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Almuñécar contra la corrupción

Opinión

17 excusas y 17 respuestas para la próxima huelga general del 14 de noviembre

  • La huelga no sirve para nada.
    Bueno, esta es la más socorrida. El problema de las huelgas es que son útiles en función de la gente que la secunda, y por lo tanto aquel que no va a la huelga está “trabajando” porque este motivo sea cierto. Es decir, que sirven o no en función del número de personas que van y del que no van. Así que sería más justo reformular esta excusa con “No quiero que la huelga sirva y por tanto la boicoteo”.
  • No voy a la huelga porque la convocan UGT y CCOO
    Me parece fantástico. Puedes tomar una decisión muy inteligente: no ir con ellos. Pero ir. El problema que hay en España es que no solo existe el bipartidismo, también existe el bisindicalismo. Y este ha llevado a que la gente piense que no existe más sindicato que estos dos. Y el problema es que tienen una representación en grandes empresas y sector público que no se merecen. O igual si. La cuestión es que las huelgas, tal y como está la legislación, la tiene que convocar un sindicato con un mínimo muy alto de representación en el territorio, por lo que las huelgas generales nacionales solo las pueden convocar estos dos sindicatos y otro más, que está muy por debajo en afiliación.
    Y piensa una cosa. Las huelgas no se hacen para mayor lucimiento de los sindicatos sino para reclamar lo que se considera justo para los trabajadores. Sin huelgas no tendrías fines de semana ni trabajarías 8 horas diarias.
  • Los sindicatos no me representan y son unos vendidos
    Estas simplificaciones están muy gastadas del uso. También se dice que los pilotos cobran mucho, que los funcionarios trabajan poco, que todos los políticos son iguales, que los chinos son unos mafiosos o que los extranjeros vienen a robarnos el trabajo. Si usas el primero de los argumentos seguramente hayas usado todos los demás. Igual tienes un problema y es que resulta muy fácil manipularte. Deberías ser más crítico y pensar más por ti mismo. Si no te representan vota a otros. Únete a otros y lucha para el bien de todos los trabajadores.
  • A mi no me afecta
    Las reformas laborales emprendidas por los dos últimos gobiernos, los recortes en educación, sanidad, transportes públicos, servicios sociales, etc, etc, te afectan a ti y a tus familiares y amigos. Todos tenemos uno, dos o tres amigos en paro y sabemos lo mal que lo están pasando. Con una tasa de paro del 25% y el despido casi gratuito, es de cobardes pensar que nunca te va a afectar. Cuando vayas al médico, a comprar una medicina, a inscribirte en la UNED verás como, realmente, te afectan estos recortes.
  • Yo soy autónomo
    Y por lo tanto eres uno de los trabajadores más precarios que hay en España. Esta huelga también es por ti y para ti. Te han subido las retenciones más que a nadie y la mayor parte de los autónomos están teniendo serios problemas para llegar a fin de mes. ¿Realmente no te han afectado las medidas?
    Si, perderás un día de trabajo. Eso mismo pensaban los funcionarios hasta que les recortaron más de una paga. Con ese dinero que les quitaron podrían haber estado de huelga un mes seguido ¿crees que algún gobierno habría aguantado una huelga indefinida del sector público?
  • Yo también y además tengo una empresa pequeña
    Y tus clientes cada día tienen más dificultades para comprar en tu negocio. Has visto bajar las ventas más que nunca y has visto a otros como tú que han tenido que cerrar. Igual tienes deudas porque los bancos te pidieron que avalaras el préstamo para el negocio con tu casa, con la de tus padres.
  • Soy estudiante y no me afecta
    Pero serás trabajador. Y tus padres lo son. Tus amigos o hermanos mayores están, con un 52% de probabilidad, en paro. Las reformas educativas solo fomentan la formación si está orientada a la producción en cadena. ¿Qué clase de futuro te espera? ¿Es el que te imaginabas?
  • Estoy a gusto en mi empresa
    Solidaridad, compañero. Que tú estés a gusto en tu empresa no significa que no puedas ponerte al lado de los que tienen un trabajo precario o de los que no tienen trabajo. Que tú no lo estés pasando mal no te invalida para defender los derechos de todos. A fin de cuentas ¿dónde estarás dentro de unos meses? El número de EREs se ha disparado ¿crees que tu trabajo seguirá existiendo dentro de seis meses o un año? Con lo barato que es el despido y la subcontratación ¿quién te dice que mañana no te despiden para contratar a otro que haga algo parecido a lo que hacías tú pero por mucho menos dinero?
  • Mi jefe no cree en las huelgas
    Es lo que pasa cuando se es empresario. Pero debería saber que si las ventas siguen bajando igual tiene que cerrar y perder todo lo que ha invertido en tiempo, dinero y salud. Si la crisis sigue y el gobierno continúa usando el dinero de todos para rescatar a los bancos es probable que la empresa de tu jefe empiece a tener problemas económicos. Y si trabaja con países extranjeros es probable que les afecte la crisis también a ellos.
  • La democracia es votar cada cuatro años
    Y prometer en los programas lo que se pretende cumplir y no mentir al electorado y cumplir con la constitución y no robar desde los cargos públicos. Es muchas cosas, pero no quieren que pienses en todas ellas.
  • Tengo derecho a ir a trabajar
    No. Tienes derecho a tener un trabajo digno con un salario que te permita vivir dignamente. También tienes derecho a una vivienda y a una serie de libertades que no se cumplen. ¿Y que pasa con el derecho a tener trabajo de los seis millones de españoles que no tienen trabajo? ¿Vale más tu derecho a ir al trabajo que el de 6.000.000 de personas que no tienen trabajo?
  • Ahora no es momento, al contrario, hay que trabajar más para salir de la crisis.
    Di mejor que deberíamos llevar diez huelgas y solo llevamos dos. Pero el problema es el bisindicalismo y que los sindicatos minoritarios no han podido estar a la altura. ¿Piensas que sólo se debe protestar cuando las cosas van bien? Entonces nunca volverán a ir bien. Si no se hubiera protestado cuando todo iba rematadamente mal, hoy no estaríamos tan bien. ¿O pretendes esperar a que restauren el trabajo infantil, la jornada de 12 horas y la semana de 7 días laborales antes de empezar a protestar?
  • ¿Y el derecho de pernada?
Me da miedo tener represalias en la empresa.
Habla con tus compañeros o denuncia cualquier intento de tu jefe de evitar que hagas huelga. No tiene derecho a preguntarte si vas a hacer huelga. Si lo hace recoge pruebas y denúncialo ante la inspección de trabajo. O habla con amigos que sepas que están en sindicatos. Puede que te den ideas, o hasta que monten un piquete en la puerta para darte la excusa perfecta: “no pude ir a trabajar porque había unos sindicalistas malísimos que no me dejaron entrar”
  • Paso de líos, si al final nos jodemos igual.
    Claro que si. Y si alguien te pega no te defiendas, si al final te va a pegar un navajazo igual. Y si ves que roban en tu casa no llames a la policía. Si al final no va a servir de nada.
  • Perderé un día de sueldo
    Que baratos vendes tus derechos laborales. Cambias un mísero jornal por el derecho al trabajo, los recortes sociales, los despidos masivos, las reformas laborales. Sales muy barato.
  • A mi empresa, pequeña, le hago una putada y mi jefe es buena gente.
    Seguramente tu empresa, pequeña, esté pasando malos momentos más por la falta de clientes que por que cierre un día. Igual la solución es que todos protestemos contra estos recortes que están ahogando la economía de todos los ciudadanos y que nos está llevando a la quiebra completa de todos.
  • No va a hacer huelga casi nadie, no voy a ser yo el que dé la nota.
    Si todos pensamos así ¡claro que no va a hacerla casi nadie! Habla con los compañeros con los que tengas confianza y pregúntales. Igual te llevas una sorpresa.
 
Fuente: //tuitformacion.com/2012/10/excusas-inutiles-ante-la-proxima-huelga-general/

Hasta donde llegará la podredumbre del PSOE?

Antonio Rodriguez

Estaba escribiendo sobre otro asunto, pera al leer la noticia que voy a comentar he decidido cambiar el tema. Hace ahora 5 años justos la entonces ministra de la Vivienda, Carmen Chacón, anunciaba a bombo y platillo que “Madrid tendrá, desde 2008, seis juzgados para agilizar desahucios”.

Aunque yo ya sabia de las veleidades del PSOE con la banca, al recordar la noticia mi indignación ha ido en incremento exponencial. ¿Como pueden tener tCaptura de pantalla 2012-11-11 a la(s) 21.12.37anta caradura los dirigentes del PSOE cuando ellos están en el origen del problema de los desahucios? Se estaba en el inicio de la crisis económica y del pinchazo de la burbuja inmobiliaria y el PSOE se arrodilla ante los pies de la gran banca y le pone las herramientas necesarias para que pueda pisotear los derechos de los más débiles. Ya en aquellos momentos existían graves problemas con los abusos de la banca en relación con sus clientes, cláusulas abusivas, como la existencia de las cláusulas suelo o las que posibilitan los desahucios y la propia existencia de una ley hipotecaria de 1919, obsoleta y propia de regímenes feudales que otorga a la banca abusivos poderes y la más absoluta indefinición a los hipotecados.

 Nada de eso le preocupaba al PSOE. Todas las propuestas encaminadas a corregir esos abusos eran rechazados, tanto las peticiones de eliminar las cláusulas suelo como la de medidas de protección hacia los desahuciados. Por tres veces el PSOE rechazó propuestas de Izquierda Unida para modificar la legislación hipotecaria y eliminar los abusos de la banca. Lo único que le preocupaba a Carmen Chacón y a todo el PSOE era agilizar los desahucios, no fuera que la gran banca le cerrara el grifo de los créditos electorales y se negara a dar un trato de favor con las deudas pendientes.

Por eso me escandalizo, me indigno y me lleno de rabia incontenible cuando ahora veo como el PSOE, en boca de Rubalcaba y también de Carmen Chacón, se erigen en adalides de los desahuciados. ¿Como pueden mirar a los ojos de los familiares de Amaia Egaña, exconcejal socialista suicidada ante el desahucio, sin sonrojarse, cuando son conscientes o deberían serlo que ellos están en el origen de los dramas familiares por los desahucios abusivos de la banca y de los suicidios añadidos. O habría que llamarlos homicidios por terrorismo de estado? ¿Como pueden dirigirse a los cientos de miles de desahuciados, sin sentir vergüenza, cuando no han hecho nada por ayudarles pero han mucho mucho por ayudar a sus verdugos, la banca?

Por eso no se puede decir que todos los políticos son iguales. Mientras P.P. y PSOE se han dedicado a salvar la banca, otros como IU han exigido salvar a las personas. Mientras P.P. y PSOE se quedan en el Parlamento, IU sale a la calle y se une a los que piden más democracia y otra salida a la crisis. Mientras P.P. y PSOE se quedarán en el Parlamento el 14N, IU estará de huelga junto a los trabajadores luchando contra la gran estafa de la crisis económica.

La hipocresía de los dirigentes socialista es directamente proporcional a los millones de perjudicados por las medidas de recortes que ellos iniciaron. No diré yo que los recortes del P.P. son de la misma dureza que los que hizo el P.P., pero no podemos olvidar que los mismos dirigentes del PSOE que hoy critican las medidas del P.P. son los que abarataron el despido y lo hicieron más fácil, redujeron el salario de los funcionarios y congelaron las pensiones y reformaron de manera negativa la ley de pensiones. Son ellos los que en lugar de enfrentarse a los que generaron la crisis eligieron ponerse a sus pies y salvarlos en lugar de salvar a las personas que estaban sufriendo los efectos de la crisis.

Por eso es indignantemente sorprendente que ahora, una vez en la oposición, se olviden de su trayectoria de gobierno y como si nada hubiera pasado, pretendan engañarnos con que son la alternativa a los problemas de la crisis cuando en realidad están en el origen de los problemas de la ciudadanía. Ni Rubalcaba, ni Chacón, ni ninguno de los dirigentes sociales, corresponsables con el gobierno de Zapatero, están legitimados para liderar la alternativa a la política de recortes del Partido Popular. Ni el PSOE ni sus dirigentes actuales podrán liderar nada mientras no reconozcan los errores cometidos durante el gobierno de Zapatero y pidan disculpas a la ciudadanía

Ahora, mañana lunes, PSOE y P.P. dicen que van a dar solución a los problemas de desahucios de los ciudadanos mas necesitados. ¿Pero que es eso de los ciudadanos mas necesitados? Mucho me temo que sucederá como la ley de buenas prácticas del P.P., que la banca se la ha pasado por la entrepierna. Necesitados son todos los ciudadanos que como consecuencia de la crisis económica han perdido su empleo y como consecuencia de ello se ven avocados a perder su vivienda y quedar endeudados de por vida gracias a la posición abusiva de la banca. No son creíbles porque, tanto PSOE como P.P., han rechazado sistemáticamente cualquier propuesta, de IU u otro grupo minoritario, encaminada a dar una solución verdadera a los problemas de los abusos bancarios, entre ellos los desahucios. Solo cuando la movilización social y la vergüenza de los suicidios los han puesto en evidencia, reaccionan.

Mucho me temo que de nuevo estemos solo ante una operación de maquillaje.

Un matrimonio bien avenido

Ignacio Martínez. Granada Hoy

Desde sectores liberales se reclama que el ajuste presupuestario no se produzca por la vía de los ingresos, sino reduciendo el gasto público. Por el contrario desde el Gobierno andaluz y desde Izquierda Unida hay satisfacción porque los presupuestos regionales pactados para el año que viene son diferentes. Diferentes a lo que se está haciendo en otros sitios, señalan fuentes socialistas. Diferentes también a lo que se hacía antes aquí, puntualizan desde IU para resaltar el sello izquierdista. Y también hay satisfacción, y una cierta sorpresa, por la buena avenencia con la que han negociado los dos partidos de izquierda, tradicionalmente enfrentados, estos primeros presupuestos que presentan en comandita.

El estudio de los presupuestos generales del Estado que acabar de publicar el Círculo de Economía bien podría valer como ejemplo de las posiciones liberales. Entre otras cosas, hace hincapié en que la prioridad es frenar el crecimiento de la deuda pública y rebajar su precio. Considera agotados los aumentos fiscales. Reclama una reducción de los gastos de personal en la Administración; menos empleados públicos y otro sistema de remuneración.

El Círculo presidido desde marzo por Mónica de Oriol, pide además una reforma estructural de las pensiones. Plantea la reducción del número y estructura de las empresas públicas. Propugna una reducción del número de ayuntamientos y una simplificación de los servicios de las diputaciones. Y estima que hay que modular el estado del bienestar. En su opinión, garantizar los servicios públicos no quiere decir que sean gratuitos, ni que la gestión sea pública.

El presupuesto andaluz está inspirado en la filosofía contraria. La consejera de Hacienda se ha visto, como siempre, con todos los consejeros. Ha empezado el proceso un poco más tarde que de costumbre, por el retraso del Gobierno en permitirle un régimen de endeudamiento similar al de otras comunidades autónomas, alguna mucho más endeudadas. La discusión estaba en dos puntos de PIB. De haberse llevado a cabo el empeño del ministro Montoro y el secretario de Estado Beteta, habría significado en los presupuestos andaluces de 2013 unos 3.000 millones de euros menos. Este planteamiento provocó un portazo de la consejera en el Consejo de Política Fiscal y Financiera de 31 de julio, al día siguiente de una cordial entrevista entre los presidentes Rajoy y Griñán en la que se prometieron lealtad.

Cuando el presidente andaluz pidió explicaciones a Rajoy dedujo que éste no sabía nada del tema. La consejera llegó a la conclusión aquella noche de julio de que a Montoro le sorprendieron sus explicaciones antes de marcharse, por la discriminación que se hacía a Andalucía. ¿Beteta desbordó a su ministro y al presidente del Gobierno? En todo caso, hubo marcha atrás. El resultado es que Aguayo pasó confesionario con todos los consejeros -también con los de IU- este año una sola vez, en vez de dos como solía con el anterior ejecutivo monocolor y más plazo.

A quien ha dedicado un tiempo suplementario el equipo de Hacienda es a una delegación oficial de Izquierda Unida, que estaba encabezada por el vicepresidente del Parlamento andaluz Ignacio García. Fuentes de IU hablan de contactos de Diego Valderas con Susana Díaz y el presidente. Pero en Hacienda de lo que tienen noticia precisa es de esta delegación que llegó con tres prioridades. Las de tipo social, entre las que se incluyen el banco de alimentos, dotado con 20 millones de euros, o el plan de rehabilitación de viviendas. Una segunda línea de compromisos de iniciativa legislativa. Ahí se incluiría la creación del banco de tierras y el de alimentos, medidas de transparencia y participación ciudadana y una ley de la memoria democrática. Izquierda Unida también ha pactado medidas fiscales sobre las grandes superficies para ayudar al comercio tradicional. El tercer grupo de peticiones era para las consejerías que regenta en la Junta. La mencionada rehabilitación de viviendas, los carriles bici, la conservación de carreteras, con el consiguiente empleo de pequeñas y medianas empresas del entorno, son algunas de las cuestiones pactadas en este campo.

El presupuesto total para el año que viene propuesto es de 30.706 millones, con una previsión de decrecimiento de la economía regional del -1,2% del PIB, que se separa de la que ha hecho el Gobierno para el conjunto de España de -0,5%. El déficit del año próximo tendrá que ser del 0,7% como máximo, si no cambia de criterio el directorio europeo. Los técnicos de Hacienda están esperanzados en cumplir el de este año el 1,5%, aunque en la última contabilidad de hace unos días iban por el 1,58%.

La Junta sigue discutiendo al Gobierno central el reparto del déficit que hace para el futuro. La Administración General del Estado se reserva casi todo el margen de déficit nacional de manera creciente en los próximos años, mientras que los dos servicios públicos básicos, sanidad y educación, suponen la mayor parte del gasto de las autonomías y del conjunto del Estado. En Alemania el déficit se reparte a partes iguales entre el Gobierno federal y los länder. Y otro problema que tiene Andalucía es que el déficit de las regiones se establece en función del PIB y no de la población, cálculo que perjudica a la comunidad más poblada de España.

La consejera desmintió con datos el lunes en la Comisión de Presupuestos del Parlamento andaluz que en España se haya disparado el gasto público a pesar del aumento de las prestaciones por desempleo. Ha pasado de 2007 a 2011 del 39,2% al 43,6% del PIB. Un aumento de 4,4 puntos cuando la media de la UE ha subido 3,7. Alemania ha pasado del 43,5% al 45,6%. Francia, del 52,6% al 55,9%. Reino Unido, del 43,9% al 49,1%. "En todos ha subido y en todos está más alto que en España", dijo Aguayo.

Y qué ha pasado con los ingresos. En Alemania han pasado del 43,7% al 44,7%, en Francia del 49,9% al 50,7% y en España han caído del 41,1% al 35,1%. No se está desmadrando el gasto, sino hundiendo los ingresos y mientras tanto hay una amnistía fiscal y no se revisa nuestro sistema impositivo. La consejera concluyó con una sentencia: "Nuestro problema no es de gasto, sino de ingresos". Esa es la fractura.

15.150.942.774.000 pesetas. La banca gana

Felipe Villa
Esto es lo que nos van a robar para luego poder prestárnoslo. Es decir, que esto es lo que tenemos que pagar de nuestros bolsillos a la banca para que luego puedan prestarnos el dinero que tenemos que pagar por haberle dado esa ayuda. Y luego, la reforma hay que hacerla restringiendo derechos de la clase obrera.

Por cierto, que  la cantidad en pesetas es: 15.150.942.774.000.
Como siempre se ha dicho "la banca siempre gana".

Europa Press

La banca española habrá recibido desde el principio del proceso de reestructuración del sector, con la intervención de CCM en 2009, hasta 2014, ayudas por valor de 91.059 millones de euros, de las que el 61,3% (55.819 millones de euros) correspondería a las necesidades de capital fijadas por Oliver Wyman en un escenario estresado, según ha podido contrastar Europa Press de fuentes del sector financiero.

De esta cantidad, el 29,6% (26.953 millones de euros) de las ayudas ya se ha concedido a través de diferentes instrumentos, como las inyecciones de capital o la emisión de participaciones preferentes, mientras que un 8,9% (8.104 millones) correspondería a los esquemas de protección de activos (EPA) que Oliver Wyman prevé que se consuman. Cuentan con este esquema Caja Sur, CCM, CAM y Unnim.

   Del total de ayudas, el 32% corresponde a BFA/Bankia, con 29.208 millones; el 15% a Catalunya Banc (13.793 millones), el 14,6% a la CAM (13.342 millones), 11,8% a NCG Banco (10.803 millones) y el 7% a Banco de Valencia (6.460 millones).

   El resto se repartiría entre Banco Popular (3.223 millones), aunque esta entidad ya ha manifestado su intención de no recibir ayudas y restablecer sus necesidades de capital por sus propios medios, Banco Mare Nostrum (3.123 millones), Unnim Banc (2.620 millones), Caja Castilla-La Mancha (2.327 millones), CEISS (2.588 millones), Liberbank (1.198 millones de euros), Banca Cívica (977 millones), Caja3 (779 millones), Caja Sur (392 millones) e Ibercaja (226 millones).

   Las ayudas concedidas a las entidades se centran en inyección de capital, líneas de liquidez, participaciones preferentes o conversión en acciones, además de la EPA estimada por Oliver Wyman para ser utilizada hasta 2014 y estimación de capital necesario hasta ese año, aunque  no se incluiría otro tipo de apoyo como avales del Estado.

EL DESAHUCIO EN LAS AULAS

Elías Hacha, Director del IES Rodrigo Caro
 
Lo supe esta mañana. Alumna nuestra. Me informó el Vicedirector, un hombre con aguda conciencia social. Echaba humo. Yo, muy en mi lugar, sin dejar de entender su indignación, lo llamé a la prudencia. Me escuchó, pero me dio fuerte. No niego que mi obligada y profesional moderación me tiene todavía con un sabor amargo en la garganta.

Educación para la ciudadanía. Ética. Religión católica y otras. Educación permanente en valores desde la transversalidad. La palabra al servicio de la democracia, una formación más allá de la mera adquisición de conocimientos. La insistencia, el ejemplo, la laboriosa tarea de corregirlos sin descanso en la esperanza de que nuestra adolescencia desemboque en una juventud de mujeres y hombres hechos y derechos. Y de repente, como una puñalada a traición, como un tornado que tambalea todo lo construido día a día y año tras año a base de rigor y de mimo, un hecho de legal brutalidad que extiende su evidencia por aulas y pasillos en unas pocas horas y amenaza la consistencia de todo cuanto había sido laboriosamente plantado, regado, cultivado: desahucian a la familia de una alumna de 2º de ESO. Miembros de la comunidad escolar. Compañeros.
¿Desahucian, maestro? ¿Qué es eso? Los echan de su casa. ¿Y puede seguir ocurriendo? Puede que sí. Pero, ¿por qué? Por dinero. Por dinero... entiendo... pero, ¿y la policía? Tiene que asegurar que se haga el desahucio. Por dinero... entiendo... ¿y el alcalde? No puede hacer nada. Por dinero... entiendo..., ¿y los jueces? Han tenido que ordenarlo. Por dinero... entiendo..., ¿y nuestros representantes, los diputados, el gobierno, los que hacen las leyes? Recomiendan que no se desahucie a la gente humilde. Lo recomiendan. Eso es todo. Pero, ¿y los profesores? ¿Los profesores? ¿Qué podemos hacer los profesores...? No, perdón, maestro, quería decir... ¿qué pasa con lo que nos han enseñado los profesores? Nos han mentido ustedes. Deberían habernos enseñado que el principal valor no es el amor, ni la honradez, ni la libertad, ni el saber escuchar, ni la solidaridad, ni ninguna de esos rollos que nos vienen contando... Deberían habernos dicho desde el principio que el más importante de los valores es el dinero. Si esa era la respuesta, la clave por la que se mueve toda esta sociedad de la que ustedes son funcionarios, ¿por qué nos han mentido desde el principio? ¿Por qué nos lo han ocultado? ¿No será que en realidad pretenden convertirnos en personas equivocadas y débiles, en presas fáciles? ¿Por qué nos han engañado, señores maestros? No entiendo...
Llevo un cuarto de siglo enseñando en Institutos, inculcando la democracia, creyendo en la función pública como herramienta seria al servicio de la prosperidad y de la igualdad social. La mitad de ese tiempo, como director orgulloso de su equipo, de su claustro. Nunca antes había tenido la sensación de formar parte de una farsa. Esta es la única respuesta honrada que para ellos me queda. Lástima que quizás no sea sino otro rollo que les suelto.
Y es que, ante ellos, a mí sólo me queda la palabra. No puedo incitarlos a una lucha que nos corresponde a los adultos y tampoco puedo, como profesor, responder con el silencio... ¡qué débil la palabra frente a la lección implacable de este hecho real y verdadero, ante este frío desahucio que ellos –todos ellos- contemplan con sus propios ojos!
Me queda, y ni siquiera sé si es algo, apremiar –también con palabras- a esos por quienes ellos preguntaban: a los diputados, a los jueces, a los múltiples gobiernos de esta España que aún luce la denominación de democracia. ¿O se trata ya nada más que de una especie de “denominación de origen”, de un recurso publicitario cara al mercado, de una máscara obligada... por dinero?
Los miro, y me duelen. Son los niños de la crisis. Mírenlos conmigo, señores legisladores, señores de los múltiples gobiernos. Que no sean también los niños del desengaño. Ustedes, que sí pueden, respondan con hechos a este hecho.

Huelga general ¿abrimos el debate?

Huelga general ¿abrimos el debate?

Jose Antonio Cerrilo-Attac

Aún recuerdo el impacto que me causó leer, hace ya más de una década, “Huelga de masas, partido y sindicatos” de Rosa Luxemburgo. En él la gran revolucionaria alemana -eran otros tiempos sin duda- pretendía defender, fundamentalmente ante sus compañeros del Partido Socialdemócrata (insisto, eran otros tiempos), la utilidad y posibilidad de la huelga general cómo herramienta de lucha de la clase obrera. Más que el contenido del libro en sí, lo que realmente me impresionó fue el que un hecho y un derecho que yo daba por supuestos no habían sido considerados tan indiscutibles en el pasado. No siempre había sido posible hacer huelgas generales, ni legal, ni organizativamente hablando. Y más aún, dentro del propio movimiento obrero se había producido un intenso debate acerca de las ventajas y desventajas, de la oportunidad y viabilidad de una huelga general. Me hizo comprender que las herramientas organizativas y de protesta son, como cualquier otro producto humano, profundamente históricas: nacen un contexto, se consolidan tras un proceso más o menos tortuoso, sirven durante un tiempo más o menos largo y, finalmente, dejan de ser útiles a los movimientos populares, son abandonadas y sustituidas por otras.

Por desgracia, no siempre somos conscientes de este hecho, en apariencia tan simple. En demasiadas ocasiones nos aferramos a nuestras prácticas con una fuerza que en mi opinión a veces raya lo irracional. Hacemos lo que siempre hemos hecho, lo que aprendimos de nuestros padres y abuelos, como si funcionase igual que en su época. ¿Cuántos panfletos habremos repartido en los últimos treinta años por ejemplo? No sé ustedes, pero yo muchos. Y mi sensación es que sólo han servido para contribuir a la deforestación del planeta.

Traigo esto a colación por la convocatoria, que ahora mismo es un secreto a voces, de una nueva huelga general en nuestro país para este otoño. Será la segunda del año y la tercera en lo que llevamos de década. A la luz de la experiencia de las dos anteriores, ¿merece la pena convocar una tercera?, ¿tan bien nos fueron las otras dos?

Sé que estas palabras van a crear polémica, pero mi respuesta es no. Sólo un gran ejercicio de imaginación o de falta de realidad hizo que muchos medios de izquierda considerasen un éxito la celebrada en septiembre de 2010. Y a la bajada de pantalones de las dos grandes centrales sindicales poco después me remito. Si acaso, no fue tan desastrosa como se esperaba, pero de todas maneras tuvo un seguimiento más que modesto en sectores clave como la administración pública. La del 29 de marzo de este año ha ido considerablemente mejor, sin duda gracias tanto a la implicación activa del Movimiento 15-M y otras organizaciones sociales en la misma, como al impulso político que este Movimiento ha producido en la sociedad española. Pero en lo que a la huelga en sí se refiere, el parón de la actividad económica, el resultado siguió dejando mucho que desear.

El problema no es coyuntural sino estructural, y por tanto no tiene solución fácil: la fragmentación y precarización del mundo del trabajo. Apenas quedan grandes fábricas, o en general centros de trabajo que agrupen a un número importante de personas con características laborales similares. La diversidad de situaciones es la norma: cada sector, cada territorio, cada categoría laboral, cada empresa… Tiene sus propias circunstancias, problemas y potencialidades, irreducibles a las de los demás. Poco tienen que ver una escuela-taller en un municipio rural, un falso autónomo que forma parte de la cadena de valor de una multinacional, un becario de investigación, un agricultor que vende su cosecha por debajo de coste, mujeres poco cualificadas que trabajan a tiempo parcial en un call-center, trabajadores sociales de un centro de día al que la administración pública ha dejado de subvencionar y el larguísimo etcétera de casos que a todos se nos ocurren.

Curiosamente, lo único que prácticamente todas las situaciones laborales tienen en común actualmente es la debilidad de los trabajadores, ya sea por la guadaña del contrato temporal, la amenaza perpetua de deslocalizar la fábrica a otro país o la pérdida de poder adquisitivo tras sucesivos recortes y congelaciones. No podemos negar que los trabajadores nos encontramos ahora mismo en una posición defensiva. A menudo nos vemos, además, en competencia directa con otros trabajadores (fijos y temporales, públicos y privados, naturales e inmigrantes, jóvenes y veteranos, etc.), lo que no hace más que aumentar nuestra segmentación, quiebra nuestra unidad de acción y por tanto nos postra cada vez más ante el capital.

Con estos mimbres, hacer huelga cada vez es más difícil, o por lo menos exige un mayor esfuerzo de los trabajadores. Les cuento una anécdota. Un amigo mío trabajaba de forma estacional en una fábrica, le llamaban para trabajar seis meses al año y otros seis se quedaba en el paro. Pues bien, junto al presidente de su comité de empresa, fue el único trabajador de la fábrica que hizo la última huelga general. ¿Qué ha sucedido? Pues que la empresa no le ha llamado para la temporada de este año, y además la gerencia se ha molestado en dejarle claro que el motivo fue precisamente haber hecho la huelga. Sinceramente, yo no le reprocho a mi amigo el que nunca más la haga.

Es fácil convocar una huelga desde un puesto de responsabilidad sindical, pero para cientos de miles de trabajadores responder a esa convocatoria no resulta tan sencillo, incluso aunque se desee hacerlo. Porque no podemos reducirlo todo a un simple echarle huevos. No podemos seguir confiando en llamadas a la unidad de la clase trabajadora y a la gloriosa historia de la lucha obrera. La realidad no cambia por simple voluntarismo, ni porque nos convenzamos de que debe cambiar, ni porque le echemos mucho coraje en cambiarla. Eso es sólo una parte de la historia. Hacen falta estrategia, análisis, propuestas y creatividad. Dejar de lamentarnos por lo mal que estamos y lo poco que se mueve la gente, adaptarnos a los tiempos que corren y proponer alternativas creíbles para que ese 99% del que tanto hablamos pueda participar en su conjunto.

Con motivo de la última huelga general, el blog colectivo Madrilonia publicó un brillantísimo artículo en el que planteaba esto mismo. Creo que es tiempo de retomar el debate que abrieron, de volver a considerar sus propuestas e incluso ir más allá. Porque si los autores de aquel artículo hablaban de “huelga social” y de “tomar la huelga”, a mí me gustaría poner directamente encima de la mesa el abandono de la idea de una huelga general y sustituirla por el de jornada de lucha social general.

En primer lugar, examinemos cuántos sectores hacen de verdad daño al parar. Yo por ejemplo soy técnico de investigación y trabajo por objetivos, cuando falto por hacer huelga no dejo de tener que recuperar al día siguiente lo que no he hecho en esa jornada. Que yo pare no genera ningún efecto económico, sólo sirve para engordar las estadísticas de seguimiento. Y digo yo, ¿no sería mejor que abriésemos un crowdfunding y entre todos pusiéramos una caja de resistencia que pagase el salario de todos aquellos cuyo paro sí afecta al normal desarrollo de la vida económica? Transportes, telecomunicaciones, industria, educación primaria y secundaria… Yo desde luego daría por mejor empleado mi dinero.

Y al mismo tiempo que esos sectores clave se concentran en la huelga, el resto del 99% hacemos muchas otras cosas, como proponían desde Madrilonia. Los estudiantes universitarios, los parados y los jubilados se tiran toda la mañana liándola: cortando el tráfico aquí y allá, ahora ocupan la bolsa, de repente se meten dentro de una sucursal bancaria… Todos hacemos boicot a las grandes superficies, porque cuando hablamos de huelga de consumo no podemos olvidar al pequeño comercio que también es parte del 99%. Los agricultores invaden las ciudades con sus tractores, vendiendo directamente sus productos en abierto desafío a la tiranía de los intermediarios. Bandas de actores y músicos ofrecen representaciones gratuitas por todas partes. Se colapsa la oficina de atención al consumidor por presentación masiva de hojas de reclamaciones. Médicos atienden gratuitamente a inmigrantes sin papeles. Las bibliotecas sacan sus libros a la calle. Las fuerzas de seguridad se ven desbordadas, incapaces de contener tantos frentes abiertos al mismo tiempo, mientras muchos de ellos se unen a la protesta de sus conciudadanos, o simplemente deciden hacer la vista gorda. Y por la tarde, todos nos reunimos en una gran exhibición pública que, al modo del 25-S, rodea el parlamento, exigiendo a los diputados que cumplan de una vez su función de representantes y pongan la economía al servicio de la sociedad.

Que sea un día de rabia, de rechazo y de rebeldía, pero también de alegría, de encuentro y reafirmación en nuestra condición de ciudadanos, sujetos de su propia historia y no sufridores pasivos de la veleidad de los mercados, ni presos de lo expresado en las urnas. Claro está, esto implica una capacidad de organización y una capilaridad social enormes. Pero en ello estamos, ¿no? Recuerden que también en su momento el movimiento obrero discutió si la huelga general se podía hacer o era bueno hacerla. Y miren.

Se pueden hacer tantísimas cosas para implicar a una cantidad tan brutal de gente, que me da pena como nos seguimos limitando a expresar nuestra desobediencia con un acto tan unidimensional como faltar al lugar de trabajo, por mucha relevancia histórica que este acto haya tenido. Hay tanta gente que no puede, no quiere hacerlo, o no sirve para mucho que lo haga… No se trata de olvidar la huelga, sino de que sea una herramienta más, de la misma forma que el movimiento obrero no sobra en el siglo XXI, pero ya no tiene por qué ser el principal protagonista de la lucha.

Por supuesto, cuando se convoque la huelga general, seré el primero en apoyarla, aunque sea sin pasión, como decía hace no mucho Paco Roda. Tampoco quiero que se lleve usted la impresión de que lo tengo tan claro que tengo todas las respuestas. Todo lo contrario, estoy lleno de dudas, aunque tenga mis propuestas. Y cuando uno está lleno de dudas lo mejor es abrir el debate. Así que debatamos.

¿Cuánto costaría un rescate a los desahuciados?

Ignacio Escolar
Que en España haya dinero público suficiente como para rescatar a la banca pero no lo bastante como para salvar a las familias que no pueden pagar su hipoteca es, sencillamente, intolerable. No es de recibo.

No es aceptable. Son ya 350.000 desahucios en cuatro años, un número que sigue aumentando casi a la misma velocidad con la que crecen las ayudas al sector financiero. Solo en 2010, fueron 87.145 millones entre ayudas y avales:  1.846 euros por persona, según un reciente informe de la Comisión Nacional de la Competencia (PDF). Ambas cifras siguen subiendo: la de las ayudas y la de los desahucios. ¿Hasta cuándo será sostenible una injusticia tan grande sin que la sociedad estalle? ¿Cuánto nos costaría evitar el que sin duda ya es el problema social más acuciante de España?

Algunos números a vuelapluma: según el informe encargado por el Consejo General del Poder Judicial –de conclusiones apabullantes–, la hipoteca media ejecutada ronda los 230.000 euros. Multiplicada por el número de desahucios estos años –350.000– nos da una cifra: 80.500 millones de euros en hipotecas ejecutadas. Es una cantidad muy cercana a la del rescate a la banca pero, en este caso, no haría falta una millonada así. Bastaría con una fracción. Teniendo en cuenta que la hipoteca media  española dura 24 años y que para evitar la mayoría de los desahucios sobraría con una moratoria media de dos años, con una doceava parte de esa cifra, habría dinero suficiente para paliar el problema. Hablamos, grosso modo, de 6.708 millones desde que empezó la crisis: unos 1.677 millones de euros al año: el 0,16% del PIB.

La cifra es solo una aproximación al alza; estoy seguro de que los técnicos del Gobierno tienen números mucho más exactos y que probablemente se pueda arreglar con menos dinero: no todos los desahucios son de primeras viviendas o dejan a una familia en la calle.

A pesar del déficit y las dificultades económicas españolas, hay dinero suficiente como para afrontar un rescate a los desahuciados. Solo falta la voluntad política para ello. Algo más de valentía de la que ha demostrado el CGPJ despreciando ese mismo informe que había permitido soñar a tantos ciudadanos con una Justicia digna de su propio nombre.

http://www.eldiario.es/escolar/costaria-rescate-desahuciados_6_62353765.html

Los amos del mundo

Deshojando la margarita (pocha) del rescate

Isaac Rosa 

Al final saldrá Rajoy, un rato antes de irse al fútbol, y dirá: “Vaaaale, veeeenga, pediré el rescate, ya que insistís tanto…”. Él, por supuesto, no quiere pedir el rescate, como no quiere subir el IVA ni aprobar unos presupuestos que no gustan a nadie, y a él menos que a nadie. Pero son tantos ya los que le animan, invitan, sugieren, suplican o directamente presionan, que al final pedirá el rescate por no desilusionarles.

Es digno de estudio el “clamor” que en las últimas semanas se ha construido en España a favor del rescate. En poco tiempo hemos pasado del rescate que “España no necesita”, al rescate “inevitable”; de éste hemos saltado al rescate “descontado por los mercados”, hasta arribar al rescate que “hay que pedir antes o después, y si es antes, mejor”.

En ese clamor militan analistas económicos, editorialistas de prensa, tertulianos televisivos y radiofónicos, empresarios, banqueros, además de algún miembro del gobierno (De Guindos, que por lo visto lo tiene todo listo para cuando llegue el momento de pedirlo), y la Comisión Europea, que le pone puente de plata al gobierno para que cruce ese río. Todos aprovechan cada vez que ven un micrófono para repetir la consigna: necesitamos un rescate, ya.

¿Hay alguien que a estas alturas no crea necesario, inevitable, urgente el rescate? ¿Queda alguien que no piense que hay que pedirlo, y cuanto antes mejor? ¿Hay alguien que todavía dude, además de ese Rajoy que aparenta deshojar la margarita? Pues sí. Bajo ese clamor pro-rescate que cada vez monopoliza más el debate político y mediático, somos muchos los que no sólo no lo vemos necesario, inevitable y urgente: además creemos que el rescate es una calamidad, que todo irá peor y que aun estamos a tiempo de tomar decisiones que no nos arrojen de cabeza al pozo del rescate en que ya se encuentran Grecia o Portugal.

Somos muchos los que sabemos lo que quiere decir rescate. Y no, no quiere decir “línea de crédito”, ni “facilidad financiera”, ni “programa de compra de deuda sin nuevas condiciones”. Nada de eso. Rescate en Europa, hasta ahora, ha significado pérdida de soberanía, sacrificios sin medida, contrarreformas neoliberales que en otras circunstancias no habrían sido posibles, desmantelamiento de servicios públicos, pérdida de derechos sociales y laborales, empobrecimiento y, de la mano de lo anterior, también retrocesos democráticos.

“Tranquilos”, nos aseguran, “el rescate español no tendrá nada que ver con el griego, será un rescate suave, ni nos enteraremos, y total, las reformas y ajustes ya los estamos haciendo sin necesidad de rescate”. Es cierto que cuesta creer que nos pueda ir peor de lo que ya nos va, que puedan darnos más vueltas de tuerca de las que ya le están dando a la educación, la sanidad o los derechos laborales. Pero créanselo: los ajustes actuales serían recordados hasta con nostalgia en caso de rescate.

Porque está demostrado que en esta Europa en descomposición la ley de Murphy es la única norma que no corre peligro de ser abolida o reformada: la experiencia de los últimos cinco años enseña que, si algo puede salir mal, saldrá aun peor. Y teniendo en cuenta las previsiones españolas, el agujero bancario cuyo fondo todavía no hemos visto, y la propia deriva europea, tenemos todas las papeletas para que después del rescate suave venga el rescate duro, y luego el durísimo. Porque una vez rescatados no hay marcha atrás, se impone el encadenamiento irresistible de hechos consumados, por el que cada decisión hace más difícil rectificar, cada paso obliga al siguiente paso. Bien lo saben los griegos, que nunca sospecharon hasta dónde llegarían los hombres de negro cuando visitaron Atenas por primera vez.

Si de verdad Rajoy está deshojando la margarita del rescate, si de verdad tiene dudas por pedir un rescate tan dañino, debe saber que, en caso de negarse, no estaría solo: somos muchos los que nos resistimos a caminar por ese alambre. Bastaría con que consultase a la ciudadanía, permitiese un debate abierto y sin apriorismos, nos tratase como a adultos para que, con toda la información en la mano (y nadie dice que la alternativa al rescate no sea dolorosa), pudiésemos tomar una decisión tan trascendental no ya para nosotros, sino para generaciones venideras.

Sin embargo, cabe sospechar que la margarita está ya más que pocha, y que Rajoy sólo tiene oídos para su mayoría silenciosa, esa que sin abrir la boca aprueba los recortes, las contrarreformas y los porrazos policiales; la misma mayoría silenciosa que, llegado el momento, pedirá a gritos (que sólo él escucha) un rescate. Tendremos que gritar más fuerte.

Españoles de bien

Españoles de bien

Rafael Calero

El presidente del gobierno tiene una nueva atribución: decidir quiénes o quiénes no, son españoles de bien.

Válgame dios. Ahora resulta que yo no soy un español de bien. Lo ha dicho Rajoy hace unos días. Según el Presidente del Gobierno de los mejores, los españoles de bien —cito de memoria— no salen a la calle a dar por culo, ni son noticia en los telediarios, ni se ponen delante de los maderos para que les den de hostias, ni cuestionan el orden social imperante, ni hacen huelgas, ni se manifiestan al grito de ¡Que no, que no, que no nos representan!, ni asaltan hipermercados para repartir la comida entre los más necesitados, ni protestan. Y ya puestos, ni siquiera se cagan en la santa casta de los políticos. No. Los españoles de bien no hacen ese tipo de cosas.  

Los españoles de bien, aunque Rajoy no lo ha dejado muy claro, hacen otras cosas. Los españoles de bien son, según el presidente Rajoy, los que, en estos tiempos asesinos, permanecen en sus casitas viendo la telemierda, si es posible las cadenas del PP, dejándose manipular por los telepredicadores ultraderechistas, o tragándose la enésima reposición en la RTVE, la que pagamos todos con nuestros impuestos y cada día es peor, de Curro Jiménez o Verano Azul. O dejándose atontar por el fútbol. ¡Esos sí son españoles de bien!

Ahora resulta que no importa nada que uno se levante todos los días para ir a su curro y trate de hacerlo lo mejor que puede, a pesar de los sueldos de mierda y de las condiciones laborales impuestas por la dictadura de la mayoría absoluta, del FMI y de la UE; ahora resulta que no importa nada que uno pague impuestos a tocateja, aunque esos impuestos no repercutan en mejores escuelas para nuestros hijos, en más y mejores médicos para todos, incluidos los inmigrantes, en carreteras más seguras, en servicios universales y gratuitos, en pensiones honrosas para los jubilados; ahora resulta que no vale una mierda que uno sea solidario con los demás, y colabore con sus vecinos, y preste su ayuda a la gente que la necesita, porque están en el paro, o porque son ancianos sin recursos, o por cualquier otra razón.

Qué va. Nada de esto vale. Los españoles de bien son, lo ha dicho Rajoy, los que se quedan en sus casitas. Los que no cuestionan sus políticas estúpidas, asfixiantes, involucionistas, neoliberales. Los que se tragan el cuento de la democracia representativa, los que van a votar como borregos cada vez que se les convoca, y mejor si votan al PP. Los españoles de bien son los que salen a la calle con las banderitas patrias a celebrar los éxitos deportivos de la selección, los que no se cuestionan los privilegios de la familia real ni la unidad de España, los que no abortan, los que no se paran a preguntarse cuáles son las causas de esta terrible crisis/estafa que estamos viviendo, los que no se oponen a que con el dinero de todos se rescate a los bancos, los que no sacan las uñas para defenderse, los que no se plantan y les dicen a toda esta gentuza en su cara: Ya estamos hasta el moño de vosotros y de vuestro sistema corrupto.      

A mí me importa una mierda lo que diga Rajoy. Voy a seguir manifestándome siempre que tenga ocasión, iré a la huelga cada vez que lo considere justo, y haré todo lo que tenga que hacer para que el mundo sea un lugar más solidario, más humano, menos malo. Y seguiré plantándoles cara en la medida de mis posibilidades. Sin miedo. Porque como dice el poeta Antonio Orihuela en uno de sus magníficos poemas, si les tenemos miedo, no podremos darles miedo. Y seguiré siendo un mal español. A mucha honra.   

Perplejidades

Perplejidades

Tomás Hernández. Costadigital

Perplejidades

    Y ninguna buena.

    Lo perplejo, dice el diccionario, es como si ves unos papeles arrugados (pleco, ‘cerrar’, ‘doblar’) en el suelo y dudas si abrirlos o no por la incertidumbre de lo que puedas encontrar en ellos.

    Irresolución, confusión, duda, llama el DRAE  a la perplejidad.

    Lo mío, en esta sobremesa de lluvia en huida, olor a tierra mojada y eucalipto, es confusión.

    Anoche, mientras oía el agua, del mar, del cielo, veía ‘Inside job’. Algunos de los banqueros que urdieron en USA la descomunal estafa de las hipotecas basura pasaron a aconsejar a los gobiernos de Clinton, Bush Jr. y Obama. Después de dejar a las empresas asesoradas en la bancarrota y el fraude, luego rescatadas por el gobierno, recibieron indemnizaciones dignas de Alí Babá.

    Las mismas compañías de calificación (Moody’s, Standard&Poor) que valoraron los bonos basura como AAA (lo mejor de lo mejor, y además seguro), son ahora las encargadas de evaluar economías como la española, italiana, después de haberse tragado ya a Grecia, Portugal, Irlanda.

    Prestigiosos economistas de prestigiosas universidades norteamericanas, asesoraban a quienes invertían para arruinar los propios productos financieros que ellos lanzaban al mercado y así robar más en menos tiempo. Todos siguen ufanos en sus cátedras.

    En la piel de toro, o sea, aquí, leo que ‘la ayuda a la banca dispara el déficit y la deuda del Estado’. O sea, que quienes están ‘tiesos’ son los bancos por su pésima, voraz y disparatada gestión. Pero ahora los costearemos entre todos porque ‘su’ déficit, el de ellos, y no las necesidades del país, o sea, todos los demás, es sagrado. Entonces, ¿quién ha vivido aquí por encima de sus posibilidades? ¿Bankia o yo?

    La última de las perplejidades que trae la sobremesa, esperando el Sevilla-Barça de esta noche, son las declaraciones de la exsecretaria de nuestro Ilmo. Ayuntamiento. Las recoge este periódico.
   
    La alcaldesa demanda por injurias y descalificaciones a la exsecretaria por una aplaudida conferencia impartida para simpatizantes de un partido político. Y ahora, la conferenciante vehemente y excesiva, a tenor de lo leído aquí, acusa de tergiversación y ‘fueras de contexto’ al periódico de ese mismo partido para el que habló, y a otro digital cuya directora fue jefa de protocolo cuando gobernaba ese mismo partido.

    Un maldito embrollo como aquella estupenda película de Pietro Germi y una Cardinale de pecado. Mortal.

Las condiciones de Sheldon Adelson para la instalación de Eurovegas

Funcionarios de Toledo en negro

El magnate de los casinos Sheldon Adelson, propietario del grupo Las Vegas Sands, ha impuesto una serie de condiciones para instalar el macroproyecto Eurovegas en España.  Sheldon, exige condiciones que convertirían esas instalaciones en un paraíso fiscal y laboral y que pueden resumirse en lo siguiente:
 · Exención del pago de las cuotas a la Seguridad Social de los  empleados de dos años.
 · Exención de impuestos municipales, regionales y estatales durante  2 años y del IBI durante, al menos, 10 años.
 · Un aval del Estado de 25 millones de euros, que solicitara al Banco Europeo de Inversiones y que, si el negocio no prospera tendrá que pagar la administración.
 · Cesión gratuita del suelo público que necesite, además de las  expropiaciones que procedan (que tendrá que pagar la administración).
 · Exclusividad en el negocio durante 10 años, o sea, que no puede  instalarse ninguna otra actividad que pueda suponer una competencia.
 · Modificación del Estatuto de los Trabajadores a fin de terminar  con la regulación de convenios colectivos con el personal empleado.
 · Modificación de la ley de extranjería a fin de poder contratar  personal  extranjero que estaría sujeto a la legislación y condiciones laborales de su país de origen (por ejemplo, si es pakistaní, podría trabajar sin contrato de trabajo y en las condiciones salariales que rijan en Pakistán).
 · Cambio de legislación sobre la prevención del blanqueo de  capitales, con flexibilización de los controles. En definitiva, que el dinero con el que juegan o que ganen en las instalaciones pueda salir del país sin ningún tipo de control administrativo. Podría entrar al país dinero del narcotráfico y salir dinero español en dirección a los paraísos fiscales sin control de Hacienda.
 · Autorización para entrar en las instalaciones ludópatas y menores  de edad, circunstancias que actualmente prohíbe la ley del juego en España.
 · Modificación de la ley antitabaco, de tal forma que se pudiera  fumar en todas sus instalaciones en contra de lo establecido en el resto del estado.
 · Construcción de las instalaciones e infraestructuras que se  soliciten (ha pedido una estación del AVE, una de cercanías y el enlace con la red de metro o metro-ligero así como modificación del Aeropuerto de Barajas para llegada y salida de jet privados). En definitiva, todo esto supondrá un coste para la Administración de 2.600 millones de euros.
 · Plena disponibilidad de agua para las instalaciones, incluidos  los tres campos de golf que se pretenden construir, lo que supone una clara amenaza a los recursos hídricos de la zona.
 · Si el lugar elegido fuera el ensanche de Vallecas, el traslado  del vertedero de Valdemingomez, lo que supondría un gasto para la administración de unos 200 millones de euros, además de buscar una localización idónea.

 A cambio de todo esto, ¿que ofrece?

El proyecto final, podría suponer la construcción de 12 hoteles, seis  casinos con más de mil mesas de juego y 15.000 máquinas recreativas, tres campos de golf y nueve teatros. Todo esto se construiría si el negocio funcionara tal y como pretende. El proyecto se inicia con 1/3 de lo prometido, a la espera de que funcione, pero la reserva del suelo, las infraestructuras, la modificación legislativa, la exacciones fiscales, el aval del préstamo y demás apartados que se han citado, deben estar listos desde el inicio del proyecto. En el caso de que el proyecto no funcione lo abandonarían y nos dejarían con las infraestructura en desuso, tal y como ha quedado la estación de cercanías de la Warner.
y ahora me pregunto yo .....¿ESTAMOS TONTOS EN ESTE PAÍS o que..?
Mr. Adelson...vuélvase a Boston..su ciudad natal e instale sus casinos allí.... aquí nos gusta ver correr a los conejos....

La realidad y el deseo

La realidad y el deseo

Luis García Montero

La represión policial de los ciudadanos es siempre un síntoma del fracaso de la política. Ya sea porque la autoridad quiera silenciar la rebeldía a través de la fuerza, ya sea porque los ciudadanos opten por una violencia que propicie la acción policial, el naufragio de la política queda reflejado en las sirenas, los botes de humo, las palizas, las piedras y el miedo callejero.

Mis hijos están asistiendo en los últimos meses a un control policial de las protestas y las calles muy parecido al que yo conocí en mi adolescencia y juventud bajo el ordeno y mando de Fraga Iribarne. Mientras en otros lugares de Europa se vivía la primavera de Praga contra las dictaduras del estalinismo, los españoles intentábamos luchar contra las primaveras de Fraga. Los ciudadanos eran tratados como criminales, imperaba la prepotencia de los uniformes grises de la policía armada, cualquier disidencia se consideraba un agravio contra la imagen de España y las porras escenificaban la distancia entre la sociedad real, con sus padecimientos y sus ilusiones, y la España oficial. Mi generación se educó en la idea de que para ser rebelde había que correr siempre más que la policía. Había también que luchar para que en un tiempo cercano esas carreras fuesen sustituidas por el ejercicio libre de la política.

Tardé muchos años en mirar con tranquilidad un uniforme de policía o de guardia civil. Con excepciones y sin abandonar un sano sentido de la prevención ante los maderos, la democracia sirvió, entre otras cosas, para que los ciudadanos viésemos poco a poco en las fuerzas de orden público una extensión de las leyes democráticas. Ese logro de décadas está cayéndose por los suelos en pocos meses por culpa del gobierno autoritario de Rajoy, con procedimientos cercanos a un fascismo característico de ese padre de la Transición llamado Manuel Fraga. El despliegue policial que ha rodeado el Congreso, para defender a los señores diputados de las legítimas protestas ciudadanas, ha sido propio de otra época, o mejor dicho, de esta época protagonizada por los herederos directos del Caudillo. El pueblo que quiere olvidar su historia está condenado a heredar todos los vicios del pasado. Los santificadores de la Transición harán bien en contemplar hoy las ruinas de su democracia. Será mejor que se muerdan la lengua.

Porque hay una diferencia entre mis hijos y yo, entre mi manera de correr ante la policía y la indignación de los jóvenes actuales. Yo protestaba a favor de la política, de la democracia, de la necesidad de intervenir en la realidad a través de unas instituciones legítimas. Mis hijos están siendo invitados a protestar dentro de una marea que extiende el descrédito de la política y de sus instituciones. Ese es el gran logro que ha conseguido el pensamiento reaccionario. Con el grito de todos son iguales y con el desprecio al parlamento, sale perjudicada la confianza en nosotros mismos, en la política, en la posibilidad de transformar las cosas. Los grandes banqueros, los especuladores, los verdaderos canallas, han desviado la atención. Ellos son los responsables de lo que está pasando porque su condición es inseparable de nuestra desgracia. No caigamos en la trampa. Los diputados no son culpables por ser diputados, sino por someterse a las cúpulas de unos partidos mayoritarios que han humillado nuestra vida, nuestra democracia, nuestras escuelas, nuestros sueldos y nuestra sanidad, a los intereses de los mercados financieros.

Tengamos claro quién es el enemigo y cuáles son nuestras fuerzas. Y defendamos la política. Tomemos el parlamento, pero a través de los votos. Vamos a conseguir unos diputados capaces de representar a la soberanía civil de los españoles. No nos dejemos llevar por una demagogia reaccionaria que acabe definitivamente con el crédito de la democracia en España. No nos hagamos siervos para siempre. Agrupémonos todos en un frente cívico que tome las instituciones a través del voto para acabar con los dioses, reyes y tribunos que nos están faltando al respeto.

Juan Carlos de Borbón se ha hecho un blog

Juan Carlos de Borbón se ha hecho un blog

Rafael Calero Palma

Como ya sabéis todos, —los medios del Régimen nos lo han contado por activa y por pasiva— el Rey de España, Juan Carlos de Borbón, se ha hecho un blog. Ya sabíamos que era un hombre de su tiempo, moderno y funcional, al que no le gusta ver la vida pasar. Más bien al contrario. Este hombre es de los que le echan valor a la cosa y se lanza para adelante, sin temerle a dios ni al diablo. Así que lo mismo conduce un helicóptero que se va a pegar tiritos a África. Y ahora, a sus setenta y pico años, al hombre le ha dado por la informática. Como a mi vecino, que como ya está jubilado y tenía mucho tiempo libre y no sabía cómo rellenarlo, pues se hizo el hombre un curso de informática y se ha lanzado al ciberespacio a comentar lo divino y lo humano. Pues así, el monarca español.

En su estreno como bloguero, Juan Carlos de Borbón lo ha petado. Llevo yo más de cuatro años escribiendo como un cabrón en el mío, y el día que más gente me visita no llego a las cien personas. Y va el Rey y en su primera entrada bate todos los récords del mundo mundial. En fin, se ve que el hombre tiene un punto para la escritura creativa que es demasiado. Yo, como en mi curro la gente no paraba de hablar del blog del Rey y de su carta, pues me he pasado por allí, y me la he leído enterita, desde el principio hasta el final, sin comerme ni una sola letra.

Y después de leerla  he entendido el por qué de su éxito. Es un cachondo, el tío. No sé vosotros, amigos y amigas, pero yo es que me he partío de la risa. De verdad. Me troncho leyendo las ocurrencias de este hombre. Qué estilo. Qué prosa. Qué vocabulario. Qué imágenes. Qué elegancia. Qué savoir faire, que dirían nuestros vecinos los gabachos.

Resulta que al Rey le parece mal que la gente disienta de lo que está haciendo el gobierno de Rajoy, y nos pide, así, como si tal cosa, que naveguemos todos en la misma dirección, la que nos llevará al neoliberalismo absoluto, (ya sabéis, ese cuya regla principal es la ausencia de reglas). Nos pide el Rey que nos dejemos de chorradas y nos quedemos en nuestras casitas sin dar por culo en la calle, qué coño es eso de salir a manifestarse a pedir justicia y trabajo y libertad y felicidad. Habrase visto, semejante desfachatez. También nos pide que no pensemos ahora en quimeras. Que este no es momento para quimeras. Este es un momento para estar con los pies en el suelo. Como su hijo, Felipe, y su nuera, Letizia, coño, que son gente con los pies en el suelo, y piensan en su hipoteca y en cómo hacer frente a la compra de los libros para que sus hijas puedan ir al colegio con dignidad y con libros en las mochilas. Y por pedir que no quede. Dice el buen hombre que lo que tenemos que hacer es aunar nuestras fuerzas, supongo que para seguir manteniendo a la caterva de ladrones y corruptos que controlan la estructura del Estado.

Pero mi frase favorita de todo el post real, es, of course, y cito textualmente: “No son estos tiempos buenos para escudriñar en las esencias ni para debatir si son galgos o podencos quienes amenazan nuestro modelo de convivencia.” Se permite el Rey esta paráfrasis cervantina para decirnos que no busquemos culpables a la crisis, que lo que importa de verdad es estarse calladitos y defender el modelo social corrupto que nos está asfixiando, que expulsa a las personas de sus casas, que destruye el empleo, que acaba con la educación, con la sanidad, con el medio ambiente, con la solidaridad y que está llenando de amargura miles de hogares.

Y ahora que lo pienso, a lo mejor a lo que se refiere el Rey con lo de ir todos en la misma dirección es que asaltemos mercadonas y carrefours, como el amigo Gordillo y el amigo Cañamero.  

En fin, que estoy deseando que llegue la semana próxima para leer la siguiente entrada en el blog real. A ver si es igual de cachondo.   

En la calle, codo a codo

En la calle, codo a codo

Juan José Téllez

Con tu quiero y con mi puedo, ayer llegaron a Madrid para defender la alegría. Y no venían de las cuatro esquinas del mapa, sino también de los cuatro vientos de la memoria. Después dirán los medios afines que fueron cuatro o seis, quizás porque desde Génova es difícil contemplar a simple vista la Plaza de Colón y el hartazgo de un país traicionado por sus supuestos mesías. Nos mangan el porvenir, nos estrujan el presente y nos prometen el pasado. El gobierno alega que lo hace por nuestro bien, que le daremos las gracias cuando seamos mayores y neocons, que la letra del ajuste con sangre obrera entra.
A la calle, que ya es hora de pasearnos a cuerpo. Yo los veo pontificar en las pantallas con su aire de contables de monte de piedad y su eterna voz de No-Do y parte de guerra: de un momento a otro pedirán la extradición de Stiglitz por negar al dios verdadero y aventurar que avanzamos hacia el suicidio. El FMI nos regalará escudos de una grande y libre, mientras el aguilucho del yugo y las flechas sobrevuela ya las monedas de un euro. Aunque tú estés de vicio con tu ropa vintage y a mí no me desentone la gomina, no tenemos ganas de caldo del ayer con sus dos tazas, no queremos volver a aquel mundo donde sólo ejercían la política los muy ricos o los muy golfos, ni creemos que la economía deba ser como esas máquinas terribles de las películas de ciencia ficción que se rebelan contra la humanidad que las crearon para usarlas.
Ni con el aceite de ricino de las malas pulgas, ni con el jarabe de palo de los antidisturbios;  no podrán arrestarnos la sonrisa, esa vieja camarada. La vi en tu rostro incluso ya hace mucho cuando España era paredón y nuncavivas, nanas de la cebolla y mordaza en los sueños. El odio era suyo pero la alegría era nuestra y viajaba en los rostros del estraperlo, en el trabajo humilde del salario imposible, en las falsas viudas con un amor preso que cosían para la calle, mientras el mundo parecía en manos de militares, de fascistas y de obispos; como si de repente fuera a ser de nuevo todo aquello ahora.
Cuando en nuestro país existía la pena de muerte y cualquier cadena era perpetua, los de abajo nos amábamos en alcobas que olían a paños marroquíes, a achicoria y a gruesas sábanas de felpa. Nos besábamos a escondidas, no fuese a irrumpir por la puerta en cualquier instante la moral convertida en policía de costumbres o en portero de noche de una pensión donde nos exigían que entregáramos para dormir el libro de familia o el dinero bajo cuerda. Todos lloramos alguna vez con aquellas mujeres temblorosas que tuvieron que matar y que morirse bajo las agujas de tejer de una chabola clandestina. Mientras hoy nos prohíben de nuevo contraer sueños con déficit, pretenden imponernos otra vez, con cada telediario y cada boletín oficial del Estado, un superávit de pasado y casi con los mismos apellidos de aquel entonces.
Tampoco lograrán vencernos las claras del día, la lluvia en los cristales, el beso en la frente y aquella vieja cartera minúscula y gastada camino de un colegio con coderas y rasguños en las rodillas, donde vuelvan los caudillos y los crucifijos a coronar la clase en lugar de células madre, agujeros negros, trigonometría, educación para la ciudadanía, quosque tándem abutere Catilina patientia nostra. Los niños con los niños, las niñas con las niñas. El olor a incienso tapando el olor a tiza. Y, tal vez, una beca diminuta que no llega a tiempo y ya no más la cartera rota, los libros prestados, quizá aquella carrera que iba a sacarnos de pobres. Pero tampoco faltaron, camino del taller, el beso en la frente, la lluvia en los cristales, las claras del día. Pertrechémonos de ternura para combatir a los ministros.
Mientras nace la interpol del almanaque, que detiene a manifestantes pacíficos por llevar el 25 de septiembre tatuado en las octavillas, debiéramos refundar la confederación de la utopía y el sindicato de clase del nosotros mismos. Ya no más cartillas de racionamiento para todos ni cabe que apliquen a los inmigrantes y a los sin techo las nuevas leyes de vagos y maleantes. No estoy dispuesto a que recorten esos labios nuestros que besan y que opinan, que cantan y que maldicen. Yo nací en un hospital de caridad, pero ya te he dicho con los morros fruncidos que no quiero que quienes se atrevan a venir ahora a este valle de tecnócratas vuelvan a hacerlo.
Te lo susurré por entre el quicio de la mancebía, entre visillos, pero lo gritamos en la plaza pública del 15-M, cuando descubrimos que amar también era una forma de decir que no. Ayer volvimos a vernos en Madrid, esa capital de la gloria en la que cualquier calle es, desde hace año y pico, una gigantesca Puerta del Sol. Nos guiñábamos entre pancartas, nos mensajeábamos versos de Mario Benedetti y citas para luego, para más tarde, para mañana y para pasado mañana, cuando el futuro sea posible y volvamos a conquistar la libertad que, día a día, cuyos intereses colectivos nos van amortizando bajo un lento goteo como un préstamo que nunca termina de pagarse: “En la calle, codo a codo, somos mucho más que dos”. También debiéramos serlo en  las urnas, en el referéndum que el Gobierno –si no quiere matar al Estado de Derecho junto al Estado del Bienestar– debiera convocar antes de que Mariano Rajoy vuelva a juntarse con Angela Merkel y con Mario Draghi, en la Estación de Hendaya, con el firme propósito de limosnear nuestro rescate y a cambio permitir que las tropas de los hombres de negro recorran a sus anchas la península, con el firme propósito de domarnos el corazón y robarnos la cartera

Dónde estábamos nosotros; y dónde estaba Cospedal

Hugo Martínez Abarca

La consigna para ningunear la inmensa marcha que ocupó ayer Madrid la dio Cospedal: “¿Dónde estaba esa gente hace nueve meses cuando había cinco millones de parados?“. Es la consigna que repetía ayer el pesebre gubernamental, ¿Dónde estabais? No puedo contestar por otros. Que Rubalcaba se arrogue la representación de quienes nos manifestamos contra los recortes no es cosa mía, es sólo su falta de sentido del ridículo. Tan ridículo como cada vídeo, cada twitt, etc que recuerda las frases que decía el PP contra la política de aquel gobierno del PSOE, la política que el PP ha continuado y aumentado. Eso sólo responde a un reparto de papeles obsceno en el seno del turnismo. Pero no era Rubalcaba quien se manifestaba ayer.

¿Dónde estábamos hace nueve meses, hace un año, hace dos años? Protestando contra las políticas de ajuste. Protestamos contra los recortes salariales a los funcionarios del PSOE como hoy contra el recorte de su paga extra, protestamos contra aquella antisocial subida del IVA como contra esta, hicimos una huelga general contra la reforma laboral del PSOE (aprobada con la abstención del PP porque la consideraba insuficiente) como la hicimos contra la reforma laboral del PP. Y en ambos casos contra el suicidio social independientemente de qué partido decida ejercer de títere ejecutor muchos sentimos que hacía y hace falta mucha más protesta, más contundente y sobre todo más eficaz.

¿Dónde estábamos? En septiembre de 2010 haciendo huelga general contra la reforma laboral entre los mismos insultos de la caverna mediática que hoy mismo. En abril de 2011 miles de jóvenes  y acompañantes que no éramos tan jóvenes tomaron las calles de Madrid bajo el lema ”Sin casa, sin curro, sin pensión, sin miedo“: era la Juventud sin futuro cuya manifestación reprimió duramente la policía de Rubalcaba. En mayo de 2011 Sol se convirtió en el centro de la movilización del mundo bajo la reivindicación de una democracia real que no dejara de hacer del pueblo una mercancía en manos de banqueros ni de políticos cómplices.

Muchos salimos a la calle cuando aprobaron retrasar la edad de jubilación en un país con más de un 50% de paro juvenil, protestamos por los primeros fondos de dinero público que permitían rescatar a la banca (el dichoso FROB) mientras privatizaban las cajas (aquella reforma bancaria que era sólo el comienzo pero también se presentó como definitiva). En la calle y en las instituciones la oposición real a las políticas de ajuste no ha cambiado: se opuso y se opone.

Cuando se dieron la manita el PP y el PSOE y reformaron la Constitución, el artículo 135, para que todos nuestros derechos quedaran supeditados al pago de la deuda a los bancos no sólo protestamos sino que se generalizó la conciencia de que el régimen de la Transición se había terminado y empezaron a surgir propuestas por un nuevo proceso de acumulación de fuerzas que concluyera en un nuevo país definido por una nueva Constitución.

Llegó el PP y aceleró las medidas. Y siguieron las protestas. No hay más. Lo que cambiaron fueron las compañías oportunistas: donde antes era el PP el que decía oponerse a lo que pronto haría, ahora estaba el PSOE diciendo que era un desastre lo que poco antes había hecho. Pero por mucho que le joda al PP, el PSOE ya no es la oposición: el PP ya no puede defender sus políticas con un “el PSOE es igual” del mismo modo que el PSOE no emerge porque “el PP sea peor“. Es una crisis de régimen. Y ambos son (en compañía de otros) los instrumentos políticos del régimen.

Hemos salido a la calle para protestar desde hace mucho. Cada vez más porque cada vez hay más motivos. ¿Dónde estaba toda esa gente? Donde está, protestando. No toda, alguna se ha incorporado como esperemos que alguna de la que ayer se quedó en casa pronto se incorpore a la disidencia.

¿Y Cospedal? Cospedal estaba apoyando todas las medidas clave en las que el PSOE necesitara apoyo. Singularmente apoyando la más grave de todas: la reforma de la moribunda Constitución de 1978. Pero también apoyando las reformas bancarias, dando la ”bienvenida a las filas de la ortodoxia de la política liberal” al PSOE. Impostaron una oposición que era meramente electoral pero apoyaron (o no se opusieron para que fuera aprobada) cada una de las medidas clave que iniciaban el shock económico y político que venimos sufriendo al menos desde 2010. Y sus medios entonces, como ahora, mintiendo y criminalizando a quien protestara: el 15M ya eran perroflautas y los sindicatos ya eran vagos y privilegiados salvo cuando se entregaban en un ejercicio-de-responsabilidad. Eso no ha cambiado. No ha cambiado casi nada, sólo la gravedad de los ataques y de la situación de un pueblo exhausto.

Mientras, hubo quien se opuso en la calle y en las instituciones a todos y cada uno de los recortes señalando que era mentira la consigna del bipartito según la cual no había alternativa. Quienes nos opusimos entonces nos oponemos ahora. Quienes mentían entonces (desde el gobierno o desde la oposición) mienten ahora: con los papeles cambiados pero dirigidos por los mismos poderes reales.

Nosotros estábamos protestando, defendiendo con la fuerza de la que éramos capaces nuestros derechos. Y ellos estaban, como hoy, mintiendo y defendiendo a los poderosos. La diferencia es que ayer ellos mentían y engañaban y cada vez engañan a menos.

La doctrina del shock y el gobierno de Rajoy

La doctrina del shock y el gobierno de Rajoy
Rafael Calero Palma
Anoche pasaron por la 2 de TVE la película documental La doctrina del shock, dirigida por el director británico Michael Winterbottom (autor de películas como 24 hours party people o Welcome to Sarajevo) basada en el libro homónimo de Naomi Klein.

Tanto la película como el libro llevan a cabo un estudio sobre cómo las teorías económicas de la Escuela de Chicago, puestas en pie por el economista Milton Friedman, pasaron de ser, precisamente eso, un corpus teórico expresado en libros y artículos, a algo tan real y palpable como la vida misma, puesto en funcionamiento en muchos países, empezando por el Chile de Pinochet y la Argentina de Videla, y siguiendo, unos años después, con el Reino Unido de Margaret Thatcher o los Estados Unidos de Ronald Reagan, y más recientemente la Rusia de Yeltsin o el Irak post-Sadam Hussein. Dichas teorías económicas son los cimientos de eso tan pernicioso que se ha dado en llamar el Neoliberalismo.

La tesis principal defendida por Naomi  Klein es que, para poner en práctica las teorías de Friedman, los diferentes gobiernos que las han llevado a cabo, primero, han necesitado que en ese país concreto, se dé una situación de shock, es decir, de crisis profunda, bien a nivel económico, bien sociológico, bien político, etc. Resulta muy ilustrativo la manera en que Margaret Thatcher llevó a su país a una guerra, la de las Malvinas, por defender un islote que, en realidad, no le preocupaba lo más mínimo. Sin embargo, su popularidad subió como la espuma tras el conflicto, y su gobierno pudo actuar con absoluta libertad a la hora de vender todo lo público susceptible de ser vendido.

Viendo la película, vi con meridiana claridad que en España se están dando todas las circunstancias para que las tesis económicas de Milton Friedman y sus Chicago Boys se acaben implantando de todas, todas. El gobierno de Rajoy ha lanzado el mensaje de que la situación económica es tan mala, de que la brecha es tan profunda, de que el estado de las autonomías es tan ruinoso, de que nuestro modo de vida en las últimas décadas ha sido tan “por encima de nuestras posibilidades”, como les gusta decir a los políticos del PP, que sólo con reformas ultra radicales se podrá arreglar este embrollo. Viendo el documental, uno se da cuenta de que eso no es más que una mentira cochina. Las políticas neoliberales ya han demostrado que son un absoluto fracaso, que allá donde se aplican sólo dejan un rastro de miseria y pobreza, de muerte y destrucción (y no hablo en lenguaje metafórico ni figurado: hablo en sentido absolutamente literal), que sólo favorece a una minoría muy, muy pequeña (valga la redundancia) y que la gran mayoría de la población se ve perjudicada.

El gobierno de Rajoy se está aprovechando del estado de shock en que está sumida la sociedad española, paralizada básicamente por el miedo: el miedo de la gente a perder su empleo, el miedo de la gente a no encontrar un empleo, el miedo de la gente a no poder pagar la hipoteca y por tanto, perder su casa, el miedo de la gente a que sus hijos no puedan ir a la universidad, el miedo de la gente a no tener nada que comer mañana, etc. Y es que el miedo es el caldo de cultivo perfecto para llevar a cabo todas esas reformas que, un viernes sí y otro también, nos anuncia la portavoz del gobierno. Y no pararán hasta que acaben privatizando todo lo público que pueda ser privatizado (educación, sanidad, fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, loterías, aeropuertos, y hasta el aire que respiramos), Y si no, tiempo al tiempo.

Nunca ha habido 445.000 políticos

Íñigo Sáen Ugarte

Los españoles creen que los políticos son parte del problema, no de la solución de la crisis. Esa sensación queda patente en todos los sondeos del CIS al menos desde los primeros meses de 2010. A mediados de los años 90, se vivieron cifras similares de rechazo, ligadas a los sucesivos casos de corrupción en el último Gobierno de Felipe González. La diferencia con esa época es que ha arraigado la idea de que hay demasiados políticos y que todos ellos forman una élite privilegiada que no sufre los efectos de la crisis. Al calor de esa indignación, se ha extendido un dato tan falso como absurdo: en España hay 445.000 políticos. Lo cierto es que no los hay y nunca los ha habido.

El dato surgió de una información aparecida en un diario digital conservador al que mucha gente cita en las redes sociales por sus feroces críticas al Gobierno de Rajoy. Una información repleta de errores de bulto se ha convertido en una referencia constante en muchas discusiones: la gente es capaz de creer cualquier cosa negativa de los políticos sin importar si cuadran las sumas o si se incluyen conceptos tan absurdos como creer que un agricultor de un pequeño pueblo que es también concejal, por lo que no cobra nada, es también un “político”.

En una información de ayer de ABC se da una cifra diferente en el titular: “Un Estado que cuesta medio billón al año y tiene 80.000 políticos para gobernarlo”. El artículo pretende promover la idea de que el Estado autonómico es insostenible al existir estructuras políticas duplicadas que deberían simplificarse para ahorrar dinero. Incluye una infografía que detalla el número de cargos políticos electos: 73.515. El dato procede de la suma de 350 diputados del Congreso, 266 senadores, 1.218 diputados autonómicos, 68.462 alcaldes y concejales, 1.810 consejeros comarcales (en Aragón y Cataluña) y 1.409 diputados provinciales y consejeros insulares.

El artículo no explica cómo se pasa de 73.515 a 80.000, pero en una enumeración incluye también a altos cargos de las Administraciones y asesores directos de libre designación, así que la diferencia viene de ahí.

La cifra mayor procede del censo de alcaldes y concejales. En las últimas elecciones de 2011, se eligieron 68.462 concejales en 8.116 municipios. 4.731 de esas localidades tienen menos de mil habitantes. “El 90% de los alcaldes y concejales de España, que gobiernan los más de 7.700 municipios de menos de 20.000 habitantes, no tienen sueldo, no cobran”, según la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP). Hay que suponer que un número alto de alcaldes y concejales de las ciudades de más de 20.000 habitantes, pero no todos, reciben algún tipo de remuneración. En España hay unos 400 municipios en ese caso.

Una cosa es el coste de la política, que a todas luces no es exagerado, y otra muy diferente el coste del Estado. Ese es un debate legítimo especialmente ahora cuando todas las Administraciones han aprobado fuertes aumentos de impuestos y tasas, además de reducir el gasto social. El Gobierno pretende reducir en un 30% el número de concejales, pero la letra pequeña de esa reforma se desconoce. Puede ocurrir que el ahorro conseguido no sea muy grande, aunque al menos servirá para limitar excesos en los ayuntamientos en los que los concejales se asignan cantidades exageradas en concepto de sueldo o dietas.

Cabe también la posibilidad de que se trate de una reforma electoral encubierta al fortalecer el bipartidismo y dificultar que partidos pequeños y agrupaciones independientes consigan acceder al Ayuntamiento.

Otro debate posible es la existencia de las diputaciones que sobrevivieron a la llegada del Estado autonómico.

Lo que es indudable es la pésima imagen de los políticos. En el barómetro del CIS de junio, el 24,3% de los encuestados dice que los partidos políticos son uno de los peores problemas de España, sólo por detrás del paro y los problemas económicos. Cuando algunos políticos extienden la idea tan citada de que “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”, los ciudadanos responden que si eso es cierto, ha sido por decisiones tomadas por los políticos para asegurarse la victoria en las elecciones. El origen de la crisis económica no está tanto en el sueldo de los políticos o en la financiación de los partidos, sino en lo que los gobiernos han hecho con los fondos públicos que salen de los contribuyentes.

Arturo Pérez-Reverte@perezreverte
Alemania tiene 80 millones de fulanos y 150.000 políticos. España, 47 millones y 445.000 políticos. Sin contar asesores,cómplices y colegas.
15 jul 12 ResponderRetwittearFavorito
El bulo de los 455.000 políticos es absurdo pero el escritor Arturo Pérez-Reverte (446.000 seguidores en Twitter) le dio ayer un fuerte empujón. A esta hora, 5.837 personas han retuiteado su mensaje. Hay que preguntarse cuántos se lo habrán creído.

Stiglitz, Nobel de Economía, advierte de que el rescate sería un suicidio

Stiglitz, Nobel de Economía, advierte de que el rescate sería un suicidio

Efe

El premio Nobel de Economía, Joseph E. Stiglitz, ha advertido de que si España finalmente opta por solicitar la ayuda del BCE a cambio de unas condiciones de austeridad como las impuestas en países como Grecia, el país estaría cometiendo un "suicidio".

Stiglitz ha dejado claro que la oferta del Banco Central Europeo de una compra ilimitada de bonos a cambio de satisfacer condiciones aún no especificadas "suena claramente a rescate" y a una oferta de ayuda "a cambio del suicidio". A juicio del estadounidense, que ha promocionado en Madrid el libro 'El precio de la desigualdad' (Taurus), la cuestión es saber si lo que las autoridades monetarias pretenden es ayudar a los ciudadanos o a los bancos que incurrirían en pérdidas en caso de que España no pudiese refinanciar su deuda.

Muy crítico con las políticas de austeridad a ultranza, el Nobel de Economía de 2001 tiene claro que Europa debería poner el foco en el crecimiento y la inversión si quiere reestructurar su economía, y cree que "el diagnóstico alemán está absolutamente equivocado" cuando acusa a países como España de gastar demasiado. De hecho, si España no sólo no ha conseguido salir de la depresión, sino que cada vez profundiza más en ella, es porque los funcionarios internacionales han "subestimado" la magnitud de la crisis que provocarían con sus recetas de austeridad, según Stiglitz.

Aunque intenten achacar la responsabilidad a España por incumplir sus objetivos fiscales, la culpa es de un error de diagnóstico del problema y unas recetas equivocadas, ha añadido. Por este motivo ha aconsejado al país que trate de buscar una fuerte alianza con Francia, Italia o Portugal frente a Alemania con el objetivo de cambiar el marco europeo. Y si esto no funciona, apunta hacia una fractura del euro como mal menor frente a una depresión de la que no se ve la salida.

Mutualizar la deuda europea

"Se puede ser miembro de la UE sin compartir una misma moneda. Los arreglos de divisas a menudo han sido relativamente a corto plazo", ha remachado Stiglitz con el ejemplo de los 30 años que duró el patrón oro establecido en Bretton Woods (1944-1971). A pesar de que reconoce que la ruptura fue "dramática" hasta que el mundo se acostumbró a otro sistema. En todo caso, el mejor escenario para Stiglitz, que ha ingresado en la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras española en acto celebrado en CaixaForum Madrid, sería que Alemania diese su brazo a torcer y aceptase mutualizar la deuda europea, ordenar un marco bancario común "rápidamente" y promover una armonización fiscal. La cuestión es superar ideas "falaces" -según su definición- como que la economía de un país es como la de una familia.

"Si una familia recorta en su gasto no tiene ningún efecto en la sociedad. Si un gobierno recorta, la demanda total caerá y el paro subirá. Y la capacidad de devolver lo que debe baja, sus ingresos impositivos caen y su gasto en desempleo y programas sociales sube", ha enumerado Stiglitz.

Para el norteamericano -defensor de movimientos como el 15-M y Occupy Wall Street- este es "exactamente el razonamiento por el que Europa está fallando", y los déficit en los presupuestos no han mejorado como la gente esperaba. "Las consecuencias han sido distintas de lo que esperaba la gente que dice que un país debe gobernarse como una economía doméstica", ha afirmado el catedrático de Economía en la Universidad de Columbia, para quien la recesión no es el momento adecuado para recortar el gasto.

Cospedal y cierra España

David Torres

Puede parecer poco cristiano eso de dejar que un enfermo agonice a las puertas de un hospital sólo porque no pueda pagarse el médico pero el neocristianismo es así. Sin los papeles en regla, Cospedal habría dejado morirse al mismísimo Jesucristo de peritonitis y a la Virgen María de un parto mal dado. “Oiga, que es el Hijo de Dios”. “Ya, ¿pero es español de pura cepa? ¿Es al menos católico apóstolico romano?” “No, pero es el Mesías”. “Un judío barbudo y sin afeitar, eso es lo que es. Como dice Andreíta Fabra: que se joda”.

Como no tienen televisión por cable ni dinero para ir al cine, los inmigrantes practican la fea costumbre de reproducirse, pero a seis mil euros por parto se les van a quitar las ganas. Además, en Castilla-La Mancha ya hay demasiados moros, demasiados negros y demasiada gente sin peineta. La región está hecha un asco, la gente de bien no puede ir a misa tranquila sin que salte un descamisado a pedirle limosna. Vas por Ciudad Real y parece que estuvieras en el Califato de Córdoba.

Esto lo ha cavilado Cospedal ella sola entre rosario y rosario, en uno de esos pocos ratos libres que dedica a la política. Todavía no se le ha ocurrido cobrar a los pobres por respirar, pero todo se andará, que el aire español es un bien escaso y donde hoy se tambalean unos pobres mañana podría levantarse un chalet.

Cristo dijo que la pobreza era el camino a la santidad y no hay mejor manera de fabricar santos que dejarlos en la estacada, en pelotas y con un dolor acojonante. En vez de alcohol y tiritas, las salas de urgencia tendrán una pila de agua bendita y un cura de guardia para convertir infieles justo antes de la extremaunción.

Cospedal sólo está acelerando el proceso para que un montón de almas encuentre la puerta al paraíso entre terribles sufrimientos, desamparo y soledad, como Cristo camino del Calvario. Esta mujer es tan buena cristiana que no le importa condenarse y arder en el infierno por toda la eternidad con tal de poner a los inmigrantes en el buen camino.

Yo soy más bien de letras pero a los aficionados a las matemáticas les propongo un sencillo ejercicio teológico. Cojan la cantidad que van a cobrarles a esos desgraciados que entren echando sangre por la boca y súmenle la parte del Padre, la del Hijo y la del Espíritu Santo. 222 euros por una urgencia. Multiplíquenlo por la Trinidad y tendrán el número de la Bestia.