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Almuñécar contra la corrupción

Opinión

Sobre la candidatura europea

Hugo Martínez Abarca

Hoy se ha aprobado la parte de IU de la candidatura a las europeas. Faltan nombres por aportar como el de Anova (en el quinto puesto) y el de la Chunta Aragonesista en el octavo si finalmente deciden participar en la candidatura. Ha sido un proceso duro.

Sobre tal proceso mostré mi discordancia en el anterior Consejo Político Federal, mi asamblea de base propuso que en Madrid apostásemos por métodos más participativos y finalmente creo que ha sido muy debilitador para la organización y para muchos dirigentes cómo se ha llegado a la lista. Una de las virtudes que veo a la participación democrática también en estos (imprescindibles) procesos es que cohesionan incluso aunque el resultado no guste por la fuerza de una gran legitimidad. Otra cosa es que, siendo importante, tampoco me parezca el centro de la política cómo se elabora una candidatura: uno de los procesos políticos más ilusionantes de los últimos tiempos ha sido Alternativa Galega de Esquerdas y las urgencias del acuerdo firmado con el plazo a punto de acabarse impidieron una candidatura participativa. Pero fue un magnífico acuerdo que además dio lugar a una candidatura brillante que hoy está ejerciendo la única oposición real a Feijóo. Fue un proceso que ilusionó enormemente incluso a quienes hoy dicen que no se puede llegar a un acuerdo cuando se difiere en el método. No pretendo equiparar situaciones: en este caso no ha habido esas urgencias y creo que el método (o su ausencia) no es algo inevitable sino un un error del que seguro que todos tomamos nota. Pero tampoco me creo a quienes señalan esa como la madre de todas las fronteras políticas.

Según las encuestas (previas al acuerdo con Anova en Galicia y al previsible con la CHA y, por qué no, con otros) la lista en la que participa IU va a sacar entre 8 y 10 escaños. Yo quiero pensar que más. Lucharemos por ello. Pero supongamos que eso es lo que va a sacar la lista. En tal caso serían eurodiputados Willy Meyer, Paloma López (CCOO), Ernest Urtasun (ICV), Marina Albiol, quien designe Anova, Ángela Vallina, Javier Couso, quien designe en su caso Chunta Aragonesista, posiblemente Tasio Oliver (Izquierda Abierta) y Lara Hernández y ojalá el candidato de Esquerra Unida i Alternativa que en principio es Gerardo Pisarello.

Obviamente uno habría elaborado otra lista si le hubieran dado una servilleta en blanco. Pero he escrito y me ratifico que es una gran lista (un buen resultado para un mal proceso, pero un buen resultado). Lo que peor sabor de boca me deja es el desplazamiento de Gerardo Pisarello que me parece una de las mejores aportaciones posibles a una candidatura de la izquierda rupturista: es además una apuesta valiente de compañeros que se están dejando la piel por una izquierda potente con audacia, valentía y a veces incomprensión. Algún otro nombre no lo habría puesto o lo habría puesto en otro lugar (incluso alguna persona no sé quién es)… Pues claro: es lo que tienen los acuerdos en los que participan muchos y diversos.

Sin embargo hay varios rasgos de la candidatura que en mi opinión la convierten en una de las mejores candidaturas que ha tenido IU. Primero la cantidad de organizaciones diversas que van a participar en ella. Conforme se van consolidando acuerdos se nos va olvidando que hace poco en Galicia no había una izquierda rupturista con representación parlamentaria (hoy es la tercera fuerza política) y hace apenas una semana no sabíamos si se reeditaría la alianza para las europeas. Se nos olvida que en Aragón las izquierdas no se podían ni ver y se va afianzando una alianza muy positiva para la izquierda y para el pueblo aragonés.  Hay también una diversidad interna enorme. Ojalá saquemos 15 o 20 eurodiputados para que sea aún mayor (personalmente me encantaría que entrara Eberhard Grosske, que juega un gran papel en IU y lo ha jugado en este proceso: no sé en qué puesto queda, diría que el 12). Pero para un pronóstico de más de 8 eurodiputados puede haber un grupo de orígenes políticos muy diversos.

Dentro de esos orígenes hay varias personas que muestran las formas de rupturismo político de las que IU y antes el PCE ha carecido en muchos momentos de su historia. Pienso en Marina Albiol, en Javier Couso, en Lara Hernández, Gerardo Pisarello… que ejemplifican unos nuevos discursos de respuesta a la quiebra política y que suponen una  novedad en esta lista parecida a lo que significa Alberto Garzón en el grupo parlamentario de la Izquierda Plural. Es un salto cualitativo que supone valentía y coherencia. Y uno lo aplaude con las orejas.

Hay un tercer elemento. IU no va a tener un candidato de IU a presidir la Comisión Europea. Los partidos que integran el PIE han proclamado que su candidato será Alexis Tsipras (Syriza): otra decisión, por cierto, que supone una apuesta por una ruptura real. Eso permite a IU hacer una apuesta en estas elecciones como la que se hizo en Galicia con AGE o como han hecho otras fuerzas políticas: una campaña con liderazgo compartido entre las dos primeras personas que aporta IU a la candidatura y que combinan la veteranía, la experiencia en las instituciones y en los conflictos sociales de Willy Meyer y la juventud y el compromiso en los movimientos sociales y en la lucha contra la corrupción de Marina Albiol.

Se podrá poner un puñado de pegas a la candidatura, insisto. Seguramente algunos pondrán como pegas precisamente lo que yo pongo como virtudes. Es la consecuencia de la pluralidad de agentes. Difícilmente se encontrará en la candidatura errores que no cometiéramos ya antes. En cambio sí aparecen virtudes que (casi) nunca antes tuvimos.

Hemos tenido meses mejores que los del proceso de elección de candidaturas. Mucho mejores. Con todo, el resultado, la candidatura, es una muy buena candidatura que augura un gran trabajo también en las instituciones europeas para confrontar con el saqueo y la troika en todos los ámbitos, también en las instituciones europeas desde las que se nos ataca con tanta o más saña que desde las españolas. Y es también con la que tenemos que dar un golpe sobre la mesa y decir que hasta aquí ha llegado la farsa bipartidista que pone el país al servicio de poderes ilegítimos.

Ucrania y Venezuela en dos párrafos

Para los que no entiendan lo que sucede en Venezuela y Ucrania yo, que he estado muy atento a lo que informan los medios, se lo voy a explicar. En Ucrania los ciudadanos protestan contra la corrupción y, por eso, cuando han logrado derrocar al Gobierno de Viktor Yanukóvich, liberan a Yulia Timoshenko, que estaba en prisión por corrupción.

La Unión Europea también criticaba la falta de garantías democráticas y respeto de los derechos humanos en Ucrania. Ahora, el nuevo ministro de Interior, Arsén Avákov, sin necesidad de jueces ni fiscales, decreta busca y captura del anterior presidente, y entonces el jefe del Comité de Asuntos Exteriores del Parlamento Europeo, Elmar Brok, señala que la Unión Europea "podría poner sobre la mesa 20.000 millones de euros" en ayudas.

En cuanto a Venezuela, una de las razones para la protesta contra el Gobierno era el desabastecimiento de los comercios. Por ello los manifestantes asaltan y destrozan los camiones que el Estado venezolano tiene para distribuir alimentos y productos básicos entre la población. El otro motivo que ha sacado a la calle a los opositores a Nicolás Maduro es la inseguridad ciudadana y la violencia. Para protestar por esto, esos manifestantes han comenzado a incendiar edificios y mobiliario urbano en diferentes lugares del país. Una de las actividades que realizan los que protestan por la violencia y la inseguridad es extender un cable de un poste a otro de una vía de tráfico y provocar la muerte por degüello de motoristas.

Y es que no hay como leer la prensa y ver las noticias para comprender el mundo.

Cuando un "gobierno" se convierte en "régimen"

La delgada línea que marca que un país sea llamado "gobierno" o "régimen" por la prensa internacional, y sus consecuencias

¿En qué momento un país deja de tener “gobierno” para convertirse en un “régimen”? Pocas expresiones tan intencionadas en su uso como la de “régimen”. Una palabra que contiene todo un tratado de geopolítica entre sus siete letras, y cuyo uso dibuja una clara línea roja sobre el mapa mundial: hay gobiernos, y hay regímenes.

Por supuesto, régimen es la forma abreviada de “régimen autoritario”, aunque la segunda parte de la expresión se omita. Por sí mismo, régimen no tiene significado negativo, significa “sistema político”, sin más. Pero hoy se usa para dar a entender un país donde peligran o ni siquiera existen la democracia, las libertades y los derechos humanos. Aunque a veces su empleo parezca natural, tratándose de dictaduras incuestionables, en la mayoría de casos la línea es delgada, y países con idénticas zonas de sombra en democracia y derechos son llamados “gobierno” o “régimen” en función de la estima y los intereses de quien los nombra.

Algunos parecen incontestables: el régimen norcoreano, el régimen guineano, el sirio o el chino. En otros, la expresión está consolidada aunque responde más a alineamientos geopolíticos: el régimen de Putin, o el régimen cubano. A partir de ahí, el término se usa alegremente, sin mucho rigor pero con toda la intención: ahí está el régimen venezolano, que desde Chávez es la denominación natural en la prensa de medio planeta. Y luego están los casos inverosímiles: parece difícilmente imaginable que un día hablemos del régimen noruego o el régimen canadiense.

Para la mayoría de países, ser llamado régimen por la prensa y por otros dirigentes es como colocarles una cruz: ya estás marcado, y puede que acabes cayendo algún día. Régimen es todo gobierno cuyo derribo veríamos con buenos ojos, incluso alentaríamos, incluso derribaríamos nosotros directamente. Cuando un gobierno es llamado régimen puede acabar cayéndole cualquier cosa, lo mismo una primavera que una guerra humanitaria, pasando por sanciones económicas y resoluciones de la ONU. Lo que no quita para que haya regímenes que reciben trato de aliado.

Pero hay más: el efecto que tiene el lenguaje sobre los ciudadanos, nosotros, los consumidores de información. Cómo carga las noticias, cómo las distorsiona. El hecho de que sea un “régimen” ya hace que sus asuntos merezcan más atención que los de otros países, pero además la propia expresión amplifica la gravedad de lo contado. No leemos igual “el gobierno venezolano retira la licencia a una televisión”, que “el régimen venezolano retira la licencia a una televisión”. Hay mucha distancia de un titular a otro. Aparte de que, por supuesto, cuando uno empieza la frase diciendo “el régimen”, el resto debe estar a la altura. En el ejemplo propuesto sería “el régimen venezolano amordaza la televisión opositora”. El tipo de manejos de los que suele advertirnos Pascual Serrano, y que hace que Venezuela tenga "régimen" y en cambio la vecina Colombia (con su negro historial en derechos humanos) tenga "gobierno", o que cualquier cretino pueda hablar de "genocidio" como si tal cosa.

Cuando un país tiene “régimen”, todo lo que suceda en ese país es atribuible al régimen. Nunca diremos “la policía carga contra los manifestantes”, sino “el régimen carga contra los manifestantes”. Nunca “un juez condena a un opositor”, sino “el régimen condena a un opositor”. Y ahí está otra palabra inevitable: opositor. Todo régimen debe tener opositores, y cualquiera que haga algo contra el régimen se convierte de inmediato en un opositor que, como no se opone a un gobierno sino a un régimen, cuenta con nuestra simpatía y tiene carta blanca: contra un régimen vale todo, desde la violencia hasta el golpe de estado, como hemos visto en el “régimen ucraniano”. Y quienes lo intentan saben que pueden contar con nuestro apoyo, nuestro dinero y a menudo nuestras armas.

Qué diferente suena todo cuando nos hablan de regímenes en vez de gobiernos. Si alguien lo duda, tomemos como ejemplo España. Es cierto que a menudo oímos expresiones como “el régimen español”, “el régimen del PP”, “el régimen bipartidista”, “el régimen del 78”, pero siempre entre activistas, con intención despectiva, nunca en la prensa española o internacional, ni en boca de dirigentes de otros países.

Y sin embargo, sirvan unos pocos ejemplos para ver lo diferentes que se perciben las cosas cuando de un régimen hablamos. Imaginemos un lector europeo que a diario leyese titulares como estos:

“El régimen español aprueba una ley que endurece la represión contra las protestas”

“El régimen de Rajoy dispara a africanos indefensos y provoca quince muertes”

“El régimen del PP se enriqueció con dinero negro durante años”

“El régimen español echa de sus casas a decenas de miles de personas”

“El régimen de Rajoy acaba con el director de un diario para acallar las críticas”

“La pobreza y la malnutrición infantil se disparan bajo el régimen español”

“Miles de opositores son reprimidos por el régimen cuando se manifestaban frente al Congreso”

“El régimen del PP intenta reducir los parlamentos autonómicos para perpetuarse en el poder”

“El régimen de Rajoy recorta los derechos de los trabajadores”

“El poder judicial español, al servicio del régimen”

“El régimen español indulta a torturadores”

“El régimen de Rajoy endurece las sanciones a los opositores”

“Persecución contra el juez que encarceló a un banquero cómplice del régimen español”

Y así podríamos seguir un buen rato. Todas son noticias ciertas. Ni siquiera he cargado las tintas. Solo he empleado “régimen” y “opositores”, y sin embargo todo suena más grave, parece un gobierno merecedor del reproche internacional, un gobierno ilegítimo que cualquier día puede acabar derribado por los opositores.

Habrá quien diga que lo nuestro es en efecto un régimen, no un gobierno. Yo me conformo con que nos fijemos en lo delgada que es esa línea, y lo tengamos en cuenta cada vez que nos hagan mirar desde un lado u otro de la misma.

Pavana para una infanta confusa

Tomás Hernández

    Desde hace unos meses ando leyendo los antiguos y fabulosos cronicones de los no menos fabulosos ‘emprendedores’ de Indias. Que aquello sí que fue un emprendimiento, una empresa de locura y alto riesgo. Como para haber acudido a la banca de ahora a solicitar un préstamo para sufragarla. Todavía estaríamos oyendo las carcajadas. Sin embargo ahí sigue estando América y las extraordinarias crónicas de su ‘invención’ que es como se dijo a entonces lo que ahora llamamos descubrimiento.

    Pero entre tanto cronicón, cómo no echarle un vistazo al centenar de folios que recoge las declaraciones de la infanta doña Cristina ante el juez Castro. Serán también, ya lo son, crónica y documento de estos años malhadados en esta corte y ruedo ibérico, que diría el gran Valle-Inclán.

    La ‘Pavana para una infanta difunta’ fue un ejercicio de composición para el Conservatorio que escribió el entonces alumno Maurice Ravel. Dicen, pero estas cosas son difíciles de confirmar, que Ravel pretendió homenajear el fasto y la elegancia de la corte española del siglo XVII, y algunos hasta afirman que el músico francés podría estar pensando en la infanta Margarita Teresa, hija de Felipe IV. Vaya usted a saber.

    La ‘Pavana’ de Ravel es una composición breve, entre seis y siete minutos, y yo diría que algo triste, quizá por el título. No sé si algún compositor español estará pensando en una pavana para nuestra infanta pero de ser así, será necesariamente breve. De los cien folios de la comparecencia de la infanta, a la que dé Dios largos años de vida, su declaración textual cabe en una cuartilla por una sola cara y sobra papel para un soneto.

    Pero no crean que tanta confusión de la memoria sea una prerrogativa regia, un virus obcecado con las neuronas de la realeza. No. Aquí salvo ‘Bárcenas el memorioso’, nadie recuerda nada. A uno le acaban de encontrar unos milloncillos en ‘la banque suisse’ y se queja airadamente de sufrir el acoso mediático y lleno de dignidad y furia renuncia a su escaño. No explica qué hacía allí, al resguardo de las cumbres del Tirol, el millón y medio de euros tan lejos de la madre patria cuya enseña exhibe en la pulsera del reloj, en el frontispicio de la gorra de deporte, en el lado del corazón sobre el pull-over o en la solapa de la americana. Un paradójico patriotismo: los euros en Suiza y la bandera en escaparate.

    Otro ha firmado más ‘eres’ fraudulentos que cupones vende mi amigo Custodio en un trimestre, pero llegado ante el juez todo es confusión de la memoria. Una banda de forajidos sin trabuco, tonadillera incluida, saquea una ciudad y sentados en el banquillo confunden las bolsas negras rebosantes de euros con la compra de la droguería.

    Por todo esto y algunas otras cosillas que para qué insistir en ellas, si se han vuelto  tan cotidianas, la confusión de la memoria en la infanta no me sorprende. Los patriotas olvidan dónde guardan los ahorrillos, los fraudulentos infaman una idea y roban el subsidio, los forajidos asaltan sin trabuco y todos alardean de la misma desmemoria, igual desvergüenza.

Antonio Machado, republicano hasta el último aliento de vida

Antonio Machado, republicano hasta el último aliento de vida

Rafael Calero Palma

Se cumple estos días el septuagésimo quinto aniversario de la muerte de uno de los poetas más insignes, más valerosos, más geniales de la historia de la literatura española. Me estoy refiriendo, como no podía ser de otra manera, a don Antonio Machado.

El ilustre poeta sevillano, uno de los máximos exponentes de la cultura de su época, mostró un apoyo férreo hacia el régimen republicano desde antes de que se proclamara la II República hasta su último aliento de vida, tanto en sus escritos como en sus apariciones públicas. Y es que el autor de Campos de Castilla fue, durante toda su vida, un republicano convencido y militante, y creyó hasta el final en el poder emancipador que el sistema republicano tendría sobre la sociedad española.

Para Antonio Machado el ideal republicano de Libertad, igualdad, fraternidad, no era sólo un conjunto de palabras hermosas. Para el gran poeta y dramaturgo andaluz esas palabras constituían un sistema de vida, y siempre demostró con absoluta coherencia que creía sinceramente en ellas. Machado, como otros muchos hombres y mujeres de la cultura de la época, pensaba que el republicano era el único sistema político capacitado para  levantar un mundo nuevo que se extendiera por toda España, y que trajera precisamente eso, la libertad para todos, la igualdad entre las gentes y la fraternidad entre las personas y los pueblos de España. Desgraciadamente, el fascismo, ese monstruo de siete cabezas, como lo denominó otro insigne antifascista, Eduardo Haro Tecglen, acabó con todos esos sueños, no sólo los de Antonio Machado, sino los de toda una nación que anhelaba un horizonte de esperanza, donde el pan, la cultura y el bienestar no fueran algo exclusivo de los ricos, sino bienes universales.

Los últimos días de Antonio Machado están bien documentados. Se han escrito cientos de artículos y decenas de libros y se han rodado documentales al respecto. Es bien sabido que uno de los hombres más cultos e importantes que ha dado este país, murió de prestado, pobre, derrotado, a los sesenta y cuatro años de edad, aunque en las fotografías de la época que se conservan, parece un anciano de noventa años. En su éxodo el poeta iba acompañado por su hermano José, por la esposa de éste, Matea, y por su madre, Ana, una anciana octogenaria, que murió tres días después que su hijo.

La grandeza de Antonio Machado reside no sólo en su obra, que es genial, como todo el mundo sabe. La auténtica grandeza de este hombre, a mi modo de ver, está en el hecho de que, habiendo podido escapar de España como lo hicieron otras personalidades importantes en aquellos momentos en que ya se veía claramente que la República estaba tocada y hundida, permaneció aquí, fiel a sus ideales, fiel al pueblo español en armas, con una fidelidad a prueba de bombas, nunca mejor dicho, fiel a todo su sistema de valores hasta el último instante, y salió del país de la misma manera en que lo hicieron miles de mujeres, de niños y niñas, de ancianos, como su propia madre, y de soldados derrotados con la moral por los suelos. Se fue bajo la lluvia de bombas que les lanzaban los aviones fascistas; se fue bajo el frío devastador y la lluvia sempiterna de un mes de enero asesino; se fue con el corazón devastado por el dolor y por la derrota; se fue en medio de una interminable procesión de espectros, silenciosos y cansados, harapientos y hambrientos y llegó a un país, la República de Francia, que lo recibió, a él y a sus compatriotas, con el más absoluto de los desprecios; un país que no quiso o no supo advertir que a la vuelta de la esquina, la hiena fascista estaba afilando sus colmillos para cebarse con todo el continente europeo como acaba de hacer con la República española.  

Cuenta su hermano José en su libro Últimas soledades del poeta Antonio Machado que el poeta, en sus últimos días de vida, y ya en suelo francés, sólo anhelaba ver el mar y hasta la orilla de la playa se dirigieron los dos hermanos uno días antes de que la muerte lo sorprendiera, un sombrío veintidós de febrero de 1939, en un humilde hotel de una pequeña población del sur de Francia llamada Colliure, donde fue enterrado con los honores que le rindieron los milicianos republicanos. Allí, en Colliure, descansan para siempre los restos del poeta y de su madre, la señora Ana, y hasta allí miles de personas peregrinan cada año para visitar y honrar la tumba de un poeta fundamental, de un hombre esencialmente bueno, de un intelectual imprescindible.   

Me gustaría terminar este breve artículo con unos versos que escribí hace unos años para honrar la memoria del poeta sevillano y que pertenecen a un poema titulado, precisamente, Poetas:

Hay hombres que riegan

la tierra con el sudor de su frente

y son Antonio Machado en Colliure

anotando bajo la nieve

Estos días azules y este sol de la infancia.


¡Por la caída del régimen¡

http://mimargenizquierda.blogspot.com.es/

Venezuela y Twitter, la orgía desinformativa

Fotos antiguas y acontecimientos en cualquier otro lugar del mundo han nutrido toda una catarata de mentiras donde resulta más laborioso desmontar las mentiras que contar la verdad

Pascual Serrano

Primero fue internet, y después las redes sociales. La conclusión parece indiscutible, había llegado la democratización de la información. Los ciudadanos, vigilantes, testigos, armados con nuestros artilugios tecnológicos y nuestra conexión a internet móvil de banda ancha habíamos derrocado el oligopolio de los grandes medios de información y pondríamos fin a sus manipulaciones e intereses que condicionaban el periodismo. El periodismo ciudadano, con sus blogs primero y sus redes sociales ahora nos llevaría a casa la realidad sin mediaciones perversas de las empresas de comunicación.

Efectivamente el diagnóstico sobre el poder y aplicación de la manipulación por parte de los grandes medios era acertado; pero la ilusión de que íbamos a llegar a conocer la verdad mediante la masiva participación ciudadana y todo el potencial tecnológico parece que fue un espejismo.

Una vez más, Venezuela se ha convertido en el campo de pruebas de las nuevas tendencias (des)informativas. Los enfrentamientos entre opositores al gobierno de Nicolás Maduro y defensores, y la violencia desencadenada han tenido un reflejo en las redes sociales, y en especial en Twitter, que nos muestra hasta qué punto internet y esta red social se pueden convertir en un estercolero gracias a la intervención de militantes paranoicos y campañas dirigidas por manos ocultas. Fotos antiguas y acontecimientos en cualquier otro lugar del mundo han nutrido toda una catarata de mentiras donde resulta más laborioso desmontar las mentiras que contar la verdad.

La violencia y represión policial ha tenido un protagonismo especial. Han presentado imágenes de policía reprimiendo en el Estado venezolano de Mérida que procedían del año 2010 y de un cuerpo de policía que ya no existe en la actualidad.

Imagen de policía venezolana de 2010

Imagen de policía venezolana de 2010

En otras ocasiones se han utilizado imágenes de Brasil en 2013.

Policía brasileña en 2013

Policía brasileña en 2013

O de estudiantes que se manifestaban contra el gobierno chileno en 2012.

Represión en Chile

Represión en Chile

No podían faltar las imágenes de violencia sexual, siempre de gran éxito viral. Difundieron una fotografía de policías obligando a un estudiante a hacerles una felación, pero se trataba de una escenificación procedente de una web porno.

Violación en una página porno

Violación en una página porno

Incluso presentaron como estudiantes muertos en Maracay, una docena de cadáveres de sirios en Alepo de 2012.

Muertos en Siria

Muertos en Siria

No solo los brasileños, los chilenos y los sirios tienen una segunda oportunidad para ser protagonistas en Venezuela, también el ciudadano vasco Unai Romano, deformado por las lesiones tras su paso por el cuartel de la Guardia Civil en 2001, acusado de pertenencia a ETA, acabó presentado como víctima de tortura del “régimen” venezolano.

Torturado vasco

Torturado vasco

Además de la represión había que presentar unas condiciones del país que pudieran justificar ese “levantamiento” contra el gobierno de Maduro. Afirman que en el Hospital Central de Maracay la situación era tan precaria que los bebés los debían de colocar en cajas y adjuntaban fotos que resultaron ser de Honduras de 2012.

Bebés en cajas en Honduras

Bebés en cajas en Honduras

En cuanto a presentar un masivo apoyo ciudadanos a las movilizaciones contra el gobierno, se difundieron imágenes de la cadena humana a favor de la independencia de Cataluña diciendo que era en Venezuela (Táchira).

Cadena humana en Cataluña

Cadena humana en Cataluña

Desde las redes también podemos asistir a unos razonamientos bastantes limitados mentalmente para demostrar sus tesis.

Policías cubanos negros

Policías cubanos negros

Pensábamos que las redes sociales iban a suponer la democratización de la información y, desgraciadamente, lo que han democratizado es la desinformación.

Todo esto es solamente en Twitter, donde la mayoría de los usuarios ponen sus tuits en abierto. En círculos más cerrados como Facebook nos tememos que la espiral endogámica desinformativa entre los afines puede llegar al paroxismo. Ya dijo alguien que en tiempos de inundaciones escasea el agua potable. Quizás eso sea lo que está ocurriendo con la sobreinformación. Va siendo tiempo de que aprendamos a ser mucho más desconfiados y selectivos. Sin duda la verdad está ahí, hubo un tiempo en que, mediante la censura, nos la ocultaban, ahora, mediante el exceso de información, nos la entierran. Del mismo modo que nuestros padres y abuelos aprendieron a burlar aquella censura, nosotros debemos aprender a desbrozar la mentira.

La izquierda moderna

Juan Carlos Escudier
Uno, que es un antiguo, tiene ideas apolilladas sobre las cosas, planteamientos obsoletos y prevenciones arcaicas. Desconfía de lo moderno que es guay del Paraguay y chachi piruli, expresiones éstas, por otro lado, muy de mediados del siglo pasado. En política, por ejemplo, los antiguos creen en los partidos, en plural, quizás porque tras echar un vistazo al mundo no conciben otra manera mejor de articular la convivencia. Cuanto menos imperfectos y corruptos sean, cuanto mayor sea la participación interna y el debate, cuanto menor sea el apego al poder de sus dirigentes, más saludable será la democracia.

Los antediluvianos somos muy escépticos con las modas, como es natural. Y también con las plataformas, especialmente con aquellas que parecen creadas a mayor gloria de sus impulsores. Por supuesto que es legítimo que la sociedad civil se organice y canalice sus demandas como considere oportuno, pero resultará difícil que algo de lo pretendido prospere si no existe un partido que lo impulse, ya sea de los existentes o de nueva creación. No hacerlo así suele generar mucha frustración, porque hay años en los que tampoco se hace la revolución y el entusiasmo se torna hastío.

Como concepto, la democracia real mola mazo o un puñado, dicho nuevamente a la manera del siglo pasado. Pero nada debería haber en ella que requiriera acabar con la propia democracia. Más que asaltar los palacios de invierno, los políticamente arcaicos somos muy conservadores y defendemos tomar los partidos y cambiar sus idearios. Se puede y se debe luchar contra una ley electoral injusta, por el derecho a una vivienda y a un trabajo dignos, por los servicios públicos, por la nacionalización de la banca y las eléctricas, y contra la fiscalidad para ricos. Necesariamente, el último trámite deberá ser cumplimentado por los partidos, ya sea influidos por la presión popular externa o por la de sus propias bases, que son gente que también se queda en el paro y sufre desahucios.

Uno, en su antigüedad, observa con mucha simpatía el devenir de Podemos, la plataforma de Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero, y confía en que el experimento no sea un nuevo ejercicio de autodestrucción de la izquierda, de esa que históricamente se escindía en un viaje en taxi y que ahora circula en autobús de línea con muchos ciudadanos esperando para sacar billete y emprender la ruta. A priori, sería muy retorcido suponer que todo obedezca a una batalla de egos sobre caudalosos ríos de desbordante vanidad.

De la lectura de los manifiestos de Podemos se pueden extraer algunas conclusiones. La fundamental es que su esbozo de programa para las elecciones europeas encaja como un guante en el programa de IU, salvo quizás por esta coletilla: “Necesitamos una candidatura unitaria y de ruptura, encabezada por personas que expresen nuevas formas de relacionarse con la política y que suponga una amenaza real para el régimen bipartidista del PP”. ¿Quiénes son esas personas? ¿Qué se entiende por “nuevas formas de relacionarse con la política”? Ahí está lógicamente la madre del cordero.

La propuesta de que el candidato de Podemos compita en unas primarias abiertas con el de IU, que parece ser lo que se plantea para luego sumar esfuerzos, es de lo más moderna. Novísima, para ser exactos. Tanto, que para algunos antiguos suena a ciencia-ficción. Reducida la propuesta al absurdo, ¿por qué no habría de presentarse a esas primarias la candidata del PSOE ahora que su partido empieza a parecer de izquierdas?

Por muy carcamal que resulte, parecen hasta comprensibles las reticencias de IU que, por si alguien no lo recuerda, representa en estos momentos a cerca de 1,7 millones de electores, aunque sus dirigentes sigan estudiando el manual de las nuevas formas de relacionarse con la política y sólo hayan llegado al capítulo de integrar dando puestos en las listas.

Salvo arreglo arcaico de última hora, veremos competir a Podemos contra IU y habrá que esperar a los resultados para saber si estamos ante el embrión de una nueva formación política con un flamente líder al frente o ante una moda pasajera. Esta forma de unión de la izquierda dividiéndola primero es realmente revolucionaria.

Yo he visto cosas que vosotros no creeríais

Yo he visto cosas que vosotros no creeríais

Rafael Calero

Para José Icaria, que lo vio antes que yo

Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Naves de ataque en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad, cerca de la puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia.

El replicante Roy Batty, en Blade Runner

Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. No eran naves de ataque en llamas más allá de Orión. Ni tampoco Rayos-C que brillaban en la oscuridad, cerca de la puerta de Tannhäuser.

No.

Yo no he visto nada de eso. 

Pero os aseguro que he visto otras cosas que ponen los pelos de punta.

Yo he visto a familias enteras sobreviviendo con la jubilación de 500 euros del abuelo, pasando hambre y frío, mal alimentados y peor vestidos.

Yo he visto a mucha gente, jóvenes y ancianos, recogiendo comida de los contenedores de basura para tener algo que llevarse a la boca ese día, peleándose entre ellos por conseguir lo que estuviese en mejor estado.

Yo he visto a niños y niñas en la escuela sin bocadillos a la hora del recreo porque en sus casas no había dinero para darles de comer y a madres llorando de rabia e impotencia por ese mismo motivo.

Yo he visto a mujeres viviendo siempre con miedo, siendo maltratadas, violadas, asesinadas por los hombres que una vez las amaron.   

Yo he visto a decenas de  inmigrantes muriendo en las costas españolas, tratando de llegar a un país que los desprecia y los explota, o los interna en los Centros de Internamiento para Extranjeros, donde viven hacinados, sin esperanza, encerrados como si fuesen criminales nazis.

Yo he visto a miles de jóvenes de este país, con licenciaturas y doctorados, largándose al extranjero buscando un empleo que en su tierra se les niega.  

Yo he visto al rey de España matando elefantes en Botsuana.

Yo he visto a las mentes más preclaras de mi generación destruidas por la heroína, mientras los señores del narcotráfico se hacían asquerosamente ricos. 

Yo he visto a los tíos más tontos de mi generación metidos en la política, haciendo de la política su forma de vida, dirigiendo ayuntamientos, diputaciones, comunidades autónomas, siendo diputados o senadores, sin saber hacer la o con un canuto, pero con el carnet del partido en el bolsillo.

Yo he visto a los curas siempre del lado de los ricos, jamás compartiendo la miseria y el dolor de los pobres.  

Yo he visto la voluntad popular pisoteada, una y otra vez, por los poderes económicos, que son los que de verdad gobiernan el mundo.

Yo he visto a los antidisturbios en las calles de cualquier ciudad, reprimiendo brutalmente a manifestantes, lanzando pelotas de goma, repartiendo hostias a diestro y siniestro, sin que les importara una mierda quién las recibía. 

Yo he visto a mujeres acosadas sexualmente en el curro, amenazadas con el despido si no se dejan sobar las tetas y el culo por unos jefes que el domingo, en la iglesia de su barrio o de su pueblo, comulgarán  mientras piensan en lo bien que se lo pasan con sus empleadas.  

Yo he visto a cientos de trabajadores afectados por un ERE, despedidos tras haber dedicado media vida a la empresa en la que trabajaban,  mientras que los dueños de las empresas se siguen pegando la gran vida.

Yo he visto a los bancos de este país robando a la gente, echándolos de sus casas, engañándolos miserablemente con productos de riesgo y con cláusulas abusivas.

Yo he visto cómo despedían a un colega que trabajaba en unos grandes almacenes por participar en una huelga general.

Yo he visto a los sucesivos gobiernos de este país cagándose en la democracia, en la Constitución, en las leyes, recortando derechos y libertades, rescatando a los bancos y dejando que las personas se hundan sin remedio.

Yo he visto a los del caso Gurtel, a los del caso Noos, a los del caso Bárcenas, a los del caso ERE, a los del caso CAM, a los del caso Palma Arena, a los del caso Fabra, a los del caso ITV, a los del caso Malaya, a los del caso Palau, a los del caso Banca Catalana, etc., etc. 

Yo he visto a algunos sindicalistas de los dos grandes sindicatos de este país completamente corrompidos, vendiéndose por un caramelo podrido, pactando con los empresarios, traicionando una y otra vez a los trabajadores, e incluso trapicheando con el dinero que la administración destinaba para compensar los despidos.

Yo he visto la Memoria de los hombres y mujeres que fueron asesinados por el fascismo pisoteada, injuriada, insultada por los descendientes de ese mismo fascismo.

Yo he visto a los poetas más laureados de mi generación escribir una poesía tan bonita, tan refinada, tan técnicamente perfecta, en definitiva, tan poética, pero tan carente de compromiso con el ser humano que daban ganas de vomitar.

Yo he visto como se permitía la destrucción del litoral, la quema indiscriminada de bosques y la contaminación masiva de ríos sin que los políticos de turno hicieran nada por evitarlo.

Yo he visto a miles de españoles dejándose engañar con el cuento de las clases medias, consumiendo sin control, atontados por el pan y el circo, en su versión moderna de fútbol y televisión basura.   

Yo he visto al Gobierno de España cargarse de un plumazo el estado del bienestar, recortando la inversión en sanidad, en educación, en ayuda a la dependencia, en investigación y desarrollo, en cultura.

YO HE VISTO SEIS MILLONES DE PARADOS.

Eso también lo he visto.

Y mucho me temo que todos esos momentos no se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia, sino que cosas como éstas, seguirán teniendo lugar durante mucho, mucho, mucho tiempo.

El día después

El día después

Rafael Calero

Como todo el mundo debe saber ya a estas alturas hasta en el más recóndito rincón del estado español, ayer, ocho de febrero de dos mil catorce, la infanta Cristina de Borbón y Grecia, la segunda hija del Juan Carlos de Borbón, Rey de España por la gracia del general Franco y de la CIA, séptima en la línea de sucesión al trono, Duquesa de Palma, esposa del ex jugador de balonmano  y crack de las finanzas, Iñaki Urdangarín, y “trabajadora” de la Fundación La Caixa, pasó por los Juzgados de Palma de Mallorca —sin duda, los juzgados más famosos de este país, desbancando del ranking a los de Marbella— citada por el juez José Castro.

La infanta Cristina asistió al Juzgado como imputada por tejemanejes varios, entre otros, diversos delitos relacionados con la evasión fiscal y el blanqueo de capitales, delitos que supuestamente habría cometido en su condición de copropietaria de la sociedad Aizoon, de la que es dueña al cincuenta por cierto, con su marido, el ex jugador de balonmano, quien, como ya he señalado unas líneas más arriba, en su calidad de crack financiero, presuntamente se encargaba de desviar dinero público hacia dicha empresa, pensando que nadie se iba a enterar de la movida y que ese dinerito, le iba a permitir vivir, nunca mejor dicho, como un Duque.

Hoy, nueve de febrero, pasará a la historia de España como el día después. El día de la resaca. El día de los titulares en la prensa. El interrogatorio duró cinco horas y se formularon cuatrocientas preguntas. Y todo transcurrió según el guión previsto. Sabemos, por las declaraciones de algunos de los abogados que estuvieron allí dentro, que la Infanta se mostró esquiva, poco concreta, eludiendo dar respuestas tajantes a preguntas que, a priori, planteaban pocas dudas. Sabemos que el Fiscal Anticorrupción, de quien uno no sabe muy bien de qué parte está, parecía por momentos, miembro del equipo de abogados defensores. Y sabemos que estos, los abogados defensores, quedaron satisfechos con el resultado del interrogatorio y piensan que la infanta fue “taxativa, firme, serena” en sus respuestas al juez Castro.  Como digo, todo según el guión previsto.

A todo esto, la movilización de policías para salvaguardar la seguridad de la Infanta —había más de doscientos agentes, algunos de ellos llegados de fuera de Palma— le costó al erario público una buena pasta. Así que además de cornudos, apaleados, como reza el refrán.

A mí, personalmente, lo que más me jode de todo el asunto de la Infanta, de su marido, de Noos y de Aizoon, aparte de que hayan chorizado todo lo que presuntamente han chorizado, es la ambición sin límites que demuestra tener esta gentuza. No se conforman con vivir de puta madre, ellos y sus hijos, sin pegar un palo al agua, a costa de todos los españoles. Parece que eso no es suficiente para ellos. Mientras que en los tiempos asesinos que nos han tocado en suerte, la mayoría de la gente va sobreviviendo a duras penas, ellos siguen con sus carísimos viajes, con sus restaurantes de lujo, con sus viviendas de nueve millones de euros, por poner sólo algún ejemplo ilustrativo. Mientras que la mayoría de los españoles vivimos hipotecados hasta las cejas, estrangulados por bancos que nos roban inmisericordemente, la infanta Cristina recibe un préstamo de 1’2 millones de euros de su papaíto, el Rey del Reino de España. Y entonces a mí, al conocer ese dato, me asalta esta duda: si el papaíto está en disposición de prestar a la hija 1’2 millones de euros, ¿a cuánto asciende su riqueza?  


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A propósito de los escraches

FFC

Hace tiempo, el señor Bono decidió asistir a una mani de la Asociación de Víctimas del Terrorismo. Eso no gustó a ciertos manifestantes que gritaron algunas cosas fuera de lugar y acosaron a este ministro y a algunos manifestantes más que no eran de su agrado. No contentos con eso, dos militantes del PP fueron más lejos y golpearon con una bandera española a José Bono, ministro del gobierno.

Cuando estos dos fachas violentos fueron detenidos, Mariano Rajoy dijo que se trataba de unas detenciones políticas. Para mostrar su falta de memoria dijo que eran las primeras en la democracia.

María Dolores de Cospedal fue más allá y dijo que había un Estado policial montado especialmente contra su partido.

Ahora dicen que no les gusta la sentencia sobre los escraches.

Una entrevista a Mújica no es cualquier cosa. Es un manual de sabiduría. Léala entera, por favor. Merece la pena

 

Señor presidente, buenos días, muchísimas gracias por su tiempo. Nos encontramos en Cuba, donde se realiza la cumbre de la Celac. Muchísimos países de la región aplauden a la Celac y a las iniciativas de integración en la región. Pero también hay críticas incluso de los promotores más fieles de la idea de la Celac, por ejemplo, el presidente de Ecuador ha criticado algunos procesos en la región. ¿Qué problemas ve usted como los más graves en la zona?

Mujica: Bueno, nuestro continente, Sudamérica, particularmente, es muy rico en recursos naturales. Pero seguimos siendo el continente más injusto que hay sobre la Tierra, hay una desigualdad enorme. Tenemos problemas de desarrollo, pero además tenemos problemas de mala distribución del ingreso en las capas de nuestra sociedad. Entonces, naturalmente, nos damos cuenta de que la lucha contra la pobreza, contra la indigencia, es uno de los cometidos más importantes de esta etapa y, bueno, lo tenemos que señalar.

RT: ¿Hasta qué punto coinciden los intereses nacionales y regionales de los diferentes miembros de la Celac y cuál es el caso de Uruguay?

Mujica: Tenemos una historia en la que cada capital importante, cada puerto importante miraba hacia Europa y hacia el resto del mundo. Ahora hemos llegado a una etapa en la que nos hemos dado cuenta de que tenemos que mirarnos a nosotros mismos. Los latinoamericanos pensamos en una lengua en común, tenemos un patrimonio religioso común. En la base de nuestra sociedad, a pesar de las diferencias, tenemos mucha más identidad que la que existe en muchísimos macroestados. Sin embargo, no hemos podido componer una unidad y estamos tratando de componer complementariamente todo lo que podamos en ese sentido. ¿Por qué?, porque llegamos tarde al desarrollo. Y en el mundo que viene no hay lugar para los débiles, y los que son débiles tienen que juntarse entre sí, para ser fuertes y tener peso en el mundo que nos toca vivir. Por eso, estamos tratando de luchar por integrarnos, pero no va a ser fácil, porque hay una larga historia de andar cada cuál por su lado. Estamos, pues, en un proceso.

RT: ¿Qué obstáculos ve, ahora mismo, aparte de la historia, que definitivamente sean un obstáculo para un desarrollo rápido?

Mujica: Necesitamos capital, necesitamos tecnología, necesitamos mercado, pero nuestro mayor mercado potencial está dentro de nosotros mismos, si logramos sacar de la pobreza a millones de personas que hoy están como al costado del camino. Ese es el desafío que tenemos por delante. No vamos a tener ningún triunfo fácil, acá no hay soluciones mágicas a la vuelta de la esquina. Hay toda una época donde el fenómeno de la integración debe pasar por crear infraestructura complementaria, por empalmar nuestros sistemas energéticos, por crear industrias que ayuden mutuamente a fortalecer la exportación. A ver si me puedo explicar. Si una marca de automóviles quiere poner una fábrica en América Latina, lo mejor es que fabrique motores en un lado, cajas de cambio en otro y los arme en otro, y así ayude al intercambio de este conjunto de países, ¿verdad? Bueno, tenemos que trabajar en ese sentido, para crear trabajo complementario. Aquello de que uno solo quiera ganar es colonialismo. Ese va a ser el proceso de estos años.

RT: Hablando del Mercosur usted ha dicho que está malherido. También en una entrevista para nuestro canal sostuvo que para la región es vital una política de largo aliento a largo plazo. ¿Qué tienen que hacer los Gobiernos para eso, y ve en la región, ahora mismo, algunos cambios grandes?

Mujica: Sí, nosotros tenemos el problema… Los Gobiernos siempre están preocupados por los problemas inmediatos que tienen. Y está bien, eso no se puede evitar. Pero necesitamos tener una visión de más largo plazo, para que las decisiones de corto plazo que tomamos no torpedeen las decisiones de largo plazo. Más claro, si caemos en un proteccionismo pequeño en cada uno de los países no nos vamos a integrar. Necesitamos una política inteligente que ayude a desarrollar el comercio complementario. Si nos cerramos entre nosotros mismos, va a ser muy difícil que nos podamos integrar. Tal vez necesitamos más apertura entre nosotros y un poco menos con el resto del mundo, es posible.

RT: Hablando de esa apertura con el resto del mundo, usted también está interesado en ser miembro de la Alianza del Pacífico. Otros critican que es como un instrumento de Estados Unidos ¿Cómo ve usted en realidad esa alianza?
 
MujicaNosotros somos observadores en la Alianza del Pacífico. También somos observadores en el ALBA, aunque somos miembro pleno en el Mercosur. Donde se hable de fenómenos de integración de América Latina, nosotros siempre vamos a estar. Es posible que la Alianza del Pacífico algunos la puedan ver como un instrumento de la política de Estados Unidos. Si no estamos, va a ser más instrumento. En todo caso, tenemos que estar para que sea instrumento de nosotros. Usted en una lucha puede perder porque le ganan en el campo de batalla, pero también puede perder por no estar en el campo de batalla. Bueno, donde se está discutiendo integración, hay que estar y hay que dar batalla.


RT: Usted tenía planes para la Celac de reunirse con la presidenta argentina. ¿Ha tenido la oportunidad de hablar con ella? ¿Cómo ve en este momento el desarrollo de las relaciones entre los dos países?

MujicaSí, nos pudimos reunir con varios funcionarios y establecimos una agenda de cómo vamos a funcionar para intercambiar soluciones a algunos problemas comunes que tenemos. Es natural que cuando se está al costado de un gran río como en el que estamos, existan problemas de vecindad. No los podemos ignorar. Tenemos que hablar para tratar de negociarlo y resolverlo. Eso es lo que vamos a intentar hacer.

RT: Bueno, como nos encontramos en Cuba, un tema inevitable son las FARC que tienen negociaciones de paz aquí. ¿Qué podría hacer usted para ayudar a esas negociaciones o Uruguay en general?

Mujica: Yo lo único que puedo hacer es aplaudir. Me parece que los caminos de paz hay que ayudarlos siempre, como principio, en cualquier parte de la tierra. Pero acá en América Latina, mucho más. Por supuesto, es una decisión de los colombianos. Será el Gobierno y las FARC los que tendrán que decidir -en definitiva- lo que hacen. Pero considero moralmente justo que tratemos de alentar y de apoyar ese proceso, lo que significa que no es que nos tengamos que meter, sino que si ellos necesitaran, estar dispuestos a apoyarlos en todo lo que podamos. Y creo que es saludable porque siendo un conflicto de Colombia es una amenaza de continuar como conflicto para toda América Latina. Nosotros en América Latina no necesitamos conflictos armados. Necesitamos paz, trabajo y enfrentar los problemas de miseria y de pobreza que tenemos. Hace dos o tres décadas podíamos pensar que había guerras justas y guerras injustas. Pero cuando hacemos un balance de los últimos 20 años, llegamos a esta conclusión: todas las guerras terminan siendo injustas hoy, porque las pagan los más débiles. A veces, los más responsables no pagan el costo de la guerra. Siempre lo pagan los más débiles, por eso hay que tener una actitud, en general, de contribuir a no echar nafta en la guerra.

RT: Señor presidente, usted ha estado en todos los noticieros por ser el primer país en Latinoamérica por aprobar una ley que regula el mercado de marihuana. Sin embargo, la iniciativa de regular el mercado de drogas… esa sí es como una vía alternativa, ¿no? ¿Por qué cree que ha sido posible la aprobación de esta ley en Uruguay?
 
Mujica: Ha sido posible porque estamos cansados de reprimir y de reprimir y cada vez estamos peor. Y decía Einstein: Si quieres cambiar, no puedes hacer lo mismo. Nosotros no tenemos ninguna receta mágica. Lo que constatamos es que la represión sola no resuelve este problema y lo que tratamos de experimentar es un camino que procure robarle el mercado al narcotráfico. Así de sencillo. Tratar de sacarles el mercado, conociendo a los clientes, conociendo a la gente y cuando vemos que consume o tiende a consumir demasiado, poderles decir: “mi hijo, usted se tiene que atender, usted tiene un problema de salud”. Si lo seguimos teniendo clandestino, no podemos hacer ese trabajo. Pero no sabemos si da resultado, tenemos que experimentarlo. Nosotros somos un pequeño país muy institucionalizado. El Estado está presente en todos lados y tenemos una larga tradición de no ocultar o tapar los problemas sino que cuando los tenemos, los ponemos arriba de la mesa. Es parte de nuestra historia. 1914: Se reconoció la prostitución y se estableció un servicio de registro y de control de las meretrices de esa época. El Estado compró la refinación de alcohol y durante 50 años el único que producía alcohol de boca era el Estado. El alcohol era bueno y de ahí sacaba recursos para atender la salud pública. Por esa misma fecha el Estado hizo una universidad femenina para que las familias se animaran a mandar a sus hijas a estudiar porque eran tan conservadoras que les parecía que las mujeres, si estudiaban conjuntamente con los hombres, iban a perder las relaciones familiares y cuestiones por el estilo. Tenemos una historia. Bueno, seguimos en la misma línea. Con esto de la marihuana, nosotros, más que… Nosotros no defendemos el consumo de marihuana o de drogas. Por el contrario, esas son adicciones. Lo que queremos es combatir el narcotráfico, porque es peor el narcotráfico que la marihuana. Nos produce efectos sociales, nos tiende a corromper el aparato policial, nos pudre toda la sociedad porque establece una consigna: plata o plomo. Y bueno, esa es la lucha que queremos llevar adelante.

RT: Pero, ¿cuánto tiempo cree que necesita el país para apreciar los efectos de este experimento?
 
Mujica: Tres o cuatro años, como mínimo. Pero hay que sacarse la idea de que va a haber turismo, de que vas a ir a Uruguay a comprar en un café marihuana. No, no, no es así. No somos tan ingenuos, no.

RT: Pero hay países que ahora proponen abrir fábricas, a lo mejor medicinales, en Uruguay.

Mujica: No, en Uruguay no van a tener suerte. Se dicen muchas cosas. El que quiera hacer medicina que vaya y la haga donde quiera. En Uruguay se va a plantar en un lugar o dos y se va a trabajar con clones, para poderlos identificar porque tenemos que procurar no perjudicar a nuestros vecinos. Y segundo: si tú eres consumidor, tendrás que registrarte y vas a tener una ración por mes. Si quieres más, te tienes que tratar médicamente. Queremos identificar a esa gente. Hay países ya que han caído en el cinismo. Tú vas a determinados comercios y hay un recetario firmado con firma del médico y tú dices: “necesito tantos gramos de marihuana porque me duele el pescuezo o me duele una oreja”, ¡y ya tienes la firma de un médico! Con ese recibo vas y compras marihuana. No, eso es hacer trampa, eso es cinismo. Nosotros tenemos un camino derecho. No es bueno el consumo de drogas. No hay que defender el consumo de drogas. La drogadicción es un castigo. Hay que luchar, por el contrario, para que la gente no tenga adicción. La única adicción arriba de la Tierra que vale la pena es la del amor. Las otras adicciones son para desgracia. No hay que defenderlas. Pero más bien hay que educar y controlar mucho más que reprimir.

RT: ¿Y qué les pasará a otros países que adopten la misma ley? De la región.

MujicaVeremos, somos un banco de prueba, la humanidad nos dio mucho. La humanidad nos ha dado muchas cosas. Si nosotros pudiéramos contribuir con un poco de conocimiento y de técnica que ayude a otros pueblos, sería un aporte que le haríamos. Somos apenas tres millones y poco de habitantes. Un país donde no existen analfabetos, con buenas comunicaciones, con un nivel de enseñanza aceptable. Es un país ideal como para hacer un experimento de esto. Y alguno tiene miedo de la palabra experimento. Nosotros, por el contrario, creemos que el camino del progreso es la prueba y el error, y la prueba, y volver a aprender.

RT: Señor presidente, Uruguay fue declarado el país del año 2013 por un diario de renombre, ¿cómo comenta usted este hecho?, ¿y cómo lo lograron?
 
MujicaSi este es el país del año, ¡qué mal anda el mundo! Nosotros tenemos nuestros problemas. Sé que tenemos un ingreso medio aceptable para América Latina. Hace diez años teníamos un 39% de pobreza. Hoy tenemos un dígito. Hemos disminuido mucho la indigencia, tenemos una tasa de ocupación buena, pero tenemos muchos problemas. ¿Sabes cuál es el peor problema que tenemos? La bajísima natalidad.

RT: ¿Y está el país haciendo algo para luchar contra ello?

MujicaTenemos que hacerlo, porque si no los derechos sociales de los futuros viejos van a estar comprometidos porque el sector de juventud en edad de trabajo se va achicando con relación al sector pasivo. Ese es un problema estratégico que tiene la humanidad, pero que nosotros lo tenemos muy fuerte. Este año han aparecido corrientes de inmigración y en el mundo hay tanto conflicto que podrían mandar a algunos que vinieran a vivir al Uruguay.

RT: Podemos decir también que usted despierta sorpresa y admiración en mucha gente por su estilo de vida humilde. ¿Es difícil seguir siendo uno mismo y también ser presidente a la vez?

MujicaYo viví muchos años en una pieza y me ponía contento la noche que me ponían un colchón. Ahora, preciso poco para vivir. Porque si la felicidad tú no eres capaz de lograrla con poco, no la vas a lograr con mucho. Mi definición es la de Séneca: “Pobres son aquellos que precisan mucho”. Porque no te alcanza nada y la vida se te va, se te va. Se necesitan ciertas cosas para vivir, pero no hay que sacrificar la vida totalmente por tener cosas, porque la vida no la compras, se te está yendo. La tienes que vivir y para vivirla necesitas tener tiempo. Si el tiempo de la vida se te va pagando cuentas y luchando por tener plata para comprar más cosas y después cuidas las cosas que compraste, cuando te quieres acordar se te fue la vida. Tú no puedes ir a un supermercado y decir: “Señor, véndame diez años de vida”. Por eso, soy sobrio y lucho por la sobriedad, vivir liviano de equipaje. Casa chica con pocas cosas, porque mi compañera y yo la limpiamos en un ratito y se acabó.

RT: Así no se pierde el tiempo. 

Mujica
: Claro.

RT: También en una entrevista a RT usted dijo: “Hay que empezar a preocuparse no por los pobres, sino por los infelices”. ¿Cree usted que hace felices a los uruguayos?
 
MujicaNo sé si puedo, pero por lo menos les llamo la atención para que no dejen que se les escape la vida, la juventud, todo lo que ello significa y que no se sientan un día arrinconados, envejecidos y arruinados sin haber vivido lo más hermoso, que es la vida. Hay que aprender a quererla a la vida. Es casi un milagro. Esto tiene que ver con el delito, tiene que ver con las drogas, con el estropear la vida. Hay que cuidar la salud física, hay que cuidar la salud mental. Hay que tener tiempo para trabajar, no vivir a costilla de los demás, pero hay que tener tiempo para vivir. Y veo que en la sociedad moderna la gente vive como desesperada. Hay mucha más riqueza que nunca, tenemos más medios. Sin embargo, hay una soledad en medio de las grandes ciudades que muerde, que lastima. Uno se da cuenta de que hay mucha gente sola y el peor flagelo es la soledad.

RT: Muchas gracias, señor presidente.

Mujica: A ustedes.

Un nuevo local para la policía

Hemos recibido este correo:

Juan carlos

El motivo de escribiros es para comentaros que igual que es necesario un parque de bomberos, también es necesaria una Jefatura de policía local digna de un pueblo turístico como Almuñécar. He oído que el parque de Bomberos lo proyectan en el solar del antiguo centro de salud y ese es también un sitio idóneo para tener también una Jefatura de Policía y así tener centralizados todos los servicios de emergencias.
 
Ya en otro correo anterior que os envié os dije que la actual Jefatura de policía local encima de la estación de autobuses no es un sitio idóneo o en todo caso que se construyese la estación de autobuses en otro sitio y este edificio adaptarlo a bomberos y policía local por estar bastante céntrico.
 
Yo por mi parte preguntaré al concejal de seguridad ciudadana sobre este tema.

A propósito de la esquizofrenia

A propósito de la esquizofrenia

Francisco Fernández. Concejal de IU

En un digital de reciente aparición al que deseamos éxito (El Vendaval), una persona que no se identifica, escribe sobre la sociedad almuñequera. Este escritor o escritora habla del PSOE como partido que ha cometido muchos errores, con la exigencia de renovarse o morir. Al referirse a IU, el artículo habla de esquizofrenia.

Sus palabras exactas son estas: IU, partido esquizofrénico donde los haya, se debate entre la obsesión por Benavides y el apoyo nada menos que a un gobierno del Partido Popular, que anima a los vecinos del municipio a engalanar sus balcones durante la Semana Santa. Cayo Lara debe estar abochornado ante semejante herejía. Pero mientras tanto, ellos se mantienen a flote con dos concejales que seguramente tienen asegurados en las próximas elecciones.

He leído por ahí que la esquizofrenia es una enfermedad mental crónica que afecta al uno por ciento de la población mundial. Los síntomas incluyen alucinaciones persistentes auditivas y visuales, delirios y paranoia, entre otros. Supongo que el autor del artículo Sexi is different no se refiere exactamente a esto, y que utiliza el término esquizofrenia en sentido figurado.

Con todo respeto hacia el autor de este artículo de opinión, hablar de la esquizofrenia de IU supone, desde mi punto de vista, un desconocimiento de la actividad real de IU en esta legislatura. Y ello sin entrar en anécdotas como esa de que los concejales del PSOE, no todos, desfilen en las procesiones saludando esos balcones que el PP engalana, o esas otras anécdotas de que los concejales socialistas, ahora sí todos, voten a favor de que se nombre alcaldesa perpetua a la Virgen o se dé a determinadas calles el nombre que diferentes cofradías han pensado como más adecuado. Pero ya digo, eso son anécdotas que tienen poco que ver con lo que yo entiendo por política.

Desde antes de celebrarse las elecciones, cualquiera que hubiese leído nuestro programa electoral, podía leer con claridad que IU apoyaría para la alcaldía a cualquier grupo distinto a CA. A este respecto sólo podía engañarse el que quisiera. Ojalá hubiésemos ganado las elecciones. Ojalá, en su defecto, hubiese habido una mayoría de izquierdas para relevar a CA. Pero el resultado electoral fue el que fue; y con ese resultado, IU sólo podía hacer lo que hizo. Permitir que CA hubiese seguido gobernando habría sido contrario al programa electoral, contrario a nuestras declaraciones, charlas y comunicados de los últimos cuatro años y, además, estúpido políticamente.

La inconsecuencia, o lo que el articulista llama esquizofrenia, podríamos encontrarla con más facilidad en un PSOE que dio un sólo voto al PP pensando que con esta singular forma de votar nadaba y guardaba la ropa. Desde mi punto de vista, y con todo el respeto a las decisiones tomadas por los compañeros de este partido, fue la muestra de una política surrealista que marcaba la falta de rumbo claro desde el primer día de la legislatura. Ha sido, en mi opinión, la legislatura del complejo. Sus titubeos y su falta de coherencia no hacían sino alimentar la propaganda mafiosa y embustera de quienes veían cómo el poder de seguir mangoneando se les escapaba gracias a la firmeza y decisión de Izquierda Unida. A saber qué habría hecho el PSOE con una IU titubeante.

Una vez conseguido el objetivo democrático de quitar de la alcaldía al personaje que más daño ha hecho a la democracia, a la izquierda y a la hacienda municipal en este pueblo, IU comenzó una legislatura compleja marcada por dos elementos que nunca hemos olvidado: en primer lugar, éramos y somos un grupo de oposición; en segundo lugar, éramos y somos un grupo sensato que no quería, y no quiere, poner en peligro la estabilidad del nuevo gobierno. Ya tenía bastante este nuevo equipo con sortear las múltiples trampas y zancadillas que cada día ponía un grupo de políticos profesionales y vividores, lógicamente resentidos. La situación era evidentemente complicada, pero lo era aún más si tenemos en cuenta la actuación de un pequeño grupo de técnicos muy bien pagados que hacían política descaradamente en defensa de sus privilegios y, sobre todo, buscando tapar su implicación evidente en todas las corruptelas llevadas a cabo por la secta que ha usado y abusado del poder en estos últimos treinta años. Hasta para readmitir a los cinco trabajadores injustamente despedidos en la anterior legislatura hubo que sortear zancadillas de todo tipo de las que felizmente salimos con la colaboración de todos. Gracias desde aquí a los abogados amigos que nos echaron una mano en tan delicado asunto.

Barajando estos dos elementos, el papel de IU en esta legislatura ha sido de denuncia, pero sobre todo de propuesta, de aportación en positivo, de iniciativas para mejorar el municipio. Aún así, no hemos parado de denunciar aquellas decisiones del equipo de gobierno que nos parecían negativas para el pueblo. Reto al autor del artículo a que cuente los comunicados públicos de crítica y denuncia al equipo de gobierno presentados por IU y por otros grupos.

El primer comunicado de crítica de esta legislatura lo lanzó IU en los primeros días de agosto, recién formado el nuevo equipo de gobierno. IU criticaba la decisión de echar tierra en las playas. Desde entonces, se cuentan por decenas los comunicados de IU criticando y denunciando al equipo de gobierno.

Hemos criticado el gasto excesivo en fanfarria, pero no sin señalar que ese gasto era muy superior en la etapa anterior. Hemos denunciado públicamente contrataciones innecesarias, gestiones lentas y torpes en casos como el del acuario y el Loro Sexi o actuaciones dudosas en el caso de la recaudación.

Nadie puede afirmar, sin faltar a la verdad, que IU no ha hecho denuncia y crítica desde el primer día de legislatura. Hay que ser especialmente imaginativo, o creer sin análisis crítico la propaganda de la secta, para encontrar la esquizofrenia. Le aseguro que Cayo Lara no está abochornado. Ni tampoco lo están los dirigentes provinciales y andaluces que han respaldado públicamente, como en otros municipios, la opción por el mal menor, llegando a acuerdos difíciles para frenar la corrupción. 

Esa actitud de denuncia permanente la hemos simultaneado con una labor exhaustiva de propuesta y de trabajo en busca del consenso. Desde la constatación lógica de que el equipo de gobierno tenía y tiene un programa muy distinto del nuestro en bastantes temas, era nuestra obligación trabajar en positivo por intentar la consecución de acuerdos en aquellos temas en que era posible. Los vecinos aprecian el debate, pero quieren, ante todo, propuestas y soluciones. En esa línea hemos trabajado, aún sabiendo que la legislación otorga un poder excesivo a la alcaldía.

Y así fue como se fraguó un acuerdo aceptable sobre la zona azul. Lógicamente, como en cualquier acuerdo a cuatro bandas, no salió nuestra propuesta, pero llegamos a un consenso bastante razonable que se acercaba bastante a las peticiones de la ciudadanía.

Trabajamos en positivo, colaborando de forma decisiva a elaborar el Reglamento de la Bolsa de Trabajo que tan necesaria era para este pueblo. Es evidente que al PP no le gusta la Bolsa de Trabajo pero también es evidente que nunca se hubiese podido sacar adelante un instrumento similar con el alcalde anterior. Está claro que este equipo de gobierno sólo accedió a regañadientes a aprobar esta iniciativa de IU y PSOE. Y es por ello que nunca han mostrado verdadero interés en darle impulso. Por eso, hemos denunciado hasta en cinco ocasiones, y con toda la dureza que hemos considerado necesaria, la pasividad, la negligencia, la actitud obstruccionista del equipo de gobierno en este tema.

Lo mismo ocurrió en el tema de los presupuestos. Hubo una negociación bastante abierta en la que todas las partes demostramos sensatez y prudencia, con algunas salidas de pata que prefiero no comentar porque harían demasiado daño. No es el momento todavía, pero igual hay que contar esa historia dentro de unos años.

Mérito de todos, también de IU, es que este ayuntamiento haya frenado la carrera hacia ninguna parte del anterior mandatario, que había logrado llevar las finanzas a una situación muy delicada y que va a condicionar, sin duda alguna, la gestión de cualquiera que gobierne el municipio en los próximos veinte años.

De un presupuesto de 44 millones hemos pasado a uno cercano a los 30. Lógicamente, gastando 14 millones menos, es decir, la tercera parte menos, la inversión en obra nueva se tiene que resentir de manera sensible. Es inevitable. La pesada losa de una deuda galopante, unida a las drásticas medidas tomadas por el gobierno central y a una merma considerable de los ingresos, han hecho que este ayuntamiento, como tantos otros, se haya tenido que poner en serio a la tarea de mirar con lupa cada euro que se gasta.

Y en este tema, con una valoración globalmente positiva, también hemos tenido que denunciar ciertos excesos que se han cometido en festejos, contrataciones innecesarias o viajes que se podían y debían haber suprimido. Ahí están las hemerotecas para avalar estas afirmaciones.

Pero hay que aclarar, para dejar las cosas en su sitio, ese socorrido y falso sonsonete que, con toda intención lanzó CA desde el primer día de legislatura, Me refiero al exitoso lema embustero del dos más uno, luego reconvertido en tres más uno cuando fracasó la jugada de la Mancomunidad y CA vio que el PSOE ya no le servía para nada.

La gente debe saber que en los temas más conflictivos, IU ha votado en contra del equipo de gobierno mientras el PSOE le daba su apoyo. Y no tendríamos nada que objetar, porque cada grupo vota según su estrategia, su programa y su militancia, salvo que en esas ocasiones que ahora comentaré, el voto del PSOE ha sido justamente en contra de aquello que dicen defender y de aquello que reclaman sus afiliados, esos que nos muestran en la calle su extrañeza día sí y día también por la actitud de su partido.

El caso más emblemático fue el de la privatización por veinte años más de la gestión del agua en la comarca. El PSOE apoyó al PP en la Mancomunidad, pero también el PSOE, y eso no lo esperábamos, apoyó al PP en el ayuntamiento sexitano. Mientras IU votaba en contra de un acuerdo que nos va a costar muy caro, PSOE y PP votaban juntos en defensa del negocio del siglo, ese que ha hecho la empresa del agua. Curiosamente, en este Pleno tan importante, cuando aún no se sabía qué iba a votar el PSOE sexitano, dos concejales de CA (entre ellos, el jefe) se ausentaron para evitar que los votos sumados de IU y CA (9) pusieran en peligro al equipo de gobierno (8). Siempre he sospechado que la ausencia de los dos concejales de CA en este Pleno no fue casual. Quizá algún día esa sospecha se pueda convertir en certeza. No es la primera vez que una multinacional usa una argucia semejante para conseguir sacar adelante sus objetivos. Estamos hablando de muchísimo dinero.

También era muy importante el Pleno convocado para decidir qué postura tomaba el ayuntamiento ante el Plan del Litoral elaborado por la Junta de Andalucía. Para sorpresa nuestra, el grupo socialista votó, igual que CA y PA, a favor de un documento elaborado por el PP y que defendía el derecho a seguir urbanizando todo el litoral en la falsa identificación de progreso con construcción desaforada. Sólo IU defendía, con matices que explicamos en su momento, el documento elaborado por la Junta de Andalucía. ¿Dónde podemos buscar, y encontrar, la esquizofrenia?

IU se ha quedado sola igualmente cuando ha planteado rescatar aquellos servicios municipales en los que el contrato se iba terminando. En todas estas mociones, el PSOE ha defendido al equipo de gobierno impidiendo cualquier posibilidad de gestionar de forma pública los servicios municipales. Lógicamente, no esperábamos el apoyo en estos temas de la derecha en sus versiones de PP o CA, y sabíamos de las dudas del PA en cada uno de estos debates, pero, sinceramente, habría sido bueno para el votante de izquierdas visualizar una confluencia de IU y PSOE en estos asuntos que son los que verdaderamente diferencian una política progresista de una conservadora.

Echando un vistazo a los Plenos, se puede comprobar que en más del noventa por ciento de los temas, la votación ha sido unánime, lo que pone de manifiesto dos cosas evidentes: primero, que la gran mayoría de los temas municipales son de sentido común y al margen de la ideología; y segundo, que el equipo de gobierno ha trabajado de forma bastante democrática para conseguir el consenso en numerosos temas que podrían haber acabado en disputa con un alcalde más autoritario. Cuando hay que dar un palo, se da, y cuando hay que poner una medalla, se pone. Con este equipo de gobierno ha habido más diálogo y transparencia que en los ocho años anteriores de dictadura y despotismo.

Como concejal de IU estoy razonablemente satisfecho del trabajo desempeñado por el Grupo Municipal y por la Asamblea Local. Han sido decenas de mociones, decenas de actos públicos, manifestaciones, debates abiertos, concentraciones, reuniones con colectivos de todo tipo… Creo que estamos trabajando con rigor y buscando siempre el aportar, añadiendo a la crítica la propuesta, eludiendo la demagogia fácil y estudiando siempre las posibilidades reales de acuerdo.

Cuando lleguen las próximas elecciones, espero que haya una nueva correlación de fuerzas que aumente el peso de la izquierda en el ayuntamiento. Espero que las cifras permitan un acuerdo progresista para intentar un gobierno que sea aun más austero, que rescate servicios públicos esenciales dejando en las arcas públicas ese dinero que se llevan grandes empresas; un gobierno que se tome en serio la Bolsa de Empleo para paliar la difícil situación de muchas familias; un gobierno que continúe fomentando la cultura y el deporte con el rigor y la dedicación que estamos viendo en esta legislatura; pero sabiendo que un gobierno así no puede contar entre sus miembros con personas y grupos que llevan treinta años saqueando al municipio en beneficio propio y de sus allegados. Por muchas etiquetas que algunos pongan y quiten, en IU tenemos claro que un gobierno de progreso tiene que hacerse al margen, y enfrente sin duda alguna, de esos personajes que tanto daño han hecho a la convivencia y a la hacienda municipal.

Salud

Izquierda Unida: los desafíos para construir la alternativa

Manolo Monereo Pérez

La propuesta realizada por Pablo Iglesias tiene el merito de abrir el debate en la izquierda para unas elecciones europeas hasta ahora sin alma y sin ideas. De la iniciativa asombra la audacia: un joven y brillante publicista de la izquierda interpela a la tercera fuerza política del país (IU) y se ofrece, en determinadas condiciones, para liderarla electoralmente, en el marco de una coalición política más amplia a construir. Si a los hombres políticos se les mide por la confianza en sí mismos y por la fuerza de su decisión es claro que estamos ante una persona que dará mucho que hablar en el futuro.

Desgraciadamente, Pablo lo sabe tan bien como el que más, los problemas de IU no son solo de cabecera ni de candidatura, son pura y llanamente de estrategia  política para la necesaria y compleja  tarea de construir la alternativa a la crisis del Régimen nacido en la transición y, más allá, disputarle el gobierno y el poder a la plutocracia que nos domina y aplasta. Este marco es desde donde hay que analizar los dilemas y los problemas de una fuerza política real que trabaja en condiciones extremadamente difíciles y que tiene los defectos y las virtudes  de las izquierdas alternativas europeas realmente existentes.

Quizás, para situarnos en lo concreto, deberíamos comenzar sabiendo desde dónde y cómo IU parte en estas elecciones  europeas, que como es sabido, inauguran un ciclo electoral de tres  años, para, posteriormente, intentar  comprender y encontrar salidas a problemas nada simples y que requerirán decisiones  firmes y contundentes. Cuando se es la tercera fuerza  política del país y referente de una parte significativa y creciente de las clases subalternas no queda otra. Siguiendo  aquello que aconsejaba Danton para las circunstancias excepcionales: Audacia, Audacia y Audacia.

Lo primero, IU es parte del GUE (Grupo de la Izquierda Unitaria Europea) y miembro del Partido de la Izquierda Europea (PIE) como tal tiene un programa común y un candidato único: Alexis Tsipras, presidente de SYRIZA. Lo que se quiere decir es lo siguiente: IU es parte de un proyecto político que agrupa a 36 organizaciones de la izquierda europea que la fortalece  y le permite una coordinación estable y permanente con un espacio social y cultural más allá de las fronteras estatales.

La segunda  cuestión es conocida pero merece la pena detenerse en ella. IU es una organización federal, de carácter programático, donde coexisten partidos políticos estatales y regionales y que, además, esto hay que subrayarlo, está en  un proceso abierto de alianzas con fuerzas soberanistas de izquierda. Para decirlo con mayor precisión y a ser posible con mayor claridad: IU, como realidad y como proyecto, es un archipiélago de las izquierdas existentes y no un espacio único y homogéneo. Eso significa que estructuralmente, por así decirlo, la toma de decisiones es siempre difícil y que el gobierno de las contradicciones es una tarea permanente.

Claro está que esto comporta problemas y tensiones  cuya  resolución exige gran tenacidad y mucho, mucho, tiempo ¿Cómo combinar la pluralidad con la coherencia programática y la necesaria unidad de acción? ¿Cómo organizar mecanismos de decisión que promuevan la participación y que, a su vez, permitan la toma de decisiones en los tiempos reales de la política? IU forma parte de un grupo parlamentario estatal (Izquierda Plural) con Iniciativa y la Chunta y en plataformas unitarias en diversas comunidades autónomas, que pretendemos no solo revalidar sino ampliarlas lo más posible en estas elecciones con nuevas fuerzas como Anova, Batzarre y algunas más; todas ellas, hay que insistir, agrupaciones políticas soberanas e independientes especialmente celosas  de su singularidad, sobre todo, cuando  van en alianza con una fuerza estatal. Debería tenerse en cuenta que la gran apuesta que hace IU aquí y ahora es establecer alianzas estables con las izquierdas nacionalistas, lo que obliga a delicados equilibrios y, sobre todo, pensar más allá de lo estrictamente electoral.

Hablar de primarias en y desde IU obliga  a tener en cuenta esta realidad. Lo que colectivamente se haga debe asumir todas las contradicciones reales e intentar con mucha tenacidad y radicalidad gobernarlas. En lo concreto: se debe respetar a las minorías internas y a las fuerzas políticas soberanas e  independientes que se alían con IU, que legítimamente quieren representación electoral y, a la vez, ser capaces de innovar y tomar nota de la nueva situación social y cultural. La unidad es lucha y conflicto, no la paz celestial. IU es una fuerza real,  eso tiene costes y ventajas: debe tener en cuenta  su dinámica y lógica interna y debe hacerla compatible con las demandas que provienen de nuestra base electoral y, más allá, de una parte significativa de la sociedad que quiere cambios en la economía, en la política y en los partidos, también en IU.

Hacer primarias en una fuerza como IU no es fácil. Los que las piden desde fueran lo hacen casi siempre con ventaja: saben que no se puede hablar de toda la candidatura, sólo de la cabecera de la misma, es decir, reconocen que un sistema electoral mayoritario en torno a un líder no parece demasiado compatible con las dinámicas unitarias, el respeto a las minorías, a las demás fuerzas política aliadas y genera contradicciones no pequeñas con el ideario republicano de la izquierda.

Aún así IU debería responder con audacia e inteligencia a las demandas que vienen de su base electoral y política abriendo el debate en profundidad, facilitando la participación y señalando con mucha precisión y rotundidad su discurso político que no puede permanecer oculto por el debate entre personas. Las primarias pueden ser una alternativa viable si contribuyen  a ir más allá de nuestros límites actuales, engarzan con la movilización social y, lo fundamental, hacen que el sujeto democrático-popular sea más potente, tenga mas confianza en sus propias fuerzas para devenir  y  ser  poder constituyente.

(*) Manuel Monereo. Politólogo y miembro del Consejo Político Federal de IU. Su última obra publicada es De la crisis a la revolución democrática (Ed. El Viejo Topo, 2013).

Por un frente para la victoria en las elecciones europeas

Jorge García Castaño

¿Quiénes son tus enemigos?
¿Quiénes son tus amigos?
Esta es la pregunta más importante para la revolución.

Mao Tse Tung

El lanzamiento de Podemos, la posible candidatura capitaneada por Pablo Iglesias para las elecciones europeas, ha traído un fuerte debate en el conjunto de la izquierda. Otro movimiento en las turbulentas aguas de la izquierda que merece nuestra atención y nuestra reflexión.

En primer lugar, quiero dejar claro que la iniciativa me parece absolutamente legítima y que, dependiendo de cómo evolucione todo el escenario, puede tener efectos muy positivos en el conjunto de las fuerzas populares y de izquierdas. Por un lado, puede romper una situación de bloqueo en la que no se acababa de articular un proceso capaz de derrotar al bipartidismo en las elecciones europeas. Por otro, puede vincular a lo político-electoral a sectores que ahora mismo no lo estaban y generar entusiasmo en importantes núcleos militantes.

Evidentemente, el efecto que tenga Podemos sobre el conjunto del escenario político se verá cuando conozcamos los resultados electorales y dependerá sustancialmente de que haya sido posible construir una candidatura unitaria o no. Hace meses, a raíz del lanzamiento del Partido X, escribía en este mismo medio sobre la importancia de las elecciones europeas y los distintos planteamientos ante ellas algunas consideraciones que creo que siguen siendo válidas:

Como es sabido, el primer proceso electoral que nos vamos a encontrar son las elecciones europeas. Parece haber dos enfoques de cara a esa cita. Por un lado están los que piensan que al ser unas elecciones percibidas como poco importantes y con un sistema electoral prácticamente proporcional, es buen momento para probar nuevas propuestas políticas e intentar conseguir representación parlamentaria. Por otro, los que pensamos que es la mejor oportunidad de derrotar al bipartidismo: evitar que PP y PSOE sean primera y segunda fuerza. En nuestra opinión la cita más importante del ciclo electoral es esta, por su sistema electoral y sobre todo por ser la primera, con todo lo que esto puede suponer a la hora de evitar llamadas al voto útil de cara a los siguientes procesos. Además se trata de unas elecciones que tradicionalmente han tenido muy baja participación y, en este contexto, los grandes partidos van a tener muchas dificultades para movilizar sus electorados. En sentido contrario, podemos decir que un resultado mediocre de las opciones rupturistas puede recomponer la dinámica bipartidista y ser letal para los próximos procesos. Sí, crecerá la izquierda, con suerte entrará alguna nueva opción, pero nada sustancial habrá cambiado y, con toda probabilidad, tendremos bipartidismo para otros 30 años.

Mi opinión es que una candidatura que consiguiera agrupar a IU, ICV-EUiA, AGE, CHA, Batzarre, Podemos, Equo, CLI-AS, además  de otras fuerzas políticas y referentes sociales podría sumar en torno al 20% de los votos y alteraría de forma sustancial nuestro sistema de partidos. Lo que se viene premiando en Europa en la mayoría de citas electorales son los procesos unitarios en la izquierda y creo que aquí también pasaría. Es decir, que el beneficio para todos los actores (no digamos para el país) de colaborar e ir juntos ahora va a ser mucho mayor que el de competir pensando en posteriores citas electorales. Por eso soy firme partidario de llegar a un acuerdo, en el que seguro nos vamos a dejar todos muchos pelos en la gatera. Evidentemente, IU es quien más tiene que poner de su parte por ser la fuerza más grande, pero el resto también tiene que querer. Sin duda, la responsabilidad de la atomización será de todos y tendrá mal arreglo a corto plazo.

Para esto, creo que lo primero que hay que hacer es convocar a una mesa a todos los actores susceptibles de participar del proceso, con la vocación de no levantarse sin acuerdo y sabiendo que no va a ser un proceso perfecto (tampoco lo han sido Siryza o AGE), pero que si salimos unidos será lo más importante que hayamos hecho nunca. Es posible que haya organizaciones o personas que puedan jugar un papel importante como facilitadores, como pueden ser el Frente Cívico o Julio Anguita.

No me parece crucial el debate sobre el método de elección de la candidatura, no porque los liderazgos no me parezcan importantes, sino porque creo que lo central es un resultado unitario y que el método debe ayudar a ese fin, no ser el elemento que haga encallar el proceso. Por un lado, es innegable que las fuerzas que hagan primarias abiertas van a tener premio electoral en las próximas citas. Por otro, soy partidario de procesos asamblearios y deliberativos más largos, sobre todo cuando se trata de encajar en un puzzle criterios de género, territoriales, políticos, sociales, liderazgos… No creo que haya un método perfecto (menos con estos plazos) y entiendo que éste no debe ser el centro de la polémica. Debemos aspirar al método más participativo posible y que más fácil haga el acuerdo, pero sin maximalismos ni fetichismos. Durante estos años  se han multiplicado las exigencias de participación a las fuerzas políticas por parte de la ciudadanía pero, a la vez, el movimiento nos ha recordado el valor de las asambleas, la deliberación y el consenso. La línea roja que planteó nuestro compañero Pablo en torno a las primarias abiertas me parece inteligente pero no sé si adecuada y, desde luego, no se hubiera hecho en estos términos ante la CUP, la Izquierda Abertzale o el propio PSUV. Si de mí dependiera habría primarias abiertas, lo voy a defender, pero creo que no es lo esencial. No vamos a arreglar un día votando lo que no seamos capaces de articular políticamente antes.

Todavía queda tiempo para un acuerdo y eso es lo que nos están demandando las gentes de las izquierdas y los movimientos sociales. Está en nuestra mano decidir si convertimos estas elecciones en un juego entre las izquierdas alternativas o en un plebiscito sobre el régimen capaz contraponer dos proyectos de país. Para eso apelo a la responsabilidad de todos los actores y a mí me toca hacerlo, por encima de los demás, a la Dirección Federal de IU.

Milito en IU, me debo a IU y quiero ilusionarme.    

Los imprescindibles comités de sueños

La política sigue tejiendo caminos, para hacer o deshacer, sumando historia a la historia. 

Sería descorazonador ver cómo los grupos políticos y sociales que trabajan por otro mundo más justo confrontaran sus identidades en detrimento del bien común.

Una de tantas manifestaciones contra la creciente pobreza y desigualdad (Efe)

“La política es la historia que se está haciendo o que se está deshaciendo” Henri Bordeaux 

Dijo el poeta Mario Benedetti en más de una ocasión, y cuando aún este sistema no se había presentado con su rostro completamente al descubierto, que el capitalismo real se basa en la injusticia. Habrá aún quien lo niegue, pero lo cierto es que la desigualdad es sin duda una de las características que mejor define nuestro tiempo. 

Esta misma semana un informe de Intermon Oxfam ha denunciado que solo 85 individuos acaparan una riqueza similar a la que poseen 3.570 millones de personas en todo el mundo. Dicho en otras palabras, el 1% de la población más rica posee casi la mitad de la riqueza mundial.

En España, los 20 más ricos tienen lo mismo que el 20% más pobre. En cuanto al futuro, las previsiones no son esperanzadoras: Según la Organización Internacional del Trabajo, la austeridad llevará al desempleo a 13 millones de personas más en todo mundo hasta 2018. Es decir, crece y crecerá el paro y la precarización de trabajadores pobres en todo el planeta.

La plusvalía es, en la era contemporánea, sinómino de explotación e incluso de saqueo. Junto a la desigualdad creciente opera un posmodernismo que solo presta atención al presente, despreciando el pasado, evitando prever el futuro, desechando soñar con otro futuro. 

La izquierda es el sector que defiende políticas a favor de la igualdad económica y social y por tanto, es el ámbito al que los grandes poderes actuales pretenden atribuir un bajo perfil. La fiesta de la recuperación, de los brotes verdes, de esa España próspera que dicen que vuelve, no perdona al aguafiestas, al que viene con su pobreza a cuestas, con su desempleo, con su intemperie, o con discursos que definen y critican una terrible realidad a la que dentro, en la fiesta, intentan maquillar. 

 En esa celebración participan, cómo no, medios de comunicación al servicio del poder, difusores de simulacros y disfraces. El objetivo de la información gestionada por los mass media es, en palabras de Braudillard, el consenso, o lo que Gramsci llamó la creación del sentido común.

En nombre del sentido común se nos intenta convencer, por ejemplo, de que les debemos dinero a las eléctricas o de que la privación de luz, agua o vivienda a familias necesitadas forma parte de un modelo lógico, justo, inmejorable, inevitable. El objetivo de la información es someter a todo el mundo a la recepción incondicional del simulacro retransmitido por las ondas, dijo Jean Braudillard. 

Aún así, el capitalismo manda pero ya no convence. No hubo fin de la historia, a pesar de las predicciones de Francis Fukuyama. La política sigue tejiendo caminos, para hacer o deshacer, sumando historia a la historia. 

Digo todo esto teniendo muy presente un dolor que, por motivos profesionales y personales, me resulta muy cercano: el de tanta gente que en Egipto, en 2011, se jugó la vida por un cambio radical, en defensa de la igualdad, de la justicia social. Son tantos los amigos egipcios que en 2011, tras la caída del dictador, creyeron y sintieron que todo era posible, incluso tomar el cielo por asalto... 

“[Tras la caída de Mubarak]  todo parecía posible”, ha escrito el cineasta egipcio Omar R. Hamilton

“Pensábamos que podíamos cambiar el mundo. Aquello fue transformador: la creencia en los demás que, por un momento, todos compartimos. (...) Si todas las fuerzas que estaban supuestamente en contra de los militares se hubieran unido realmente, ¿dónde podríamos estar hoy? (...)"

"Ahora lloro a los muertos y maldigo a quienes excusan sus asesinatos. Veo cómo la revolución es arrastrada hasta su tumba y no sé qué hacer. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?”, escribe en un artículo titulado, precisamente, "Todo era posible". 

¿Llegaremos también nosotros aquí a ese grado de desesperanza? ¿Lamentaremos la oportunidad perdida? Estamos en una encrucijada, en un momento que precisa de estrategia y responsabilidad por parte de las agrupaciones políticas y de los movimientos sociales que defienden los intereses de la mayoría. 

El funcionamiento actual de los poderes fomenta la fragmentación, la atomización, la soledad del ser humano. Es difícil ser colectivo porque todo está organizado de espaldas a la solidaridad. Por eso sería descorazonador ver cómo los grupos políticos y sociales que trabajan por otro mundo más justo confrontaran sus identidades en detrimento del bien común.

Sería una nueva derrota que, mientras el sistema nos dispara en esta guerra sin balas, nos perdiéramos por caminos secundarios, en luchas internas, en divisiones capaces de despedazar la ilusión. Capaces de romper aquello que Julio Cortázar llamó los “imprescindibles comités de sueños”.

Democracia y primarias abiertas

Democracia y primarias abiertas

Alberto Garzón

La crisis del sistema político español ha animado la reflexión sobre los mecanismos de elección dentro de los partidos políticos. El debate se ha centrado particularmente sobre las primarias abiertas, como aparentemente el método más abierto y democrático de los posibles.

A mi juicio, sin embargo, el mecanismo de las primarias abiertas no es ni mucho menos la solución y plantea problemas insoslayables para las organizaciones de izquierda. Por el contrario, el problema democrático del sistema político se encuentra en la falta de mecanismos propiamente internos, esto es, en la dificultad que tienen los militantes de un partido para que sus dirigentes/representantes ejecuten durante todo el mandato su voluntad.

La cuestión del mandato imperativo

En España está prohibido por la Constitución el mandato imperativo, es decir, el mecanismo que obligaría a los representantes a ser un fiel espejo de los representados y de su voluntad. Bajo el mandato imperativo el representante no podría actuar por su cuenta sino que se debería en todo momento a un rígido vínculo establecido con los electores, esto es, sus representados. No existiría la posibilidad de incumplir un programa electoral, por ejemplo.

La fórmula del mandato imperativo es la históricamente preferida por la tradición socialista, y de hecho Marx la alabó en sus escritos sobre la Comuna de Paris en 1871. Sin embargo, para la tradición liberal la mejor opción es elmandato libre o representativo porque presenta ventajas en varios aspectos. Los más importantes: a) que el sistema deja de ser el resultado de una lucha faccionalista entre intereses particulares y b) que los elegidos se desconectan de sus bases y así las importantes decisiones finales quedan al abrigo de los impulsos de la masa plebe (de la que el liberalismo siempre ha desconfiado). Dicho de otra forma, bajo el mandato libre o representativo los representantes elegidos por la circunscripción de Málaga, como un servidor, no representaríamos formalmente a Málaga (interés particular) sino al conjunto del cuerpo político (interés general). La tradición liberal siempre ha optado por diseños institucionales que perfeccionaran la elección de las élites, entendidas estas como las mejor capacitadas para tomar decisiones, y alejarlas de la muchedumbre.

No obstante, en nuestro país cada poco tiempo tenemos noticias de nuevos representantes expulsados o sancionados por saltarse la disciplina de voto. No parece que case muy bien con la teoría liberal de elección de las élites. Y es que esa disciplina de voto no es otra cosa que una especie de mandato imperativo pero aplicado en otra dirección. ¿Qué es lo que ha pasado aquí? Pues que en realidad y bajo nuestro sistema actual la soberanía efectiva se ha desplazado desde los ciudadanos hasta los partidos políticos, que son los que tienen la capacidad de fiscalizar a los representantes. Así, hemos pasado del mandato imperativo pueblo-representante al mandato imperativo partido-representante, por mediación del formalmente establecido mandato libre o representativo.

Y claro, dado que nuestra Constitución del 78 proporciona un poder enorme a los partidos políticos, y dado que no se les exige a éstos ningún nivel de democracia interna en sus métodos de organización, al final podemos terminar dando la razón a Robert Michels y su ley de hierro de la oligarquía. Para Michels toda organización social tiende hacia la burocratización y hacia la creación de un liderazgo fuerte y de oligarquías internas que se reproducen mediante las redes clientelares. Así, la soberanía efectiva se desplaza de nuevo hacia unos pocos ciudadanos que son los que están en la cúspide organizativa de los partidos.

Esto es lo que hace que, en realidad, no sea el poder legislativo quien elige al poder ejecutivo sino que tanto uno como otro acaban siendo conformados por los propios partidos políticos, que es en quienes reside la tarea de elaborar las listas electorales y de negociar pactos de gobierno.

Las primarias abiertas

La ley de hierro de la oligarquía puede neutralizarse si en el seno de los partidos se aprueban mecanismos de democracia interna que impidan la creación de esas oligarquías. Aquí no hablamos de otra cosa que de cómo hacemos para que la voluntad de los representados pueda ser ejecutada fielmente por los representantes. Y como un mecanismo posible se ha propuesto, desde diferentes ángulos, las primarias abiertas.

No niego los elementos positivos de las primarias abiertas, como la movilización social que promueve y la capacidad de recaudación que puede suponer, pero me parece más importante poner de relieve sus problemas. No obstante, tampoco ignoro los muchos diseños diferentes en los que puede cristalizar un proceso así.

En su tipo ideal, las primarias abiertas son en última instancia un producto de la democracia liberal de mercado, esto es, de la concepción democrática según la cual los partidos tienen que ser la oferta que escucha a la demanda. Es decir, el partido se presenta como abierto para escuchar al conjunto de la ciudadanía y para adaptarse –incluso internamente- a sus demandas. De ser así, se dice, los partidos acabarían convirtiéndose en el mejor reflejo del cuerpo ciudadano y de esa forma se maximizarían sus opciones electorales.

Este procedimiento de primarias abiertas tiene problemas operativos, que pueden ser resueltos, y problemas ideológicos, que no tienen solución.

Los problemas operativos son los derivados de la información asimétrica que reciben los votantes respecto a los candidatos, puesto que unos serán previamente mucho más conocidos que otros. Y nadie asegura que no sean más conocidos porque hayan sido patrocinados por grandes empresas privadas de comunicación o porque hayan obtenido financiación especial por parte de los grupos de interés o lobbies. A pesar de todo, estos problemas operativos pueden afrontarse mal que bien a través de mecanismos de contrapeso.

Pero el importante es el problema ideológico. Un partido concebido como simple oferta que se adapta a la demanda no es, ni mucho menos, un partido ideológico. Se tratará de un partido vacuo, líquido, vaporoso, capaz de cambiar de criterio a la misma velocidad que cambia el sentido común de la sociedad. Y el sentido común, para decirlo con Gramsci, no es otra cosa que la ideología de la clase dominante.

Las primarias abiertas, de hecho, pueden posibilitar la elección de candidatos con principios y valores mayoritarios socialmente por encima de candidatos con principios y valores minoritarios. En un ejemplo extremo, un proceso deprimarias abiertas podría imponer un candidato favorable a la pena de muerte en un partido que en sus principios es contrario a ella. De ahí que a mi juicio no tenga sentido que un partido ideológico se abra a un proceso de primarias en el que el conjunto de la sociedad va a imponer su sentido común en la elección del candidato. Los partidos han de deberse a un marco ideológico, dentro del cual cabe la disensión, y que pretendidamente obedece a la razón y a objetivos de emancipación social.

En realidad, un partido concebido ideológicamente no sólo se limita a escuchar las demandas de la ciudadanía sino que también trata de cambiarlas. Es decir, se trata de un partido que combate el sentido común y no se adapta a él. Un partido ideológico no permite que su organización interna y su programa sea determinado a golpe de encuesta, sino que lucha por crear hegemonía en el sentido gramsciano.

La democracia interna

Así pues, un partido debería responder únicamente a aquellos que, compartiendo un espacio ideológico común, marcan las tácticas y las estrategias desde dentro. Y ya dentro de la organización la tarea es evitar que opere la ley de hierro de la oligarquía. Y sin duda para eso necesitamos echar mano de todos los mecanismos democráticos a nuestro alcance.

Uno de ellos es el proceso de primarias, a secas, pero que se refiere únicamente a la elección de candidatos. Hay que entender aquí que el objetivo sin duda es el acierto político. Naturalmente los representados buscan al representante que mejor se adapte a los propósitos establecidos, pero no hay forma de garantizar que eso suceda. Sin duda es más fácil acertar cuando mucha más gente participa de la deliberación, pero aún así no se garantiza elacierto político. De hecho, incluso un dedazo puede acabar siendo un acierto político a pesar del método. De ahí que tengamos que impugnar la obsesión por el método de elección como panacea del problema de acierto político.

Para acercarse al acierto político o para confirmarlo existen otros mecanismos, más interesantes y complementarios, que son los referidos a la fiscalización y control permanente del representante. Aquí es donde entran los revocatorios, herencia del republicanismo socialista y defendido desde Robespierre hasta el propio Marx. Se trata de mecanismos que operan en el seno de una democracia representativa y tienen como objetivo ajustar la voluntad de los representantes a la de los representados. Así, cualquier sujeto político soberano –como una asamblea de militantes- puede evitar que sus cargos públicos –como los concejales o diputados- se desconecten de sus bases y acaben sirviendo a los intereses del poder privado o de grupos de corruptores.

Una democracia representativa que operase así, de acuerdo a la descripción anterior, permite el mandato imperativode partidos sobre representantes, pero representando aquellos la voluntad democrática de sus militantes. El soberano efectivo se desplaza desde la oligarquía interna hacia los militantes de las organizaciones políticas, ahora democráticas.

Con una ley electoral justa, de carácter puramente proporcional, y con mayor espacio para los mecanismos participativos de carácter general, como los referéndums e iniciativas legislativas populares, las reglas del juego democrático permiten adaptarse a principios mucho más válidos para una democracia. Y ello sin renunciar al carácter ideológico de las organizaciones de izquierdas, que es lo que me temo puede empezar a ocurrir con los procesos deprimarias abiertas.

Los “liderazgos” no son el problema, las primarias no son la solución

Jaime Aja

 

El debate sobre las primarias abiertas se plantea como la panacea para recuperar la democracia, para mejorar el contacto entre los políticos y la ciudadanía, para recuperar el prestigio de la política, cada vez más bajo.

Se plantea, creo, mal el problema y se llega a una solución incorrecta. El voto directo e igual es una herramienta fundamental, pero sabemos que no es suficiente. No podemos confundir votar con decidir, ser elector con detentar el poder, no podemos confundir un proceso competitivo con un proceso abierto; en definitiva, tampoco podemos confundir las primarias con un proceso realmente abierto de elección de los candidatos y de las políticas. Puede parecer lo mismo pero no lo es.

Podemos hacer un recorrido por las primarias que se han realizado en España, en distintas formaciones políticas. Nos encontraremos que en la inmensa mayoría de los casos las primarias han servido para designar al candidato oficial. En la mayoría de los países de nuestro entorno el resultado ha sido masivamente el mismo. En Estado Unidos, de donde procede principalmente nuestro gusto por las primarias, estos procesos son más competitivos. Pero efectivamente no son más abiertos: sólo los candidatos con más medios económicos y con más apoyo mediático, que en el fondo es lo mismo, pueden optar a la victoria en este tipo de procesos de elección.

Las primarias han demostrado tener dos grandes potenciales: primero, movilizar a los activistas, a la base social de una opción política. Es un proceso de calentamiento previo al enfrentamiento directo con el adversario político. Cumple la función de la primera fase de la campaña, es decir movilizar al primer círculo de militantes, activistas y voluntarios. Segundo, recaudar fondos. Esta movilización es útil para movilizar recursos entorno al partido. No son dos potencialidades que podamos despreciar, nos pueden situar en mejores condiciones para afrontar una campaña electoral externa. También puede haber procesos que ni siquiera tengan este potencial y que simplemente evidencien la falta más absoluta de democracia interna. El ejemplo más reciente de esto último es la designación de Susana Díaz como líder del PSOE-A.

Pero los procesos de primarias en gran parte prescinden de la política. Sin duda, el debate sobre las ideas también es un debate sobre las personas más capaces y más honestas para representar esas ideas. No es posible separar ambas cuestiones, porque los criterios de selección de las personas también forman parte del debate político de fondo. Pero en muchas ocasiones los criterios de estos procesos abiertos están determinados por el mercado mediático. Si los criterios son los del marketing político tradicional, el proceso se realizará al modo bipartidista: un enfrentamiento estridente que esconde la ausencia de debates de fondo.

Las primarias se presentan como una redención para las organizaciones de izquierda. Sin duda no se puede construir una formación transformadora, que rompa el modelo social elitista, que pretenda dar el poder a la mayoría social, sin romper las prácticas elitistas dentro de la propia organización. Pero las primarias, tal como como se nos presentan, son un debate que se da principalmente dentro del terreno del adversario, es una disputa por ver quién es la persona o el equipo más asimilable al discurso dominante.

La otra gran objeción al método de primarias es la propia conformación del liderazgo. Las personas elegidas por primarias están sustentadas en una autoridad que va más allá de los controles democráticos internos y externos. Pueden llevar a métodos de dirección individualistas, autoritarios, cesaristas: el líder sólo debe su poder al “militante”, “la base”, “el pueblo”…, pero no como sujeto empoderado, sino como ente abstracto, que justifica el ejercicio del poder de forma unipersonal. Por esta razón generalmente en los planteamientos a favor de primarias se omiten mecanismos de rendición de cuentas, revocabilidad, imprescindibles si no queremos limitarnos a designar al líder sino empoderar a la base.

Creo que se plantea mal el problema. El nodo central de la crisis política no son la falta de liderazgos. El problema es un modelo de democracia que intenta separar a los políticos del resto de ciudadanos. Es decir, que arrebata el poder político a la mayoría social, cuyo único contacto con el poder son procesos electivos puntuales. La profesionalización (aún más) de la política, las listas abiertas o las primarias son mecanismos que, tal como se plantean, no sirven más que para alejarnos de un modelo de democracia participativa y acentúan el carácter elitista de la política, reforzar la mal llamada “clase política”.

El término clase política me parece analíticamente erróneo y políticamente contraproducente si el objetivo es denunciar la crisis de la democracia representativa. Erróneo porque los políticos no son una clase aparte, sino los representantes de clases diferentes; aunque la mayoría son representantes de la clase que detenta el poder económico: comparten sus ideas, valores e incluso estilo de vida. Contraproducente porque nos remite al “todos son iguales”, nos lleva en el mejor caso a la desmovilización, en el peor a la búsqueda de salvadores. En Italia, después de la mayor catarsis contra la corrupción y contra la “partitocracia”, llegó Berlusconi. De nuevo la síntesis superadora: la crítica a los políticos corruptos llevo a los empresarios corrompedores directamente al poder. En este caso, la reducción de los intermediarios no supuso ningún ahorro en el coste final.

Pero también, cuando se habla de “clase política”, en muchos casos se denuncia el carácter elitista de la política. Y en último término el carácter elitista de la sociedad, en que la élite económica y la élite política se funden. Pero hemos de estar prevenidos de no proponer soluciones que ahonden en este problema.

Los métodos son sustantivos. No podemos separar en abstracto métodos y fines. Los métodos internos, incluso los métodos de elección de los candidatos, reflejan el modelo de sociedad que queremos defender. Si defendemos el poder popular, defenderemos procesos ampliamente participativos dentro de nuestras propias organizaciones. Si defendemos un modelo oligárquico, optaremos por sustraer la capacidad de decisión a la base, incluso dentro de nuestras propias organizaciones. En una organización de izquierdas, el militante es el centro de la toma de decisiones, pero no puntualmente, sino en un desarrollo constante de la participación.

Las primarias no son una solución en sí mismas, son una herramienta más que puede ser útil en el desarrollo de la democracia participativa. El objetivo es impulsar o consolidar procesos de decisión colectivos y continuados, con debates político de fondo, participación a través de asambleas, en que el militante sea parte activa y no sólo un espectador, con compromisos vinculantes, rendición de cuentas, revocabilidad…; estos sí serían unos procesos realmente abiertos y movilizadores.

Jaime Aja Valle

 

Primarias y democracia interna

Hugo Martínez Abarca *

En mayo comienza el primer ciclo electoral que se abre tras el inmenso descrédito del amancebamiento de las élites políticas y empresariales. Tal descrédito forma una de las partes del discurso que el 15M ha puesto en primera línea. Tal ciclo electoral pone sobre la mesa algunas de las cuestiones que desde aquel mayo de 2011 se han lanzado a los partidos. Una de ellas es la de las primarias o primarias abiertas como medio de elaboración de las candidaturas.

Vaya por delante mi pleno acuerdo con un artículo publicado hace poco por Jaime Aja: que una organización política celebre primarias no necesariamente implica que tenga democracia interna. Hay ejemplos obscenos como aquellas primarias en el PSOE que sorprendentemente perdió el aparato felipista frente a Borrell: la respuesta del tándem PSOE-PRISA fue más parecida a la de una organización mafiosa que a un partido democrático. Una vez recibidas las suficientes cabezas de caballo, Borrell se apartó y el perdedor, Almunia, tomó las riendas. Si Almunia hubiera ganado como estaba previsto no habría quedado en evidencia que la democracia era meramente simulada. Otro partido que celebra primarias es UPyD. Cabe señalar en primer lugar la escasa participación (1837 votantes) lo que indica que UPyD debe de tener un número de afiliados sorprendentemente bajo para ser un partido en auge de implantación casi estatal. Si las primarias no permiten que mucha gente (mucha más de 1800 personas en toda España) participen, como poco suponen un fracaso en el intento de ser democráticas. Pero si hablamos de un partido que expulsó al único afiliado que en alguno de los congresos osó presentar una candidatura alternativa a Rosa Díez podemos hacernos una idea de cómo las primarias son compatibles con un nivel de democracia interna básicamente inexistente.

Las primarias, por tanto, no son el termómetro de la democracia interna de un partido. Aunque su presencia, sin duda, ayuda. En ningún caso son una condición suficiente para declarar democrática una organización, aunque entre dos organizaciones con funcionamientos idénticos será obviamente más democrática aquella cuyas listas se elaboren entre toda su militancia que aquella en la que las listas se decidan sólo en la cima.

No caben argumentos contra las primarias del tipo “lo importante no son las personas sino los programas” por varias razones. En primer lugar porque aún está por descubrir quien use ese argumento y en coherencia se despreocupe por la elaboración de listas electorales y deje hacerlas a quienes sí se dicen (nos decimos) preocupados por ellas y por cómo se elaboran. Ni se conoce a quien, dada su despreocupación por las personas, proponga que éstas sean elegidas por sorteo, por orden alfabético o por cualquier otro mecanismo azaroso, dado que el resultado de tal decisión no importa. Precisamente la oposición a mecanismos de participación de las bases en la elaboración de listas suele ir de la mano de enrocamientos internos sobre candidaturas que son más manejables entre grupos pequeños. Pero sobre todo el argumento es falaz porque sean importantes o no hay que elegir personas que vayan en las candidaturas y por tanto a las instituciones. Sea importante o no hay que tomar la decisión: ¿qué tiene que ver que sea importante o no con cuánta gente tome parte en la decisión?

Efectivamente lo importante es la política que luego defiendan (o apliquen en caso de gobernar) las personas que ocupan las instituciones y para eso hace falta importantes mecanismos de control, fiscalización y en su caso revocación de los cargos públicos. Todos ellos son mecanismos de democratización ex post pero que no son en absoluto incompatibles con los mecanismos democratizadores ex ante sino que más bien son perfectamente complementarios.

El único inconveniente en términos democráticos de un sistema de elección desde la base de una candidatura es la sobrelegitimación del candidato, esto es, que habiendo sido elegido democráticamente se sienta legitimado como representante y no como mandatario de una política y de la organización que defiende esa política. Ese es el momento en el que las primarias tienen que ser complementadas con los sistemas de control, también democráticos, de los cargos públicos. Incluida la potencial revocación.

Un segundo argumento contra las primarias es de corte meramente elitista: “al abrir el sistema de elección a tanta gente el candidato podría ser  simplemente quien sea apoyado por los medios de comunicación, que son la voz de sus amos, que obedecen a intereses antagónicos a los de una organización de izquierdas”. Surge la duda de por qué se piensa que las bases de una organización son más susceptibles de ser seducidas por la manipulación mediática que sus dirigentes. ¿Cuántas veces las bases de distintas organizaciones (no sólo políticas) han contemplado indignadas cómo sus dirigentes se amilanaban en cuestiones impopulares aceptando discursos hegemónicos o al menos disimulando las posiciones menos cómodas en temas espinosos? Las cúpulas dirigentes son más operativas para adoptar decisiones urgentes o cotidianas pero sólo un pensamiento elitista (y por tanto opuesto a los valores de la izquierda) les puede asignar más capacidad para adoptar buenas decisiones. Y no elegimos tantas candidaturas como para pensar que éstas son una decisión ordinaria que colapsaría el funcionamiento orgánico en caso de someterse a consulta de toda la organización. La elección de las candidaturas, pues, debería formar parte de un proceso muy participativo contemporáneo a la elaboración del programa. Y como nadie pone traba alguna nunca para que toda la afiliación participe en la elaboración del programa no se ve qué razón puede haber para que no participe exactamente la misma gente en la configuración de la candidatura: salvo que el argumento de la importancia de las personas sea meramente cínico, que esconda que las personas sean lo realmente importante y por ello haya que decidirlas en una pequeña camarilla mientras que el programa, menos importante, se deja en manos del vulgo.

En cuanto al carácter abierto o no de tal proceso, esto es, la apertura de la elaboración de la candidatura a más gente que la afiliación a la organización, publicó Alberto Garzón un artículo contrario a las primarias abiertas. En él Alberto Garzón explicaba que las primarias abiertas tienen sentido en organizaciones no ideológicas y que por tanto fabrican su oferta electoral a demanda, como un producto de consumo. Podría estar de acuerdo con Garzón en otros momentos de nuestra Historia. Pero estamos en un momento en el que se está produciendo una profunda repolitización de amplias capas de la sociedad. Algunas de las personas que se han acercado más a lo político en los últimos años se han afiliado, como hemos podido constatar quienes ya estábamos afiliados (a IU, en mi caso). Pero sin duda muchas de las personas cuyo proceso de repolitización ha situado en nuestra órbita no han dado ese paso. Por eso resultaría de lo más operativo en términos de crecimiento organizativo abrir la puerta a que esta gente tome parte en una decisión crucial: IU les estaría lanzando la organización como su instrumento de acción política e institucional. De nuevo surge la misma pregunta: ¿por qué una organización ideológica se abre mucho en la elaboración del programa y menos en la de la candidatura? ¿Acaso el programa político es menos ideológico que quiénes están llamados a defenderlo y aplicarlo?

El único inconveniente que veo es la posibilidad de involución caciquil: quien tuviera la intención de interferir en un proceso así no tendría inconveniente en introducir un paquete sustantivo de votantes (pagando si es necesario) para hinchar el censo y manipular el resultado. Algo mucho más difícil en caso de restringirse a la afiliación censada. Y en una organización del tamaño de IU no vale simplemente resolver la cuestión a que quien participe en la elección de la candidatura haya participado en la elaboración del programa, por ejemplo, pues eso es difícilmente contrastable en todos los rincones evitando que surgiera en alguno de ellos un cacique como el descrito. En todo caso esta es una dificultad operativa que habría que resolver si estamos de acuerdo en que un modelo así fuera deseable: en rigor las dificultades que se ponen a los sistemas de primarias (abiertas o no) suelen ser políticas aunque en ocasiones se vistan de operativas.

La máquina se empieza a engrasar en las elecciones europeas. Después iremos a municipales, autonómicas, generales… Será ineludible afrontar este tipo de debates sin salidas en falso. No es el debate que resolverá las carencias democráticas y sociales del país, pero sí es una cuestión que puede ayudarnos a que la gente que defiende una política de resistencia frente al saqueo decida dar el paso y participar en una organización en la que el militante es tenido por una persona mayor de edad a la que no se le hurta ninguna decisión. Aunque sea una decisión tan poco importante.

 (*) Hugo Martínez Abarca es miembro del Consejo Político Federal de IU y autor del blog Quien mucho abarca.

Arde Gamonal

Arde Gamonal

Rafael Calero

¿Te haces con la situación o acatas órdenes?
¿Vas hacia atrás o vas hacia delante?
The Clash, del tema White riot 
Confieso que lo que está ocurriendo estos días en la ciudad castellana de Burgos me está dejando absolutamente anonadado. No imaginaba uno que en aquellas tierras tan frías, tan sobrias, tan adustas de Castilla y León los habitantes de un barrio popular de la ciudad se levantaran en masa contra un alcalde déspota y mafioso y sus políticas urbanísticas descabelladas y contrarias a los intereses de ese barrio y sus habitantes. Y cuando escribo que no imaginaba esto lo digo porque de todos es bien sabido que Castilla y León es uno de los graneros de votos del Partido Popular y, concretamente en la ciudad de Burgos, el PP gobierna con mayoría absoluta desde hace varias legislaturas.
Pero esta vez los peperos se han caído con todo el equipo. Y es que la gente ya está harta de que se les tome el pelo, de que se pongan en práctica políticas absurdas e improductivas, que no van en beneficio de los intereses generales, sino que persiguen un único objetivo: llenarle el bolsillo al amiguito del alma de turno.
La gente ya está harta de los caciques estilo Lacalle. La gente ya está más que harta de mamarrachos como los que gobiernan Burgos, que se creen investidos de un poder divino porque ganaron unas elecciones con listas cerradas y con una ley electoral que está hecha para que ellos ganen. La gente ya está más que harta de los mamoneos de la gentuza que se sienta en los ayuntamientos, en las diputaciones, en los parlamentos autonómicos, etc., etc.
Y así pasa lo que tiene que pasar. Que la gente, el pueblo llano y sencillo, cuando se harta, cuando se sabe agredido, se echa a la calle, como ha ocurrido estos días en Gamonal, sin que los pueda detener absolutamente nada, ni los antidisturbios ni el frío cuasi siberiano de Burgos, que no sabría yo decir qué es peor.
Hablan los periódicos y las televisiones fachas, con la hiperbólica mala leche que los caracteriza, y con la manipulación de la que hacen gala, de violencia, de agitación, de batallas campales, comparando a la capital burgalesa con otras ciudades del mundo en conflicto, como si los hombres y mujeres del barrio de Gamonal fuesen poco más o menos que partisanos sedientos de sangre o delincuentes dispuestos a todo. Pero no nos lo tragamos. Todos sabemos que esas personas son como tú y como yo, esas personas son nuestros padres o nuestros hijos. Esas personas son los amigos con los que compartimos una caña o con los que se queda para ver el fútbol el sábado por la tarde. Esas mujeres y esos hombres no son terroristas. No, hombre. En absoluto. Esas personas son gente normal y corriente. Lo único extraño en ellos es que su grado de cabreo ha llegado a extremos tales que de manera espontánea han decidido lanzarse a la calle, para defender en la calle su derecho a poder tener el barrio que ellos quieren, con su guardería y sus plazas de aparcamiento gratuito. Tampoco es tan difícil de comprender.   
De todo lo que está pasando en Gamonal saco un par de valiosas conclusiones. La más importante es que sin lucha no hay posibilidad de victoria. Eso está claro. Si los habitantes del barrio se hubiesen quedado en sus casas, cabreados, cagándose en la puta madre que parió al alcalde, pero sin plantar cara en la calle, como dos y dos son cuatro que se tragan el parking. La segunda es que cuando el pueblo permanece unido en torno a un objetivo común no existe gobernante, por muy tirano que sea, ni miedo, ni violencia ejercida contra ese pueblo, que lo pueda detener. Eso es lo que todos deberíamos de tener claro de todo este asunto.
Amigas y amigos del barrio de Gamonal, se os saluda con admiración desde el sur, por haceros con la situación y no acatar órdenes, por ir hacia adelante. Y que cunda el ejemplo.