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Almuñécar contra la corrupción

Opinión

El gobierno de Rajoy y el nacionalsocialismo

El gobierno de Rajoy y el nacionalsocialismo

 Rafael Calero Palma

Para el gobierno de Mariano Rajoy la memoria de los españoles que lucharon contra el fascismo y contra el nacionalsocialismo durante la Segunda Guerra Mundial no merece ningún respeto. Es más, me atrevería a decir que merece todo el desprecio del mundo. Resulta duro admitirlo, pero a las pruebas me remito. El 11 y 12 de mayo tuvieron lugar en la localidad austríaca de Mauthausen los actos conmemorativos de la liberación del campo de concentración nazi por parte del ejército aliado. El campo fue liberado por soldados estadounidenses el día 10 de mayo de 1945. En la entrada del campo, una gran pancarta escrita en castellano en la que se podía leer “los españoles antifascistas saludan a las fuerzas libertadoras” daba la bienvenida a los soldados norteamericanos.

En Mauthausen, en la pequeña población homónima cercana a la ciudad de Linz, en Austria, estaba situado el principal campo de concentración (a la postre también fue un campo de exterminio) ideológico. Es decir, aquí eran encerrados los combatientes que eran hechos prisioneros en la guerra, sobre todo soviéticos, pero también franceses, británicos, polacos, checos y españoles. Allí se llevaba a los socialistas, anarquistas y comunistas que caían en las garras del ejército nazi. Se estima que unos doscientos mil republicanos españoles pasaron por la terrible experiencia de ser prisioneros en Mauthausen-Gusen, arrancando y transportando el granito desde el fondo de la cantera hasta la superficie. Y siete mil de estos valerosos hombres perdieron la vida en las frías tierras austríacas.

Sin embargo, para el gobierno de Rajoy estos datos no parecen ser suficientes para enviar una delegación a los actos conmemorativos. Mientras que la mayoría de las delegaciones europeas son comandadas por los embajadores de sus países en Austria y en ellas se incluye a miembros de sus fuerzas armadas, la delegación española no hace nada de esto. Según el comunicado hecho público por la Amical de Mauthausen, las únicas “personalidades” españolas presentes en el acto fueron la concejala de Santa Coloma, Laia Tordera, el concejal de Manresa, Joan Calmet (que supongo irían por su propia voluntad), y el consejero de la embajada de España en Austria (a este seguramente lo habrán obligado a ir). Y pare usted de contar.

Sin embargo, el gobierno de Rajoy sí que conmemora la memoria de los fascistas españoles que lucharon en la División Azul. Y lo ha hecho recientemente en un acto presidido por la Delegada del Gobierno en Cataluña, María de los Llanos de Luna. El acto tuvo lugar el pasado 12 de mayo (sí, has leído bien, el mismo día que el homenaje de Mauthausen) en un acto conmemorativo en honor a la Guardia Civil, en la localidad de San Andreu de la Barca.

Como ya sabemos, la División Azul fue un cuerpo de voluntarios enviado a luchar, junto al ejército nazi, a la Unión Soviética, entre 1941 y 1943, para combatir el comunismo. Supuestamente los divisionarios se alistaban de manera voluntaria, aunque hubo muchos hombres que se vieron obligados a enrolarse para salvar la vida de algún familiar, por ejemplo, el cineasta Luis García Berlanga, que se unió “voluntariamente” a los divisionarios para evitarle a su padre el mal trago de verse maniatado ante el pelotón de fusilamiento.

Durante el acto celebrado en San Andreu de la Barca, un grupo de falangistas ataviados con el uniforme falangista (camisa azul mahón y boina gorra, sí, ese mismo uniforme que vestían los asesinos que, a partir de julio de 1936, sacaban a las personas de madrugada de sus casas para fusilarlas, ese mismo uniforme que vestían los que vejaban, violaban, maltrataban, etc., etc., a los “rojos y a sus mujeres”)  estuvo presente y uno de ellos recibió un diploma de manos de la Delegada del Gobierno, y ella le estrechó la mano, y seguramente, en esos momentos, sintió su pecho henchido de emoción y orgullo por poder saludar a un auténtico patriota, anti-comunista y anti-judío. Por cierto, en el acto también estaba presente el alcalde socialista de San Andreu de la Barca, quien permaneció impávido en su lugar, como si la cosa fuese de lo más normal, y no tuvo la valentía de levantarse de su silla y largarse de allí.

Según un comunicado publicado por la Guardia Civil defendiendo la participación de los falangistas en el acto, todas las asociaciones que se dieron cita allí, son legales. Alguien les debería de decir que hay cosas que pueden ser legales, pero no son éticas, y mucho menos estéticas. Esta es una de ellas.

Y luego los del PP no quieren que digamos que son los nietos del franquismo.  ¡Ay, cuánta ignominia!

http://mimargenizquierda.blogspot.com.es/

¿Y si IU pasa del 16 al 26%?

¿Y si IU pasa del 16 al 26%?

Hugo Martínez Abarca

Ayer hubo encuesta de El País y como casi siempre que hay encuestas últimamente aparecía un terremoto electoral. La encuesta de El País mostraba la continuidad imparable del declive del PP y del PSOE (22% y 20% respectivamente) y la irrupción de Izquierda Unida como alternativa real (un 16%, a sólo 6 puntos de ser la primera fuerza política) con UPyD un poco más abajo, pero alto, en el 13%.

La posibilidad real de que IU dé la batalla electoral no para ganar un puñadito de escaños sino para ganar unas elecciones la evidenció Ramón Jáuregui: uno no dice tal cantidad de patochadas si no tiene miedo real a IU.

No faltó alguna voz que dijera que a IU le basta seguir así: sentarse en la puerta de casa a esperar ver cómo pasa el cadáver del bipartidismo. Son las mismas voces que hace poco negaban la crisis de régimen y de su expresión electoral, el bipartidismo, y ahora parecen convencidos de que la crisis del bipartidismo es tal que no hace falta ni empujar. No haría falta, pues, ni pasos audaces (eso que llaman con tanto conservadurismo “experimentos”), ni analizar la respuesta, el tipo de movilización y discursos concretos que están dando los trabajadores hoy, que no son exactamente los que vienen en los manuales: un examen parecido al que hicieron en América Latina con algo que, si fueron experimentos, fueron experimentos exitosos.

Supongamos que, en términos electorales, fuera así: que realmente no hace falta cambiar nada. Aritméticamente IU ha subido 9 puntos en menos de media legislatura y si subiera otros 9 en lo que (supuestamente) falta hasta las próximas elecciones sin contar con lo que siguieran bajando PP y PSOE la primera fuerza política de este país sería IU. Además las distintas encuestas territoriales que van saliendo evidencian que en muchos sitios IU está en disposición de adelantar ya al PSOE, que en intención declarada de voto ya lo hace y que incluso en Extremadura, con todo lo que ha llovido, IU subiría un par de escaños: la marea es muy potente y lo arrastra todo hacia arriba.

Supongamos que así las cosas IU ganara las elecciones generales en noviembre de 2015. Obviemos que nuestras elecciones son parlamentarias y no otorgan una bonificación directa a la primera fuerza (como ocurre en Grecia) y pensemos que, si IU tuviera un 26% y ninguna fuerza obtuviera un resultado mejor, IU gobernaría.

Al día siguiente de trasladar las maletas a La Moncloa, al día siguiente, comenzarían los movimientos golpistas. Si alguien quiere sacar a España de la crisis tendrá que declarar el impago de la deuda ilegítima, la renegociación del resto de la deuda, el sometimiento de la economía al interés general y, en fin, arrebatar el poder a los poderosos y recuperarlo para las víctimas de la crisis. Eso nunca obtuvo la calma como respuesta del poder. Ni aquí ni en ningún lado. Y no sería sólo la reacción interna: ¿acaso se quedarían inmóviles los gobiernos títeres de Alemania, Francia y Gran Bretaña cuya banca es la acreedora de la mayoría de la deuda española?

Hay cientos de ejemplos históricos que evidencian que tener el cargo para redactar el BOE es necesario pero no basta. No hace falta recordar los golpes de Estado que han sufrido todos los gobiernos bolivarianos, los golpes que sufrieron la I República española (desde la semana siguiente a su proclamación), la II República (desde el año siguiente a su proclamación…) o el Chile de Salvador Allende.

Las amenazas que de toda Europa se dirigieron hacia Grecia cuando parecía que Syriza podía ganar evidencia que no estamos hablando de tiempos ni continentes lejanos. Muchos golpes triunfaron y otros pocos fueron parados. Y pararlos sólo ha sido posible con el favor de al menos una parte del ejército y sobre todo con la movilización y unidad popular en torno al gobierno democrático. Por bajar a ejemplos relativamente pequeños: el decreto de Andalucía de vivienda no se habría producido sin IU en el gobierno, pero tampoco sin un pueblo movilizado y muy concienciado contra los desahucios; es lo que ha frenado los ataques (incluso el recurso de inconstitucionalidad) de Moncloa y lo que frenará los intentos de la UE de cargarse el decreto; es lo que ha dado valentía a IU para tomar una decisión tan valiente.

Si en vez de ser alternativa fuéramos un proyecto de alternancia podría bastar efectivamente sentarse a ver cómo se despeñan PP y PSOE. A UPyD, por ejemplo, le valdría. Pero si queremos ser alternativa, no basta en ningún caso llegar a la imprenta del BOE. Para ser alternativa hay que cambiar el poder y eso se hace por muchos frentes, uno de los cuales es el electoral. Pero el frente electoral, sólo y sin estructurar una unidad popular que lo sostenga nunca conseguirá mantener el BOE en las manos o que en el BOE ponga lo que el pueblo y no el poder económico necesita o que lo que ponga en el BOE suceda en el mundo real.

Los nazis no perseguían a diputados ni partidos de derechas ni banqueros

Juan Pinilla, cuando el flamenco se tiñe de rojo

Rafael Calero Palma

"Las voces que no callaron, flamenco y revolución" es una obra valiente, hermosa y necesaria, donde la poesía y el flamenco se funden de manera natural y fluida.

Juan Pinilla (Huétor Tájar, Granada, 1983) es periodista y cantaor de flamenco, o cantaor de flamenco y periodista, que para el caso que nos ocupa, tanto monta. Y además de esto, Juan Pinilla es militante del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) y si no ando muy errado, de Izquierda Unida. Y desde su triple condición de hombre de letras, hombre de música, y militante político y sindical, el cantaor de Granada publicó hace unos meses un trabajo tan necesario como el agua de mayo: Las voces que no callaron, flamenco y revolución.

Se trata de un precioso disco-libro publicado por la Sociedad Cooperativa Andaluza Atrapasueños Editorial, que hace unos días puso en la calle la segunda edición, de lo cual se deduce que el público lo ha acogido como un trabajo de esta índole merece, con todo el cariño y el respeto del mundo. Y es que en los tiempos que corren, que una obra de estas características conozca una segunda edición es todo un éxito, y no me estoy refiriendo precisamente al aspecto comercial —que también, por supuesto—, sino al artístico que, al fin y al cabo, es el que a nosotros nos debe importar.

Como he dicho más arriba, Las voces que no callaron, flamenco y revolución es un disco-libro, con formato de cd. En la parte literaria, el periodista Juan Pinilla lleva a cabo un pormenorizado estudio sobre el flamenco “de izquierdas”,  y trata de derribar la idea que aún hoy muchos sostienen de que el flamenco es un arte conservador, apegado a los señoritos y acostumbrado a moverse por donde se mueve el dinero. Y para demostrar su tesis, Pinilla nos recuerda que a lo largo de la historia del flamenco ha habido un gran número de cantaores y cantaoras, de guitarristas, de bailaores y bailaoras que nunca ocultaron su militancia, como el Chato de las Ventas, fusilado por los fascistas en Badajoz, durante la Guerra Civil; de Miguel de Molina, apaleado y humillado por un grupo de falangistas y exiliado en Sudamérica por su condición de homosexual y republicano; de Juan Valderrama, que combatió en una columna anarquista durante la guerra, o de Pastora Pavón, la Niña de los Peines, la cantaora republicana por excelencia, que popularizó aquellos versos que decían “Que bonita está Triana / cuando le ponen al puente / banderas republicanas”; también tienen su rinconcito en este libro gente más cercana en el tiempo, como Manuel Gerena, Salvador Távora, El Piki, El Cabrero o Paco Moyano, todos ellos destacados cantaores antifascistas, durante la Transición y como en el caso de José Domínguez, El Cabrero, con una longeva carrera discográfica y sobre los escenarios de todo el mundo. Las voces que no callaron, flamenco y revolución es, sin duda, un trabajo de investigación ameno, lleno de jugosas anécdotas, que te atrapa y te deja con la sensación de que uno no se ha quedado saciado del todo, y quiere saber más y más sobre el tema.

En la parte musical, la más experimental y, en mi opinión, valiosa, de este trabajo, el cantaor de flamenco Juan Pinilla, acompañado por las guitarras de Rafael Rodríguez, de Paco Cortés y de Josele de la Rosa, va transitando a lo largo de cuarenta y tres minutos por diferentes palos, muchos de ellos poco habituales en el flamenco que se hace en la actualidad, en el que con tanto descaro prima lo comercial. De esta manera, Juan Pinilla se atreve con las cartageneras, los tangos, las bulerías, la temporera y debla —un palo tan poco habitual en estos días y que se adaptaba de maravilla a la voz del maestro Enrique Morente—, los fandangos, la petenera, las seguiriyas, el mirabrás y algún cante más, que harán las delicias de todo aquel que se acerque a este disco y a este cantaor, con los oídos bien abiertos, sin prejuicios y sin las ideas preconcebidas que tanto daño hacen al flamenco.

Y es que Juan ha dado un doble salto mortal sin red a la hora de hacer este trabajo. Por un lado, atreviéndose a reivindicar a los flamencos de la izquierda, a los contestatarios, a los que transitaron por el tortuoso sendero del compromiso social, a los de las letras reivindicativas y nada complacientes con los poderosos, a los que se atrevieron a protestar y a denunciar. Por otro lado, atreviéndose a encajar en los palos flamencos textos, frases, ideas y poemas de autores tan dispares y tan alejados del flamenco como Nietszche, Ernesto Che Guevara —sublimes las peteneras donde el de Granada canta “Mañana cuando yo muera / no me vengáis a llorar / nunca estaré bajo tierra / soy viento de libertad”—, Edgar Allan Poe, Groucho Marx —probablemente lo más surrealista que se ha visto hasta ahora en el campo del flamenco haya sido adaptar con tanto tino frases célebres del bigotudo de los hermanos Marx al ritmo de los tanguillos de Cádiz—, Gregorio Marañón o Franz Grillparzer. El disco se abre con un estremecedor recitado a cargo de Emma Cohen del poema “Mi corazón es patio”, de Marcos Ana. Hacia la mitad, es el actor Paco Algora el que recita “Autobiografía”, del insigne Gabriel Celaya).

Las voces que no callaron, flamenco y revolución es una obra valiente, hermosa y necesaria, donde la poesía y el flamenco se funden de manera natural y fluida. En mi modesta y nada experta opinión, estamos ante una obra imprescindible, de esas que se revalorizan más y más con el tiempo y nos recuerdan que no todos los artistas están en esto por el dinero. Una obra que jamás figurará en el número uno de ninguna lista de éxitos (ni creo que sea esa la intención de su autor). Una obra que, como el propio Pinilla señala, está dedicada a todos aquellos que miden al hombre con parámetros humanos, y no numéricos. Una obra para las mujeres y los hombres que disfrutan de lo mejor del ser humano, el arte y la libertad. Una obra que nadie con un mínimo de sensibilidad debería dejar de disfrutar.

Resultados ajustados y otras curiosidades electorales en la historia reciente

Gonzalo Sánchez

La inmensa mayoría de la Comunidad Internacional ha reconocido ya la victoria de Nicolás Maduro en las elecciones presidenciales de Venezuela celebradas el pasado 14 de abril. Incluso países con gobiernos de derecha como Colombia y Chile han expresado su respaldo diplomático al presidente venezolano.

Solo los más radicales aliados del imperialismo norteamericano, como Israel, se mantienen de espaldas al mundo, apoyando a una oposición que ya se ha manchado las manos de sangre.

Los medios de comunicación de estos países intentan deslegitimar el resultado electoral de Venezuela ridiculizando la pequeña diferencia de votos entre Maduro y Capriles, 262 473 votos, una diferencia del 2% (50,78% frente al 48,95%).

Sin embargo esa misma prensa validó otras situaciones en las que el candidato ganador no llegó ni al 50% o los porcentajes quedaron muy parecidos al de las últimas elecciones presidenciales venezolanas:

- Capriles ganó la gobernación de Miranda el pasado 2012 por la mínima. Una diferencia de apenas 3% representado en 45 000 votos sobre el candidato de la revolución Elías Jaua.

- Felipe Calderón obtuvo la presidencia de México en 2006 con un 0,56% más que el candidato de la izquierda Andrés Manuel López Obrador. Existen videos que muestran quema de las actas electorales y también cambios en los resultados de las mismas.

- Pepe Lobo ganó las elecciones de Honduras en el año 2009 con un 79% de abstención, sin presencia de observadores internacionales y en medio de una represión sangrienta.

- Felipe González, asesor del ultra derechista Henrique Capriles Radonsky, ganó cuatro veces seguidas las elecciones generales sin conseguir ninguna vez llegar al 50% de los votos. De hecho cada vez obtuvo menos votos, llegando a ganar la última vez con un escaso 38,78%.

- José María Aznar ganó en 1996 las elecciones por primera vez. Lo hizo con solo un 1% de diferencia con respecto al otro representante del bipartidismo, Felipe González y con un 38,79% de los sufragios, muy lejos, al igual que González, del 50,75% logrado por Maduro.

- José Luis Rodríguez Zapatero, ganó en dos ocasiones las elecciones. En la primera obtuvo un 8% menos de apoyo que Nicolás Maduro y en la segunda obtuvo un 7% menos de apoyo que Maduro el pasado 14 de abril.

- Mariano Rajoy, actual presidente del Estado Español, también se quedó lejos de obtener el resultado del actual presidente venezolano. Pero no solo eso, con el 44% de los votos, tiene la mayoría absoluta del poder legislativo español.

- Barack Obama, presidente de Norteamérica, ganó en 2012 con un 51% de los votos.

- George W. Bush recibió durante las elecciones del año 2000 menos votos que su contendiente Al Gore (47% frente a 48%) y fue proclamado presidente de los Estados Unidos de América. En las siguientes elecciones celebradas en el 2004, Bush obtuvo el 50,7% de los votos, superando por solo un 2% a su rival John Kerry.

- El actual presidente de Chile, Sebastián Piñera logró alcanzar su cargo con el 51,6% de los votos, frente al 48,3% de Eduardo Frei.

- Angela Merkel, jefa del gobierno alemán consiguió en las últimas elecciones federales de Alemania celebradas en 2009, un 33,8% de los votos.

- Park Geun-hye, presidenta de Corea del Sur, ganó las elecciones con un margen del 3% en el año 2012 (51% frente a 48%).

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Expropiar no es pecado

Ignacio Escolar

Aquellos que tanto se escandalizan por ese decreto de la Junta de Andalucía, que expropiará viviendas a los bancos para evitar los desahucios más sangrantes y multará a los dueños de casas vacías, deberían releer la Constitución. «Se reconoce el derecho a la propiedad privada (...) Nadie podrá ser privado de sus bienes y derechos sino por causa justificada de utilidad pública o interés social» (artículo 33; las negritas son mías). La palabra expropiación, que tanto asusta, no solo está admitida en la Carta Magna, sino que tiene una ley en vigor que la regula. No hay país donde tal cosa no suceda y en todos ellos, hasta en los mismísimos Estados Unidos, se entiende que el derecho a la propiedad no está por encima de todo: que debe prevalecer el interés general de todos los ciudadanos.

Se expropia a diario en todo el mundo capitalista. Para hacer carreteras o autopistas, por ejemplo. O incluso para construir Eurovegas; así lo acaba de aprobar el Gobierno de la Comunidad de Madrid, el del «liberal» Ignacio González, en un decreto que permitirá a míster Adelson comprar terreno a bajo precio para sus casinos y que nadie ha calificado de comunista. En un país con miles de casas vacías y miles de familias desahuciadas, ¿de verdad hay que explicar la «causa justificada de utilidad pública» del decreto de la Junta? ¿En serio hay alguien capaz de argumentar que existe más «interés social» en abaratar costes a Eurovegas que en rescatar a las familias desahuciadas?

En la Constitución también figura otro artículo, el 47, donde se reconoce el derecho a «una vivienda digna» y se pide a los poderes públicos que impidan la especulación. Se aplica mucho... en el resto de Europa, donde son comunes las leyes que permiten multar y expropiar a los propietarios de viviendas vacías. Hay incluso países (Suecia y Alemania) donde es legal expropiar y derribar bloques enteros vacíos para evitar, entre otras cosas, problemas como el reciente incendio en Bermeo, que empezó en un edificio deshabitado. La propiedad no es un derecho absoluto: con condiciones, está sometido al interés general. Y no puede ser más cínico ese discurso de cierta derecha que justifica el intervencionismo público para rescatar al sector financiero mientras demoniza que una Administración intervenga en ayuda de los desahuciados. Es ese liberalismo del embudo, tan castizo, que socializa las pérdidas y privatiza los beneficios; que exige la aplicación más estricta del capitalismo y la competencia para los pobres, pero no para los ricos. La novedad de este decreto andaluz no es la expropiación, eso es cotidiano. Tampoco la intervención del Estado en la economía: eso es también común, cuando hablamos del sector financiero o las autopistas. La noticia es que, para variar, será una expropiación que beneficie a los más débiles frente a los poderosos. Bien por Andalucía.

Qué hace un ciudadano como tú en un escrache como éste

 

Un centenar de activistas antidesahucio protagonizan un 'escrache' en la casa de la diputada del PP Rodríguez Salmones

Activistas de la PAH ante la casa de la diputada del PP Rodríguez Salmones

Ayer estuve en mi primer escrache: el que la PAH de Madrid hizo ante el domicilio de la diputada del PP Beatriz Rodríguez Salmones, en el barrio de Chamartín. Es decir, estuve intimidando y acosando, con violencia, de forma ilegal y antidemocrática, y todo muy nazi.

Bueno, nazi, lo que se dice muy nazi, no me pareció, la verdad. No recuerdo yo que los nazis pusiesen pegatinas y luego se marchasen. De hecho, diría que hasta me aburrí un poco, es lo que tienen las expectativas: uno va esperando una batalla campal, y luego se encuentra gente que camina por las aceras, padres con niños y hasta alguna señora que pasea al perro aprovechando el escrache. Y no, tampoco parecía un perro nazi, si es lo que están pensando.

Arrancamos desde la Plaza de Castilla, una vez la policía terminó de identificarnos. Recorrimos uno de los barrios más ricos de Madrid, cantando pareados, poniendo pegatinas y repartiendo información a vecinos y comerciantes, y a los muchos porteros, que se mostraban cómplices. Ni siquiera cortamos el tráfico, eso se lo dejamos a las decenas de antidisturbios que nos escoltaban por el asfalto. Al llegar al portal de la diputada, la policía nos empujó hasta la acera contraria, donde un portavoz leyó un mensaje, y después de cantar unos minutos más, nos fuimos juntos.

No sé, a lo mejor cuando me metí en el metro, una vez marchados los muchos periodistas (incluida alguna tele extranjera), los activistas volvieron y tiraron piedras y cócteles molotov, pero mucha pinta no tenían. La gente iba tranquila, la policía también parecía relajada, y no vi miedo, ni siquiera a que en cualquier momento apareciese un ex diputado del PP enloquecido y te arrancase la cabeza por perroflauta. En resumen: fui al escrache sin decirle nada a mi madre, para no preocuparla; y una vez visto, pienso invitarla al próximo.

Ya lo he dicho alguna vez, pero repito: los gobernantes y los medios afines deberían felicitarse de la calma y el civismo que estamos demostrando los ciudadanos. Viendo la manera en que los ciudadanos están siendo maltratados y humillados, con familias asaltadas por el balcón y echadas a rastras, y miles de ahorradores estafados con descaro, es admirable lo pacíficos que seguimos.

Y sin embargo, algunos parecen empeñados en echar leña al fuego, a ver si consiguen que alguien sufra un calentón y acabe pasando algo, para así hacer buena la profecía de autocumplimiento que suelen aplicar a las protestas: los manifestantes son violentos, así que los criminalizo y reprimo, hasta que al final acaban siendo violentos y puedo presumir de “ya lo decía yo”.

Pero me temo que esta vez han pinchado en hueso, porque la campaña de escraches está siendo una perfecta demostración de la inteligencia colectiva de unos y la necedad orgánica de otros.

Inteligencia colectiva la de la PAH, que ha desbordado a la clase gobernante con una forma de protesta eficaz y muy hábil: llevar a las casas de los diputados la protesta enmarca la acción y su respuesta en el ámbito del domicilio, ese que algunos consideran sagrado salvo cuando te desahucian. Las repetidas imágenes de familias, niños incluidas, echadas a la fuerza a la calle con lo puesto, están tan presentes para los ciudadanos que cualquier pataleta apelando a la inviolabilidad del domicilio y la protección de los niños se diluye como azucarillo. Los escraches serían inaceptables para la mayoría hace cuatro años; hoy en cambio cuentan con un apoyo masivo.

Necedad orgánica, la de la clase gobernante, totalmente descolocada y con una cintura de granito. Desbordada por formas de protesta imaginativas, que rompen el clásico “manifestación autorizada”, y ante las que solo tiene una respuesta que ofrecer: más policía, más blindaje, más multas, más criminalización, más miedo.

Cuando crean que han acabado con los escraches, se verán otra vez desbordados por esa inteligencia colectiva que ya tendrá pensado el siguiente paso. Y esa inteligencia está siendo el mejor fruto de este tiempo terrible: la capacidad de los ciudadanos para organizarse, convocarse, reapropiarse del espacio público, protegerse, burlar la represión, ser autónomos, ser eficaces, construir comunidad. No todo son malas noticias.

El derecho a la insurrección

Jesús Páez
Asesor de cooperativismo

El juez José Castro, que instruye el caso Nóos por apropiación indebida de fondos ha imputado  a la infanta Cristina Federica de Borbón y Grecia como copropietaria de Aizóon y directiva de Nóos. Su marido, yerno del Rey, aprovechándose del paraguas de la Casa Real, ha demostrado tener una jeta como el cemento.  Bajo la sombra de la Corona ha pegado sablazos, sobre todo, en el área mediterránea. Ya lo decía Jaume Matas a Évole: “hombre, es el Duque de Palma, es el yerno del Rey, cómo  le vamos hacer pasar por un concurso público?”

Menos mal que la Infanta y marido, además de los beneficios colaterales consecuencia de su pertenencia a la Casa Real, disfrutaban de dos puestos de trabajo, bien remunerados y vistosos. Si no llegan a disfrutar de ese estatus  hubieran afanado hasta los cubiertos de los restaurantes.

Al día siguiente de la imputación su hermano, el Príncipe Felipe, se dirigía  a la nueva promoción de jueces y les decía “Nuestros tiempos precisan de una Justicia accesible y eficiente”. No sé si estaba aliviando peso a la Corona o estaba enfadado porque el yerno es un pelín más alto que él. Los nuevos jueces asistentes pensarían: pues no nos lo digas a nosotros díselo al Ministro Gallardón que es el que ha puesto las Tasas para dificultar la accesibilidad y no da presupuesto para poder quemar los legajos en una hoguera y trabajar con tecnologías de hoy.

La otra infanta, Doña Elena de Borbón y Grecia, cuyo estado civil se transformó el 13 de noviembre de 2007  en cese temporal de la convivencia’, dos años después, a divorciada. Según parece, vive una vida plácida al no ejercer su derecho al trono por ser la primogénita. Su hermano, el Príncipe Felipe, es la pieza clave. Un hombre joven que no le ha hecho ascos a la Ley Sálica que impusieron sus antepasados, al  aceptar ser el heredero de la Corona, pero que ha sido muy del siglo XXI, para aceptar el matrimonio morganático, ampliando el mercado matrimonial más allá de la sangre azul. Yo soy un poco daltónico y un poco republicano y lo mismo me dá. Pero si llevar la Corona conlleva unos privilegios que no tienen los demás mortales, entiendo que debiera cargar, así mismo, con los inconvenientes que pueda acarrear el cargo, como es casarse con alguien que no haya escogido o le guste poco.

El Rey tiene mala suerte, pero él tampoco se queda corto en meteduras de pata propias. Y el año 2012 ha sido para él un año más bien horribilis. Si sonado fue el tiro al elefante en Bostwana, su traspié,  mucho más  fue la puesta en escena de la rubia Corina de la que el pueblo llano no conocíamos su existencia. Al salir del taller, con cara compungida,  se limitó a decir:  “Lo siento mucho. Me he equivocado. No volverá a ocurrir”. Nadie, o muy pocos,  sabemos  si se refería a que no mataría más animalitos, a que pondría más cuidado en no caerse tanto, o que pondría  más celo en que la Corina no robase tanta cámara en las fotos.  Otra frase suya que se hizo treding topic en   navidad, aparecidos ya los tejemanejes de su yerno, su hija y el exsocio, es la de: “La justicia es igual para todos”. No sé quien o quienes  le preparan los discursos navideños, pero sabiendo lo que se venía encima, ¡se lucieron! Ahora que el juez ha imputado a la Infanta Cristina parece que dicho aserto no es tan categórico, cosa, por otro lado, que la mayoría del pueblo, ya bien escaldado, ni se creyó en la navidad, ni se cree ahora. Más importante que  el Monarca nos haya vacilado con lo de su yerno; con lo de Corina y ahora nos vacile con lo de su hija, es que el Rey de España y Jefe del Estado resulte que está defraudando a la hacienda pública al no declarar una buena cantidad de dinero que tiene hace años  en   un banco suizo.  Y si así esta la primera casa de España, la familia de las familias, la preeminente  Institución  monárquica, el mascarón de proa de la Marca España y baluarte de la unidad de España, ¿Cómo estará la situación por debajo del Rey?.

El Estado, en sus tres áreas principales, no solo no hace de contrapeso con su comportamiento ejemplar,  su eficiencia, su honestidad y honorabilidad sino que viene a añadir más podredumbre. Tanto el Poder Ejecutivo, como el Legislativo, como el Judicial,  no están en sus mejores momentos. Para empezar, el partido que gobierna con mayoría absoluta y ha enterrado su Programa electoral sin pestañear, gobierna por Decreto Ley, dejando al poder legislativo, pillando moscas y jugando con el i-Pad. En esta legislatura no pinta lo más mínimo. Si ya de por sí el Poder legislativo es un juguete roto, en el año largo que llevamos con la apisonadora PP, es como un alma en pena. El empeño del Gobierno por hacer de España una nación dependiente y pobre como las ratas y a la mayoría de sus habitantes unos zombis, no tiene parangón. Pero el bambi se ha convertido en hiena. Siendo trágico en sí mismo, que sea una apisonadora, más trágica es su voluntad de hacer de este país un yermo en el que los derechos cívicos y sociales no tengan la más mínima  relevancia. Acabando con tales derechos por Real Decreto y con la ayuda de un autoritarismo que parecía ya desterrado. Y no digamos nada de su comportamiento ante las reivindicaciones o las manifestaciones de protesta sean estas pasivas, activas, no violentas o de color verde, blanco o violeta. Da igual, este Partido y este Gobierno son absolutamente insensibles al dolor y al sufrimiento de las personas. Millones de familias en las que no entra ni un euro que tienen destrozada su vida y sin el menor atisbo de mejora, no solo les deja totalmente impasibles, sino que les pone contentos. ¡Que se jodan! gritan y aplauden con alborozo. Empeñados en esta tarea, impone expresa y conscientemente, una medida tras otra, para hacer más pobres e indefensos a los más indefensos y pobres, sin el menor escrúpulo en aplicarlas a rajatabla.  Este poder Ejecutivo actual ha perdido, la más mínima autoridad moral, y, creo, que la legal, dado que mintieron absoluta y conscientemente para alcanzar el poder.   Pero ahí están, haciendo desgraciadas a millones de personas y re-cortándole todos los caminos  para que no puedan volver a vivir una vida digna.  Mientras, de manera compulsiva, destrozan el Estado, la cohesión social, los derechos básicos, la educación, la sanidad, empobrecen a toda la sociedad, incrementando las desigualdades, admitiendo la herejía de los desahucios, etc.  Este Gobierno está fuera de la legalidad y fuera de la realidad. Solo vive para realimentar su orgía destructora.

Y ¿dónde está el poder judicial? ¿Ese tercer poder judicial no se siente corresponsable de este desastre?  ¿Dónde está el Tribunal Constitucional?  ¿De qué sirve el Tribunal Supremo compuesto por grupos ideológicos? ¿De qué la Fiscalía teledirigida desde el  Ejecutivo? ¿De qué el Consejo del Poder Judicial compuesto por cuotas y con semanas caribeñas?  Otra vez nos tendremos que poner el pueblo a que, todos estos ganapanes, no nos hundan definitivamente al país en un fangal putrefacto, con nosotros dentro. Nos tendremos que poner porque “Cuando el gobierno viola los derechos del pueblo, la insurrección es el más sagrado de los derechos y el más indispensable de los deberes.”  (Marqués de La Fayette

Corea del Norte para principiantes

01 mar, 2013

Tras la nueva escalada bélica entre las dos Coreas los tópicos escalan también. Se reproduce la idea que un lunático perdido en el tiempo quiere destruir la civilización occidental con sus misiles. Pero ¿qué se esconde tras las amenazas de Corea del Norte y por qué Kim-Jong-Un puso su país en“estado de guerra”? Una nación dividida desde 1953 y una guerra que nunca terminó del todo son el escenario de un conflicto que Rafael Poch analizó en un largo artículo de 2010 cuya actualidad nos obliga a reproducir. Información veraz y más que necesaria en tiempos de confusión mediática.

 

Corea, la actual crisis a la luz de la historia / Rafael Poch.

 

En el mundo reciente había tres naciones divididas por la guerra fría: Corea, Alemania y Yemen. Sólo Corea no se ha reunificado. Su unidad histórica es la más sólida del trío, pues a diferencia de los otros Corea tiene unas fronteras claras desde el siglo X, una etnia y una lengua unificada, y una cultura / civilización independiente que fue capaz de mantenerse pese a la vecindad del potente foco cultural chino. En términos históricos la división nacional de Corea es un fugaz episodio y una gran anomalía del Siglo XXI.

Su conflicto es anterior a la guerra fría. No se fraguó hace sesenta años con la guerra de Corea (1950-1953), sino hace ochenta, con la invasión japonesa de China. La historia y memoria de estos últimos ochenta años marcan profundamente la narrativa en Corea del Norte y la actual situación en la península, que tiene tres dimensiones: una intercoreana, otra con Estados Unidos en el centro, y otra entre Corea del Norte y Japón.

El 19 de septiembre de 1931, Japón, que ocupaba Corea desde 1910, invadió el noreste de China (Manchuria), donde creó el Estado títere del Manchuguo. La resistencia comunista armada contra el invasor japonés en Manchuria arrancó un año después, en 1932, y no fue china, sino coreana. En Manchuria los coreanos constituían el 90% de los miembros del Partido Comunista Chino. Su líder fue Kim Il Sung, luego fundador de Corea del Norte. Desde 1932 él y sus compañeros, toda una generación de guerrilleros norcoreanos, se enfrentaron no solo a los japoneses sino a toda la legión de colaboracionistas coreanos que estos llevaban consigo.

Poder hereditario.

En Asia Oriental, no solo en Corea del Norte, el poder es hereditario. Los herederos, hijos, nietos y sucesores de aquella mezcla de guerra civil coreana y lucha colonial antijaponesa iniciada en 1932, están hoy en el poder en Pyongyang, Seúl y Tokio. En Manchuria el luego dictador de Corea del Sur entre 1961 y 1979, Park Chung hee, o altos jefes militares como Kim Sok won, lucharon junto con los japoneses contra los guerrilleros de Kim Il Sung. Todo el alto mando surcoreano de la guerra de 1950 estaba compuesto por colaboracionistas de los japoneses. Una investigación oficial surcoreana estableció en 2004 que más del 90% de la elite local anterior a la democracia establecida a finales de los ochenta, estaba formada por familias o individuos con antecedentes colaboracionistas. Hasta 2004, con la llegada al poder de Roh Moo Hyun, Corea del Sur no tuvo un líder no vinculado a esa tradición. Con el actual presidente, Lee Myung Bak del derechista Grand National Party, se ha regresado a ella.

En Japón el 70% de los diputados heredaron su escaño de sus padres o pertenecen a conocidas familias políticas con raíces directas en la ocupación de Corea y de China. Las genealogías de políticos de primera fila como Taro Aso, Shinzo Abe y muchos otros, pueden pasar desapercibidas en muchas partes, pero no en Corea del Norte, donde la narrativa nacional, machaconamente transmitida por el régimen desde el jardín de infancia, arranca con la lucha antijaponesa en Manchuria, continua con el recuerdo de la guerra de 1950-1953 contra unos americanos, aliados de los japoneses, que utilizaban bases militares en Japón, y con colaboracionistas de Corea del Sur ayudando al agresor en ambos casos.

Esa segunda y tercera generación política de Pyongyang, Seúl y Tokio no ha acabado la guerra iniciada por sus padres y abuelos en los años treinta, porque Corea del Norte y Japón no han normalizado sus relaciones, y porque el conflicto de 1950-1953 no concluyó con tratado de paz con Estados Unidos y Corea del Sur sino con un “armisticio”, poco más que un alto el fuego provisional.

Continuidades.

Los doce miembros de la Comisión Nacional de Defensa que gobierna Corea del Norte, son curtidos ex combatientes de la guerra de Corea, una guerra contra el mayor imperio militar de la historia que fue derrotado (porque no venció) en aquel conflicto. Los norcoreanos suelen decir que ellos infringieron a los estadounidenses la primera debacle militar de su historia. En sus museos se cita, con orgullo y jactancia, la declaración del Comandante de las fuerzas americanas en Corea, General William Clark, al termino de la guerra; “tuve la poco envidiable distinción de ser el primer jefe militar de la historia de Estados Unidos que firmó un armisticio sin victoria”. Para los halcones de Estados Unidos, Corea siempre fue una especie de asunto inconcluso, como Cuba, y tras el fin de la guerra fría, manifiestamente. En Pyongyang, la experiencia de guerra contra un enemigo superior y mejor armado marca la biografía y la narrativa que esa elite transmite al país.

 

Tanque norteamericano atacando posiciones comunistas en el río Han: 30 de marzo de 1951 / Imagen: captura de pantalla de boston.com

Para la mentalidad del Norte, Corea del Sur es una Corea de segunda, algo parecido a una república heredera de un estado títere del colonialismo japonés y el imperialismo americano. Mientras ellos siempre fueron independientes de China y de la URSS, cuyas tropas se retiraron en los cincuenta del Norte, los surcoreanos aun mantienen 30.000 soldados americanos estacionados en su territorio y otros 100.000 en la región con amplia capacidad nuclear. Y detrás de ese despliegue sigue estando Japón prestando su territorio y sus bases al cerco.

En Corea del Norte se considera que el ejército surcoreano, infinitamente más sofisticado y potente que el del Norte, está controlado por el Pentágono. El ex Presidente de EE.UU. Jimmy Carter, que conoce bien Corea del Norte y ha tratado repetidamente con sus dirigentes, menciona esa circunstancia para explicar por qué los norcoreanos insisten tanto en mantener conversaciones directas con Estados Unidos, a lo que Washington se niega, entre otras razones porque Roma no negocia con un régimen al que no pudo vencer militarmente hace medio siglo y que continua hoy pidiendo un acuerdo de paz como condición para cualquier cosa.

China y su deuda con Kim Il Sung.

La guerra de Corea comenzó oficialmente el 24 y 25 de junio de 1950. Ni Moscú ni Washington la deseaban. La URSS estaba agotada por su holocausto nacional de 30 millones en la Segunda Guerra Mundial. Stalin temía la bomba atómica que Estados Unidos había utilizado hacía tan poco contra Japón. Por el contrario, los enemigos del Norte y del Sur querían zurrarse. Los combates fronterizos eran crónicos desde mayo de 1949. La secuencia de la guerra es conocida: primero el Norte arrolló al Sur y a los americanos hasta arrinconarlos en el extremo sur-este de la península, luego el desembarco americano en Inchon dio un giro total a la situación y los arrinconados fueron los del Norte, y en octubre de 1950 China intervino con sus voluntarios que salvaron al Norte, regresándose al final a la posición inicial.

China intervino en la guerra porque se sintió amenazada, pero también porque Mao se consideraba moralmente obligado, a causa del enorme tributo que los coreanos de Kim Il Sung habían pagado a la Revolución China, con su importante participación en la resistencia contra los japoneses en Manchuria y en la guerra civil china. Oficialmente 183.108 voluntarios chinos, entre ellos el hijo mayor de Mao, Mao Anying, murieron en la guerra de Corea. La cifra la ha divulgado China este octubre, al conmemorar su 60 aniversario con un acto en el que Xi Jinping, el previsible delfín de Hu Jintao, mencionó, “una guerra grande y justa para salvaguardar la paz y resistir la agresión”, pero los historiadores suelen manejar cifras mucho más abultadas. En Pyongyang, el variable recuerdo de la ayuda china, por ejemplo en los museos y en el cementerio de Hoechang, donde hay miles de voluntarios chinos enterrados, marca como un termómetro la temperatura de las relaciones entre el régimen y Pekín.

Extrema violencia, guerra total.

La guerra de Corea fue terrible. La destrucción de las ciudades del norte por la aviación americana, superó a la destrucción conocida en Europa y Asia en la Segunda Guerra Mundial. La masacre de prisioneros y civiles fue enorme. Cálculos americanos y surcoreanos establecieron entre 20.000 y 30.000 las víctimas de las masacres norteñas durante su ofensiva en el sur. Por su parte, la cifra de masacrados en el sur por los surcoreanos desde el inicio de la guerra, en junio de 1950, se sitúa en torno a los 100.000, que se añaden a los otros 100.000 del periodo de represiones anterior a la guerra, incluyendo los entre treinta mil y cuarenta mil muertos durante la represión de una revuelta campesina en la isla de Cheju. Los coreanos del sur mataban rutinariamente a los prisioneros de guerra y torturaban sistemáticamente a los que no mataban. Los americanos hacían la vista gorda y también fusilaban civiles. Los coreanos del norte eran más selectivos en su violencia hacia los presos, diferencia que también se dio en la guerra civil china, entre comunistas y nacionalistas, como está bien documentado. “Por incómodo que sea reconocerlo, las atrocidades de los comunistas fueron alrededor de una sexta parte del total y tendieron a ser más selectivas”, dice el historiador Bruce Cumings en su último libro sobre la guerra.

 

Kim Jon Un

Kim Jon Un rodeado de militares: un régimen marcado por la guerra de Corea / Imagen: captura de pantalla.

Fue una guerra total. Todas las ciudades norcoreanas fueron reducidas a cenizas por los bombardeos estratégicos americanos que arrojaron una enorme cantidad de bombas por kilómetro cuadrado y llevaron a cabo experimentos de campo con armas biológicas. La destrucción fue superior a la conocida por Alemania y Japón en la Segunda Guerra Mundial. Pyongyang quedó destruida en un 75%, Hamhung y Wonsan en un 80%, Chingjin un 65%, Sinanju en un 100%, Sariwon en un 95%, Hungnam en un 85%…. La amenaza de un uso americano de la bomba atómica estuvo siempre presente. En noviembre de 1950 Truman amenazó públicamente con ella para contener a los chinos. En mayo de 1953, en vísperas del armisticio, Eisenhower y el Estado Mayor estadounidense seguían barajando la posibilidad. En víctimas el balance final de la contienda fue enorme: más de 4 millones de muertos, de los que más de 2 millones eran civiles. 36.940 soldados americanos muertos, 400.000 surcoreanos y 2 millones de norcoreanos, la mitad civiles.

Amenaza nuclear permanente.

El actual régimen norcoreano, con su espantoso historial en derechos humanos y su ambición nuclear, es inseparable de toda esa memoria. Durante décadas, las maniobras con escenario de utilización de armas nucleares contra Corea del Norte han sido rutina en la región. Los operativos “OpPlan 5027″ y “OpPlan 5026″ contemplaban el lanzamiento de ataques nucleares preventivos contra Corea del Norte, con derrocamiento de su régimen y formación de un gobierno militar. Nixon, en 1976, y Clinton, en 1993, volvieron a formular la amenaza de un ataque militar contra el régimen, pero la disolución de la URSS, con la pérdida de la disuasoria protección del paraguas nuclear soviético, alteró el problema fundamentalmente: dejó de nuevo al régimen expuesto a una amenaza existencial. En Yugoslavia e Iraq, Estados Unidos pudo atacar porque el país concernido no tenía bomba atómica. De todos los misterios de Corea del Norte, el de su ambición nuclear es el menos misterioso y el más racional. Que no sea percibido así por la opinión pública es un mérito de los medios de comunicación.

En la península de Corea, en Asia nororiental en general, la cuestión nuclear no es sólo un problema norcoreano. Como dice Gavan McCormack, de la Universidad Nacional de Australia, “el problema norcoreano nunca podrá ser entendido mientras sea definido únicamente en términos del programa nuclear de Corea del Norte. Ese país era objetivo nuclear mucho antes de que comenzara a moverse hacia la adquisición de armas nucleares. Su referencia a una “disuasión” debe ser tomada en serio”.

Un régimen brutal que busca el cambio.

Dicho esto, ¿cómo calificar al régimen norcoreano? Desde los años setenta se estima que mantiene en cárceles y campos de trabajo a una población de entre 100.000 y 200.000 reclusos. Por lo menos 600.000 murieron en las hambrunas de los noventa que como el “gran salto adelante” de Mao parecen haber sidouna mezcla de calamidades naturales y responsabilidades políticas. Corea del Norte es un estado hipernacionalista y postcolonial, obsesionado por la amenaza en la que siempre ha vivido, en el que los valores confucionistas han desembocado en algo parecido a una secta religiosa que venera a su padre fundador. Sus ciudadanos no son los autómatas de los desfiles y juegos florales que nos transmiten periódicamente las imágenes de archivo de las televisiones globales, sino gente de carne y hueso, sufrida y oprimida. Tanto la sociedad como el régimen desean profundamente una distensión que permita reconducir los enormes potenciales del país fuera de la jaula militar en la que se encuentran. El horizonte es una reforma a la china. Sin un acuerdo de paz y garantías mínimas de supervivencia tal reforma es imposible. En una circunstancia similar ninguna dictadura asiática de los años ochenta habría podido evolucionar, bien hacia la reforma y la apertura (China), bien hacia la democratización (Taiwan, Corea del Sur).

Gracias a la bomba, el mundo se toma en serio a Corea del Norte, el régimen se ha vacunado contra una invasión o el cambio de régimen inducido, y se ha dotado de una carta con la que negociar. De una u otra manera, hasta que esa supervivencia y reconocimiento internacional no estén garantizados, la bomba seguirá donde está. Es el seguro de vida del régimen.

A nadie le interesa la guerra.

Alguien tan poco sospechoso de parcialidad como el ex Presidente americano Jimmy Carter explica así esta semana la disposición a la negociación del régimen, tras su última visita a Pyongyang del pasado julio: “Expusieron su deseo de desarrollar una Península Coreana desnuclearizada y un alto el fuego permanente. Transmití ese mensaje a la Casa Blanca. Los dirigentes chinos manifestaron su apoyo a este debate bilateral. Funcionarios de Corea del Norte han dado el mismo mensaje a otros visitantes americanos y han permitido el acceso de los expertos nucleares a un centro avanzado para el reprocesamiento de uranio. Los mismos funcionarios me dejaron bien claro que esta serie de centrífugadoras estaría “sobre la mesa” para las discusiones con Estados Unidos. Pyongyang ha enviado un mensaje coherente de que en unas negociaciones directas con Estados Unidos, está dispuesta a un acuerdo para poner fin a sus programas nucleares y concluir un tratado de paz permanente que reemplace el alto el fuego “temporal” de 1953. Debemos considerar la respuesta a esta oferta”.

Respecto a China parece que su vínculo con Corea del Norte aumenta más que disminuye, pese al desagrado ocasionado por las pruebas nucleares y los ocasionales tiroteos. ¿Cual es el motivo de esa actitud? Lo último que quiere Pekín es una Corea reunificada bajo influencia de Estados Unidos con la que tendría frontera directa. El declive global de Estados Unidos ya es de por si muy imprevisible como para abrirle oportunidades en el propio patio trasero. Una intervención militar de China en Corea del Norte, comprometería su imagen de gran potencia “blanda” y no militarista en Asia y el mundo. Así, lo único que queda es mantener la situación y trabajar para crear las condiciones a una solución negociada que no altere el equilibrio regional. Eso es lo que hace China.

Una guerra no interesa a nadie. Para China sería una amenaza a su principal prioridad desarrollista. Para las dos Coreas significaría una promesa de mutua destrucción. Empanatados en Irak y Afganistán, y con la energía agresiva que aun le resta centrada en Irán, alrededor de la primera región energética mundial, Estados Unidos no está para más bailes en Asia. La negociación directa con Pyongyang es la única solución, y para recordarlo, en un mundo con muchos otros frentes abiertos y una crisis financiera en su centro, Corea del Norte tiene que lanzar de vez en cuando algunos inquietantes fuegos de artificio.

 

 

Los ejércitos de Corea del Norte y Corea del Sur en cifras / Imagen: captura de pantalla del portal RT

Orgullo ateo

David Torres

Cuenta Buñuel en sus memorias que, al acabar la guerra civil, se encontró en una de esas largas filas de refugiados que cruzaban lentamente la frontera hacia Francia. El joven Buñuel no llevaba papeles y no se le ocurrió otra manera de probar su filiación republicana que soltarle al soldado que custodiaba la barrera una blasfemia acojonante, incluyendo referencias escatológicas y genealógicas a Cristo, la Virgen y varios santos. El soldado asintió con la cabeza y lo dejó pasar sin problemas.

Es decir, que en España, para hacer profesión de ateísmo hay que ser doctor en teología por lo menos. Buñuel decía: “Soy ateo gracias a Dios”, brillante paradoja que podría suscribir la asociación de librepensadores que ha decidido organizar una procesión de ateos en Semana Santa. En España lo de pensar libremente y por cuenta propia no se se les da bien ni a los librepensadores; un español enseguida organiza un bando, un ejército aunque sea de uno solo, una barricada, a ser posible enfrente de otra barricada. El primer año que montaron la peregrinación atea estuve a punto de embarcarme pero al final me dio vergüenza. No sabía si meterme en la cofradía de Heidegger o en la de Sartre. “Apúntese en la de Kierkegaard” me dijo el encargado. “Aquí por Kierkegaard es que hay verdadera devoción”.

Cuando era niño vi en Almúñecar un paso de Semana Santa en que la figura de la Virgen abría los brazos para suplicar a dos del pueblo vestidos de romanos que la dejaran pasar hasta la cruz. A un gitano que estaba a mi lado le resbaló una lágrima por el pómulo de bronce y entonces soltó con un quejido: “Si es que quien no crea en esto es para meterle dos tiros en la boca, no me jodas”. Parecía un argumento incontestable a favor de la existencia divina hasta que un devoto sevillano lo superó: “La Virgen del Rocío le da por culo a todas las demás vírgenes. Ea”.

Que me disculpe Shangay Lily, que es muy capaz de clavarme un epíteto por pensarlo, pero esto de la procesión atea me recuerda no tanto al Día del Orgullo Gay sino al Desfile del Orgullo Zombi, esa majadería bien divertida en que los seguidores de George A. Romero se maquillan de cadáveres para marchar eplilépticamente por las calles el uno de noviembre. Aunque eran otras fechas, las organizaciones de homosexuales se cabrearon, no sin razón, porque lo de Orgullo Zombi suena a homofobia y a recochineo, y al final los muertos tuvieron que elegir entre volverse a sus tumbas o elegir otro nombre. A los ateos, los cristianos les han dicho que se vayan buscando otra semana, pero claro, no es lo mismo. Como que no tiene gracia salir disfrazado de Nietzsche, con bigote y todo, en pleno Ramadán. Ya lo dicen en Sevilla: “Por culpa del hijoputa de Pilatos, un poco más y nos quedamos sin Semana Santa”. 

El ruido y la furia

El ruido y la furia

Tomás Hernández. Costa Digital

Es en el ‘Rey Lear’, creo, donde dice Shakespeare que la vida del hombre es como un escenario lleno de ruido y de furia por donde pasa un loco cantando. Algo así dice el maestro Guillermo. De ese pasaje tomó el otro Guillermo, Faulkner, el título de una de sus más conocidas y mejores novelas, ‘El ruido y la furia’.

    Recordaba ese título esta mañana mientras oía por la radio (y en la cama), la agria disputa entre Cristina Cifuentes, delegada del Gobierno en Madrid, y una Asociación en contra de los desahucios.

    La delegada Cifuentes además de hablar errónea y quizá malintencionadamente de una estrambótica connivencia entre esta Asociación y ETA, atacaba con igual dureza las caceloradas y manifestaciones ruidosas en las puertas del domicilio de algunos políticos.

    Decía la delegada que en esas casas vivían niños que estaban siendo víctimas inocentes de un acoso que no podían comprender. Y cómo no estar de acuerdo y sentirnos solidarios y compasivos con el dolor del inocente, y por tanto, con la condena de la delegada Cristina Cifuentes. Y entonces sientes crecer la furia de esa manera con la que a veces experimentamos un sentimiento o una fascinación. Una furia en forma de pregunta, de grito: ‘¿Y en las casas de los desahuciados no hay niños?’. Sería fácil y truculento entrar en una relación comparativa entre ambas situaciones: el malestar del ruido y la furia del desahucio. Pero todos hemos visto la algarabía de las caceloradas y la desolación de la imagen de un colchón enrollado en la puerta de una casa precintada. Y a los mismos niños inocentes.

    No me gusta el ruido, ni la furia, pero comparto la de estos desahuciados que enseñan sus manos llenas de ruido, que es lo único que les queda.

    Por cierto, como era la primera vez que oía la palabra ‘escrache’ la tomé por palabra francesa o inglesa. Pero no, es uruguaya y argentina y tiene dos acepciones: ‘Romper, destruir, aplastar’; y ‘fotografiar a una persona’. El DRAE da sólo el verbo, escrachar, pero no el sustantivo ‘escrache’.

    Romper, destruir, aplastar es algo que no se ha hecho en los ‘escraches’. Se les acusa de que además de alborotar y señalar con el grito (¿fotografiar?) a quienes creen culpables, transgreden con sus protestas públicas el derecho a la intimidad del denunciado  y de sus vecinos. Pero es que a ellos ya no les va quedando ni intimidad que malvender y, además, serán deudores de por vida por la aplicación de una ley depravada e injusta que muchos de los diputados consienten y de la que son cómplices, sin que el espanto o el temor rompa sus sueños.

El escrache es ilegal, violento y yo no querría sufrirlo, vale, ¿y qué?

Isaac Rosa
Zona Crítica

El escrache es ilegal, es violento, y yo no querría que nadie me lo hiciese a mí en mi casa. Tres obviedades que no merecen que les dediquemos ni un minuto, y sin embargo llevamos varios días entrando al trapo de quienes quieren llevar el debate a su callejón sin salida para torearnos con facilidad.
No merecen un minuto, así que le dedicaré medio: el escrache es ilegal y violento como lo es en España cualquier acción de protesta que se salga del formato “manifestación autorizada y que se disuelve a su hora”: es ilegal y violento como ilegal y violento era acampar en Sol, rodear el Congreso, parar desahucios, ocupar bancos o montar piquetes en la huelga.
De modo que, ante la repetida acusación de ilegalidad y violencia, antes que seguirles el juego y entrar a discutir si es más violento poner pegatinas o echar por la fuerza a una familia de su casa, o si es más ilegal un escrache que un desahucio basado en una ley abusiva, habría que contestar: “sí, el escrache es ilegal y es violento, ¿y qué?”
El tercer argumento con el que acorralan a los pro-escrache es también tramposo: ¿te gustaría que te lo hicieran a ti? Cada vez que un político o un tertuliano se muestra comprensivo con los escraches, le lanzan el mismo dardo: ¿te gustaría que los antiabortistas se plantaran ante tu casa con megáfonos y cacerolas y te persiguieran por la calle? Aquí también, en vez de perder el tiempo en desmontar ese tipo de comparaciones, habría que contestar: “no, no me gustaría, ¿y qué?”
En realidad los activistas, los desahuciados y quienes luchan con ellos, no tienen este tipo de dudas: ellos siempre han contestado “¿y qué?” Aunque a veces entren al trapo, no pierden mucho tiempo en discutir con quienes siempre llevan las de ganar pues juegan con cartas marcadas. Simplemente actúan.
Somos otros los tiquismiquis, los que a la frase “yo comprendo los escraches” añadimos siempre alguna coletilla: “siempre que sean pacíficos”, “siempre que respeten el domicilio privado”, “siempre que tengan cuidado con los hijos”, “siempre que no molesten a los vecinos”... Somos otros, quienes nunca hemos tenido miedo de que nos echen de casa y por eso instintivamente empatizamos más con el malestar del diputado sitiado que con el sufrimiento de la familia desahuciada. Somos otros, quienes no hemos sido todavía muy golpeados por la violencia económica y por eso nos espanta cualquier cosa que alguien etiquete de violento.
Pero nos guste o no, hace tiempo que en esta partida alguien dio un puñetazo sobre la mesa, cambió las reglas y rompió la baraja. Y no fue la PAH. Al contrario, los antidesahucios no han empezado por los escraches, sino que antes de llegar hasta aquí han ido subiendo todos los escalones previos: confianza en el sistema (que los dejó tirados), denuncias en los juzgados (pero la ley hipotecaria los desamparaba judicialmente), peticiones a los gobernantes (oídos sordos), manifestaciones (ignoradas o reprimidas), paralización de desahucios (recibiendo a cambio más policía), recogida de firmas y presentación de una ILP (que el PP se resistió a admitir a trámite, y piensa rechazar), y ahora, después de consumir todos los cartuchos anteriores, el escrache.
Son ellos, quienes responden “¿y qué?”, los que ahora se arriesgan a sufrir un escrache mucho más potente: el tridente político, policial y mediático que en los próximos días acosará a la PAH, la criminalizará y manipulará, y no cesará hasta ver a Ada Colau entrar esposada en la Audiencia Nacional.

http://www.eldiario.es/zonacritica/escrache_PAH_desahucios_6_114848532.html

* Cartel integrante del kit gráfico de la iniciativa que ha despertado las iras de nuestra fea burguesía: La campaña "Hay Vidas en Juego", puesta en marcha recientemente por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH).

¿Disparatados los maestros...??

He leído que la Comunidad de Madrid ha publicado disparates presuntamente extraídos de las respuestas de algunos aspirantes a maestro en los exámenes de oposición con ánimo de hacer creer a la opinión pública que los docentes son incapaces de responder correctamente a preguntas orientadas a niños de 12 años (Esto por supuesto no afecta a la marca España, ni es antipatriota).

Yo he tenido acceso a través de un anónimo al examen para altos cargos del gobierno y aquí les pongo un resumen para que vean lo complejo de las preguntas a las que tan sabiamente han respondido éstos antes de acceder a sus despachos.
Ahí se lo dejo:

1. Explique brevemente qué es un despido con indemnización en diferido en formato de simulación.

2. Si un tesorero de un partido político es capaz de amasar una fortuna de 38 millones de euros durante en 20 años calcule cuántos fines de semana puede irse a esquiar a Canadá.

3. Si un petrolero se parte en dos en alta mar enfrente de las costas gallegas y suelta 60.000 toneladas de chapapote ¿Cuántos hilillos de plastilina recogerán los afectados sin ayuda de su gobierno?

4. ¿Cuántos kilos de confeti se pueden comprar con 3.000 euros?

5. Localice y borre del mapa a Cataluña.

6. Si tenemos 6 millones de parados y una población activa de 23 millones y éstos van aumentando de 100.000 en 100.000 todos los meses, diga cuándo hay que llamar a Bruselas para rescatar a los bancos.

7. ¿Cómo se escribe desahucio, con sangre, con sudor o con lágrimas?

8. ¿Cree usted en la virgen del Rocío? Razone su respuesta.

9. Si tenemos un hospital público y vamos cerrando camas y despidiendo médicos y enfermeras para después privatizarlo, calcule cuándo empezaremos a poner literas y cuántos ataudes vamos a ir necesitando por semana.

10. Si el matrimonio entre dos hombres es malo, y el formado por dos mujeres también ¿Es aceptable el de un hombre homosexual y una mujer lesbiana? Razónelo.

11. Si tenemos un pasillo estrecho y metemos mucha gente en él hasta que se aplasten. ¿Cuántos kilómetros hay hasta el spa de lujo más cercano?

Desaparición del Registro Civil gratuito

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Hay un anteproyecto de ley por el que los Registradores de la Propiedad pasan a ser los Encargados del Registro Civil, y los Notarías los encargados de los Matrimonios. Primero pagas 500 euros por casarte y luego lo que te cobre el Registrador por inscribir el matrimonio. Todos los servicios del Registro Civil estarán sujetos a arancel, y los Registros Civiles desaparecen y a los funcionarios los recolocan en los Juzgados.

He aquí una lista de los Registradores y Notarios que, entre otros, van a ganar más pasta a costa de todos los ciudadanos:

1º Miguel Ruiz-Gallardón García de la Rasilla, Notario (¿os suenan los apellidos?)
2º Nuera del Sr Ministro de Justicia, Doña María Teresa Touriñan Morandeira, Registradora de la Propiedad, ¿regalo de bodas tal vez?
3º Sr Presidente del Gobierno de España, Registrador de la propiedad, supuestamente cobra el 25% de lo que gana el registrador que le sustituye.
4º Enrique Rajoy Brey, hermano del presidente, registrador.
5º María de la Mercedes Rajoy Brey, hermana del presidente, registradora.
6º Luis Rajoy Brey, Notario y hermano de los anteriores.

La familia lo primero.

¿Sabíais que los Registradores de la Propiedad están exentos de pagar el IVA, incluso cuando se compran un coche o un piso? (en su caso un chalet de cuatro plantas, claro)

Se trata de ir desmontando el estado y convertirlo en un negocio privado. ¿Hasta dónde van a llegar?

Aprendiendo de la Historia: cómo Irlanda, Grecia y España perdonaron la deuda alemana

Plataforma Auditoría Ciudadana de la Deuda

El Acuerdo de Londres sobre la Deuda Alemana, cuyo sexagésimo aniversario celebramos el próximo 27 de febrero, es un temprano y casi desconocido ejemplo de reestructuración moderna de deuda soberana.

Durante mucho tiempo, la quiebra de estados ha sido percibida como un problema lejano, propio del llamado ‘mundo en vías de desarrollo’ (el Sur Global). Hoy no es está para nada lejos, sino frente a nuestras propias puertas. Una emergencia económica, resultado del sobreendeudamiento, desafía a la pervivencia misma de la Unión Monetaria Europea. La devastación social y política en curso amenaza los tejidos sociales de los países afectados por la crisis. Alemania, sin embargo, parece quedar a salvo como una economía relativamente exitosa y floreciente. Pero este no ha sido siempre el caso.

Poca gente sabe que Alemania se benefició de una generosa condonación de deuda al principio de su ‘milagro económico’. El Acuerdo de Londres sobre la Deuda Alemana, cuyo sexagésimo aniversario celebramos el próximo 27 de febrero, es un temprano y casi desconocido ejemplo de reestructuración moderna de deuda soberana, algo muy sorprendente si se considera su eficacia a la hora de recuperar la sostenibilidad de la deuda alemana (occidental). Hacia el final de las negociaciones, se canceló la mitad de todas las deudas de 30 millones de marcos y los remanentes fueron reprogramados de forma tan inteligente que Alemania nunca tuvo que volver a afrontar un problema de deuda.

Los niños y niñas alemanes no acostumbran a aprender nada del Acuerdo en sus clases de Historia y en los medios tampoco se le da mucha consideración. Sin embargo, hoy sería sabio recordar cómo se previno una quiebra estatal inminente a través de unas negociaciones oportunas, rápidas, comprensivas y justas.

El contraste entre el trato histórico dado a Alemania y el trato dado hoy a Grecia no puede ser más obvio. Alemania se benefició de una condonación de gran alcance como resultado de la cual su economía creció de forma rápida y sostenible. Grecia en cambio, está siendo forzada a ‘consolidarse’ a sí misma a lo largo de una recesión dolorosa y destructiva que sacude a la sociedad hasta sus mismos cimientos. En 1953, uno de esos generosos (para Alemania) acreedores fue, por cierto, Grecia, que no tuvo en cuenta los crímenes de guerra que las fuerzas de ocupación alemanas habían cometido pocos años antes en suelo griego. Un paralelismo similar se podría dibujar con España, que también fue de los países que firmaron el acuerdo para la cancelación de la deuda alemana.

Pocas reestructuraciones de deuda soberana han permitido de forma tan clara como la de 1953 la transición desde un estado de endeudamiento crítico hasta una situación en la que la deuda ya no es un obstáculo para el desarrollo económico y social. El acuerdo es aun hoy uno de los mejores ejemplos históricos de lo razonable y sostenible que puede llegar a ser la resolución de una deuda si hay voluntad política.

Vale la pena volver a examinar hoy el caso ‘Londres 53’ como fuente de referencia para las actuales discusiones sobre la condonación de deuda, tanto en el caso de países del Sur Global como en el contexto de la crisis de insolvencia de los estados en la Eurozona. ¡Recordemos este fragmento histórico vital por tanto tiempo olvidado! Y comprometámonos de nuevo con la responsabilidad de tratar a los países aquejados de sobreendeudamiento de manera oportuna y justa.

  • Kristina Rehbein and Jürgen Kaiser, erlassjahr.de – Entwicklung braucht Entschuldung e.V. (Germany)
  • Isabel Castro, Iniciativa de Auditoria Cidadã à Divida Pública – IAC (Portugal)
  • Eric LeCompte, Jubilee USA Network (USA)
  • Iolanda Fresnillo, Plataforma Auditoría Ciudadana de la Deuda – PACD (Spain)
  • Bodo Ellmers, European Network on Debt and Development (Belgium)
  • Nessa Ní Chasaide, Debt and Development Coalition and Andy Storey, Debt Justice Action’s Anglo: Not Our Debt (Ireland)
  • Nick Dearden, Jubilee Debt Campaign (United Kingdom)

1. ¿Qué es el Acuerdo de Londres sobre la Deuda?

El 27 de febrero de 1953 se firmó el ‘Acuerdo de Londres sobre la Deuda’, un pacto extraordinario por el que se cancelaron muchas de las deudas que Alemania había contraído antes de la guerra. La excepcionalidad del acuerdo proviene del hecho de que sus firmantes fueran países que habían estado en guerra tan solo pocos años antes: por un lado, la nueva y muy endeudada República Federal Alemana (sucesora de la Alemania de Hitler) y, por el otro, sus acreedores, los Aliados occidentales, encabezados por el Reino Unido, Francia y Estados Unidos.

2. ¿Qué parte de la deuda alemana fue cancelada?

Destruida por la guerra, Alemania era incapaz de pagar su deuda pública externa durante la posguerra. A pesar de algunos acuerdos previos para la reducción de su deuda de posguerra, sus deudas anteriores al conflicto seguían siendo enormes e impagables. Cerca del 50% de la deuda alemana fue cancelada, lo que suponía unos 30.000 millones de marcos o el 150% de sus exportaciones de 1950. Por lo que respecta al remanente de la deuda alemana, aun se le concedió un alivio adicional con una reducción del interés en distintas vertientes. La Conferencia de Londres adoptó una solución comprensiva para abordar las deudas restantes de Alemania, relativas a dos partes constituyentes:

  • Préstamos que Alemania había tomado durante la República de Weimar para satisfacer los acuerdos de reparación del Tratado de Versalles de 1919, que ya habían sido aplazados dos veces y que posteriormente fueron en parte cancelados. Además, las deudas de otras instituciones públicas y de deudores privados alemanes sumaban 5.800 millones de marcos, de manera que se fijaron y se discutieron todas las deudas anteriores a la guerra, que suponían un monto de 13.500 millones de marcos.
  • Préstamos que el gobierno federal había recibido de las potencias occidentales, especialmente de Estados Unidos, para financiar la reconstrucción tras la Segunda Guerra Mundial.

¿Quién estaba involucrado?

La conferencia sobre las deudas anteriores a la guerra tuvo lugar en Londres entre el 28 de febrero y el 28 de agosto de 1952. Participaron en ella veintidós delegados de los países acreedores, el Banco de Pagos Internacionales (BPI) y representantes de acreedores privados. Tras las negociaciones estaba el impulso de los Estados Unidos. Durante el proceso, entre 1951 y 1953, se trató con los firmantes del Acuerdo la deuda pública y privada que Alemania tenía con entidades públicas y privadas de los siguientes países:

Bélgica, Ceilán (actual Sri Lanka), Dinamarca, Francia, Grecia, Irán, Italia, Yugoslavia, Canadá, Liechtenstein, Luxemburgo, Noruega, Paquistán, Suecia, Suiza, España, Suráfrica, Reino Unido y Estados Unidos. Hasta 1963, los siguientes países y territorios aceptaron el acuerdo: Adén, Egipto, Argentina, Australia, el Congo Belga (hoy República Democrática del Congo), las Islas del Canal, Chile, Finlandia, las Islas Malvinas, Gibraltar, Israel, Camboya, Camerún, Malta, Marruecos, Nueva Guinea y Nauru, Nueva Zelanda, Países Bajos, Rodesia del Norte (actual Zambia) y Nyasalandia (actual Malaui), Austria, Perú, Siria y Tailandia.

3. ¿Qué lecciones extraer para la actual crisis de Irlanda, Europa y el resto del mundo?

Los pagos negociados para la crisis de la deuda son posibles.

  • El Acuerdo de Londres demuestra que es posible que un conjunto multilateral de partes interesadas lleguen a acuerdos para una cancelación comprensiva de deuda, incluso en contextos políticos muy sensibles. El establecimiento de pactos durante el Acuerdo fue un proceso muy cooperativo. Pese a que se establecieron seis foros de arbitraje diferentes para tratar los conflictos que surgían durante las negociaciones del Acuerdo, estos mecanismos de disputa fueron necesarios en raras ocasiones. A Alemania también se le dio la opción de “llamar a consultas” si se encontraba con dificultades imprevistas para movilizar su servicio de deuda. Aun así, no hay registro de ningún requerimiento de consultas por parte de Alemania.
  • Las “directrices para las recomendaciones” establecidas para el Acuerdo reconocían la necesidad de dispensar un trato humano al deudor. Afirmaba que el acuerdo debía:
    • i) tener en cuenta la situación económica general de la república federal y los efectos de las limitaciones en su jurisdicción territorial; tampoco debía dislocar la economía alemana con efectos indeseables en la situación financiera interna, ni drenar en exceso las divisas alemanas existentes o potenciales (…).
    • ii) proporcionar una solución global ordenada y asegurar un trato justo y equitativo de todas las partes afectadas.
    • La impresionante autoconfianza de la delegación alemana quedó demostrada al conseguir que se aplicara una significativa reducción de deuda e, incluso, al usar el acuerdo como un instrumento para evitar posibles demandas de reparación en el futuro. En 1959, el negociador alemán Hermann Josef Abs informó de lo siguiente: “Solo había un punto imposible de acordar con los acreedores para añadirlo en el informe final de la conferencia: la cuestión de las condiciones políticas previas bajo las cuales podíamos llegar al acuerdo sobre la deuda, a saber, el problema de las reparaciones. (…) Pero en la sesión final, la más importante, la delegación alemana declaró, de manera muy clara y con toda seriedad, que Alemania no estaría en posición de firmar el acuerdo sobre la deuda si todavía tenían que seguir haciéndosele demandas con el nombre de ‘reparaciones’.” Después de 1953, Alemania no efectuó pagos de reparación del tipo que acordó en 1919.
    • El Acuerdo fue tan definitivo que por muchas décadas prácticamente no hubo discusión alguna, ni interna ni externa, acerca de la cuestión de la deuda nacional alemana.

El gran tamaño de las deudas y tipos de deuda considerados

  • Una de las características más peculiares del Acuerdo de Londres es que no solo trató con la deuda del estado alemán y sus distintos predecesores, sino que también incluyó todas las obligaciones externas de la economía alemana, por ejemplo, las de individuos y empresas. En interés de un acuerdo unificado que obligara por igual a deudores y acreedores, se pactó un principio de trato equitativo para todos ellos. Todos los demandantes tuvieron que aceptar reducciones equivalentes de interés y demandas de repago. Todos los deudores privados se beneficiaron del mismo desahogo que los acreedores concedieron a la república federal con el fin de mantener su capacidad de desarrollo económico.
  • Gracias a las distintas garantías del acuerdo y al generoso nivel de reducción de deuda, Alemania tuvo muy bajos indicadores de deuda pública y externa hasta la recesión de los años setenta. Solo de los ochenta en adelante, primero debido a los costes de la reunificación y luego a la crisis financiera global de 2008, la relación deuda/PIB de Alemania se elevó hasta alrededor del 80%, donde todavía se mantiene hoy.
  • El acuerdo contribuyó de manera significativa al boom alemán de los cincuenta y los sesenta, así como a la rápida reconstrucción de un país tan devastado.

La cancelación de la deuda es posible si hay voluntad política

El acuerdo y la generosidad de sus términos demuestran:

  • El fuerte compromiso de los Aliados occidentales de no repetir los errores cometidos tras la Primera Guerra Mundial, es decir, desestabilizar política y socialmente a un enemigo derrotado imponiéndole la carga de una deuda impagable.
  • La habilidad del entonces gobierno Adenauer a la hora de aprovechar la singularidad de Alemania como estado situado en el frente de la Guerra Fría. Sin este punto, la condonación final hubiera podido ser algo menos generosa, al no ser tenida en cuenta la contribución alemana al ‘esfuerzo’ en la Guerra Fría.
  • Aunque el liderazgo de los Estados Unidos era claramente visible, muchos firmantes del acuerdo se convirtieron en miembros del ‘Movimiento de los No-alineados’ o se declararon neutrales desde un principio (como Suiza).

El robo de Chipre en versión española

Pascual Serrano/ 
 
Ha creado un gran revuelo en toda Europa la decisión del gobierno de Chipre de meter la mano en la cuenta bancaria de los ciudadanos para quitar, como mínimo, el 6,75% a los que tenían menos de 100.000 euros en el banco, aunque después se propuso en el Parlamento que se libraban los que tenían menos de veinte mil. Sin duda puede parecer fuerte terminar con esa aparente inviolabilidad que tenían nuestras cuentas de cuentas de ahorro, pero sería bueno intentar establecer una comparación entre esa quita y lo que nos ha pasado a los españoles.
Aquí el gobierno ha sido más elegante, no ha entrado en nuestras cuentas directamente para conseguir dinero para darle a los bancos en crisis, ha utilizado otros métodos.
Vamos a repasarlos y observar su reflejo en una familia media española de tres personas, con un sueldo de mileurista, 18.000 euros brutos al año.
Una de las medidas que hemos sufrido es la subida del IVA. Según la Confederación española de organizaciones de amas de casa, consumidores y usuarios, teniendo en cuenta los grupos de gasto que contempla la Encuesta de Presupuestos Familiares del Instituto Nacional de Estadística (INE), y la diferente tributación de cada uno de éstos, el impacto en las economías familiares media de este incremento será, de media, 600 euros al año para cada familia.
Entre las muchas prestaciones sociales que ahora tenemos que pagar se encuentra un porcentaje de las medicinas. El gobierno retornará lo que supere la cantidad de ocho euros por persona y mes. Podemos establecer que dos miembros de nuestra familia-tipo van a alcanzar ese coste. Tendríamos un gasto mensual de 16 euros mensuales, que quedarán en un total anual de 192 euros al año.
Otro nuevo gasto que se debe afrontar es el del transporte escolar si el hijo no va a la universidad o el incremento de las tasas si va. En el primer caso podríamos establecer una media de gasto de dos euros por día lectivo, lo que podría alcanzar los 450 euros al año. Una cantidad similar podría ser la subida de la tasa de matrícula universitaria.
Según el Índice de Coste Laboral Armonizado (ICLA) que publica el Instituto Nacional de Estadística (INE)el coste por hora trabajada disminuyó el 3,1 % en el cuarto trimestre de 2012 respecto al mismo periodo de 2011. Podríamos establecer por tanto que ese porcentaje es la disminución media de los sueldos, si bien varía por sectores. El propio estudio calcula un 15,4 % en la Administración Pública, sin duda debido a la eliminación de una paga extraordinaria. Como la subida del IPC está en torno al 3%, podemos decir que nuestra familia ha perdido un 6,1% de ingresos procedentes del sueldo que llegaba a casa. Total 1.098 euros.
El caso que hemos analizado sería uno de los que menos se ha visto afectado en su economía. Imaginemos el que ha perdido el trabajo, quien disponía de una ayuda por dependencia, quien ahora tenga que pagar un transporte sanitario. Existe toda una casuística de prestaciones sociales que han desaparecido y que no hemos contemplado en nuestra familia-tipo.

Si sumamos los conceptos que hemos calculado, tenemos que nuestra familia española-tipo ha perdido como resultado de las decisiones gubernamentales la cantidad de 2.340 euros.

Esa sería la cantidad aproximada que el gobierno de Chipre nos hubiera quitado de nuestra cuenta bancaria si tuviéramos 35.000 euros ahorrados (el 6,75% de 35.000). Lo que sucede es que en España nos la han quitado sin ni siquiera tener ese dinero en el banco y ni siquiera la quita ha sido mayor para los ricos como pretenden en Chipre.

Y, además, algunos de los costes analizados son para todos los años (medicinas, transporte escolar...). De modo que cuando pensemos en lo sinvergüenza que es el gobierno de Chipre y en el robo que les quieren hacer a sus ciudadanos, no olvidemos que aquí hace ya tiempo que nos lo han quitado, incluso a los que no lo teníamos. Y pensábamos que nuestro gobierno estaba bobo.

Yo creo que esto va a explotar

Juan Francisco Martín Seco, en una imagen de archivo.

 

Público

Juan Francisco Martín Seco, interventor del Estado, profesor, articulista en varios medios y autor de media docena de libros sobre economía, no duda en calificar de "chapuza" la unión monetaria que ha traído el euro. Ve en el diseño institucional de la Unión Europea (UE) y en esa unión monetaria tan mal pergeñada hace 20 años los orígenes de la actual crisis económica.

Ahora publica Contra el euro. Historia de una ratonera (Editorial Península), su última obra, en la que no se muerde la lengua y se pregunta si no ha llegado el momento de hacer "una voladura controlada" de la moneda única.

De la lectura de su libro uno se lleva la impresión de que esta crisis era evitable, sobre todo porque se veía venir desde hace mucho tiempo. Pero lo que más indigna es que nadie hizo nada.

Hace ya tiempo que era evidente que el diseño de la unión monetaria conducía inevitablemente a las consecuencias que estamos sufriendo. Desde el punto de vista teórico hubo muchos autores, no en España ni en Europa, sino autores americanos que pusieron el dedo en la llaga: decían que los países de la UE no constituían lo que llamaban una zona óptima monetaria. Antes de la llegada del euro ya pudimos ver cómo el Sistema Monetario Europeo (SME) fracasaba estrepitosamente y cómo era incapaz de mantener los tipos de cambio fijos. Si no se era capaz de mantener el tipo de cambio fijo con países tan heterogéneos pues malamente después se podía mantener la unión monetaria.

¿Hay alguna salida a la crisis?

Soy muy pesimista. Creo que no se debería haber hecho la unión monetaria porque es una ratonera de la que es muy difícil salir. Aquí hay dos opciones: tirar hacia adelante o volver hacia atrás. Tirar hacia delante implicaría la creación de una Hacienda Pública y hacer una gran transferencia de recursos de los países ricos a los pobres o menos ricos. De esta forma se implantaría una fuerte política redistributiva a nivel regional, como lo que ocurre en España con el Gobierno central y las Comunidades Autónomas. Esa es la verdadera unión fiscal y no de la que habla Merkel. Pero Alemania nunca va a aceptar eso, por lo que es casi imposible ese escenario.

 

¿Y la vuelta atrás?

La salida hacia atrás sería volver a las antiguas monedas, romper la unión monetaria. Que eso tiene costes graves nadie lo duda, pero es posible que los costes de seguir en el euro sean incluso mayores. La UE, sin embargo, no ha establecido un camino de vuelta atrás. En esa tesitura, los escenarios son múltiples: no es lo mismo que salga un solo país o que se rompa el euro y salgan todos, lo que sería mucho menos costoso. Si saliera un solo país el coste sería mucho mayor; pero tampoco es lo mismo que salga Alemania, donde a lo mejor el resto de los países se quedarían en una situación mucho mejor, o que salga Grecia. Todos esos escenarios tienen altos costes, pero conviene plantearse dos cosas: primera, si los costes de permanencia en el euro no van a ser incluso mayores y dos, si a pesar de todo el euro no terminará rompiéndose. Y si se diera esta segunda situación nos encontraríamos en la peor situación posible: después de pasar no sé cuantos años en el euro con unos costes enormes, tendríamos que asumir el sobreañadido de dejar la moneda única.

Ve factible entonces la salida del euro.

Lo dije cuando se constituyó la unión monetaria y lo repito ahora: no puedo creer que Grecia y Alemania tengan el mismo tipo de cambio para siempre. Eso es imposible. En los 30 años anteriores a la unión monetaria el marco alemán se había revaluado un 500% con respecto a la peseta y el dracma se había devaluado en el entorno al 2400% respecto al marco. Pensar que esa evolución tan dispar en los tipos de cambio se iba a acabar por el simple voluntarismo de unos dirigentes políticos era absurdo. La prueba es que los mercados no se lo creen: si estuviesen seguros de que no va a haber devaluación y que el euro va a permanecer, no habría ninguna razón para mantener tipos de interés distintos para pagar la deuda pública. Los que dicen que el euro no se puede romper, que va a permanecer, argumentan que el coste sería altísimo, lo explican diciendo que si se rompiera el euro, las monedas de los países del sur se devaluarían muchísimo y las monedas del norte se revaluarían muchísimo. Pero al decir eso están aceptando que los tipos de cambio que tenemos ahora no son reales. Es lo mismo que cuando me preguntan si el euro está débil o está fuerte, si debería revaluarse o devaluarse. Yo siempre contesto '¿qué euro?' Porque probablemente la moneda de Alemania debería revaluarse con respecto al dólar, pero la moneda de España debería devaluarse. Pero al tener la misma moneda no se puede devaluar y revaluar a a la vez. Ese es el gran problema.

¿Es sostenible a largo plazo esta situación?

No lo es. El primer problema lo vamos a tener con Grecia, que tendrá que hacer otra quita de deuda. Los que pregonan el gran coste que supondría la ruptura del euro argumentan que sin el euro se producirían quitas de la deuda, pero es que eso ya ha ocurrido con Grecia dentro de la unión monetaria. A Grecia, o le quitan deuda o no va a poder pagar.

España no parece estar muy lejos de Grecia.

Sí, es cierto. Si en la unión monetaria sólo estuvieran Alemania y Francia, lo que le ocurre a Grecia le terminaría pasando a Francia porque la economía francesa es distinta a la alemana, aunque en mucha menor medida que la nuestra. Cuando se hace con países homogéneos las contradicciones son menores, pero si yo fuese francés no querría quedarme en la unión monetaria sólo con Alemania.

¿Está España abocada a una quita o un rescate?

Yo no sé por dónde va a explotar esto, si va a explotar por Grecia y luego habrá una reacción en cadena, pero yo creo que va a explotar. Si se recuperase la confianza en España y a pesar de todo volviese a haber inversión y siguiésemos creciendo a crédito, el panorama tampoco sería nada halagüeño porque ya hemos perdido la democracia. En este viaje nos hemos dejado gran parte del Estado social por el camino. El mismo diseño de la UE es totalmente deficiente: tenemos un Banco Central Europeo que es el que realmente manda, que impone condiciones a los Gobiernos, condiciones neoliberales, donde te dicen que tienes que bajar la pensiones, recortar la sanidad y dar dinero a los bancos. Es tremendo. Quedarnos en la unión monetaria significa retroceder 80 años en la historia de este país.

¿Estamos a tiempo de evitarlo?

Esa es la cuestión: ¿merece la pena seguir por la vía de la austeridad o debemos intentar que se rompa el euro? Porque quizá sea mejor, con todo el coste que debemos asumir, intentar que se rompa el euro. Eso no significa que España se tenga que salir mañana mismo del euro; significa que todo el mundo acepte que la unión monetaria ha sido un gran fracaso y que no se debería haber hecho. Implica un cambio de mentalidad, el de decir 'vamos a minimizar costes y vamos a ver cómo se puede hacer un desmontaje de la unión monetaria igual que se hizo el montaje' y en eso deben confluir España, Portugal, Grecia, Italia e incluso Francia. Según se vayan viendo y agudizando las contradicciones será más fácil que se unan. Pero el problema es que frente a Alemania los países del sur no se han unido. Cada uno ha intentado salvarse por su cuenta. Quizá lo mejor sería una voladura controlada del euro. A lo mejor ha llegado ese momento, que no será ahora ni mañana porque hay muchos intereses y reticencias, pero deberíamos exigir a nuestros gobernantes una postura de firmeza en Bruselas y desde luego corregir las cosas que se pueden corregir: el funcionamiento del BCE, la presión frente a Alemania para no seguir por la vía de la austeridad, no inyectar dinero público en los bancos y dejar quebrar a alguno. Pero para eso hay que cambiar la mentalidad y empezar a pensar y aceptar que la constitución de la unión monetaria ha sido una chapuza impresionante.

¿Se puede contar para eso con los actuales gobernantes?

Parece que no, aunque es cierto que a medida que las contradicciones sean más claras, la presión será más fuerte. Es evidente que aquellos que han gobernado España en los último 25 años difícilmente aceptaran que se han equivocado radicalmente. Pero cada vez hay más gente que acepta ese error: cuando yo decía estas cosas en 1992, 1994, 1996, se me llamaba de todos y ahora la gente empieza a ver que eso no es ninguna tontería. Incluso el discurso del PSOE, tal vez porque está en la oposición, está cambiando y ya dice que hay que plantar cara a Europa. Ese es el camino. Aunque es un camino triste, complejo y poco esperanzador.

Quizá la clave sea la presión ciudadana.

Lo veo muy complicado. Yo no soy nada optimista al respecto. En Europa nos hemos acostumbrado a una vida demasiado cómoda. Hay gente que habla de un iniciar un proceso constituyente, pero habría que ver cómo se hace.

"Lo de Merkel es puro colonialismo: imponer el objetivo de déficit y poner un supervisor para que lo controle no es unión fiscal"

Antes dijo que la unión monetaria es una gran chapuza. ¿A quién ha beneficiado esa chapuza?

Alemania es la gran beneficiada de la unión monetaria porque primero mantiene al resto de países atados por el tipo de cambio, lo que hace que ella pueda exportar todo lo que quiera y nosotros no podamos ser competitivos al no poder devaluar. Pero además ella se puede financiar a unos tipos de cambio bajísimos gracias a que nosotros nos financiamos a unos intereses más altos. Alemania está siendo la gran beneficiada de la crisis: no hay más que ver que antes de la crisis la renta per cápita de Alemania perdía porcentualmente puestos dentro de la UE y en estos momentos los gana. Además, hay una distribución totalmente injusta porque una devaluación tiene la ventaja de que disminuye por igual los precios interiores de tal manera que vuelve a ajustar las cosas, pero ajusta respecto al exterior: dentro del país la relación de precios incluyendo los salarios, los tipos de interés, etcétera, no cambia. Una devaluación divide el coste por igual pero ahora como no se puede devaluar, el ajuste se hace con más paro, bajo crecimiento y reducción de salarios.

La responsabilidad de Alemania en la crisis parece evidentísima

Lo de Merkel es puro colonialismo: imponer el objetivo déficit y poner un supervisor para que lo controle no es unión fiscal. La unión fiscal implica impuestos comunes y prestaciones comunes. Debe servir para reequilibrar los Estados. Lo malo es que la unión monetaria sólo se puede mantener si al mismo tiempo hay una Hacienda pública capaz de compensar los desequilibrios que se crean dentro de esa unión monetaria. Alemania nos ha estado prestando durante años para que compráramos sus productos, pero cuando los bancos alemanes y franceses pensaron que no íbamos a poder pagar dejaron de prestar. Y entonces llegaron los problemas. Este mismo proceso se dio con el Sistema Monetario Europeo, antes del euro, cuando teníamos el tipo también fijo pero se podía mover un 2,25%. Entonces nos estaban prestando y teníamos un déficit en la balanza por cuenta corriente del 4%, pero entonces se podía devaluar la peseta y se solucionó el tema. Pero con el euro ya no había devaluación posible, y los bancos, tan inteligentes ellos, pensaron que no había peligro porque no podía haber devaluación. La devaluación es una quita encubierta. Si devalúas la moneda vas a pagar menos porque lo pagas en una moneda que vale menos. Cuando ven el peligro de la devaluación los mercados reaccionan mucho antes y dicen 'no prestamos más'. Y obligan a devaluar. Con el euro, los bancos alemanes y los franceses se confiaron hasta que el problema llegó al 10% del PIB en la balanza por cuenta corriente española.

Una víctima más de la crisis

Juan Carlos Barba

A

Se llamaba Javier y tenía 51 años. Este martes tomó la decisión más difícil de su vida. Salió al descansillo de la escalera a fumar un cigarrillo, pagado, como siempre y sin que él lo supiera, por su tía. Como solía hacer cada día después de comer. A continuación subió hasta el cuarto piso, abrió la ventana de la escalera y se arrojó al vacío. Nunca sabremos lo que pasó por su cabeza en sus últimos minutos, pero lo podemos imaginar. Llevaba cinco años en el paro, pese a ser un hombre cualificado y con amplísima experiencia en el mundo de la publicidad

Primero perdió su casa y, a continuación, su matrimonio se fue por el desagüe. Intentó montar su empresa y sólo consiguió arruinarse totalmente y quedarse con una deuda casi impagable, él y sus padres. Últimamente no se confiaba a casi nadie, pero esto es algo habitual en personas en su situación. Hay muchos cientos de miles de personas como él en esta triste España que nos ha tocado vivir. Personas que sufren en silencio, personas que se culpan a sí mismas de su terrible situación y que se sienten un cero a la izquierda en esta sociedad.

El desencadenante de la tragedia ocurrió la semana pasada. Su mujer e hijos, que vivían de prestado en la casa de un amigo, tuvieron que abandonarla. Él, pese a intentarlo de forma desesperada, no pudo encontrar ninguna solución. Sólo podemos intuir la terrible sensación de inutilidad y fracaso absoluto que debe sentir un padre al enfrentarse a algo así. Y esta intuición ha de llevarnos, si no a aprobar, sí a respetar lo que hizo.

Él y otros como él son los daños colaterales de decisiones que toman personas muy poderosas, personas que pueden inclinar la balanza hacia un lado o hacia otro y deciden que muchos son prescindiblesJavier era un hombre extraordinario, y en una época importante y temprana de mi vida fue como un hermano mayor para mí, el hermano que nunca tuve. Me hizo entender cabalmente lo que significaban conceptos como justicia social o solidaridad. Palabras que no son vacías, sino que representan justo aquello que le faltó y que le condujo hasta su trágico final.

Para muchos, personas como Javier son víctimas inevitables de la crisis. Como las víctimas de un terremoto. Pero déjenme decirles algo: muchos otros sabemos que esto no es verdad. Sabemos que él y otros como él son los daños colaterales de decisiones que toman personas muy poderosas, personas que pueden inclinar la balanza hacia un lado o hacia otro y deciden que muchos son prescindibles. Por eso yo acuso a estas personas. No me importa, señores dirigentes de Alemania y de España, que seáis poderosos. Lo digo alto y claro, vosotros sois los culpables. Sois culpables porque no tenéis algo imprescindible para no serlo: corazón. Y por eso sé que hasta que los pueblos de España y Europa no se rebelen contra estos dirigentes, les expulsen y coloquen en su lugar a personas con corazón que gobiernen para sus pueblos y no para unos pocos, seguiremos viendo día tras día cómo personas como Javier siguen muriendo y como muchos otros siguen sufriendo de forma innecesaria e inútil.

Decía hace pocos días un analista extranjero que el pueblo español está sufriendo de una forma que habría sido el sueño de Torquemada. Doy fe de ello. Como también doy fe de la futilidad de tal sufrimiento. Algunos justifican los medios con la consecución de un fin mayor. Muchas guerras han sido declaradas por esta causa, pero es que ni siquiera estamos en esa situación, pues esta guerra es el camino hacia ninguna parte. No se olviden de ello para no caer en esa tentación.

También dicen que la pluma es el arma más poderosa. No sé si será verdad, pero ojalá sea así. Ojalá esta muerte, como tantas otras, no sea inútil y finalmente pueda ser el revulsivo que necesitamos para reaccionar y poner fin a este absurdo.

*José Javier Olmedo Rojas falleció en Madrid el 5 de marzo de 2013. Desde aquí quisiera transmitir mi más sentido pésame a su madre, hermanos, mujer e hijos.

¡Hasta la vida, siempre! GRACIAS, COMANDANTE

¡Hasta la vida, siempre! GRACIAS, COMANDANTE
Rafael Calero
Hoy, a los hombres y mujeres que te admiramos, miles y miles en todo el mundo, sólo nos queda darte las gracias por tantas y tantas cosas:

Hoy, a los hombres y mujeres que te admiramos, miles y miles en todo el mundo, sólo nos queda darte las gracias por tantas y tantas cosas: Por demostrar que aún son posibles las Revoluciones, por devolver la dignidad a la palabra dignidad, por combatir la pobreza contra viento y marea, por levantar la voz ante la injusticia, por no agachar jamás la cabeza ante el imperialismo, por sembrar de futuro América Latina, por compartir con nosotros tus sueños, por tu corazón, latido puro del pueblo venezolano, por tu hablar franco y directo, por tu risa contagiosa, por tu valentía, por tu solidaridad con los pueblos oprimidos, por desterrar del continente americano la palabra sumisión, por tus aciertos y tus errores, por regalarle a Obama un libro de Galeano, por enfrentarte al neoliberalismo y salir vencedor en batalla tan desigual (que se jodan los Chicago Boys, que no han podido con Chávez), por todas tus victorias en las urnas, por tu frase más célebre: “Exprópiese”, por tu clarividencia e inteligencia, por no olvidar jamás tus orígenes, por tu amor sin límites a tu pueblo, porque en tus labios la palabra patria no está prostituida, por tu pasión desbordada por la vida, por devolvernos el orgullo y poder decir con la cabeza bien alta que somos de izquierdas, porque, al igual que tu admirado Ernesto Che Guevara, ya eres inmortal. Los hombres mueren. Sus obras permanecen. Hasta la vida, siempre. GRACIAS, COMANDANTE

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Hugo Chávez en mi recuerdo

Hugo Chávez en mi recuerdo

Juan Torres

“Los que mueren por la vida no merecen llamarse muertos” (canción de Alí Primera)

Aunque se veía venir, he sentido una profunda tristeza al conocer la muerte del presidente Chávez. Tuve la oportunidad de trabajar en su despacho como miembro de la Fundación CEPS y compartí con él algunos momentos intensos y que perdurarán siempre en mi memoria. Lo recordaré como una persona serena, comprometida con su pueblo, incansable hasta la extenuación (¿cuándo dormía ese hombre?, me pregunté siempre), muy cariñoso y atento con sus interlocutores.

No le perdonarán nunca que diera voz a los millones de personas que no la tenían, que permitiera que su pueblo disfrutase del dinero del petróleo que antes iba a los privilegiados. No le perdonarán que ganase una elección tras otra y sin que en ninguna se pudieran descubrir irregularidades de las que incluso hay en los países que alardean de democracias asentadas. No le perdonarán, en suma, que no aceptase -como le ofrecieron muchas veces- obedecer al Imperio, ser sumiso y someterse a los intereses de sus multinacionales.

Pude comprobar en Venezuela cómo lo querían las gentes sencillas. En una ocasión un abuelo muy mayor me dijo en uno de los barrios más pobres de Caracas: “Gracias al comandante ya puedo reír”. Le habían arreglado los dientes y eso para él era ser otra persona. Conocí a muchas otras que habían empezado a ver gracias a las operaciones de cataratas que se realizaban en Cuba a través de las Misiones, las mismas que permitían a las madres llevar a sus hijos al médico. Una simple consulta que evitaba el sufrimiento de verlos enfermos sin poder recurrir a nadie, como antes les pasaba. El propio Chávez me comentó una noche en su despacho que habían puesto en marcha unos quirófanos ambulantes que en una semana hacían las operaciones de pequeña envergadura que antes se hacían en siete años a personas sin medios económicos. El empoderamiento que sentían los millones de personas que con la revolución empezaron a disfrutar de todo ello, por no hablar de las escuelas, de las universidades… es lo que no han sabido tener presente quienes nunca han entendido el gran apoyo electoral de Chávez.

El proceso que él ha liderado no está exento de errores, de limitaciones. Claro que los hay. Pero lo éxitos están ahí, en la disminución de la pobreza, en los servicios y el poder que se han puesto a disposición de la gente sencilla que no tenía nada, ni siquiera “cédula” que los identificase como simples ciudadanos. Y eso teniendo en cuenta que no ha habido ni un minuto de respiro. La oposición no paró nunca de enfrentarse al gobierno y a Chávez personalmente con un odio que cuando lo viví allí me parecía terrible e inhumano. No creo que ningún otro país haya sufrido una huelga como la petrolera, un auténtico golpe de estado empresarial que trató de paralizar al país y acabar con el gobierno. Por no hablar del golpe de Carmona que apoyaron los gobiernos de las grandes “democracias”, como los de Estados Unidos o de España.

Me vienen ahora a la memoria los momentos en los que estuve con él y me emociono. Recuerdo los correos de amigas y amigos venezolanos que de vez en cuando me escribían simplemente para decirme que Chávez acababa de recomendar mi manual o alguno de mis libros en algún programa de televisión o en algún mitin o conferencia. Recuerdo el pánico que sentí cuando me encargó la primera tarea (quería saber mi opinión sobre las medidas de emergencia económica que deberían estar previstas y adoptarse inmediatamente si se daba otro sabotaje o golpe) o el examen tan detallado que me hizo sobre España mientras nos acercábamos a Barajas en uno de los viajes en los que fui en su comitiva, y que me dejó perplejo por lo que él sabía y por las cuestiones que me preguntaba, algunas de las cuales yo nunca había tenido en cuenta.

He vivido todas estas semanas de malas noticias sobre su salud con una pena inmensa. No es fácil hacerse a la idea de la finitud, por muchas veces que se ponga por delante de nosotros inexorable. Y se vive peor cuando se trata de personas a las que queremos o admiramos de un modo especial.

El pueblo venezolano ha tenido una suerte inmensa al contar con una persona como Hugo Chávez en todos estos años. Ahora, sin embargo, le toca andar más solo. Ojalá que todos esos millones de personas que salieron de la nada de la mano del comandante sean capaces de seguir con éxito, haciendo aún mejor las cosas y sacando adelante a su Patria, a la que tanto amaba Hugo Chávez, una persona excepcional a la que tuve el honor de conocer y de prestarle mi colaboración modestísima y de cuyo ejemplo seguiré tratando de aprender, de su amor extraordinario a las gentes sencillas y de su compromiso con el pueblo. Justo lo que no le perdonaron nunca, lo que hizo que fuese vilipendiado. Pero también, lo que hará que no lo olviden nunca las personas humildes de dentro y fuera de su República Bolivariana.