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Almuñécar contra la corrupción

Opinión

Verano, calor y cálida memoria

Verano, calor y cálida memoria

Hace setenta y cuatro años, fusilaron a Lorca, Agosto del 36 del siglo pasado. Federico, fue uno más de los cinco mil ejecutados en una ciudad de no más de cien mil habitantes. Cuando hablamos de los fusilados y las fusiladas en 1936-39 y los primeros cuarenta, siempre olvidamos que España entonces tenía 27 millones de habitantes todo lo más. Cerca de 500.000 ejecutados es una cifra de autentica limpieza étnica, de los étnicamente y espiritualmente rojos y republicanos, es decir es un genocidio comparable al de Hitler y ante el que Musolini, parece un angelito al lado del traidor Franco.

Por eso cuando oigo a gentes que se reclaman de izquierdas, hablar de todas "todas" las víctimas de la Guerra Civil, me repugna tanto. Me parece un acto de cobardía y sé que no son, no pueden ser de izquierdas. No fueron las y los republicanos los que causaron el golpe de estado, sino un puñado de militares monárquicos y autoritarios, los señoriítos fascistas de la Falange y la CEDA que fue colaboradora necesaria con los ultramontanos, ultracatólicos y monárquicos carlistas, con el apoyo de la Jerarquía católica y los grandes empresarios como Juan March y los terratenientes. Por cierto, ¿Os suena la música hoy en día?

Claro que la clase obrera y campesinado pobre se echó a la calle y reprimió a los enemigos de la República, sabían de sobra lo que ocurriría si la República perdía y lo que ocurrió finalmente. Ante un golpe de estado cruento y violento desde el primer segundo, la respuesta no fue la otra mejilla, es cierto, pero iniciada la guerra y reorganizado el Gobierno, las cosas cambiaron, dentro de la lógica de una Guerra y por supuesto cualquier parecido con lo ocurrido recientemente en los Balcanes, por parte de la República es mentira, pero en el bando fascista realidad y semejanza. Los falangistas y sus razzias recuerdan los asesinatos en masa de Ruanda y la toma de Badajoz por las gentes de Yagüe, militar de carrera y falangista, recuerda la matanza de Sbrénika en Bosnia.

Luego, ni todos fueron iguales, ni la guerra y sus matanzas las desataron los republicanos, las y los que respetaron la legalidad republicana, entre los que se incluyen militares profesionales como Don Vicente Rojo o el Coronel Escobar, tan católicos como disciplinados y militares de honor y con honor.

Hoy ningún cuartel del Ejercito lleva el nombre del jefe del Estado Mayor salvador de Madrid y estratega del Ebro, ni del jefe de la Guardia Civil de Barcelona y jefe del Ejercito de Extremadura, capaz de organizar una ofensiva republicana con éxito a ordenes de Matallana, dos meses antes de perder la guerra, el pueblo y el Gobierno Legal. Vergüenza pues, de los equidistantes que dicen ser de izquierdas. Cobardes las y los que no tienen el valor ni de respetar la memoria de las gentes vilmente asesinadas de su propio partido.

La memoria de las luchas no es la reivindicación del pasado, es reconocer y reconocerse en las y los compañeros que intentaron cambiar el mundo entonces y nos han legado experiencias, ideas y valores. No se trata de enterrar asesinados en las cunetas en cementerios católicos, se trata de no olvidar que quienes osan enfrentarse a los y las poderosas o triunfan o son masacrados. Se trata de ver que siendo imparcial se apoya al fascismo, al capitalismo más sangriento y a sus herederos que siguen dominándonos hoy y en este Estado.

Los ataques contra la República, sus defensores y las y los que nos proclamamos sus herederos, vienen de los descendientes de los vencedores, no físicos, sino ideológicos y económicos, de la monarquía, de aquellas y aquellos conformistas cobardes y sin valores y siguen asesinando las ideas de las y los que cayeron ante los pelotones de ejecución, en los que bandas de carlistas del Requeté, falangistas, militares y Guardias Civiles asesinaron a sindicalistas, socialistas, comunistas, republicanos y liberales, pero también a Guardias Civiles leales y militares profesionales con Honor. Por ahora con la complicidad de algunas y algunos, están logrando sus objetivos. No permitamos que los terroristas que dieron el golpe en el 36, sigan riéndose de sus victimas, victimas de su terrorismo ayer y hoy.

De alpargata

De alpargata

Tomás Hernández. Costadigital

Cuando llegué aquí, hace ya un cuarto de siglo, se esperaba a los veraneantes, turistas, como se les sigue esperando cada verano.

Los sociólogos Pascal Bruckner y Alain Finkielkraut (‘La aventura a la vuelta de la esquina’), dicen que la rapidez y facilidad de los medios de transporte y los masivos desplazamientos acabaron con los viajeros. Dicen que antes de todo eso, cuando alguien volvía de un viaje se le preguntaba: ¿Qué cosas te han pasado? Ahora se le pregunta: ¿Qué has visto? Esa diferencia mató al viajero y dio a luz al turista.

Al turista se le nota que es turista. No sé por qué. Como nosotros nos vemos también como turistas cuando viajamos fuera. Y se nos nota igualmente.

El viajero nos interesaba porque hablaba de costumbres diferentes, de personas distintas, de lugares que sólo sus ojos habían visto. El turista interesa, principalmente, por el dinero que gasta.

Turistas hay muchos, infinitamente más que viajeros, y establecer categorías para diferenciarlos debe de ser una operación compleja.

Los viajeros, muchos menos, son más fáciles de clasificar. Los ha habido muy ricos, que viajaban en carrozas y llevaban su séquito y su propia servidumbre y hasta su orinal.

Los ha habido muy pobres, como el poeta alemán Hölderlin que viajó, perdido y loco, por el sur de Francia y luego escribió un libro de amor pensando que había viajado por la Grecia de los sabios.

Los ha habido muy jóvenes, como el inglés Patrick Leigh Fermor que a los 18 años atravesó toda la Europa pre-hitleriana porque quería ver con sus ojos el resplandor de las cúpulas de Istanbul. Se alojaba donde podía, en establos junto al ganado, en bancos de posada, también en camas principescas y vacías, solo unas noches, con hermosas muchachas otras, bajo cruces esvásticas.

También muy viejos e incansables, como Sir Richard Francis Burton, el capitán Burton, que además de viajar por el mundo, tuvo tiempo de dejarnos una traducción, todavía ejemplar, de ‘Las mil y una noches’.

De muchas otras maneras se podría clasificar a los viajeros. A los turistas, imposible. Lo hemos sido todos en alguna ocasión; pero ‘turismo de alpargata’ es un menosprecio que nadie habría usado para referirse al loco Hölderlin o al pobre muchacho ‘Paddy’ Fermor.

¡Ah, las palabras! Cuántas cosas dicen de nosotros mismos sin que lo advirtamos. ¿Después de tanto hartazgo de populismo hemos llegado a esa ramplona concepción del ser humano? Stendhal escribió que el viaje es un enriquecimiento para cualquier persona. Sin importar cómo va calzado, añadimos.

Presos de Cuba y Guantánamo

Presos de Cuba y Guantánamo

Estos días han coincidido dos hechos en apariencia similares, pero en el fondo bien distintos entre sí: la llegada a España de presos cubanos acogidos por el Gobierno y el anuncio de que un tercer preso de Guantánamo ha aterrizado ya en nuestro país. La presencia de los “presos políticos” cubanos (así denominados por el ministro de Asuntos Exteriores) fue anunciada a bombo y platillo. Desde entonces no han dejado de salir en televisión ni de participar en actos públicos y ruedas de prensa. Incluso hemos oído a algunos de ellos criticar al Gobierno español, lo que ha servido al Partido Popular para meter baza y utilizar a estas personas para su propia conveniencia política.

Mientras, por la puerta de atrás van entrando los cinco “presos” de Guantánamo (así denominados por el ministro del Interior) que el Gobierno está dispuesto a acoger por razones humanitarias. En este caso las cámaras y luces se sustituyen por silencios y escuetas notas oficiales de prensa. No se anuncia su identidad, no son objeto de reportajes ni de actos de homenaje, ni tan siquiera se discute públicamente su situación, dado que tampoco se conocen los términos del acuerdo suscrito a este respecto entre los gobiernos estadounidense y español.

Esta diferencia mediática refleja dos escenarios distintos. Para empezar, con relación al instrumento jurídico utilizado. El Gobierno español ha optado por ofrecer a los cubanos la llamada “protección subsidiaria” que contempla la vigente Ley de Asilo. Para los que provienen de Guantánamo se reserva la autorización de residencia temporal “por razones humanitarias” prevista en la Ley de Extranjería. La primera acerca a los presos cubanos a la condición de refugiados: personas perseguidas en su país por distintas razones, entre las que se encuentran las opiniones políticas. Por el contrario, la segunda asimila a los de Guantánamo a la de inmigrantes: personas que se instalan en otro país huyendo de la miseria y buscando una vida digna.

Al ser diferente el instrumento de acogida, es también distinto el estatuto jurídico en que quedan unos y otros. La protección subsidiaria ofrecida a los presos cubanos les permitirá trabajar y residir libremente en el territorio español, obtener la nacionalidad a los dos años, expresar públicamente y con libertad sus opiniones políticas, así como salir del país con normalidad, entre otras oportunidades. Además, el Gobierno español pretende extender esta figura de la protección subsidiaria al centenar de familiares que están viajando con ellos e, incluso, se anuncia la agilización de la homologación de títulos universitarios, tanto los de los presos como los de sus familiares.

No es tan ventajosa la situación en la que permanecerán los presos de Guantánamo en España. La autorización de residencia temporal les permite trabajar y desplazarse por el territorio español, pero sin poder salir de él. El lugar donde viven es secreto, no pueden realizar actos públicos y, por si fuera poco, están sometidos a medidas de vigilancia policial. Ya tuve ocasión de manifestar en estas mismas páginas (“De Guantánamo a España”, 02-03-10) mi perplejidad por el estatuto de estas personas. Las limitaciones a sus derechos fundamentales no están justificadas, dado que son libres, no hay orden judicial alguna contra ellos, no se les busca en ningún país e incluso el Gobierno ha manifestado que no suponen ningún peligro para la seguridad nacional. Entonces, ¿por qué se les vigila?, ¿a qué viene tanto secretismo?, ¿por qué se impide que la opinión pública conozca de su propia boca lo que en Guantánamo vieron, sufrieron y padecieron?

Ahora la perplejidad se torna indignación al comparar su estatuto con el de los recién llegados. Nótese bien que no se trata de criticar la protección dispensada a los presos cubanos, sino de extender ésta a los provenientes de Guantánamo. En ellos también se dan las condiciones que motivan el derecho a la protección subsidiaria: de volver a sus países, se enfrentarían a un riesgo real de sufrir condenas a penas de muerte, torturas, tratos inhumanos y degradantes, o amenazas graves contra su vida o integridad. Además, al no haber sido condenados por sentencia judicial (ni siquiera llegaron a ser juzgados tras su larga retención en la base militar) ni constituir un peligro para la seguridad de España (es de suponer que, si así lo fueran, el Gobierno no los habría aceptado), no concurre ninguna de las causas legales de denegación de esta protección.

La diferencia proviene de la perspectiva con la que el Gobierno español aborda estos temas. Mientras que la decisión de acoger a los presos cubanos se entiende como un gesto político, lo relacionado con Guantánamo se gestiona desde la perspectiva humanitaria. En un caso, el Gobierno dice estar “haciendo política” en Cuba y sus relaciones con la Unión Europea; en el otro, sólo pretende resolver un “problema humanitario”, sin enfadar ni presionar al premio Nobel de la Paz –ni tampoco hacer lobby con sus socios europeos– para que cumpla su promesa y cierre ese monumento a la infamia. Entender como problema humanitario la violación de derechos de las más de 180 personas que permanecen allí es tan lamentable como calificar de “Centro de Detención” un lugar donde se cometen crímenes contra la humanidad. ¿Dónde aparece esta aséptica denominación? En las notas oficiales emitidas por el Ministerio del Interior.

Rafael Escudero es profesor titular de Filosofía del Derecho de la Universidad Carlos III de Madrid

Fuente: http://blogs.publico.es/dominiopublico/2211/presos-de-cuba-y-guantanamo/ 

Una claridad bastante opaca

Una claridad bastante opaca

A veces la excesiva iluminación de una fachada impide ver los interiores en penumbra. Es lo que ocurre con las deslumbrantes pruebas de resistencia de la banca española que, en vez de subrayar, soslayan sus puntos débiles. Este alarde mediático no disipará las dudas que frenan la afluencia de capitales hacia la economía española, ni disolverá el endeudamiento exterior de la banca que motiva la sequía de créditos.

Los test de resistencia aplicados confirman que tanto la banca europea como la española ocupan posiciones sólidas en lo que concierne a sus ratios de capitalización formal. El problema de la banca española no arranca de no haber provisionado bien los riesgos, sino de haberlos concentrado en el sector inmobiliario desoyendo las advertencias sobre el peligro que entraña la exposición de diversas entidades a un mismo riesgo. La exposición de la banca española al sector inmobiliario acabó siendo superior a la de todos los otros países de nuestro entorno, incluido EEUU, como informó el Banco de Pagos Internacionales en 2007. El problema actual estriba en que el pinchazo de la burbuja inmobiliaria afecta por diversos caminos a la salud del negocio bancario y hace depender los juicios sobre la solvencia de la banca de los criterios de valoración de los activos inmobiliarios y sus derivados. Por ejemplo, la comprometida solvencia de las cajas no sólo resulta del aumento de la morosidad y los impagos, sino de la pérdida de valor de sus activos y participaciones asociadas al negocio inmobiliario o a proyectos ruinosos vinculados al mismo, como los parques temáticos… o el aeropuerto privado de Ciudad Real.

La forma en la que se valoran los activos inmobiliarios en los balances es una cuestión clave cuya opacidad persiste a pesar de los test de resistencia de la banca. El hecho de que, a diferencia de la bolsa, el mercado inmobiliario no disponga de una estadística de los precios a los que efectivamente se realizan las transacciones, sino de precios de tasación que muestran una sospechosa aversión a la baja, contribuye a mantener esa opacidad. Las pruebas de estrés soslayan esta oscura situación para atribuir en el peor de los pronósticos una caída total del precio de la vivienda del 28%, cuando las propias entidades financieras e inmobiliarias vienen ofreciendo rebajas superiores a esa cifra. Por favor, menos complacencia y más modestia y transparencia a la hora de encarar los problemas.

José Manuel Naredo es economista y estadístico.

Fuente: http://blogs.publico.es/delconsejoeditorial/651/una-claridad-bastante-opaca/

¿Fiestas cívicas o religiosas?

¿Fiestas cívicas o religiosas?

Manuel Navarro Lamolda

A quienes superan los cincuenta años no les será difícil recordar el calendario festivo del franquismo. Estaba lleno de efemérides propias del nacional-catolicismo impuesto por el golpe militar y la dictadura militar que arrasó el orden constitucional de la República. Aunque ahora haya quienes pretenden mantener en el olvido la memoria de las víctimas de aquellos años.

Un calendario de festividades que llenaban a partes iguales los eventos fascistas: Alzamiento Nacional, Día del Caudillo, Día de la Victoria, Día de la Raza,… como las fiestas católicas desde la Purísima a la Asunción, pasando por Santiago, San José, San Pedro, el Corpus, amén de las más significativas de Navidad, Reyes o la Semana Santa, donde la Guardia Civil se encargaba de mantener los bares cerrados y el silencio y recogimiento propio de la celebración eclesiástica.

En efecto, no estamos en los años 60, pero la huella de la connivencia del trono y el altar no parecen haber desaparecido. El propio desarrollo económico obligó a limitar tanta fiesta, y ante los nuevos dioses, no hay religión que se le resista.

La iglesia sigue manteniendo los privilegios otorgados por el Concordato de 1953, en pleno franquismo, desarrollados y “adaptados” por los Acuerdos de 1976 y 1979, que cuando menos son preconstitucionales, pues se firmaron tan sólo unos días después de aprobarse la Constitución de 1978. Algunos, incluidos juristas y expertos constitucionalistas, entendemos que son claramente inconstitucionales y que deben derogarse directamente o conforme al Tratado de Viena si se pretende ser más diplomático.

El Acuerdo sobre Asuntos Jurídicos en su artículo III establece que de mutuo acuerdo se establecerán las fiestas católicas que serán festivas a todos los efectos. Así el Real Decreto 2819/1981 que regula el calendario de fiestas laborales incluye seis fiestas católicas obligatorias y otras cinco de segundo rango (Reyes, Santiago; S.José, el Corpus y S.Pedro) por si quedaran huecos para completar las doce fiestas anuales de carácter general, aparte de las dos locales.

Resultado: en una sociedad plural como pueda ser la española del siglo XXI, las fiestas religiosas superan el 60 o 70 por ciento, y si añadimos las locales, el porcentaje puede ser del 70 o el 80%. Algo más propio de una sociedad medieval.

Sabemos que muchas de estas fiestas no son más que la santificación por parte de la iglesia católica de las antiguas fiestas, que tenían un sentido de alborozo colectivo para festejar los grandes acontecimientos vitales para las sociedades agrarias. Así el 25 de diciembre no es más que la recuperación de las festividades al nacimiento del Sol tras el solsticio de invierno que celebraba el mitraismo. Y así se puede seguir con las de primavera… Fiestas por tanto que tenían un sentido para toda la comunidad, que ensalzaban unos valores y aspectos con repercusión para el conjunto de aquella sociedad.

Hoy, siglos más tarde, vemos como la mayoría de las celebraciones no están relacionadas con hechos o eventos relevantes para toda la comunidad, o que traten de enaltecer los valores comunes. Porque no se trata de incluir una festividad musulmana, judía, evangélica, budista o atea. Seguiría privilegiándose una opción particular frente a los valores comunes de toda la ciudadanía: la justicia, la libertad, la solidaridad, la paz, la democracia,…

¿Qué sentimiento de unidad pueden representar los dogmas católicos de la asunción o la inmaculada? Está muy bien, y los laicistas defenderemos su derecho a celebrarlas.. A celebrarlas por todo lo alto si hace falta. Pero quienes crean en eso, al igual que otros puedan celebrar otras fechas y acontecimientos también gratos para ellos, nunca como imposición a toda la ciudadanía.

Pues este nacional catolicismo es el que el Ayuntamiento de Granada, con mayoría del PP, quiere imponer al aprobar mañana la fiesta local de la Virgen de las Angustias, rechazando una propuesta de colectivos ciudadanos y la oposición para recuperar una fiesta cívica el 26 de mayo en que muere la heroína granadina Mariana Pineda luchadora por la libertad, fiesta prohibida por el franquismo. Una fiesta que vendría a reconocer en Granada, lo que desde el 2006 hace el Parlamento Europeo al rendir homenaje a Mariana Pineda como símbolo de la lucha por los derechos y las libertades.

Una ocasión perdida para alejarnos del pasado y sus lastres, y para construir una sociedad moderna y promover los valores cívicos colectivos que mejoren la convivencia social.

Arenas misteriosas

Arenas misteriosas

Tomás Hernández

Costadigital


Las lluvias del pasado invierno nos trajeron derrumbes y desprendimientos de laderas; que la naturaleza, como el hombre, es a veces veleidosamente destructiva.

A la entrada de La Herradura cayeron unos peñascos enormes que cortaron el acceso al pueblo desde las carreteras que bajan de La Punta de la Mona. En un tiempo razonable, pues suponemos que la tarea no era fácil, visto el tamaño y la dureza de las piedras, la carretera quedó de nuevo transitable, limpia, e incluso se amplió unos metros la anchura de la calzada.

A los pocos días, muy pocos, allá por el mes de abril, se descargó un camión de arena en la curva donde antes estuvieron las piedras. Pensamos, lógicamente, que se trataba de una obra menor, y breve, para rematar, definitivamente, los trabajos de reparación del derrumbe.

El montículo de arena cortaba, corta, la mitad de la calzada y obliga a los coches a cederse el paso y a los conductores a prestar atención al sendero para paseantes señalado y reservado en la parte opuesta al montón de arena. Como el peligro era evidente, sobre todo de noche, a los pocos días lo rodearon de unas vallas de plástico naranja y un farolillo enclenque. Aún así el pasaje para transeúntes y coches era, es, estrecho y peligroso, y mucho más en el tráfico de verano.

Pero pasó abril, que es el mes más cruel, a decir de Eliot, y mayo, y junio, y julio entero, y el montón de arenas misteriosas cuya finalidad se ignora, sigue en su lugar. Algo debió de llegar a los responsables sobre el peligro de la carretera, porque una buena mañana el montón apareció, como en una mitosis celular, convertido en dos más pequeños, pero con el mismo riesgo.

Hace unos días encontré por allí unos operarios removiendo la arena. Les pregunté sobre lo que ya es un misterio para cuantos transitamos por ese camino. ‘Cuando nos paguen lo que nos deben, remataremos la obra’. No sé si será cierto o no, ni quién es quien les debe pagar; lo que sí es tangible y verdadero es el montón de arena y la desidia de los responsables. Quizá los mismos que andan ahora descubriendo placas de inauguración de otras obras, catastróficas también en su ejecución, y más duraderas en su culminación que las tres pirámides de Egipto.

La libertad de Rajoy

La libertad de Rajoy



“He votado en contra porque creo en la libertad”, aclaró Montilla tras votar en contra de la prohibición de la tortura animal en el Parlamento catalán. El mismo argumento es el que utiliza el “libertario Rajoy” cuando expresa su opinión favorable a la tortura y matanza de toros, al tiempo que anuncia la intención del PP de llevar una moción al Congreso de los Diputados para que las corridas sean declaradas de Interés Cultural General y bloquear así la extensión de la norma catalana.

Ahí los tenemos a ambos erigidos en paladines de la libertad. Va y resulta que tienen más en común de lo que pensaban. Nosotros ya lo sabíamos, pero así las cosas, lo necesario será, obviamente, dilucidar a qué libertad se refieren. ¿Cuál es su idea de la libertad?

A ver si algunos ejemplos nos pueden aclarar la cosa un poco:

Para Rajoy debemos tener libertad para torturar publicamente a un animal, pero no para quemar un trapo rojigualdo en un descampado.

Es necesario garantizar la “libertad de las personas”, pero no la de las naciones ni las comunidades que no sean la suya. (De eso que él llama “personas” claro, que viene siendo algo parecido en su contenido al sentido etimológico del término).

Debemos respetar la libertad de los cazabombarderos estadounidenses, pero no la de los niños iraquíes.

La de Shell, General Motors o B.P. para elegir dónde instalarse, pero no la de los tripulantes de las pateras.

Según él, el patrón debe ser libre para despedir a sus trabajadores cuando le venga en gana, y estos libres para elegir bajo qué puente dormir.

Hay que respetar la libertad de empresa para inundar diez pueblos, pero no la libertad de sus vecinos para elegir quedarse en sus casas y oponerse al pantano.

Debemos ser libres para elegir qué centro comercial nos robará el alma, pero no para casarnos con el novio o novia que elegimos si, casualmente, resulta que es de nuestro mismo género.

Con Rajoy seremos libres para pagar religiosamente los servicios de una sanidad privatizada, pero no para decidir si queremos ser madres o no.

Por supuesto, debemos ser libres para animar a “La Roja”, pero no a la selección catalana, gallega o vasca en competición oficial.

Debe haber libertad para envenenarlo todo con transgénicos, pero no para vender flores comestibles o hierbas terapéuticas.

Para Mariano Rajoy se debe respetar la libertad de los padres para decidir que sus hijos estudien en gallego o castellano. En Galicia, pero no en Madrid.

Conviene mantener los crucifijos en las escuelas, por libertad, pero hay que prohibir el burka en las instituciones y el velo en las escuelas, también por “su” libertad.

En fin, libertad para el “diente de la serpiente”, pero jamás para el “ruiseñor en la flor”. Libertad para el torero, pero no para el toro. Y todo dentro de un preciosista y magnífico ejercicio de demagogia populista y panderetera. Nada de él que no supiéramos ya.

Con este tipo de libertad, con la libertad que propone Rajoy y el P.P., pasa como con la prometida en Auschwitz: a uno le entran unas irrefrenables ganas de ser esclavo...

Porque por lo que parece, para Rajoy nuestra libertad es hacer lo que él quiere. Y eso es todo.

Logicamente él, para que le vaya bien, ya procura querer lo que el Señor ordena. Y a sí le va...

Los parquimetros y la zona azul en Almuñecar

Soy de la opinión de que muchas de las medidas que toman los Ayuntamientos “por el bienestar de sus vecinos“, en realidad lo que esconden son fines recaudatorios. Pura y duramente, engordar las arcas municipales. El ejemplo más claro es la instalación de parquímetros y zonas azules en cada vez más pueblos y ciudades y, dentro de estos, cada vez en mayor número de calles.

De esta forma, lo que se justificaba como una rotación del espacio para facilitar a los vecinos aparcamiento cuando necesitan hacer una gestión y una reserva de espacio para los residentes en la zona se convierte en una máquina de recaudar dinero para el ayuntamiento local.

Y en ninguna parte tengo esto tan claro como en el municipio granadino de Almuñecar.

Voy a intentar explicarme y, de paso, advertir a aquellos que elijan esta localidad para pasar allí sus vacaciones de la situación que se van a encontrar.

Parquimetro en Almuñecar

Parquimetro en Almuñecar

 

Almuñecar, como tantos otros municipios costeros, pasó en los años setenta de ser un pueblo de pescadores a un lugar de veraneo. Se construyeron enormes edificios de apartamentos como segunda residencia, pero no se tuvo el sentido común de dotar de aparcamientos los edificios que iban salpicando el litoral.

El resultado fue que la mayoría de los edificios no contaban con cocheras ni garajes, la ciudad seguía creciendo y la gente se concentraba allí durante los meses de verano provocando que el aparcamiento en la calle fuese complicado por lo que el que conseguía un sitio a penas movía el coche durante su estancia.

La solución sensata hubiese sido crear zonas de aparcamiento para que aquellos visitantes que no tuviesen la opción de alquilar una cochera durante su estancia (porque os recuerdo que la mayoría de edificios no cuentan con garajes) pudiesen dejar su vehículo.

Pero la mente de los políticos municipales no funciona así.

El Ayuntamiento fulminó todo vestigio de aparcamiento gratuito en las zonas de segunda residencia desde las playas Puerta del Mar a Velilla, de El Tesorillo al Pozuelo, el paseo de San Cristóbal. Procedió a instalar parquímetros y zona azul en toda esta zona, prácticamente el 100% de las zonas de playa de punta a punta del municipio.

Además esta nueva zona azul no era una ORA cualquiera. Es leonina ya que funciona siete días por semana, de lunes a domingo, e ininterrumpidamente de once de la mañana a once de la noche. Sí habéis leído bien, doce horas al día, siete días por semana.

El ticket máximo es el de seis horas -a un precio de 3,50 euros- por lo que aparcar todo el día donde siempre lo habían hecho hasta ahora, en los paseos junto a sus apartamentos, a los usuarios les cuesta 7,00 euros, más las molestias de ir a cambiar el ticket al menos dos veces al día.

La medida fue justificada por el gobierno municipal, como fórmula para fomentar la rotación de vehículos y de evitar las imágenes de los coches que se pasaban el mes entero plantados en los paseos con el toldo encima. Luego el alcalde se fue creciendo hasta declarar

«Yo a los señores que afirman que la zona azul sale muy cara les diría que elijan otro lugar más barato para pasar el verano. Estoy convencido que en cualquier otro lugar les recibirán encantados» y que Almuñécar quiere apostar por un turismo de calidad al que no le importa pagar «por la comodidad». Almuñecar no quiere turismo «barato de mogollón».

O sea, al que no le guste que se vaya (total los turistas no votan).

¿A quién beneficia la existencia de zona azul? Pues a aquellas personas que viven en zonas interiores cercanas a Almuñecar y que van a la playa a pasar el día (quizá con sus neveras, bocadillos y tarteras) y se marchan por la tarde después de haber dejado en los comercios y restaurantes del pueblo cero euros. Este es el “turismo de calidad” que van a conseguir.

Paralelamente se procedió a construir varios parkings subterráneos (que aún -verano 2010- no están terminados), pero para su venta, no para solucionar el problema de los que visitan Almuñecar en alojamiento de alquiler. Aquellos propietarios de segundas residencias no tuvieron más narices que adquirir (al Ayuntamiento) una de las plazas en los nuevos parkings subterráneos, plazas que aún no pueden disfrutar, que jamás podrán amortizar viniendo un mes al año y que no les ha exonerado de seguir pagando la zona azul estos dos veranos desde que se implantó la medida.

Vista aérea de Playa Velilla - Verano 2009

Vista aérea de Playa Velilla - Verano 2009

Por supuesto, la zona azul no ha solucionado el problema del aparcamiento, sino que lo ha agravado, porque no hay alternativa. Tanto vecinos como residentes optan por aparcar los vehículos en las explanadas a las afueras de Almuñécar, sobre todo en la zona conocida como P.4, y volver a pie a los paseos marítimos, a una distancia de varios kilómetros. Los que consiguieron plaza a principio de verano tienen el coche plantado y no lo mueven mientras que entre los que llegaron más tarde el sentimiento generalizado es que ya no saben qué leches hacer con el coche en Almuñécar.

El negocio es cojonudo, propietarios de viviendas y alquilados pagando religiosamente siete euros diarios por aparcar en la calle y encima se han colocado varios cientos de plazas de aparcamiento subterráneo que, si no existiese la zona azul, le hubiese costado al Ayuntamiento vender Dios y ayuda.

Así, cada verano a pesar de las protestas y quejas de los vecinos, de los grupos de la oposición y asociaciones de comerciantes contra el «abusivo horario» de la zona azul, la ORA está funcionando desde el 1 de julio hasta el 30 de septiembre se vuelve a poner en funcionamiento el servicio de estacionamiento limitado con horario de 11 de al mañana a las 11 de la noche.

Ni siquiera los nudistas se libran de “rascarse el bolsillo” (perdón por el chiste malo), los que quieran acceder a la playa naturista de Cantarriján, tendrán que pagar, aunque al menos se han previsto abonos como viene siendo habitual desde hace unos veranos.

Llegados aquí, quizá os preguntéis quién es el alcalde de Almuñecar. Se trata de Juan Carlos Benavides, del partido Convergencia Andaluza (o sea su partido propio).

Veamos una selección de sus hazañas:

- Este verano ha saltado a los medios por su modesto sueldo, 80.667 euros al año, superior al alcalde de Granada o al Presidente de Andalucía, José Antonio Griñán o al Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Además se le ha criticado que se tome una semana de vacaciones al mes, semana durante la cual se paraliza la actividad municipal. Qué crack!!! Noticia sacada del diario 20 Minutos.

- Para financiar el Ayuntamiento que mejor que multas a tutiplén: El PSOE sexitano asegura que el Consistorio quiere recaudar 650.000 euros por multas . Noticia vista en el diario Ideal.

- Es el Alcalde de la Comunidad andaluza con más causas abiertas ante el Defensor del Pueblo Andaluz y el que menos ha colaborado con esta institución. Otra vez leído en el Ideal.

- Es el alcalde de la provincia de Granada con más causas abiertas ante la justicia. Eso sí, apenas hay condenas firmes en su contra. Leído en el diario El País.

- Y para terminar, mi noticia favorita, el año 2008 viajó a Siria acompañado de su esposa y otros miembros del ayuntamiento (viaje a cargo de las arcas municipales) para … promocionar la chirimoya !!! No os cuento lo que gustan las chirimoyas en Siria, para comer, para cenar, para merendar … ¿Os imagináis las reuniones de la Junta del Ayuntamiento? ¿Dónde vamos este año a promocionar la chirimoya? ¿Qué tal a la Riviera Maya? No, mejor a Sudáfrica coincidiendo con los mundiales de fútbol, vamos a ver los partidos y durante el descanso promocionamos la chirimoya un rato. Leído en el Ideal de Granada.

El presidente Montilla continúa llevando razón

El presidente Montilla continúa llevando razón

 

El Plural

 

Mi artículo en defensa de la llamada del Presidente Montilla a la movilización popular en contra del dictamen del Tribunal Constitucional originó (como era predecible) una amplia respuesta de muchas voces, bastantes de ellas procedentes de los establishments mediáticos y políticos de Madrid, incluyendo algunas voces socialistas del PSM-PSOE. Gran número de tales voces reflejaron un escaso conocimiento de Cataluña, y por lo tanto de España, que por desgracia es bastante común entre amplios sectores de tales establishments (sean del color político que sean) aún cuando, en general, son las derechas las que reproducen este desconocimiento de una manera más acentuada.

Uno de los mayores errores es considerar el catalanismo (la defensa de Cataluña como nación) como una invención de la burguesía catalana, y de un sector de las izquierdas, que desean recuperar una identidad cultural negada durante la dictadura. Tal observación parece desconocer que durante aquel periodo, enormemente represivo, fueron las izquierdas las que lideraron la lucha por la identidad catalana, no las derechas, siendo la burguesía la que colaboró más con el fascismo. Era esta burguesía la que hablaba castellano, dejando que fueran los sirvientes y lo que llamaban “clases bajas” los que hablaran en catalán. El castellano fue impuesto por la dictadura en Cataluña, con el apoyo de la burguesía.

En la manifestación del pasado 10 de Julio, la que lideraba la mayor concentración de personas que haya ocurrido en la historia de Catalunya fue una bandera catalana, llevada por treinta sindicalistas, siendo los dos sindicatos de clase mayoritarios en Cataluña (CCOO y UGT) los encargados de llevar el servicio del orden de la manifestación. Y todos los sindicatos y partidos de izquierda fueron parte del liderazgo de tal movilización, siendo un socialista, el Presidente Montilla, el que lideró el componente institucional de la manifestación.

El segundo error que hacen aquellos amplios sectores de los establishments políticos y mediáticos madrileños es ver al catalanismo como idéntico al separatismo, o como un paso previo a la separación de Cataluña del resto de España. Las derechas españolas hacen este supuesto constantemente. Y una de las voces del PSM-PSOE hacía lo mismo cuando alertaba de esta posibilidad, haciendo referencia a hechos de los años treinta del siglo pasado. Pero se ignora que el siglo XXI es muy distinto a la primera mitad del siglo XX. El independentismo (una opción totalmente legítima, y cuya dimensión política de izquierda, ERC, es parte del gobierno tripartito catalán, y cuyos votos en el Parlament y en las Cortes Españolas han sido claves para facilitar políticas de izquierda) es hoy minoritario en Cataluña, y fue también minoritario en la manifestación del 10 de julio, por mucho que varios medios en Madrid lo presentaran como una manifestación independentista. En tal manifestación hubo muchas más banderas catalanas que banderas esteladas independentistas. La demanda del reconocimiento de Cataluña reflejado en el Estatut es mayoritaria en las instituciones políticas, sociales y civiles progresistas en Cataluña. El independentismo, sin embargo, está creciendo, resultado, en gran parte, de la hostilidad por parte de las derechas y la incomprensión por parte de amplios sectores de las izquierdas jacobinas que se olvidan del pasado federalista de sus antecesores.

Un tercer hecho que es también importante de constatar, es que la cultura política catalana es muy distinta a la cultura madrileña y castellana. El mayor adversario político de las izquierdas en Cataluña es la derecha catalana, CiU. En Madrid es el PP, una derecha enraizada en la dictadura que todavía tiene un enorme poder y gobierna en Madrid, tanto en la ciudad como en la Comunidad Autónoma y que marca constantemente el territorio político en Madrid, y también, por desgracia, en España. La derecha española es una derecha reaccionaria, homologable a la ultraderecha europea, como lo muestra su apoyo al enjuiciamiento de Garzón por el Tribunal Supremo a propuesta del partido fascista, la Falange, situación definida como bochornosa por la mayoría de medios cercanos a las derechas europeas. En realidad, en mi entorno universitario hay muchas personas de izquierdas catalanas que se han convertido en independentistas porque no desean pertenecer a un país –España- donde la derecha hegemónica es tan reaccionaria y portadora de tantos valores pre constitucionales. Y por desgracia, el debate ideológico y político en España se realiza en muchas ocasiones en el terreno marcado por las derechas.

Es agotador y llega a un hartazgo, tener que rebatir siempre a las derechas castellanas que, en defensa de un centralismo madrileño recurren siempre a “la unidad indisoluble de España”, slogan utilizado por los fascistas en el golpe militar del 1936 para defender privilegios de clase. Esta expresión produce un enorme rechazo entre las izquierdas catalanas, y también entre las derechas democráticas. Tal slogan fue el que se utilizó por los golpistas para reprimir brutalmente en Cataluña la expresión de su identidad. De ahí que la inclusión de la famosa llamada a la indisoluble unidad de España en el dictamen del TC (nada menos que doce veces en su dictamen) para justificar su decisión de subrayar (lo cual ya se había acordado y pactado en el Estatut y aprobado por las Cortes) que Cataluña no era una nación desde el punto de vista jurídico molestó a muchos sectores de la población catalana.

Esta y muchas otras medidas eran una ofensa a Cataluña y a cualquier español con conciencia democrática. Era, como bien dijo el presidente Montilla, poner el dedo en la herida para reavivarla. Y no tengo ninguna duda de que éste fue el objetivo de un gran número de miembros del TC, en respuesta a las críticas que les había hecho el President Montilla, durante estos cuatro años, por su insensibilidad, arrogancia y descrédito. Tal como dijo el President, “La sentencia está llena de ofensas gratuitas que no tienen efectos jurídicos, pero sí el efecto de tocar las narices”. La mayoría de catalanes (61%) están de acuerdo con esta lectura del dictamen del TC, respondiendo afirmativamente a la pregunta “¿Está de acuerdo con que la sentencia del Tribunal Constitucional representa un agravio para Cataluña como afirman todos los partidos políticos catalanes excepto el PP?”.

Lo cual me lleva a la última reflexión referente a la supuesta falta de apoyo popular al Estatut en Cataluña, percibiéndose su defensa como un tema exclusivo de las élites políticas, pero de escaso interés para las clases populares. Aquellos que lo perciben de esta manera citan encuestas que señalan que el Estatut no parezca ser un tema prioritario, comparado con otros temas tales como el desempleo y la crisis económica. Me parece totalmente lógico que así sea. Pero las mismas encuestas muestran gran interés entre las mismas clases populares sobre los recursos y la extensión de sus servicios públicos o el idioma de sus escuelas, todos ellos definidos en el Estatut. Escribir (como han llegado a hacerlo algunas voces socialistas madrileñas), o mostrar en la televisión (como hizo TVE –en su programa Informe Semanal- sobre la manifestación del 10 de julio en el que mostraba a una persona en un mercado –presentada como una voz representativa de las clases populares- desmereciendo la importancia del Estatut, es asumir una escasísima representatividad de las instituciones públicas, cívicas y sociales de Cataluña, que es profundamente ofensiva a las instituciones catalanas. TVE, por cierto, fue abucheada extensamente en la manifestación, lo cual fue interpretado erróneamente por más de un tertuliano en los medios madrileños como un silbido antiespaña. Tal interpretación de la percepción popular del Estatut, infravalorando la manifestación, como han hecho la mayoría de los medios en Madrid, es un enorme error. Es más, el Estatut aborda intereses económicos y políticos y también los símbolos. Y creerse que éstos no son importantes es desconocer la naturaleza humana. Me expando en ello.

Muchos amigos madrileños cuando vienen a Cataluña y no ven muchas banderas españolas, asumen que la población no se siente española. Y aunque esto es cierto para un número creciente de catalanes, no lo es para la mayoría. Pero un número muy grande (que aumenta según la edad) no considera la bandera española definida por la Constitución como su bandera, ni el himno nacional como su himno. Para muchísima gente en Cataluña la llamada bandera española es, en realidad, la bandera borbónica que llevaban las tropas franquistas que invadieron Cataluña, tropas que se autodefinían como las nacionales y que consideraban la marcha militar borbónica como su himno. En realidad, si se permitiera izar la bandera republicana en los ayuntamientos en lugar de la borbónica, creo que gran número de ayuntamientos en Cataluña izarían la republicana en lugar de la borbónica. Y ello como consecuencia de una memoria histórica que los gobiernos catalanes democráticos han mantenido viva. Se puede acatar una ley sin necesariamente aprobarla.

De ahí que no haya la actitud reverencial hacia la Constitución en la mayoría de la población catalana. Es un documento pactado en un momento de gran desigualdad en las relaciones de poder. Es inevitable que, a medida que haya un cambio en estas relaciones, tal Constitución cambiara. Y una de las cláusulas que necesita eliminarse, por cierto, es aquella que asigna al Ejército la defensa de la integridad (indivisible unidad) de España, frase y dictamen puesto ahí, que, indirectamente, puede utilizarse para justificar el golpe de Estado de 1936. No existe ninguna otra Constitución europea que tenga tal tipo de cláusula.

La variable más importante para decidir el futuro de Cataluña es la propia voluntad del pueblo catalán. La clase trabajadora y clases populares catalanas tienen muchísimo en común con las clases trabajadoras y clases populares de otras naciones y regiones de España, incluyendo Madrid. De ahí la importancia de que los representantes de tales clases debieran ser muy sensibles no sólo a eliminar cualquier forma de explotación de clase y de género, sino también de nación.  

La Guerra Civil fue una lucha de clases pero también una lucha de unas oligarquías que impusieron una visión nacionalista española oprimente para las otras naciones y regiones de España. Y es en este sentido que, en estos momentos, son de agradecer las voces de izquierda como las de Santiago Carrillo o las de Gaspar Llamazares, que desde Madrid protestaron el dictamen del TC. Sería de agradecer que tales voces se dieran también en el socialismo, incluyendo el madrileño. Pero, tal protesta no debiera darse sólo como acto de solidaridad con el pueblo catalán y con las izquierdas catalanas, sino también (como hace Llamazares) como muestra de desacuerdo en contra del TC, que debiera mostrar todos aquellos parlamentarios que votaron a favor del Estatut. ¿O es que cuando los socialistas madrileños votaron a favor del Estatut creían que era inconstitucional? Si entonces creyeron que era constitucional, ahora deberían protestar que el TC lo recorte. Acatar es una cosa. Aprobar es otra. Aplaudo que el Presidente Montilla protestara. Y me entristece (aunque no me sorprende) que no lo hicieran más voces de la izquierda basada en Madrid.

Vicenç Navarro  es Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University

Fuente: http://www.elplural.com/opinion/detail.php?id=48758

En los últimos 20 años se ha destruido en la costa española la superficie equivalente a ocho campos de fútbol al día

En los últimos 20 años se ha destruido en la costa española la superficie equivalente a ocho campos de fútbol al día

Greenpeace ha presentado hoy la décima edición de su informe Destrucción a Toda Costa, donde se analizan y recopilan los datos sobre la situación del litoral español durante la última década y se propone una hoja de ruta para proteger la poca costa que queda en buen estado. Tras años vigilando el litoral español, la organización ecologista destaca que el urbanismo salvaje, la construcción de infraestructuras y la contaminación han destruido en las últimas dos décadas en la costa española la superficie equivalente a ocho campos de fútbol al día. Asimismo, denuncia el acoso a los escasos espacios vírgenes que quedan y exige su protección.

Durante los últimos diez años Greenpeace ha sido testigo de la burbuja inmobiliaria y de las connivencias de las distintas administraciones públicas para ir depredando el territorio costero. Desde 1987 a 2005 se destruyeron un total 50.504 hectáreas de suelo natural en en los dos primeros kilómetros de franja costera (este dato no incluye el archipiélago canario); 7,7 hectáreas de costa degradadas cada día para crear urbanizaciones, suelo industrial y comercial.

“Todos somos conscientes de que la agresión a la costa ha sido imparable los últimos años. Pero lo más grave es que esta tendencia continúa y los políticos se afanan en acabar con la única normativa que defiende el litoral. Lo que hay que demoler es El Algarrobico y no la Ley de Costas y vamos a seguir luchando para que esto no pase”, ha declarado Juan López de Uralde, director de Greenpeace. “Es lamentable que por intereses partidistas se promuevan rebajas a la Ley de Costas que pretenden legalizar los desmanes que se han permitido durante todos estos años”.

Urbanismo salvaje
Si en el primer informe de la organización en 2001 se definía el futuro del litoral español como “negro”, ni la previsión más pesimista podía pronosticar lo que iba a pasar en la década que ha transcurrido. A día de hoy, en algunas zonas como Málaga o Alicante más del 75% de los terrenos colindantes al mar son urbanos o urbanizables.

Entre 1990 y 2000 la población española aumentó un 5%, mientras la urbanización lo hacía un 25,4%. Este fenómeno imparable en la última década se ha extendido hacia los últimos rincones bien conservados del litoral: la Región de Murcia, Almería, Huelva, Rias Baixas o la costa cantábrica. En 2005 ya estaba urbanizado el 34% del primer kilómetro del litoral mediterráneo. Tan sólo un año después, en 2006, se duplicó el número de viviendas previstas en la costa: 1.479.000 nuevas casas. En 2008 España necesitaba algo más de 300.000 viviendas anuales, pero entre 2003-2007 se construyó el triple, tanto en la costa como en el interior. En 2007, el año del apogeo de la burbuja inmobiliaria, Greenpeace denunciaba que los ayuntamientos del litoral proyectaban la construcción de cerca de tres millones de nuevas viviendas.

Construcción de infraestructuras
Históricamente tras la degradación del litoral se ha escondido también el Ministerio de Fomento, que no ha cumplido sus promesas de racionalización de los proyectos de puertos del Estado o la sostenibilidad de las ampliaciones de los mismos.

En 2003 se estaban llevando a cabo una veintena de ampliaciones de puertos del Estado y en ese mismo año las inversiones aumentaron un 505% desde 1996.Existen numerosos ejemplos de puertos, como los de Granadilla (Tenerife) o el exterior de A Coruña, que aún careciendo de viabilidad técnica, ambiental y económica se han proyectado gracias a los fondos de subvención europeos y a los grandes negocios especulativos diseñados por las autoridades portuarias.

Contaminación de las aguas
A lo largo de estos años, el crecimiento mal planificado ha tenido también su efecto en la contaminación de las aguas. Esta década ha estado marcada por las denuncias y sanciones de la Unión Europea por el incumplimiento sistemático de la legislación comunitaria en materia de vertidos, depuración y calidad de las aguas. Aunque en 2003 España fue condenada por el Tribunal Europeo por incumplimiento de las normas de calidad de aguas de baño, todavía en 2010 se enfrenta de nuevo a la sanción de la Comisión Europea ante el mismo tribunal por incumplir reiteradamente la normativa sobre depuración de aguas.

Por otro lado, aunque en 2002, el Prestige se convirtió en la peor catástrofe ambiental de la historia de España, aún siguen sin existir la reforma del plan de contingencia o la designación de zonas de refugio de buques en caso de accidente.

En un análisis por Comunidades Autónomas Greenpeace destaca:

Andalucía: con el 59% de su costa ya urbanizada, es una de las comunidades autónomas que más han maltratado su litoral en la última década.

Asturias: ocupa el tercer puesto en el ránking de cambio de uso del suelo en los últimos 20 años. En dos décadas el incremento de superficie artificial fue del 50,5%, es decir, se dobló la superficie no natural de la costa.

Cantabria: en 2008 ya se habían rellenado con hormigón y desecado el 50% de los estuarios y zonas intermareales de la costa cántabra.

Cataluña: tan solo el 11% de su litoral no protegido está libre de edificaciones.

Ceuta y Melilla: diez años de destrucción urbanística en estas dos ciudades autónomas tienen como resultado que el 81% de suelo de Ceuta y el 53,3% de Melilla se ha transformado en superficie urbana.

Comunidad Valenciana: es la comunidad costera que más ha destruido su litoral esta década. En 2004 cada kilómetro cuadrado de esta comunidad recibió una media de 288 toneladas de cemento. Un año después, el 33% del primer kilómetro de costa estaba urbanizado. Y en 2008 existía un puerto deportivo cada 11 km de costa.

Euskadi: más de la mitad de la población vasca se concentra en la costa, a pesar de que ésta constituye sólo el 12% del territorio. Además, en este litoral se acumula el 12% de las industrias químicas más contaminantes de todo el Estado.

Galicia: en la última década en esta comunidad se ha recalificado más suelo que en toda su historia.

Islas Baleares: es la región que más territorio ha ocupado en esta década: el 41,4%.

Islas Canarias: a pesar que únicamente el 40% de su extensión es urbanizable, tan sólo en cinco años (entre 1997 y 2002) la superficie urbana creció un 54%.

Región de Murcia: entre 1990 y 2000, su población aumentó un 14,9, mientras que su crecimiento urbanístico se elevaba hasta el 52,6%.

¿Diez años más de destrucción?

Tras esta radiografía de destrucción costera, Greenpeace ha analizado el futuro que según las políticas estatales y autonómicas le espera al ya maltratado litoral.

Buena parte de los tres millones de viviendas que se proyectaban en el litoral en 2007 están pendientes de la remisión de la crisis. La prórroga que permite retrasar la construcción en suelos urbanizables hasta 2013 y que España sea el país del mundo donde más dinero público se ha destinado a sostener el sector inmobiliario no auguran un buen futuro para lo poco de costa que queda virgen. Greenpeace ha establecido una hoja de ruta para los próximos diez años que pasa por el control de la corrupción y el respeto a la normativa existente.

“En esta década se ha producido una urbanización masiva de la costa, sólo comparable a la de los años 60”, ha declarado Pilar Marcos, responsable de la campaña de Costas de Greenpeace. “Hoy sufrimos las consecuencias ambientales y la crisis económica, pero no parece que hayamos tomado nota de sus causas. Es imprescindible sentar las bases hacia una economía sostenible en la costa antes de que sea demasiado tarde”.

Greenpeace señala 32 asignaturas pendientes en la gestión del litoral. Las iniciativas sobre una economía sostenible carecen de credibilidad si los casos de destrucción costera más icónicos siguen promovidos por las correspondientes administraciones. Así lo demuestran hechos como que el hotel ilegal de El Algarrobico siga en pie, que se promocione la construcción de puertos como el de Granadilla (Tenerife), Tarifa (Cádiz) o el de Pasaia (Gipuzkoa), que se promuevan desarrollos urbanísticos insostenibles como los de Marina d'Or y Cangas do Morrazo o que no se ponga fin a la contaminación de la bahía de Algeciras o de las rías gallegas.

“Somos muchos los que creemos que el verdadero lujo no es un hotel de cinco estrellas, que el verdadero lujo es una playa virgen. Un lujo no sólo visual sino que supone un potente activo económico para un turismo sostenible y actividades artesanales como la pesca. Nos quedan pocos espacios de costa virgen y la tolerancia con los macroproyectos urbanísticos y portuarios debe ser cero”, concluye Marcos.

En el informe diversos testigos de la destrucción costera, actores, cantantes, periodistas, pescadores o abogados dan en primera persona palabra a la destrucción. Rosa Regás, Manuel Rivas, Miguel Delibes de Castro o el ex director General de Costas Fernando Marín son algunas de las firmas que aparecen en el informe. Además, como apoyo al texto, Greenpeace ha recopilado un archivo de postales históricas de la costa que han vuelto a ser retratadas, exactamente en el mismo punto, años después.

El reino mágico

El reino mágico

Eduardo Galeano

Pacho Maturana, colombiano, hombre de vasta experiencia en estas lides, dice que el fútbol es un reino mágico, donde todo puede ocurrir. El Mundial reciente ha confirmado sus palabras: fue un Mundial insólito.

Insólitos fueron los diez estadios donde se jugó, hermosos, inmensos, que costaron un dineral. No se sabe cómo hará Suráfrica para mantener en actividad esos gigantes de cemento, multimillonario derroche fácil de explicar pero difícil de justificar en uno de los países más injustos del mundo.

Insólita fue la pelota de Adidas, enjabonada, medio loca, que huía de las manos y desobedecía a los pies. La tal Jabulani fue impuesta aunque a los jugadores no les gustaba ni un poquito. Desde su castillo de Zurich, los amos del fútbol imponen, no proponen. Tienen costumbre.

Insólito fue que por fin la todopoderosa burocracia de la FIFA reconociera, al menos, al cabo de tantos años, que habría que estudiar la manera de ayudar a los árbitros en las jugadas decisivas. No es mucho, pero algo es algo. Ya era hora. Hasta estos sordos de voluntaria sordera tuvieron que escuchar los clamores desatados por los errores de algunos árbitros, que en el último partido llegaron a ser horrores. ¿Por qué tenemos que ver en las pantallas de televisión lo que los árbitros no vieron y quizá no pudieron ver? Clamores de sentido común: casi todos los deportes, el basquetbol, el tenis, el béisbol y hasta la esgrima y las carreras de autos, utilizan normalmente la tecnología moderna para salir de dudas. El fútbol, no.

Los árbitros están autorizados a consultar una antigua invención llamada reloj, para medir la duración de los partidos y el tiempo a descontar, pero de ahí está prohibido pasar. Y la justificación oficial resultaría cómica, si no fuera simplemente sospechosa: el error forma parte del juego, dicen, y nos dejan boquiabiertos descubriendo que errare humanum est.

Insólito fue que el primer Mundial africano en toda la historia del fútbol quedara sin países africanos, incluyendo al anfitrión, en las primeras etapas. Sólo Ghana sobrevivió, hasta que su selección fue derrotada por Uruguay en el partido más emocionante de todo el torneo.

Algunos resentidos llegamos a sospechar que el pulpo era un corrupto

Insólito fue que la mayoría de las selecciones africanas mantuvieran viva su agilidad, pero perdieran desparpajo y fantasía. Mucho corrieron, pero poco bailaron. Hay quienes creen que los directores técnicos de las selecciones, casi todos europeos, contribuyeron a este enfriamiento. Si así fuera, flaco favor han hecho a un fútbol que tanta alegría prometía. África sacrificó sus virtudes en nombre de la eficacia, y la eficacia brilló por su ausencia.

Insólito fue que algunos jugadores africanos pudieran lucirse, ellos sí, pero en las selecciones europeas. Cuando Ghana jugó contra Alemania, se enfrentaron dos hermanos negros, los hermanos Boateng: uno llevaba la camiseta de Ghana, y el otro la camiseta de Alemania.

De los jugadores de la selección de Ghana, ninguno jugaba en el campeonato local de Ghana. De los jugadores de la selección de Alemania, todos jugaban en el campeonato local de Alemania. Como América Latina, África exporta mano de obra y pie de obra.

Insólita fue la mejor atajada del torneo. No fue obra de un portero, sino de un goleador. El atacante uruguayo Luis Suárez detuvo con las dos manos, en la línea del gol, una pelota que habría dejado a su país fuera de la Copa. Y gracias a ese acto de patriótica locura, él fue expulsado pero Uruguay no.

Insólito fue el viaje de Uruguay, desde los abajos hasta los arribas.

Nuestro país, que había entrado al Mundial en el último lugar, a duras penas, tras una difícil clasificación, jugó dignamente, sin rendirse nunca, y llegó a ser uno de los mejores. Algunos cardiólogos nos advirtieron, desde la prensa, que el exceso de felicidad puede ser peligroso para la salud. Numerosos uruguayos, que parecíamos condenados a morir de aburrimiento, celebramos ese riesgo, y las calles del país fueron una fiesta. Al fin y al cabo, el derecho a festejar los méritos propios es siempre preferible al placer que algunos sienten por la desgracia ajena.

Terminamos ocupando el cuarto puesto, que no está tan mal para el único país que pudo evitar que este Mundial terminara siendo nada más que una Eurocopa. Y no fue casual que Diego Forlán fuera elegido mejor jugador del torneo.

Insólito fue que el campeón y el vicecampeón del Mundial anterior volvieron a casa sin abrir las maletas. En el año 2006, Italia y Francia se habían encontrado en el partido final. Ahora se encontraron en la puerta de salida del aeropuerto. En Italia, se multiplicaron las voces críticas de un fútbol jugado para impedir que el rival juegue.

En Francia, el desastre provocó una crisis política y encendió las furias racistas, porque habían sido negros casi todos los jugadores que cantaron la Marsellesa en Suráfrica. Otros favoritos, como Inglaterra, tampoco duraron mucho. Brasil y Argentina sufrieron crueles baños de humildad. Medio siglo antes, la selección argentina había recibido una lluvia de monedas cuando regresó de un Mundial desastroso, pero esta vez fue bienvenida por una abrazadora multitud que cree en cosas más importantes que el éxito o el fracaso.

Insólito fue que faltaran a la cita las superestrellas más anunciadas y más esperadas. Lionel Messi quiso estar, hizo lo que pudo, y algo se vio. Y dicen que Cristiano Ronaldo estuvo, pero nadie lo vio: quizás estaba demasiado ocupado en verse.

Insólito fue que una nueva estrella, inesperada, surgiera de la profundidad de los mares y se elevara a lo más alto del firmamento futbolero. Es un pulpo que vive en un acuario de Alemania, desde donde formula sus profecías. Se llama Paul, pero bien podría llamarse Pulpodamus.

Al fin se hizo justicia, lo que no es frecuente en el fútbol ni en la vida

Antes de cada partido del Mundial, le daban a elegir entre los mejillones que llevaban las banderas de los dos rivales. Él comía los mejillones del vencedor, y no se equivocaba.

El oráculo octópodo influyó decisivamente sobre las apuestas, fue escuchado en el mundo entero con religiosa reverencia, fue odiado y amado y hasta calumniado por algunos resentidos, como yo, que llegamos a sospechar, sin pruebas, que el pulpo era un corrupto.

Insólito fue que al fin del torneo se hiciera justicia, lo que no es frecuente en el fútbol ni en la vida. España conquistó, por primera vez, el campeonato mundial de fútbol. Casi un siglo esperando.

El pulpo lo había anunciado, y España desmintió mis sospechas: ganó en buena ley, fue el mejor equipo del torneo, por obra y gracia de su fútbol solidario, uno para todos, todos para uno, y también por las asombrosas habilidades de ese pequeño mago llamado Andrés Iniesta. Él prueba que a veces, en el reino mágico del fútbol, la justicia existe.

Cuando el Mundial comenzó, en la puerta de mi casa colgué un cartel que decía "Cerrado por fútbol". Cuando lo descolgué, un mes después, yo ya había jugado 64 partidos, cerveza en mano, sin moverme de mi sillón preferido.

Esa proeza me dejó frito, los músculos dolidos, la garganta rota; pero ya estoy sintiendo nostalgia.

Ya empiezo a extrañar la insoportable letanía de las vuvuzelas, la emoción de los goles no aptos para cardíacos, la belleza de las mejores jugadas repetidas en cámara lenta. Y también la fiesta y el luto, porque a veces el fútbol es una alegría que duele, y la música que celebra alguna victoria de esas que hacen bailar a los muertos, suena muy cerca del clamoroso silencio del estadio vacío, donde ha caído la noche y algún vencido sigue sentado, solo, incapaz de moverse, en medio de las inmensas gradas sin nadie.

Fuente:http://www.publico.es/deportes/3276...

El día que Catalunya dictó su sentencia

El día que Catalunya dictó su sentencia

La manifestación del 10 de julio en Barcelona con el lema “Som una nació, nosaltres decidim” (somos una nación, nosotros decidimos), convocada en reacción a la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Autonomía de Catalunya, tuvo una participación ciudadana que desbordó incluso las previsiones más optimistas. Más allá del consabido baile de cifras, incluso la prensa más conservadora y centralista se ha visto obligada a asumir la valoración general: una manifestación inmensa, una de las principales desde el fin del franquismo y la más importante en la historia del catalanismo (1).

El camino recorrido hasta llegar a esta manifestación del 10 de julio convocada por Òmnium Cultural y a la que se adhirieron más de 500 entidades entre las que hay que contar a los partidos que forman el 88% del parlamento catalán (los únicos partidos parlamentarios que no apoyaron la manifestación fueron el Partido Popular, que solamente tiene 14 diputados, y Ciudadanos que tiene 3) y los principales sindicatos de clase de Catalunya (CCOO, UGT) junto a otros como USOC e Intersindical, así como el sindicato campesino Unió de Pagesos, puede ser resumido en las siguientes importantes etapas.

En 2003, y en un contexto de fuertes agresiones centralistas por parte del gobierno del PP de José María Aznar, el Partit dels Socialistes de Catalunya, Esquerra Republicana de Catalunya e Iniciativa per Catalunya Els Verds-EUiA se comprometieron a conformar un gobierno “de izquierdas y catalanista”. Uno de los objetivos de ese gobierno era impulsar una reforma del Estatut que permitiera, en el marco de una lectura “abierta” de la Constitución española, profundizar en el autogobierno y en el reconocimiento de la identidad singular de Catalunya (2).

En el año 2005, y siendo presidente de la Generalitat Pasqual Maragall, se realizó un primer borrador de la reforma del Estatut. El entonces nuevo presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, se comprometió entonces a apoyar el Estatut que saliera del Parlamento de Catalunya. Pocos meses después, el Estatut fue aprobado en el Parlamento catalán por una amplia mayoría que incluyó a la formación nacionalista conservadora Convergència i Unió. El 5 de octubre del mismo año, el Estatut entró en el Congreso español. Como ya había ocurrido con el Estatut de Núria de 1932, durante la República española, fue sensiblemente recortado con el supuesto propósito de “ajustarlo” a la Constitución (3). El 30 de marzo de 2006 el Estatut reformado (“cepillado”, en palabras del diputado actual del PSOE y vicepresidente de los gobiernos presididos por Felipe González, Alfonso Guerra) fue aprobado por las Cortes. El 18 de junio de aquel año la población catalana fue convocada a un referéndum para votar sobre el texto final. A pesar del creciente desencanto respecto de los recortes y de la manipulación partidista del texto, la mayoría ratificó el nuevo contenido.

Inmediatamente después, el 31 de julio, el PP presentó un recurso de inconstitucionalidad contra 114 artículos y 12 disposiciones del Estatut, argumentando que se trataba de una “reforma constitucional encubierta” y de una “constitución paralela”. A pesar de que el texto había sido aprobado por dos parlamentos, el catalán y el español, y por un referéndum popular, sólo un magistrado de los doce que integran el TC, Eugeni Gay Montalvo, se pronunció contra la admisión a trámite del recurso. Una vez admitido, el PP recusó de manera jurídicamente discutible a uno de los magistrados del TC, lo cual propició un escenario de bloqueo y de instrumentalización partidista del texto. Con varios magistrados con sus mandatos ya caducados y sin que se produjera renovación alguna, comenzaron a filtrarse a la prensa diferentes proyectos de sentencia en los que el Estatut resultaba recortado en aspectos sustanciales vinculados al autogobierno y al reconocimiento nacional de Catalunya.

Finalmente, tras cuatro años de incidentes múltiples y en un contexto de crisis económica rampante, el llamado sector “progresista” del TC, encabezado por la presidenta María Emilia Casas, conseguía convencer al magistrado Manuel Aragón y a algún magistrado del sector “conservador” para alcanzar una decisión común, a cambio de marcar una serie de líneas rojas al tono federalizante y pluralista del Estatut.

El 28 de junio de 2010 el TC dio a conocer el fallo de su sentencia. En él, se declaran inconstitucionales, total o parcialmente, 14 artículos del texto aprobado por las Cortes y ratificado en referéndum. Buena parte de estas nulidades aparecen vinculadas a cuestiones que resultarían perfectamente asumibles en un régimen con genuina vocación federalista, como la eventual desconcentración del Poder Judicial, la consolidación de un Consejo de Garantías Estatutarias capaz de emitir decisiones vinculantes, la limitación a la legislación básica invasiva por parte del Estado central o el establecimiento de un sistema de financiación solidario pero a la vez, transparente y equitativo. Otras suponen una auténtica cortapisa a exigencias identitarias hace tiempos consagradas legislativamente, como la superación del menoscabo histórico padecido por el idioma catalán y su consolidación como lengua propia.

Aunque el fallo del TC supone un rechazo de la mayoría de reclamos de inconstitucionalidad planteados por el PP, no es de extrañar que su publicidad haya caldeado aún más los ánimos entre la población catalana (4). Y es que junto a los 14 artículos o preceptos declarados inconstitucionales, el voto mayoritario del TC entiende que hay 27 preceptos más que sólo podrán ser considerados constitucionales en la medida en que se ajusten a la interpretación, casi siempre restrictiva, que de ellos realiza el propio TC. Así ocurre, por ejemplo, con las obligaciones en materia de inversiones que el Estado adquiere respecto de Catalunya, relegadas a una mera sugerencia al legislador. O con los derechos y deberes lingüísticos. O con el reconocimiento, en fin, de Catalunya como nación; un reconocimiento democrático al que machaconamente se insiste en privar de virtualidad jurídica y de subordinar a la “indisoluble unidad” de la “Nación española” (mencionada con mayúsculas por el propio TC en reiteradas e innecesarias ocasiones) (5).

Ciertamente, el voto mayoritario no refleja las posiciones granespañolistas más recalcitrantes. De hecho, los magistrados más conservadores, en sintonía con algunos dirigentes del PP, han dedicado votos particulares a dejar claro que el Estatuto “colapsa el Estado”; que intenta “imponer un idioma” desde “la radicalidad” y que conceptos aprobados por el Parlamento catalán y por las Cortes como los de “nación” catalana o “derechos históricos” directamente deberían haber desaparecido del texto.

Dicho esto, es imposible no ver en la sentencia mayoritaria un reflejo del sentido común medio dominante en el PSOE y PP en materia territorial. Este sentido común, a más de treinta años de muerto Franco, continúa anclado en la defensa obsesiva de la indisoluble unidad “española”, siendo extraordinariamente hostil a cualquier lectura federalizante y pluralista de la Constitución española.

Aunque habrá que dilucidar qué instituciones o políticas se ven afectadas por las decisiones del TC y cuáles pueden seguir negociándose con el Estado central, el sentimiento de un progresivo agotamiento de la vía constitucional como vía de garantía del autogobierno es cada vez más extenso. Los partidos situados más a la izquierda en el arco parlamentario catalán −Esquerra Republicana e Iniciativa per Catalunya Verds− lo han reconocido explícitamente. Y aunque todavía no ha sido aceptado por otros como Convergència i Unió o el Partit dels Socialistes de Catalunya, será un factor de indudable tensión, cuando no de desestabilización política a lo largo de los próximos años.

Desde una perspectiva de izquierdas, es evidente que el pueblo de Catalunya, como cualquier otro, está atravesado por diversos intereses políticos y culturales, así como por diferentes conflictos de clase. Para las clases trabajadoras y para los sectores populares catalanes, muchos de esos intereses son comunes a los de las clases trabajadoras del resto del Estado y de Europa. De hecho, a juzgar por la numerosa presencia de sindicalistas y organizaciones de izquierdas en las calles de Barcelona, es muy probable que muchos de los que marcharon juntos el 10 de julio vean enfrentados sus intereses en la huelga general del próximo 29 de septiembre (6).

Lo cierto, sin embargo, es que la burda manipulación del Estatut por parte de los dos grandes partidos españoles y, a resultas de ello, del propio TC, ha sido suficiente para juntar, en una manifestación sin precedentes, a federalistas, independentistas, autonomistas y, en general, a muchas personas unidas por el reclamo de respeto a una aspiración nacional democrática y pacíficamente expresada. Cuando la única vía admisible para canalizar esa aspiración democrática es la reforma de una Constitución pensada para ser irreformable, no debería sorprender que las posiciones independentistas crezcan, incluso entre quienes no se considerarían nacionalistas. Durante los siglos XVII, XIX y XX, sentimientos y razones similares a los expresados este 10 de julio en Barcelona inspiraron a quienes, una y otra vez, defendieron el horizonte de una república catalana. A menos que la tan mentada “segunda transición” sea un hecho efectivo –lo cual, como mínimo, exigiría el concurso fraterno de las izquierdas y de las gentes democráticas fuera y dentro de Catalunya− nada hace pensar que esos sentimientos y esas razones vayan a remitir.

Notas:

(1) Además de la manifestación celebrada en Barcelona, otras similares tuvieron lugar en Donosti, Berlín, Buenos Aires, Londres, Irlanda, o Nueva York. Los organizadores del acto han calculado la asistencia en un millón y medio de personas (Catalunya tiene unos siete millones de habitantes). La policía municipal ha rebajado esa cifra a un millón. La prensa moderada y conservadora –desde la Vanguardia a ABC- han dado por buena esa cantidad. Una excepción llamativa es la del diario El País. A pesar de reconocer la importancia de la manifestación, recoge los datos de la Agencia EFE y de una empresa de medición llamada Lynce, según la cual los asistentes no habrían pasado de 56.000. Según sus propios directivos, uno de los objetivos de Lynce es probar que “en España nunca ha habido manifestaciones millonarias”. Más allá de la fiabilidad de sus instrumentos de medición, lo que llama la atención es que es una de las primeras ocasiones en el que el Grupo Prisa apela a los datos de esta empresa para medir el alcance de una manifestación. Incluso en 2009, cuando el Partido Popular convocó a una manifestación anti-abortista en Madrid, y Lynce dijo que habían asistido 55.000 personas, El País optó por decir que el total de asistentes había rondado los 265.000.

(2) La defensa del propio autogobierno no era una cuestión menor. Baste recordar que durante la última legislatura del gobierno Aznar las Cortes españolas ni siquiera admitieron a trámite el proyecto de reforma del Estatuto vasco (el llamado Plan Ibarretxe) al tiempo que se modificó el código penal para tipificar como delito la convocatoria de referendos. 

(3) El Estatut de Núria fue plebiscitado ante la ciudadanía catalana en 1931. Con un 75% de participación, obtuvo una aprobación del 99% de los votantes. Una de las reacciones a la propuesta fue el fallido golpe de Estado del general Sanjurjo. Aplacado el golpe, el Estatut, a pesar de su abrumadora legitimidad de origen, fue recortado y aprobado en las Cortes. Para evitar que este efecto se repitiera, la Constitución española previó que el referéndum aprobatorio se realice una vez que el texto pase por las Cortes y no antes, con lo que se conseguía limitar su legitimidad de origen y se forzaba a la población de la Comunidad Autónoma a asumir la lógica del “mal menor”.

(4) No puede extrañar que hasta un periódico tan moderado como La Vanguardia titulase en grandes letras de portada el mismo 10 de julio: “Provocación”.

(5) Algunos importantes constitucionalistas andaluces, como Javier Pérez Royo o Francisco Balaguer, también han cuestionado el innecesario afán restrictivo de algunas de las interpretaciones del TC. Ello no es casual, si se tiene en cuenta que muchas de ellas pueden afectar a otros Estatutos de Autonomía, comenzando por el andaluz.

(6) Estas contradicciones podrían extenderse a otros ámbitos. Muchas de las asociaciones vecinales y movimientos sociales que se manifestaron contra los recortes al autogobierno, vincularon sus reivindicaciones a una crítica sin ambages de la dirigencia política que ha permitido, también en Catalunya, la irrupción de sonados casos de corrupción como los derivados del llamado caso Millet.

Gerardo Pisarello y Daniel Raventós son miembros del Comité de Redacción de SinPermiso

Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3479

La fórmula mágica del fútbol

La fórmula mágica del fútbol

Pablo Jato

España gana el mundial y la alegría se adueña del país. La locura recorre las calles como una estampida de caballos salvajes. Contagiado el mundo de esta fiebre deportiva, celebra al unísono la fiesta. El país entero se une en una marea roja que hierve por las calles.

Por un instante desaparecen los nacionalismos, los catalanes, los vascos, los madrileños... todos españoles por un día y eso es lo más interesante de este fenómeno deportivo, justo en los días en que el tribunal Constitucional trata de bajar las aspiraciones nacionales de los catalanes, que pretenden ser una nación aparte. Y es un catalán el que mete el gol que llevó a España a la final. Un deportista que supuestamente iba a participar bajo otra bandera. Todo un contrasentido.

La codiciada copa, cual objeto mágico, santo grial, crea una adoración hipnótica capaz de congregar a las masas. Suenan trompetas y cánticos, se agitan las banderas… Todo son vítores a los héroes, a los semidioses… y quizá lo sean, ya que de un plumazo han sido capaces de borrar de los titulares de todos los periódicos, los males del país… de tantos países.

Un gol y desaparece la crisis, las guerras, el precio del petróleo, del pescado, de la carne... las listas del paro, los salarios mínimos… Desaparece la miseria mundial, la sed, el cambio climático… Desaparece el problema de los transportistas, de los pescadores, de los agricultores. La crisis.

Por un instante desaparece en España el presidente, los ministros, la oposición, los escándalos, los alcaldes detenidos, los jueces condenados. Desaparece la incompetencia, los errores, la injusticia del sistema. Desaparecen las multas de tráfico, las normas urbanas. Se torean vehículos con banderas nacionales, se despierta a los vecinos con los gritos de alegría. Un diminuto carnaval improvisado.

Los goles actúan de amuleto para todos los fantasmas. ¡GOOOL! Y adiós al senado, al Rey, al congreso… ¡GOOOL! Y desaparecen las hipotecas, las letras sin pagar, las facturas abusivas... ¡GOOOL! Y todos a la calle. Todos los políticos, ¡a la calle! Zapatero ¡a la calle! Rajoy ¡a la calle! ¡A gritar! A rebosar felicidad.

Lo que darían los políticos por saber conjugar semejante poder para su beneficio electoral. Lo que darían los maestros por encontrar la manera de que los niños aprendan los nombres de los reyes y países igual que aprenden el de los jugadores.

No salimos a la calle por los que mueren de hambre, por los que mueren en las guerras. No salimos tantos a la calle ni tan unidos para evitar que nos envíen al matadero, que nos manden al precipicio económico, que nos conviertan en esclavos. No por los o­nce millones de niños que mueren de hambre cada año. Ni para expulsar a los políticos que mienten o a los incompetentes. No salimos a la calle para defender nuestros derechos o nuestras libertades. No salimos unidos a la calle para pedir justicia, pero sí para celebrar la hazaña de nuestros futbolistas. Sí, para cantar el gol. ¡Qué simple es hacer feliz a las masas!

El secreto de la simplicidad, porque el juego no esconde falsedades. No tiene efectos especiales de grandes ordenadores. No tiene saborizantes ni edulcorantes, ni E-506 o E-309. Quizá sea esa la X de la ecuación: la autenticidad. Por eso ni políticos ni publicistas son capaces de resolverla. Tan solo de imitarla.

Un gol, y se realiza el milagro de la ilusión, de la esperanza hecha realidad. ¿Tiene algo de malo?

Zapatero y el criminal presidente de Ruanda al frente de una nueva farsa de la ONU

Zapatero y el criminal presidente de Ruanda al frente de una nueva farsa de la ONU


El Viejo Topo

Hace unos días leíamos en Página 12 que Paul Kagame, el presidente de Ruanda, según afirma Santiago O’Donnell, estuvo tras la detención de un abogado. Peter Erlinder, el letrado en cuestión, es profesor de Derecho en una prestigiosa institución en Minnesota además de presidente de la Asociación de abogados defensores del Tribunal Internacional para los crímenes de Ruanda. ¿El motivo de esta detención? Se le acusa de “negacionista”. La historia no tiene desperdicio y merece la pena leer el artículo con atención. Se trata de tirar del hilo para desenredar el ovillo: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-147917-2010-06-20.html.

Para colmo y tan sólo unas semanas después nuestros grandes representantes al amparo de sus organizaciones son quienes tratan de convertirnos a todos en cómplices de este gran “sinsentido”. Paul Kagame, acusado de crímenes de genocidio, de guerra y contra la humanidad será nombrado vicepresidente de la cumbre sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).  
Nos informan sobre ello los amigos de UMOYA.


Ruanda: La ONU promueve una gran farsa
Miércoles 07 de Julio de 2010 10:59  
elvie

La ONU elige a Paul Kagame, “el mayor criminal en activo”, junto a Zapatero, al frente de la lucha contra la pobreza, como ejemplo y modelo para el mundo.

El próximo 16 de julio Paul Kagame, presidente de Ruanda, visitará España invitado por José Luis Rodríguez Zapatero, para preparar la cumbre sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) que tendrá lugar en septiembre de 2010 en la sede de Naciones Unidas (ONU).

Zapatero ha sido designado por Ban Ki Moon, Secretario General de la (ONU), presidente del grupo internacional que impulsará el efectivo cumplimiento de los ODM y el copresidente, en representación de los países en desarrollo, será Paul Kagame, actual presidente de Ruanda

Tanto esta designación como la aceptación, invitación y recepción española a Paul Kagame, es una gravísima falta de respeto al pueblo ruandés, al pueblo congoleño, a los españoles asesinados, a la Justicia española, a la paz y estabilidad mundial así como a la propia “institución” de la Organización de Naciones Unidas.

Desde los Comités de Solidaridad con  África Negra (UMOYA) os pedimos que avaléis la petición de que el presidente Zapatero cancele la visita de Paul Kagame a España, no se reúna con él, escuche a los familiares de los nueve ciudadanos españoles asesinados, colabore con la justicia española, reclame la paz en la Región de los Grandes Lagos y solicite a las Naciones Unidas, como institución garante de la paz y los derechos humanos, que presione al Gobierno ruandés para que cese en su sistemática violación de los derechos humanos y en sus continuas agresiones al Congo, y lo basamos en los siguientes argumentos:

Desde que Paul Kagame accedió al mando del grupo militar FPR en 1990 y luego a la presidencia de Ruanda en 1994, el conflicto armado por él promovido ha causado la muerte violenta de 5 millones de congoleños y 2 millones de ruandeses, siendo el conflicto más grave y mortífero tras las dos guerras mundiales... Y lo más grave y sorprendente: estas cifras han pasado desapercibidas para la comunidad internacional y los medios de comunicación.

Constatamos que la principal causa generadora de este conflicto es el saqueo por parte de su ejército de los ingentes recursos minerales de la República Democrática del Congo: coltán, casiterita, oro, cobre, diamantes... Tanto directa como indirectamente, a través de grupos armados a los que financia y apoya en beneficio de grandes multinacionales.

Así mismo Paul Kagame mandó asesinar a 9 españoles que fueron testigos de masacres realizadas por su ejército sobre población civil indefensa. Amparándose en estas 9 muertes, el Fórum Internacional para la Verdad y la Justicia en el África de los Grandes Lagos, planteó una querella criminal en la Audiencia Nacional contra la cúpula militar ruandesa. El 6 de febrero de 2008, el juez de la Audiencia Nacional D. Fernando Andreu Merelles, emitió órdenes de arresto internacionales contra 40 altos mandos de esta cúpula militar imputándoles los crímenes de genocidio, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra, entre otros. El cargo de Presidente le confiere a Kagame inmunidad.
(http://www.umoya.org/images/stories/documentos/querella/auto_procesamiento_militares_ruandeses.pdf).

Zapatero no se ha dignado entrevistarse con los familiares de los españoles asesinados pero sí parece estar dispuesto a estrechar la mano de Paul Kagame para representar esta gran farsa.

Madrid, 7 de julio de 2010.

FEDERACIÓN DE COMITÉS DE SOLIDARIDAD CON ÁFRICA NEGRA - UMOYA

Más información en http://www.umoya.org (especial Ruanda).

Los vencidos tienen distinta memoria histórica que los vencedores

Los vencidos tienen distinta memoria histórica que los vencedores

Vincenc Navarro

No existe pleno conocimiento en grandes sectores de la población española de las atrocidades cometidas por el golpe militar del 1936 y la dictadura que estableció. Sólo los vencidos y sus descendientes conocieron en carne propia los fusilamientos, los encarcelamientos, las torturas, el exilio y sobre todo, la constante humillación con la que el régimen establecido por el golpe militar de 1936 intentó la destrucción psicológica del bando vencido, presentándolo como un bando antiespañol, criminal y asesino, perteneciente a una raza y/o cultura inferior (ver mi artículo El racismo del nacional-catolicismo, Público, 14.01.10).

Y lo que es incluso más doloroso es que los vencidos no podían defenderse ni siquiera frente a sus hijos, pues hablar con ellos y transmitirles este conocimiento era ponerlos en peligro. Los vencidos y sus descendientes sufrieron una humillación y un terror constante que nunca experimentaron los hijos de los vencedores. Y la expresión más clara de ello es lo que ha ocurrido con las más de 150.000 personas asesinadas (cuyos cuerpos han desaparecido) y sus familiares. Hasta hace poco estaban prácticamente olvidados y abandonados, treinta y dos años después de haber terminado la dictadura.

Tales horribles experiencias no las conocen los descendientes de los vencedores. A esto me referí cuando, en un artículo reciente, critiqué a Javier Pradera, columnista de El Pais, por su animosidad hacia el intento del Juez Baltasar Garzón de llevar a los tribunales a los asesinos implicados en aquel régimen (animosidad expresada con gran cantidad de insultos hacia los que criticaban tal enjuiciamiento) (ver mi artículo Javier Pradera, la amnistía y la transición, El Plural, 17.05.10). Definí a Javier Pradera como “hijo de vencedores”, lo cual, no significaba (como se malinterpretó en algunas notas que recibí) que cuestionara su compromiso democrático (expresado en su pertenencia durante su juventud a la resistencia hacia la dictadura), sino que señalaba la falta de conocimiento que Pradera tuvo de lo que fue aquella dictadura, experiencia sentida sólo por los vencidos y sus descendientes, entre los cuales Pradera no se encontraba.
Los descendientes de los vencidos tenemos un conocimiento y una memoria muy distinta a la de los vencedores. Y queremos que se conozca y que se denuncie lo ocurrido, pues es nuestro deseo que el régimen democrático actual sea continuador y heredero de aquel que España tuvo y por el cual lucharon nuestros padres, ya que estamos orgullosos de lo que nuestros padres hicieron y exigimos al Estado español que lo reconozca y los honre, lo cual no se ha estado haciendo.
Es más, creemos que el Estado democrático español no debe considerarse una síntesis de dos sensibilidades, una heredera de la dictadura y la otra mitad heredera de la República. Este sentido de la equidistancia moral y política de lo que erróneamente se llaman los dos bandos (postura promovida por los vencedores y por sus descendientes), no puede ser aceptado en un estado democrático. Éste, para sostener y reproducir una cultura democrática, necesita condenar la dictadura y reconocer el carácter democrático de la República. El franquismo no puede tener ningún reconocimiento en España como propone otro vencedor, Gregorio Marañon, en su artículo en El País “La insobornable verdad” (28.06.10). Sería impensable que en Alemania, que padeció un régimen nazi (semejante al régimen fascista español), un periódico publicara un artículo que defendiera el reconocimiento moral y político de aquellos que impusieron el nazismo.

En realidad, esta resistencia a conocer el pasado, está en parte explicada, no sólo por el enorme dominio que las derechas tuvieron en el proceso de transición de la dictadura a la democracia, sino también por la resistencia de los hijos de los vencedores a que se conozca lo que hicieron sus antecesores, bien por activa o por pasiva, colaborando con el odiado régimen.
El miedo a molestar a los descendientes de los vencedores y la excesiva timidez en recuperar y, con ello, corregir la memoria histórica, es indigno del enorme sacrificio de aquellos que lucharon por la democracia y sufrieron por ello. Es vergonzoso, por ejemplo, que la sede del gobierno socialista español, La Moncloa, defina en su web al dictador Franco sólo como político y militar sin nunca citar su componente golpista y dictatorial.

Las consecuencias de una transición inmodélica
La transición, claramente inmodélica -pues dio lugar a una democracia muy incompleta, con gran dominio de las fuerzas conservadoras en los aparatos del estado- dio pie a un abanico electoral claramente sesgado a la derecha. Los partidos homologables a la derecha española en la Unión Europea, no son los partidos de derecha sino los de ultraderecha.
Ejemplos de ello hay muchos. Uno de los más recientes es la respuesta de las derechas al caso del Juez Baltasar Garzón (llevado al Tribunal Supremo por el partido fascista) por su intento de enjuiciamiento al fascismo. El público español debe saber que la gran mayoría de medios informativos de derechas en Europa condenaron aquel enjuiciamiento. No así en España.
Tanto las derechas españolas (los dirigentes del PP) como las catalanas, Artur Mas, dirigente de CiU y Juan José López Burniol (autor muy promocionado por la televisión pública catalana, TV3) se opusieron a ello. En realidad este último ha escrito varios artículos en El Periódico y, más recientemente, en La Vanguardia (“Razón moral y razón política”, 19.06.10), en el que sostiene que lo que él denomina ambos bandos tenían igual derecho moral y político, defendiendo así a los golpistas de 1936, con el argumento de que eran buenas personas y creían que luchaban por España. Tal argumento, con su relativismo moral, justifica toda serie de atrocidades pues raramente el que las realiza tiene conciencia que haga algo mal. Incluso Hitler y Franco, dos de los asesinos mayores que ha tenido Europa, creían que salvaban su país. Bajo este criterio, que a una persona se la juzgue viene determinado por sus propias intenciones o valores, independientemente del contexto donde se realizan sus acciones.

Esta equidistancia aparece también en Joaquín Leguina en un artículo en el que, partiendo de que muchos fascistas eran buenas personas y muchos republicanos eran asesinos, concluye que los dos bandos eran responsables o, como dijo Pérez-Reverte, todos “somos hijos de puta”, insulto gratuito a todos los que lucharon por la democracia, justificando tal insulto por la existencia de comportamientos censurables también en el lado republicano, ignorando que, mientras la represión era política de estado en la dictadura, no lo fue en el lado de la República. Según el criterio de equidistancia, sostenido por tales autores (todos ellos descendientes de vencedores) tampoco hubo ni buenos ni malos en la II Guerra Mundial, pues los aliados bombardearon Dresden destruyendo toda una ciudad alemana. Este relativismo lleva a una parálisis moral y política.

No pueden evaluarse las atrocidades, sin embargo, sin ver el contexto en el que ocurren. De ahí que no todos los muertos sean iguales. Los curas y monjas asesinados, por ejemplo, eran parte de una institución beligerante en la Guerra, pues la Iglesia clamaba por un golpe militar antes de que éste tuviese lugar y la población era conocedora de tal provocación. Es comprensible, pues, que las clases populares odiaran a la Iglesia (hecho que la Iglesia, en su arrogancia, nunca se ha preguntado el porqué la odiaban). Decir esto no es justificar la expresión de tal odio, sino entenderlo.
El hecho de que los curas y las monjas fueran buenas personas (es decir que seguían las pautas del comportamiento convencional) no las convirtió en inocentes. En realidad, en mi juventud conocí a muchos fascistas que eran también muy buenas personas, iban a misa, amaban a sus familias, ayudaban a sus vecinos pero que cuando veían sus intereses en peligro, colaboraban con la policía, que asesinaba, torturaba y exiliaba a aquellos que amenazaban sus intereses, lo cual ocurría con pleno conocimiento y aprobación de los fascistas buenas personas. En realidad, la perfecta novela o película antifascista todavía no se ha hecho. Tal novela tendría que explicar la vida de esta buena gente de la que habla Burniol, que cuando veían sus intereses en peligro apoyaron las crueldades más duras que los seres humanos han visto ocurrir en España.

La mal llamada reconciliación
Una última nota. No es cierto que la transición se basara en una reconciliación. El hecho de que el joven republicano no apretase el gatillo que hubiera matado a Sánchez Mazas, en la novela de Javier Cercas, ha sido interpretado por muchos autores (como Santos Juliá) como el inicio de la reconciliación. No sé cuál es el intento de su autor, Javier Cercas (también hijo de vencedores). Pero me parece absurda tal observación.
Aquel joven republicano tendría que haber apretado el gatillo, pues era una guerra contra el fascismo (el cual mató a miles y miles de demócratas) y Sánchez Mazas fue su ideólogo. Millones de hijos de vencidos no se han reconciliado con los vencedores. ¿Cómo puede la hija de un alcalde republicano asesinado por la Falange, cuyo cuerpo está enterrado en un lugar todavía desconocido, reconciliarse con el miembro del Tribunal Supremo que todavía defiende el golpe militar, o con el Sr. Burniol que indica que los golpistas merecen tanto respeto como su padre, el republicano enterrado?

El aceptar que el conflicto civil se lleve a cabo no mediante el conflicto armado, sino a través de unas reglas (sesgadas en el caso español para favorecer a las derechas), como ocurrió en la transición, no quiere decir que hubiera reconciliación, por mucho que líderes de izquierda lo afirmaran durante la transición. Creerse esto es como creerse que la petición de Amnistía por parte de la población movilizada contra la dictadura incluía la petición de perdón a los asesinos, como algunos, incluyendo a Burniol, asumen. Si a una persona le roban su casa sin nunca recuperarla, no se le puede pedir que se reconcilie con el ladrón que continúa viviendo en su propiedad. Esto es lo que ha ocurrido en España. Ponga vencedor en lugar de ladrón y esto es lo que ha estado ocurriendo- los vencedores robaron la memoria histórica, haciendo de la suya, la historia de España. Y ahora se oponen a que se recupere la memoria de los vencidos que fueron los únicos que defendieron la democracia.

En la transición no hubo reconciliación. Hubo un acuerdo de no resolver el conflicto, que continúa existiendo, por vía de las armas. Se decidió hacerlo por reglas que intentaron ser democráticas, en un estado en que las derechas continuaron enraizadas en el aparato del Estado y en el que la competitividad política está sesgada para discriminar a las izquierdas, y ello como consecuencia de la debilidad de las fuerzas democráticas en aquel momento de la Transición.
Ni que decir tiene que es más que probable que, considerando la correlación de fuerzas dentro del Estado en aquel periodo 1975-1978, no había otra alternativa. No es pues mi propósito denunciar aquel proceso. Lo que sí creo, sin embargo, es que fue un gran error de las izquierdas definir aquel proceso como modélico, pues el término implica que la democracia que determinó fuera también modélica o que los instrumentos y reglas que la Transición produjo permitan alcanzar tal democracia modélica, lo cual es fácil de mostrar que no es cierto.
Es comprensible que las derechas lo definan como modélica. Pero las izquierdas no pueden, ni deben, considerarla como modélica pues ello implicaría renunciar a conseguir la democracia homologable a la existente en la mayoría de la Unión Europea, que el pueblo español se merece, sin frenos y cortapisas. Y ahí soy optimista. En la medida que el tiempo pasa, las nuevas generaciones no aceptarán este desequilibrio existente en el Estado español. Y las derechas son conscientes de ello. De ahí la enorme resistencia de los vencedores a impedir que se conozca la realidad de lo que pasó en España.

Vicenç Navarro es Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas, Universidad Pompeu Fabra

Izquierda Unida, de la ignorancia al ataque mediático

Izquierda Unida, de la ignorancia al ataque mediático
Tercera Información

Según Ghandi, la lucha no violenta contra el sistema establecido pasa por cuatro diferentes fases, "primero te ignoran, después se burlan de ti, luego te combaten, y al final, tú ganas". No se sabe si el nuevo movimiento político y social que salga de la refundación que está impulsando Izquierda Unida (IU) ganará las elecciones, pero lo que es un hecho es que tanto la refundación de la izquierda como su primera impulsora han pasado de ser ignoradas a ser vilipendiadas en los medios de comunicación de masas.

Curiosamente esto ha sucedido cuando la refundación de la izquierda ha demostrado que las expectativas de los dirigentes de IU se han cumplido, logrando que de 800 delegados asistentes a la I Asamblea de la refundación, el 40% -unos 320 delegados- no fueran militantes de la coalición de izquierdas, lo que significa que cientos de personas de diferentes partidos políticos y movimientos sociales apoyan el llamado de IU para construir una organización socialista que represente una alternativa al capitalismo. Además Izquierda Unida llamó a los ciudadanos a marchar por las calles madrileñas contra el neoliberalismo, las medidas anti-crisis del gobierno y en apoyo a la Huelga General convocada para el próximo 29 de septiembre. El resultado: la Plaza Mayor de Madrid colapsada por las casi 20.000 personas que acudieron a la convocatoria.

La izquierda española está presentando síntomas de unión y ha demostrado en la calle que sigue muy viva, por lo que estos ataques gratuitos desde los grandes medios de comunicación puede deberse a que se han asustado con los hechos protagonizados por Izquierda Unida y la refundación de la izquierda que esta impulsa.

Público ya tildó a Cayo Lara de "populista" por decir que "los que crean riqueza en España son los camareros, los pescadores, los campesinos, los ganaderos, los médicos y enfermeros, los profesores, los ingenieros, los investigadores, los fontaneros, los albañiles, los tenderos..., y no la banca o el Fondo Monetario Internacional". Ahora ya se sabe que populismo es el término con el que el neoliberalismo insulta a quienes dicen las verdades que tanto se empeñan en ocultar.

El Mundo publicó una opinión al respecto mediante el autor Salvador Sostres, quién comienza su escrito de la siguiente forma, "Izquierda Unida buscaba este fin de semana su refundación. Guiño es de la historia que lo haga a puerta cerrada, y que la prensa sólo tuviera acceso durante dos horas. Se refundarán, sí, en lo que convenga, pero la libertad de expresión y la transparencia nunca ha sido el fuerte de esta gente. Cosas de la izquierda".

Sostres practica un periodismo virtual de baja categoría, el articulista no debió ni pasarse por la asamblea ya que ni se buscaba la refundación -tan sólo iniciarla- ni la prensa sólo tuvo dos horas de acceso a ella. Sólo hay que leer el artículo que Público difundió el 27 de junio sobre la asamblea, para observar que el plumilla del periódico progre tuvo acceso a las discusiones de las diferentes comisiones todo el tiempo. Hecho que nos han confirmado varios militantes de Izquierda Unida contactados por Tercera Información.

No se sabe a ciencia cierta si la libertad de expresión y la transparencia es el fuerte de la izquierda o de la derecha, lo que si es seguro es que la mentira es el fuerte de esta publicación de El Mundo. Precisamente el titulo con el que Salvador Sostres encabeza su texto es "Que se disuelvan y que se callen", la aplicación perfecta de la libertad de expresión para los de pensamiento diferente al de uno mismo.

El autor del blog continúa "Ahora buscan refundarse como “respuesta a los ataques que sufre la mayoría social y la clase trabajadora, desde las instituciones internacionales, la derecha y desde el Gobierno”, lo cual es falso. Es falso que la derecha ataque a la clase trabajadora y lo único cierto es que ningún otro sistema como el capitalismo y la economía de mercado han contribuido a erradicar tanto la pobreza. Aunque porque estamos hablando todo el día de la crisis y de sus dramáticas circunstancias pueda parecer lo contrario, hoy hay menos pobres que nunca, y también más gente que nunca incorporada al tren del bienestar".

Si la derecha no ataca a los trabajadores, ¿qué fue el "decretazo del ex-presidente José María Aznar? ¿cómo se explica que Rajoy no sólo no vote en contra de las medidas del gobierno si no que se posiciones con el FMI exigiendo que sean aún más profundas?

Según el autor del artículo es el capitalismo el camino para erradicar la pobreza. No será en España, que ya en el año 2007 el 20% de la población había traspasado el umbral de la pobreza. Hoy después de casi 3 años de crisis no se sabe cuál es la tasa de pobreza, ya que el Instituto Nacional de Estadística lleva 3 años seguidos sin sacar gráficas a este respecto. Los datos sobre pobreza en España más novedosos corresponden a la ONU y su Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el cual elabora regularmente el Índice de Desarrollo Humano, teniendo en cuenta la desnutrición, sanidad y educación entre otros aspectos que determinan el nivel de vida de la población de un país. La última publicación data del 2008 y en ella se observa como España cayó 3 posiciones.

En otros países donde se gobierna con políticas económicas de derechas, como en Colombia, Perú, Estados Unidos de América, Honduras y Guatemala entre otros ha crecido sustancialmente la pobreza. Según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la misma que certifica que en Cuba ningún niño muere de hambre y que en Venezuela, Bolivia y Ecuador entre otros la pobreza está bajando radicalmente.

Para el bloguero de El Mundo, "Izquierda Unida no representa a la clase trabajadora ni le ha hecho ningún favor. Es más, la ha perjudicado siempre que ha logrado influir en el Gobierno con sus ideas delirantes, su igualitarismo atroz y ese revanchismo social contra los empresarios, que son los que crean la riqueza y los que, al final, pagan los derechos de los trabajadores. Si este partido y sus dirigentes fueran un poco honestos, y no sólo quisieran vivir del populismo más casposo y de la retórica pancartista, deberían admitir que no han estado a la altura, que no han servido con ningún honor a los ideales y a las personas de las que dicen preocuparse, que no han resuelto ningún problema y que todos sus razonamientos han partido siempre de presupuestos falsos".

IU recoge en su programa rebajar las horas de la jornada laboral, aumentar el salario mínimo, regularizar a todos los inmigrantes, acabar con los contratos temporales y el despido injustificado, mejorar el sistema de pensiones, crear una banca pública, establecer que nadie pague más del 30% de su salario por su vivienda... Muchas propuestas que benefician a los trabajadores, por lo que no se entiende la afirmación de Sostres. Quién tampoco explica como ha perjudicado a los trabajores cuando influye en el gobierno, ¿perjudicaría IU a los trabajadores cuando logró que los manteros no tuvieran que ir a la cárcel? ¿o cuándo avanzó un paso más en la dignificación de las víctimas del franquismo? ¿o cuando logró impedir por algún tiempo que el PSOE no privatizase el agua en Extremadura? ¿o cuándo le para los pies a los especuladores inmobiliarios?

Lo cierto es que la igualdad nunca es atroz y sí necesaria, pero cuando a la aplicación de la igualdad se le llama revanchismo sólo por intentar redistribuir la riqueza democratizando los medios de producción, para que todos los ciudadanos tengan el mismo acceso a él, sólo porque se pretenda reformar progresivamente la fiscalidad del estado para que cada cual pague en base a lo que tiene y para que los empresarios que dicen ganar menos dinero que sus empleados llevando un nivel de vida muy superior limpien sus cuentas... es el momento de pensar qué injusticia se está defendiendo y para qué.

Para finalizar Salvador Sostres escribe que "hasta que los trabajadores no entiendan que el empresario no es su enemigo sino su aliado, y que la creación de riqueza es el único camino para prosperar personal y colectivamente, siempre habrá sindicatos y comunistas haciendo negocio con sus problemas, agravándolos y eternizándolos para poder seguir viviendo de ellos".

Observando las propuestas de la patronal en el diálogo social, donde ésta tiene una muy buena sintonía con el gobierno de Zapatero, que van todas contra los intereses de los trabajadores, es difícil que ellos vean a los empresarios como sus aliados. La creación de riqueza lo sería más nacionalizando los sectores estratégicos para que no fuera una sola empresa privada quién se llevase los beneficios, sino toda la ciudadanía, la riqueza aumentaría si se promovieran las cooperativas y Empresas de Caracter Social para que el dinero que creasen los trabajadores revirtiera en ellos y fuera declarado entre otras iniciativas.

Me pregunto que le dirían las decenas de miles de familias desahuciadas de sus casas en España a Sostres sobre si "sindicatos y comunistas" que defiendan sus condiciones de trabajo y luchen por un sistema más justos para ellos son necesarios o quizá serán los empresarios los que les solucionen la papeleta: los mismos que han sido salvados con el dinero producido por los trabajadores pero luego no los salvan de la bancarrota.

Sería interesante saber también la opinión de los inmigrantes, los funcionarios, los trabajadores temporales y los mileuristas entre otros. Viendo las encuestas donde IU ha doblado en apenas unos meses su opinión de voto, se podría adivinar la respuesta.

Fuente: http://laboratoriodenoticias.es/spip.php?article99

Recomiendo el libro 'El rapto de Higea'

Recomiendo el libro 'El rapto de Higea'

José Francisco Llinares Coloma

 El último libro que he leído se titula “El rapto de Higea” cuyo autor es Jesús García Blanca. Hacía años que no caía en mis manos un trabajo tan bien hecho. Jesús ha sido capaz de conectar adecuadamente áreas de la vida que se suelen contemplar por separado, a pesar de estar total y absolutamente relacionadas entre sí.

Una magnífica obra de investigación y síntesis, que pone al descubierto hasta dónde ha llegado la ciencia, mediatizada por los intereses económicos. En concreto, respecto a la industria farmacéutica, nos aclara con todo lujo de detalles cómo se ha puesto al servicio de la recaudación, situando la salud de las personas en el último lugar de su orden de prioridades.

Como cualquier cosa que pueda decir no estará a la altura de la excelente calidad del libro, prefiero copiar un fragmento de la introducción con la sana intención de que os enganche y lo leáis entero. Una vez que se empieza a leer, es difícil parar.

INTRODUCCIÓN

El terreno representado por lo que habitualmente llamamos «salud y enfermedad» es campo abonado para el ejercicio del poder. Y ello en una doble acepción: es una jurisdicción donde se ejerce el poder, y es también —y esto es mucho más importante— un complejo conjunto de mecanismos que producen efectos de poder: fabricación de verdad, manipulación de discursos, imposición de modelos éticos y de comportamiento, implantación de automatismos...

El ejercicio del poder en este campo específico y su entrecruzamiento con otros ha puesto en marcha una serie de procesos que se retroalimentan entre sí: superespecialización de la ciencia, aplicación irresponsable de la tecnología, falta absoluta de participación de los ciudadanos en la gestión de su salud, control creciente de los servicios sanitarios, de la investigación y de la formación e información por las compañías farmacéuticas; es decir, por el Gran Capital. El resultado: deshumanización y medicalización.

Pero estos procesos no solo no logran solucionar los problemas de salud, sino que contribuyen a agravarlos. Ello, unido a la imposición del Modelo Occidental Capitalista Desarrollado y sus mecanismos de perpetuación —urbanización y desarrollo industrial competitivo al margen de las necesidades humanas, desequilibrios y desigualdades, modelos educativos concebidos para la domesticación de los individuos y la protección del sistema—, agudiza la degradación ecológica, social, educativa y biológica, evidenciando una crisis global de la salud y de los sistemas sanitarios de la que algunos síntomas visibles son el aumento del número de enfermedades, del número de enfermos, del consumo de servicios curativos y del costo de esos servicios.

Esto por lo que se refiere a los países ricos. En el resto del planeta, las condiciones creadas por la expansión colonial, el capitalismo y el imperialismo solo pueden describirse de una forma: genocidio.

El organismo de gestión de este gigantesco programa de dominación es el Modelo Médico Hegemónico y sus instituciones, cuyos inicios efectivos se remontan al siglo XVIII. La salud se convierte entonces en un asunto público; la institución médica se normaliza y comienza a arrebatar parcelas de poder a la institución religiosa y a ocupar el terreno no insitucionalizado en el que operaban las sanadoras y matronas; se vinculan por primera vez la asistencia médica a los pobres, protegiendo así a los ricos, y el control de la salud de la fuerza de trabajo: las cuarentenas medievales sirven de modelo a una organización político-médica que sustituye el modelo religioso por el modelo militar.

Un momento crucial en la construcción del Modelo Oficial es la victoria de las ideas de Louis Pasteur sobre las de Antoine Bechamp: se asienta un error fundamental que sirve de soporte científico a la idea de que las enfermedades vienen del exterior; y se establecen los mecanismos de intervención terapéutica que consisten en buscar productos que las combatan, productos que suponen un negocio fabuloso y que, de paso, dejan intactas las causas profundas de las enfermedades, favoreciendo la peligrosa idea de intervenir en la estructura social.

Para tener una perspectiva realmente integradora de estos problemas es preciso analizar las estrategias de control y normalización que tienen su desarrollo en el ámbito de la salud —entendida en sentido amplio como la salud del planeta y de todos los seres vivos—, y que suponen una violación del desarrollo vital funcional del ser humano: invasión tecnológica de los campos de la salud y la alimentación, robotización —en el sentido de simplificación y automatización—, manipulación permanente de la información, concepción mecánica de la salud ignorando o pervirtiendo las causas y la conexión socio-político-económica-mediática... ¿Acaso no están suficientemente claras las resonancias policiales del término «seguridad social»?

Sin embargo, el eje salud-enfermedad está prácticamente ausente de los debates y análisis de los diversos movimientos antisistema, incluso de los más radicales, lo que corre el riesgo de interpretarse como algo más que patética ingenuidad.

El único debate abierto —en un paralelismo nada casual con el eje educación— parece ser que es el de decidir si el sistema sanitario debe ser público o privado, sin tener en cuenta que el Mercado controla la investigación, las publicaciones especializadas, la difusión masiva de noticias relacionadas con la salud y a una enorme cantidad de ONG que trabajan en este campo, y que ello repercute sobre los discursos, los conceptos de salud y los modelos sanitarios más allá de cómo se administren.

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La Copa del Mundo y la política de la inmigración: ¿Dirán lo que piensan algunos jugadores?

La Copa del Mundo y la política de la inmigración: ¿Dirán lo que piensan algunos jugadores?

La Copa del Mundo está produciendo situaciones caprichosas: la rápida eliminación del actual campeón, Italia; todos los equipos africanos con la excepción de Ghana vencidos en la primera vuelta; y algunos equipos con pocas probabilidades, como Japón y Eslovaquia, calificados para octavos de final. Nos hemos fijado mucho en la falta de entusiasmo de Inglaterra, en el merecido éxito de Suramérica y en la patética implosión de Francia. Pero el torneo también ha suministrado convincentes corrientes políticas que merecen nuestra atención.

Para comenzar, varios países europeos con políticas de inmigración extremadamente draconianas se han beneficiado masivamente de dicha inmigración. Mientras la extrema derecha aumenta su retórica contra los inmigrantes, son ellos los que en realidad han ayudado a esos países a lograr el éxito en la Copa Mundial.

Alemania, por ejemplo: sin Mesut Ozil –hijo de un trabajador turco– cuyo maravilloso disparo contra Ghana aupó a Alemania a la segunda vuelta, los alemanes no sólo sería claramente menos imaginativos, sino que habrían estado hace tiempo de vuelta en Alemania tomando hefeweizen [cerveza de trigo, N. del. T.] y viendo el resto del torneo en la televisión. Cacau, nacido en Brasil, ha inyectado energía al ataque alemán después de obtener la ciudadanía la primavera pasada. Su impresionante compañero Miroslav Klose nació en Polonia, como Lukas Podolski, y ambos fueron estrellas en la campaña de la Copa Mundial de Alemania en 2006.

En Suiza, cuyo principal partido político, la Union Démocratique du Centre, ha impulsado la política contra los inmigrantes y trató de ilegalizar la construcción de minaretes, Gelson Fernandes, nacido en Cabo Verde, marcó el gol del triunfo contra el poderoso equipo español mientras Blaise Nfuko, nacido en el Congo, ha asegurado una presencia permanente y atlética en la delantera. ¿Y dónde estaría Portugal sin su hábil trío de Pepe, el centrocampista, el delantero Liedson y el robusto mediocampista Deco cuyo juego fue esencial en la calificación de Portugal para Sudáfrica? A pesar de los lamentos racistas en Arizona, el equipo de EE.UU. también se ha beneficiado de la inmigración.

Los padres de Jozy Altidore –quien fue vital para el éxito de EE.UU. en este Mundial– emigraron de Haití. Altidore lleva regularmente una muñequera con una bandera haitiana para reconocer su herencia; por cierto, la muñequera también tiene una bandera de EE.UU.

Semejantes éxitos de los inmigrantes en el escenario de la Copa Mundial han provocado una ola de doble pensamiento orwelliano cuando los hipernacionalistas aficionados al fútbol tienen simultáneamente dos ideas contradictorias en sus cráneos. Con las venas del cuello hinchadas mientras vitorean al equipo de su país, esos fanáticos destilan xenofobia durante el día y se ponen los colores del equipo nacional de noche.

Pero los reaccionarios y conservadores europeos no son los únicos que sufren de doble pensamiento. Yo también sufro, aunque en un sentido diferente. Me doy cuenta de que la FIFA está estafando a Sudáfrica cuando los beneficios récord salen del país y se prioriza la extravagante construcción de estadios sobre las necesidades básicas de la ciudadanía. La FIFA y sus promotores han recitado de memoria el tema de costumbre, la charlatanería de la filtración de riqueza utilizada para racionalizar todas las extravagancias del deporte internacional. También existe la sucia práctica de los patrocinadores corporativos que imponen su posición comercial privilegiada, persiguiendo a los oportunistas del marketing como si fueran despreciables asesinos. En conjunto es una tarjeta roja abominable y apoyo pleno a los disidentes que marchan contra estas graves injusticias.

Y a pesar de todo no puedo dejar de sumergirme enteramente en los vaivenes de esta Copa del Mundo. Evidentemente amo el fútbol, pero también creo que los futbolistas tienen potencial para presionarnos colectivamente hacia una sociedad más justa. Terry Eagleton escribió recientemente: “en estos días, para la mayoría el fútbol es el opio del pueblo, o su cocaína, o su crack”. La clave sutil de este párrafo es “la mayoría”. De hecho, muchos futbolistas han decidido nadar contra la corriente en medio de este clima social, involucrándose en distintas labores de trabajo benéfico. Dirk Kuyt, de Holanda, dirige una fundación que mejora las posibilidades deportivas de los discapacitados. Joseph Yobo, de Nigeria, ha hecho un trabajo importante de mejora social con jóvenes en el Delta del Níger, distribuyendo más de 300 becas de estudios. Otro Super Eagle de Nigeria, Nwanko Kanu, dirige una fundación para personas con problemas cardíacos.

Pero el trabajo de caridad no es lo mismo que adoptar una enérgica posición pública sobre temas controvertidos como la inmigración o a la guerra, por no hablar del activismo por la justicia social. Debido a la naturaleza híper-comercializada del fútbol, los jugadores no quieren molestar a los patrocinadores (existentes o potenciales), exasperar a los dueños y administradores de los equipos o atraer la malevolencia de unos fanáticos que les gritan que lo que tienen que hacer es callar y jugar. Tiene más sentido seguir el camino de David Beckham y convertirse en un atleta polisémico, para todos los usos, a quien los espectadores puedan interpretar de cualquier manera.

Pero no puedo abandonar la naciente esperanza de que los futbolistas puedan decir lo que piensan. Puede que estéis murmurando en vuestro interior que las probabilidades de que esto suceda son tan grandes como que el entrenador francés Raymond Domenech sea nombrado Director Técnico del Año de la Copa Mundial. Pero los jugadores han ido más allá del trabajo benéfico, como Didier Drogba, que emplea su capacidad futbolística como plataforma para ayudar a reconciliar facciones políticas en la Costa de Marfil.

Y el cronista deportivo Dave Zirin tiene razón: “El deporte es, a fin de cuentas, como un martillo. Y un martillo se puede usar para darle a alguien en la cabeza o para construir algo hermoso. Depende de cómo se utilice”. En estos últimos días de la Copa del Mundo, me entusiasmará la mezcla deleitable de trabajo en equipo, pericia individual y arte que sólo el fútbol puede suministrar. Pero también espero que un futbolista conocido llegue a blandir su martillo sociopolítico para construir algo más grande que él mismo y ciertamente más grande que el Trofeo de la Copa del Mundo de la FIFA.

Jules Boykoff es un ex jugador profesional de fútbol que representó al equipo olímpico de EE.UU. en partidas internacionales. Es profesor asociado de ciencias políticas en Pacific University en Forest Grove, Oregón. Para contactos, escriba a: boykoff@pacificu.edu

Fuente: http://www.counterpunch.org/boykoff06292010.html

Adiós clase media, adiós

Adiós clase media, adiós

Dicen las agencias de noticias que el número de ricos en España creció en 2009 en 16.000 especimenes y ya alcanza la cifra de 143.000. Por otro lado, cada día son más los que padecen graves dificultades para llegar a fin de mes y aproximadamente dos millones de hogares, pertenecientes a la clase media, han caído en la exclusión y el aislamiento social. Las medidas antiobreras se señalan como una de las causas principales que determinan esta situación.

El modelo de “crecimiento” económico español, se basa en el empleo precario, poco productivo y peor pagado, con especial incidencia en el colectivo de inmigrantes. Todo ello acrecienta, y expansiona, las desigualdades sociales, un mal común a Estados Unidos y el resto de países europeos. En España, sin ir más lejos existen actualmente nueve millones de pobres.

La brecha entre ricos y pobres se ensancha. Las clases medias desaparecen, así como el pequeño empresariado que se ve obligado a proletarizarse. Es una demostración palpable de que ahora la crisis no se exporta a la periferia (mundo pobre) tan alegremente como antaño. Aquellas maniobras acabaron con la incipiente clase media del Tercer Mundo. Ahora comienza a suceder lo mismo en el centro. Si esto no es el principio del fin, se le parece mucho.

http://jmalvarezblog.blogspot.com/

El País ensalza a Uribe mientras carga contra Chávez

El País ensalza a Uribe mientras carga contra Chávez
Tercera Información

El Grupo PRISA es el mayor emporio comunicativo de habla castellana al que pertenece el periódico El País. Entre sus páginas digitales se publicó el pasado domingo un artículo de opinión disfrazado de noticia titulado "Envidiando a Colombia".

Este artículo pone de manifiesto la insana obsesión de El País con el presidente Venezolano Hugo Chávez. Hasta en una noticia donde se ensalza a Álvaro Uribe, se aprovecha para cargar contra el venezolano, esta vez, comparando la situación de los dos países. Con muchas tergiversaciones, ocultación de datos y algunas mentiras el rotativo español logra que Colombia resulte vencedora en este singular duelo. Pero aún más, consigue que Álvaro Uribe pase como un excelente presidente. Todo un mérito.

La noticia empieza así, "hoy, mientras los colombianos eligen democráticamente a su próximo presidente, millones de sus vecinos los estarán envidiando. Y con razón.

Envidiarán, por ejemplo, a un país donde un presidente con enorme apoyo popular y obvias ganas de seguir gobernando acepta abandonar el poder e irse a su casa al final del periodo porque así lo decidió un tribunal. Esto es inimaginable en varios países de América Latina, donde los jueces son propiedad del presidente. También envidiarán una contienda electoral en la cual todos los candidatos tienen credenciales serias, larga experiencia, propuestas válidas y la voluntad de no imitar el populismo tan de moda en la región. Colombia no solo suscita envidia por su democracia".

Vaya, al periódico se le olvida la abstención, menos de 4 de cada 10 colombianos habilitados para votar lo hicieron, y de estos casi el 70% lo hicieron por Juan Manuel Santos, el vencedor. Eso significa que Santos representa a menos de 3 de cada 10 ciudadanos mayores de edad del país sudamericano. Cuesta creer que nadie pueda envidiar una democracia donde su líder, además de tener una familia que controla la mayoría de los medios de comunicación del país, no represente a la mayoría de sus ciudadanos, justo lo contrario de lo que significa la democracia.

Al igual que El País, en este artículo se va a ir comparando la situación colombiana con la venezolana. En las pasadas elecciones presidenciales venezolanas, realizadas en el año 2006 la abtención apenas superó el 25%, por lo que más de 7 de cada 10 venezolanos que podían votar, lo hicieron. De ellos el 62% lo hizo por Chávez, lo que significa que casi 6 de cada 10 venezolanos con edad suficiente para votar son representados por Hugo Chávez.

Siguiendo con "la envidia", El País ridiculiza a Uribe al vanagloriarlo por acatar la ley colombiana. Según el diario español Uribe se va a su casa tras aceptar la negativa para presentarse a otra reelección, la tercera. Como si a Uribe no le importase y simplemente lo hubiera pedido a ese tribunal una vez.

En realidad Uribe no se ha ido a su casa si no a la alcaldía de Bogotá, y estuvo intentando años antes de las elecciones de este año poder ser reelegido. Pero hasta los senadores de su propio partido y aliados se opusieron a ello, y por supuesto, nada de preguntarle al pueblo en referéndum.

En cambio en el país de al lado, el pueblo en elecciones limpias y transparentes permitió que todos sus cargos públicos volvieran a presentarse. Uribe no lo logró por intentarlo burocráticamente, con procesos constitucionales, usando sus influencias políticas sin atreverse a consultar al pueblo, la mayor legitimidad que pueda existir en una democracia, la mayoría de la sociedad.

Continuando con la noticia El País sigue expresando los logros de Uribe por lo que Colombia debería ser envidiada pero entre ellos no están los asesinatos de campesinos a los que después de muertos les visten de guerrilleros para justificar el alto gasto militar. Ni tampoco la violación de la soberanía nacional al imponer la instalación de 7 bases militares estadounidenses, otra acción no consultada al pueblo neogranadino. Ni que con Uribe en el poder se han multiplicado los colombianos en el exilio, ha aumentado el narcotráfico, ni que el paramilitarismo está ahora más vinculado a miembros próximos del gobierno uribista, ni tampoco la invasión ilegal a Ecuador entre los otros logros del presidente colombiano.

"En 2002, cuando Álvaro Uribe comenzó su presidencia, Colombia solo exportaba 5.330 millones de euros en productos que no son tradicionales como el petróleo o el café. El año pasado, las exportaciones de estos otros productos alcanzaron 12.100 millones de euros, a pesar de la recesión mundial y del bloqueo comercial que le impuso Venezuela."

En el resto de la noticia no se encuetran los motivos por los que Venezuela cerró las fronteras con Colombia, con la intención de que los lectores de El País piensen que ha sido una nueva "loquera" de Chávez. Un castigo a Uribe sin base lógica. EEUU invadió de manera ilegal el espacio aéreo de Venezuela desde Colombia, desestabilizó la región con la agresión contraria al derecho internacional a Ecuador y ha instalado bases norteamericanas en la frontera con Venezuela, acto rechazado por la mayoría de los presidentes sudamericanos. Además los paramilitares colombianos vinculados al gobierno que dirige Uribe causan el terror entre la población venezolana que vive en la frontera y los narcotraficantes tienden puentes desde Colombia a Venezuela sin control del gobierno colombiano, responsable de esta situación. Todo esto sin contar el espionaje ilegal de la inteligencia colombiana en Venezuela.

Para seguir comparando, el Gobierno Bolivariano de Venezuela no tiene vínculos con grupos paramilitares, reduce cada año lo invertido al presupuesto militar, su territorio ha sido declarado libre de cultivos de drogas, no ha impuesto la instalación de bases militares extranjeras ni ha invadido ningún país.

El País sigue escribiendo que "la inversión privada, tanto nacional como extranjera, aumentó sustancialmente y la inflación cayó del 7% en 2002 a un insignificante 2% en 2009.

Para poner estas cifras en contexto, la comparación con lo que le sucedió a Venezuela en ese mismo lapso es tan odiosa como reveladora: el desabastecimiento y la carestía son habituales, la destrucción de empleos en el sector privado ha sido masiva, su inflación es la más alta del mundo, la economía se contrajo en un 3,3% en 2009 y un 5,8% en lo que va de año, y es la de peor desempeño de toda América. Todo esto a pesar de que, durante la década en que ha gobernado Hugo Chávez, Venezuela ha disfrutado de los mayores ingresos petroleros de su historia; ingresos que además se vieron acrecentados con préstamos internacionales que ahora le imponen al país una deuda externa cuatro veces más grande de lo que era en 1999".

Empezando por la inflación, cuando Chávez llegó al gobierno, se encontró con tasas de inflación que superaban el 103,2% y hoy apenas rebasa el 25%. La actual tasa de paro en Venezuela ha bajado desde el 18%, donde se ubicaba durante el Gobierno de Rafael Caldera, hasta el actual 6,6%. Además, los trabajadores con empleo formal, esto es, con contratos fijos, suponen la mayoría de la población activa venezolana con un 56,3%, frente al 45% anterior a la Revolución. Atendiendo al salario mínimo, ha pasado de 75 BsF con una inflación siempre por encima del 42% a 1223 BsF con una inflación media del 19%.

Además, gracias a la prohibición del latifundio y al impulso de las cooperativas y empresas sociales la producción de alimentos ha pasado de 14 millones de toneladas al año a 20 millones de toneladas, lo que ha permitido frenar el desabastecimiento y abaratar los precios, consiguiendo que la lucha contra el hambre que lleva a cabo el ejecutivo del presidente Chávez haya sido reconocidos por la ONU mediante su agencia para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la cual ha señalado, mediante su representante Francisco Arias Milla, el ejemplo que supone las acciones desarrolladas por el Gobierno que lidera el presidente Chávez en la lucha contra el hambre y además confirmó que Venezuela ha superado la meta del milenio de las dos mil 700 Kilocalorías diarias para cada habitante del país.

Este logro no ha sido conseguido en Colombia, ya que desde que gobierna el presidente Uribe el gasto social por persona ha caido en 370 dólares, lo que ha hecho aumentar la pobreza hasta el 50% de la población. Mientras tanto el gasto destinado al presupuesto militar es el más alto de la región, concretamente un 25% de los Presupuestos Generales del país (11.428 millones de dólares), por encima del gasto social. A su vez el desempleo según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) de Colombia ya ha superado el 14%, más del doble del desempleo que existe en Venezuela.

Mientras en Colombia aumenta la pobreza, en Venezuela se erradica, mientras en Colombia existe en analfabetismo en Venezuela ya no, mientras en Colombia sigue existiendo una enorme delincuencia en Venezuela baja, cuando Colombia se encamina hacia un estado bélico y toma decisiones que afectan enormemente a sus ciudadanos y no les consultan en Venezuela se celebran varios referéndums. En Colombia aumenta el desempleo y muchos sindicalistas mueren asesinados al día, además en Colombia la Misión de Observación Electoral denuncia caciquismo. Justo al contrario que en Venezuela.

Será que esta noticia es un agradecimiento a Uribe por haberse portado tan bien con el Grupo Prisa.

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Fuente: http://www.laboratoriodenoticias.es/spip.php?article98