperialistas -debo confesarlo- suena en mis oídos tan odiosamente hipócrita como las invocaciones de la “democracia” y el “humanitarismo” por parte de los imperialistas.

El segundo hecho irrefutable es que, con independencia de que haya mentido o no sobre el uso de armas químicas en Siria, el gobierno de EEUU no tiene el menor interés en la democracia ni en la protección de los civiles ni en la cuestión “moral” de las armas químicas. Está pensando únicamente en sus intereses, como siempre, intereses que nunca coinciden con los de los pueblos a los que dicen querer ayudar y a los que históricamente han abandonado, sometido, bombardeado y asesinado.

Esta verdad banal (que algunos sirios desesperados querrían a su vez negar) es perfectamente compatible con la anterior, porque lo cierto es que en el mundo caben muchas fuerzas criminales y relativamente autónomas entre sí, sin que nadie pueda obligarnos a aplicar los principios de la lógica a los dilemas éticos y políticos. A la declaración de un personaje que sostenía ante él que “no es posible estar en dos sitios diferentes al mismo tiempo”, respondía Groucho Marx con alegre contundencia: “Eso no es verdad. Nueva York y Washington están en dos sitios diferentes al mismo tiempo”. En la historia, en la batalla, en la revolución, en este mundo terrible es perfectamente posible que Bachar Al-Assad haya usado armas químicas y que al mismo tiempo Obama mienta sobre el uso de armas químicas por parte de Bachar Al-Assad.

Una vez asumidos estos dos hechos probados, y ante la inminencia del ataque estadounidense, es sin duda imperativo “condenarlo” (como si fuera algo más que un ejercicio retórico y un salvoconducto para adquirir el derecho de hablar y de ser escuchado en ciertos medios), pero es más imperativo comprender. Los que condenamos (condenamos condenamos condenamos) el ataque estadounidense, podemos escoger entre uno de estos dos “relatos”:

1. EEUU (así, una Unidad Ominosa, tan monolítica y a-histórica como un “régimen”) lleva en su seno, desde sus orígenes, un plan de dominación mundial concebido in illo tempore y aplicado sistemáticamente; un plan providente y omnipotente que incluía desde el principio de los tiempos, y con independencia de las relaciones de fuerzas y los cambiantes avatares en la zona, el derrocamiento del gobierno nacionalista, resistente y socialista del partido Baaz en Siria; plan que montó o al menos utilizó una pseudorrevolución popular para, tras armar hasta los dientes a los llamados “rebeldes”, buscar durante dos años años un pretexto que justificara atacar e invadir el país; plan obstruido por Rusia, Irán y China y que ahora, a través de una mentira amplificada por los medios de comunicación mercenarios del imperialismo, está por fin a punto de materializarse.

2. EEUU (una Unidad de Sentido trabajada por muchas contradicciones, como todo en este mundo) a veces no tiene un plan sino varios y muchas dudas; Siria es su enemigo en el contexto de su enfrentamiento con Irán y de su defensa a ultranza de Israel, pero molesta poco y garantiza, en alguna medida, el statu quo en la región; cuando en la ola de las llamada “primaveras árabes” el pueblo sirio trata de sacudirse el yugo de 40 años de dictadura, el gobierno Obama apoya retóricamente su causa, preocupado en todo caso por la deriva armada, en la que van ganando terreno (de manera muy leninista) los grupos islamistas más radicales, por lo que conjuga el apoyo formal a la revolución siria con la mayor cautela a la hora de entregar armas a los rebeldes; desde el principio trata por todos los medios de no involucrarse militarmente en un berenjenal del que sabe que no puede obtener nada y que, además, puede perjudicar a Israel; a partir de un cierto momento apuesta claramente por una solución política, llega a un acuerdo con Rusia, se siente más amenazado por Al-Qaeda que por Bachar Al-Assad; pero ha hablado mucho, ha fijado una línea roja y necesita ahora, porque es débil, hacer una demostración de fuerza que, como ha explicado en The New York Times Edward Luttwak, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, concilie la necesidad de hacer algo que no quiere hacer, y de alcance “limitado y casi propagandístico” (lo que no depende sólo de ellos), con sus verdaderos intereses; es decir, no con con el derrocamiento de Al-Assad y el establecimiento de la democracia sino con la prolongación de la guerra siria el mayor tiempo posible a fin de evitar que venza ninguno de los dos contendientes (ni Assad ni los rebeldes), peligrosísimos los dos para el plan de dominio regional estadounidense (con un gran cinismo Luttwak afirma que EEUU debe entregar armas a los rebeldes cada vez que vayan cediendo terreno y cerrar el grifo cada vez que vayan ganando).

El primer relato tiene un defecto; es coherente como un mito. El segundo relato tiene una virtud; es incierto como la realidad misma. El primer relato -además de hacer publicidad gratis de la omnipotencia del imperialismo estadounidense en sus horas más bajas y apetecer la intervención militar- implica despreciar a los pueblos que luchan en la zona, desdeñar su dolor, justificar a sus verdugos. El segundo relato nos sitúa en un avispero complejo, lleno de dilemas éticos y políticos, donde nada es seguro, pero donde también -ahora o más adelante- los pueblos pueden ganar algo, aunque no sea todo, y donde pueden también perderlo todo, pero no la dignidad.

Condeno condeno condeno la intervención militar estadounidense por todas las buenas razones que explica Yassin Swehat en un excelente texto reciente (http://traduccionsiria.blogspot.com.es/2013/08/lecturas-sobre-el-golpe-estadounidense.html): porque no sería legal, porque sólo va agravar el sufrimiento de la población, porque es el pueblo sirio el que debe librarse del dictador, porque la solidaridad internacional puede ser mucho más eficaz de otras maneras, porque esa intervención no pretende ayudar al pueblo sirio y porque sus consecuencias, incluso si quisiera y lograse derrocar el régimen (lo que es una hipótesis extravagante), serían siempre contrarias a la revolución que él y tantos sirios han defendido desde el comienzo.

Elijamos un relato. Y carguemos con las consecuencias.

Fuente original: http://www.cuartopoder.es/tribuna/siria-la-intervencion-sonada/4978

Los motivos humanitarios de la guerra de Siria

Morgan

Siria tiene 2.500 millones de barriles de petróleo en reserva. Siria tiene enormes yacimientos de gas. ¿Armas químicas? ¿Muertos? ¿A qué gobierno preocupan esas cosas? ¿Quién se deja engañar por esas patrañas después de haber visto lo que ha pasado en Irak, Afganistán o Libia?

Siria y el PSOE: lengua de serpiente

Siria y el PSOE: lengua de serpiente

Pablo Iglesias

El alineamiento del PSOE con el Partido Popular para apoyar la intervención de los EEUU en Siria está causando perplejidad entre sus bases y los votantes de izquierdas que todavía no les han dado de lado definitivamente. Dudo de que ningún militante socialista se crea que las intervenciones de los EEUU en Oriente Próximo tengan algo que ver con la promoción de la democracia y de los derechos humanos. Cualquier persona con mínimos conocimientos sobre la política internacional sabe que las operaciones militares responden a intereses económicos y geoestratégicos cuyos desastrosos resultados para las poblaciones que las sufren los hemos visto en Irak, Afganistán o Libia.

Por eso buena parte de los fabricantes de argumentarios vinculados al PSOE se han apresurado en contraatacar y preguntarnos a los que nos oponemos al ataque lo siguiente ¿Qué haríais vosotros para solucionar el problema de Siria? Con esta pregunta pretenden criticar, con un estilo weberiano, una supuesta falta de decisionismo de la izquierda; mientras miles de sirios mueren la izquierda prefiere “no hacer nada”.

El problema es que la pregunta parte de un supuesto erróneo, cuando no simplemente cínico, a saber, que la intervención de los EEUU tiene como objetivo rescatar a la población siria. Vaya tomadura de pelo. En cualquier caso a la pregunta se podría responder preguntando ¿Y qué haríais vosotros con las dictaduras de Qatar y Arabia Saudí? A lo que tendrían que contestar que son nuestros aliados (como parece que lo va a ser Al-Qaeda) y que además pagan sueldazos a nuestros futbolistas veteranos y que además Florentino Pérez hace buenos negocios allí. Como dijo Javier Krahe a Felipe González en su canción “Cuervo ingenuo” que TVE le censuró: “Hombre blanco hablar con lengua de serpiente”.

Pero vayamos ahora a las razones de EEUU para atacar Siria y a la excusa oficial de las armas químicas que, al parecer, convence a los think tanks socialistas.

Lo que busca EEUU lo explicaron de maravilla Zbigniew Brzezinski y John McCain en la revista norteamericana Time Magazine el pasado mes de mayo.

Brzezinski fue consejero de seguridad nacional del presidente Jimmy Carter y es uno de los gurús de la geopolítica en Estados Unidos cuyos hijos, que han continuado el oficio familiar, asesoraron respectivamente a Obama y a McCain. Para Brzezinski, de lo que se trata es de acabar con el régimen político de al-Assad (aliado de Irán) pero, temeroso de las consecuencias imprevisibles de una intervención militar (“intervention will only make it worse” nos dice), era partidario de una estrategia diplomática que comprometiera a China y Rusia en la promoción de unas elecciones en Siria patrocinadas por la ONU “persuadiendo” a al-Assad de que no se presentara.

McCain, por su parte, decía en la revista compartir el mismo objetivo pero como buen republicano era partidario usar al ejército para derribar a al-Assad y lo expresaba de manera cristalina “for America, our interests are our values, and our values are our interests.”

¿Necesitan los asesores del PSOE más argumentos? McCain lo deja claro; los valores de los EEUU son los intereses de los EEUU. Y punto.

Respecto a la excusa oficial de las armas químicas, proclamada cínicamente por EEUU y sus perros falderos europeos (RU, Francia, España…), tanto el sentido común como las evidencias apuntan a su fragilidad. Dejando a un lado las peticiones del secretario general de la ONU para que dejen trabajar a los inspectores, parece claro que el armamento químico y bacteriológico tendría como objetivo a Israel y Turquía, antes que a la oposición armada y no ya por razones morales (que casi nunca operan en las guerras) sino por la superioridad militar del ejército de al-Assad y porque tendría poco sentido ponérselo tan fácil a EEUU cuando Obama lleva semanas señalando que el uso de armas químicas sería el pistoletazo de salida para la intervención de su ejército. Por otro lado, al parecer, hay tres miembros de Hezbolá que combatían junto a las tropas del gobierno en Damasco, que se recuperan en un hospital de Beirut de un ataque con el mismo gas en el mismo día en que supuestamente atacó el ejército sirio. Como escribía Robert Fisk ¿cómo es que los hombres de Hezbolá pueden haber sido atacados también?.

Los últimos años han dejado innumerables pruebas de que, en las cosas importantes, eso que se llama cuestiones “de Estado”, el PP y el PSOE dejan a un lado el circo cotidiano de la crispación y se ponen de acuerdo; pactaron la reforma constitucional, acordaron una postura conjunta de sumisión frente a la troika europea, defienden que sus corruptos sigan aforados y, en política internacional, apoyan la presencia de bases de EEUU en nuestro territorio, respaldaron el ataque de la OTAN contra Libia y ahora apoyarán el ataque contra Siria.

¿Podría hacer otra cosa el PSOE? Por supuesto, para empezar podría apostar por la salida de las tropas estadounidenses de nuestro país y podría haberse opuesto a que la CIA utilizara nuestro espacio aéreo y nuestros aeropuertos para transportar prisioneros a cárceles ilegales en las que iban a ser torturados, como denunció el suizo Dick Marty en su estremecedor informe ante  el Comité de Asuntos Legales y de Derechos Humanos del Consejo de Europa. Pero ya lo decía Krahe, hombre blanco hablar con lengua de serpiente.